Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto.
Pareja: Kakashi X OC.
Hay un toque de lemon en este capítulo, y está escrito desde la perspectiva de Kakashi, por lo que nos muestra un poco del pasado de ambos protagonistas.
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Capítulo 4.
Viejos recuerdos
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Kakashi se levantó al amanecer como todos los días, desayunó lo que encontró en su semi vacía despensa y marchó al monumento de los caídos. El cielo ya era de un color azul claro cuando escuchó unas voces acercarse. Era raro que alguien más que él visitara esa zona tan temprano.
— ¡Hey, Kakashi! — Saludó Gai con una sonrisa demasiado sonriente para su gusto.
— ¿Tan temprano por estos rumbos? — Asuma saludó.
— Solo pensé en madrugar para variar. — Kakashi se alzó de hombros y sacó su amado libro naranja. — ¿Y ustedes qué hacen aquí tan temprano?
— Pensé que podría encontrar a Gai en su entrenamiento matutino e ir a desayunar. —Asuma sacó un cigarrillo y lo colocó en su boca.
— Pero sentimos que estabas cerca, así que vinimos por ti para que nos acompañes. —y Gai sonrió.
Kakashi los miró un segundo y supo que algo tramaban.
— Se los agradezco, pero debo ir por mis alumnos, hoy es la ceremonia de nombramiento de Tsunade-sama.
— Vamos Kakashi, podrías descubrir algo emocionante... —el hombre de traje verde alzó las cejas de manera sugerente y Asuma se golpeó la cara con una mano, definitivamente haber recurrido a Gai había sido una mala idea.
— ¿Qué tan emocionante? —preguntó un despreocupado Kakashi mientras emprendía el camino hacía la aldea y los dos hombres lo seguían.
— ¿No has pensando en establecerte? No sé, ¿Quizás tener un hijo como Lee lo es para mi?
— Suena interesante. —Kakashi habló con aburrimiento mientras bajaba su libro y ponía una mano en su barbilla como si estuviera considerando la idea. — ¿Y podría recrear las escenas de mi libro?
Una vena se hinchó en el rostro de Asuma pero Gai sonrió.
— Así se habla mi querido rival, la llama de la juventud fluye en ti...
— ¿Y tienes a alguien en mente, Gai?
— Por supuesto, la llama de la juventud corre por Ko-chan...
— ¿Ryuzara-san? —Kakashi rio mientras veía de reojo a Asuma. — ¿Por qué no te adelantas a apartar los lugares, Gai? Me gustaría intercambiar unas palabras con Asuma.
— ¡Yosh! ¡Los veré en los dangos! —y salió corriendo.
— No fue una buena idea hablar con Gai de esto. —Comentó Asuma con pesimismo.
— No, Gai nunca ha sabido tener tacto ni sutileza. —volvió a alzar su libro. — ¿Y bien? Di lo que tienes en mente, Asuma.
El jounin llevó una mano a su nuca, de verdad que hablar con Kakashi podía llegar a ser difícil.
— Es solo que pensaba que si Emiko y tu salían, ella podría elegir quedarse a vivir en Konoha, es todo.
— Ya, lamento no poder ayudarte, la relación entre nosotros es nula en el mejor de los casos. — Kakashi empezó a alejarse en la dirección contraria de la que tomó Gai.
— Sé lo que pasó entre ustedes justo antes de que ella se marchara de Konoha.
Kakashi detuvo sus pasos y miró de reojo a su colega.
— ¿Ella te lo dijo?
— No, yo la vi salir de tu casa una noche por pura casualidad, unos días después ella marchó sin mirar atrás.
— Entonces entenderás porque es mejor que me mantenga lejos de ella.
— Creo que tienen cosas que conversar y sin duda no le eres indiferente pero ella nunca va a dar el primer paso.
Kakashi retomó su camino.
— Ya somos adultos, Asuma, deja que ella tome sus decisiones, si quiere irse, es su vida. —y se marchó.
