El profesor Lupin no se encontraba en el aula cuando los tres llegaron a su primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Todos los alumnos que se encontraban en el aula miraban a Harry con asombro y con algo de respeto por lo ocurrido en la clase de posiciones. Ese era el tema de lo que todos los alumnos de Hogwarts hablaban por los pasillos del colegio, sobre cómo Harry Potter habia mandado a volar a Snape con la maldición Expulso, porque el profesor habia hablado mal de su padre.

"Bien hecho, Harry", "eso fue asombroso", decían algunos Gryffindor's y Hufflepuff's, los alumnos de Slytherin miraban a Harry con desprecio por lo ocurrido el día de hoy.

Inclusive Draco tenía un rostro rojo de ira, pero este habia optado por no soltar alguna de sus frases para hacerlo molestar.

Después de que todos salieron de su asombro y los murmullos se callaron, fue que sacaron los libros, las plumas y los pergaminos, y estaban hablando entre si cuando por fin llegó el profesor. Lupin sonrió vagamente y puso su maletín en el escritorio. Este estaba tan desaliñado como siempre, pero parecía más sano que en el tren, como si hubiera tomado unas cuantas comidas abundantes.

"Buenas tardes", saludo el profesor Lupin. "¿Podrían, por favor guardar sus libros? La lección de hoy será práctica, usaran solamente sus varitas mágicas.

La clase cambió miradas de curiosidad mientras recogía los libros. Nunca habían tenido una clase práctica de Defensa Contra las Artes Oscuras, a menos que se contara la memorable clase del año anterior, en que el antiguo profesor había llevado una jaula con duendecillos y los había soltado en clase. "Bien" dijo el profesor Lupin cuando todo el mundo estuvo listo. "Si tienen la amabilidad de seguirme", dijo el profesor dándole una sonrisa amable a Harry.

Desconcertados, pero con interés, los alumnos se pusieron en pie y salieron del aula con el profesor Lupin. Éste los condujo a lo largo del desierto corredor. Doblaron una esquina. Al primero que vieron fue a Peeves el poltergeist, que flotaba boca abajo en medio del aire y tapaba con chicle el ojo de una cerradura. Peeves no levantó la mirada hasta que el profesor Lupin estuvo a medio metro. Entonces sacudió los pies de dedos retorcidos y se puso a cantar una monótona canción...

"Loony, loopy Lupin," Peeves canto "Loony, loopy Lupin, loony, loopy Lupin."

Harry observo curioso el rostro del profesor Lupin, el hombre tenía una sonrisa en su rostro, como si este estuviera recordando el tiempo en su juventud o eso era lo que Harry pensaba que el profesor Lupin debia estar pensando.

Pareciera que el poltergeist y el profesor se conocían con anterioridad." Yo en tu lugar quitaría ese chicle de la cerradura, Peeves" advirtió Lupin amablemente. "El señor Filch no podrá entrar a por sus escobas."

El poltergeist ignoro al profesor y este solamente siguió entonando su canción. El profesor Lupin suspiró y sacó la varita mágica. "Este es un hechizo útil y sencillo", dijo el profesor a la clase, volviendo la cabeza. "Por favor, estad atentos."

El profesor Lupin alzó la varita a la altura del hombre. "¡Waddiwasi!" y apuntó a Peeves. Con la fuerza de una bala, el chicle salió disparado del agujero de la cerradura y fue a taponar la fosa nasal izquierda de Peeves; éste ascendió dando vueltas como en un remolino y se alejó como un bólido, zumbando y echando maldiciones.

El resto del camino fue en silencio los alumnos siguiendo al nuevo profesor con algo de respeto, casi al final el profesor Lupin los condujo por otro corredor y este se detuvo en la puerta de la sala de profesores.

"Entren, por favor", dijo el profesor Lupin abriendo la puerta y cediendo el paso.

