Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto y yo solo ocupo a sus personajes para crear ficciones recreativas sin fines de lucro.

Advertencia: Kakashi X OC.


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Capítulo 19

La resolución de Kakashi

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Kakashi regresó a la aldea dos semanas más tarde ya que cumplió junto a Ibiki Morino una pequeña misión de reconocimiento e interrogatorio en las cercanías del Castillo Houzuki, ubicado en Kusagakure, la aldea oculta en la hierba. El viaje fue largo así como la parte más agotadora de la misión, pero viajar con Ibiki fue práctico porque ambos viajaban a la misma velocidad. La misión salió bien, pero cuando emprendieron el viaje de regreso tuvieron que desviarse un poco porque debido a las fuertes lluvias que azotaban la región habían ocurrido algunos deslizamientos de tierra en algunas zonas, lo que bloqueó varias de las rutas comunes de acceso.

— Necesito regresar pronto, no podemos perder tiempo rodeando hasta el puente Tenchi... —murmuró Ibiki mientras revisaban el mapa de la zona. Kakashi suspiró, sabía que eso significaba que su mejor opción era pasar por el puente Kanabi. — Tomaremos esta ruta.

Kakashi suspiró y asintió.

— Es la mejor opción dadas las condiciones de los caminos. —asintió mientras veía al Tokubetsu jounin guardar el mapa. — En marcha.

Al mal paso darle prisa, pensó Kakashi mientras retomaban su carrera pero la lluvia entorpeció el terreno y lo hizo más fangoso, por lo que tuvieron que avanzar más lento y con mayor precaución. Medio día después llegaron al puente Kanabi y lo atravesaron con la certeza de que pronto entrarían a las fronteras del país del fuego y a pesar de que siguiera lloviendo, habría más vegetación con la que estaban más acostumbrados a lidiar y podrían viajar un poco más rápido.

— Acamparemos aquí. —murmuró Kakashi quien conocía bien la zona, no le hacía gracia descansar tan cerca del sitio donde había muerto Obito pero sabía que era zona más alta del terreno y no tendrían que dormir enlodados.

— De acuerdo. —gruñó Ibiki quien estaba bastante molesto por ese viaje tan lluvioso. Pronto armaron sus casas de campaña y Kakashi tomó la primera guardia, al final de cuentas no sentía mucho sueño en esos momentos.

Por suerte para el peligris la lluvia cesó un poco y solo quedó la fría sensación térmica. Se subió a la rama de un árbol y contempló la lentitud con la que el cielo se despejaba para dar lugar a una pequeña luna creciente a lo alto del cielo. Pensar en Obito fue inevitable a pesar de que todos los días pasaba al monumento de los caídos, pero sentía que estando en ese lugar estaba más obligado a conversar con él.

— Fallé como sensei, Obito, Sasuke se fue con Orochimaru y no fui capaz de entrenar ni a Naruto ni a Sakura... —murmuró el peligris y en su mente Obito le respondió.

"Poco podías hacer por Sasuke, la venganza era su objetivo..."

— Vi las señales pero de verdad pensé que elegiría a sus amigos y a la aldea, supongo que mi instinto falló.

"La venganza en una semilla que echa raíces profundas"

Kakashi se quedó pensando en aquello, cuando de pronto el vaho que escapó de sus labios al intentar calentar sus manos le recordó a aquella noche que compartió con Emiko.

— Si pudiera regresar en el tiempo, me gustaría verlos a los tres juntos... quizá si no hubiera sido un cretino podría haber disfrutado un poco más de mi infancia junto a ellos.

"Aún puedes dejar de ser un cretino con Emiko"

Kakashi frunció el ceño involuntariamente. ¿Por qué fue tan cruel con ella pero siempre le permitió que se siguiera acercando?

"Porque tu padre la quería, solías envidiar la manera en que ella lo podía abrazar sin avergonzarse como era tu caso... Y cuando tu padre murió, Emiko fue el último pedazo que quedó de esa pequeña familia que perdiste... por eso la detestabas pero no la podías alejar por completo."

— Si ese es el caso es bastante egoísta de mi parte. —concluyó pero el obito que vivía en su mente no le contestó. — ¿Qué debería hacer?

Suspiró cansado del viaje y de dar tantas vueltas al asunto pero decidió que era necesario terminar con esa incertidumbre y tomar una postura respecto a Emiko Ryuzara. Ser egoísta le llevó a perder a sus amigos y poner en riesgo su cordura al quedarse por tanto tiempo en ANBU, así que ahora debía ser un adulto firme y confiable que pudiera proteger de sus alumnos, salvar a Sasuke del camino de la venganza y cortar definitivamente con Emiko.

Si bien sus padres habían sido compañeros de la academia y eso los hizo crecer juntos pero no significaba que siendo adultos tuvieran algo más en común a parte de su trabajo como ninjas de Konoha. Sí, admitía que ella le atraía pero nunca le hizo pensar en un futuro juntos por lo que concluía que era un deseo pasajero que bien podría sofocar con cualquier otra mujer igual de hermosa. No era justo que fuera tan volátil con ella ni que se entrometiera en su vida como lo hizo en la capital a pesar de que su objetivo era salvaguardarla por órdenes de la Hokage, no debió escuchar aquellas conversaciones privadas por mero interés egoísta.

Miró el puente Kanabi que se visualizaba bastante bien desde la rama donde hacía su vigilancia. No podía seguir siendo tan terco como lo fue de niño, era hora de que asumiera el control de sus acciones y se disculpara con Emiko, ella merecía hacer su vida con un buen hombre como Iwashi. Pero entonces recordó cómo ella lo inmovilizó en la cocina del clan Hyuuga y su orgullo le pidió que hiciera algo que la hiciera enfadar pero en esos momentos decidió que cortar cualquier lazo o vinculo sería suficiente venganza para dejar claro que entre ellos no había nada más que un trato amable de colegas ninja y seguir con su vida.

Así que al llegar a la aldea hablaría con Tsunade-sama para decirle que no continuaría indagando sobre la explosión en la cocina de Emiko y que solo cumpliría misiones importantes con ella donde no tuvieran que convivir mucho. Tener una resolución le dio un poco de paz y se decidió a retomar su entrenamiento, no podía estar pensando en líos de faldas cuando Jiraiya-sama consideraba que una guerra se avecinaba; no volvería a dejar solos a sus preciados alumnos, estaría con ellos hasta el final y tenía que mantenerse listo para cualquier cosa.

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A la mañana siguiente Ibiki y Kakashi por fin pudieron regresar a la aldea y se presentaron inmediatamente a la torre para entregar su informe a la Hokage, quien estuvo satisfecha con los resultados de la misión y le dio permiso a Ibiki de que se retirara para atender sus pendientes en el departamento de inteligencia de la aldea.

— ¿Hay algo más que quieras comentar, Kakashi? —dijo la mujer bostezando, no le gustaba empezar a trabajar tan temprano pero había un par de misiones urgentes que debía asignar y ya debían estar afuera todos a los que citó.

— Sí, quisiera ver si es posible que asigne a otra persona la misión de averiguar qué sucedió con la explosión en la cocina de Emiko...

— ¿Por qué? —por supuesto que la rubia ya había notado la tensión que había entre esos dos pero cuando asignó esa misión realmente creía que Kakashi era el adecuado.

— Creo que Asuma o Genma harían un mejor trabajo... yo deseo trabajar con ella lo menos posible...

— Podemos discutir eso más tarde... —la Hokage meditó las palabras del peligris cuando de pronto su puerta se abrió, era Shizune.

— Tsunade-sama, los chicos y Ryuzara-san ya están aquí...

— Diles que pasen... —dijo la rubia y alzó una ceja al ver que Kakashi no se inmutó.