En cambio Asuma se quedó con una pequeña sonrisa. El primer paso ya había sido dado, poner a Emiko en la mente de Kakashi.
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Kakashi pasó el resto de la mañana atendiendo un par de pendientes y al final pasó por la calle donde estaba la vivienda de Sasuke.
— Yo, ¿Vas a la ceremonia de nombramiento, Sasuke?—preguntó un sereno Kakashi.
— Sí, ¿Tú qué haces aquí, Kakashi?
— Me perdí y de pronto me encontré aquí... —se hundió de hombros.
— Vayamos, antes de que el idiota de Naruto venga a hacer un escandalo.
Caminaron con tranquilidad en dirección a la torre y cuando llegaron, vieron a lo lejos a Naruto y Sakura discutiendo como siempre con una persona que no esperaba ver.
— Kakashi no es la persona más comunicativa del mundo —escuchó que decía la mujer que les daba la espalda, mientras Naruto empezaba a quejarse.
— Claro que sí... — Empezó a decir Kakashi mientras veía a Emiko retroceder un poco, al parecer no le era muy grata su presencia, aunque no podía culparla después de su última charla, sin olvidar que siempre fue muy insensible con ella y a pesar de haber pasado tiempo cuando eran niños o que compartieron amigos, nunca desapareció la barrera invisible que no les permitía conversar como camaradas y viejos conocidos. Bueno, una vez no hubo barreras y todo acabó mal para ambos. — El otro día les di una charla completa sobre la importancia de integrar vegetales en la alimentación diaria, ¿No es así, Naruto?
La reacción de Naruto fue muy predecible y le causó satisfacción al peliplateado.
— El ramen tiene vitaminas y si le añado carne, contiene proteínas.
Kakashi vio a Sakura rodar los ojos.
— No pienso volver a escuchar esa charla tan aburrida por tu culpa Naruto. — Se quejó la pelirrosa.
— Vamos chicos, no quieren armar una pelea antes de la ceremonia de Tsunade-sama...
La voz de Emiko no había cambiado tanto después de tantos años, la mayor diferencia que encontró es que ahora sonaba cansada y un tanto más lacónica.
— ¿De dónde conoces a Kakashi? —escuchó que preguntaba Sasuke, y sonrió al ver que Emiko respondía ante su propio silencio.
— Fuimos compañeros de la academia... ¿Y tú eres?
— Uchiha, Sasuke.
Kakashi notó la sorpresa en el rostro de la chica
— Es cierto, es lógico que estés en el equipo de Kakashi-san... —murmuró la mujer pero Kakashi lo escuchó, podría jurar que la imagen de Obito vino a la mente de ella. — En fin, ¿Saben donde puedo encontrar a Yamanaka, Ino?
— ¿Ino-cerda? Debe estar por aquí, toda la aldea, realmente...
Kakashi dejó de oír lo que decían, ahora que lo pensaba, sería un problema si Emiko soltaba algo de información sobre él a alguno de sus alumnos.
— Tsk... —Sasuke descruzó los brazos y se dio la media vuelta.
— Bueno, ¡Nos vemos luego! —se despidió Kakashi mientras seguía al chico, pero con la firmeza de hablar pronto con aquella mujer.
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En cuanto dejó a Sasuke en su casa, Kakashi pasó a comprar un poco de comida y la pidió para llevar, pasaría el resto de su tarde visitando a sus difuntos amigos ya que fue interrumpido en la mañana y aprovecharía que Ryuzara no estaba en la aldea. No era que le desagradara su presencia, pero desde que ella llegó a la aldea no se atrevía a hablar en voz alta con Obito o Rin por precaución de que Emiko apareciera en cualquier momento. También había ocasiones en las que llegaba y ella ya esta hincada orando ahí, así que tenía que recostarse en un árbol cercano para esperar a que se fuera; sin duda los chicos estaban más irritados que nunca por sus mayores retrasos de tiempo.
