Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto.

Pareja: Kakashi X OC.

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Capítulo 7.

Sasuke Uchiha

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— ¡Vamos, Ko-chan! ¡Que la primavera de la juventud te desborde por completo! —gritaba Gai mientras avanzaban de regreso a la aldea de Konoha.

— Voy tan rápido como puedo... —se quejó la chica después de medio día de caminata. — Creo que me voy a resfriar...

Y estornudó.

kakashi sintió una punzada de culpa, pero para ser honesto no creía adecuado que aquella mujer le quitara su ropa a Emiko frente a él... pero ahora que lo pensaba bien pudo haberse salido del lugar y dejarla descansar con ropa seca.

— Nunca vamos a llegar a este paso, ¿Te llevo en mi espalda, Ko-chan? —se ofreció Gai con una gran sonrisa.

— No, estoy bien, solo necesito un analgésico o algo así...

— Si no quieres que Gai te lleve, puedo hacerlo yo. —sugirió Kakashi con amabilidad y un poco de culpa que nunca admitiría.

La chica negó vehementemente con la cabeza.

— Supongo que Gai no tendrá problemas en... —pero antes de que terminara su frase, Gai se agachó frente a ella para que se subiera a su espalda, con bastantes dudas, la chica aceptó. —… solo no vayas tan rápid...

— Esto es una carrera, Kakashi mi eterno rival, llegaré primero a la aldea con la gentil Ko-chan antes que tú... — Y aceleró, desapareciendo de la vista de Kakashi, quien comenzó a reír.

— Bien, ¡Iosh! —y el ninja copia empezó a correr igual.

Cuando tiempo después llegaron a la entrada de la aldea, Gai celebró su victoria.

— Te he vencido Kakashi, y he demostrado mi superioridad ante tu genialidad...

Kakashi sonrió apenado mientras señalaba a la chica que había perdido la consciencia ante la enfermedad y la velocidad.

— Creo que soy segundo lugar, Emiko no llegó en buenas condiciones...

Gai volteó para ver a la mareada chica, y con alarma salió corriendo hacía el hospital de la aldea. Así que con mucha calma, Kakashi se dirigió a la torre de la Hokage para entregar el informe escrito de la chica y su propio informe. Una vez que Tsunade recibió toda la información, le informó de la lesión de Sasuke en la misión de escoltas que cumplió su equipo en su ausencia.

Así que el jounnin salió de la torre con la idea de ir al hospital a ver a su alumno.

— ¿Kakashi? — Asuma lo llamó.

— ¡Hey! ¿Qué hay de nuevo?

— Es bueno que lo preguntes... hoy ascendieron a chunnin a mi alumno Shikamaru...

Kakashi asintió.

— Es una buena noticia, el chico tiene madera de líder.

— Sí, estoy muy contento aunque sigo teniendo mis dudas con mi equipo, cada uno es difícil a su manera.

— Todos los equipos tienen sus problemas. —estuvo de acuerdo Kakashi. — Por cierto, Emiko está en el hospital...

— ¿Le sucedió algo en la misión?

Kakashi se rascó la nuca incómodo.

— No, todo salió bien en la misión, más bien le dio un resfrío y Gai la trajo cargando pero al parecer no soportó la llama de la juventud... —una risa se le escapó al recordar el rostro de la chica; Asuma también rio.

— Iré más tarde a visitarla, ten un buen día, Kakashi..

Y el camino de ambos hombres se separó, sin embargo, un fuerte presentimiento lo invadió, por lo que corrió en dirección al hospital...

— Se siente como la energía de un chidori... —susurró mientras corría por los techos.

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Momentos antes Emiko despertó con las sales que una enfermera le acercó.

— Creo que hubiera sido mejor que Kakashi te hubiera cargado... —respondió un Gai desanimado, a lo que la chica negó.

— Volvería a elegir viajar contigo Gai, solo me maree porque tengo este resfriado, de otra forma hubiera sido un viaje fascinante... —mintió la chica, más bien se moriría de la vergüenza si Kakashi la llevara en brazos.