Pronto Neji, Sakura y Emiko entraron a la habitación.

— Tengo una misión para ustedes. —la líder de la aldea puso un pergamino en su escritorio. — Han secuestrado a la hija de un rico mercader, la misión es encontrarla y traerla a Konoha, donde se le brindará protección mientras otro escuadrón se encarga de neutralizar la amenaza. — Tsunade vio de reojo al peligris. — Serás el líder, Kakashi.

El nombrado cerró los ojos y habló.

— Me temo que no puedo, Tsunade-sama... llegué bastante agotado de esta misión, si no descanso no podré estar al cien.

Tsunade hizo una mueca pero no pudo objetar.

— Bien, Ryuzara-san será la líder, toma el pergamino y salen en cuanto estén listos, esta será una misión de clasificación B.

— Hai. —respondió Emiko mientras caminaba hasta el escritorio y tomaba el pergamino. — Vamos, chicos.

Neji y Sakura asintieron y salieron detrás de ella.

— Así que haz tomado una decisión, Kakashi. —le dijo la mujer mientras el shinobi caminaba hacía la puerta. — Ojalá me equivoque y no te arrepientas.

— No lo haré, Hokage-sama.

Y desapareció en una voluta de humo para aparecer dentro de su departamento.

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Emiko pronto tuvo todo su equipaje y armas listas, por lo que cerró la puerta de su departamento con llave y con un poco de nervios comenzó a bajar las escaleras con la idea de hablar con su amistoso vecino e invitarlo a salir cuando regresara para que pudieran aclarar las cosas tal como le aconsejó Kurenai.

Tocó un par de veces la puerta y después de unos segundos que le parecieron eternos, apareció la imagen de Kakashi portando solo su camisa negra sin mangas y sin su protector ninja. Esa imagen fue muy sugerente para la chica, sin duda ese hombre le gustaba muchísimo.

— ¿Necesitas algo para la misión?—fue la pregunta de Kakashi pero la chica negó.

— No, ya tengo todo listo... —respondió ella. — En realidad vine porque me gustaría invitarte a cenar cuando regrese, también prepararé los panes de curry que te gustaron.

Los ojos serios de Kakashi contrastaron con los burlones que tenía la ultima vez que lo vio, cuando salió con Iwashi.

— No me interesa, pero gracias. — intentó cerrar la puerta, pero la chica lo detuvo sujetando la puerta.

— ¿Hice algo que te molestara? ¿Por qué de pronto vuelves a ser tan serio, Kakashi? —la mente de ella comenzó a trabajar a mil por hora. — ¿Estás molesto por lo sucedido en la cocina de los Hyuuga?

El hombre negó.

— Le pedí a Pakkun que registrara la comida y no encontró nada extraño por lo que no tengo motivos para estar molesto contigo.

— Pero te engañé y te inmovilicé... parecías furioso en ese momento.

Kakashi se rascó la nuca con aburrimiento.

— Debo admitir que me dejé llevar por mis impulsos, quiero decir... no tenía porque dudar de tu palabra, eres un ninja de Konoha y si llegaras a lastimar a los gennin u otro colega, sería competencia de la Hokage castigarte, no mía.

De acuerdo, algo estaba muy mal con Kakashi, ya no parecía el errático hombre que la trataba bien y mal a cada segundo, parecía completamente indiferente hacía ella.

— ¿Y que hay de la última vez que nos vimos? Buscabas hacerme pelear con Iwashi... ¿no es así?

— La verdad fue muy inmaduro de mi parte, pero era cierto que había quedado con Gai, pero prometo que no volveré a molestar a tu pareja de esa manera.

"Y si me permites ser honesta, no eres la única confundida... —sonrió.— Vi cómo Kakashi te miraba en el viaje a la capital, así que puedo apostar que es tan errático porque no ha sido honesto consigo mismo sobre lo que quiere cuando se trata de ti..."

Las palabras que le dio Kurenai sobre Kakashi resonaron en su cabeza.

— Veo que has aclarado tu mente respecto a mi, ¿No es así, Kakashi? —preguntó ella con gran desilusión que ocultó con éxito, ella también sabía usar máscaras de indiferencia. — No sé que habrá sucedido durante este tiempo que no nos hemos visto pero me alegra que por fin eligieras una manera de relacionarte conmigo, es mejor cuando uno sabe qué esperar del otro.

Vio que Kakashi volvía a empujar la puerta pero ella no lo dejó cerrar.

— ¿Necesitas algo más? —preguntó él y su único ojo abierto denostada aburrimiento.

— Creí que por fin habíamos mejorado nuestra relación.

— Bueno, fue agradable lo sucedido en el desierto, si deseas repetirlo no tengo ningún problema en recibirte, Emiko, pero solo eso... Por fin entendí que lo que sentía por ti fue una atracción pasajera pero ya conseguí lo que quería y no veo porque tenga que alimentar un vinculo más íntimo que no existe entre nosotros... ¿O esperabas que después de lo sucedido yo te pidiera que dejaras a tu novio Tatami por mi? Es absurdo.

Emiko afianzó su mirada más seria y se tragó la humillación que sentía por haber pensado que por fin había logrado establecer una amistad con aquel hombre.

— No te equivoques, kakashi. —hasta ella se sorprendió de lo serena y confiada que sonó su voz, pero sentía que debía conservar por lo menos una pizca de dignidad ante tal ofensa. — Si alguien consiguió lo que quería aquí fui yo, me interesaba saber si habías mejorado para suprimir esa terrible primera vez hace años.

— ¿Sí? — preguntó él, aquel encuentro se había vuelto una lucha de egos.

— Y no te preocupes, no existe "un vinculo más intimo entre nosotros"... Agradezco que por fin me muestres tu verdadero rostro y no el que escondes con esa máscara. —ella soltó la mano que tenía en la puerta y retrocedió con toda la intención de marcharse.

Kakashi sintió un fuerte remordimiento en su pecho pero se obligó a pensar que eso había sido lo correcto, romper con Emiko le permitiría salir adelante con su vida y él podría dedicarse de lleno a sus misiones y sus alumnos, nada más tenía cabida en su vida.

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Al día siguiente Kakashi despertó con el ruido de unos golpes en su puerta, al abrir se encontró con un mensajero de la torre, la Hokage lo requería de inmediato. Con prisa se vistió y se apuró para ir temprano a visitar el monumento a los caídos y las tumbas de Rin y su padre. Se sorprendió un poco de no ver las habituales flores que últimamente adornaban esos lugares pero luego recordó que Emiko no estaba en la aldea. Después de unos pequeños rezos sintoístas, desapareció y apareció en el techo de la torre.

— ¿Me llamó, Tsunade-sama? —saludó mientras entraba por la puerta sin tocar y vio a la mujer beber un largo trago de sake sobre las montañas de papeles que la cubrían.

— Necesito un favor, Kakashi, necesito unos documentos del archivo pero son clasificación S, así que no puedo mandar a cualquiera por ellos.

— ¿Y Shizune?

— Está atendiendo a un ninja de raíz llamado Sai en el hospital, regresó bastante herido de su misión especial.

— Entiendo, ¿Qué necesita?

Y la mujer le entregó un pedazo de pergamino con las claves de los documentos que necesitaba.

Con bastante pereza, el ninja copia bajó a la planta subterránea de la torre, que era donde se encontraba el archivo y los vestuarios para los jounnin que trabajaban y prácticamente vivían en la torre para salvaguardar la integridad de la Hokage y los documentos confidenciales.

Kakashi entró fácilmente al archivo y después de un rato estar buscando en los estantes, encontró los dos libros de clasificación S que necesitaba la Hokage. Registró su salida del archivo y comenzó a andar hacía las escaleras para subir cuando pasó fuera de los vestidores ANBU.

