Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto y yo solo ocupo a sus personajes para crear ficciones recreativas sin fines de lucro.

Advertencia: Kakashi X OC.


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Capítulo 27

El pasado siempre vuelve

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Decir adiós a Kakashi no fue tan díficil al inicio, pues se encontró bastante ocupada con el montón de gente que llegó a la nueva casa donde vivía y se encargaron de guardar todas sus cosas en cajas de nuevo y por órdenes de Tsunade-sama, la llevaron a una gran casa en el distrito Uchiha.

—Esto es demasiado para mi sola. —comentó la mujer mientras veía la estructura interna de la casa, se parecía muchísimo a la casa de su infancia.

— Tsunade-sama activó el protocolo de protección para bebés de clanes en extinción, y también ha colocado varias medidas para garantizar tu seguridad. —explicó Sakura mientras avanzaban por los largos pasillos. —Además no estarás sola, Sasuke-kun también se quedará aquí.

Emiko sintió una comezón fantasmal en la cicatriz de su hombro derecho. A decir verdad había visto de lejos a Sasuke varias veces desde que regresó a la aldea y Kakashi le dio el perdón por haber ayudado a ganar la guerra ninja, sin embargo no hablaba con él desde que era un niño de 12 años, así que siete años después y miles de vivencias, no sabía de qué podían hablar.

—No creo que se sienta cómodo compartiendo una casa de su clan con una desconocida.

—Eres la mujer de Kakashi, eres bienvenida aquí. —la voz del adolescente se escuchó mientras aparecía de alguno de los cuartos del largo pasillo.

—Emiko y Kakashi sensei ya no están juntos, pero sí, ella espera a su hijo.—Sakura parecía bastante avergonzada al decir aquello.

—Pero entonces, ¿Cuánto tiempo estaré encerrada aquí? —preguntó bastante desanimada la mayor.

—No tienes prohibido salir, pero si lo haces, debe ser en compañía de Sasuke-kun.

Emiko alzó la mirada para ver al chico quien asintió ligeramente.

—La casa posee algunos sellos especiales que solo dejarán pasar a quien tu le abras la puerta, podrás salir sola al jardín pero si quieres ir fuera de la residencia siempre debes ir acompañada por mi o un guardia.

Emiko suspiró.

—¿Tsunade-sama dijo algo sobre mi trabajo?

Sakura asintió.

—Ya habló con Iruka-sensei, podrás retomar tu trabajo una vez que el bebé haya nacido.

La otra mujer suspiró.

—¿Y mis gastos?

—Kakashi-sensei cubrirá todos los gastos de comida y médico, la verdad me sorprendió ver cuánto le quitó la Hokage y eso que solo fue la mitad de su cuenta... —comentó la pelirrosa mientras sonreía triunfante, pero aquello no le sentó bien a la embarazada.

Desde que sus padres murieron Emiko empezó a administrar sus gastos personales, primero con la herencia familia y después con los cheques de beneficiencia que recibía del tercer Hokage, pero cuando se convirtió en chunnin dejó de recibir ese dinero y empezó a vivir de las ganancias de sus misiones, pero cuando empezó a fallar una y otra vez, se encontró en serios problemas para cubrir sus gastos personales; principalmente por ese motivo es que aceptó irse a la capital a trabajar como guardia y desde entonces se ganó cada centavo que llegó a tener en sus cuentas. Por eso saber que dependería del dinero del jounnin le causaba mucha incomodidad, ella había cuidado de sí misma desde siempre y no quería que eso empezara a cambiar.

Al parecer Sasuke notó su incomodidad porque intervino.

—Tener al hijo de un hombre con un largo y poderoso linaje no es algo que se pueda tomar a la ligera, si no podrás trabajar ni andar sola es para que no corras peligro y el niño pueda crecer para representar el legado de sus antepasados.

—Supongo que no dimensioné en qué me metía al estar con Kakashi. —suspiró la mujer derrotada. —Haré lo posible por dar las menores molestias, gracias Sakura-chan. —dijo mientras exhalaba.

—La casa es enorme y no te aburrirás, hay una gran biblioteca... —comenzó a explicar Sakura pero el animo de Emiko no mejoró por el resto del día.

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En la noche, Sakura se despidió para ir a su casa y entonces Emiko fue a la cocina a preparar un poco de té.

—No deberías beber eso. —Sasuke apareció por la entrada de la cocina y la mujer se sobresaltó ante lo silencioso de su caminar.

—Lo preparaba para ti, acompañé a Kana y a Kurenai en sus embarazos, tengo una idea de cómo cuidar a este bebé. —dijo mientras sacaba la tetera del fuego y empezaba a servir una taza. —Espero que te guste comer mucho, si estaré encerrada, pienso cocinar mucho.

—Puedo llevarle las sobras a Kakashi.

Ese nombre hizo que la mujer se enfadara.

—No quiero oír nada de él, por favor... Uchiha-san. —puso la taza en la mesa y el chico se sentó para después tomar la taza entre sus manos.

El silencio los alcanzó mientras Emiko empezaba a revisar la despensa para hacer un inventario de lo que necesitaba comprar.

—Aún es extraño para mi... recuerdo que estaban bastante enemistados hace algunos años. —dijo Sasuke luego de probar el té, era de Jazmín y le había gustado mucho.

—Tú y Sakura también estaban bastante enemistados y supe que ya salen juntos. —ella solía ser amable con los chicos, pero los cuestionamientos de Sasuke la empezaron a poner a la defensiva.

—Supongo que hice todo lo posible por alejarla de mi, ella es realmente fuerte.

Emiko prefirió no responder a aquello, pero cuando acabó de anotar en un pedazo de pergamino lo que hacía falta, habló sin pensar.

—Tu fuiste el motivo para que Kakashi volteara a verme... —dijo el voz baja mientras dejaba el pergamino y la pluma en la mesa y se sentaba frente al chico. —La herida que me causaste me quitó mi carrera ninja...e hizo que Kakashi sintiera lastima por mi. —llevó su mano izquierdo a su hombro derecho y lo apretó. —Supongo que empezar una relación de esa manera no podía terminar bien, ¿No es así?

El semblante de Sasuke no cambió pero notó que su chakra se agitaba un poco.

—Lamento lo sucedido ese día... fui un idiota.

Emiko suspiró.

—Olvídalo... solo eras un niño muy herido... y de alguna manera lo sigues siendo, pero ahora intentas redimirte y salir adelante... eso es lo importante. —trató de sonreírle.—Todos merecemos una segunda oportunidad.

—Supongo. —y bebió su té. —Tsunade-sama me dejó leer tu expediente ninja... ¿Puedo preguntarte algo?

Ella suspiró de nuevo pero asintió.

—Estaremos encerrados un tiempo juntos, dime.

