CORRUPTED BODY

-Instintos-

Weiss se quedó mirando la pantalla frente a ella. Pasó sus dedos, moviendo los gráficos, las imágenes, los cálculos, intentando procesar toda esa información.

El laboratorio estaba en silencio, a pesar de la cantidad de gente ahí. Algunos tecleando, otros observando reacciones químicas y mirando en sus microscopios. Todos concentrados en su trabajo, pero ese silencio no era normal. Ya se había acostumbrado a estar ahí, esperando respuestas, y había un ánimo diferente a todas aquellas veces.

Lo último que revisó, fue la cadena de ADN en las imágenes. Acercó una de ellas, analizando cada una de las partes de aquel material genético.

No era una experta en todo ese tema, pero había estudiado desde que se propuso ayudar a Ruby, desde que llegaron ahí. Había aprendido lo básico para poder entender lo que los laboratoristas hacían.

Y esa cadena de ADN, no era normal.

No era como la suya, pero…

Podía encontrar algunas similitudes con la de los Faunos.

Volteó, Blake estaba a su lado, había venido a visitar a Ruby, y al final decidió quedarse un momento más, y honestamente, apreciaba la compañía. Estar con toda esa gente le resultaba extraño. Estar con Ruby se le hacía difícil con el poco tiempo que tenía, y verla así de sumida en su problema, le dolía en el pecho. Ver a Yang...era prácticamente imposible. Se había escondido lo suficiente, y la única forma de saber de la rubia era gracias a Blake.

Agradecía que Blake pudiese estar ahí para Ruby, ya que no podía contar con su hermana mayor.

Blake entendía en cierta parte el dolor de Ruby, así que apreciaba que pudiese brindarle compañía de vez en cuando, así también mantenerlas informadas sobre el resto de sus amigos que seguían haciendo pequeñas misiones por la zona.

"¿Qué pasa?"

Blake parecía curiosa, y le hizo una seña para que se acercase. Le mostró algunos de los resultados, y comenzó a buscar en la tableta en sus manos datos sobre el ADN humano y Fauno, para luego mostrárselo a la chica, con la intención de que lo comparase.

Se quedaron en silencio, mirando las imágenes, y luego mirando la cadena que estaba en la sangre de Ruby.

Claramente su genética no era así, no antes de caer en la piscina de Grimm.

Tenía claro que otra persona pudo haber muerto al caer ahí, pero ni ella ni Cinder murieron a causa de eso. Tenía teorías, pero poco se sabía, y poco se podía llegar a saber. Cinder tenía aquellas cualidades características de un Grimm antes de caer que pudieron evitar que se consumiese, y en cuanto a su líder, solo podía asumir que el que Ruby sobreviviera, era gracias a las misteriosas habilidades que tenían los ojos plateados.

"Es como si fuese un humano, un Fauno y un Grimm al mismo tiempo."

Blake habló, pensativa, vociferando lo que nadie quería decir en voz alta.

No se sabía mucho de los Grimm, como si tenían ADN o no. Cada vez que alguien intentó sacar algo de ellos, terminaba esfumándose, así como el resto. No había forma. Eran tan solidos como etéreos. Incluso en cautiverio hacían todo lo posible por matar a las personas que los mantenían cautivos e incluso toman la iniciativa de suicidarse si no pueden liberarse y volverse humo antes de que puedan ser examinados.

Parecen instintivos y sedientos de sangre, pero en situaciones así, pueden ser realmente inteligentes.

La forma de esa cadena extra en su sangre era demasiado extraña para asumir que tenía algo de humano. La cadena de Fauno se unía con la humana en una perfecta sincronía, imitando casi por completo la de un Fauno cualquiera, pero esa cadena extra que aparecía y se entrelazaba con las otras, no era de ese mundo.

Era factible asumir que esa parte era la que corrompía a Ruby. Consumiéndola.

Aun no sabía porque había sucedido eso, no había mayor explicación.

Ruby siendo humana, cayendo en la piscina, y saliendo mitad Beowolf, explicaría la cadena extraña, pero... ¿De dónde sale lo Fauno? No había explicación para eso. Tal vez el ADN de un Grimm era similar a uno de un Fauno, o tal vez ambos estaban ligados. Quizás la única forma de que funcionase dicha cadena corrupta era añadiéndole los eslabones de un Fauno.

