Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto.
Pareja: Kakashi X OC.
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Capítulo 5.
Kunoichis
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Ino llegó a la entrada de la aldea donde vio a Emiko Ryuzara recibirla con una gran sonrisa.
— ¿Estás lista, Ino-chan?
— Si no hay de otra... —la chica soltó un largo suspiro.
— Es una misión tranquila, sigue mis instrucciones y estaremos de regreso para el medio día de mañana.
La rubia asintió y escuchó las indicaciones generales, se trataba de una misión de recuperación a medio día de la aldea, debería ser una misión simple.
— ¿Para qué es la yukata? —preguntó Ino de imprevisto, no solía conversar mucho cuando le tocaban misiones con otros que no fueran sus compañeros de generación, pero esta vez le ganó la curiosidad.
— Necesitamos entretenerlos mientras alguien se infiltra, pero es posible que haya muchos guardias por lo que deberá ser una distracción que no active sus alarmas.
El ceño fruncido de la chica le indicó a Emiko que no estaba de acuerdo.
— A lo mucho serán quince minutos, Tsunade-sama tiene una idea muy específica de dónde estarían los documentos, así que no tardaré.
— ¿Y por qué no me infiltro yo? Puedo cambiar de mente con algún guardia y entrar sin levantar sospechas.
Emiko la miró pensativa.
— ¿Dominas el jutsu de transferencia de mente?
— Sí... — respondió orgullosa Ino.
— Déjame pensarlo, tomaremos un descanso al atardecer... — Indicó. — Necesito dormir un poco... —murmuró para sí misma.
Después de seis horas de viaje, se detuvieron junto a un río, donde Emiko extendió su saco de dormir.
— Haz un poco de vigilancia, dormiré un poco... — Ordenó Emiko mientras la chica terminaba de encender una fogata.
Ino hizo un mohín con la boca.
— Realmente eres tan perezosa como Kakashi-sensei... —se quejó la rubia. — No se ha ocultado el sol y ya necesitas dormir. — Emiko se dio la vuelta en el saco dándole la espalda a la chica.
— Será más fácil infiltrarnos en las sombras de la noche, además que hoy tuve turno de guardia nocturna y no he dormido nada...
Ino suspiró.
— De acuerdo, aunque podrías tomar una píldora del soldado y podríamos acabar esto más rápido.
— Esas píldoras causan estragos en los cuerpos de los ninjas que no son usuarios de chakra, y me temo que ese es mi caso... prefiero dejarlas como un último recurso de emergencia.
— ¿No usas chakra?
Con cansancio y un poco de fastidio respondió la mayor.
— Sí tengo chakra pero es apenas superior al de una persona promedio, puedo mejorar mis habilidades y usar algunos jutsus de mi elemento viento, pero no puedo utilizar ninjutsus muy complejos ni tengo una línea sucesoria que utilizar.
— ¿Por eso eres una ninja de bajo perfil?
— Podría decirse que si, no todo es la fuerza bruta... —murmuró con tristeza al pensar en su padre y que siempre le decía que era débil. — A veces quien salva el día no es el ninja que más fuerte golpea, sino el que planea y usa su inteligencia para ganar.
— En eso estoy de acuerdo. — Ino se sentó a un lado de la chica y sonrió. — Mi equipo genin no es muy fuerte pero Shikamaru siempre nos lidera con inteligencia y evitamos los enfrentamientos innecesarios, Asuma-sensei dice que somos perezosos, pero la verdad pienso que así trabajamos bien.
Emiko se volteó y miró a la chica.
— ¿Ustedes son el equipo de Asuma?
— Si, ¿Lo conoces?
— Es mi mejor amigo, era mi compañero genin cuando salí de la academia.
Ino abrió los ojos con sorpresa.
— ¿Y cómo era? La verdad pienso que es muy vago pero me pregunto si siempre fue tan diestro para pelear.
Emiko sonrió.
— Era un flojo de primera, siempre quería dormir pero cuando Nomiya-sensei murió, estábamos en medio de una trinchera de guerra, así que sin saber qué hacer, Asuma tomó el liderazgo y nos sacó de ese lugar...
— No respira... —gimió Emiko mientras buscaba el pulso en las muñecas de su sensei... — Lo siento tanto sensei...
