Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto y yo solo ocupo a sus personajes para crear ficciones recreativas sin fines de lucro.

Advertencia: Kakashi X OC.


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Capítulo 17

Amor adolescente

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El grupo de ninjas de Konoha caminaba de regreso a su hogar, primero Kurenai, Kiba y Akamaru, después Emiko y Sakura conversaban y por último el ninja copia cuidaba de la retaguardia de su misión.

— Ino me contó de la reunión... ¿Es para celebrar algo en especial?

Kakashi escuchó que Sakura preguntaba a la pelinegra.

— Realmente no, aunque pronto cumpliré un año en la aldea, quizá podría ser un buen motivo.

— Por cierto... ¿Cuando es tu cumpleaños, Emiko-san?

— Falta medio año, es el 25 de noviembre. — contestó la mujer y Kakashi cayó en la cuenta de que no lo sabía.

El peligris sabía que eran de la misma edad ya que entraron juntos a la academia, pero cuando él se graduó antes y comenzó a a sumir las responsabilidades de un shinobi desde los seis años empezó a sentirse mayor a comparación de Emiko quien iba a la academia y en su opinión, se comportaba como una niña molesta. Justo en este momento se daba cuenta de que no conocía ese dato de la pelinegra a pesar de que ella siempre le llevaba galletas y té en sus cumpleaños, ese era el único regalo que aceptaba porque le gustaban y porque le recordaban el calor que había en su casa cuando su padre aún vivía. Ahora entendía porqué Emiko quería sacarlo de su vida, tenía todo el derecho de reclamarle por haberse inmiscuido en sus problemas personales porque nunca antes él hizo algo para demostrarle que la apreciaba y que le preocupaba, entonces su intromisión era perfectamente vista como un simple capricho personal para satisfacer su propia curiosidad.

— Vayamos a cenar o algo por el estilo — sugirió Sakura y Kakashi salió de sus pensamientos, de alguna manera sentía que estaba en deuda con Emiko pero al mismo tiempo no estaba seguro de cuánto acercarse a ella, o si lo mejor era dejar las cosas por la paz y que cada uno continuara su camino.

— Claro, una salida de chicas sería perfecto. — respondió la mayor y continuaron conversando.

Al atardecer por fin visualizaron la gran entrada de Madera y con grandes sonrisas, los cinco shinobis y el can se dirigieron a la torre a entregar sus respectivos informes.

— ¿Así que ya viven juntos? — preguntó Emiko a Kurenai mientras esperaban afuera de la oficina de la Hokage que los llamaran para entregar sus documentos.

— Sí, Asuma compró un lindo departamento en el norte de la aldea...— respondió Kurenai mientras sonreía. — ¿Tu no piensas mudarte?

— Quizá, estoy pensando si compro una pequeña casa en las afueras de la aldea. — Emiko sonrió. — No está mal vivir en el centro pero hay bastante ruido.

— Suena bien... — comentó Kurenai. — Por cierto, ya le escribí a Hyuug-sama y dijo que te recibiría en cuanto regresaras de tu misión.

— Muchas gracias.

Kakashi escuchó interesado aquello pero la charla se interrumpió cuando Shizune llamó el equipo de Kurenai para entregar su informe.

— ¿Tienes negocios con los Hyuuga?— preguntó el peligris sin despegar la vista de su libro naranja.

— Sí, algunos gennin quieren hacer una pequeña reunión y me pidieron ayuda.

Kakashi la miró de reojo, no entendía como Emiko aceptaba participar en las ideas que tenían los gennin, además, por lo que vio durante el viaje de regreso notó como Sakura la miraba con admiración.

— Me alegra que te estés integrando tan bien a la aldea. — comentó él como si hablara del clima.

— Los chicos lo hacen fácil, hubiera querido crecer sin guerra como ellos. — y la mirada de ella se perdió en algún lugar muy lejano hasta que la puerta de la oficina de la hokage se volvió a abrir y vio como Sakura, Kiba y Akamaru se abalanzaban sobre ella.

— ¡Terminamos! ¡Somos libres! — exclamó el Inuzuka mientras el canino ladraba.

— Muy bien, tengan un lindo día y descansen mucho. — Emiko les hizo una pequeña reverencia, a lo que Kiba, Akamaru y Kurenai se marcharon, pero Sakura miró con un poco de incertidumbre a la mayor. — ¿Sucede algo, Sakura-chan?

— Me preguntaba... Ino me dijo que cocinarán juntas para la reunión y pensaba que tal vez podría ayudar... no soy muy buena en ello pero quisiera saber si...

La mayor llevó una mano a su barbilla.

— Tendrás que levantarte muy temprano porque el menú que estoy pensando es muy extenso, así que si estás dispuesta...

— ¡Sí, lo haré!

— Te mandaré un pergamino cuando tenga listo los detalles.

— Gracias, Ryuzara-san... — Sakura miró a su sensei y le sonrió. — Fue bueno verlo, Kakashi-sensei... ¡Nos vemos!

Kakashi despegó la vista de su libro y alzó una mano para despedir a su alumna, realmente era un alivio para él verla más animada luego de que Sasuke se marchara de la aldea, por lo que tomó una nota mental de preguntar a Tsunade-sama por su avance en el entrenamiento que estaba tomando Sakura con ella.

Cuando fue su turno de entregar el informe de misión, Kakashi no tuvo mucho que hacer más que entregar su informe escrito y responder algunas preguntas que le hizo la hokage. Fue extraño para el peligris no haber sido el líder de la misión y no ser quien diera los detalles de todo lo sucedido, sin duda era un cambio bueno para alguien que consideraba todo ese papeleo como muy agotador.

— Estoy conforme con el resultado de misión, pero en seis meses deberás viajar de regreso para asegurarte de que las cosas marchan de la mejor manera, Emiko, no quiero que ese sujeto empiece otro negocio ilícito.

— No se preocupe, Godaime-sama, me aseguraré de que todo salga bien en esa parte de nuestra frontera con Suna.

