Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto y yo solo ocupo a sus personajes para crear ficciones recreativas sin fines de lucro.
Advertencia: Kakashi X OC.
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Capítulo 14
Sin brújula
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Durante todo el trayecto hacía el palacio, Emiko se mantuvo en silencio y con el rostro serio, de pronto desapareció la chica que les sonreía y que reía al darle besos al hermoso caballo Mushi.
— Emiko Ryuzara viene a reportarse con nuestro amo, el señor Feudal. — dijo con voz grave mientras llevaba una mano a su pecho en señal de saludo a los otros guardias de la entrada, quienes imitaron el gesto de ella y les permitieron el acceso al gran palacio.
Kurenai jamás había entrado a ese lugar, era la primera vez que podía contemplar la belleza de la flora del jardín real. En cambio Kakashi iba observando todo a su alrededor en espera de un ataque, las palabras de la anciana le hicieron entender que estaban sobre una cuerda floja.
— Emiko-san, es un placer verte de nuevo. — una joven de cabellos castaños y un abultado vientre de embarazada los recibió.
— Kyoko-san, creo que debo felicitarte por tu estado. — la voz de Emiko salió muy seca, Kakashi podía sentir su turbación.
— Gracias, Emiko-san, es una pena que tu hijo no pudiera nacer, de otra forma tu hijo podría haber cuidado del mío.
Kurenai y Kakashi se congelaron en su lugar, pero una falsa sonrisa se colocó en los labios de Emiko.
— Debo imaginar que el padre es Soujiro-sama, ¿No?
— Así es, él ya sabe de tu llegada y está molesto porque primero pasaste a tu casa, se siente un poco ofendido nuestro señor.
— Después de un largo viaje era necesario que nos aseáramos para poder presentarnos ante nuestro señor, sería una mayor falta de respeto ensuciar el salón real.
La castaña sonrió.
— Bien, Soujiro-sama te espera en la sala de juntas del consejo, por otro lado me pidió que pidiera la ayuda de tus amables escoltas, hemos tenido un problema en el salón principal, encontramos un par de sellos de fuinjutsu y quisiera ver si nos pueden ayudar a deshacerlos.
Kurenai vio a Kakashi quien asintió y unos segundos después ambos ninjas marcharon detrás de Kyoko. Emiko suspiró al pensar que estaba sola, pero al darle la vuelta se sorprendió de ver a Kakashi atrás de ella.
— ¿Genjutsu?
— Si, para que tu amiga no viera mis sellos de clon de sombras.
— ¿Eres el original o un clon?
Kakashi se alzó de hombros.
— ¿Importa? De cualquier forma la información la tendré yo.
Emiko volvió a suspirar.
— Entraré sola a ver al hijo del señor Feudal, pero puedes quedarte cerca. — respondió ella nuevamente con el semblante serio. — Y no intervengas ni hagas preguntas, por favor... será peor para todos si alguien más se interfiere.
El shinobi asintió y cuando llegaron a la sala indicada, después de que Emiko entró, noqueó al guardia y lo escondió en una habitación cercana y con un jutsu de camuflaje, posteriormente tomó su forma y empujó levemente la puerta con su espalda, con lo que puedo escuchar lo que decían.
— Emiko Ryuzara. — Una voz bastante afeminada en opinión de Kakashi se dejó escuchar.
— Soujiro-sama...
— Ahora soy el señor Feudal, Emiko, sé más respetuosa...
— Sí, mi señor.
— Así me gusta. — se escuchó el ruido de una silla arrastrándose, al parecer el hombre se puso de pie. — Una de mis primeras acciones como heredero del puesto de mi padre fue eliminar ese monstruoso grupo al que perteneces, Kouka Toki... ¿Por qué el bienestar de un pueblo debe recaer en los encantos de una mujer? No, así no deben ser las cosas. La paz la construimos los hombres, las mujeres solo deben ser obedientes amas de casa y madres de nuestros hijos, como la hermosa Kyoko... ¿No es así, Emiko-chan?
— Sí, mi señor... — se notaba lo mucho que le costaba a Emiko decir esas palabras.
—¿Por qué trajiste contigo a ninjas de Konoha? ¿Te acuestas con alguien del consejo de la aldea?
— La godaime Hokage ha mandado a dos de sus mejores ninjas para pedirle a mi señor que le permita tenerme bajo su servicio en Konoha.
— ¿Así que la Hokage quiere a su propio equipo de prostitutas?