— Suficiente, no estamos en un buen momento... —Asuma se puso de pie mientras Genma recogía los kunais que estaban dispersos en el piso de la trinchera. — Estamos rodeados y nuestro sensei no puede continuar peleando.
— ¿Qué hacemos? —preguntó Genma mientras dejaba los kunais en el suelo y comenzaba a verificar las bombas y armas que les quedaban.
Una fuerte explosión les indicó que los enemigos de Iwagakure se acercaban, si no se movían pronto serían capturados o asesinados.
— Debemos abortar la misión, no hay manera de que los detengamos más tiempo aquí... —gritó Asuma.
— Pero el siguiente escuadrón necesita cuando menos una hora más para tener listo el terreno...
— No soportaremos una hora más... —Emiko sollozaba al lado del cuerpo de su sensei...
— El sacrificio de Nomiya-sensei tiene que valer algo... Asuma... —Genma le rogó a su amigo, quien entendía sus sentimientos, pero ellos tres eran los últimos sobrevivientes del escuadrón de quince ninjas.
— Bien, Genma, verifica la cantidad de enemigos que quedan, Emiko prepara los pergaminos especiales y sella las armas que trajo Genma, tu lanzarás el ataque desde el árbol más alto que puedas trepar cuando yo consiga abrir una brecha.
— No... —Emiko se separó de su sensei y llegó hasta Asuma. — No pensarás ir a enfrentarlos solo...
— Iré con él en cuanto regrese, prepárate Emiko...
La chica de cabellos negros vio a Asuma con suplica en los ojos.
— No lo hagas, aún podemos huir...
— Emiko... si no le damos tiempo suficiente al siguiente escuadrón, perderemos este territorio y estaremos un paso más lejos de ganar la guerra... debemos proteger nuestro hogar... tal como lo hizo Nomiya-sensei...
La chica contempló a su compañero, de un momento a otro se había convertido en un ninja de temer, su mirada reflejaba fiereza y paz, como si supiera justo lo que debía hacer. Respiró profundamente y asintió, si Asuma era capaz de crecer en un momento así, ella no les iba a fallar.
— Lo haré. —y preparó los pergaminos. Una vez estuvo lista, corrió con todas sus fuerzas hacía el árbol más cercano, trepó sin detenerse, aún cuando sentía miles de shurikens pisarle los talones, no iba a rendirse, no sin pelear.
— Asuma es un maestro del taijutsu y del uso del elemento viento, él me enseñó a pelear y consiguió que sobreviviéramos a una guerra... —sonrió. — Sin duda tienes un buen sensei, Asuma me enseñó mucho y hasta la fecha continua siendo un gran apoyo para mi.
Ino sonrió contenta.
— Será mejor que duermas Ryuzara-san, haré la guardia.
Emiko asintió y no tardó en quedarse profundamente dormida.
Tres horas después Emiko despertó y se sintió lista para comenzar su misión. Ya estaba oscuro e Ino había encendido una pequeña fogata, tomaron un poco de té y marcharon.
Un rato después, poco antes de la media noche llegaron a su objetivo. La gran casa estaba custodiada por guardias ninjas, eran cinco pero Emiko comprobó que eran cuando menos chunnin.
— ¿Te animas a usar tu jutsu de cambio de mente?
— Si puedo... —murmuró, aún estaban lejos pero definitivamente iba a intentarlo. Se acercaron al guadia más cercano, Emiko llegó por su espalda y lo detuvo para que Ino pudiera usar su jutsu.
— Iré a buscar, regreso. —dijo Ino desde el cuerpo del hombre, a lo que Emiko asintió mientras resguardaba el cuerpo de la chica.
Esperó por cerca de media hora pero cuando el mismo guardia regresó, notó que negaba.
— No pude entrar al estudio principal, y al parecer se les hizo sospechoso que este guardia estuviera dentro de la casa.
— Bien, me alegra que salieras de inmediato. — Emiko vio a Ino regresar a su cuarto. — Voy a hacer estallar la caseta que está allá enfrente, cuando los guardias se distraigan entraré...
— ¿Ryuzara-san? — Ino la interrumpió. — ¿Cree que pueda intentar lo de la yukata?
Emiko la miró sorprendida.
— No creo que sea una buena idea, fue pura fanfarronería lo de hace rato. — respondió mientras la niña negaba.