— Eres una buena chica, Ko-chan... — Gai puso un gesto dudativo... — Kakashi ha cambiado, quizás si volvieras a intentarlo... le haría bien sentar cabeza.

La chica negó.

— Intenté llamar su atención desde mis cinco hasta mis nueve años. —alzó un dedo. — Después volví a intentarlo a mis catorce años —alzó otro dedo. — Y a los quince lo arruiné por completo, no pienso seguir recibiendo rechazos o groserías de su parte.

— No dejes que la llama de la juventud se apague en tí, Ko-chan, el que persevera alcanza...

Emiko iba a replicar cuando un grito de "Gai-sensei" se escuchó por los pasillos...

— Debo irme, mi estimado alumno me busca... ¡Nos vemos! —y se marchó solo dejando una ráfaga de viento en su lugar.

Pronto llegó otra enfermera y le dio un par de cajas de analgésicos y le dijo que podía marchar a casa. Emiko agradeció la atención recibida, se puso los zapatos y comenzó a caminar hacía la salida cuando de pronto sintió un escalofrío, por lo que como reflejo activó su justsu de rastreo y percibió tres presencias en el techo, una de las presencias desprendía instinto asesino. Sin pensarlo dos veces, subió corriendo por las escaleras los dos pisos que le faltaban y se encontró con una escena shockeante.

El techo del hospital estaba lleno de cenizas por todos lados, pero lo más increíble fue ver a los alumnos de Kakashi enfrentarse, Naruto con un... ¿Rassengan? y Sasuke con un Chidori... Mientras Sakura corría desesperadamente hacía ellos. Emiko no tuvo tiempo para pensar, corrió hasta alcanzar con su mano izquierda a Sakura para cubrirla, mientras con la otra sujetó la mano del rubio y lo lanzó por el lado contrario justo a tiempo antes de que el Chidori se incrustaba en su hombro derecho.

El grito desgarrador de Sakura resonó en los oídos de todos, pero el cuerpo de Emiko no alcanzó a tocar el suelo, porque Kakashi la sujetó a ella y a Sakura mientras lanzó a Sasuke por los aires con el justsu aún brillando en su mano.

— Demonios... — Murmuró Kakashi con seriedad.

— Estoy bien yo... — Miró a la mujer sujetarse el brazo tratando de contener la sangre que emanaba de ella.

— Avisa a un médico, Sakura... —la chica salió corriendo de inmediato. — Yo la llevaré... ustedes esperen aquí...—ordenó Kakashi mientras sujetaba a la mujer, quien no protestó pero tampoco logró decir algo. La cargó contra su pecho como hizo en el lago y de prisa llegó al piso de abajo, donde dos médicos acompañaban a Sakura. Le indicaron donde colocarla y lo hizo, pero cuando la soltó, ella lo sujetó del chaleco.

— Estoy bien... no, él no quiso dañarla...

— Es una herida profunda... —dijo el médico que comenzaba a revisar la herida. — Pero su vida no corre peligro.

Kakashi asintió.

— Sakura, quédate aquí con Ryuzara... avísame cualquier cosa...

La chica de cabellos rosados asintió y el shinobi corrió de prisa al techo, donde los dos chicos seguían en la misma posición en que los dejó.

— ¿Qué demonios estaban haciendo aquí arriba? Fueron demasiado lejos por una pelea...— Kakashi se quedó pensando en cómo es que Naruto aprendió a usar el rassengan, cuando vio que Sasuke se ponía de pie con el semblante tranquilo. — ¿Ibas a matar a Naruto, Sasuke? ¿Por qué tienes que mostrar tu superioridad? El chidori no es un movimiento que deberías usar contra alguien de tu misma aldea... cosa que acabas de hacer...— Ante el silencio de Sasuke continuó. — ¿Por qué te comportas como un niño?

El jounnin entendía que el encuentro que tuvo con Itachi desequilibró a Sasuke pero de ahí a llegar a intentar matar a Naruto... si no hubiera sido por Emiko...