—¿Cómo era Kakashi de niño?

Fue turno de ella para sonreír con tristeza.

—Un idiota amante de las reglas y la excelencia... pero a golpes la vida le mostró que ser amable era una mejor manera de enfrentarse a los demás... tuvo que perder a todos sus seres amados para volverse el hombre confiable que hoy dirige la aldea... —miró al chico al que le faltaba un brazo pero lo ocultaba con una enorme capa negra. —Era muy parecido a ti, supongo que de alguna manera se proyectó en ti cuando te volviste su gennin.

Sasuke asintió y por suerte no volvió a hacer ninguna pregunta más. Una vez que ella se tomó su medicamento, marcharon los dos a sus respectivas habitaciones para dormir.

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Los días empezaron a transcurrir aburridos y tediosos para Emiko, quien pasaba sus mañanas haciendo algunos ejercicios, las tardes cocinando para sus invitados que solían ser Genma junto a su familia, Kurenai y Mirai o Tenten, Rock Lee y Gai. Este último parecía haberse tomado en serio la tarea de acompañarla, porque se quedaba hasta muy tarde, siempre atento a todo lo que necesitara.

—De verdad que no era necesario, Gai... —exclamó la pelinegra cuando Gai empezó a lavar los trastes. —Pronto será la hora de la siesta y me puedo encargar.

—No hay mejor ejercicio para mi que lavar trastes en un pie, es perfecto para practicar el equilibrio... y de esta manera puedes seguir jugando con Mirai-chan.

La mujer asintió y buscó con la mirada a la niña que jugaba con cubos en el piso de la sala. Sin duda cada día podía ver algunos de los gestos que Asuma hacía en ella... de pronto un par de golpes en la puerta alertó a Emiko. Se dio prisa en atender y al ver en la mirilla de la puerta, vio a Kana y Genma.

—Ya llegó la mejor familia... —dijo el ex ninja mientras entraba cargando al pequeño Hito.

—Bienvenidos... Suki-chan, aquí está Mirai-chan...

—Yei... Mi-chan... —gritó la pequeña mientras entraba corriendo lo mejor que sus piernitas le permitían.

—¿También cenará Kurenai? —preguntó Kana con una sonrisa.

—No, Mirai se quedará a dormir esta noche... Kurenai está empezando a retomar las misiones. —explicó Emiko mientras veía a las dos niñas comenzar a competir por quien hacía la torre más alta.

—Yo llevaré las cosas a la cocina. —dijo Genma mientras le entregaba al pequeño Hito a Kana.

—¿Cómo te has sentido, Emiko-san?

—Bien, las náuseas empiezan a disminuir... pero a veces muero de ganas de comer un poco de chocolate a media noche, pero no quiero despertar a Sasuke-kun.

—¿No bajará a cenar?

La otra mujer se encogió de hombros.

—Ese chico sigue sin ser muy social, pero baja cuando quiere comer. —sonrió.

—Veo que te has adaptado bien a este lugar, ¿no? —Kana se asomó a la cocina y vio a Gai lavar los sartenes y a Genma secarlos.

—Un poco, la verdad es que me alegra que todos vengan... sé que es difícil para ustedes salir de casa por Hito.

Kana le pasó el bebé a la pelinegra.

—No, él también disfruta estas reuniones.

Pronto el silencio las envolvió.

—Kana... yo... lamento que Genma renunciara a su trabajo por mi culpa... sé que deben estar bastante apretados en lo económico...

Pero la rubia negó con una sonrisa.

—No es tu culpa, nosotros lo conversamos antes y sé que puede parecer un poco visceral, pero la verdad si entiendo a Genma... la muerte de Asuma nos golpeó a todos, pero entiendo que ustedes tres tienen un vínculo muy especial, así que me alegra que Genma tenga tan buenos amigos ademas... —la rubia bajó la voz. —Genma ha recibido nuevas ofertas de trabajo en otros departamentos de la torre y la verdad no me desagrada, podría tener un trabajo de planta en la aldea y eso ayudaría a que esté un poco más presente con los niños.

Emiko sonrió.

—Gracias, Kana... a los dos.

—¡No son competencias, Gai, deja de salpicarme con agua enjabonada!

Las mujeres rieron al escuchar los gritos de Genma, sin duda todos ellos hacían de esos días de soledad, un momento lleno de paz.

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Decir adiós a Kakashi no fue tan difícil al principio, pero empezó a llorar en las noches con enojo hacía ella misma por extrañarlo. Las largas pláticas con Gai eventualmente trajeron a su mente los recuerdos de su infancia. Al ver su vientre crecer poco a poco hasta que se abultó ligeramente empezó a pensar en su infancia y lo mucho que admiraba a Kakashi, él era todo lo ella deseaba ser: fuerte, seria y sorprendente. Además de que Sakumo-san siempre la alentaba a que fuera tras Kakashi o le daba consejos para volverse su amiga, mientras Sora, su madre, le decía que los amigos eran para toda la vida y que debía esforzarse por siempre por ser amable con Kakashi-kun. Sin olvidar las comparaciones que su padre hacía siempre que podía.

Su propia infancia le serviría para saber qué no hacer: lección uno, no obligaría su bebé a ser amigo de nadie, tendría al libertad de elegir a sus seres queridos. Lección dos, nunca la presionaría para ser ninja a pesar de que lleve la sangre Hatake y Ryuzara. Aún si la Hokage o Kakashi mismo querían obligar a su hijo o hija a tomar el camino ninja, si él no lo quería de verdad, ella defendería su decisión. Ella le daría todo el amor y las herramientas para que pudiera elegir qué hacer con su vida, sin ningún destino predeterminado por sus ancestros.

Suspiró, al parecer ser la madre del hijo de Kakashi sería más difícil de lo que se imaginó. Definitivamente no podría prohibir a Kakashi que se acercara al bebé si él quería conocerlo y estar en su vida aún cuando fuera doloroso para ella... pero si él no deseaba saber nada de ellos dos... eso también la lastimaría. Debía ser fuerte, y nunca volver a caer en las mentiras de Kakashi... era un hombre demasiado herido como para confiar su propio bienestar y el de su hijo en él.

Después de un mes y medio de encierro, con 16 semanas su vientre empezaba a abultarse un poco, así que dejó de usar el Obi o la cinta gruesa con la que ceñía su figura y comenzó a cerrar sus yukatas con una cinta más delgada que de alguna manera ayudaba a que se notara más su estado de gestación.

—Necesito ropa nueva... —murmuró la chica mientras terminaba el Ikebana o arreglo floral que armó con todas las flores que crecían en el gran jardín de la mansión.

—Le diré a Kurenai que si puede traer algunas yukatas nuevas. —respondió Tenten mientras armaba su propio Ikebana.