Pronto llegó Kakashi al monumento a los caídos y colocó la comida en el piso para tener un pequeño picnic improvisado.
— Hoy nombraron a Tsunade-sama como la quinta Hokage... —comenzó a contar a su amigo mientras empezaba a degustar su comida. — Pienso que fue una buena decisión, ella apenas puso un pie en la aldea y se puso a trabajar en los heridos que la necesitaban... Gai también me dijo que operará a Lee, aunque el riesgo es alto...
Una brizna de viento lo envolvió y sintió que su viejo amigo le respondía.
— Sasuke ha estado irritado, Gai me contó lo sucedido con su hermano, pero no estoy tan preocupado, pienso que Sasuke elegirá a sus amigos y a la aldea, a pesar de lo duro que se muestra, sé mejor que nadie lo mucho que aprecia la compañía de los demás.
De pronto la imagen de una cansada Emiko vino a su mente.
— ¿Ustedes eran amigos? —preguntó al vacío. — Siempre que la veía en la aldea iba del brazo de Rin, pero nunca los vi a los tres juntos... me gustaría preguntárselo... aunque no sé, ya no es cómo la recordaba...
— Papá, ¿Por qué tengo que quedarme con ellos?
— Lo siento, Kakashi, papá tiene una misión y no sé cuánto tiempo tomará... sé bueno con Ko-chan, ella te quiere mucho.
— Es lenta y siempre que me ve se me pega del brazo, no sabe lo que es el espacio personal.
El Colmillo Blanco de Konoha rio con ganas.
— Ko-chan tiene mucho que aprender, si hablas con ella entenderá lo que quieres, pero no olvides preguntarle lo que ella quiere, tal vez puedan llegar a un acuerdo que los haga felices a ambos.
— ¿No puedo quedarme en casa? Soy muy responsable, limpiaré todo y no saldré de noche...
— Sora piensa que no es bueno que un niño esté solo, y confío en su criterio, además dice que le encanta tenerte con ellos.
— La mamá de Emiko es gentil, pero su papá es muy estricto con Emiko.
— Ryuji es muy serio, pero su familia lo es todo para él, es alguien en quien puedes confiar.
Kakashi hizo una mueca pero asintió.
— Está bien, papá, no tienes que preocuparte de nada porque me portaré bien.
Sakumo sonrió a su hijo.
—Eso no me preocupa, sé que eres el mejor hijo que podría haber deseado.
Las orejas de Kakashi se pusieron calientes por el sonrojo que aquello le ocasionó, así que decidió no contestar, la sonrisa de su padre era todo lo que necesitaba para sentirse querido.
Cuando por fin llegaron a la casa de la familia Ryuzara, una pequeña Emiko de cinco años salió corriendo y abrazó a Kakashi.
— ¡Kakashi-kun! Mamá dice que podemos hacer una fogata y quemar malvaviscos y dormir afuera y mañana iremos a nadar...
Sakumo vio el rostro irritado de su hijo, por lo que decidió actuar.
— Emiko-chan, ¿Podrías venir un segundo?
La niña, a quien le faltaba uno de sus dientes frontales, asintió con energía y llegó hasta el hombre, quien se agachó y puso una mano para cubrir lo que le susurró a la niña. Kakashi frunció el ceño al no escuchar, pero los ojos de Emiko se iluminaron aún más y asintió con mucha energía. Kakashi estaba a punto de explotar porque no podía oír nada de lo que decía su padre.
— ¡Acepto la misión, Sakumo-san!
— ¿Qué misión? —preguntó un curioso Kakashi.
— Es una misión se-cre-ta... —exclamó la niña con alegría mientras se dirigía de regreso a su casa. — ¡Iré a decirle a mamá que llegaste! —y se adentró a la gran casa.
— ¿Qué le dijiste, padre?
— Le conté un secreto y le di una misión, creo que será suficiente para que tu estancia junto a ella sea más agradable para ti.