Sasuke no respondió a las palabras de su sensei, solo atinó a lavarse la sangre que quedó en su mano con el agua que caía de la cisterna que había roto antes de irse de aquel sitio.

El silencio envolvió a Kakashi y a Naruto, quien se mostraba inexpresivo. La presencia de Jiraiya explicó un poco el origen de aquel nuevo jutsu de Naruto, así que al sentir que Jiraiya estaba a un lado de ellos, decidió dejar a Naruto en sus manos e ir tras el chico Uchiha.

Pronto encontró la presencia de Sasuke en una rama de árbol lejos del hospital, sin pensarlo lanzó un cable de metal para inmovilizarlo.

— ¿Qué crees que haces?

— Si te suelto, huirás, ¿No? No eres de los que se sientan a escuchar sermones.

La molestia en el rostro del chico era evidente.

— No toqué ningún punto vital, esa mujer estará bien... —el chico desvió la mirada con fastidio.

— Sasuke... olvida la venganza.

— ¿Qué?

— Vi a muchos como tú en la vida... pero los que buscan venganza nunca tienen un buen destino... —recordó sus propios demonios que lo atormentaban cada noche... — Su destino es trágico...sólo saldrás herido y sufrirás más que ahora... Y aunque lo logres, solo prevalecerá un vacío...

— ¡Cállate! ¿Tú qué sabes? ¡No me hables como si lo supieras!

— Bueno, cálmate...

— Si quieres, puedo asesinar a la persona más importante para ti... Así sabrías que nada de lo que dijiste tiene sentido...

— No me importaría que lo hicieras... Por desgracia, esa persona no existe. —Pensó en su equipo y en su amado padre. — Ya asesinaron a todos los que quería... viví más que tú... aquellas épocas eran terribles... Sé muy bien lo que se siente perder a alguien importante.

— ¿Qué hay de esa mujer Ryuzara...? ¿Qué pasa si voy y termino con ella?

— ¿Ella? Teníamos amigos en común pero todos están muertos y no nos une algo más que el haber nacido en Konoha. — Sasuke vio la verdad en los ojos de su sensei... — Estoy seguro de que matarla te hubiera hecho más daño a ti que a mi...

— ¿Qué?

— Ni tu ni yo hemos tenido suerte, Sasuke... Eso es seguro... pero no estamos tan mal... Ambos encontramos buenos amigos, ¿No? Lo entiendo porque yo también perdí personas importantes... Te di el Chidori porque ahora tienes algo importante... y deberías saber que no es un poder para utilizar contra un amigo o para vengarte... Estoy seguro de que sabes para qué debería utilizarse... Piensa bien si estoy equivocado...

Para Kakashi aquello fue suficiente, así que deshizo el amarre del chico y marchó en dirección al hospital. No le había mentido a Sasuke, realmente Emiko no era una de sus personas más preciadas, pero era su deber responsabilizarse de los actos que su alumno cometió con el jutsu que le enseñó.

Si Sasuke hubiera sido un poco más fuerte, la habría matado tal como hice con Rin... —pensó mientras iba de techo en techo.

Cuando llega al hospital preguntó por ella y le dijeron que ya estaba en su propia habitación reposando. Caminó con las manos en los bolsillos y al llegar vio a Sakura amarrar el largo cabello de la mujer en una coleta.

— ¡Kakashi-sensei!— Exclamó Sakura al verlo.

— Lamento lo sucedido... yo... —empezó a decir Kakashi con tranquilidad... — debí llegar antes...

— ¿Por qué estaban peleando tus alumnos? —el rostro de la pelinegra estaba serio.

— Naruto y Sasuke tienen una rivalidad muy compleja, Naruto ha mejorado mucho y Sasuke se siente inferior...

— Así son los Uchiha, no les gusta quedarse atrás...—murmuró la chica luego de dejar escapar un suspiro que aligeró su semblante serio.

— ¿Por qué no solo desviaste los ataques? Te vi pelear en el lago y sé que podrías haberlo hecho...

Emiko sonrió, aunque Kakashi no estaba muy seguro del motivo.