— Vamos Iwashi, no seas tímido, cuéntales lo que me dijiste, sin duda eres el mejor conquistador de este lugar.

Escuchar el nombre de Iwashi lo hizo dudar, pero se había prometido no interferir de nuevo en la vida de Ryuzara por lo que decidió continuar su camino pero las siguientes palabras lo detuvieron en seco.

— Iwashi ¿Crees que si también la invito a cenar acepte acostarse conmigo?

— Yo creo que sí... tiene problemas paternos por lo que busca complacer a quien le de un poco de atención.

— Eres un héroe Iwashi, encontraste el punto débil de Ryuzara, cuando regrese a la aldea le llevaré un cachorro, seguro que con eso podré meterme entre... —pero no terminó de hablar cuando un kunai con un sello explosivo entró volando a los vestuarios y explotó en el techo, ninguno de los jounnin lo vio venir pero cuando salieron para ver quien lo había hecho, no había nadie afuera.

— Activen el protocolo naranja de seguridad. —gritó uno de ellos y los demás salieron corriendo en todas direcciones dispuestos a cumplir su trabajo.

Por otro lado Kakashi terminó de subir las escaleras y a pesar de que a su alrededor empezaron a sonar las alarmas de la torre, caminó con calma hasta la oficina de la Hokage, y cuando entró vio a la rubia ponerse su abrigo verde para salir a enfrentar la amenaza.

—¿Ya no necesita los papeles? —dijo Kakashi con tranquilidad.

— Hay un código naranja, debemos encontrar al atacante... —murmuró Tsunade. Entonces la puerta se abrió de golpe y Asuma entró corriendo.

— ¿Dónde detectaron al intruso? —preguntó Asuma con rapidez, quien apenas había entregado su informe de misión pero al caminar hacía la salida de la torre escuchó el código de emergencia.

— Yo fui el atacante. —dijo Kakashi con tranquilidad mientras ponía los dos libros en el escritorio de su líder.

Tsunade y Asuma lo miraron perplejos.

— ¿De qué hablas, Kakashi? No es momento de bromear. —la rubia lo amenazó.

— Cuando salí del archivo escuché que varios de sus jounnin hablaban mal de una compañera ninja, así que les lancé un kunai que definitivamente tuvieron que haber atrapado antes de que explotara, tenían la guardia baja y solo estaban centrados en chismes maliciosos.

Asuma comenzó a reír mientras una irritada Tsunade salía de la oficina para ordenar que detuvieran el código naranja, que el sospechoso había sido neutralizado.

— La próxima vez que quieras amonestar a los jounnin háblales, no les arrojes explosivos. —dijo una furiosa Tsunade. — Ahora largo los dos o no respondo.

Ambos ninjas salieron de prisa de la oficina de la rubia y emprendieron el camino hacía la salida.

— ¿Y bien? —preguntó Asuma mientras salían y sacaba un cigarrillo para colocarlo en sus labios. — ¿De qué compañera estaban hablando? Dudo que te tomaras la molestia por Mitarashi.

— Soy un caballero, lo hubiera hecho por cualquier compañera.

— Ajá... y yo soy un Uchiha. —sacó su encendedor y dio una calada a su cigarrillo.

— ¿Y cómo está tu equipo gennin? ¿Peleando?

Asuma alzó una ceja, ¿Cómo sabía Kakashi aquello?

— No... ¿Por qué lo piensas? —preguntó tratando de no parecer muy interesado.

— Tu amiga Emiko organizó una amigable reunión de compañeros gennin con el sutil detalle de darle la posibilidad a Ino de que se le declarara al joven Nara.

Asuma movió sus dedos deseando tener a la pelinegra enfrente para lanzarle un par de kunais, sin duda eso cuadraba con las miradas de hielo que Ino lanzaba a los chicos y el hecho de que Shikamaru estaba más apático que nunca.

— Supongo que la respuesta no hizo muy feliz a Ino. —rio tratando de encontrar lo gracioso en aquello. Kakashi se alzó de hombros. —Supongo que Emiko sabía lo que hacía... aunque pudo consultarme... —murmuró lo último.

— ¿Va muy en serio con Iwashi? —preguntó Kakashi mientras sacaba su libro de portada naranja y lo ponía frente suyo.

— ¿Celos? —Asuma dio una calada a su cigarrillo, después atendería el asunto de sus gennin.

— No, más bien Iwashi estaba alentando a sus camaradas para ir tras ella como si fuera un pedazo de carne, creí que era un chico más formal por todo el empeño que puso al salir con ella.

Asuma volvió a dar una profunda calada y tiró su cigarrillo.

— Yo estaba de misión hace dos semanas, pero cuando regresé, Yuhi me contó que Emiko llegó una noche a buscarme... —vio de reojo que Kakashi seguía leyendo su libro pero lo seguía a pesar de que se alejaban de la zona donde él vivía. — Iba con la mirada perdida y con una enorme mancha de sake en la ropa... Yuhi le dijo si necesitaba que llamara a Genma pero ella se negó, por lo que la invitó a pasar.

Caminaron en silencio hasta que llegaron a uno de los campos de entrenamiento.

— ¿Iwashi la lastimó? —fue lo único que pudo preguntar Kakashi sin bajar su libro.

— No, solo terminaron. —Asuma sacó un nuevo cigarrillo y lo encendió sin prisas.

— No pensé que estuviera tan enamorada de él.

— Yo tampoco, pero le dijo cosas hirientes y Emiko... necesitaba una mano amiga, por suerte Kurenai estuvo ahí para ella.

Kakashi bajó su libro.

— Dile a Emiko que tenga cuidado, hay varias personas tras ella. —dijo el peligris mientras bajaba su libro y veía a Asuma exhalar humo.

— Sabe cuidarse sola, pero si te preocupa díselo tu. —el castaño sonrió.

— No, ya corté cualquier lazo que pudiera quedar con ella, tengo otras prioridades en mente.

Asuma asintió.

— Entiendo, supongo que está bien... el kunai en la torre solo fue una mera cortesía.

Kakashi alzó una mano y comenzó a caminar.

— Hasta pronto. —se despidió el peligris y se marchó sin detenerse.

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Neji se detuvo sobre una rama de árbol mientras recuperaba el aire con grandes bocanadas pero debía darse prisa para llegar a ver cómo estaba Ryuzara-san. La misión había sido relativamente fácil, pues gracias a los datos que habían en el pergamino junto a su Byakugan pudieron localizar a la chica secuestrada en una cabaña en la cima de una colina bastante erosionada y con pocos árboles.

— El plan es el siguiente... —explicó la mayor a los dos gennin que la acompañaban. — Sakura creará una distracción que atraerá a los cinco guardias que Neji detectó en la zona, cuando ellos ataquen a Sakura, Neji los interceptará y podrán neutralizarlos, yo aprovecharé el caos para ingresar a la casa y sacaré a la chica y nos veremos en este punto. —señaló la orilla de un río que estaba cerca de ellos.

— ¿Por qué tiene tanta estática la transmisión? —se quejó la genin por el ruido que se escuchaba en su audífono, por lo que lo apagó.

— Debe haber antenas para dificultar la comunicación en la circunferencia de la cabaña, pero no se preocupen, una vez que estemos en el punto de encuentro podremos viajar juntos y ocultar nuestro rastro para después correr a Konoha... de cualquier forma permanezcan juntos y Neji podrá verme con su Byakugan, mientras yo podré rastrearlos y saber dónde están.

— ¡Bien! —dijeron ambos chicos y los tres corrieron a sus posiciones, apenas el día empezaba a amanecer y contaban con el ataque sorpresa, por lo que la mayor les dijo que no debían correr riesgos innecesarios.