— No puede ser tan difícil, ¿Cuánto tiempo necesitaría?
Emiko miró la casa y calculó, si se daba prisa y golpeaba a un par de personas estaría fuera en veinte minutos.
— Veinte minutos, bien. — Y ayudó a Ino a cambiarse. — Cambia con un henge el color de tu cabello, vuélvelo rojo y tus ojos negros.
Ino hizo lo que le indicó la superior.
— Estoy lista. — Ahora usaba una linda yukata morada.
— Bien, tu historia es que te perdiste de la caravana en la que viajabas con tu familia y necesitas ayuda... ellos no son ladrones de profesión, son guardias de unos comerciantes por lo que deberían de tratar de ayudarte... si las cosas se salen de control, huye... no pelees.
— Entiendo.
— No tardaré, solo quédate quince minutos ahí no más.
Las dos chicas se despidieron y Emiko se dio prisa en ingresar a la casa. Tantos años de infiltración le hacían muy fácil esconderse entre las sombras de la noche, caminaba en silencio absoluto y por suerte solo se encontró a dos de los comerciantes en su camino, por lo que al ser civiles pudo hacerlos dormir sin mayor problema. Pronto llegó al estudio, donde la puerta estaba cerrada, de un golpe sordo rompió la manija y logró entrar. Ahora lo difícil era ser hallar los papeles. Cerró la puerta y se asomó por la ventana. Vio a lo lejos a Ino rodeada de los cuatro guardias, el quinto debería seguir atado e inconsciente donde lo dejaron. Todo parecía tranquilo por lo que continuó buscando los documentos.
Luego de revisar el escritorio, las paredes y los muebles de la habitación, escuchó un ruido extraño en el piso, por lo que encontró una pequeña puerta que contenía una caja fuerte. Emiko se hincó en el piso y con un kunai con chakra lo abrió, consiguiendo su objetivo. Revisó que fueran los papeles que encargó la godaime y volvió a cerrar la puerta del piso.
Guardó dentro de su ropa los documentos de papel y se fue en busca de la salida. En cuanto abrió la ventana por donde entró, escuchó un fuerte grito de mujer, por lo que pensó en Ino. Brincó de prisa y salió de la gran casa en dirección a la chica y sin ocultarse, al dar la vuelta, vio que uno de los sujetos tenía agarrada a Ino del cuello de yukata mientras otro trataba de inmovilizarla.
Con precisión, Emiko dio un golpe en la cabeza al tipo que sujetaba a Ino de la Yukata y este de desvaneció de inmediato, pero el que sostenía a Ino la soltó para sacar una Katana para atacar. Emiko levantó a Ino de un jalón y la arrojó lejos de los tres ninjas que quedaban. Mientras la rubia se ponía de pie y se recuperaba de la impresión, vio a su superior pelear contra los tres ninjas. Se suponía que los ninjas que se especializaban en infiltración no eran buenos en pelea, pero verla moverse con tanta gracia rapidez le dijo que había subestimado a esa kunoichi, era realmente como si estuviera danzando.
— ¡Cuidado, Ino! —apenas consiguió ver al ninja que lanzó un kunai en dirección a ella, por lo que apenas lo esquivó y empezó a pelear con el quinto ninja que por fin había despertado y al parecer se libró de su amarre.
Con un poco de dificultad por la ropa, Ino consiguió desarmar al ninja, cuando Emiko pronto llegó a su lado y de un tajo cortó su garganta.
— Es momento de irnos. —ordenó con seriedad mientras jalaba a Ino y las dos chicas iban por sus cosas y corrían en dirección a Konoha.
— ¿Los mataste a todos?
— No tenía opción o podrían rastrearnos, de cualquier forma los comerciantes están dormidos, pueden contratar a nuevos. —respondió secamente la peliazul.
Después de algunas horas de carrera, se detuvieron en un claro de bosque a tomar aliento. Debían ser cerca de las tres de la mañana, porque el frío y la neblina las inundaba.
— Cambiate la ropa ya. —indicó Emiko mientras la chica asentía. La mayor tuvo que reconocer que la chica no se quejó del frío a pesar de que sus labios comenzaban a ponerse azules.— ¿Qué sucedió?
— Esos tipos eran unos cerdos... después de que me acerqué a pedir ayuda, uno dijo que podía enseñarme algo divertido... estaban bebiendo sake.