—En realidad tengo muchas ganas de salir. —comentó la mayor. —Desde que se fue Sasuke a cumplir misión no he salido para nada, además, siempre me ha gustado hacer mis propias compras.

—Pero Sasuke-kun y Kurenai-sensei le pidieron que no saliera esta semana. —respondió la chica con aprensión.

—Ahora que Kurenai ha retomado las misiones está bastante cansada todo el tiempo, y no me gusta causarle problemas, pero he sentido mucha agitación en la aldea estos días, como si hubiera un festival.

Tenten rió.

—A veces olvido que eres un ninja tipo sensor... pero sí, esta semana Konoha recibió la visita de varios líderes de aldeas y políticos importantes, vinieron por la inauguración del nuevo tren.

—Lo construyeron demasiado rápido... algo me dice que Yamato estuvo trabajando muy duro.—Es una pena no poder salir hoy... —Emiko terminó su arreglo y miró por la ventana del doujo. —Hace un día hermoso y tengo muchas ganas de caminar... —miró a la chica con un sonrisa. —Vamos a ver ese nuevo tren.

Tenten sonrió.

—No lo sé, Kurenai-sensei...

—Vamos rápido a ver la estación, compramos unos dangos y regresamos de inmediato para planear el cumpleaños de Gai ¿Qué dices?

La castaña no pudo evitar reír al ver la expresión suplicante de la mujer. Sin duda admiraba mucho a Emiko y había logrado pulir su estilo de pelea con katana gracias a ella, la conocía desde hace varios años y no tenía la fuerza de voluntad para decirle que no, menos cuando se veía tan radiante con la idea de salir a dar un paseo. Tal vez era cierto eso de que las hormonas hacían que las mujeres embarazadas se vieran más brillantes y hermosas que nunca.

—De acuerdo, pero no se aleje de mi o Genma-san y Kurenai-sensei me mataran.

—Lo prometo.

Así ambas mujeres se lavaron la tierra de las manos, se acicalaron y salieron de la gran mansión.

—De haber sabido que Tsunade-sama me haría mudarme aquí, no hubiera gastado mis ahorros en amueblar la otra casa. —dijo más para ella misma pero Tenten la escuchó.

—Fue un buen gesto de parte de Sasuke-kun darte asilo en su distrito.

—Sí, supongo.

Caminaron con tranquilidad hacía la salida del fantasmal distrito Uchiha y mientras avanzaban, el sonido de la música de los tambores, los vítores y voces de las personas se empezaron a escuchar cada vez más fuerte.

La gente se arremolinaba por las calles y vieron pasar a la Mizukage junto a su comitiva, al parecer ya había concluido el evento de inauguración y su comité se marchaba de regreso a la aldea oculta entre la niebla.

—Ya no debe haber tanta gente en la estación.

—Sí, vamos, es cerca de la salida de la aldea.

Mientras caminaban por la aldea Emiko se percató de que muchas cosas habían cambiado en esas semanas, algunos edificios se veían más altos y el hospital parecía el doble de grande.

—Parece que Hokage-sama está haciendo un buen trabajo. —murmuró Emiko.

Tenten no respondió. Sakura les contó a ella, Ino y a Hinata sobre el rompimiento de ellos dos y la importancia de proteger a la mujer ya que iba a dar luz al hijo del Hokage, pero Tenten le dijo que ayudaría, pero no porque se tratara del hijo de su líder, sino porque Emiko-san se había vuelto en una figura importante para ella, entrenándola y dándole consejos. Ino dijo algo similar, que ella apoyaría porque era la amiga de Asuma-sensei y la respetaba mucho.

Pronto llegaron a la estación de trenes, donde Emiko pudo admirar el enorme esfuerzo que habían hecho para sus instalaciones, los acabados y las enormes dimensiones del lugar. Debido a que la inauguración ya había acabado, ahora la estación estaba casi vacía, la mayoría de las personas estaban en las calles principales despidiendo a las caravanas que se marchaban a sus países de regreso.

—Si quiere podemos pasar a ver los trenes. —sugirió Tenten y Emiko asintió radiante, tener el sol sobre su piel y caminar por su hermosa aldea la hicieron sentir muy feliz, más de lo que se había sentido en mucho tiempo.

—Vaya, parece ser incluso más grande que la estación de Suna. —exclamó la pelinegra mientras ambas chicas admiraban todo a su alrededor.

—¡Pero qué sorpresa, Emiko Ryuzara! —un par de aplausos acompañaron la voz tan aguda.

Emiko se giró mientras todas sus alarmas se encendían. Soujiro-sama, el señor Feudal, se encontraba tras ella. ¿Cómo fue que no sintió su presencia estando tan cerca de ella? Eso no era posible, Emiko sabía que aunque pasara un siglo, jamás podría olvidar su firma de chakra... además él no era un ninja, era un simple civil que no sabía ocultar su presencia por más señor Feudal que fuera.

—Vaya, sólo mírate... estás embarazada. —una sonrisa socarrona apareció en su rostro y eso hizo que Tenten se pusiera en guardia. —Increíblemente te ves más hermosa de lo que recordaba.

—Soujiro-sama... —Emiko se obligó a hacer una breve reverencia, pero Tenten vio cómo la mirada de su sensei se centraba en ese hombre, como si estuviera lista para atacar.

—Disculpa que no te quite los ojos de encima... es solo que es la primera vez que veo a una de las zorras de mi hermano estar embarazada... me parece casi antinatural.

Tenten avanzó dos pasos pero fue detenida por dos guardias del palacio que custodiaban al señor Feudal.

—Fue un placer verlo, Señor Feudal... mi alumna y yo nos retiramos... —la pelinegra caminó hasta Tenten y la tomó del brazo para alejarla de los guardias.

—No, espera un poco... dime quién es el afortunado padre, debo felicitarlo por domarte lo suficiente como para meterse entre tus piernas.

Tenten quiso lanzarse contra el hombre, pero Emiko le susurró al oído.

—Si lo atacas te condenarán a muerte, mejor busca ayuda.

Tenten apretó los puños con impotencia y comenzó a correr en dirección contraria al soberano.

—¿A donde va tu alumna? Es descortés darle la espalda al señor de este país.

Emiko sintió una gota de sudor correr por su frente, hubiera deseado que le dijeran que este era el motivo por el que no debía salir de la mansión y con gusto se encadenaba a la cama.

—Soujiro-sama puede ser muy imponente, han pasado muchos años.

—Sí, tenía la esperanza de verte cuando supe de este evento, ¿Por qué no vienes a comer conmigo?

—Me siento honrada por su invitación, pero me esperan en otro lugar.

—No aceptaré un no. —el hombre caminó arrastrando sus largas túnicas hasta llegar frente a ella. Emiko sabía que la fuerza de Soujiro no era nada comparada con la suya, pero no podía lastimarlo o ella sería la que pondría en riesgo su vida. —Vamos... es una orden. —Emiko sintió como la tomaba de la mano para jalarla con fuerza.