Cuando la jounnin se fue, Neji observó a Sakura colocarse unos guantes cafés que nunca le había visto.

— ¿Qué piensas hacer? —le preguntó Neji mientras la pelirrosa le sonreía.

— Esa pequeña colina se estremecerá cuando la golpee con mi puño, he tenido muchas ganas de probar esto en un terreno más grande. —sonrió. — ¿Seguro que no importa si derribo la casa? Aún me cuesta direccionar un poco mi chakra cuando lo libero.

Neji negó.

— Ryuzara-sensei lanzará una bengala cuando esté a punto de entrar a la casa, tendrá tiempo suficiente para sacar al objetivo y no involucrarse en la lucha.

Sakura puso una sonrisa burlona en su rostro.

— ¿Ryuzara-sensei? Solo he escuchado a Ino llamarla así...

— Lee insiste en que la llamemos así, y Hinata-sama y Tenten tampoco tienen problemas con eso. —argumentó Neji.

— Pensé que ella te desagradaba, fuiste un poco grosero aquel día.

— Ese día pensé que estaba intentando matar a Hatake-san pero Ino me dijo que en realidad son muy cercanos, supongo que malinterpreté la situación.

La chica llevó una mano a su barbilla y pensó.

— Ahora que lo dices también me parece que hay algo entre ellos, Kakashi suele ser extrañamente atento cuando ella está presente... aunque yo pensaba que era por lo sucedido con Sasuke... ¿Crees que se gusten? —su mirada verde brilló.

— ¿Qué sucedió con Sasuke? —el chico frunció el ceño.

— Antes de que se fuera, Naruto y Sasuke pelearon y yo traté de interponerme... —la mirada de la chica se apagó y reflejó una ligera amargura. — pero Emiko-san llegó a tiempo para evitar que los tres saliéramos lastimados aunque la técnica de Sasuke la golpeó y Kakashi-sensei se sintió muy culpable por lo ocurrido.

Neji meditó las palabras de la chica, probablemente la camaradería entre ella y Kakashi-sensei era así, no tenía sentido estar receloso de una kunoichi que había tratado de ayudar a Naruto.

— Ve a tu posición, yo te cubro... es una operación simple pero debemos estar atentos. —dijo Neji y la chica asintió, desapareciendo los dos.

Después de aquello el plan avanzó según lo estipulado. Pronto vieron la pequeña bengala que Ryuzara-sensei lanzó y un par de minutos después el Hyuuga sintió como el suelo se estremecía ante el enorme golpe de la pelirrosa que destrozó la mitad de la colina. Activó su Byakugan y vio bajar listos para atacar a cuatro de los cinco ninjas que vigilaban a la rehén. Entonces Neji se lanzó al ataque para terminar con tres de ellos mientras Sakura derribaba al último. Aquello había sido demasiado simple, por lo que Neji no se podía quitar de encima un mal presentimiento.

— Ve si Emiko-san ya salió con la chica y vayamos al punto de encuentro. —dijo Sakura a lo que el chico activó su línea sucesora de inmediato.

— Hay un ninja en el piso y en estos momentos Ryuzara-sensei lleva a una chica en su espalda, supongo que todo salió bien.

Los dos gennin corrieron en dirección al punto de encuentro, pero cuando estaban a dos kilómetros del punto, Neji vio que su líder se desviaba de la ruta que debía seguir y hacía una línea recta hacía ellos.

— Ryuzara-san viene hacía nosotros. —anunció Neji, entones potenció el alcance de su Byakugan y vio que un grupo de doce ninjas iban tres kilómetros detrás de la mujer. — Tenemos compañía.

— ¿Qué? —gritó Sakura.

— Creo que llegamos justo antes de que un pelotón de su grupo llegara. Ryuzara-sensei debió presentirlos con sus habilidades de rastreo y viene hacía nosotros, lo mejor será prepararnos para pelear, son alrededor de doce. Enciende tu radio, Ryuzara-san estará en poco tiempo dentro de nuestro rango de alcance.

La pelirrosa asintió y prendió su audífono.

— ¿Emiko-san? —preguntó Sakura muy nerviosa mientras apretaba los dos kunais que sostenía.

— Sakura... —los dos chicos escucharon la respiración acelerada de la jounnin. — Busca un lugar seguro donde puedas ocultarte, Neji ven a mi encuentro ahora mismo. —las órdenes de la mujer los desconcertaron pero hicieron lo que les indicó.

Neji escaneó el terreno y vio un enorme roble hueco.

— En cinco kilómetros al norte hay un roble hueco, creo que puede servir. —la chica asintió y marchó al lugar indicado mientras Neji corría hacía la mujer.

Neji llegó hasta donde la jounnin bajaba de una rama de árbol.

— Toma a la chica, está herida. —la sangre empapaba la ropa de la chica y la de la jounnin. — La estaban torturando cuando llegué, urge que Sakura la atienda o no llegará con vida a la aldea... llévala rápido y una vez que esté estable, corran sin detenerse.

— Son doce y están a menos de dos kilómetros. —informó el castaño mientras afianzaba el agarre de la chica, quien se quejaba muy bajo del dolor que sentía.

— Revisa toda la zona lo más lejos que puedas, presiento que son más. —dijo la mujer mientras limpiaba la sangre de la chica que quedó en sus manos y desenvainaba su ninjato.

— Tienes razón, hay cuatro personas más en el lado noreste a seis kilómetros y siete en el norponiente... están bloqueando los caminos para llegar a Konoha. —dijo Neji mientras la mayor se mordía el labio inferior mientras pensaba.

— Ve con ellas, tu misión es cubrirlas mientras Sakura la estabiliza, avísame por el radio cuando estén listos para partir, entonces los alcanzaré y juntos abriremos el camino a Konoha.—la voz de mando se impuso en Neji, quien asintió y marchó a toda prisa con la chica en brazos.

Neji revisó que el camino hasta Sakura estuviera despejado y luego desactivó su Byakugan para almacenar un poco de energía para las batallas que se aproximaban.

— ¿Escuchaste lo que dijo Ryuzara-sensei? —preguntó Neji cuando llegó al gran roble.

— Lo escuché todo por la radio, empezaré. —una vez que la chica estuvo acostada, Sakura comenzó a revisarla con su característico chakra verde.

Neji salió del interior del árbol para darle un poco de privacidad a la chica herida y activó su Byakugan para revisar los alrededores, por lo que cuando se aseguró de que estaban de momento a salvo, buscó a su jounnin a cargo.

Su estilo de pelea era extraño, nunca había visto a un shinobi de Konoha pelear así, parecía que danzaba pues se movía de manera fluida y esquivaba los golpes con giros que requerían de bastante flexibilidad. Por un momento pensó que Kakashi-sensei tenía suerte, aquella Kunoichi tenía una técnica bastante mortal pero era hipnotizador verla pelear, ahora entendía un poco el respeto que Hinata-sama mostraba por esa mujer, en poco tiempo se encargó de todos los sujetos y comenzó a avanzar hacía ellos.

— Neji, revisa la zona. —le dijo por radio y el chico obedeció, extendió su visión y notó que solo quedaba un ninja de los siete que había visto en el norponiente y que los cuatro del noreste seguían avanzando en su dirección.

— Cuatro llegaran en unos veinte minutos a nuestra ubicación. —Neji giró y entró al gran roble. — ¿Cómo vas? ¿Podemos andar?

— Conseguí detener la hemorragia más importante al cauterizar la herida, pero ella sigue inconsciente...

— ¿Soportará el viaje? —preguntó la jounnin por radio.