— No, hago misiones de rastreo para ella, mi señor.
Kakashi empezaba a odiar ese tono conciliador de la chica, tenía la tentación de darse la vuelta y echar un vistazo.
— Así que ahora haces las tareas que le corresponden a los perros de búsqueda... — la risa del sujeto era molesta y demasiado aguda, desde donde estaba Kakashi no podía verlo. — Bien, tienes mi permiso, siempre y cuando te arrodilles y jures lealtad sobre mi persona y aceptes que seré un mejor Feudal que mi hermano mayor al que tanto amas...
Kakashi abrió un poco más la puerta y sin voltearlo, vio de reojo que Emiko dudó, pues no se movía, pero unos segundos después, puso una rodilla en el piso y bajó la cabeza en señal de respeto.
— Yo, Emiko Ryuzara juro lealtad a Soujiro-sama como mi nuevo amo y señor Feudal del país del fuego.
— Ambas rodillas y tu frente en el piso. — ordenó de buen humor el hombre.
Emiko hizo lo que se le ordenó.
— Esto debe ser muy humillante para ti... ¿No es así? Pudimos ahorrarnos todo esto... si tan solo hubieras aceptado todo lo que te ofrecí ahora tu estarías esperando a mi hijo... solo necesitabas darme la información que te pedí de mi hermano... Desde joven te vi caminar tan hermosa y decidida por el palacio, mi mayor sueño era que tu de entre todas esas mujeres retozaras en mi cama... pero preferiste al aburrido de mi hermano. — suspiró. — Pero ahora verte en el piso me ayuda a darme cuenta de que esa mujer bella solo era una mentira... este es tu verdadero aspecto... no tienes gracia al caminar con ese horrible chaleco ninja... no eres la diosa de la que me enamoré. — Emiko seguía en silencio, escuchando todo. — Ya me aburriste, ve por tus escoltas y diles que quiero hablar con ellos... tienes mi permiso de unirte a los ninjas de Konoha pero por supuesto que quiero una compensación económica... mi padre te alimentó y te vistió por muchos años.
Emiko se puso de pie y cuando estaba a punto de salir, la voz afeminada se volvió a escuchar.
— Y por cierto, tampoco volverás a poner un pie en la capital, de otra forma mis guardias se encargarán de traerme tu cabeza, ¿Entendido? Estoy siendo muy benévolo contigo, mujer.
— Lo entiendo... gracias... mi señor.
Emiko salió del salón y vio a Kakashi quien había deshecho el henge del guardia y la mirada con tristeza.
— El señor Feudal quiere hablar contigo... si te pide dinero dile que se lo entregarás más tarde. — y empezó a caminar.
— ¿A donde vas?
— A casa, ha sido demasiado por un día...
Kakashi asintió y la vio temblar.
— Está llorando... — pensó. Probablemente lo mejor sería que fuera con ella y no la dejara sola, pero tenía una misión que cumplir y necesitaba dejarle claro a ese idiota que la Hokage y los ninjas de Konoha no eran algo que pudiera humillar de esa manera.
Kakashi tocó la puerta y entró después de un ligero "Adelante".
— Me presento, nuevo señor del país del fuego, soy Kakashi Hatake.
Por fin pudo apreciar al hombre y no pudo más que sentir desprecio por él. Era un hombre alto que usaba una larga bata de seda pero que le cubría hasta los pies, se notaba que usaba telas finas y caras pero los colores eran feos y mal combinados. Pero lo que más odió fue su sonrisa de triunfo y su mirada arrogante a pesar de que se veía tan débil físicamente hablando.
— ¿Eres el famoso ninja copia?
— Así es. — respondió lacónicamente, no estaba de humor y quería acabar con eso de inmediato para ir con Emiko.
— ¿Por qué la godaime Hokage quiere entre sus filas a una mujer como Emiko Ryuzara? Nunca entendí por qué mi hermano la protegía tanto, claro que es bella pero...
— Tsunade-sama respeta sus habilidades y cree que puede beneficiar a la aldea tenerla como un ninja activo.
— Estoy seguro de que la Hokage no sabe nada de su pasado... — el hombre tomó un pergamino de la mesa y lo abrió. — Emiko Ryuzara, quince años, huérfana por la guerra y despedida de Konoha por el sandaime Hokage por arruinar misiones debido a su poco talento ninja. — empezó a leer el hombre. — Entrenó por un año bajo la tutoría de la bruja de Midori y a sus dieciséis años empezó a tener misiones "secretas"... oh, esta se lee interesante... a los veinte años quedó embarazada de uno de los objetivos con el que se involucró sentimentalmente, pero al término mató a su hijo porque de otra forma no podría seguir siendo parte de su "equipo de élite"... — pero no pudo continuar hablando porque Kakashi ya estaba al límite de su paciencia, así que se acercó mucho al hombre y lo miró de manera amenazadora.