Kakashi negó.
— Emiko-chan me agrada pero siempre tiene demasiada energía...
Sakumo puso una mano en la cabeza de su hijo.
— Tu eres el mayor, así que tu deber es cuidarla ya que es la hija de mis preciados compañeros, solo tienes que ser paciente, ambos son niños... Aunque Sora dice que harían una gran pareja y eso me encantaría. — Sakumo se quedó pensativo por un momento. — ¿Por eso insiste en cuidar de ti? —se preguntó así mismo. Kakashi sintió una gran gota de pena detrás de su cabeza. — Sora siempre va un paso delante de mí...
— Así es Sakumo. —Ryuji Ryuzara llegó hasta ellos, venía llegando de una misión en la aldea. — Sora tiene la loca idea de que se ven lindos juntos, aunque yo solo veo a dos mocosos.
Sakumo rio e instó al niño para que entrara a la casa, a lo que Kakashi aceptó, se despidió de su padre y avanzó hasta la puerta, donde se escondió para escuchar.
— No seas celoso, Ryuji, Kakashi será un ninja formible y cuidará bien de Ko-chan.
El hombre de cabellos negros y corporatura grueso negó.
— Tu hijo es tu vivo reflejo, Sakumo... no dudo que será incluso mejor que tu, en cambio Emiko es una vergüenza, tu hijo no merece esa carga en su vida...
El pequeño Kakashi asintió, por fin alguien pensaba como él.
— No digas eso, es solo una niña pequeña, tu tampoco te graduaste antes de los ocho, así que no le exijas mucho o podría perder la confianza.
El otro hombre gruñó.
— De cualquier forma, yo espero que Emiko aprenda algo de la disciplina de tu hijo, así que agradezco tu confianza de dejarlo con nosotros.
Sakumo negó.
— Sé que mi hijo no podría estar en mejores manos, pero en serio Ryuji, podrías lastimar a Emiko si empiezas a exigirle cosas para las que no está lista.
— Lo tendré en cuenta.
Y ambos hombres se despidieron. Kakashi se dio prisa en subir las escaleras para que no lo vieran, pero entonces se encontró con Emiko sentada en ella, con la mirada baja.
— ¿Emiko? —preguntó el niño a lo que ella negó con la cabeza.
— Estoy bien... iré a la cocina por los malvaviscos... mamá ya está prendiendo la fogata...
Entonces Kakashi supo que la niña había oído las palabras de su propio padre.
El resto de su estancia en la casa de la familia Ryuzara fue pacífica, Emiko siempre iba a despertarlo y le llevaba una taza de té con galletas de avena, desayunaban juntos, lo mismo a la hora de la cena, pero durante el día lo dejaba leer o entrenar en paz.
— Esa fue la primera vez que no quise huir de esa casa. —susurró Kakashi mientras empezaba a recoger su picnic improvisado. — Nunca supe qué le dijo papá, pero ella lo entendió y me dio mi espacio sin sentirse triste.
Sacudió un poco su cabeza y se puso de pie.
— No sé por qué recordé esto, tenía mucho tiempo sin pensar en papá... Siempre fue muy amable con Emiko... —tomó sus cosas y se despidió de Obito. — Volveré mañana temprano, Obito.
Y caminó hasta el cementerio que estaba ahí cerca.
— Rin... ustedes eran amigas... pero ella sabiendo lo que sentías por mi no dudó en meterse con el sujeto que te mató. No tiene escrúpulos y es por eso que trato de que no me interese su regreso... Fui un idiota con ella...
