Miró el agua que fluía tan tranquila por su propio sendero, serpenteando entre los árboles apenas iluminados por la luz de la luna.

Despegó los ojos de tan bonito paisaje para girarse y mirar al hombre con quien había compartido la noche, la primera de varias en su futuro, la primera en que se sentía libre del yugo de la vida que su padre había planeado para ella desde que era pequeña.

Observó el ojo verde brillante, arrastrándose por el pasto hasta que estuvo cerca de su rostro, mintiéndose al decirse que él podía verla claramente. Peinó la ceja de su ojo bueno con los dedos, viendo, simplemente observando a ese hombre que había dado tanto por ella, respirando el aroma de ambos en el aire, como un aroma imperecedero, algo eterno, la unión de sus propios aromas que simbolizaba la unión de sus cuerpos, la unión de sus almas que tanto tiempo ella había negado.

- Aun es temprano. – Sonrió cuando escuchó la voz de André, cerrando los ojos para acercarse más y acurrucarse en su pecho.

- Lo sé. – Susurró, percibiendo los brazos de él al envolverla en un fuerte abrazo.

- Oscar…- No lo dejó terminar, besándolo con fuerza, sabiendo que al día siguiente su vida estaría en riesgo, que el destino le había puesto una sentencia de muerte casi imposible de quitar, que su suerte nunca le había pertenecido. Respiró profundo, acomodándose.

- Abrázame y no me sueltes, bésame sin pensar que existe el mañana, hagamos que hoy sea eterno.

Se abrazaron con fuerza, recordando cada minuto que habían compartido durante toda su vida.

Estarían juntos como amantes por una última vez antes de la batalla.

Lo disfrutarían como si en verdad fuese la última vez para hacerla eterna en sus mentes.

Inspirada en Als wärs da letzte Mal de Omph, ojalá les guste.

(y no olviden comentar, así me dan ganas de actualizar con más frecuencia)