— ¿Está cuestionando la decisión que tomó la Hokage? ¿Por qué no va a preguntarle a su padre sobre los beneficios que obtiene la capital de Konoha? Nosotros somos la principal fuerza militar del país así que tenemos la capacidad de elegir y entrenar a nuestros ninjas.
— Nos sirven a nosotros...
— Es una relación de mutuo beneficio, ustedes se encargan de la política interna y de las relaciones con las otras naciones y nosotros nos aseguramos de que haya paz y prosperidad, hacemos alianzas con las otras naciones ninja.
— Pero...
— Usted es muy joven aún, necesita seguir aprendiendo de su padre quien ha sido un buen señor Feudal por muchos años... — su único ojo visible miró son dureza al hombre quien se intimó muy fácilmente, pero es que Kakashi estaba cabreado por la humillación que le hizo pasar a Emiko. Pronto sacó el pergamino que le había dado la Hokage. — ¿Podría firmar aquí aceptando el cambio de filiación? Así podremos irnos pronto.
Más que una pregunta, fue una orden y el hijo del señor Feudal asintió mientras tomaba una pluma y la entintaba para firmar. Una vez estuvo listo el documento, Kakashi lo enrolló y lo volvió a guardar en su chaleco.
— ¿Queda algo más, hijo del señor Feudal? — nunca sentiría respeto por un hombre así.
Soujiro negó.
— Solo espero que no se arrepientan de tener a esa mujer entre ustedes.
— Ese ya es problema de la Hokage. — hizo una pequeña reverencia. — Con su permiso, nos retiramos de la capital.
No esperó a la respuesta del hombre y salió de la habitación. Caminó por los largos pasillos del palacio en búsqueda de Kurenai, a quien encontró en uno de los jardines.
— ¿Lo conseguiste? — preguntó Kurenai.
— Sí, ya firmó y oficialmente Emiko es un ninja de Konoha... ¿Encontraste algo?
— Sí, metí a nuestra anfitriona en un genjutsu y me enteré de algo importante, envenenaron al señor Feudal ella y el tal Soujiro... de hecho... estaba buscando ahora un tipo especial de flor... — murmuró Kurenai mientras examinaba un arbusto... Shino mencionó una vez algo sobre unas plantas muy letales que solo se daban en el palacio del palacio feudal...
— Esa es una acusación muy grave. — una mujer de unos cuarenta años llegó hasta ellos. Era hermosa, de largos cabellos negros y usaba muchas joyas y ropas tejidas en oro y perlas. — Y me temo que si ya terminaron sus asuntos con mi hijo, es momento de que se vayan de regreso a su aldea, ninjas de Konoha.
— Así que esa es la mujer que contrató a los ninjas de Iwa que van tras Emiko... — pensó Kakashi, realmente la situación de la chica era muy complicada.
— Es cierto, no deseamos permanecer más tiempo aquí, nos retiraremos... — Kakashi le hizo una seña a Kurenai, quien no dudó en seguirlo, pero cuando estuvieron lo suficientemente lejos, ella le pidió una explicación. — Es problema del señor Feudal, Emiko cumplió con avisarle que su hijo menor atentaría contra su vida y él no le creyó, no nos corresponde meternos en sus asuntos familiares, podemos meter a Konoha en problemas si intervenimos y la persona que quede como señor Feudal nos guarda rencor y toma represalias contra la aldea.
— Supongo que es cierto... — aceptó la mujer de ojos rojos. — ¿Donde está Emiko?
— Dijo que se iría a su casa, debe estar ahí.
Así que los dos colegas se apresuraron a llegar al lugar, pero cuando llegaron, vieron que había otro caballo junto a Mushi. Kakashi sintió la presencia de Emiko un poco más hacía el bosque.
— Yo iré por ella, tu prepara todo para salir de inmediato, tengo un mal presentimiento. — dijo Kakashi mientras Kurenai asentía e iba a la casa a arreglar la carreta para el viaje de regreso, ella también tenía un mal presentimiento.