Tenían 14 años cuando Rin murió a sus manos y tan solo seis meses habían pasado que Emiko, quien para confusión de Kakashi seguía viviendo en la casa de Rin, le declaró su amor. Kakashi no tuvo que pensarlo ni dos veces antes de decir que no le interesaba. Pero el dolor de su propia culpa no le permitió ver lo mal que estuvo aquella declaración de Emiko, solo lo dejó pasar como las cientos de declaraciones que recibió en su vida. Pero fue hasta un año después, cuando su relación como colegas había mejorado, que Emiko apareció inoportunamente de uno de sus mayores momentos de debilidad, aunque ella no fue la única. Danzo llegó primero y se encargó de sembrar la semilla de la duda e hizo que Kakashi conspirara en contra del sandaime Hokage, y en medio de aquella confusión donde no sabía que era lo correcto o no, apareció Emiko, con un semblante preocupado y ofreciéndole té con galletas de avena.
— ¿Estás bien, Kakashi? —preguntó ella con un semblante preocupado, pero Kakashi apenas podía abrir los ojos. Estaba demasiado cansado, la doble jornada que hacía, primero como ANBU del Hokage y la segunda como ninja de Raíz estaba acabando con su resistencia física y mental.
— Solo necesito dormir...
Ella abrió la mochila que llevaba, de donde sacó un termo y una caja.
— Tu cocina está vacía, necesitas comer algo o enfermarás... —se sentó a lado de su futón y el olor a té verde encendió un poco sus sentidos. — Bebe, no está tan caliente...
— ¿Qué haces aquí? —preguntó él con la garganta seca.
— Voy regresando de una misión... no tenía ganas de ir a casa... —fue la corta respuesta.
— ¿Y por qué venir precisamente aquí?
Ella se alzó de hombros.
— Algo me dijo que necesitabas una buena cena. —y abrió la caja revelando unas galletas de avena.
— No sé cómo esto puede ser una buena cena... —y sonrió un poco, a lo que ella respondió con una pequeña sonrisa de vergüenza.
— Es todo lo que traía conmigo... —comentó mientras lo observaba comer en silencio. — ¿Kakashi?
— ¿Qué?
— ¿Podría darme un baño aquí? Hay un cambio de ropa en mi mochila y tengo un poco de lodo en el cabello.
Kakashi trató de enfocar, pero solo estaba prendida la luz del pasillo, por lo que en la habitación donde estaban todo eran sombras.
— Sí, no hay problema.
Kakashi se sentó en el futón y devoró todas las galletas, algunas estaban rotas pero sabían tan bien como las recordaba. El ruido del agua corriendo por su baño comenzó a adormecerlo, de alguna manera saber que alguien más estaba ahí para evitar que Danzo lo llamara era un alivio para él.
Se quedó dormido por un momento, con el aroma del té todavía entre sus manos, pero un suave movimiento lo despertó.
— ¿Qué haces?
— Solo iba a retirar la taza, vuelve a dormir, Kakashi... —respondió la chica mientras lo tocaba un poco con su largo cabello mojado y con olor a limpio.
Kakashi... después de escuchar su nombre, sintió un par de labios colocarse sobre su frente, y el poco juicio que le quedaba le dijo que aquello se sentía bien.
— No te vayas... —pidió el adolescente, por un momento sus barreras se derrumbaron y sintió miedo del porvenir.
— Aquí estoy, Kakashi...
Ella se sentó a su lado en el futón y las suaves caricias que sintió en su cabeza lo hicieron estremecerse.
— ¿Qué sucede, Kakashi? estás un poco raro...
No podía hablar de lo que le sucedía, no podía hablar de Danzo ni de las sospechas que tenía de que Hiruzen había dejado morir a su maestro a manos de aquel que liberó a la bestia de las nueve colas... No podía hablar de las sospechas que tenía de que había un usuario del elemento madera, ni de los planes que Danzo le contó...
Así que hizo lo primero que se le ocurrió para que ella guardara silencio.
La besó, pero jamás esperó que ella le correspondiera, porque ella tenía pareja y se suponía que había quedado muy atrás el enamoramiento que ella decía sentir por él. Pero sobre todo, fue un idiota al querer olvidar todo entre sus brazos. Kakashi dejó la taza a un lado en el suelo, mientras sus sentidos se perdían en el calor que subía por el pecho de ambos. Ella era torpe pero pronto pudo responder a la exigencia que los labios de él reclamaban. Quería que ella lo detuviera, que le diera una bofetada pero al mismo tiempo estaba agradecido de poder sentir algo diferente al enojo, la tristeza y la duda que últimamente siempre lo acompañaban.
