Andrómeda Tonks. 12 días atrás, residencia Tonks.
En el instante que en ella observo al hombre andrajoso que se encontraba en su casa, Andrómeda lo primero que hizo fue deslizar su varita y lanzarle un encantamiento aturdidor, el hombre ni siquiera hizo un intento de bloquear el aturdidor.
Rápidamente, Andrómeda sometió al intruso con un movimiento de su varita, largas cuerdas negras ahora estaban alrededor del hombre. ¿Cómo habia sido posible que este hombre haya entrado a su hogar? Lentamente Andrómeda se acercó al hombre andrajoso, pero cuando ella vio la ropa de cárcel, ella supo inmediatamente que tenía a nadie más que Sirius Black en su hogar.
"Mierda, mierda", maldijo Andrómeda ante la vista enfrente de ella, como se suponía que debia de actuar, Nymphadora se habia marchado con Alastor a una misión y su hija no regresaría durante un par de días.
Andrómeda tenía que entregar a este asesino, después de todo Sirius habia traicionado a los Potter y asesino a trece muggles hace quince años. Pero ¿Por qué él habia venido a ella? A caso Sirius planeaba matarla, Bellatrix y él habían escapado juntos. Sí, esa perra habia enviado a Sirius para acabar con Andrómeda.
Esa bruja loca no habia tenido el coraje de venir por Andrómeda, y en su lugar envió a este pedazo de basura, furiosa, Andrómeda apunto su varita en el pecho de su primo y pronuncio el hechizo Rennervate, la luz roja salió disparada de su varita, y en un instante el prófugo Sirius Black se despertó conmocionado.
"¿Qué haces aquí?", gruño Andrómeda mientras apuntaba su varita hacia su primo.
"Andy, yo, yo", Black tartamudeaba profundamente, en su rostro se miraba el horror de ser apuntado con una varita
"No te atrevas a llamarme así, tú de todas las personas en este mundo no tienes el derecho de llamarme tan cariñosamente", gruño Andrómeda. "Bellatrix y ese monstruo que ustedes llaman Señor te enviaron, ¿No es así? Te enviare a Azkaban para que te besen los dementores."
Sirius palideció al instante ante aquella declaración. "¡No! Andrómeda yo, yo no traicione a los Potter te lo juro, soy inocente, ¡Fue Pettigrew! Él fue quien le dijo al Señor Tenebroso donde se ocultaban. Yo me negué a ser el guardián secreto, en su lugar sugerí a Pettigrew ya que creí que sería muy obvio si fuese yo. Lo juro, lo juro por mi magia, yo no lo hice, eran mis amigos", sollozo Sirius.
Andrómeda observo confundida como este hombre lloraba desconsoladamente, no podía ser verdad, debia ser mentira. "Mientes", declaro Andrómeda, sus sentimientos la estaban traicionando, sería realmente posible que su primo este diciendo la verdad, una parte de ella siempre pensó que era extraño que Sirius, haya traicionado a los Potter, después de todo, él y James eran inseparables.
"¡No, lo juro! Andrómeda necesito tu ayuda, él está en peligro, está con él, ellos están con Harry", sollozo Sirius con desesperación.
"¿Quién esta con Harry Potter?", pregunto Andrómeda temerosa de saber la respuesta.
"¡Bellatrix y Pettigrew!", grito Sirius.
Andrómeda palideció instantáneamente, como era posible que esa bruja desquiciada estuviera con Harry Potter. "Pettigrew está muerto, lo mataste", señalo Andrómeda sin mostrar su preocupación,
Sirius negó furiosamente con la cabeza, "No, él utilizo la explosión que mató a los muggles para huir, Pettigrew se transformó en una rata, y escapo por las alcantarillas, está vivo y en Hogwarts, Bellatrix y él están Harry, necesito rescatarlo", recalco Sirius.
"¿Cómo es que, Bellatrix esta con el niño Potter?", pregunto Andrómeda.
"Cuando escape de Azkaban, Bellatrix me siguió, ella, ella puede transformarse en gato, yo le enseñe a transformase en Animagus", confeso Sirius.
"¡Por qué demonios le enseñarías tal cosa a esa mujer tal cosa, Black!", grito Andrómeda furiosa.
"¡Era mí prima! Ella nunca fue así, como lo es ahora", se escudó Sirius.
Andrómeda soltó un soplido incrédulo, Sirius habia sido tan estúpido, Bellatrix era una bruja cruel y despiadada, junto con Narcissa. Ambas mujeres eran manipuladoras y unas víboras. "Ella te uso, Black, esa bruja siempre ha sido cruel e inhumana.
"Yo no lo sabía, pero ella escapo junto conmigo de Azkaban, cuando me di cuenta de que ella me estaba siguiendo, luche contra ella, pero esa maldita bruja escapo de mí y se encontró con Harry, él pensó que ella era un simple gato, pero era Bellatrix, quise advertirle, pero el autobús noctambulo apareció y Harry se marchó, tienes que creerme Andy, no tengo a nadie más a quien pedirle ayuda", suplico Sirius. "El hijo de James y Lily ahora está rodeado de Mortífagos, Bellatrix y Pettigrew están con él."