Kakashi subió a un árbol alto y desde ahí pudo ver a Emiko discutir con alguien de cabellos azules y que usaba una Hakama negra como la que la chica le había ofrecido.
— ¿Donde está Midori-sensei? — la voz de Emiko sonaba aguda, al parecer por fin las lágrimas habían escapado.
— En una misión en el país del agua, me temo que la mayoría de tus compañeras fueron ejecutadas bajo ordenes de mi hermano, pero logré que Midori se quede bajo mi protección como mi amante.
— Ella siempre fue su amante, Kouji-sama.
— Es cierto, pero ahora es una cortesana real mientras seguirá cumpliendo misiones para mi...
— ¿Por qué dejó ganar a Soujiro? Usted mismo me dijo que era un peligro que él se hiciera cargo del puesto de su padre... Kouji-sama se ha preparado toda una vida para su derecho de nacimiento... ¿Por qué no peleó?
— Papá está enfermo y yo...— hizo una pausa, a Kakashi le pareció que era la voz de un embustero a pesar de que hablaba con calma y propiedad, muy diferente a su medio hermano. — Me di cuenta de que tal vez no quería suceder a mi padre en su trono... creo que esta vez decidí poner primero mi paz a mi deber con el país del fuego.
Un silencio incómodo los rodeó.
— ¿Entonces qué hice todos estos años? ¿Las misiones que hice fueron para nada? ¿Toda la gente que maté? ¿Todo lo que hice en nombre de usted y de la nación del fuego fue una mentira? ¿Todo fue en vano para que ahora nos gobierne un ególatra como Soujiro?
El hombre dejó escapar un suspiro.
— Estar en una experiencia cercana a la muerte me hizo pensar en mis prioridades... todo eso tenía sentido cuando sucedió pero ahora solo quiero casarme y tener un par de hijos, quizás con Midori. Esta es tu oportunidad de ir a Konoha y empezar una nueva vida... ve y formaliza con tu novio Shiranui, o busca llamar la atención de tu viejo amor, trata de hacer una vida que te dé paz, Emiko. Yo lo haré.
— Otra vez salió Genma a colación... regresando tendré que hablar de él... — anotó Kakashi en su mente.
— No es tan fácil... por tantos años me dijo que todo lo que hacíamos era por la paz en la nación, que todos nuestros sacrificios tenían un sentido... ¿Y ahora me dice que vaya a otro lado a hacer una vida porque usted tuvo una experiencia cercana a la muerte? Cada maldita misión que cumplí era un baile con la muerte y nunca pensé en abandonar mi objetivo que era cumplir con sus expectativas...
El hombre rio.
— Bueno Emiko, si quieres quedarte en la capital conmigo tampoco lo veo mal, la verdad es que no me molestaría que también fueras mi amante, quien sabe, eres joven y siempre me gustaste, quizás hasta podría casarme contigo...
Pero Emiko lo calló con una bofetada.
— No volveré a poner un pie en la capital, estoy harta de todos... — el rostro de Emiko estaba cubierto de lágrimas, pero aún así emprendió el camino de regreso a su casa. — Terminé con esta parte de mi vida.
Kakashi vio que el hombre se quedaba quieto en su lugar, al parecer no había esperado esa respuesta y le agradó que Emiko se defendiera.
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— Emiko... ¿Estás bien? — le preguntó Kurenai al verla llegar tan agitada.
— Sólo vayámonos... — dijo mientras tomaba su mochila de viaje y salía de la casa. — Mushi, debemos marchar ahora...— le dijo al caballo, quien relinchó. Emiko ignoró al otro caballo y amarró a Mushi en la carreta que los transportó antes y en la que regresarían.
— Si quieres yo manejo. — Emiko no sintió el momento en que llegó Kakashi, pero ella negó.
— Yo conduciré el regreso, solo hay que darnos prisa. — subió a su lugar delantero, no quería que le vieran el rostro tan conflictuado.
El peligris asintió y con su mochila de viaje subió a la carreta, pronto Kurenai hizo lo propio y la chica indicó a Mushi que era momento de partir.
Pronto salieron de la capital y se integraron al camino principal que lo llevaría hasta Konoha, pero Kurenai sintió que algo no estaba bien.
— De venida había muchas carretas como la nuestra... ¿Por qué el camino está tan solo? — preguntó en voz baja la mujer.
— Creo que nos darán una cálida despedida... — murmuró Kakashi... — Emiko...
— Ya sé... — respondió mientras ordenaba a Mushi que se detuviera.