Pero entonces una mano más grande sujetó la del señor Feudal e hizo que la soltara.

—Soujiro-sama, aquí estaba. —la amigable voz de Kakashi se escuchó.

Emiko alzó su mirada y vio al peligris a su lado, alto e imponente con su capa de Hokage en los hombros.

—¿Ahora qué, Hokage-san?

—No creo que sea correcto molestar a mis shinobis en licencia, venga conmigo y lo llevaré al mejor restaurante de la aldea.

—Tsk, ¿Acaso olvidas que esa mujer me pertenece legítimamente por ser el señor Feudal?

—Su filiación es la de ninja de Konoha, ella está en su hogar.

Emiko buscó la mirada de Kakashi pero este solo miraba al otro hombro, ignorándola casi por completo a pesar de que hablaba de ella.

—Exacto, pero ella ya no es un ninja desde hace años, y para mi es un insulto verla tan feliz y esperando un hijo... ¿Por qué ella si puede tener una vida normal y feliz cuando sus compañeras del Kouka Toki están tres metros bajo tierra?

Emiko cerró sus puños y quiso gritarle que si todas ellas estaban muertas era por orden de él... y por la cobardía de Kouji-sama.

—Se le pagó una gran suma de dinero por el cambio de filiación, además que ella está siendo considerada para ser parte del consejo de la aldea por elección de los aldeanos, ya que no olvidan que ella los protegió durante el ataque de Akatuki... me temo que la gente de Konoha echaría de menos su presencia.

El rostro del señor Feudal se puso rojo de furia pero algo lo hizo respirar profundamente y calmarse.

—Tiene razón, Hokage-sama, es solo que me hubiera gustado poder charlar un poco más con una vieja colega. —miró a sus dos guardias. —Vamos a descansar un poco antes de regresar al palacio con Riza-chan, hace demasiado calor en Konoha... —y se marchó abanicándose.

Emiko dejó salir un suspiro de alivio y cuando quiso agradecerle a Kakashi, éste comenzó a caminar alejándose, sin mirar atrás ni darle una palabra.

—Sensei... ¿está bien? —Tenten llegó a su lado.

—Lo hiciste bien, gracias. —respondió con un intento de sonrisa, pero toda la felicidad que había sentido se había marchado.

—Vamos por los dangos y de ahí al distrito Uchiha, ¿bien?

—Claro, vamos.

Pero el resto del paseo fue silencioso a pesar del ambiente de festival que seguía reinando en la aldea. Cuando por fin llegaron a la mansión, comieron los dangos y cuando se dirigían al jardín de nuevo, un pergamino llegó para Tenten en el cual le decían que era solicitada en la torre.

—Ve, yo iré a descansar un poco.

Emiko le sonrió a la chica.

—Si me detienen mucho tiempo le pediré a Shikamaru-kun que venga, ¿está bien?

—Claro.

Y la castaña se marchó a cumplir con el llamado. Emiko agradeció el poder estar sola con sus pensamientos un rato, cuando un par de golpes se escucharon en la puerta.

—Debió olvidar algo. —murmuró la mujer, pero cuando se asomó por el orificio de la puerta, su corazón brincó al ver a Midori-sensei ahí fuera.

Sin pensarlo dos veces abrió la puerta.

—Sensei...

—¿Puedo pasar?

—Claro. —Emiko abrió la puerta y la rubia mujer de ojos verdes entró con elegancia.

—¿Qué hace aquí? —para Emiko aquella visita era extraña... no había sabido nada de ella desde aquella vez que la visitó en casa de Kakashi, además de que Midori-sensei no solía vestir con colores tan oscuros, su sensei amaba los colores claros y brillosos como ella.

—Vine por ti.

—¿Cómo? —pero apenas preguntó aquello, la rubia desapareció para aparecer tras ella y la golpeó en la nuca, haciendo que todo se volviera completa oscuridad.

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Kakashi no había visto a Emiko desde aquella triste despedida, pero cuando estaba en la estación de trenes, bebiendo un poco de agua luego de la larga ceremonia de inauguración, su nariz detectó un leve aroma a lavanda que tanto conocía. La buscó con la mirada, pero no fue sino hasta que una apurada Tenten llegó a su lado fue que presintió algo malo.

—Hokage-sama... el señor Feudal y Emiko-san...

La chica no tuvo que decir nada más para que Kakashi se diera prisa en colocar un poco de chakra en su nariz y encontrar la ubicación exacta de la mujer, quien estaba más hermosa de lo que jamás la había visto, pero su visión quedó empañada al ver su rostro de miedo al ser sujetada por el maldito señor Feudal.

—Soujiro-sama, aquí estaba. —trató de ser amigable, pero por dentro estaba hecho una furia... ¿Cómo se atrevía a tocarla?

Vio de reojo a la mujer, quien parecía más pequeña de lo que recordaba, pero sintió una extraña calidez al ver que no usaba obi, sino una cinta que enmarcaba su pequeño vientre. Se veía tan frágil y adorable.

—¿Ahora qué, Hokage-san?

—No creo que sea correcto molestar a mis shinobis en licencia, venga conmigo y lo llevaré al mejor restaurante de la aldea.—debía resolver ese momento con diplomacia pero de ninguna forma permitiría que lastimara a Emiko de nuevo.

—Tsk, ¿Acaso olvidas que esa mujer me pertenece legítimamente por ser el señor Feudal?

—Su filiación es la de ninja de Konoha, ella está en su hogar.

Kakashi hizo uso de todo su autocontrol para no girar y mirarla, él solo estaba ahí para alejar a ese detestable sujeto, no para ser un príncipe azul.

—Exacto, pero ella ya no es un ninja desde hace años, y para mi es un insulto verla tan feliz y esperando un hijo... ¿Por qué ella si puede tener una vida normal y feliz cuando sus compañeras del Kouka Toki están tres metros bajo tierra?

¿De qué servía ser Hokage si no podía poner en su lugar a hombres así? No lo pensó dos veces antes de responder.

—Se le pagó una gran suma de dinero por el cambio de filiación, además que ella está siendo considerada para ser parte del consejo de la aldea por elección de los aldeanos, ya que no olvidan que ella los protegió durante el ataque de Akatuki... me temo que la gente de Konoha echaría de menos su presencia.

El rostro del señor Feudal se puso rojo de furia pero algo lo hizo respirar profundamente y calmarse, aquello le daba una mala espina.

—Tiene razón, Hokage-sama, es solo que me hubiera gustado poder charlar un poco más con una vieja colega. —miró a sus dos guardias. —Vamos a descansar un poco antes de regresar al palacio con Riza-chan, hace demasiado calor en Konoha... —y se marchó abanicándose.