— Yo creo que sí, ya le transferí algo de chakra para que sus heridas menores se estabilicen y le hice masticar unas píldoras del súper soldado, eso la fortalecerá, pero no podrá moverse por su cuenta. —fue el diagnóstico médico de la pelirrosa.

Por la radio solo escuchaban la respiración de la mujer.

— Neji, toma a la chica y comiencen a avanzar hacía Konoha... Sakura manda un pergamino a Konoha para que alguien nos alcance, después corran los dos sin detenerse, yo los iré cubriendo.

— Pero podemos pelear... — dijo Sakura con el ceño fruncido.

— Y van a pelear con los que yo no alcance, pero siempre uno de ustedes debe permanecer con la chica, no podemos comprometer la misión, ¿Entendido? ¡Ya corran!

Los dos gennin se vieron y asintieron, en lo que Neji cargó a la chica en su espalda y la afianzaba, Sakura mandó el mensaje de emergencia con una pequeña babosa. Aún no se acostumbraba al jutsu de invocación pero se alegró de ver que la babosa era lo suficientemente grande y fuerte para llegar pronto con Tsunade-sama.

Los dos chicos empezaron a avanzar cuando tres de los cuatro sujetos que Neji había visto se interpusieron en su camino.

— ¡Shanarooo! —gritó la chica mientras golpeaba a uno de los sujetos y lo derribaba, pero entonces otro la atacó por la espalda pero fue detenido por Neji, quien le lanzó unos kunais para alejarlo de la chica, después usó su jukken para inmovilizarlo. En cambio Sakura fue atacada por la espalda por el ninja que había derribado, pero pudo reaccionar a tiempo y lo dejó inconsiente aunque se llevó una larga tajada en un brazo.

Neji estuvo a punto de decirle a Sakura que se quedara con la chica cuando Ryuzara-san apareció a toda prisa y de un tajo cortó la garganta del tercer hombre que buscaba matar a la chica que debían proteger. De pronto apareció el cuarto sujeto, quien con una fuerza y velocidad considerable golpeó a Neji, quien alcanzó a cubrirse y con su jukken cerró sus puntos de chakra, cosa que aprovechó la jounnin y de un impresionante brinco, apuñaló al sujeto en el estómago.

— ¿Están bien? —preguntó la líder de la misión.

— Sí. —respondió Sakura mientras detenía el sangrado de su brazo y el Hyuuga solo asintió. — ¿Necesitas que te revise, Emiko-san?

— Sí por favor, Sakura... Neji revisa el perímetro y amarra a los que siguen vivos.

— ¿Duele si aprieto aquí? —escuchó el Hyuuga que decía Sakura mientras cumplía con las órdenes de su superior.

— Un poco.

— Tienes un desgarre en el hombro derecho, no deberías forzarlo más... ¿Quieres una píldora del súper soldado? —ofreció la pelirrosa.

La mayor asintió y masticó la píldora, sabía que eso le pasaría factura después pero en esos momentos necesitaba estar a la altura, cuando Neji sintió la mirada de la mujer en él, habló.

— Solo queda un sujeto persiguiéndonos, vino del norponiente.

— Bien, avancemos por los árboles, esperemos ganar terreno y si peleamos, que sea cerca de los refuerzos que mande Konoha, no olviden que el objetivo es llevar a la chica sana y salva a la aldea.

Neji amarró bien a la chica en su espalda y continuaron los tres el viaje brincando de rama en rama. Después de un rato de estar avanzando, Neji notó algo raro.

— No parece querer alcanzarnos, solo nos está siguiendo. —observó el chico, el peso de la chica no era mucho pero empezaba a pasarle factura.

— Conozco esa táctica... —murmuró la mayor mientras veía el cielo resplandeciente. —A pesar de que vamos cubiertos por el follaje del bosque, el calor de esta hora del día nos está desgastando... ese sujeto está esperando a que nos agotemos y entonces atacará. —volvió a desenvainar su ninjato. — Sigan el sendero, más vale detenerlo aquí, sería peligroso luchar en la zona rocosa que debemos atravesar para llegar a Konoha.

— Iré contigo. —dijo Neji y miró a Sakura, quien asintió.

— Sí, yo puedo llevar a la chica, sería mejor que Neji te acompañe.

La mujer negó.

— Solo es un sujeto, además, si alguien más los ataca deben cuidarse entre ustedes y no pueden dejar sola a la chica...

Neji asintió, ya la había visto pelear contra una docena de sujetos, así que en esos momentos no podía dudar de su líder de misión. Rápidamente se marcharon con la chica y avanzaron sin parar hasta que llegaron a la zona rocosa del Valle del Fin.

— ¿Por dónde va, Emiko-san? —preguntó Sakura mientras cruzaban los límites del bosque de Konoha, sus piernas temblaron de alivio al saber que ya estaban en su hogar.

Neji activó su Byakugan y vio que Ryuzara-sensei estaba avanzando muy lento, seis kilómetros detrás de ellos. Forzó su vista para examinar a la mujer y encontró que estaba muy alterada su red de chakra, estaba a su límite.

— ¿Puedes llegar bien al hospital? —preguntó a la chica.

— Sí, ¿Qué sucede con Emiko-san?

— No va a llegar sola a la aldea, iré por ella.

La gennin asintió y el chico retomó la carrera en la dirección en la que venía, pero cuando vio que la mujer se desplomaba, supo que estaba más grave de lo que pensaba.

Cuando llegó hasta ella la encontró boca abajo con su ninjato aún fuertemente sujetada por su mano derecha.

— ¿Ryuzara-san? —la empujó para voltearla, y sintió alivio al verla consciente a pesar de que la sangre la cubría casi por completo. — ¿Puedes caminar?

— No, en realidad quisiera dormir un poco aquí... —murmuró con una pizca de humor.— Dame unos minutos y me pondré de pie, ¿Sí?

El chico asintió y retrocedió un paso para darle un poco de espacio.

— ¿Aquel tipo era muy fuerte?

— Fuerte no era pero ¿Recuerdas que habías visto a siete personas? —el chico asintió. — Pues tenía una técnica bastante molesta para dividirse en seis personas más, eso me dio un poco de desventaja... —se puso de pie con mucha dificultad, pero antes de que pudiera desplomarse, el chico, a pesar de todavía ser un poco más bajo que ella, la sostuvo con firmeza y la ayudó a caminar un buen tramo.

— ¿Jutsu clones de sombras?

— No, era más un jutsu de Iwagakure, usaba las rocas y pegaba un poco duro.

Avanzaron un poco más cuando un jounnin de Konoha les dio alcance.

— ¡Chicos! —era Genma Shiranui. — Sí que te dieron una buena paliza, Emiko... —se burló.

La mujer rodó los ojos.

— Cállate y sé acomedido, a este paso nunca llegaré a Konoha.

El castaño sonrió y la cargó en forma de princesa e inmediatamente ella se entregó a un sueño profundo.

— Bien hecho, niño. —dijo Genma a Neji mientras avanzaron. — Gracias por no dejarla atrás.

Neji no respondió pero estuvo de acuerdo en que esa mujer se ganó su respeto porque consiguió mantenerlos a salvo y cumplir la misión aún a costa de su vida, tal como Gai-sensei siempre hacía cuando cumplían misiones como equipo.

.


.

Kakashi terminó de asear su departamento, hacía bastante tiempo que no hacía una limpieza a fondo y aprovechó ese tiempo libre para dar mantenimiento a su hogar y cuando todo estuvo en su lugar, tomó un poco de dinero y salió para comprar algunos alimentos para llenar su alacena. Mientras avanzaba a paso perezoso por las calles de la aldea, sus sentidos se activaron cuando vio una larga cabellera negra cubierta de una sustancia viscosa que bien podría ser sangre, siendo cargada por... ¿Genma? Si era él entonces tenía que tratarse de Emiko. Su sospecha quedó confirmada cuando detrás de ellos iba caminando Neji Hyuuga.