Solo eran teorías, nada más.

La típica era aquella mención que decía que los Grimm eran animales que fueron corrompidos, así que tendría algo de lógica asumir que tenían conexión, pensando en que los Faunos tenían algo de animales.

Pero decir que un Grimm y un Fauno tenían algo en común, en darlo por hecho, alertaría a las masas, y los problemas entre Faunos y Humanos ya era lo suficientemente vulnerable para decir semejante barbaridad.

Al menos ya sabía con claridad que debía hacer.

Sacar esa cadena corrupta de su ADN, desligarla lo suficiente para que desaparezca. Tenía que estar de cabeza en las instalaciones para que no perdieran de vista su objetivo. Debía de existir una forma de analizar ese ADN corrupto y contrarrestarlo, no iba a darlo por imposible.

Si eso le pasó a Ruby, a alguien más le podría pasar en un futuro, y tener un antídoto para contrarrestar los genes de los monstruos, salvaría vidas.

Pero por ahora, solo quería salvar a Ruby.

"Creo que deberías tener cuidado."

Dio un salto al escuchar a Blake hablar, la cual estuvo en silencio por un largo tiempo. La miró, interrogante.

"¿Porque lo dices?"

Parecía que Blake lucía algo incomoda. Era como si supiese mucho más de lo que aparentaba, y creyó que se debía al lugar donde estaban, a como trataban a las personas como esta, no por nada sus visitas eran tan breves. Pero tenía la sensación de que no era solo eso.

"Ruby pasó de ser una humana, a convertirse no solo en mitad Fauno, sino que también en un Grimm. Su cuerpo va a sufrir de golpe lo que nosotros podríamos sufrir desde nuestro nacimiento. Cosas a las que nos hemos acostumbrado. Características propias de los animales que se hicieron comunes en nuestra vida, por lo tanto, somos capaces de controlar a nuestro antojo."

Pestañeo un par de veces, aun sin captar lo que su amiga decía.

Blake soltó un suspiro, sus ojos vagando a las imágenes que tenían en frente.

"Ruby ahora tendrá que lidiar con instintos que nosotros tuvimos alguna vez, pero que al vivir más humanamente están prácticamente obsoletos. Solo te digo que eres cercana a Ruby, de hecho, eres ahora la única que pasa tiempo con ella, así que puede que esta termine poniéndose demasiado sobreprotectora contigo. Eres su compañera después de todo."

Aun le parecía extraño todo lo que Blake le decía, sobre todo porque seguía teniendo la sensación de que había algo que no le estaba diciendo. ¿Acaso Ruby le dijo algo? Como sea, le prestaba suficiente atención a Ruby para poder notar un cambio en su comportamiento, y si bien esta solía andar deprimida, extraña, ajena incluso, seguía siendo un comportamiento razonable.

Pero si Blake se lo decía, era porque sentía que algo andaba mal, y debía confiar en ella.

"Tendré cuidado, Blake."

Le dijo, intentando calmar un poco a la chica, que claramente parecía consternada. Probablemente estuviese haciendo un alboroto por nada.

Unas horas después, luego de recopilar todo lo que necesitaba, se puso a hablar con el doctor a cargo.

Todo aquello, debía decírselo a Ruby.

Si bien era un material de estudio, como estos solían llamarla, seguía siendo lo más moral el decirle lo que ocurría. No era un objeto, era una persona, y al parecer, muchos ahí, opinaban diferente. Incluso ese doctor, y como lo detestaba, pero no podía mover un solo dedo sin su aprobación, y odiaba necesitar la aprobación de las personas.

Por suerte este aceptó, y de inmediato comenzó a caminar hacia la habitación de Ruby, lugar al que podía llegar con los ojos cerrados, se había acostumbrado a aprovechar cada tiempo libre para visitarla. No quería dejarla sola, porque Ruby no la dejó sola. Se lo debía.

Pero, para su desgracia, el doctor la siguió.

"Puedo decírselo yo sola."

Le dijo, sintiéndose en parte incomoda, y también le preocupaba que Ruby se sintiese atacada con la visita del doctor. No estaba acostumbrada a visitas extrañas en su habitación, y se sentía reacia a la gente de ahí que le hacía exámenes y la sometía a tratos rigurosos. Podía notar de inmediato su molestia ante lo evidentes que se volvían sus sentimientos ahora que tenía una cola y orejas sobre su cabeza, que hacían que leerla fuese sencillo.