Escuchó a Emiko exhalar todo el aire que contuvo en sus pulmones y a pesar de que disfrutó de sentir su aroma tan cerca... se marchó apenas vio que estaba libre de peligro. No debía siquiera voltear atrás, o no sería capaz de mantenerse firme en su decisión de sacarla de su vida para protegerla.

Vio a Tenten llegar hasta ella y se marcho de prisa, verla tan hermosa y con un pequeño vientre lo hicieron estar a punto de mandar todo a volar y tomarla en sus brazos y suplicar su perdón... pero no, él debía ser el pilar que sostenía a Konoha.

A pesar de que Tsunade-sama mantuvo a Emiko en un sitio escondido, solo le bastó sentir el aroma a galletas horneadas en Sasuke para saber que él era quien la estaba custodiando. Una tarde le preguntó si sabía dónde estaba Emiko y Sasuke fue bastante... comunicador.

—Está en una mansión en mi clan, pero ni pienses en ir.

—¿Por qué?

—Tsunade-sama puso sellos para mantenerte lejos a ti y a cualquiera que ella no quiera cerca.

—Supongo que es justo. —regresó su mirada a los papales que tenía frente suyo.

Después de un rato de silencio, Sasuke habló.

—Yo... le pedí perdón por la herida que le hice con el chidori.

—¿Y ella qué respondió?

—Dijo que estaba bien, que solo era un niño herido y que todos merecíamos una segunda oportunidad.

El peligris rió con amargura, ¿cuántas oportunidades no le había dado ella a él? No merecía otra.

Ahora que por fin habían acabado las reuniones y los eventos especiales, Kakashi respiró un poco más tranquilo, quizá luego de terminar de archivar los tratados firmados podría leer e intentar dormir en su sofá, pues desde que regresó de Kusagakure, decidió no ir a su casa y mudar su ropa a la torre.

De pronto entró Shizune con una pila de pergaminos en brazos. .

—¿Esos son todos los documentos que se acaban de firmar? —preguntó Kakashi a Shizune, quien asintió.

—Sí, Hokage-sama.

—¿Ya se marchó la caravana de nuestro señor Feudal?

—Sí, marcharon con mucha prisa desde hace rato, dijeron que querían llegar antes del anochecer por lo que tomaron algunos caballos extra.

Mejor así, quería que ese hombre estuviera siempre muy lejos de Emiko y su aldea.

—Bien, son casi las tres de la tarde, puedes ir a casa.

—Gracias, ¿Por qué no va a casa a descansar? Lo más difícil ya pasó.

El peligris suspiró.

—Solo un rato más, quiero archivar esto y... también llama a Sakura antes de irte.

—Sí señor. —respondió la mujer mientras salía y cerraba la puerta tras de ella.

Al terminar con el papeleo, se sintió agotado, realmente había dormido muy poco y casi no había descansado esa semana, pero necesitaba ordenar todo en la oficina, cumplir con sus obligaciones.

Después de un rato, la pelirrosa llegó a su lado.

—¿Me llamó? —una suave voz sonó desde la puerta, entonces Kakashi vio una cabellera rosa.

—Sí, pasa, Sakura.

—¿Tengo misión?

—No... ¿Cómo está ella?

Sakura frunció el ceño pero respondió.

—El embarazo va muy bien, ya pasó el primer trimestre y no hubo ningún problema así que podemos relajarnos un poco ahora.

—Sakura-chan... por eso eres mi alumna favorita.

La chica suspiró, suponía que su sensei necesitaba de esa información de vez en cuando, pero seguía pensando que era un tonto... estaban viviendo los mayores tiempos de paz en muchos años... los hombres podían llegar a ser tan idiotas.

—¿Necesita ayuda, sensei?

—No te preocupes, no es urgente y puedo acabarlo en un par de días.

La chica suspiró de nuevo.

—Le ayudaré para que pueda descansar un poco.

Pasaron toda la tarde revisando los documentos y una que otra misión indispensable que salió de último momento, pero cuando el cielo se empezó a pintar de naranja, un Shikamaru muy apurado entró sin tocar por la puerta seguido por Tenten.

—¡Hokage-sama!

—¿Qué sucede? —preguntó el Hokage, aquello tenía mala pinta, era raro ver a Shikamaru correr y más ver a Tenten quien se suponía que estaría ese día con Emiko.

—Después de que lo vi en la estación de trenes, fui a la mansión con Emiko-san pero me llegó un pergamino diciendo que me necesitaban en la torre. —la chica mostró el pergamino pero sus manos temblaban. —Al llegar aquí Kotetsu-san me dijo que no había ningún llamado para mi, así que pensé que fue un error y regresé a la mansión... pero Emiko-san ya no estaba...

—¿Cómo que no estaba? ¿No debe haber ido a hacer compras o algo? —preguntó Sakura un poco alarmada.

—Regresé a la torre y busqué a Shikamaru-kun...

El rostro de preocupación de ambos chunnin hicieron que se agitara el corazón del peligris.

—Buscamos por toda la aldea, y cuando regresamos a la casa, no había signos de pelea o de lucha, además que ella no se llevó ropa ni sus vitaminas. —dictó Shikamaru descartando que la mujer se hubiera escapado, lo cual de todos modos no tenía mucho sentido dado su estado de salud.

La mente de Kakashi comenzó a funcionar a toda velocidad... Shizune le dijo que la caravana del señor feudal marchó de prisa. No había muchas opciones.

—Llama a Shizune, ella se quedará a cargo de todo aquí, iré a la capital. —le dijo a Sakura, quien asintió. —Esto es obra del Señor Feudal.

—Iré con usted. —dijo Sakura.

—Igual... lo lamento tanto... no debí dejarla sola... —Tenten apretó los puños.

—El pergamino es completamente auténtico, debieron robarlo cuando estaban en la torre.—dijo Shikamaru. — Si sospecha del Señor Feudal, esto va a ser muy delicado.

—Esto es una ofensa contra nosotros, le dije que Emiko pertenecía a la hoja. —la furia fue evidente en los ojos del Hokage.

—¿Sucede algo, Hokage-sama? —preguntó Shizune al llegar.

—Manda un pergamino a Sasuke y Sai, en cuanto acaben su misión deben ir a la capital... Shikamaru vendrás pero antes convoca ya mismo a Kurenai... Sakura, Tenten vayan por sus equipos ninja, marchamos ya mismo.

—Hai. —respondieron los chunnin y desaparecieron.