— ¿Neji? —Kakashi lo llamó y el chico giró en dirección a su superior.

— Kakashi-sensei. —saludó con un asentamiento de cabeza, pero de pronto recuerda lo que le dijo Ino de que él y Ryuzara-sensei eran muy cercanos. — Ryuzara-san está bien y la misión fue cumplida con éxito.

— ¿Y toda esta sangre que te cubre? — preguntó lívido el shinobi, pero Neji se encogió de hombros.

— Probablemente sea de la chica que rescatamos y de Ryuzara-sensei, recibió bastantes cortes.

Kakashi vio a Genma doblar en la dirección correcta para ir al hospital.

— Bien, te dejo seguir.

El chico continuó con su camino y Kakashi no supo qué hacer; en esos momentos le parecía banal hacer las compras de su departamento cuando sentía preocupación por ella y culpa por no haber aceptado la misión con ellos. Kakashi se quedó parado a mitad de la calle y se dijo que no tenía porque sentir culpa, el oficio de los ninjas era así, todos podían morir en la siguiente misión y estaría bien porque ese era su trabajo, dar la vida por el bienestar de la aldea. Pero justo en ese momento sintió que si daba un paso en dirección al hospital, regresaría a ese tonto juego de estirar y aflojar con Emiko y no quería eso, debía ser firme con su decisión de alejarse.

— Qué terrible, ¿No? —una hermosa mujer de largos cabellos dorados se paró a su lado, usaba una larga y elegante yukata, mientras cubría una parte de su rostro con un abanico que movía sin cesar. — Una mujer tan joven no debería regresar en esas condiciones a su hogar, ¿No lo crees?

— Ella es una kunoichi de Konoha, está lista para dar su vida por esta aldea en cualquier momento. —respondió un poco molesto ante la intrusión de la desconocida.

— ¿La conoces? ¿Es tu novia?

Kakashi le dedicó una mirada molesta a la mujer.

— No somos nada. —respondió al marcharse y continuar con sus compras, pero apenas entró al local de comida, soltó la canasta y al salir saltó al techo para correr en dirección a la torre de la Hokage.

Si bien no he pensando en un futuro junto a Emiko, tampoco puedo pensar en un mundo donde no exista ella. —pensó mientras brincaba de techo en techo para finalmente brincar y aterrizar fuera de la ventana de la oficina de Tsunade-sama.

— ¿Kakashi-san? — Shizune lo saludó con sorpresa, no esperaba verlo llegar tan apurado a la oficina de la Hokage.

— ¿Qué sucedió en la misión de Sakura-chan?

Shizune removió de prisa entre los papeles de la líder de la aldea y sacó uno que comenzó a leer.

— Parece que el objetivo representó un problema al estar inconsciente todo el tiempo, además que fueron perseguidos gran parte del camino, escribieron solicitando refuerzos pero no pudo enviar a alguien de inmediato hasta que llegó Shiranui-san de una misión en las afueras de la aldea.

— ¿Por qué no me llamaron? Yo estaba en la aldea.

— Porque... —Tsunade ingresó a su oficina y miró con molestia al peligris. — Tu me dijiste que deseabas trabajar con ella lo menos posible, ¿Entonces porque te enviaría como refuerzo?

Kakashi apretó los puños pero bajó la mirada. La godaime suspiró cansada.

— Llamé al hospital, dicen que los cuatro están bien, Sakura hizo un extraordinario trabajo manteniendo con vida a la chica que rescataron, mientras que Emiko consiguió que los gennin sufrieran los menos daños posibles, mientras ella recibió un baño de sangre pero por suerte la mayoría no era suya. —explicó la rubia. —Pero recibió una puñalada en su hombro derecho, justo en la cicatriz que le dejó Sasuke.

— ¿Qué significa eso? —preguntó con preocupación.

— Que estará fuera de misiones por un largo periodo, ya llamé a Shikaku Nara para que se de una vuelta para revisar esa herida, me temo que el daño que hacen técnicas así de destructivas son difíciles de reparar. —la Hokage vio la sombra de la culpa sobre el peligris. — Tienes prohibido poner un solo pie en el hospital, Kakashi.

— ¿Por qué? —preguntó molesto.

— Más sabe el diablo por viejo que por diablo, y en mi caso puedo ver que ustedes mantienen una relación demasiado inestable... sí, no es mi problema y no debería meterme, pero no pienso perder a ninguno de los dos porque son importantes elementos para la aldea. —la mujer caminaba hacía su escritorio con toda la intención de sacar una de sus botellas de sake. — Sí, una guerra se aproxima y debemos prepararnos. — destapó el sake y bebió. — Pero te juro Kakashi que si la dejas ir por todos tus miedos e inseguridades, cuando seas viejo te vas a arrepentir de no haberlo intentado siquiera, vas a amargarte con miles de "Si tan solo hubiera"... así que lo que tienes que hacer es ajustarte bien los pantalones y por una vez en la vida aceptar que puedes amar a alguien, pero sobre todo, debes aceptar que tu también mereces amor...

— Yo... —Kakashi no supo qué responder a semejante discurso.

— Asuma me tiene al día con ustedes, así que si no piensas ir y darte una oportunidad para ser feliz da la media vuelta, vuelve a casa y yo me encargaré de que se vean la cara lo menos posible... pero si me entero que pones un pie en el hospital, no pararé hasta verlos rodeados de una bola de mocosos con cabello gris y ojos dorados... y sabes que cumplo mis amenazas.

— ¿Y si no funciona?

La mujer sonrió con amabilidad.

— Serás más fuerte que hoy, y no le quedará algún remordimiento a ninguno de los dos y podrán seguir con sus vidas.

Kakashi pensó en las palabras de la mujer.

— Yo quería alejarla... quería enfocarme en encontrar a Sasuke... ayudar a Naruto y Sakura.

— En tu estado actual solo serás una carga para ellos... —la mujer dio otro trago a su bebida. — A menos que des lo mejor de ti no tendrás la seguridad necesaria para actuar, ni en tu vida personal ni en las batallas que se avecinan.

El peligris suspiró.

— Entiendo... gracias por sus palabras, Hokage-sama.

La líder sonrió.

— Ahora largo, tengo tanto trabajo que pienso emborracharme primero para poder empezar siquiera...

Kakashi desapareció en una voluta de humo y reapareció en la entrada del hospital. Metió las manos a sus bolsillos y caminó por los pasillos del hospital que conocía a la perfección, hasta que vio a Genma esperar en la sala principal del segundo piso. Kakashi pasó de largo sin decirle nada a su compañero shinobi quien solo le dijo.

— Cuarto 206.

Kakashi dio un breve movimiento de cabeza y llegó a la habitación indicada, donde una enfermera limpiaba con un un paño húmedo la suciedad que cubría la piel de la chica. Al parecer ya le habían quitado su uniforme shinobi por lo que solo usaba una bata blanca de hospital.

— El médico se acaba de ir, estará bien, solo necesita un poco de descanso y un buen baño de esponja.

— ¿Y su brazo derecho?

— Algunos de sus músculos fueron severamente dañados porque recibió un corte muy profundo en la zona desagarrada con anterioridad, necesitará terapia regenerativa y mucho descanso, abusó de la dosis que su cuerpo soporta de píldoras del súper soldado por lo que dormirá varios días.