Pronto se vieron rodeados por una docena de ninjas sin diadema que identificara su aldea de procedencia.
— Me alegra poder golpear a algunos sujetos, esta visita fue frustrante. — murmuró Kurenai y Kakashi no pudo estar más de acuerdo.
Emiko vio a Kurenai saltar de la carreta y situarse junto a Emiko.
— Quédate cerca de Mushi, nosotros nos haremos cargo.
Emiko frunció el ceño.
— Yo también pelearé, ahora soy un ninja de Konoha.
Pero Kurenai sonrió.
— Exacto, y lo primero que debes aprender es que en Konoha nos cuidamos entre todos, y no hay que ser un genio para saber que estas cansada emocionalmente y eso no te ayudará... confíanos tu espalda por esta vez.
Las lágrimas volvieron a asomarse en sus ojos color miel, pero asintió.
— Gracias, Kurenai.
— Además, Kakashi se ve bastante enojado, así que apuesto que no nos tomará mucho tiempo.
Y se lanzó a la batalla junto al ninja copia.
Emiko los vio pelear contra los ninjas desconocidos, hacía tanto tiempo que no veía pelear a Kakashi que se sorprendió de que fuera aún más agil y fuerte de lo que recordaba, en cambio se percató que era la primera vez que Kurenai le hablaba tanto sin incluir algún tipo de desplante... Mientras creció en el Kouka Toki les enseñaron que nadie los iba a apreciar fuera del grupo, pero ver a sus dos compañeros ninja peleando por ella le hizo pensar que quizás si tenía la esperanza de crear un hogar en Konoha.
De pronto sintió un Kunai ir en su dirección, instintivamente sacó uno para desviarlo, pero Kakashi lanzó un kunai primero para desviarlo.
— Lo siento... un error de cálculo. — y le sonrió antes de seguir peleando.
Emiko no pudo evitar sonreír, por lo que secó sus ojos llorosos con la manga de su playera ninja y se dispuso a cuidar de las espaldas de sus colegas. Ahora era un ninja de Konoha y debía ser tan buena como siempre lo soñó.
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Una vez que llegaron a la aldea de Konoha, se dirigieron a la torre, donde el dueño de Mushi los esperaba y agradeció por el buen trato con el animal. Cansados pero con una misión exitosa, se dirigieron a la oficina de su líder.
— Gracias por todo a ambos. — Emiko hizo una gran reverencia a Kakashi y Kurenai cuando la Hokage les dijo que se marcharan para que pudiera conversar a solas con Emiko.
— Nos vemos luego. — se despidió Kurenai mientras veía el atardecer en el gran ventanal de la oficina y se daba la vuelta.
Kurenai y Kakashi salieron de la torre dejando a Emiko conversar a solas con la Hokage, ellos entregaron su informe por escrito pero suponían que ahora que Emiko era oficialmente un ninja de Konoha, Tsunade-sama querría obtener toda la información que la chica poseía.
— Vaya viaje, ¿Eh? — murmuró Kurenai mientras se estiraba y respiraba el aire del atardecer naranja.
— La política siempre es complicada. — suspiró Kakashi mientras caminaban en dirección a sus casas en el distrito centro.
— ¿Crees que los problemas se hayan acabado para Emiko?
El hombre se alzó de hombros.
— Ni idea, pero por el momento parece que tendrá un poco de calma.
Kurenai sonrió.
— Creo que Asuma tiene razón, deberías intentar invitarla a salir. — vio a lo lejos a Shino Aburame junto a Akamaru por lo que Hinata y Kiba también deberían estar cerca así que decidió ir a saludar a sus alumnos. — Sé vienen tiempos difíciles y hay que aprovechar la paz mientras nos queda. — y se despidió con un movimiento de mano.
Kakashi negó con serenidad, no negaría que la Emiko adulta le atraía, pero de ahí a pensar en invitarla a salir había un gran trecho. Continuó su caminata por el fresco atardecer cuando a lo lejos vio caminar a Aoba riendo a carcajadas seguido de un sonrojado Genma, y sin pensarlo dos veces, llegó hasta ellos.
— ¡Hey! — saludó el peligris mientras Genma volteaba hacía atrás.
— Creo que nos habla a nosotros... — susurró Aoba pero Kakashi lo escuchó.
Kakashi se rascó la nuca en señal de vergüenza, pero no se retiró.
— Es solo que pensaba ir a tomar algo luego de una misión en la capital con Emiko, fue bastante agotadora.