— Tsk, no contaba con que estuvieran bebiendo... — murmuró Emiko. — Lamento que tuvieras que pasar un momento así.
— Esos idiotas se atrevieron a tocarme... — el sentimiento de impotencia se reflejó en el rostro de la chica, rompiendo por completo el corazón de la mayor.
— Ino... yo lo siento... no debí sugerir eso desde un inicio. Aún eres muy pequeña.
— ¿Cómo hay mujeres que pueden usar sus cuerpos para misiones así? No lo entiendo... — y comenzó a sollozar.
— Lo siento, Ino... — y la abrazó.
Cuando la rubia estuvo mejor, Emiko se quitó su chaleco y se lo colocó.
— Dormiremos aquí, hace demasiado frío. — murmuró la mayor mientras ayudaba a Ino a entrar a su saco de dormir. Emiko no tuvo ganas de dormir, a pesar del cansancio Ino le recordó a sus primeros días entrenando en el Kouka Toki, alguna vez ella también se hizo esa misma pregunta.
Una vez que salió el sol, comenzaron el viaje de regreso, en total silencio. Por un lado la rubia se mostraba molesta con lo sucedido y por otro Emiko se dio cuenta de que tal vez no estaba lista para ser una sensei, no había podido cuidar bien de su subordinada.
— Sigo tomando malas decisiones. — pensó con tristeza.
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Emiko salió de la torre al atardecer con un sueño tremendo, apenas había dormido cuatro horas después de llegar de la misión por lo que agradecía que la relevaran de su puesto de vigilancia a media noche y que pudiera ir directo a su cama.
— Izumo me avisó que regresaste, ¿Vamos por ese trago? —era Genma, demasiado fresco en opinión de la chica.
— Estoy un poco cansada, ¿Vamos mañana?
— Tengo una misión mañana a primera hora, ¡Vamos ahora!
La pelinegra suspiró agotada.
— Bien, pero también necesito algo de cenar, muero de hambre.
— ¡Iosh! ¿Vamos por una barbacoa?
— Lo que sea está bien.
Ambos ninjas caminaron por el centro de la aldea hasta que llegaron al local de carnes.
— ¿Barra o mesa?
— Una mesa, por favor... — Pidió Genma mientras Emiko bostezaba. — ¿Y qué tal la misión?
La chica se alzó de hombros.
— Sencilla, la recuperación fue simple, aunque la chica que me acompañó terminó muy molesta.
— ¿Por qué?
— Le dije que distrajera a los guardias mientras yo iba por los papeles, pero al parecer no tenía mucha experiencia y se asustó.
Genma rio con ganas.
— Dos botellas de sake y una orden grande de carne —ordenó cuando la mesera llegó hasta ellos. — Asuma te va a matar... Inoichi te va a revivir para volverte a matar...
— Ya sé, había olvidado lo conservadores que son en la aldea... — Emiko acostó su cabeza en la mesa. — Tsunade-sama me dijo que quiere verme mañana al medio día, se veía molesta.
El hombre volvió a reír y no dijeron nada más hasta que el Sake llegó a la mesa.
— ¿Y has hablado con Kakashi? —preguntó Genma mientras movía el senbon de su boca.
— ¿Por qué lo haría? Me odia, lo odio, nos odiamos...
— Dicen que del odio al amor hay un paso...
— Un paso muy grande que no tiene cabida aquí. —ella levantó su cabeza y tomó una copa de Sake, la cual fue llenada hasta el borde por su acompañante. — Extrañaba esto, el sake de Konoha tiene algo muy especial.
— Es cierto, el de la capital sabe muy rebajado.
— No has probado el del palacio, es como si tuvieras un pedazo de cielo en tu paladar...
— ¿Y bien? Me contarás el motivo de tu huida del palacio feudal.
La falta de sueño aunado al amargo sabor del Sake animaron a la chica a hablar.
— ¿Conoces a los hijos del señor Feudal?
— Kouji-sama y Soujiro-sama.
La chica asintió.
— Kouji-sama es hijo del primer matrimonio del señor feudal, pero su madre murió hace algunos años y ahora vive preparándose para heredar el puesto de su padre... por otro lado, el señor feudal se volvió a casar y tuvo a Soujiro, quien con su madre es como si gobernaran el palacio, son imposibles. — Emiko bebió su copa hasta el fondo y pidió más. — Soujiro quiere disolver el Kouka Toki, dice que no es posible que el futuro del país recaiga en un grupo de mujeres, pero por suerte ni su padre ni Kouji-sama comparten esas ideas.