Kakashi se puso de pie y se colocó la capa de Hokage sobre su uniforme ninja. Miró el cielo azul y se dijo que de todas las amenazas que pudo preveer, esa tuvo que suceder. No podía declarar la guerra contra el Damyo de su país, pero no podía dejar pasar el secuestro de Emiko. Iba a caminar por una cuerda floja... justo lo que trató de evitar a alejarse de Emiko... Alzó la mirada y contempló el cuadro con el rostro del cuarto Hokage... ¿Debía sacrificar a Emiko para no empezar una revolución contra el Señor Feudal? Le daría a ese hombre todo lo que pidiera con tal de que los dejara ir sin armar un alboroto... Sabía que los hombres como Soujiro eran vanidosos y codiciosos.

Bueno, planearía algo con los chicos de camino allá... lo único que tenía claro es que no podía dejar a Emiko en manos de ese idiota.

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Emiko abrió los ojos y tuvo que tomarse unos momentos para volver a orientarse e identificar el sitio donde estaba.

—Eres un arma atrofiada, Emiko, mira que caer en un simple Henge de mi nueva guardia personal, Riza-chan.—la voz de soujiro sonó de entre las sombras de aquel sitio.

La mujer se levantó, descubriendo que tenía las manos amarradas y que estaba en los calabozos del palacio feudal... bueno, eso era una pequeña ventaja para ella que los conocía a la perfección, seguramente más que ese hombre.

—Midori-sensei se enojará si sabe que juegan con su apariencia. —dijo con voz ronca mientras inconscientemente llevaba sus manos a su vientre, todo parecía estar bien con su pequeño.

—Midori está muerta.—Kouji-sama apareció junto a su hermano. —Ella no entendió que no existe nada llamado destino y trató de matar a mi hermano pequeño, me temo que por mucho que me doliera la muerte era su castigo.

¿Midori-sensei estaba muerta? No podía creerlo, ella era la mujer más fuerte física y emocionalmente que hubiera conocido en su vida.

—De echo la ejecutamos hace pocas semanas... entonces pensamos en ir por ti, pero vaya sorpresa al no encontrar rastro tuyo... todos los ninjas renegados que contratamos no pudieron dar con tu destino. —Soujiro se acercó mientras sacaba una daga, Emiko retrocedió.

—Ambos saben que no son oponentes para mi.

—Eso es cierto, pero solo mírate, dejaste de ser ninja hace muchos años y tu condición ya no es la misma, aparte estás embarazada... ¿Pondrás en riesgo a tu bebé? —Soujiro la rodeó mientras su hermano se mantuvo en silencio en su lugar.

—¿Qué es lo que quieren?

—La muerte de Midori me dolió mucho... demasiado... sin embargo sigo firme en no querer el título de nuestro padre.—Kouji se acercó con los brazos cruzados. —Así que hablé con Soujiro y acordamos que ambos gobernaríamos, él en la luz y yo desde las sombras como un homenaje a mi amada Midori.

—Eso es puro cinismo... —siseó Emiko mientras mantenía dentro de su rango de visión la daga de Soujiro.

—Di lo que quieras, el punto es que acepté. —dijo Soujiro. —Pero solo faltaba una ficha en este juego... tú. —caminó hasta su hermano y le entregó la daga.—Kouji me dará tu cabeza como un símbolo de confianza y sellaremos nuestro pacto así... hubiera preferido hacerte nuestra amante pero ya no eres joven, y eres una deshonra al usar el cabello corto... envejeciste estos años, Emiko.

—No son dignos de gobernar este país si solo piensan en sus intereses y placeres egoístas... —aunque no tuviera armas con ella, no dejaba de ser una ninja de élite. —Yo tampoco dudaré en defenderme a mi y a mi hijo.

—Por cierto que nosotros no nos ensuciaremos las manos... —Soujiro sonrió. —Riza-chan, es tu turno.

Una joven Kunoichi se presentó ante ella, su largos cabellos color rojo sangre la hicieron temblar, y no por miedo a perder su vida, sino por su hijo... no podría pasar otra vez por lo mismo... no lo volvería a perder.

—Solo una puede quedar con vida... ¿Quién ganará? ¿La juventud o la experiencia? —susurró el señor Feudal mientras la ninja se lanzaba contra Emiko.

La pelinegra se dedicó a esquivar el kunai de la otra kunoichi, pero acercó sus manos lo suficiente para tratar de cortar las cuerdas que la apresaban. Hacía tanto tiempo que no sentía su corazón latir tan rápido y la adrenalina llenarla, Emiko recordó las enseñanzas de su sensei.

—Debes ser capaz de pelear solo con tus piernas, nadie lo esperará... generalmente uno vigila las manos del que está enfrente, ¿no? —decía Midori mientras el viento del patio exterior las refrescaba en aquella tarde de verano. —Pero si logras que tu oponente se fije en tus manos, podrías distraerlo y noquearlo, siempre que no vea venir tu movimiento.

—¿Cómo evito que vean mis piernas?

—Con práctica, en tus siguientes misiones vas a atacar solo con las piernas... si tus uñas se rompen, estarás castigada una semana por uña.

—Sí, sensei.

Emiko focalizó su mirada y respiró profundamente mientras su atacante tomaba vuelo para volver a lanzarse contra ella.

—Es cierto, he enfrentado situaciones más difíciles que esta y puedo usar a mi favor la estructura del calabozo, usaré mis manos para distraerla. —pensó la kunoichi y saltó para esquivar la estocada que llegó. Con bastante agilidad brincó hasta llegar a un extremo del calabozo, donde Emiko sabía que estaban las cadenas con las que amarraban a los delincuentes, ella misma lo hizo por años.

Sin dudarlo, empezó a detener las estocadas con la cadena, con la intención de cortar la cuerda en sus manos, pero al parecer la pelirroja se dio cuenta porque retrocedió y guardó el arma punzocortante.

La joven kunoichi se lanzó al ataque, pero Emiko volvió a esquivar, pero esta vez pudo sujetarla del cabello y la derribó, pero la chica se puso de pie de un salto pero pronto volvió a caer al no esquivar la patada que Emiko le lanzó, aquel golpe fue lo suficientemente efectivo para que Emiko pudiera recoger el kunai se que se le cayó a la chica, se lo puso en la boca y con eso logró liberar sus manos.

—Sorprendente, creo que la experiencia ganará. —dijo Kouji con calma.

—Riza-chan, levántate, ¡apenas te tocó! —gritó Soujiro bastante emocionado, como si estuvieran viendo una competición deportiva.

—Quédate ahí niña... esa patada llevaba una carga de chakra, la fuerza de ese golpe debió romperte varias costillas. —aquello dio una idea a Emiko, así que mientras recuperaba el aliento, cubrió su vientre con chakra, no perdería a su amado hijo.

A pesar del dolor, la chica se puso de pie y Emiko tomó su postura de pelea. Con precisión, Emiko atacó a la chica para hacerla retroceder hasta donde estaban los botes de agua de se solían usar para ahogar e interrogar a los delincuentes, y sin pensarlo se acercó a un bote de agua y lo pateó hacía la chica, quien quedó mojada pero eso no la detuvo de alcanzarla y golpearla en una de sus piernas, cosa que hizo tambalear a Emiko.