— ¿Algún ninja de Suna podría haberlos reconocido? — la rubia preguntó a Kakashi.

— No, todo el tiempo estuve como civil y antes de escapar, asesiné a todos los que me reconocieron.

Su líder asintió satisfecha.

— Kakashi... — dijo Tsunade.

— ¿Sí?

— ¿Recomendarías a Emiko para ANBU?

La mirada negra de Kakashi y los ojos dorados de Emiko se encontraron en una expresión de genuina sorpresa por parte de ambos.

— Según lo que vi en la misión, Ryuzara-san cumple con los requisitos para hacer misiones de infiltración a nivel ANBU, sin embargo creo que su mayor fuerte es el ataque sorpresa.

La rubia sacó un pergamino.

— Yugao-san dio su visto bueno a una nominación, dijo que tu capacidad de infiltrarte es excepcional además que tus habilidades sensoriales son útiles para encontrar objetivos o para escabullirte. Si Kakashi da su aprobación, yo te nominaré ante el consejo.

Kakashi sintió un nudo en su estómago... ¿Emiko Ryuzara en ANBU? Observó a la mujer de reojo, notando que su ceño estaba fruncido y su mirada estaba fija en el suelo. Estaba casi seguro que la chica estaba pensando en sus padres, sin duda ser ANBU sería un logro considerable y prueba suficiente de que era una kunoichi muy fuerte, pero al mismo tiempo no se veía contenta con esa situación.

— Creo que ella sería un buen elemento para ANBU, sus habilidades de lucha son una fuerza digna a considerar.

— ¿Qué dices, Emiko-san? — preguntó la rubia.

— Agradezco mucho la confianza que Yugao-san, Kakashi-san y usted depositan en mi... — la chica puso una rodilla en el piso y se inclinó. — Sin embargo ya he visto mucha muerte y desgracia en mi trabajo de la capital... ya viví meses infiltrada y fingiendo ser alguien más para acercarme a un objetivo y no es algo que siga queriendo para mi vida... Me honra que me consideren para ingresar a las filas de ANBU pero sería más feliz trabajando como un ninja más... me gustaría tener una vida más tranquila.

Tsunade sonrió.

— Ya qué, respeto tu decisión, Emiko-san... — la mujer guardó de nuevo el pergamino. — Pero te seguiré enviando a misiones de infiltración nive cuando ninguna de mis ANBU pueda, ¿De acuerdo? — la pelinegra asintió. — Bien, ponte de pie y ve a casa, tengo que hablar con Kakashi.

Emiko se puso de pie y sonrió a la Godaime.

— Con su permiso. — y se retiró de la oficina.

— No lo entiendo. — la hokage cambió su actitud respecto a Kakashi.

— ¿Qué cosa, Tsunade-sama?

— Creí que Emiko aceptaría ingresar a ANBU, su análisis psicológico dice que tiene un complejo de inferioridad por no haber cumplido con las expectativas de su padre y debo admitir de que Ryuzara padre era un hombre difícil.

— No lo sé, supongo que está superando ese problema que tuvo con su padre. — Kakashi se alzó de hombros.

— Supongo... en fin, te pedí que te quedarás por dos cosas... primera, Jiraiya me escribió y dijo que hay posibilidades de que haya un ataque a Konoha por parte de este grupo llamado Akatsuki, te necesito en la aldea por lo que seguirás cumpliendo misiones dentro de la aldea siempre que no te necesite en otro lado.

— Hai.

— Y el segundo punto es este. — sacó otro pergamino de los cajones de su escritorio. — Llegó el informe que el equipo especial hizo de la cocina de Emiko, como sabrás hace unas semanas hubo una explosión derivada de una fuga de gas en su departamento... el informe concluyó que fue provocado.

Aquello le dio mala espina a Kakashi.

— ¿Cree que alguien está atentando contra su vida?

— Si y necesito que averigües de quién se trata, incluso si es ella misma.

Kakashi frunció el ceño.

— ¿Insinúa que ella ocasionó la fuga de gas a propósito?

— Digo que hay una posibilidad, no hay registros de que nadie ingresara a su departamento y a pesar de que se trataba de instalaciones viejas las que tiene ese departamento, creo que Emiko es lo suficientemente hábil y discreta para maniobrar una explosión así... Por eso la quería en ANBU para mantenerla vigilada pero ya que se ha negado, necesito un par de ojos sobre ella.

— ¿Pero con qué fin lo haría? No tiene sentido...

— Esa es tu misión, Kakashi...

El peligris suspiró, eso era demasiado problemático para él.

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Afortunadamente para Emiko e Ino, Hiashi aceptó que usaran una de las casas de campo de su clan para hacer su reunión, con la condición de que enseñara a Hinata algunos "trucos" con la comida. Emiko sonrió cuando escuchó aquello de parte de Hiashi Hyuuga, sin duda el hombre estaba bien enterado de algunos de los trucos que usaba el señor Feudal para conseguir sus objetivos.

Así que, después de invitar a todos los novatos incluido el equipo de Neji Hyuuga, Emiko citó a sus aprendices ese sábado muy temprano en el centro de la aldea para comprar todos los ingredientes.

— ¿Qué sucede, Ino? — le preguntó Emiko mientras pagaban sus verduras, Hinata y Sakura estaban consiguiendo la carne.

— No estoy muy segura de si debo hacerlo... además todos estarán ahí y no quiero que todos se enteren...

La mayor sonrió.

— Te dije que confiaras en mi, yo me encargaré de que ustedes dos tengan su momento a solas... tu solo sé honesta y dile tus verdaderos sentimientos.

— Esto es muy complicado... — se quejó Ino cuando de pronto una voz que salió de la nada las asustó.

— ¿Qué es complicado? — Kakashi caminaba detrás de ellas con su libro de portada naranja en el rostro.