En la sala de profesores, una estancia larga, con paneles de madera en las paredes y llena de sillas viejas y dispares, no había nadie salvo un profesor. Snape estaba sentado en un sillón bajo y observó a la clase mientras ésta penetraba en la sala. Los ojos le brillaban y en la boca tenía una sonrisa desagradable. Cuando el profesor Lupin entró y cerró la puerta tras él.

"Déjela abierta, Lupin. Prefiero no ser testigo de esto." Dijo Snape, el profesor de pociones se puso de pie y pasó entre los alumnos. Su túnica negra ondeaba a su espalda. Snape no dijo palabra alguna, el hombre solamente se marchó del aula no sin antes lanzarle una mirada fulminante a Harry quien en ningún momento aparto la vista del hombre con el cabello grasiento. Ambos se miraron por unos instantes y la tensión en el aire se hizo notar.

"Solo dime una maldita cosa, un motivo más para lanzarte la maldición Cruciatus", pensó Harry con odio hacia el hombre. Sabía que la única razón por la que él habia podido mandar a volar a Snape habia sido por un atisbo de suerte y nada más, Harry dudaba que él volviera a poder a acertar un hechizo en Snape.

Fue Snape quien corto la vista primero y cuando el hombre se largó del lugar, Harry se dio cuenta que habia estado conteniendo la respiración, su mano derecha temblaba notablemente. Ron y Hermione lo miraron preocupados y toda la clase estaba atenta a él.

"Ahora", dijo el profesor Lupin llamando la atención del fondo de la clase y, donde no había más que un viejo armario en el que los profesores guardaban las túnicas de repuesto. Cuando el profesor Lupin se acercó, el armario tembló de repente, golpeando la pared.

"No hay por qué preocuparse", dijo con tranquilidad el profesor Lupin cuando algunos de los alumnos se echaron hacia atrás, alarmados. "Hay un boggart ahí dentro".

Casi todos pensaban que un boggart era algo preocupante. Neville dirigió al profesor Lupin una mirada de terror y Seamus Finnigan vio con aprensión moverse el pomo de la puerta.

"A los boggarts les gustan los lugares oscuros y cerrados" prosiguió el profesor Lupin ignorando la mirada de horror en algunos estudiantes. "Los roperos, los huecos debajo de las camas, el armario de debajo del fregadero… En una ocasión vi a uno que se había metido en un reloj de pared. Se vino aquí ayer por la tarde, y le pregunté al director si se le podía dejar donde estaba, para utilizarlo hoy en una clase de prácticas. La primera pregunta que debemos contestar es: ¿qué es un boggart?"

Harry habia leído sobre los Boggarts en el Leaky Cauldron, pero estaba cansado el día de hoy, por lo que dejo que Hermione respondiera como siempre.

"Es un ser que cambia de forma", explico Hermione. "Puede tomar la forma de aquello que más miedo nos da".

"Yo no lo podría haber explicado mejor" admitió el profesor Lupin.

"El boggart que está ahí dentro, sumido en la oscuridad, aún no ha adoptado una forma. Todavía no sabe qué es lo que más miedo le da a la persona del otro lado. Nadie sabe qué forma tiene un boggart cuando está solo, pero cuando lo dejemos salir, se convertirá de inmediato en lo que más temamos. Esto significa", prosiguió el profesor Lupin, optando por no hacer caso de los balbuceos de terror de Neville. "Que ya antes de empezar tenemos una enorme ventaja sobre el boggart. ¿Sabes por qué, Harry?

Harry pensó un momento. "Porque somos muchos. La risa es lo que acaba con un boggart, profesor, lo obligaremos a tomar una forma que nosotros encontremos graciosa", respondió Harry.

"Exacto", dijo el profesor Lupin con una sonrisa de orgullo.

"Siempre es mejor estar acompañado cuando uno se enfrenta a un boggart, porque se despista. ¿En qué se debería convertir, en un cadáver decapitado o en una babosa carnívora? En cierta ocasión vi que un boggart cometía el error de querer asustar a dos personas a la vez y el muy imbécil se convirtió en media babosa. No daba ni gota de miedo. El hechizo para vencer a un boggart es sencillo, pero requiere fuerza mental", explico Lupin.