— ¿Y tú...?
— Soujiro trató de cortejarme y le seguí el juego, pues conocía sus ideologías y es nuestro deber detectar cualquier amenaza hacía el señor feudal, así sea de su propio hijo. Al final resultó que solo quería información, cosa que no obtuvo de mí, por lo que fue con su madre a decirle que yo lo quería seducirlo a él y a su padre. —una sonrisa amarga se instaló en la chica, en cambio Genma dejó de beber, absorto en las palabras de su amiga. — El señor Feudal sabe que le soy leal, pero tampoco aceptó lo que dije sobre las aspiraciones de su hijo de tomar su lugar, dijo que Soujiro nunca atentaría contra él o su hermano mayor. Hasta ahí quedó el asunto, hasta que una noche, un grupo de ninjas de Iwa me interceptaron cuando salía del palacio, si no hubiera sido por dos compañeras que estaban saliendo también, seguramente hubiera sido mi fin.
— ¿Soujiro...?
— Su madre. —Emiko estiró la copa hacía su compañero y bebió de un trago todo lo que le sirvió. — La mujer dice que seduje a su hijo y que quiere mi cabeza... Juré que eso era una mentira y mi sensei me apoyó, por lo que el señor Feudal me concedió la oportunidad de marchar un tiempo para esperar que las cosas se tranquilizaran en el palacio... y aquí estoy, en el único lugar en el mundo donde no llegan los ninjas de Iwa.
— Hace algunos años unos ninjas de Iwa se infiltraron y trataron de secuestrar a la heredera del clan Hyuuga. —respondió Genma, a lo que Emiko abrió los ojos con sorpresa.
— ¿Se llevaron a Hinata-chan?
— No, su padre logró rescatarla matando a los ninjas, pero para evitar una guerra tuvieron que matar al hermano de Hiashi, Hizashi...
Un escalofrío recorrió a la chica de los pies a la cabeza.
— Entonces no estoy más segura aquí que en la capital... —todo el alcohol que había bebido le colorearon las mejillas, había dormido las últimas semanas tan tranquila que bien pudieron llegar hasta ella y matarla sin que se diera cuenta.
— Claro que estás más segura, hay ninjas haciendo rondas todo el tiempo y además abajo de ti vive Kakashi, nadie osaría empezar un combate cerca de él.
Emiko suspiró con cansancio.
— Pero de igual forma, no puedo huir por siempre, temo que traten de matar al señor Feudal y a Kouji-sama, así que mi deber es dar la vida por la familia real.
Genma frunció el ceño.
— ¿Por qué harías eso? Quiero decir, sé que tu trabajo allá es importante, pero... — Genma vio entrar a Kakashi junto a Gai en la barbacoa, por lo que les hizo una seña para que se acercaran.
Ajena a los recién llegados, Emiko volvió a acostar su cabeza en la mesa.
— Kouji-sama fue muy gentil conmigo cuando llegué a la capital, será un gobernante justo para la nación del fuego.
El Shiranui creyó entender las cosas.
— ¡Te gusta el hijo mayor del señor Feudal!
La chica se levantó de golpe y negó con fuerza.
— Jamás podría gustarme Kouji-sama, quiero decir, él solo va a casarse con una mujer de la realeza, yo soy... yo solo soy un peón más.
— A veces los peones ganan las batallas...
Emiko escuchó la voz de Kakashi detrás suyo.
— ¡Es genial verte, Ko-chan! —saludó Gai con una enorme sonrisa.
— Sigues tan brillante como siempre, Gai. —respondió la chica mientras llegaba la mesera y ponía el asador con carne encima.
— ¡Es que la primavera de la juventud no me abandona! —dijo el hombre verde mientras tomaba asiento junto a Genma.
— Vamos Kakashi, acompáñanos, es demasiada carne. — Genma sonrió tratando de parecer inocente. Kakashi suspiró y estuvo a punto de negarse, hasta que Genma ganó su atención— ¿Verdad Kakashi que Konoha es segura? No hay manera de que ninguna persona aquí pueda recibir una visita nocturna de ninjas de Iwa, ¿No? Y menos teniéndote como vecino.