Este pareció ignorar su clara intención de deshacerse de él.

Vaya idiota.

"Soy el doctor a cargo, debo informar a los pacientes, ese es mi deber."

Si, era verdad.

Era el medico a cargo, y en realidad, tenía más rango que ella ahí, que cualquiera. Simplemente se mordió la lengua y no dijo nada más. No podía arruinar su situación. Ya tuvo bastantes problemas convenciendo a su padre de dejarla trabajar ahí para tirar todo a la basura sin haber sanado a Ruby.

Abrió la puerta, y se encontró con Ruby de pie, mirando por la ventana. Podía notar como su ropa le quedaba algo estrecha en algunas zonas, así como donde tenía los huesos puntiagudos creando bultos en la tela. Por suerte encontró cambios de ropa lo suficientemente gruesos para que no pudiesen romperse.

Era obvio que Ruby los había escuchado entrar, sus orejas moviéndose, pero no parecía tener la intención de girarse. Su cola salía por la parte superior de la ropa, pero se mantenía inerte. No como usualmente la veía cuando estaban a solas. Más vivida. Más Ruby.

Algo pasaba, algo no estaba bien.

Carraspeó, con la intención de hablar.

"Ruby, este es el doctor Stanley, está a cargo de tu caso."

Cuando terminó, Ruby volteó. Notó como su rostro parecía serio, demasiado, sus ojos un poco más inhumanos de lo usual. La vio asentir, mientras se movía de nuevo a su cama, acomodándose en ella, con poco interés. La notaba diferente, algo debió pasarle.

¿La conversación con Blake? Podía ser una opción.

El doctor la saludo, pero de nuevo, no había ningún interés en la expresión de Ruby.

¿Qué le estaba pasando?

No era así ni siquiera cuando venían a examinarla.

"Bueno, señorita Rose, sus exámenes de sangre ya fueron analizados por completo."

El doctor comenzó a hablar de datos, de cosas irrelevantes. No mencionó la parte Grimm y Fauno que era en realidad lo único importante de mencionar, las otras cosas no eran entendibles para alguien que no conoce nada de ese mundo. Incluso para ella, algunas cosas eran incomprensibles.

"La señorita Schnee ha sido de mucha ayuda, así que tenemos claro que con ella lograremos encontrar la forma de solucionar su situación."

Este mencionó, y dio un salto cuando sintió la mano de este en su hombro.

No le gustaban ese tipo de cosas, nunca le gustaron. No aceptaba muestras de afecto ni siquiera de sus cercanos, solo personas en las que confiaba, y a veces solo se lo permitía a Ruby.

Por supuesto que le causó incomodidad de inmediato.

Pero se tragó su molestia, al fin y al cabo, no era seguro el pelear con ese hombre. Tenía demasiado poder en el recinto.

Nuevamente se tuvo que morder la lengua. No podía abusar de su posición como la hija de Jacques Schnee, ya que podía quedarse sin un lugar en el laboratorio. Y debía quedarse ahí para ayudar a Ruby. Si la echaban, quedaría en ascuas. No creyó siquiera que su padre le permitiría estar ahí para cuidar de su compañera, no luego de que huyese de esa forma de la mansión, así que estaba pisando en hielo fino.

Estaba obligada a soportar gente asquerosa y sin moral.

Bueno, siempre tuvo que soportar a gente asquerosa, así que no era la primera vez.

Desvió la vista de la mano ajena en su hombro y miró a Ruby.

Sintió un escalofrió en su espina cuando notó la expresión en el rostro de la menor.

Ira.

Rabia.

Odio.

Pudo notar el salto que dio el doctor, debido a la cercanía.

Ruby estaba gruñendo, sus ojos plateados pegados en ella. Su cuerpo estaba tenso, y tanto su cola como su cabello, parecían verse con más volumen. Luego sus ojos cambiaron. No eran plateados, si no que empezaban a tornarse rojos. Le recordó de inmediato a los ojos de Yang. Los mismos. Prácticamente idénticos, pero más inhumanos.

Mas Grimm.