— Cocinar tanto. — respondió Emiko mientras la rubia se ponía azul, no quería que nadie más supiera su secreto. — Haremos varios viajes para comprar cosas, las bolsas ya están muy pesadas. — se quejó mientras Ino asentía.

— Puedo ayudar. — y quitó las bolsas de manos de Ino y una de las que llevaba Emiko.

— No es necesario... — murmuró Emiko mientras Ino miró a la mayor con el mismo gesto de extrañeza, Kakashi Hatake no era conocido por madrugar y menos por ayudar en algo tan trivial.

— Hoy tengo el día libre y pensé en ver a Sakura para preguntarle por su entrenamiento, por eso estoy aquí. — sonrió.

— Sakura-chan está en la otra parte del mercado. — señaló Emiko mientras trataba de quitarle las bolsas al peligris, quien hábilmente la esquivó.

— Está bien, las acompaño a casa, ahí podré hablar con ella.

— Supongo que está bien... — mumuró Emiko veía con sospecha a Kakashi. — Ino, ve por las chicas, si no nos damos prisa no estará listo todo a tiempo, las veo en la casa de campo.

La Yamanaka asintió y marchó corriendo.

— ¿Qué planeas, Kakashi?

— Solo soy caballeroso, vi a un par de damas que necesitaban ayuda y eso es todo.

Emiko suspiró.

— Esta bien, pero tienes que irte después...

— ¿Por qué?

— Les enseñaré algunos trucos a las chicas...

Kakashi sonrió con su único ojo visible.

— Soy bueno en la cocina y siempre busco aprender cosas nuevas.

La chica detuvo su caminata y su rostro se pintó azul.

— ¿Quién eres y qué hiciste con Kakashi Hatake? — para ella, quien siempre recibió comentarios mordaces, esquivos y groseros de parte de él, ver que Kakashi quería estar por voluntad propia en el mismo lugar que ella le dio miedo por lo surrealista que era.

El shinobi suspiró.

— Realmente soy yo... — dijo mientras sonreía apenado.

— ¡Hey! — una voz los saludó a lo lejos... era Genma.

— ¿Por qué tan madrugadores? ¡Oh! ¿Están viviendo juntos? — Genma llegó a esa conclusión cuando vio que ambos ninjas llevaban bolsas de la misma tienda juntos.

— Claro que no. — dijeron los dos al mismo tiempo.

— Hoy haré una comida con los gennin por lo que vine a comprar las cosas... Kakashi solo está siendo amable.

El aludido sonrió pero Genma entrecerró los ojos.

— Kakashi nunca ayuda a nadie si puede evitarlo.

— ¡Yo dije lo mismo! — exclamó Emiko. — Tengo miedo de que sea un impostor.

— Bueno, yo creo que esto no es para tanto... solo estaba buscando a Sakura-chan... — Kakashi sonrió apenado. — ¿Y tú que haces tan temprano, Genma?

— Voy llegando de una misión en la capital. — se arrepintió en cuanto lo dijo.

— Eso es bueno, ¿Qué tal todo por allá? — Emiko volvió a caminar junto a Genma y Kakashi los seguía por detrás.

— Todo sigue igual, aunque los impuestos subieron y se ve a más guardias en la calle.

— Ya... — el rostro de ella se puso serio. — Bueno, ese ya no es mi problema... ¿Cómo está Kana-chan?

— Radiante... — y comenzó a hablar sin parar de las aventuras que estaban viviendo al ser padres primerizos. Kakashi notó como la chica escuchaba con atención a su compañero, pero no pudo evitar notar que sus hombros parecían caídos a pesar de que la carga en sus manos era menor gracias a que él llevaba las bolsas más pesadas.

— Bueno, yo los dejo... — dijo Genma cuando llegó a una esquina.

— Salúdame a Kana-chan, le llevaré un postre pronto.

— Gracias... — y el ninja senbon se marchó de prisa.

El resto del camino caminaron en silencio, no era cómodo pero tampoco los sofocaba. Cuando llegaron a la cocina del lugar prestado, Kakashi le ayudó a sacar las cosas.

— ¿Cuál es el motivo de esta reunión? — preguntó cuando en realidad quería preguntarle qué pasaba por su mente.

— Convivir, los gennin necesitan estas reuniones para estrechar sus lazos... bueno, eso es lo que siempre decía Obito cuando íbamos a Uchiha Sembei.

— ¿Me contarías sobre eso?

Emiko miró con sorpresa al peligris, pensó que lo ahuyentaría al hablar de sus difuntos amigos, jamás esperó que le pidiera detalles.

— Bueno, cuando llegaba mi renta mensual...

— Tengo hambre... — Obito se quejaba mientras iban saliendo de la academia.

— Hoy temprano recibí mi renta, ¿Qué quieren comer? — preguntó una Emiko de diez años.

— No creo que sea bueno gastarlo tan pronto, tuviste que vender tartas para comprar el material de la escuela. — dijo Rin como la voz de la razón que era en ese grupo.

— Pero es que muero de hambre... — se quejó Emiko mientras Obito se dejaba caer en el piso.

— Nunca podré alcanzar a Kakashi si no como bien... — se quejó el Uchiha. — Además, convivir fuera de clases es esencial para el desarrollo de los lazos con los compañeros ninja.

Rin suspiró y luego sonrió.

— De acuerdo, ¿A donde quieren ir?

— ¡Uchiha Sembei! — gritaron Emiko y Obito al mismo tiempo.

— Bien, supongo que ahí será...

Los tres iban caminando hacía el distrito Uchiha cuando vieron a un peligris sentado en una banca comiendo.

— ¿Deberíamos invitarlo? — preguntó Rin mientras se le partía el corazón al ver a Kakashi tan solo.

— Supongo, pero yo no, estoy harto de su actitud de "soy el mejor del mundo, nadie merece caminar por el mismo piso que yo" — Obito trató de imitar la voz de Kakashi y las chicas rieron.

— Yo lo haré... — dijo Rin con la mejillas sonrojadas, pero cuando se acercó al ninja, este desapareció.