"Pettigrew está muerto", dijo nuevamente Andrómeda sin querer creer lo que estaba escuchando.
"No lo está, ya te lo dije, él escapo en aquella explosión", volvió a decir Sirius. "Andrómeda, sé que conoces la Legilimency, entra en mi mente y velo por ti misma, descuida, mis escudos de Oclumancia están tan dañados por los besos de los dementores que no pondré resistencia."
Andrómeda dudo por un minuto, pero al final acepto entrar en la mente de su primo, con cuidado, Andrómeda coloco su varita en la cien de Sirius. "Legilimens", murmuro Andrómeda y en un momento después, ella estaba navegando por la mente de Sirius.
La mente de Sirius estaba hecha añicos, no habia duda alguna que los dementores habían hecho su trabajo en la mente y cuerpo de Sirius. Andrómeda busco por la memoria de Sirius hasta el Halloween de 1981.
Andrómeda observo como la historia que contaba Sirius era verdadera. Después Andrómeda observo el escape de Sirius y su encuentro con Bellatrix, después ella vio como el niño Potter encontraba a un gato negro quien en realidad era Bellatrix y este se abordo al autobús.
"Mierda", maldijo Andrómeda una vez salió de la mente de Sirius.
"Te dije que era verdad… yo nunca podría haber traicionado a nuestro primo Andy", declaro Sirius. "Necesito tu ayuda, Andy para rescatar a Harry de esos monstruos."
"Debemos llamar a los Aurores, Sirius", dijo Andrómeda, sin duda entrar a Hogwarts solo con una bruja como Bellatrix sería una misión suicida.
"¡No!", grito Sirius de inmediato. "Ellos me enviaran devuelta a Azkaban, Fudge me encerró sin ningún juicio, no podemos confiar en el Ministerio ni en Dumbledore.", replico Sirius.
"¿Entonces cuál es tu plan, Lord Black?", pregunto Andrómeda liberando a Sirius de su amarre.
"Hay una casa en Hogsmeade, la casa de los gritos, Dumbledore le enseño a Remus para que este estuviera allí durante sus transformaciones de luna llena", explico Sirius. "Allí se encuentra un túnel desde la casa hasta el Sauce Boxeador, puedo escabullirme hasta Hogwarts y de allí abrirme paso hasta el castillo para encontrar a la rata y esa maldita bruja y los atraeré hasta la casa."
Andrómeda hizo una mueca ante el plan que estaba ideando Sirius. "Eres estúpido si crees que podrías derrotar a Bellatrix en el estado en que te encuentras actualmente, no pudiste ni siquiera bloquear mi aturdidor y ¿piensas derrotar a Bellatrix y a Pettigrew juntos?", dijo Andrómeda.
"Es la única opción que tenemos, pero mi importancia actualmente es Bellatrix, esa bruja quien sabe que tortura esté planeando para Harry, debo actuar rápido, una vez que traiga a Bellatrix a la mansión, tú y yo la someteremos", explico Sirius decidido.
"¿Qué te hace pensar que te ayudare?", pregunto Andrómeda incrédula.
"Andrómeda, eres la única persona que conozco que podría ayudarme en esto, no tengo a nadie más, Remus, Dumbledore, Alastor, todo el mundo cree que traicione a James y que escape junto con Bellatrix. Harry es mi ahijado, soy su tío y tú también eres su tía por parte de la tía Dorea, te lo ruego, Andy, ayúdame a liberarlo de esas horribles personas", suplico Sirius con tristeza.
Andrómeda sintió pena por su primo, ella recordaba al sonriente Sirius que corría por los pasillos de Hogwarts y trataba de conquistar a todas las brujas de su año, ahora un hombre roto, demacrado venia rogando por ayuda. Después de varios minutos de pensarlo, Andrómeda respondió.
"Bien", dijo Andrómeda soltando un suspiro. "Primero que nada, tú necesitas recuperarte un poco, tienes un alto grado de desnutrición y tienes que cambiarte esa ropa de Azkaban, no puedes ir a rescatar a Harry vistiéndote así. Ve a darte un baño, mientras yo preparo posiciones para tu problema de salud e iré a conseguir ropa vieja de Ted", ordeno Andrómeda y Sirius acepto mansamente.
Después de una hora, Sirius salió del baño con un traje beige que perteneció a Ted en su juventud. "¿Ted no se molestará por haber tomado uno de sus trajes?", pregunto Sirius mientras entraba al laboratorio de posiciones casero de Andrómeda.
"Ni siquiera notara que desapareció", fue lo único que dijo Andrómeda. "Ten bebe esto, ordeno Andrómeda entregándole tres posiciones a Sirius.
Sirius bebió las tres posiciones y poco a poco su color de piel regreso a la normalidad, la temperatura disminuyo y los moretones.