Vio esos ojos aquella vez, cuando esta salió de la piscina, gritando, comandando al resto de Grimm a alejarse, y luego, cuando los comandó de nuevo, obligándolos a acatar las órdenes de atacar a la bestia más grande, y estos le hicieron caso, como si se tratase de un Alpha Beowolf.

Ahora notaba que esos ojos eran similares a los de un Grimm, y ahí entendió, que, si los plateados se volvían rojos, era porque su lado Grimm estaba más presente que nunca.

Pero, ¿Por qué ahora? No la había visto así nunca en todas esas semanas, incluso ante la presión del cautiverio.

"¿Qué le pasa?"

Stanley la miró, buscando respuestas, pero no podía darle ninguna. No entendía lo que le pasaba a Ruby. Esta jamás se comportaba así, ni siquiera en peleas. No es que Ruby no se enojase, claro que lo hacía, pero esa mirada era completamente diferente.

Más salvaje.

Decidió seguir la mirada de esta, y no la miraba a ella en particular, si no que miraba la mano ajena que seguía en su hombro. Entonces la advertencia de Blake empezó a tener sentido. ¿A eso se refería? Ruby estaba siendo protectora con ella, y la cercanía del hombre no le agradó en lo absoluto. Si lo pensaba de esa forma, tenía sentido. Debía pensar en las cosas de una forma más básica. Un Beowolf, era un lobo, y esos animales eran territoriales, era claro que ese era el problema.

Miró a Ruby, luego al doctor.

"Creo que se calmará si me deja a solas con ella."

Le dijo, intentando no sonar irrespetuosa.

Este negó de inmediato, su agarre haciéndose más firme en su hombro, sus dedos prácticamente enterrándose en su carne. Le dio asco, y por un momento deseó que Ruby simplemente le saltase encima, usando más que fuerza bruta para alejarlo. Podía morderlo, podía desgarrarlo, y sabía que Ruby le haría caso.

Se vio sorprendida de sí misma. No entendía de donde salió aquel pensamiento, pero no podía siquiera pensar algo similar, o su posición ahí se esfumaría.

"No te dejaré sola con un animal tan peligroso."

Oh. Animal.

La palabra sonó tan repugnante en su boca, y eso le provocó aún más asco.

Y pensar que ella, en algún momento, se refirió así a personas como Blake, y ahora como Ruby. Pero encontraba inaudito que una persona de ciencia tuviese una percepción así. Una persona culta, con estudios. Al final, este era igual a su padre, por eso le desagradaba tanto.

Iba a decirle algo, enojada, pero fue otro gruñido el que detuvo sus palabras, casi como si le leyese la mente.

Suéltala.

Fue un susurro, o más bien, otro gruñido. No sonó fuerte, pero lo suficiente para que ambos pudiesen escucharlo. Muy grave y lúgubre. Mentiría si no dijese que le dio cierto pánico, incluso algo de miedo, sobre todo al notar los colmillos reales combinando con los de aquel hueso de Grimm. Pero tampoco estaba asustada de Ruby, porque entendía el contexto. Ruby jamás la lastimaría, pero no dudaba que era completamente capaz de lastimarlo a él, y siendo honesta, haría exactamente lo mismo.

Si pudiese hacerlo, ya habría invocado a su caballero para mantenerlo a raya.

Aun así, esa no era una solución ni un movimiento inteligente, debía dejar siquiera de fantasear con cosas así. Debía ser capaz de controlar sus emociones, así como también las de Ruby. Esta era letal contra las bestias, usando a Crescent Rose con gran destreza, y ahora inclusive su habilidad cuerpo a cuerpo había mejorado, así que no dudaba de su fuerza, y contra un hombre de ciencia lánguido, no demoraría nada en hacerlo polvo, y tenía claro que detenerla iba a ser aún más complicado cuando hubiese enterrado sus colmillos en el hombre.

No quería que nadie saliese lastimado, o sea si, quería que él saliese lastimado, pero no podía aceptar las consecuencias.

Aún tenía muchas cosas que lograr ahí.

"Insisto, debería soltarme y dejarnos a solas."

Le dijo una última vez. Cortante.

Sintió algo de pánico cuando la espalda de Ruby se empezó a arquear. Parecía a punto de atacar, así que por su parte decidió hacer el primer movimiento, acercándose más a la mujer, y alejándose del doctor, lo suficiente para que el agarre se perdiese. Le dolió, no iba a negarlo, pero más le dolería el ver a Ruby perder la cordura por un sujeto como ese, el que él las obligase a separarse.