Kakashi asintió y caminó hasta la ventana de la habitación, donde miró el cielo naranja y el enorme árbol que estaba junto al edificio y pensó en darle un poco de espacio a la enfermera para que siguiera con la limpieza de la kunoichi, pero no quería salir y encontrarse con Genma o más personas que lo cuestionaran, por lo que de un salto aterrizó en una rama del árbol que estaba sobre la ventana y ahí se sentó para contemplar el atardecer mientras el chakra de Emiko en reposo se mantenía dentro de su radar.

Así pasaron cuatro días; Kakashi se levantaba temprano, cumplía con su rutina de revisión de los puntos de vigilancia de la aldea y cuando terminaba, comía algo de camino al hospital y regresaba a la rama del árbol para encontrarse con que la chica continuaba sumida en un sueño profundo. A veces escuchaba las voces de las personas que visitaban a la chica, Asuma, Kurenai, Genma y su futura esposa, Gai con su equipo acompañados de Hinata pero sobre todo Ino y Sakura se pasaban a diario y se dedicaban a arreglar la habitación, poner flores y ayudaban a la enfermera a darle baños de esponja a la joven durmiente.

— Sensei... —Kakashi escuchó la voz de su alumna y bajó el libro de tapa roja que estaba leyendo, el shinobi no era ingenuo, sabía que todos los que pasaban a ver el estado de Emiko eran conscientes de su presencia afuera pero agradeció que nadie dijera nada.

— ¿Sucede algo, Sakura-chan?

La chica pareció un poco dudosa de hablar, pero asintió.

— El doctor cree que Emiko-san despertará pronto porque sus signos empiezan a elevarse, y la enfermera pidió que le fuéramos trayendo algo de ropa y zapatos para cuando la den de alta... No sé si por ser vecinos usted podría...

Kakashi bajó el libro y vio con un ojo contento a su alumna.

— No es problema, Sakura-chan, iré a cenar... después traeré algo y lo dejaré en la habitación, ¿Está bien?

— Gracias, sensei. —y regresó al interior de la habitación donde estaban sus otros compañeros gennin.

— ¿Crees que acepte? —Kakashi escuchó que decía Tenten... — Me gustaría mucho aprender a pelear como ella, Neji me dijo que parecía que danzaba mientras peleaba...

— Yo digo que aceptara, es muy amable. —asintió Sakura.

— A mi me sigue pareciendo un poco descuidada pero ha demostrado ser de confianza, creo que podríamos hacerle una fiesta de bienvenida cuando despierte. —opinó Ino.

— Podríamos cocinar algo para ella, estoy segura de que los chicos también querrían ayudar... —decía Hinata y fue lo último que Kakashi escuchó porque se puso de pie y fue a cumplir con el recado de su alumna, si Emiko despertaba en esos momentos no estaría sola.

Caminó con la luz que anunciaba un pronto atardecer y cuando llegó a su edificio, subió al segundo piso y abrió la puerta con las llaves de repuesto que el casero le prestó. El sitio empezaba a acumular humedad, por lo que abrió la ventana del comedor y pasó a la habitación de la chica para tomar sus ropas. Ahora que lo pensaba, nunca había estado ahí, la habitación era un poco más personal que el resto de la casa, en el pequeño tocador que había frente a la cama había distintos frascos con medicinas, cremas y fragancias que le recordaron a ella, habían varios cepillos de cabello de distintas formas y colores, así como maquillaje y horquillas que jamás le había visto pero suponía que por el color negro de su cabello sería difícil encontrarlas a menos que buscara con sus manos.

Pronto vio una bolsa de viaje de tamaño mediano y vació las cosas en la cama, salieron algunos kunais y tickets de compra, así como dinero y sus identificaciones ninja. Con la bolsa vacía fue al ropero y al abrirlo encontró varios kimonos y yukatas perfectamente colgados y cubiertos con un guardapolvo transparente. Supuso que sería más cómodo para ella usar un simple pantalón y blusa, por lo que abrió los cajones de donde tomó un cambio de ropa interior al azar, una playera de algodón negra y unos pantalones de color azul marino. Una vez que metió todo dentro de la bolsa, pensó en buscar unas botas, pero de reojo le pareció ver un par de pergaminos semiabiertos en la mesa de noche que estaba entre la ventana y la cama y decidió echar un vistazo.

"Casa en venta" decía en ambos pergaminos y contenía dibujos y especificaciones de la ubicación así como todo lo que tenía el bien raíz.

— Así que piensa mudarse. —murmuró mientras se sentaba en la cama volvía a ponerlos en su lugar, pero antes de que pudiera pensar en algo más escuchó el sonido que hacen los sellos explosivos al activarse. Entonces de prisa se lanzó al piso y vio que debajo de la cama empezaba a oler a pólvora y se iluminaba con destellos que empezaron a explotar uno tras otro. Kakashi se puso de pie y corrió hacía la ventana pero estaba totalmente sellada, no había manera de que pudiera abrirla, por lo que sin pensarlo hizo un chidori que destrozó la pared y fue así como pudo escapar a la destrucción del lugar.

— ¿Qué demonios sucedió? — Kotetsu preguntó con severidad, iba de camino a la torre junto a Izumo cuando escucharon la fuerte explosión y ayudaron a los civiles de la zona a cubrirse de los pedazos de madera y concreto que volaron en todas direcciones.

— Otro atentando. —murmuró y la mirada de Kakashi se afiló y revisó su alrededor, nada parecía sospechoso, solo pudo ver civiles corriendo y algunos chunnin llegando a la zona.

— ¿Otra explosión de gas en el mismo edificio? —preguntó Izumo con molestia.

Kakashi se colgó la bolsa de viaje de la chica que fue lo único que llevaba cuando escapó y fue a su propio departamento que esta vez si tuvo daños considerables. Básicamente su habitación también fue destruida por lo que solo buscó la ninjato de su padre ya su departamento estaba casi tan vacío como el de Emiko, pero sintió la furia correr por su cuerpo; si Emiko hubiera llegado del hospital directo a acostarse a su cama, probablemente hubiera muerto al no estar en condiciones de escapar.

Ese fue un atentado más que directo.

— Kakashi-senpai... —Yamato llegó hasta él. — Ya viene un equipo para controlar el fuego... ¿Qué hacemos?

En esos momentos a Kakashi no le preocupaba el incendio, pues las llamas eran pocas pero la explosión había destruido todos los muebles y el piso de la cama de Emiko, por lo que los restos de sus cosas quedaron esparcidas en la habitación del peligris.

— Voy a encontrar al culpable, dile a Hokage-sama que yo me haré cargo. —siseó el peligris mientras se colocaba en la espalda la ninjato de su padre.

El castaño asintió.

— Puedes quedarte en mi casa mientras tanto. —ofreció el otro shinobi.

— Te lo agradezco, Yamato, pero supongo que ya es tiempo de desempolvar la casa que dejó mi padre.

Yamato asintió y empezó a revisar la zona junto al peligris, en búsqueda de pistas sobre lo sucedido antes de que se apagara la luz del día por completo.

— Esto debe ser importante para Ryuzara-san... —señaló Yamato y Kakashi se acercó, de manera que pudo ver una fotografía que se estaba chamuscando pero el castaño la salvó de incinerarse. — Para mi ángel...

— Se la daré a ella. —dijo Kakashi y Yamato se la entregó.

— Deberías ir a la torre, senpai, Hokage-sama querrá saber todo lo que pasó aquí.

El peligris asintió mientras veía la sonriente Emiko de la foto y la guardó en la bolsa de viaje junto a su ropa.

.

Después de ayudar a sofocar el fuego y a evacuar a los demás vecinos del edificio, Kakashi se dirigió a la torre, donde Shizune le dijo que pasara de inmediato a la oficina. Al entrar Tsunade-sama no estaba sola, Shikaku Nara, Danzou y los dos consejeros se encontraban reunidos.