— No podía arriesgarme a que lastimaran a Sakura-chan, estaba demasiado cerca... —Emiko lo miró con severidad. —A tu alumna la tienes muy abandonada y parece que te has centrado más en el pequeño Uchiha que en formar un equipo sólido.

Ahora el sermoneado iba a ser él, pensó Kakashi mientras Sakura se sonrojaba y comenzaba a negar con la cabeza, pero antes de que pudiera decir algo, su sensei habló.

— Sé que no he hecho las cosas del todo bien, lo siento...

La mujer abrió los ojos y vio el rostro serio de su antiguo amor.

— Olvídalo, no es nada grave, estamos a mano.

— ¿A mano?

— Me salvaste en el lago y yo detuve a tus chicos de que se mataran entre ellos... —ella hizo una pausa en la que volvió a cerrar los ojos. —No levantaré cargos contra tu alumno ni contra ti, así que puedes ir tranquilo...

— Me preocupaba más tu estado de salud, pero si puedes pensar en política significa que estás bien...

— Claro que estoy bien, si bien me faltó una mano extra, pude mover mi cuerpo lo suficiente para que solo me rozara su ataque, aunque debo admitir que arde mucho y que tanta sangre me preocupó...—volvió a suspirar. — Por lo menos podré recuperarme del resfriado en cama. —miró a la chica que estaba detrás suyo. — Gracias por quedarte todo este tiempo, Sakura-chan, te debo una.

Pero la chica negó.

— Usted los detuvo, es lo menos que pude hacer.

Emiko estiró su mano izquierda para dar una breve palmada en una de las manos de la chica.

— Ve a casa a descansar, deja que los mayores se encarguen de esto.

La chica vio a su sensei, quien le sonrió.

— Es cierto, Sakura, no te preocupes, me encargaré de que las cosas regresen a ser como antes.

— Gracias, Kakashi-sensei, con permiso... —y marchó a paso apresurado, pero al salir cerró la puerta de la habitación.

— ¿Cuánto tiempo estarás en el hospital? —preguntó Kakashi mientras tomaba asiento junto a la cama.

— Dos días, parece que necesitaré de un par de sesiones más de jutsu curativo, pues las heridas hechas con chakra requieren de mayor atención...

— Creo que nuestro propósito de no vernos no funcionó tan bien.

Emiko miró por la ventana el color azul del cielo y el verde de la copa de los árboles que se alcanzaban a vislumbrar a lo lejos.

— No sabía que tu y Gai serían los refuerzos... —una pequeña risa escapó de sus labios.— Quién diría que se volverían tan buenos amigos...

Kakashi se permitió sonreír un poco, a eso se refería cuando habló con Sasuke. Hasta alguien como él podía valorar vínculos como el que tenía con Gai,

— Debo admitir que Gai fue muy perseverante, tiene un espíritu incansable y yo decidí rendirme.

Emiko sonrió de lado.

— Me alegra...

Kakashi se puso de pie. Ya no tenía nada más de qué hablar con ella, por lo que se dispuso a irse hasta que una duda le asaltó.

— Emiko...

— ¿Sí? —lo miró fijamente al escuchar su nombre.

— Quisiera saber si me dejarías ver algunos recuerdos tuyos con el sharingan... —que alguien hubiera estado a punto de morir por el chidori de nuevo le removió viejos sentimientos al shinobi.

— ¿Qué recuerdos en particular?

— Aquella confesión de Rin...

— No creo que sea una buena idea... —la pelinegra apartó la vista. — Si no quieres creer mi palabra, entonces olvídalo y ya...

— Es que si Rin amaba a Obito... significa que le arrebaté a la persona que amaba sin saberlo...

— Ella estaba enamorada ti, Kakashi... —las pequeñas manos de la mujer agarraron con fuerza las sábanas blancas de hospital que la cubrían. — Desde que la conocí en la academia ella estaba enamorada de ti... le costó mucho tiempo y dolor darse cuenta de que a pesar de lo que sentía por tí, también guardaba un sentimiento muy especial por Obito...