Aquello captó la atención de Genma.
— ¿Emiko ya regresó?
— Sí, está en la torre con Tsunade-sama y Shizune.
— ¿Todo salió bien? — preguntó el castaño mientras movía el senbon con su boca.
— Sí, algunos inconvenientes pero llegamos bien.
Aoba alzó una ceja, Kakashi nunca les hablaba si no se trataba de trabajo o misiones, por lo que rápidamente dedujo que quería algo de ellos.
— ¿Por qué no van por ese trago? — sugirió Aoba. — Yo tengo que llegar temprano a casa porque mañana tengo misión.
— Si, ¿Por qué no? — respondió Kakashi y Genma asintió.
— Supongo que sería bueno.
Ambos hombres caminaron en silencio hasta el bar, cada uno sumido en sus pensamientos. Una vez en el local se sentaron en la barra y Genma pidió sake para los dos.
— ¿Y bien? ¿Quieres hablar de algo en particular? — preguntó Genma.
— Sí, verás... durante el viaje que escolté a Emiko a la capital, varias veces salió a flote tu nombre... una anciana vecina de Emiko dijo que te matará si te vuelve a ver por arruinar sus flores... y su antiguo jefe también te mencionó.
Genma sirvió dos copas de sake y bebió la suya de golpe.
— Me temo que me hice de cierta reputación en la capital... — sonrió arrogante. — Esa anciana pensaba que podía detenerme pero al final fui más hábil.
Kakashi tomó un sorbo de su copa y esperó, pero al parecer el ninja senbon no pensaba añadir algo más.
— Supongo que pasabas mucho tiempo con Emiko, ¿No?
Genma se bebió una segunda copa.
— Hoy logré pedirle a Kana-chan que saliera conmigo y ella aceptó, estoy muy feliz, Kakashi... — sonrió mostrando todos los dientes. — Ella es una chica muy bella, inteligente y trabajadora, creo que esto puede salir muy bien. — Kakashi no entendía qué tenía que ver eso con Emiko, pero cuando la mirada del ninja se oscureció, supo que iba a agregar algo más. — Siempre has sido muy fuerte y a pesar de las cosas que te han pasado has tenido suerte, por eso que haya algo bueno para alguien como yo me pone muy feliz.
— No sé de qué hablas...
— Me enamoré de Emiko en una de nuestras primeras misiones... — se sirvió una tercera copa pero solo la miró entre sus manos. — Lo que más me gustó era que se esforzaba siempre por seguirnos el paso, no pedía ayuda, no lloraba y no se rendía, así que decidí que yo sería su ángel guardián, pero cuando nuestro sensei murió en la guerra, juré que protegería a mis compañeros hasta mi último aliento... por eso cuando Emiko se fue a la capital, yo buscaba cada oportunidad para ir a verla. El primer año fue imposible verla por ningún lado, así que cuando supe que Asuma estaba pensando en irse a trabajar a la capital para alejarse de su padre, le pedí que la encontrara.
Kakashi escuchó el relato con atención, mientras Genma solo observaba su copa y se perdía en los recuerdos.
— Cuando volví a verla era otra persona... ya no hablaba sin parar y sus manos antes llenas de raspones ahora eran lisas y su piel brillaba con el sol... en ese momento no sabía que estaba en el Kouka Toki... yo solo pensaba que estaba creciendo y que se estaba haciendo más bella cada día...— bebió la copa y se sirvió una más. — No pude verla mucho los primeros cuatro años que estuvo ahí, ella decía que la mayor parte de su tiempo le tocaba custodiar al sala interna del palacio, por lo que apenas la vi un par de veces...hasta que al quinto año ella le dijo a Asuma que el señor Feudal le había permitido vivir en una casa cercana al palacio, donde tendría un poco más de privacidad... — sonrió. — Era más fácil para mi llegar hasta ella en ese lugar... así que cuando iba y ella no estaba de guardia, solíamos quedarnos en su sala conversando o ella cocinaba mientras yo la contemplaba, con eso yo era feliz.
Genma parecía feliz pero al mismo tiempo su mirada era de dolor.