— Informe completo de lo sucedido. —ordenó la mujer y Kakashi explicó desde porqué estaba en el departamento de la kunoichi hasta el momento de la explosión y los daños.

— Alguien está detrás de esa mujer, no podemos ignorar lo sucedido. —dijo Danzou mientras los dos consejeros asentían.

— Tenemos entendido que fue parte de la guardia personal del señor Feudal, si ellos están detrás de esto se creará un conflicto entre los gobernantes y la potencia militar del país del fuego... esa mujer no vale la posibilidad de ser atacados por otros países al estar en una guerra interna. —dijo la anciana Koharu.

Kakashi se tensó ante el rumbo que estaba tomando esa conversación.

— Estoy de acuerdo, debemos entregarla como muestra de buena fe. —apoyó el viejo Homura.

— ¿Y cómo están tan seguros que se trata del señor Feudal? Negarán cualquier relación con un ataque directo en el centro de Konoha. —Shikaku alzó la voz y miró a la Hokage. — Yo propongo que se ponga bajo resguardo a Ryuzara-san y que se haga una investigación para dar con los culpables, son peligrosos y deben ser detenidos si pueden volar en pedazos edificios residenciales en la aldea, sin importar si son enviados o no por el señor Feudal.

La rubia estaba sentada en su escritorio con los ojos cerrados y su barbilla apoyada en sus manos entrelazadas.

— Pienso que los consejeros tienen razón, ¿Cuántas personas conocen que trabajasen en el palacio y vivieran para contar los secretos de la familia Feudal? Sandaime-sama la mandó a la capital y ahí es donde pertenece. —fue la sentencia de Danzou.

— Ryuzara-san nació en Konoha y es un ninja leal que ha servido a la aldea con su vida... el señor Feudal firmó el cambio de su filiación por lo que quien pretenda atentar contra su vida también está atentando contra la voluntad de fuego de Konoha y es nuestro deber encontrarlo. —Shikaku argumentó.

— Es una pérdida de recursos y no solo está poniendo en riesgo la vida de los civiles sino que está arriesgando la imagen que hay de Konoha... si se sabe que hay actos terroristas de esta magnitud, seremos el hazme reír del mundo ninja. —bramó Danzou.

— Pero en el caso de que la entreguen al señor Feudal y no son ellos los que la buscan, ¿Qué procederá? —defendió el Nara.

— Que se encarguen ellos. —dijo Homura. — Una mujer no vale tal riesgo.

Kakashi sintió que su cuerpo se tensaba, ¿de verdad pensaban entregarla de regreso? ¿a pesar de que acababa de arriesgar su vida por una misión por la que Konoha recibió un gran pago? ¿a pesar de que los gennin la veían como alguien a quien seguir?

Tsunade abrió los ojos y habló.

— Ryuzara-san se quedará en Konoha... —todos los presentes guardaron silencio y los consejeros fruncieron el ceño. — Pero tampoco pondré en riesgo a la población ni al prestigio de la aldea.

— ¿Cómo pretendes hacer eso? —preguntó Danzou con escepticismo.

— Hatake Kakashi... —lo llamó la mujer y este se paró aún más derecho. — Tendrás la custodia de la kunoichi Emiko Ryuzara hasta que su lesión sane por completo, la usaremos como carnada para atraer a su atacante y detenerlo.

— Sí, Hokage-sama. —respondió Kakashi sin dudarlo.

— Bastaría con que estén en una zona poco concurrida. —comentó Shikaku apoyando a la Hokage.

— ¿Y si realmente es obra del señor Feudal? —preguntó Kohaku con cansancio, sabía que la Hokage no cambiaría de opinión. — ¿Vas a empezar un conflicto con ellos?

— Si es el señor Feudal, le mostraré que más le vale no subestimar a mis ninjas y que su injerencia unilateral no es bienvenida.

Kakashi observó la batalla de miradas que disputaron Danzou y la Hokage, pero sintió un poco de alivio cuando el hombre fue el primero en darse la vuelta y marcharse azotando la puerta detrás suyo; los otros dos consejeros también se marcharon sin perder tiempo.

— Podrían instalarse en dentro del clan Nara, tenemos un par de casas deshabitadas por el momento... —sugirió Shikaku pero el peligris negó.

— Agradezco el ofrecimiento, pero con el incidente también quedó inutiliable mi departamente por lo que pensé que podría regresar a mi antigua casa, además de que está a las afueras de la parte poblada de la aldea.

— Es buena idea, ahora ve al hospital y no te despegues de esa maldita rama porque si explota el hospital, te mato... —abrió un cajón de su escritorio para sacar la botella de sake. — Ahora no me voy a quitar de encima a esos viejos que poco ayudan y me dan tantos dolores de cabeza...—se quejó la mujer.

— Con permiso... —dijo Kakashi, listo para desaparecer en una voluta de humo, pero de pronto escuchó la voz de Shikaku llamarlo.

— ¿Puedo comentar algo, Hatake-san? —el peligris asintió y el Nara continuó. — Hokage-sama y yo revisamos la herida del hombro de Emiko-san y no tenemos un diagnóstico muy alentador...

— ¿Qué quiere decir eso? —el peligris miró a la Hokage quien solo bebía de su botella sin mirarlo.

— Emiko-san ya no podrá pelear, el rompimiento de los tendones y ligamentos de su brazo derecho es irreparable porque nunca sanaron por completo después del ataque de Sasuke Uchiha... tomando en cuenta que ella es diestra, deberá aprender a hacer todo de nuevo con esa mano.

— Ella podría seguir siendo una ninja dedicada a la infiltración y al rastreo, pero si se encontrara con un enemigo que supere su habilidad de lucha, sería su fin. —Tsunade bajó la botella y la arrojó al bote de la basura. — Y también deberé negar su solicitud de ser instructora de un equipo Gennin, con esa condición no podría llevar a un equipo gennin a cumplir misiones de rango B o A... y tu sabes mejor que nadie que una misión C puede terminar siendo A o S, como cuando se enfrentó con ninjas de Kiri.

Kakashi sintió un nudo en la garganta.

— Ocultaremos esa información al consejo y no quedarán registros, no queremos que sus perseguidores sepan que no puede defenderse en caso de que se filtre la información. —indicó Shikaku.

— Genma está informado y será quien le dé la noticia cuando despierte, pero su seguridad queda en tus manos, Kakashi, no tengo más recursos para atender este tema y más te vale que no le des a esa bola de ancianos motivos para mandarla a la capital, sabes lo que eso significaría, ¿No?

El peligris asintió.

— Bien, ahora quedas asignado a esta misión...

Pero antes de que la mujer terminara de hablar, Kakashi desapareció en una voluta de humo y apareció en el techo del hospital. Apretó con fuerza los puños y sintió como si tuviera ácido en el estómago... si tan solo hubiera puesto más atención a sus alumnos... si hubiera detenido a Sasuke a tiempo... si tan solo hubiera ido a esa maldita misión...

— Basta de "hubieras", voy a actuar desde ahora y seré bastante egoísta para no tener más arrepentimientos...

.

.

Continuará.


¡Gracias por leer!

Estamos cerca de concluir el primer arco argumental que trata del pasado y el regreso de Emiko, así como su integración en Konoha, este capítulo ha sido el más largo de la historia con 10k, esperaba que éste fuera el último capítulo pero como pueden ver se puso muy crítico el asunto por lo que esto amerita otro capítulo largo que espero, por fin pondrá fin al arco y podamos pasar a lo siguiente.

De verdad los invito a dejar un review para saber si les gustó la historia, eso me ayuda mucho para saber qué tal va el ritmo de la historia. Nos leemos pronto.

17 de septiembre del 2021