Las manos temblorosas de ella se aferraron a su playera negra, así que ya no había vuelta atrás... sabía por la desesperación que emanaba de ella que quería lo mismo que él, ninguno iba a detenerse. Pronto la ropa se volvió un estorbo y al final, no había más palabras y Kakashi lo agradeció, se dedicó a besar su cuello, a lamer sus senos y a enredar sus dedos en el largo cabello negro que ahora lo cubría. Ella no se quedaba atrás, sentía sus manos explorarlo y cuando él se colocó sobre ella, sintió sus uñas encarnarse en su espalda y aquello solo logró excitarlo más. Aquel jadeo de ambos jóvenes distó mucho a las futuras relaciones que tuvo Kakashi, fueron torpes y él tuvo que preguntarle a ella por donde entraría su miembro, ella le señaló el lugar indicado y una vez que entró, perdió cualquier pensamiento que no fuera el calor que lo embargaba.
Ella solo soltó un pequeño quejido, pero pronto comenzó a mover sus caderas para deleite de Kakashi, quien se abrazó de ella quien lo sujetó muy fuerte, como esperando que sus cuerpos se fusionaran en un solo ser. Pronto un cosquilleo le avisó a Kakashi que estaba por terminar, por lo que salió deprisa y se derramó a un lado de ella, sin mancharla.
Ambos jadeaban pero no quería verla, ahora que el calor iba desapareciendo, el mundo empezaba a hacerse más claro y la culpa se instalaba en él.
— Debes irte.
Fue lo único que se le ocurrió decir.
— Kakashi... Yo necesito hablarte de algo...
— ¡No! —quizás habló más fuerte de lo que hubiera querido, pero ahora se sentía un completo idiota, la había usado de una manera inexcusable y egoísta, no era propio de él, pero no solo eso sino que le había abierto la puerta para que volviera a molestarlo.— ... solo vete, Ryuzara... —solo usaba su apellido cuando estaba harto de ella.
— ¿Por qué estás tan enojado? —ella le pidió una explicación que no estaba de ánimos de dar.
— Porque esto fue un error, doble, yo no debí dejar que te acercarás a mi, no me gustas, nunca me has gustado y ahora soy un idiota por haberte usado para mi propia satisfacción... — Hizo una pausa mientras ella se cubría con la manta. — Además, Rin era tu mejor amiga, ¿no? Ella... —la voz de Kakashi se rompió. — Yo la maté, con mis propias manos la maté a pesar de que ella me amaba.
— Ella no...
— ¡Vete! —Kakashi se vistió de prisa. — Me voy, y cuando regrese no quiero verte aquí ni nunca jamás... —de pronto necesitó herirla, hacerle entender que jamás quiso su compañía, ni cuando eran niños... — Tu padre tenía razón, solo eres una carga...
El cielo naranja del atardecer pronto dio paso a un cielo azul oscuro, rodeado de pequeñas y brillosas estrellas.
— Y no la volví a ver hasta ese día que desperté del genjutsu de Itachi Uchiha... —susurró Kakashi. — Emiko regresa y dice que Rin en realidad amaba a Obito... Yo estuve todo el tiempo con ella antes de aquel día..., no puede ser cierto...
— Antes de aquella misión de la que ella no volvió... ella me pidió que cuidara de ti, quizás lo presintió... por eso... por eso fui aquella noche a tu casa, tenías días viéndote demasiado mal.
Ryuzara estaba mintiendo o él había estado más ciego de lo que pensaba.
Le daría el beneficio de la duda hasta que pudiera usar su sharingan para descubrir la verdad.
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Continuará...
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