— Así que cuando cumplimos veintiún años le pedí que se casara conmigo. — Kakashi sintió genuina sorpresa, pero no lo dejó ver en su rostro. — Pero ella no aceptó, me dijo que estaba muy feliz con su vida independiente y que no quería casarse... ella sabía que me gustaba y aunque ya habíamos salido de manera formal y no había funcionado, yo seguía insistiendo... supongo que sintió lastima por mi porque entonces nuestra relación cambió... — bebió otra copa, el color rojo en sus mejillas empezó a notarse. — Ella me dijo que no merecía el amor de nadie, que era una mala persona y que yo debía dejar de visitarla... creo que estaba deprimida por algo pero nunca conseguí que me dijera la razón, puede ser muy hermética si se lo propone... pero en fin, por supuesto que me negué a dejarla, parecía que alguien le había roto el corazón y entonces pasó.
— ¿Qué pasó? — preguntó Kakashi mientras se bebía el contenido de su primer copa de sake.
— Pues eso, nos acostamos una vez, dos veces y así... yo esperaba que un día ella despertara y se diera cuenta de cuando me quería y me echaba en falta, pero nunca pasó, por lo que también me resigné pero mantuvimos esa relación hasta poco antes de su regreso a Konoha. — se alzó de hombros y luego se sirvió otra copa. — La amé por tanto tiempo que ahora me parece casi un milagro el poder salir con alguien como Kana, pensé que no podría volver a amar y me alegro tanto de haber estado equivocado... así que es tu turno, Kakashi.
— ¿Para qué?
— Siempre le gustaste a Emiko, y a pesar de todo, creo que aún te quiere... y supongo que la Hokage lo intuye... — empezó a reír. — ¿Quién diría que soy tan idiota? Nunca me di cuenta de que ella trabajaba en un grupo como el Kouka Toki aún cuando todas las señales estaban ahí... aunque debo admitir que Asuma se sintió más idiota que yo dado que vivió seis años en el palacio y tampoco se dio cuenta... Emiko es buena para ocultar lo que quiere siempre que no le gane la inseguridad.
Genma empezó a divagar acerca de la amistad que tenía los tres, entonces Kakashi se dio cuenta de que nunca le había prestado atención a Emiko cuando se volvió gennin. Nunca había sabido que su equipo se había quedado sin sensei casi desde el inicio, no supo que ella también había estado en algunos frentes de batalla en la tercera gran guerra ninja. Pronto Genma comenzó a comentarle cómo fue que el tercero la mandó a trabajar como guardia en el palacio Feudal y se preguntó si aquella última noche cuando tenían quince años ella intentó despedirse de él y como el imbécil que había sido no la dejó.
— Ella no era como las chicas de tu club de fans... — Genma solo ya casi se había acabado las dos botellas de sake. — En esos tiempos nunca entendíamos por qué te defendía tanto... ella decía que porque eran amigos de la infancia pero la tratabas igual que a todos los demás por lo que no le creíamos... Estoy seguro de que ahora te arrepientes... he visto cómo la miras... la deseas... Así que te daré una advertencia, Kakashi... aléjate de ella si no piensas quererla bien, cuidarla y estar con ella... porque Emiko no es débil pero podría terminar de romperse e irse para siempre de Konoha...
Kakashi frunció el ceño, era evidente el estado alcohólico en que se encontraba Genma, pero vio la sinceridad de sus palabras.
— Es un poco extraño que me digas eso siendo que pasaste muchos años acostándote con ella.
Genma sonrió.
— La diferencia está en que ella a mi nunca me amó.
Kakashi negó divertido.
— Creo que es suficiente Sake por hoy, Genma, te acompañaré a casa.
— Yo puedo solo... — murmuró mientras se paraba tambaleante y sacaba dinero para pagar.
— Déjalo, yo lo pago. — respondió Kakashi, quien pagó y procedió a salir del bar seguido de Genma. Kakashi encaminó al hombre, quien de pronto se quedó parado en medio de la calle contemplando la luna en cuarto creciente.
— Estoy seguro de que si ella hubiera aceptado que nos casáramos cuando se lo pedí, ahora tendíamos dos hijos, me hubiera endeudado para conseguir una casa en los suburbios y hasta le hubiera regalado uno de los perros que tanto le gustan... pero también hubiera renunciado a mi trabajo que tanto amo pero hubiera hecho de todo con tal de nunca volver a ver la tristeza y la soledad que siempre refleja su mirada.
La sinceridad en las palabras del shinobi le caló a Kakashi, quien sintió una punzada de celos. Mientras retomaron el camino en silencio se dio cuenta de que Emiko siempre estuvo en sus momentos más difíciles; cuando murió su padre, cuando murieron sus amigos, cuando murió su sensei... y nunca se lo agradeció, en parte porque nunca lo pidió pero también porque siempre dio por echo que la presencia de Emiko era algo inevitable y hasta molesto. Por eso en los días y las noches que custodiaba a Kushina Uzumaki desde el tejado de la casa, aceptaba que Emiko llegara de un salto y le entregara un bentou con galletas de avena y té verde.