—Tsk... viví mucho tiempo con un usuario del elemento rayo... —y una pequeña descarga salió de sus manos y la chica gritó al recibir el impacto, cayendo en el suelo.

—Riza-chan, estás peleando con alguien que mataba a sus víctimas después del sexo, no puedes perder. —gritó Soujiro mientras le arrebataba la daga a Kouji, su voz hizo que Emiko lo girara a ver.

—Estoy harta, me han puesto en una situación muy peligrosa por mero capricho. —la Kunoichi se lanzó contra Soujiro y lo sujetó del cuello, comenzando a ahorcarlo. —No me importa terminar con tu vida ahora mismo.

Kouji suspiró.

—Si lo matas, serás una regicida, Konoha irá por tu cabeza... o mejor aún, nosotros iremos por la cabeza de tu Hokage.

Emiko miró a Kouji pero antes de que pudiera responder, sintió como le clavaban algo en su hombro derecho... justo en su vieja cicatriz, el dolor la hizo soltar el agarre y cayó al piso, donde su único reflejo fue hacerse bolita para proteger su vientre de las patadas que Soujiro empezó a darle. El dolor en el hombro era casi cegador.

—Bien hecho, Riza-chan... —exclamó el señor Feudal pero entonces Emiko escuchó el golpe de un cuerpo en el piso. Al parecer aquella chica tan joven había usado sus últimas energías para apuñalarla y luego caer inconsciente en el piso. —Bueno, sirvió lo suficiente como para ponerte a mis pies Emiko...

Entre el dolor de la puñalada y las patadas del hombre, Emiko comenzó a llorar en silencio... ella solo había querido salir a caminar en un día tan hermoso... otra vez sus malas decisiones la llevaron a arriesgar lo que más amaba en el mundo... a su amado bebé. Sintió la sangre correr por su espalda, le desesperación de ser débil.

Haciendo acopio de todas sus fuerzas, que no eran muchas desde que cubrió su vientre de chakra, sujetó la pantorrilla del hombre y lo derribó, le quitó la daga que tenía en sus manos y lo apuñaló en el pecho sin pensar.

—Aggghhh... —Soujiro miró a su hermano, quien solo se alzó de hombros.

—Te dije que yo apostaba por Emiko, es tu culpa por no matarla cuando estaba inconsciente.

Emiko sintió como la sangre del señor Feudal comenzaba a cubrirla, caliente y viscosa... nunca le había gustado mancharse en el trabajo, menos ahora que era una simple civil. Con lentitud se puso de pie, cubierta de la sangre de Soujiro por delante y de su propia sangre por detrás.

Kouji suspiró.

—Sabes, acabas de matar a la persona más importante de este país... precisamente por eso no quise heredar el puesto de mi padre, no quería morir como ellos... tu sabes, ni siquiera se puede confiar en la familia.

—¿Por qué mató a Midori-san? —preguntó con voz ronca, estaba cansada.

—Quería obligarme a hacer algo que yo no quería. —suspiró mientras veía el cuerpo de su hermano. —Y ahora tu me vas a obligar a tomar su lugar... no es justo, ¿Sabes? Yo te recogí cuando no eras nada y te lo di todo...

—Solo quiero marcharme y vivir en paz... —Emiko empezó a sentir un cansancio extremo, como si algo le drenara la energía.

—Yo también quería eso...

La pelinegra caminó hasta llegar frente a Kouji, quien vio lo vacíos que estaban los ojos de la mujer.

—Terminaré contigo también y no quedarán testigos... así me enseñaron tu y Midori-sensei...

—Cierto, pero la verdad es que no lo lograrás... —miró a la chica de cabellos rojos. —Ella no era una simple kunoichi, ella tenía un estilo muy práctico de sellado... puso un sello en la herida que te hizo, vas a perder la memoria cada minuto hasta que alguien lo desactive con una secuencia de sellos pares sobre los impares que te pusieron... pero pronto lo vas a olvidar.

Emiko alzó la daga pero no pudo degollar al hombre que tenía frente a ella, la idea de olvidar todo la paralizó.

—Iré por los guardias del palacio... igual debes pagar por asesinar al señor Feudal del país del fuego... vaya ironía, once años protegiendo este país y tu resultaste ser quien acabara con su líder.

Y se marchó, dejándola sola y cubierta de sangre en aquel frío calabozo.

¿Iba a olvidar a Genma y Asuma? ¿A Kakashi? ¿A los chicos y el resto de Konoha? Las lágrimas surcaron su sucio rostro y trató de levantarse... tenía que huir... o matarían a su bebé junto a ella... Con todo el dolor del mundo se puso de pie y caminó hacía las escaleras, donde pronto apareció una mujer cuyo nombre no pudo recordar a pesar de identificarla visualmente...

—Lo oí todo... si quieres vivir tienes que darte prisa, soy muy vieja para cargarte.

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Era más de media noche cuando la comitiva de ninjas llegó a la Capital, y sin ceremonia ingresaron al palacio.

—¿A qué debemos su visita, Hokage? Me temo que estamos un poco ocupados en este momento.

Kakashi identificó al hombre de cabellos negros que salió a recibirlo, era Kouji-sama,

—Debo ver ahora mismo al señor Feudal.

Detrás del Hokage estaban Sakura, Tenten, Shikamaru y Kurenai.

—Me temo que eso no será posible... mi hermano, el señor Feudal está muerto.

Tantos los shinobis de Konoha como los guardias del palacio se mostraron sorprendidos.

—¿Cómo es posible?

—Una mujer de Konoha lo mató, Emiko Ryuzara. —miró a uno de sus guardias. —Lleva la noticia al exterior y que inicien los preparativos para el funeral de mi amado hermano menor... Kyoko y sus hijos estarán destruidos, pero su dolor tendrá consuelo cuando ejecuten a la asesina.

—Alto. —exclamó Kakashi sintiendo la rabia desbordarse. —Ahora, Kurenai.

La mujer juntó sus manos y con un par de sellos la habitación se volvió de color negro y los guardias se quedaron inmóviles como estatuas.

—¿Qué significa esto, Hokage-sama? —preguntó Kouji.

—Konoha no interviene en las decisiones del palacio Feudal, pero ustedes tomaron a la madre de mi hijo... ¿Dónde está Emiko?

Los ojos del hombre se abrieron con sorpresa.

—¿Tú eres el padre de ese bebé? Bueno, de haberlo sabido mi hermano no le habría puesto un dedo encima al hijo del Hokage... es una pena que no lo hicieran público.—alzó sus hombros.

Kakashi lo tomó de la solapa y acercó su rostro al suyo.