— Lamento haberme molestado cuando lo dijiste el otro día, es solo que no puedo imaginarlo...

— Ellos hacían muchas cosas sin ti... —una pequeña sonrisa se coló en los labios de la pelinegra. —Después de que murieron mis padres y antes de graduarnos de la academia, solíamos ir a comer al distrito Uchiha cuando yo recibía la pensión que me daba el sandaime o cuando las ancianas le pagaban a Obito por llevarles sus bolsas... También entrenábamos en el dojo de mi antigua casa y todos los viernes íbamos a nadar al río Naka antes de clases... — Kakashi frunció el ceño ante aquellas cosas que no sabía, en esos tiempos él ya estaba cumpliendo misiones como chunnin.— ¡Ah! una vez me fracturé el pie y Obito se encargó de llevarme cargando a la escuela por dos semanas, Rin no dejaba de reír de las caras de agonía que ponía Obito al quejarse de que yo era muy pesada...

— Yo no sabía eso...

— En esos tiempos no te interesaba nada que no te ayudara a crecer como ninja, por eso te es tan difícil creer que Rin podría haber amado a otro chico, ellos dos estuvieron juntos desde siempre, así que no a mi no me sorprendió cuando Rin me lo dijo... —Emiko miró sus manos. — Ella siempre estaba observando a Obito y jamás dudó de que él pudiera alcanzar sus sueños... —miró fijamente a Kakashi... — Si permito que veas mis recuerdos vas a lastimarte, Kakashi...

— Entiendo... —se puso de pie. — Supongo que voy a creer en tu palabra. —y sonrió, haciendo que la chica abriera los ojos con sorpresa y su corazón empezara a latir con más fuerza.

— ¡Es cierto lo que dicen! Ahora eres más amable...—expresó y lo señaló con su brazo sano como si acabara de ver un milagro.

Kakashi llevó una mano a su nuca en signo de vergüenza.

— Si lo dices de esa manera me haces sentir que era muy malo antes...

El corazón de la chica se estrujó y decidió que no quería seguir viendo más de ese Kakashi más adulto y gentil, no soportaría volver a enamorarse y volver a terminar con el corazón roto.

— No eras malo, solo un poco amargado y enojón, además tampoco te gustaba escuchar lo que los otros querían decirte... —respondió como si hablara del clima. —De cualquier forma creo que necesito dormir. —y se recostó en las almohadas que previamente Sakura le había colocado bajo la cabeza, dando por terminada esa conversación.

— Sí, yo tengo una misión que cumplir, me daré una vuelta cuando regrese. —comentó el jounnin mientras se ponía de pie y se dirigía a la salida. — Hasta pronto...

Y la chica cerró los ojos mientras escuchaba cómo la puerta era abierta y se cerraba segundos después. Aún se preguntaba cómo podía acelerarse su corazón aún después de la manera en que él la trató hace más de once años...

Atravesó las puertas de Konoha con los hombros caídos y un nudo en la garganta. Había estropeado la misión que el sandaime le había asignado. A media misión en solitario fue emboscada y le robaron el objeto que ella debía custodiar y llevar hasta un pueblo en las cercanías de Konoha. La golpearon sin piedad pero eso no era lo que más le dolía, sino que sabía la importancia que tenía ese frasco con medicina especial y aún así lo había perdido.

Vio el cielo de la noche cubrirse de gruesas nubes grises que anunciaban una gran tormenta eléctrica, por lo que lo tomó como la excusa perfecta para ir a su casa a ocultarse hasta el amanecer, cuando iría a presentarse ante el Hokage.

Mientras iba caminando con la vista fija en sus pies, pronto alzó la vista y vio que llegó al jardín de la casa de Kakashi y notó que algunas luces estaban encendidas. Tocó la puerta pero nadie atendió, así que con la duda de si realmente estaba en casa, entró con la llave que sabía que el chico ocultaba bajo una maceta de la entrada.

Entró en silencio y caminó por el pasillo iluminado hasta que vio un bulto acostado en una de las habitaciones.