"Lo que sirve para vencer a un boggart, como explico su compañero Harry, es la risa. Lo que tienen que hacer es hacerlo tomar una forma cómica. Practicaremos el hechizo primero sin la varita. Repitan conmigo. "¡Riddíkulo!"

Riddíkulo!", dijeron todos a la vez.

La siguiente parte de la clase el profesor Lupin siguió explicándoles cómo hacer que funcionara el hechizo y utilizo a Neville como prueba. "Bien, Neville. ¿Qué es lo que más te asuste en el mundo?

Neville movió los labios, pero no dijo nada. "Perdona, Neville, pero no he entendido lo que has dicho", dijo el profesor Lupin, sin enfadarse. Neville miró a su alrededor, con ojos despavoridos, como implorando ayuda. Luego dijo en un susurro. "El profesor Snape."

Casi todos se rieron. Incluso Neville se sonrió a modo de disculpa. El profesor Lupin, sin embargo, parecía pensativo. "El profesor Snape… humm… Neville, creo que vives con tu abuela, ¿es verdad?"

"Sí", respondió Neville, nervioso. "Pero no quisiera tampoco que el boggart se convirtiera en ella. "No, no. No me has comprendido", dijo el profesor Lupin, sonriendo. "Lo que quiero saber es si podrías explicarnos cómo va vestida tu abuela normalmente."

Neville estaba asustado, pero como pudo respondió. "Bueno, ella lleva siempre el mismo sombrero alto, con un buitre disecado encima; y un vestido largo… normalmente verde; y a veces, una bufanda de piel de zorro." "¿Y bolso?" le ayudó el profesor Lupin.

"Sí, un bolso grande y rojo", confirmó Neville. "Bueno, entonces" dijo el profesor Lupin, "¿puedes recordar claramente ese atuendo, Neville? ¿Eres capaz de verlo mentalmente?"

"Sí", dijo Neville, con inseguridad, preguntándose qué pasaría a continuación.

"Cuando el boggart salga de este armario y te vea, Neville, este adoptará la forma del profesor Snape" dijo Lupin. "Entonces alzarás la varita, así, y dirás en voz alta: ¡Riddíkulo!, concentrándote en el atuendo de tu abuela. Si todo va bien, el boggart-profesor Snape tendrá que ponerse el sombrero, el vestido verde y el bolso grande y rojo."

Hubo una carcajada general. El armario tembló más violentamente. "Si a Neville le sale bien", añadió el profesor Lupin, "es probable que el boggart vuelva su atención hacia cada uno de nosotros, por turno. Quiero que ahora todos dediquéis un momento a pensar en lo que más miedo os da y en cómo podríais convertirlo en algo cómico…"

La sala se quedó en silencio. Harry meditó… ¿qué era lo que más le aterrorizaba en el mundo?

Harry pensó por un momento, fue Voldemort, pero tan rápido imagino aquel poderoso mago oscuro, Harry se dio cuenta que él no temía de Voldemort, la muerte le habia dicho que él no temía a Tom Ryddle. Después vino a su mente la imagen de una mano putrefacta que salía de una capa negra, una respiración prolongada inundo sus oídos y al final un frio penetrante le ahogaba, pero eso tampoco le dio miedo.

Y al final, risas se hicieron escuchar, palabras de odio llenaban la cabeza de Harry. La vista de un Harry de once años encerrado en un aramio vino a su mente, un niño escuálido y pálido, lloraba arrinconado en su pequeño espacio, el mayor miedo de Harry era no haber recibido su carta de Hogwarts.

La respiración de Harry se volvió pesada y se estremeció. Miró a su alrededor, deseando que nadie lo hubiera notado. La mayoría de sus compañeros tenía los ojos fuertemente cerrados. Ron murmuraba para sí, algo sobre arañas.