—No volveré a repetirlo... ¿Dónde está Emiko?

—Desangrándose en los calabozos.

Kakashi lo arrojó al suelo y marchó junto a los tres Chunnin a la dirección indicada.

—Me temo que no podemos dejar las cosas, así. —Kurenai habló. —Tus guardias olvidarán lo sucedido, todos en el palacio olvidarán lo que pasó hoy, incluso tu.

Aquellas palabras hicieron reír al hombre.

—Vaya ironía... —se burló. —¿Y qué más, ninja de Konoha? ¿Crees que nosotros no estamos preparados para ataques de genjutsu? Una vez se rompa tu ilusión volveremos a cazar a Emiko... y si Konoha la protege, diremos que es un golpe de estado lo que Konoha está haciendo.

—Me gustaría ver eso. —una voz se dejó escuchar dentro del genjutsu de Kurenai cuando una gran serpiente apareció en la ilusión. —Me temo que esto es más que una ilusión.

Kouji quedó impresionado al ver al hombre que se materializó frente a él mismo.

—Sasuke Uchiha...

—Kotoamatsukami. —dijo Sasuke mientras Kurenai terminaba con su genjutsu. —Ahora, olvidarás que conociste a Emiko Ryuzara, tu hermano se suicidó y tu asumirás el puesto de señor Feudal, siempre obedeciendo a todas las ordenes que el Hokage de Konoha te dé, serás un gobernante justo. —miró a los guardias. —Ustedes no recordarán nada de lo sucedido este día.

Kurenai observó el rostro del hombre cómo asentía y después caía agotado al piso.

—Eso debería resolver esto... ¿Donde está Ryuzara? —preguntó Sasuke.

—En los calabozos. —respondió la mujer y Sai se unió a ellos.

—Vamos. —ordeno Sasuke.

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Cuando Kakashi y los tres chunnin bajaron por la escaleras, vieron el lugar completamente oscuro. Con prisa, Tenten comenzó a encender las antorchas en las paredes y así fue posible ver dos cuerpos en el piso junto a un montón de sangre regada por todos lados.

—La chica está viva. —dijo Tenten al tocar su pulso.

—Él no. —dijo Shikamaru mientras le daba la vuelta y veían al señor Feudal.

—No veo rastros de Emiko... pero estoy segura de que está herida...

Sin pensarlo, Kakashi invocó a su ninken.

—Pakkun, chicos, encuentren a Emiko ya. —dijo con un hilo de voz, la sangre de aquel lugar era demasiada para un solo cuerpo, una parte de ese líquido rojo debía ser de ella.

—No está por aquí... pero su rastro sube las escaleras... —dijo Pakkun y corrió seguido del resto de los perros hacía arriba.

Todos los siguieron pero no estaban listos para ver a Emiko ahogarse en sangre a las afueras de una mediana choza que Kakashi reconoció en la oscuridad, era la vecina anciana de Emiko... la mujer que había conocido hace tantos años cuando vinieron a pedir el cambio de filiación de Emiko, la sensei de su sensei.

—¿Qué esperan ahí parados? Alguien que la cargue y la coloque en la mesa, perforaron uno de sus pulmones.

Sin pensarlo ni un segundo Kakashi corrió y la cargó en brazos para entrar a la casa y la anciana tiraba al suelo todo lo que había en la mesa para despejar el sitio.

—La revisaré... —Sakura se quitó los guantes y comenzó a hacer un diagnóstico de la chica.

—En la chimenea hay un cántaro con agua, tráelo junto a las toallas que hay en el baño. —ordenó la anciana mientras Shikamaru iba por el agua y tenten por la toallas.

—Sakura...—Kakashi llamó a la chica, quien conforme pasaban los segundos se ponía más pálida.

—Va a necesitar una transfusión de sangre...

—Primero sella el pulmón o entrará en shock. —dijo la anciana mientras ponía las manos en el vientre y como un reflejo, Kakashi alejó a la anciana de Emiko con poca gentileza.

—Usted mató a su primer bebé... no dejaré que vuelva a hacerlo.

El rostro de la anciana no cambió su expresión pero se notaba cansada.

—Sí, lo hice, porque aquella mujer era una herramienta que estaba desobedeciendo las órdenes de sus superiores. —con su mano señaló a Emiko inconsciente en la mesa, quien solo era tratada por Sakura. —Pero esa mujer de ahí es una ciudadana de Konoha, así que mi deber es salvarlos, así que si no me dejas ir, no sobrevivirá.

—Haz algo que dañe al bebé, y no vivirás para contarlo. —si Kakashi hubiera tenido el sharingan, este hubiera evolucionado al Mangekyou por los sentimientos con lo que dijo aquello. A regañadientes, soltó a la anciana quién volvió a poner las manos en el vientre de la mujer.

—El bebé está agitado pero bien, Emiko lo cubrió con chakra... pero si sigue perdiendo sangre, ambos morirán.

—¿Qué es esto? —exclamó la chica cuando puso de lado a la mujer con ayuda de Tenten para atender directamente su herida.

—Parece un sello.

—Se deben poner sellos pares sobre los sellos impares para detener su efecto. —la anciana sostuvo a Emiko mientras esta volvía a escupir sangre. —Pero deberán esperar a que esté estable o esa interrupción en su flujo de chakra la matará.

—¿Qué hace el sello? —preguntó Shikamaru.

—Le está borrando todos sus recuerdos, aún si logramos estabilizarla, quizá no despierte, no sé qué clase de daño mental está recibiendo.

Shikamaru vio que el rostro del peligris perdía todo el color, al parecer aquella situación no iba a terminar muy bien por donde lo vieran.

—Vamos a fuera... —Shikamaru sujetó al Hokage por el brazo.

—No, yo...

—¿Quieres que muera recordándote o que viva aunque sea sin ti?

—Yo... yo quiero que ella viva.

—Entonces vamos fuera, ellas necesitan espacio y no hay nada que un par de inútiles como nosotros pueda aportar hasta que esté estable y entonces podamos detener el sello.

El sonido se apagó para Kakashi, de pronto las últimas palabras de Shikamaru lo habían impactado.

O que viva aunque sea sin ti...

Sin ti...

Sí, eso era lo que él pensaba que quería... pero verla desangrarse desde la ventana de afuera de la cabaña, supo que uno debía tener cuidado con lo que deseaba, porque a veces la vida te lo cumplía de la peor manera posible.

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¡Muchas gracias por leer!

Muchas gracias por sus comentarios, aún sigo tomando en cuenta sus sugerencias sobre el final, mil gracias por apoyar este fic.

A esta historia le queda poquito... independientemente de lo que suceda con Emiko... ¿Quieren ver algo de Kakashi como padre?

Nos leemos pronto!

25 julio 2022