— ¿Estás bien, Kakashi? —preguntó ella con un semblante preocupado al ver las grandes ojeras bajo los ojos del chico que amaba desde que tenía memoria.

— Solo necesito dormir...

Ella se quitó la mochila y la abrió para sacar los alimentos que no tuvo tiempo de comerse durante su misión fallida, eran un termo y una caja de galletas que preparó antes de partir.

— Tu cocina está vacía, necesitas comer algo o enfermarás... —se sentó a lado de su futón destapó el termo mientras servía un poco en una taza y se lo daba. — Bebe, no está tan caliente...

— ¿Qué haces aquí? —le preguntó el chico con voz ronca.

— Voy regresando de una misión... no tenía ganas de ir a casa...

— ¿Y por qué venir precisamente aquí? —ella también se lo preguntaba.

— Algo me dijo que necesitabas una buena cena. —y trató de sonreír mientras abría la caja revelando unas galletas de avena.

Pero la verdad era que lo últimos días, desde la muerte del Yondaime Hokage, Kakashi estaba más sombrío y serio que nunca...

— No sé cómo esto puede ser una buena cena... — escapó de ella una pequeña sonrisa de vergüenza al notar el pobre ofrecimiento.

— Es todo lo que traía conmigo... ¿Kakashi?

— ¿Qué?

— ¿Podría darme un baño aquí? Hay un cambio de ropa en mi mochila y tengo un poco de lodo en el cabello.

¿Un poco de lodo? Esperaba que Kakashi no notara cómo habían barrido el suelo con ella, quien apenas había podido salir con vida gracias a la ninjato que siempre llevaba con ella. De verdad daba gracias que ninguno de los dos hiciera un intento por prender las luces de la habitación, no quería que viera su estado tan lamentable.

— Sí, no hay problema. —la respuesta del chico la puso muy contenta e inmediatamente corrió al baño.

Emiko dejó su mochila de viaje en el suelo y abrió el grifo del agua para esperar a que empezara a caer el agua caliente. Miró su reflejo en el espejo y sonrió al notar que solo tenía un pequeño raspón en su sien, así como un pequeño corte en sus labios, por lo demás su rostro estaba normal. Comenzó a quitarse su ropa de misión y notó que sus brazos tenían varios golpes pues trató de protegerse con ellos, sin olvidar los pequeños cortes de kunai que traía en una de sus piernas. Al parecer todo era superficial, en un par de semanas los cortes cerrarían y los moretones se mostrarían un poco morados, pero estaría bien.

Respiró profundamente y pensó en lo decepcionado que estaría su padre si supiera como estropeó esta misión... Probablemente su madre la habría abrazado y le habría dicho que lo importante era que estaba con vida pero su padre la habría mirado con reproche y molestia, y no le dirigiría ninguna palabra por el resto de la semana. Agitó la cabeza para alejar esos pensamientos tan sombríos y se metió a la ducha, donde el agua le ardió pero como una ninja estaba acostumbrada a moderadas cantidades de dolor, así que se concentró en sentir el agua caliente confortar sus músculos cansados y relajarse un poco. Ya volvería a tensarse cuando enfrentara al Hokage, ahora agradecería seguir con vida.

Cuando sintió que su cabello estaba libre de lodo y su cuerpo había sido frotado con un poco de jabón, salió del agua y se secó con su toalla de viaje y procedió a vestirse solo con la blusa de rejillas y dejó dentro de su mochila su chaleco chunnin recién ganado hace poco. Cuando salió del baño, fue a asomarse a la habitación de Kakashi donde el chico estaba sentado en su futón y recargado contra la pared, al parecer se había quedado dormido con la taza de té entre las manos.

En el mayor de los silencios se acercó hasta el chico y se agachó para retirar la taza de sus manos y que él pudiera seguir durmiendo sin temor a derramar el líquido que quedó en el fondo.

— ¿Qué haces?

La voz del chico la asustó, al parecer tenía el sueño demasiado ligero.