— No ha vuelto a dirigirnos la palabra desde que se graduó, ya se siente mucho. — murmuró Obito.

— No es así, es solo que Kakashi-kun siempre tiene cosas que hacer, ¿O no, Emiko? — preguntó Rin.

— Sí, Kakashi-kun siempre está ocupado, mejor debemos cenar para seguir entrenando y ser más fuertes que él... — murmuró la pelinegra, a lo que Rin se animó.

Obito celebró las palabras de su amiga y los tres marcharon para cenar mientras reían de las tonterías que hacía el chico.

— Así que nos gastamos la mitad de mi dinero esa noche... — Emiko sonrió mientras amarraba su cabello en una coleta alta y después se lavaba las manos. — Y volví a terminar horneando tartas para conseguir cubrir mis gastos de ese mes... aunque no lo hice sola, obligué a Obito a que me ayudara y Rin siempre era la primera en probar mis creaciones.

— Así que cocinabas para ellos. —observó Kakashi como la chica asentía y comenzaba a sacar cuchillos y unas tablas de picar.

— ¿Sabías que aprendí a cocinar porque Sakumo-san me dijo que esa era una buena manera de ganarse a un chico?

— ¿Papá te dijo eso?

— Sí, así que le pedí a mamá que me enseñara... y fue lo primero que pude hacer bien... claro, al inicio no lograba cocer bien las cosas, a veces quedaban crudas y a veces se quemaban, pero mamá fue paciente y lo dominé aún siendo muy pequeña... entonces ella me dijo que era lo mismo con el entrenamiento ninja, que las cosas nunca iban a salir bien a la primera pero que con practica y perseverancia conseguiría un buen resultado. — comenzó a picar zanahorias.

— Te ayudaré. — dijo Kakashi mientras se dirigía al lavabo para lavar sus manos con agua y jabón.

— No es necesario, las chicas no deben tardar.

— Pensaba conversar hoy con Sakura pero hace mucho tiempo que no veo a todos los chicos, parece una buena idea ayudar.

Kakashi tomó un cuchillo y comenzó a picar cebollines.

— Si tu quieres... — respondió Emiko mientras continuaba con lo suyo.

Pronto escucharon voces y Hinata entró seguida de Sakura e Ino.

— ¡Kakashi-sensei! — saludó la pelirrosa mientras lo veía usar un cuchillo. — ¿También quiere aprender a cocinar?

El shinobi sonrió con su único ojo visible.

— No puedo decir que no a una buena comida.

Emiko sonrió a las chicas.

— Bueno, este es el plan. — y comenzó a repartir indicaciones a cada una de lo que iban a estar haciendo. — Por cierto, pondré una canasta en la mesa, todos los alimentos que estén ahí no se van a servir en la comida de todos.

— ¿Por qué?

— Por qué Hinata-chan hará algo especial para su padre. — cuando Emiko dijo aquello todas las chicas miraron a la peliazul quien se puso de color rojo.

— ¿Yo?

— Sí, tu papá quiere que aprendas un par de cosas, así que avísame cuando tu platillo vaya a media cocción. — Hiashi Hyuuga le dijo que Hinata ya sabía cocinar por lo que solo necesitaba aprender cómo integrar ciertos ingredientes extra en los alimentos.

Entonces mientras Kakashi ayudaba a las chicas a picar algunos ingredientes, notó como Emiko enseñaba con paciencia a Ino y a Sakura a cocinar desde cero.

— Una vez que pongan el agua en el arroz no deben moverlo, la máquina lo cocerá si la programaron bien, ahora vamos a freír los espárragos mientras está el arroz. — la mayor guió a las chicas en la preparación de teppanyaki que consistía en verduras y carnes sazonadas en una parrilla de metal.

En un rato la gran cocina de esa casa Hyuuga se llenó de deliciosos olores así como de un poco de humo cuando a Sakura se le quemó el huevo que iría en su donburi.

— Ryuzara-san, ya está a semi cocida la carne del Robatayaki. — dijo Hinata con una suave voz.

— Bien, Ino, cuida de esos fideos, que no se sobre cosan y cuando estén listos los pones en agua fría. — la rubia asintió y Kakashi notó que Emiko sacaba un pergamino de la canasta que había señalado antes. — No seas tan formal, Hinata-chan, dime Emiko.

— E-Emiko-san, ¿Qué debo añadir a mi comida?

La pelinegra sonrió y Kakashi agudizó su oído tratando de ignorar las peleas que tenían Ino y Sakura sobre si algo se iba a quemar o no.

— Muchas veces las personas subestiman a las kunoichis porque creen que la fuerza física es lo mejor. — Emiko activó el sello del pergamino y una planta atada en un lazo rojo y un mortero pequeño aparecieron. — Sin embargo, eso es algo que nosotras podemos usar a nuestro favor y tu papá considera que como futura líder de tu clan debes saber siempre tomar todas las ventajas que puedas. — con un cuchillo cortó un poco de esa planta seca y se la dio a Hinata. — Machaca esta planta hasta que quede un polvo fino, muy fino, entonces harás con un cuchillo unos pequeños cortes en la carne, donde con un senbon limpio introduciras aceite de oliva... cuando el polvo esté listo, vas a mezclarlo con un poco de jugo de cebolla, la obtendrás al oprimir la cebolla con un cuchillo o cuchara... la mezcla que te quede la vas a introducir por esos orificios justo cuando tu carne esté a tres cuartos de cocción.

— ¿Q-qué es esa planta?

La mayor sonrió.

— Digamos que podría ser una rara planta que por azares del destino tu clan también cosecha y que hace que la voluntad de quien la consume se doblegue por un tiempo... Pero si no está bien molido puede ser un veneno mortal.

El rostro de la niña se puso azul y Kakashi alzó una ceja sorprendido, ¿Hiashi Hyuuga quería que su hija aprendiera esas artes Kunoichis?