No solo echarla de ahí, si no que tomase la decisión de aniquilar a Ruby.

Eso no lo aceptaría, jamás.

Los ojos de Ruby seguían mirando con intensidad al doctor, el cual parecía aun obstinado con quedarse ahí.

¿Preocupado por ella? No me hagas reír.

Tal vez solo quería hacerse el hombre macho caballeroso que no le teme a una bestia iracunda. Lo pondría en la lista de hombres que quisieron hacer eso con ella tantas otras veces en el pasado.

Y fallaron, miserablemente.

"Yo puedo con esto."

Le dijo, ya harta de la presencia del hombre.

Tal vez no podía hacer mucho contra él, porque apenas y lo conocía, solo trabajaban juntos en ciertas circunstancias, pero era la primera vez que pasaba una cantidad circunstancial de tiempo con él. Pero a Ruby, a Ruby la conocía hace mucho, podía lidiar con ella. Prefería estar con ella incluso con su extraño comportamiento que con ese hombre.

No le daba miedo, pero si le daba miedo lo que su propia mente aceptaba que Ruby le hiciese a él.

Optó por ignorarlo, por darle la espalda, y darle su atención individual a Ruby.

La miró, buscando los ojos rojizos, los cuales seguían enfocados en el extraño en su lugar privado, latentes, salvajes. Llevó una de sus manos hacía el cabello de Ruby, y esta dio un salto ante la cercanía. Hubiese pensando que tal vez la mordería o quien sabe qué, pero no, Ruby jamás la lastimaría.

Estaba completamente segura de eso.

Esta cerró los ojos de inmediato, dejando de lado los gruñidos, calmándose de inmediato. Se vio observándola, aprovechando la cercanía, notando lo efectivo que pareció ser su movimiento.

Muchas veces, en el pasado, quiso acercarse así, tener una amistad más íntima en Beacon, ser tan cariñosa con Ruby como esta lo era con ella, pero nunca tuvo el valor, y se sentía tan estúpida por esperar a que a esta le pasase algo así de grave para hacerlo.

Cuando se dio cuenta, el doctor ya había salido de la habitación, por suerte.

Tener que ser respetuosa con gente así, le hacía sentir tanto agobio como rabia. Impotencia. Frustración. Y creyó que no volvería a pasar por algo así desde que Ruby la sacó de su casa, que la rescató de su prisión, pero ahí estaba, de nuevo pasando por eso.

Pero lo hacía por Ruby, y podía hacer sacrificios, por Ruby podía.

Ruby pestañeó un par de veces, parecía sorprendida, pero seguía apegándose a su mano con la intención de no perder la cercanía. Sus ojos volvieron a ser los mismos de siempre, y se sintió tranquila de ver los ojos plateados una vez más.

"Uh, ...lo siento, no sé qué me pasó..."

Por una parte, le creyó, pero por otra, no.

Ruby no solía mentir, así que debía ser eso la sensación que le dieron sus palabras. Sonaron poco genuinas. Ruby le ocultaba algo, así como Blake. Algo había sido discutido entre ambas, algo que no iba a entender probablemente. Pero si tenía que ver con los instintos, realmente agradecía la advertencia de Blake, porque si esta se lo hubiese dicho un solo día después, habría tenido que estar en esa situación sin entender que rayos le pasaba a Ruby.

Debía ser difícil tener que lidiar con eso, con nuevos sentimientos, con nuevos impulsos, tener que vivir una vida completamente diferente de un día para otro.

Al menos esta estaba en calma, y le sorprendió lo natural que era el acariciarla, como si se tratase de un cachorro, y era gracioso decirlo cuando esta estuvo a segundos de devorar a ese sujeto, su rostro completamente trasformado en algo letal, su mirada envuelta en rabia, en sentimientos que eran imposibles siquiera precisar. Para nada un cachorro.

Tendría que tener cuidado con él, ahora sabía que Ruby estaría tensa si es que volvía a presentarse, así que evitaría que ambos tuviesen que verse de nuevo. Sentía algo de miedo al respecto.

Más que por lo que Ruby haría, si no por lo que ella misma permitiría que Ruby hiciese.

Ella misma tenía instintos que no creyó que tenía.

Tendría cuidado.