— Tsunade-sama se ha encargado de que la aldea recupere sus controles de seguridad, no hay manera de que haya un ataque así.
— ¡Por favor!— Emiko comió un pedazo de carne y negó, después volvió a beber otra copa de sake. — A nosotros nos pagan por infiltrarnos y robar o matar en otros países que también tienen seguridad, nada asegura que en Konoha no sea posible.
Aquello picó la curiosidad de Kakashi, quien tomó asiento junto a la chica, lo más lejos posible de ella.
— Depende del costo de la misión, si pagan una misión S cualquier cosa es posible. —respondió Kakashi.
— Ahí lo tienes Genma... —la chica tomó los palillos y volteó el pedazo de carne que estaba preparando.
— ¿Quién quiere matarte, Ko-chan? —preguntó Gai y Kakashi estuvo genuinamente interesado en escuchar la respuesta.
— Una mujer muy rica, pero está loca y no escucha razones... —Emiko miró su copa siendo rellenada de nuevo por Genma, adoraba emborrachar a su colega. — Pero creo que es parte de un plan mayor... creo que se quieren deshacer de nosotras, una por una...—susurró Emiko, con evidente estado de embriaguez.
— ¿De quiénes hablas?
Kakashi no entendía las cosas que decía la pelinegra, pero el rostro de Genma lucía preocupado.
—... nosotras somos la última defensa del señor Feudal dentro o fuera del palacio, si no estamos...—guardó silencio mientras su mente empezaba a atar algunos cabos. — Debo ir con Tsunade-sama ahora mismo...
La chica se puso de pie bastante bien para su estado de embriaguez, dejó dinero sobre la mesa y al darse la vuelta, se encontró con un furioso Asuma.
— ¡¿Qué hiciste a Ino hacer qué?!
— Ya dije que lo siento, Asuma, lo siento.
— Eso no es suficiente, Ino es una niña aún, no puedes esperar que con doce años trate de seducir a alguien y menos a un grupo de hombres.
Emiko se llevó una mano a la cabeza, una jaqueca se avecinaba entre el sueño y el alcohol.
— En primer lugar solo tenía que distraerlos un momento, además que ya se ve grande y mientras más pronto aprenda será mejor para ella, segundo, a su edad tu... hacías cosas y nadie te decía nada y en tercero, ya le pedí disculpas, nunca estuvo en peligro, solo eran cuatro guardias pero entiendo que debí prepararla antes...
— Pensé que habías madurado Emiko, no puedes llegar y lanzar a una chica de esa manera...
— Ella dijo que podía...
— A Ino le gusta alardear, y se supone que tu eras el adulto responsable ahí...
Emiko sentía sobre ella la mirada, no solo de sus acompañantes, sino también de los demás comensales del lugar.
— De verdad lo lamento Asuma, fue imprudente de mi parte y no volveré a exponer a nadie de esa manera.— Y colocó una rodilla en el suelo mientras bajaba la cabeza. Los ninjas que la acompañaban sabían que era esa la pose de un guardia que comete un error y espera un castigo.
— Emiko, levántate... —dijo Asuma con evidente incomodidad.
— Mañana iré a disculparme con Inoichi-sama. —respondió ella mientras se levantaba. — debo irme... —dijo mientras desaparecía en una voluta de humo.
— ¿Por qué hizo eso? —preguntó Gai en voz alta.
— Porque Ko-chan ya solo sabe vivir como un guardia del palacio... —Genma suspiró. — Tenía mis sospechas pero creo que esto lo confirma.
— ¿De qué hablas? —preguntó Asuma.
— Como saben yo la he visitado muy seguido desde que llegó a la capital, al inicio noté que ella se volvió callada, lo cual era extraño siendo que su naturaleza era ser muy parlanchina. — Kakashi asintió, a él le constaba lo mucho que le gustaba hablar en su infancia. — Pero con el tiempo ella empezó a adoptar poses y frases que nada tenían que ver con su personalidad pero me pareció normal al tener un trabajo tan formal.
— ¿Quieres decir que Emiko perdió su identidad? —preguntó Gai.
— No, solo creo que ahora solo se concibe como un agente del señor Feudal, por eso dice que no le interesa quedarse en Konoha o tratar de arreglar sus problemas con Kakashi cuando todos sabemos que toda la vida lo ha amado.