— No puedo hacerlo. — dijo Hinata mientras Emiko suspiraba y apagaba el fuego de la parrilla que usaba Hinata.

— Sakura, saca ese pescado del aceite, y no cortes tan pequeño el Salmón, Ino. — indicó Emiko mientras regresaba su vista a Hinata. — Tu padre cuenta con esta comida, Hinata, se la ofrecerá a los invitados de Kumo que están en la mansión principal en estos momentos, si sigues mis indicaciones no tiene que pasar nada malo...

Emiko suspiró cuando vio que la niña se negaba, por lo que tomó unos pedazos de la planta y comenzó a trozarlos en el mortero, de verdad esperaba que la niña no se resistiera, aunque empezaba a sentirse como una mala persona por presionarla, pero debía aprender.

— Si no lo haces tu, alguien más lo hará Hinata, así que quiero que aprendas cómo huele esto lo reconozcas para que cuando alguien te sirva de comer puedas salvarte. — Hiashi no solo quería que Hinata supiera usar esos métodos, también debía aprender a defenserse de ellos. — Si mueles esto no tendrá ningún olor, pero cuando lo mezclemos con el jugo de cebolla tendrá un ligero toque dulce en vez del olor clásico de la cebolla...

Kakashi quedó sorprendido por las palabras de Emiko, desde la vez que les comentó a él y a Kurenai que podía matar con la comida pensó que era una mala broma, pero al verla moler el polvo supo que podría morir si hacía enojar a esa mujer en cualquier momento.

— Muele más y más rápido, Hinata-chan, si tu carne se termina de cocer no absorberá la mezcla. — el rostro serio de Emiko era algo fascinante para Kakashi, pero al mismo tiempo sentía la tensión que Hinata reflejaba en su postura tan tensa. — Más, si queda solo un grumo... bien, aquí tienes el jugo de cebolla, cuando esté bien mezclado huele con los ojos cerrados para que no se irriten con las propiedades de la cebolla.

Kakashi vio a la pequeña Hinata tomar el mortero con manos temblorosas y llevarlo a su nariz.

— Voy a prender el fuego, ya hice unos cortes en la carne y los llené de aceite de olivo, eso servirá para disimular el color de la mezcla, pon solo un poco pero por todos lados, después agrega las verduras y haz lo mismo con el pescado, pequeños piquetes con el senbon y...

— ¡Emiko-san! — gritó Sakura mientras se derramaba la ropa de pescado que hirivió y nadie cuidó.

— Yo me hago cargo, ten cuidado, Sakura. — dijo Kakashi quien deprisa llegó a la estufa y cortó el fuego para después pasar la sopa a otro recipiente sin los restos quemados. Emiko asintió en forma de agradecimiento al peligris y continuó su atención sobre la Hyuuga.

— ¿Tengo que poner toda la mezcla?

— Estás preparando Robatayaki para seis personas, necesitas poner todo pero no junto, pues cada persona debe consumir una cantidad similar para tener un efecto uniforme en todos... — Emiko tomó a la niña por los hombros y la miró fijamente. — Ser una kunoichi implica matar, ¿Lo sabes? — ella asintió. — Da igual si lo haces con un kunai o con un trozo de carne, pero en estos momento no estás haciendo nada malo... tu padre quiere conseguir que la gente de Kumo acepte su culpa por la muerte de tu tío y compense a tu primo, pero no va a plantear eso hasta que ellos hayan comido esta planta que los ablandará y cederán a una causa justa, ¿No lo crees?

La mirada de la niña se sorprendió y comenzó a brillar, entonces Emiko supo que lo entendió.

— Yo te puedo enseñar muchas mezclas y combinaciones, pero de ti depende cómo las usarás, tal como elijes usar un kunai cuando peleas, ya sea para atacar o para defenderte, ¿Entiendes, Hinata-chan?

La niña asintió.

— Bien, ahora continúa con el pescado y sazona bien las verduras, después llamaremos a uno de tus guardias para que lleven la comida a la mansión, ¿De acuerdo?

Kakashi notó a la niña dudar.

— No estoy segura de si molí bien la planta... — Emiko sonrió ante la inseguridad de la niña.

— No te preocupes, yo la he preparado miles de veces y te aseguro que quedó bien.

Hinata sonrió y asintió.

— Recuérdame no volver a aceptar comida tuya. — susurró Kakashi a la pelinegra mientras esta regresaba a revisar a las chicas.

— Supongo que no habrán más galletas para ti, Kakashi. — la mujer vio a Sakura agregar jengibre al caldo Udon que preparaba. — Eso no lleva jengibre, Sakura...

— Es que creo que le hace falta más vitaminas, siento que quedó muy simple el caldo...

Ahora entiendo por qué la comida de Sakura siempre sabe tan mal... — pensó Kakashi mientras Emiko le explicaba a la chica que tenía que ceñirse a la receta y no hacer que la comida fuera balanceada, que los distintos platillos se complementaban para lograr ese efecto.

Después de que Hinata terminara con el pedido de su padre, se unió a las chicas para continuar con el banquete que darían a sus compañeros, pero el peligris, mientras ayudaba a Sakura a escurrir un poco de col, la vio volver a usar el mortero y notó que estaba haciendo una mezcla blanca pero en lugar de ponerle cebolla, la diluía en un poco de té verde.

— ¿Para qué es eso?

— Solo es un condimento, no es nada. — respondió la mujer mientras vaciaba el contenido en un cuenco de arroz blanco y otro poco de la misma mezcla en una jarra con agua.

— No te creo. — dijo Kakashi y confirmó sus sospechas cuando la chica sonrió.

— Te juro que es inofensivo. — respondió la mujer, entonces la puerta de la cocina se abrió y entró Neji Hyuuga.

—Han llegado todos nuestros compañeros. — anunció a Hinata, quien asintió.