— Solo iba a retirar la taza, vuelve a dormir, Kakashi... —respondió ella al tiempo que su corazón empezaba a latir desbocado cuando sintió la proximidad entre los dos. Tal vez podría... y lo hizo, se atrevió a depositar un casto beso en la frente del shinobi aún a sabiendas de que Kakashi se molestaría y le diría que se largara, pero lo valía, era lo más cerca que habían estado jamás en la vida. Anticipándose al rechazo, se irguió de prisa con la intención de marcharse a su casa y dejarlo dormir cuando la voz del chico la llamó.

— No te vayas... —clamó con una ternura que estrujó el corazón de Emiko.

— Aquí estoy, Kakashi...

Y se sentó en el futón a su lado sin la menor idea de qué hacer... así que hizo lo que su madre hacía cuando no podía dormir: le acarició el cabello, sintiendo la suavidad de aquellos cabellos siempre despeinados. En el silencio de aquel gesto tan intimo, lo sintió estremecerse, por lo que pensó que podría estar enfermo.

— ¿Qué sucede, Kakashi? estás un poco raro... —comentó con preocupación, pero lo que sucedió a continuación jamás lo hubiera podido imaginar.

El chico alzó el rostro y cubrió sus labios con los suyos... Aquello no era correcto, probablemente él tuviera fiebre y estuviera delirando, se dijo que tenía que alejarlo porque era incorrecto, ella era la novia de Genma, pero no solo eso, si no que se había propuesto a olvidar a Kakashi y seguir con su vida. Pero su cuerpo le dijo que aún si era la única vez no podía rechazar aquel beso que siempre soñó.

Porque Emiko se enamoró de Kakashi desde niños, pero tuvo que renunciar a él cuando conoció a Rin porque su amiga lo amaba y Emiko jamás la traicionaría cuando fue la misma Rin quien le devolvió un poco de sentido a su vida cuando quedó huérfana. Gracias a Rin se hizo amiga de Obito, gracias a Rin tuvo un hogar con ella y su abuela, tuvo la fuerza de elegir ser un ninja. Pero cuando murió Obito y la mirada de Rin se apagó, descubrió que su mejor amiga había perdido más que un amigo. Y cuando Rin lo comprendió, habló con Emiko y le pidió que cuidara de Kakashi porque ella estaba destrozada ante la idea de nunca haber notado el cambio de sus sentimientos hacía el Uchiha.

Por eso estaba ahí, porque Rin le pidió cuidar del peligris. Pero de cuidarlo a besarlo había un gran abismo, así que al decidir corresponder su beso fue egoísta, se dijo que esa sería su despedida, porque estaba segura de que el Hokage la destituiría porque él ya se lo había advertido al haber arruinado diversas misiones solitarias y en equipo, así que cuando se viera privada de su trabajo como ninja se buscaría un trabajo civil en otra aldea y comenzaría desde cero una vida que estaba segura que su padre desaprobaría y donde no estaría Kakashi.

Cuando el beso de Kakashi comenzó a ser más exigente se esforzó por seguir su paso y se encontró respondiendo las caricias temblorosas y desesperadas del peligris. Cuando Kakashi se colocó sobre ella supo que aquello estaba saliéndose de control, pero no le importo, se aferró a su playera negra con todas sus fuerzas y se entregó por completo sin pensar en lo que sucedería después.

Todo fue muy rápido, apenas pudo apreciar su rostro entre las sombras de la habitación cuando la ropa quedó lejos de ellos, se aferró a su espalda y respiró en su cuello, tratando de memorizar ese momento para siempre. Quería morirse en ese momento, quería morir sintiendo los labios húmedos del chico sobre su cuerpo que nunca había sido tocado de esa manera, quería que el tiempo se detuviera ahí, no quería irse de Konoha, no quería una vida lejos del peligris... Pero no era tonta, sabía que Kakashi no la quería, siempre había sido muy esquivo con ella, por lo que aquello probablemente solo era un acto de desesperación ante la oscuridad que veía en sus ojos todos los días... Y no le importó, estaba bien si solo quería su cuerpo, estaba bien para ella.