— Eso es muy triste... —Gai empezó a llorar.
— Creo que exageran... —fue la opinión de Kakashi...— Todos cambiamos con el tiempo y si ella encontró su camino ninja allá, está bien.
Genma y Asuma intercambiaron una mirada significativa que no pasó desapercibida para el peligris.
— Tienes razón, bueno, en ese caso ¿Sólo podrías vigilar por si alguien sospechoso se acerca a su departamento? —preguntó Genma.
— ¿Quién va tras ella? — Preguntó Asuma.
— Salgamos. —dijo Genma tomó el dinero que dejó Emiko y pagó la cuenta antes de salir. Les contó lo que la chica le dijo sobre el posible golpe de estado que podría hacer el hijo mejor del señor Feudal.
— Es grave la situación... —Gai llevó una mano a su barbilla. — Pero no entiendo, ¿Qué es eso del Kouka Toki?
— Es un grupo de mujeres que cumplen misiones de asesinato o consiguen información usando su cuerpo. —respondió KaKashi. — La situación es más delicada de lo que parece, no podemos involucrarnos directamente, será mejor que Tsunade-sama elija qué hacer.
— ¿De momento podrás cuidar de ella mientras no estés de misión, Kakashi?
— Dejaré a Pakkun en mi departamento, él dará alarma si algo sospechoso sucede.
Y los cuatro hombres estuvieron de acuerdo.
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En cambio Emiko se apareció en el techo de la torre de la Hokage, el viento frío en su cara no le ayudó a despejarse, pero se concentró en caminar a la oficina de su superior. No estaba tan ebria, pero tenía que hacer un esfuerzo por caminar derecho. Pronto llegó al despacho y solicitó hablar con Tsunade-sama.
— Te dije que te vería mañana al medio día... ¿Qué ocurre?
Emiko dio un paso hacía la Hokage.
— ¿Ha leído el periódico de la capital?
— Sí, ¿Por qué?
— La semana pasada murió Takeda-san, uno de los más antiguos guardias del palacio feudal... Hokage-sama creo que van a intentar asesinar al señor Feudal.
Tsunade se enderezó en su silla y alzó una mano para que sus guardias ANBU que estaban ocultos se fueran.
— ¿En qué te basas para decir eso?
— Soujiro, el hijo menor del señor Feudal, quiere suceder a su padre, para eso se está deshaciendo de todos los obstáculos en su camino, los guardias fieles a su padre y el Kouka Teki, por eso tuve que venir a Konoha... quieren debilitar los grupos especiales para que no haya quien defienda al señor Feudal y su hijo mayor.
Tsunade meditó las palabras de la chica.
— Esa es una acusación muy grave, Ryuzara-san, me temo que no puedo intervenir bajo suposiciones, si no mal recuerdo, el periódico decía que el hombre que murió fue por un infarto.
— Takeda-san era muy sano y no tenía más de cincuenta años...
— Edad suficiente para tener problemas cardíacos...
— ¿No me cree?
— Te daré el beneficio de la duda, sin embargo si actúo antes de tiempo podemos ser acusados de traición y toda la aldea sufriría las consecuencias económicas de ello. Además, te haré una pregunta. —la pelinegra asintió. — ¿Qué tan malo puede ser el hijo menor del señor Feudal? ¿Lo conoces?
— Es un chico de veinte años sin escrúpulos, Hokage-sama. Y a su madre la mueve la ambición y el poder... me temo que poco aportaran para el bienestar de nuestra nación.
Tsunade suspiró.
— Ve a dormir, te ves bastante agotada... — Tsunade la miró fijamente y como médico notó que algo no estaba bien. — ¿Bebiste mucho alcohol?
— Sí, un poco... —respondió la chica avergonzada.
La rubia se puso de pie y caminó hasta la chica, donde la examinó de cerca, sobre todo sus ojos.
— Estás a punto de un colapso, niña, ve a pasar la noche en el hospital, un poco de suero te ayudará.
— No es necesario...
Pero la rubia se impuso.
— Es una orden...
— Hai, entiendo, Hokage-sama.
Y marchó con dirección al hospital, donde pidió alguna pastilla que le permitiera dormir y cortar con los pensamientos caóticos que la atormentaban.
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Continuará...
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