— Creo que por fin, terminamos. — Emiko ignoró a Kakashi y tomó el cuenco y la jarra. — Hinata, Sakura, tomen las cosas y llévenlas a la mesa del exterior. — la enorme sonrisa de la mayor solo hizo que el peligris sospechara más de ella. — Ino, ¿podrías subir esto al piso de arriba? Yo mandaré a alguien a ayudarte... tienes diez minutos para estar lista. — susurró a la niña.

Kakashi iba a protestar pero Ino se movió rápidamente y se llevó el cuenco y la jarra que Emiko había alterado.

— Confía en mi, Kakashi... no dañaría a ninguno de estos niños.

— Entonces dime qué le pusiste antes de que vaya y le quite esos platos a Ino. — ambos adultos se quedaron solos en la cocina.

— Bien, es una poción de la verdad. — la sonrisa radiante en el rostro de ella no le auguró anda bueno.

— ¿Poción de la verdad? — Kakashi frunció el ceño. — ¿Para qué quiere eso Ino?

— Porque Ino va a declararse al chico que le gusta, así que solo es una ayuda extra para que el caballero sea completamente honesto.

De acuerdo, Kakashi no esperaba aquello. ¿Emiko armó toda esa reunión como una pantalla para que Ino pudiera declararse a alguien?

— Creí que habías crecido, Emiko... ¿Por qué te implicas en estas cosas tan ridículas?

— El amor no es ridículo, si Ino pidió mi ayuda no le daré la espalda.

— Pero esta no es la manera, no obligando a un niño a decir la verdad... — Kakashi se quedó helado y Emiko sintió que la mirada del peligris se oscurecía. — ¿Tenían algo las galletas que me diste aquella noche en que te fuiste de la aldea? — eso explicaría porqué había actuado tan irreflexivamente, estaba muy cansado como para detectar algo.

— Por supuesto que no, esto lo aprendí en la capital. — aquellas palabras indignaron a Emiko. — Y nunca he utilizado nada contigo.

— Ya no puedo confiar en ti... — y el hombre caminó hacía las escaleras donde subió Ino.

— No subirás. — Emiko le cortó el paso.

— Ryuzara, muévete.

Sus miradas chocaron como dos espadas luchando.

— Quitame si puedes, Hatake. — lo retó mientras metía sus manos en el bolsillo de su pantalón.

Kakashi sacó un kunai mientras Emiko sacaba sus manos de los bolsillos y sujetaba uno de los cuchillos de cocina.

— Lo siento, creo que interrumpo... — murmuró Hinata quien tomaba otros platos y salía corriendo de la cocina, aquella distracción fue suficiente para que Emiko llegara hasta Kakashi y le aplicara una llave para hacerlo soltar el kunai.

— No quiero pelear contigo, Emiko... — advirtió el ninja copia cuando cambiaban de posición y la derribaba, sentándose a horcadas sobre ella. — Quédate aquí y... — pero antes de terminar, una nube de polvo blanco lo golpeó en la cara, Emiko soltó una de sus manos y explotó la pequeña bomba en su cara. — Los venenos no funcionan con mi máscara.

— No es veneno, después de mi encuentro con Kabuto Yakushi al ir tras Sasuke los médicos analizaron mi sangre y pudieron conseguir un poco del veneno que quedó en mi y sinteticé esto que se absorbe con la piel, no podrás moverte a menos que te dé el antídoto...

Tal como ella dijo, Kakashi empezó a sentir que sus extremidades se endurecían.

— Emiko...

— Lo siento, Kakashi, te daré el antídoto en cuanto Ino termine.

La chica levantó a un Kakashi sumamente pesado y lo sentó en una silla de la cocina, acomodó sus dos manos en su regazo y sacó su Icha icha del portakunais y se lo puso abierto sobre la cara.

— Obito hubiera disfrutado mucho de esto. — la chica se rió y tomó las últimas cosas de la mesa y las llevó a la mesa exterior.

— ¿Y kakashi-sensei? — preguntó Sakura mientras veía a Emiko llegar.

— Tuvimos una pequeña discusión... comeré con él en la cocina. — las chicas asintieron.

— Muchas gracias por invitarnos, todo se ve delicioso. — dijo Tenten mientras se sentaba junto a Neji y Lee.

— Al contrario, gracias por venir... — dijo Emiko.

— Hagamos un par de retos cuando terminemos, no siempre podemos estar todos juntos. — propuso Kiba mientras un emocionado Lee asentía y gritaba.

— ¿Nara-kun?

— ¿Sí? — preguntaba el chico con aburrimiento. — ¿Podrías venir conmigo? Hay algo que quisiera comentarte junto con Kakashi-san.

El chico asintió y con las manos en los bolsillos caminó junto a la mujer.

— No te tardes o me acabaré todo... — murmuró Chouji mientras empezaba a comer.

Al entrar a la cocina vio a Kakashi Hatake sentado en una silla, con la cabeza hacía atrás y el libro de portada naranja en su cara.

— Sigue un poco enojado conmigo por lo que prefirió leer.

— No creo que pueda leer con el libro tan cerca de los ojos... — opinó el chico pero la mujer sonrió.

— ¡Oh! Seguro se durmió...

Shikamaru llevó una mano a su cuello.

— Bueno, entonces regresaré al jardín...

— No, espera, sube. — y la mayor le señaló las escaleras.

— ¿Para qué?

— Ino quiso cocinar algo solo para ti, si subes podrás probarlo y conversar un poco con ella.

La mente ágil del niño se puso a trabajar.

— ¿Ino quiere hablar a solas conmigo?

La mayor asintió.

— Estoy segura de que ya sabes de qué se trata, ¿No?

El chico se quejó.

— Es demasiado problemático...

— Nara-kun, sé que es difícil y problemático, pero lo será más todavía si no arreglan las cosas desde ahora... además, ella se esforzó mucho.

Shikamaru suspiró con cansancio.

— De acuerdo... — y con las manos en los bolsillos subió las escaleras.