"¿Todos preparados?", pregunto el profesor Lupin.

"Nos vamos a echar todos hacia atrás, Neville", dijo el profesor Lupin, "para dejarte el campo despejado. ¿De acuerdo? Después de ti llamaré al siguiente, para que pase hacia delante… Ahora todos hacia atrás, así Neville podrá tener sitio para enfrentarse a él."

Todos se retiraron, arrimándose a las paredes, y dejaron a Neville solo, frente al armario. Estaba pálido y asustado, pero se había remangado la túnica y tenía la varita preparada.

"A la de tres, Neville", dijo el profesor Lupin, que apuntaba con la varita al pomo de la puerta del armario. "A la una… a las dos… a las tres… ¡ya!" Un haz de chispas salió de la varita del profesor Lupin y dio en el pomo de la puerta. El armario se abrió de golpe y el profesor Snape salió de él, con su nariz ganchuda y gesto amenazador. Fulminó a Neville con la mirada.

Neville se echó hacia atrás, con la varita en alto, moviendo la boca sin pronunciar palabra. Snape se le acercaba, ya estaba a punto de cogerlo por la túnica… "¡Ri… Riddíkulo!" dijo Neville. Se oyó un chasquido como de látigo. Snape tropezó. Ahora llevaba un vestido largo ribeteado de encaje y un sombrero alto rematado por un buitre apolillado. De su mano pendía un enorme bolso rojo. Hubo una carcajada general. El boggart se detuvo, confuso, y el profesor Lupin gritó.

"¡Parvati! Adelante."

Parvati avanzó, con el rostro tenso. Snape se volvió hacia ella. Se oyó otro chasquido y en el lugar en que había estado Snape apareció una momia cubierta de vendas y con manchas de sangre; había vuelto hacia Parvati su rostro sin ojos, y comenzó a caminar hacia ella, muy despacio, arrastrando los pies y alzando sus brazos rígidos… "¡Riddíkulo!", gritó Parvati. Se soltó una de las vendas y la momia se enredó en ella, cayó de bruces y la cabeza salió rodando.

Luego paso Seamus y su miedo era una banshee. Y en un momento Seamus grito "¡Riddikulos!" y la banshee emitió un sonido ronco y se llevó la mano al cuello. Se había quedado afónica.

"¡Excelente! ¡Ron, te toca!"

Ron se dirigió hacia delante. ¡Crac! Algunos gritaron. Una araña gigante, de dos metros de altura y cubierta de pelo, se dirigía hacia Ron chascando las pinzas amenazadoramente. Por un momento, Harry pensó que Ron se había quedado petrificado. Pero entonces… "¡Riddíkulo!", gritó Ron. Las patas de la araña desaparecieron y el cuerpo empezó a rodar. Lavender Brown dio un grito y se apartó de su camino a toda prisa. El cuerpo de la araña fue a detenerse a los pies de Harry. Alzó la varita, furioso de ver a su joven, pero…

"¡Aquí!", gritó el profesor Lupin de pronto, avanzando rápido hacia la araña

La araña sin patas había desaparecido. Durante un segundo todos miraron a su alrededor con los ojos bien abiertos, buscándola. Entonces vieron una esfera de un blanco plateado que flotaba en el aire con algunas pequeñas nubes, delante de Lupin, que dijo ¡Riddíkulo! casi con desesperación.

"¡Adelante, Neville, y termina con él!", dijo Lupin cuando el boggart cayó al suelo en forma de cucaracha. ¡Crac! Allí estaba de nuevo Snape. Esta vez, Neville avanzó con decisión. "¡Riddíkulo!", gritó, y durante una fracción de segundo vislumbraron a Snape vestido de abuela, antes de que Neville emitiera una sonora carcajada y el boggart estallara en mil volutas de humo y desapareciera. "¡Muy bien!", gritó el profesor Lupin mientras la clase prorrumpía en aplausos.