— Hace frío, deberías irte a tu casa. — dijo Kakashi mientras estaba enfundado en su uniforme de ANBU que le protegía del clima al mismo tiempo que veía a la chica solo una blusa de rejas de manga larga y un pantalón negro.
— Estoy bien, tengo entrenamiento...es solo que primero quería traerte esto... estoy segura de que no te estás alimentando bien... — agradecía que ella evitara decir su nombre cuando portaba su máscara ANBU.
Kakashi no respondió nada pero aceptó las galletas, las cuales comió con calma a pesar del hambre que sentía. Cuando terminó, devolvió la caja vacía a la chica, quien no se fue inmediatamente.
— ¿Sucede algo, Emiko? — preguntó al ver su mirada perdida.
— Nada, es solo que es una escena muy bella... — Emiko señaló al yondaime Hokage Minato quien abrazaba con mucho cariño el enorme vientre de la pelirroja. — ¿Crees que me veré así de linda cuando tenga hijos? Minato-sama ama mucho a su esposa... Una vez el sandaime me contó que ellos se conocieron en la academia...
— Emiko.— el tono cansado del chico hizo que el rostro sonrojado de la chica lo mirara. — Esto es una misión.
— Lo siento... — el semblante de la chica de ojos miel se entristeció mientras se ponía de pie y marchaba rápidamente.
Según lo que escuchó en la capital, Emiko había perdido a un bebé a sus veinte años... no supo por qué pero de pronto se sintió triste.
— ¡Kakashi! ¡Vamos a jugar juntos! — una Emiko de cuatro años corría a su alrededor mientras él contaba el tiempo para regresar a su casa.
— Kakashi... ¿Me ayudarías a entrenar?— la pelinegra ahora tenía ocho años y sus rodillas estaban raspadas y llenas de tierra.
— Un día voy a ser un ninja muy poderoso como mi papá... — alguna vez la escuchó gritar en la academia ninja.
— ¿Por qué papá no me quiere, mamá? — una noche que se quedó a dormir en casa de los Ryuzara bajó por un vaso de agua y escuchó sollozar a la niña.
Ella siempre había tenido una carga enorme y buscaba ayuda donde fuera, porque en él nunca la encontró.
— Lo siento Emiko, ahora mismo tengo una misión en equipo... pero cuando regrese iremos por unos dangos con Kurenai... — alguna vez Rin le dijo a Emiko.
— No es un buen momento Rin, Emiko... — gruñó Kakashi... — Ya bastante tenemos con los retrasos de Obito.
Emiko hizo una reverencia y se marchó sin dudarlo.
— Eso no fue muy amable, Kakashi-kun... Emiko está triste porque su sensei acaba de... — pero Kakashi la interrumpió.
— Lo siento, pero esta misión es urgente, que Obito nos alcance cuando se le ocurra despertar...
Era cierto lo que decía Genma... nunca lo pensó antes porque solo recordaba cuando Emiko se le acercaba como la molestia que era con los ojos brillantes y con la esperanza de recibir una palabra amable de él... pero ante sus groserías de niño la luz se iba y quedaba la tristeza... tal vez Emiko lo buscaba tanto no porque sus padres habían sido amigos o solo porque le gustara, sino porque estaba tan sola como él y pensaba que podrían acompañarse mutuamente.
— Creo que mis palabras te calaron profundo, ¿Eh, kakashi?— la voz de Genma lo sacó de sus cavilaciones, pronto retomaron el camino hasta la intersección en que sus caminos se separaban. — Si no piensas borrar la tristeza y la soledad de su corazón, mejor ahórrate la molestia y déjala en paz...— dijo mientras se marchaba un poco mareado, pero Kakashi sabía que un ninja con las habilidades de Genma llegaría bien a su casa.
Por otro lado, cuando llegó al edificio donde vivía miró la ventana que estaba arriba de la suya y la luz estaba apagada. Se preguntó si Emiko seguiría con la Hokage.
— Si no hubiera sido un gran idiota de niño, probablemente Rin y Obito seguirían con vida y tal vez hubiera podido hacer algo por Emiko... — pensó mientras subía a su departamento. ¿Todavía podría hacer algo?
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Continuará...
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