Al llegar a la parte de arriba, vio que una de las habitaciones tenía la puerta abierta y se asomó, donde vio a una Ino sentada frente a un tatami.

— Shika...

— Hey, problemática... me dijeron que hay comida para mi aquí.

— Sí, pasa, hay de todo un poco, hice Teppanyaki, unos onigiris, takoyaki, salmón con verduras, arroz y sopa de pescado.

El chico se sentó frente a ella y vio que se encontraba muy nerviosa.

— Entonces comeré, gracias por la comida. — dijo al tomar los palillos y comenzar a comer lo que tenía frente suyo. Ino lo imitó y comenzó a comer, sorprendida de lo bien que sabía todo.

Afortunadamente el silencio que los envolvió no era incómodo gracias a los gritos de sus compañeros que desde el jardín peleaban por la comida mientras una escandalosa Sakura intentaba poner orden.

— Imagino que mueres por bajar, ¿No?

— En realidad es agradable que no tener que pelear por la comida, me gusta comer sin prisas.

Ella sonrió. Cuando la comida estaba por terminarse, la chica suspiró y se armó de valor.

— Shikamaru...

— Lo sé.

Ino frunció el ceño.

— ¿Qué sabes?

— Sé que te gusto, me di cuenta hace un tiempo.

La chica se congeló en su lugar.

— ¿Entonces?

— ¿Qué cosa?

— ¿Sientes lo mismo por mi o...?

— No lo sé, problemática, la verdad es que no me he detenido a pensarlo... sin duda me gustas, eres mi amiga de toda la vida, crecimos juntos...

— ¿Pero? Se escucha que viene un gran pero.— apretó los puños bajo la mesa.

— Pero no sé si te veo de una forma romántica.

El silencio que los envolvió en estos momentos si fue incómodo.

— ¿Y qué sientes cuando estas con Sabaku no Temari?

— Tampoco lo sé, problemática...

— Es que yo veo cómo te mira y tu siempre le sonríes y caminas con ella a todos lados... no puedes decir que no sabes.

— Me gusta estar con ella, como me gusta estar contigo o Chouji, es todo.

Ino se puso de pie.

— Entiendo, supongo que es todo, Shikamaru.

— Ino...

— No volveré a hablar de esto, es claro que no sabes nada y no te intereso más que como una amiga de toda la vida, es claro.

— Escucha... — usó su mano derecha para rascar su nuca. — Lamento no poder decir lo que quieres escuchar, pero sin duda eres importante para mi.

La rubia suspiró.

— Olvidemos esto, ¿Sí, Shikamaru? — la chica caminó hasta la puerta. — Lamento haberte incomodado... no volveré a hablar de esto, no te preocupes sobre nuestro trabajo en equipo.

— Ino... — la llamó pero la chica se marchó sin mirar atrás.

En la parte de abajo de la casa, Emiko alzaba el libro para ver la feroz mirada de Kakashi en el rostro.

— Si tuviera talento para dibujar sin duda querría retratar este momento... — murmuraba la chica cuando escuchó pasos detrás de ella. — ¿Qué pasó Ino?

Las dos chicas vieron como aterrizaba Shikamaru en el jardín y se unía a los demás.

— Supongo que no me ve como algo más que una amiga. — comentó la rubia con tristeza, así que Emiko sin dudarlo la atrapó en un fuerte abrazo.

— Tranquila, te juro que no es el fin del mundo, el dolor no va a durar por siempre. — la mayor acarició el cabello de la chica mientras esta sollozaba en su pecho.

Kakashi estaba furioso con Emiko por haberlo inmovilizado y puesto en esa posición tan ridícula, pero escuchar los sollozos de Ino lo centraron en poner atención.

— Pero también me molesta porque me dijo que no sabe qué siente por mi ni por la chica de la arena, él es tan vago y flojo que no le interesa saber nada...

— Ino... no creo que no le interesa, yo creo que para él también debe ser difícil... sin embargo, dale tiempo, haz sembrado la semilla de la duda en él... si aún lo deseas puedes seguir estando a su lado, quizás un día decida verte solo a ti.

— Yo ya no quiero quererlo.

— Eso también está bien, solo date un poco de tiempo para sanar el dolor, ¿Sí?

La niña asintió mientras aceptaba el pañuelo que la mayor le ofrecía.

— Hoy pusiste tu corazón en cada uno de los platillos que Shikamaru probó, ¿No salieron las cosas como tu quisieras? Llora, pero no te detengas, hoy hiciste tu mejor esfuerzo y eso cualquier persona debe reconocerlo, no tienes nada de qué avergonzarte cuando salgas y lo mires de nuevo.

Kakashi recordó aquel lejano día en que la chica de ojos dorados se le declaró.

Aquel día Kakashi no había tenido misión, por lo que ocupó su tiempo libre yendo a la librería por algo que leer... y lo único que le interesó fue un libro sobre Cómo debe morir un ninja. Quiso leer en alguna banca del parque pero el ruido y las multitudes lo exasperaron por lo que caminó hasta los campos de entrenamientos, buscando una buena sombra.

— ¡Kakashi! — un grito llamó su atención.

El aludido la miró de reojo mientras bajaba su libro de cubierta negra.

— Emiko — saludó de manera cortante.

— No he podido cocinar últimamente, el horno de mi casa se descompuso y de momento no hay refacciones en la aldea. — empezó a decir la chica con evidente nerviosismo, aunque él no estaba de humor para eso. — Pensé en preparar galletas pero no quedan igual si las preparo en la parrilla...

Él solo quería sentarse y leer en paz, no quería hablar con Emiko que solo era una molestia porque siempre lo miraba con ojos de que estaba viendo algo que valiera la pena y no era así, Kakashi era un error, un monstruo que había asesinado a sus dos mejores amigos... Emiko siempre lo hacía sentir molesto porque nadie podía seguir siendo tan alegre después de haber ido a la guerra... que ella se mostrara tan franca solo era prueba de que era débil y que no hizo gran cosa por la causa de Konoha.