"Muy bien, Neville. Todos lo habéis hecho muy bien. Veamos… cinco puntos para Gryffindor por cada uno de los que se han enfrentado al boggart… Diez por Neville, porque lo hizo dos veces. Y cinco por Hermione y otros cinco por Harry.

"Pero yo no he intervenido", dijo Hermione.

"Tú y Harry respondieron correctamente a mis preguntas al comienzo de la clase", dijo Lupin sin darle importancia. Muy bien todo el mundo. Ha sido una clase estupenda. Como deberes, vais a tener que leer la lección sobre los boggart y hacerme un resumen. Me lo entregaréis el lunes. Eso es todo.

Harry se sintió aliviado al no tener que haber enfrentado al boggart.

Todos salieron del aula y sus amigos hablaban sobre cómo habían enfrentado sus miedos. Por otra parte, Harry se preguntaba del por qué el profesor Lupin no le habia permitido a Hermione y a él enfrentarse al boggart, él no creía que tuviese que ver con las respuestas dadas.

"Me pregunto por qué al profesor Lupin le dan miedo las bolas de cristal", pregunto Lavander.

Harry miro hacia Hermione quien solo negó con la cabeza, "Ella también se dio cuenta", pensó Harry mientras caminaba hacia Runas Antiguas…

"Buenas tardes clase, mi nombre es Bethesda Babbling. Y les estaré impartiendo la clase de Runas Antiguas hasta el final de su quito año", dijo la profesora Bethesda caminando por el salón. "Pero si decides enfocarte y especializarte en Runas Antiguas, nos veremos hasta el final de su último año.

Primero que nada, quiera decir que la clase de Runas Antiguas puede ser un poco demandante, pero si prestas atención y dedicación puede ser muy sencilla. Así que, para empezar, quiero que usted en se presenten antes de continuar la clase."

El resto de la clase fue muy sencilla, la profesora Bethesda dio una excelente introducción a las runas antiguas, explico el plan de estudio y de los peligros que un mago o bruja puede enfrentar si traduce mal una runa.

Las ultimas clases de Harry pasaron volando, encantos fue fascinante, después vino Cuidado de las Criaturas Magitas, donde Harry habia volado en un hipogrifo, pero el muy imbécil de Draco Malfoy habia resultado herido por haber intentado acercarse al animal. Al final toco Aritmética, la cual fue impartida por la Profesora Septima Vector. Harry se habia sorprendido al mirar a Hermione sentada en primera fila, ¿Cómo habia hecho ella para llegar primero que él?

Septima Vector era una bruja que estaba al final de sus treintas, era demandante y exigía que en su clase prestaras atención. A Harry le recordó a la Profesora McGonagall en ese aspecto. La clase de Aritmética solo contaba con treinta alumnos y la Profesora advirtió que muchos de estos alumnos desertarían.

Al final de la clase Harry termino regresando a la biblioteca para estudiar y hacer sus tare. quitando la amarga experiencia que tuvo con la profesora McGonagall y Snape, el día de hoy habia salido excelente para Harry. Habia algo curioso que descubrió Harry el día de hoy.

Hermione habia tomado varias clases extracurriculares, Ron y él le habían preguntado a su amiga de cabello tupido si estaba segura de poder manejar todas esas clases al mismo tiempo. Hermione habia dicho abruptamente que ella estaba bien y que sabía lo que estaba haciendo perfectamente.

Ron y él habían insistido en hacerla entrar en razón ya que estaban preocupados por ella, pero Hermione no se habia tomado eso demasiado bien y los habia regañado. Diciendo que la profesora McGonagall la estaba ayudando y que tenía todo el tiempo para sus clases y para ayudarles con la tarea de ellos y sin más, Hermione dejo el comedor, para asistir a otra de sus clases.

"Ya es demasiado tarde, Darkness, es hora de irnos a descansar", dijo Harry levantándose de su asiento…