Cuando el chico llegó al climax, solo se escucharon los jadeos que ambos dejaban escapar ante el esfuerzo físico. Emiko pudo ver cómo la penumbra en los ojos del chico comenzó a desaparecer y la mirada severa que conocía a la perfección regresaba a sus facciones.

— Debes irte.

Sí, de ninguna manera espero que aquello cambiara su relación pero necesitaba despedirse y decirle que nunca lo olvidaría.

— Kakashi... Yo necesito hablarte de algo...

— ¡No! —Kakashi no gritó pero su voz sonó tan severa que la asustó. —Solo vete, Ryuzara... él solo la llamaba así cuando estaba al límite de su paciencia.

— ¿Por qué estás tan enojado? — a pesar de que sabía que estaba jugando con fuego pensó en enfrentarlo, de verdad necesitaba decirle a alguien que perdería su trabajo, necesitaba con urgencia una palabra de apoyo y a pesar de todo, confiaba en Kakashi.

— Porque esto fue un error, doble, yo no debí dejar que te acercarás a mi, no me gustas, nunca me has gustado y ahora soy un idiota por haberte usado para mi propia satisfacción... — él no la escucharía... — Además, Rin era tu mejor amiga, ¿no? Ella... —la voz de Kakashi se rompió. — Yo la maté, con mis propias manos la maté a pesar de que ella me amaba.

— Ella lo decidió... —Yondaime Hokage le contó lo sucedido con Rin, le dijo que su mejor amiga decidió morir a manos de Kakashi, así que por eso no podía culparlo...

— ¡Vete! —Kakashi le dio la espalda y comenzó a vestirse. — Me voy, y cuando regrese no quiero verte aquí ni nunca jamás... Tu padre tenía razón, solo eres una carga...

— Lo único cruel en ti fueron tus palabras, Kakashi... — murmuró mientras giraba sobre su brazo izquierdo y miraba la puerta por donde el jounnin se había ido.

— Volviste a fallar, Emiko... — dijo el sandaime con cansancio a la mañana siguiente.

— Lo lamento, no pude saber que me rodeaban hasta que estaban prácticamente sobre mi...

— Esas personas necesitaban esa medicina porque desde que Tsunade se marchó de la aldea hay muy poca gente que esté dispuesta a prepararla por su alto grado de complejidad. —el anciano aspiró por su pipa. — ¿Sabes lo que esto significa, Emiko?

La chica bajó la cabeza mientras se mordía la lengua para evitar llorar.

— Si, Hokage-sama... — Y se quitó la bandana ninja de la frente.

— Tu mayor problema Emiko es que no confías en tus habilidades y siempre dudas de tus decisiones. —Hiruzen la miró con severidad. — Te daré de baja del sistema shinobi de Konoha, pero deberás seguir entrenando y cuando demuestres ser digna, te regresaré a las misiones. En estos tiempos se han perdido muchos elementos ninja, por eso solo será una baja temporal.

— Entiendo, Sandaime-sama...— Estrujó su bandana entre sus manos.

— Ahora, me llegó una solicitud de parte del señor Feudal, necesitan gente para entrenar como guardias de la entrada principal del palacio, creo que es un trabajo que podría darte ingresos, si te quedas en Konoha la pensión de tus padres no durará mucho tiempo y no sé cuántos ahorros tengas...

— No muchos, señor. —bajó la cabeza avergonzada. — Venderé la casa de mis padres y con eso me mantendré hasta que empiece a recibir mi sueldo allá.

— ¿Estás segura?

— Esa casa siempre fue demasiado grande para mi sola.

— Bien, entonces partes mañana.

En el presente, Emiko suspiró al recordar su salida de la aldea, el sandaime había sido claro al señalar sus múltiples fallas pero se aseguró de ponerla en un sitio donde podría seguir entrenando y al mismo tiempo estaría segura. Al principio creyó que su estancia en la capital sería temporal, pero cuando conoció a Kouji-sama y a Midori-sensei, supo que podría tener una vida fuera de Konoha y podría cumplir el deseo de Kakashi de no volverse a ver.

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Continuará...

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