— Tengo cosas que hacer, Emiko...

Ella asintió enérgicamente.

— Está bien, yo solo... dentro de unos días vas a cumplir catorce años y me preguntaba si quisieras que preparara un pastel... estoy segura de que te gustará.

— No te molestes... — y se dio la media vuelta, hablar con ella también implicaba recordar a su difunto padre.

— Espera... — lo sujetó de un hombro y sintió cómo se tensaba, esa niña representaba todo lo que deseaba olvidar... ¿Por qué no solo se iba? — Solo necesito un minuto, ¿Está bien?

Kakashi solo pudo suspirar para tratar de calmar su molestia y se detuvo en su lugar sin verla. Vaya que era persistente.

— ¿Qué pasa, Emiko?

— Es solo que... — estuvo tentado a voltear al no escucharla. — Me gustas Kakashi y quería que lo supieras.

El peligris giró para verla con la misma expresión aburrida de siempre, tenía ganas de ser cruel, de pedirle que nunca volviera a cruzarse en su camino, pero se contuvo... ella seguía siendo un ser débil.

— Lo siento, no te puedo corresponder — volvió a caminar y leer como si nada, esperando que por fin entendiera el monstruo que era.

— Gracias, Emiko-san... hiciste un gran esfuerzo cuando no era tu obligación... estaré bien. — dijo Ino y su voz sacó a kakashi de sus viejos recuerdos.

— Es un placer, Ino... ahora ve, pon tu mejor cara y dile al mundo que nunca te detendrás. — la mayor acomodó el cabello de la chica y le sonrió.

— Porque nací rota, Kakashi y si me detengo, nunca volveré a avanzar...

Ino salió de la cocina para alcanzar a sus demás compañeros que empezaron a jugar algunos retos ninja, los gritos de Lee eran los que más resonaban.

Emiko miró a Kakashi y suspiró.

— Voy a darte el antídoto, te juro que no le puse nada a la comida de los niños. — sacó un pequeño gotero de su bolsillo. — Una kunoichi siempre debe estar lista para lo que sea. — Kakashi vio la luz cuando la mujer le quitó el libro. — Creo que tengo que bajar tu mascara, esto debe entrar directo a tu garganta ya que tiene un muy mal sabor... lo siento.

Kakashi la miró enojado y eso hizo que la chica se tensara, viejos recuerdos de un Kakashi gruñón la hicieron estremecer.

— No me mires así o no te daré nada. — pero a diferencia de antes, ahora Emiko no se iba a dejar intimidar y empezaron una batalla de miradas. — No seas terco, Kakashi...

— ¿Perdón?

Emiko volteó y vio a Neji Hyuuga parado en la entrada.

— ¿Le sucedió algo a Hatake-san? — miró con desconfianza a la mujer. — Desde que llegué su chakra no se ha movido de posición y eso no es normal, por eso decidí venir a ver qué sucedía.

— No es nada, Hyuuga Neji, ve con tus compañeros, esto es cosa de adultos. — respondió Emiko con el tono más autoritario que tuvo. En cualquier otro momento Neji hubiera obedecido, pero atrapó a la mujer a punto de bajarle la máscara al ninja copia y este no se movía por lo que debía estar paralizado con algún tipo de jutsu.

— Reportaré esto con la Hokage.— dijo el chico de largos cabellos, pero justo cuando Emiko iba a decirle que hiciera lo que quisiera, Ino llegó detrás del chico.

— No puedes acusar a Hinata-chan... — la rubia sujetó al chico por el brazo. — Kakashi-sensei comió un poco de lo que Hyuuga-sama le encargó a Hinata.

Emiko asintió.

— Así es, pero para su suerte yo tengo el antídoto. — y mostró el pequeño gotero. — Si se van, podré hacer que su sensei esté como nuevo.

Neji se cruzó de brazos, estaba al corriente de que aquella mujer iba a enseñarle a hacer algo a los alimentos pero no estaba enterado del todo de qué trataba aquello.

— Ven, vamos a que Hinata-chan te cuente... — y se llevó a un molesto Neji.

Emiko volvió su mirada a Kakashi, quien no quitó su mirada de molestia.

— Pagaré muy caro esto, ¿Verdad?

El peligris no podía hablar, pero la mujer supo que él estaba de acuerdo con eso. Con un suspiro la mujer cerró los ojos, y palpó el rostro del ninja para bajar rápidamente la mascara y luego depositar un par de gotas en su garganta.

— Bueno, eso hará efecto en unos minutos... puedes comer lo que quieras, gracias por tu ayuda... estaré afuera con los chicos. — Emiko señaló la puerta y marchó antes de que el ninja copia volviera a su estado normal.

En cuanto Kakashi recuperó el movimiento, subió por las escaleras y pronto encontró el lugar donde habían comido Ino y Shikamaru, invocó a Pakkun y le pidió que buscara algún aroma a veneno o desconocido dentro de la comida. Él mismo tenía un olfato más desarrollado de lo normal, pero confiaba más en el criterio de Pakkun para encontrar sustancias extrañas.

— Esto solo huele a comida, y muy apetecible, por cierto. — dijo el perro mientras lamía el plato de arroz.

— ¿No hay veneno ni nada inusual?

— Sí... ¿Quién le pone sal y té verde a un arroz cocido?

— ¿Sal? — preguntó Kakashi.

— Sí, aunque debo admitir que sabe bien, ¿Me lo puedo acabar?

— Sí, adelante.

Kakashi no encontró nada extraño en la comida que se llevó Ino, por lo que llegó a una conclusión: Emiko le tomó el pelo y mintió sobre la poción de la verdad. Se asomó por la ventana y observó a la chica hacer de juez en los pequeños combates que los chicos estaban organizando, en esos momentos peleaban Tenten contra Shino.

— No soy partidario de la venganza, pero pero haré una pequeña excepción contigo, Emiko Ryuzara. — murmuró el shinobi.

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Continuará.

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