"Ahora, Sirius necesitas volver a tu forma de perro y esperara afuera de la casa, Ted llegara dentro de poco", dijo Andrómeda mirando al reloj.
"Bien", dijo Sirius. "Andy, gracias todo esto que estás haciendo por mí, lo aprecio mucho."
"Ni lo menciones, Lord Black, ahora largo", ordeno Andrómeda.
Andrómeda paso la última hora pensando en el día de hoy, todo lo que ella creyó que habia pasado con Sirius y los Potter era una mentira, una parte de ella estaba feliz de que Sirius no haya sido quien traiciono a los Potter, luego estaba el asunto de Bellatrix, Andrómeda mentiría si dijera que no estaba preocupada por el niño Potter. Él estaba solo junto con la bruja más peligrosa de Gran Bretaña y este no lo sabía.
Como de costumbre a las diez y media, Ted regreso de su trabajo, Andrómeda quería confiar en su marido sobre Sirius, pero ella habia prometido mantener el secreto entre Sirius y ella.
Andrómeda habia preparado una cena para ella y su marido, después de diecinueve años de casados y criar a una beba en medio de una guerra mágica, fue difícil tener cenas románticas o salir de viajes con su esposo. Después de la derrota del Señor Tenebroso, las cosas fueron "mejor" el romance regreso y las cenas románticas eran un poco más a menudo. Pero el trabajo y el cuidado de Nymphadora siempre estuvo presente en Ted y Andrómeda.
Ted trabajaba como abogado en el mundo muggle, era un trabajo bien remunerado, pero exigía el mayor tiempo de Ted, Si Andrómeda habia podido sobrellevar su matrimonio en una guerra mágica, podría hacerlo con el trabajo de su esposo, pero poco a poco el trabajo de Ted demando cada vez con el paso de los años.
Más casos y más pápelo tenían Ted por lo que habia ocasiones en las que él no regresaba a casa y se quedaba en su oficina en el mundo muggle, así que, para reavivar las llamas del amor, Andrómeda se puso sus túnicas azules y negra, que acentuaban su cuerpo.
Desde que Andrómeda tuvo a Nymphadora el sueño de tener otro bebe inundaba su mente, pero ella no habia podido concebir otro bebe, eso habia sido un golpe duro para Andrómeda, pero ella habia podido sobrellevarlo, Nymphadora era su mundo y su alegría. Andrómeda se habia alejado de todo peligro cuando estalló la guerra contra el Señor Tenebroso, Ted participo de vez en cuando en la Orden, cosa que molesto a Andrómeda, ¿Cómo habia sido posible que Ted hiciera tal cosa? Ellos apenas habían tenido a Nymph y su esposo iba a pelear.
"Llegue", la voz de Ted entrando en la casa resonó por todo el lugar y Andrómeda se aliso sus túnicas, las velas iluminaban el hogar y la cena estaba recién salida del horno.
"Bienvenido, cariño", saludo Andrómeda con una sonrisa y un beso a su esposo, Ted y ella habían peleado recientemente y esta era la manera en que ella quería arreglar las cosas, sus peleas matrimoniales ahora eran más frecuentes y ellos podían duras semanas sin hablarse, sus peleas comenzaban por las inseguridades de Andrómeda, ella a veces creía que su marido ya no la encontraba atractiva ya que su tiempo juntos era cada vez más raro.
"¿Qué estamos celebrando?", pregunto Ted confundido.
"Quise recibir a mi esposo con una cena romántica, ¿Acaso no te gusta?", pregunto Andrómeda con una ligera sonrisa traviesa.
"Es fantástico, cariño", dijo Ted con una leve sonrisa.
"Ven siéntate conmigo y cuéntame sobre tu día", dijo Andrómeda tomando la mano de su esposo y lo guio hasta la mesa.
La cena fue agradable para Andrómeda, ella habia preparado un cordon bleu que era el platillo favorito de Ted, después ambos tomaron un vino añejo, la plática fue agradable, Ted le platico sobre planes que tenía sobre un trabajo con un arquitecto muggle sobre la construcción de algunos edificios y querían a Ted para el tema legal. "Saldré de viaje de negocios, Dromeda el día de mañana", informo Ted mientras bebía de su vino.
"¿Qué? ¿Por cuantos días?", pregunto Andrómeda.
"Sera hasta principios de diciembre, será un viaje largo fuera de Gran Bretaña y las negociaciones serán tardadas, esto es un trabajo muy grande para los muggles", explico Ted.
"Bueno, espero y todo salga bien", dijo Andrómeda con una sonrisa forzada.
Al menos ella no tendría a Ted en casa hasta diciembre, por lo que ir a Hogwarts y rescatar a Harry Potter sería más sencillo. Al final de la cena, Ted se marchó a la habitación y Andrómeda tenía una sorpresa para él.
"Bueno es hora que pase tiempo de calidad con mi esposo", pensó Andrómeda encerrada en el baño de su habitación, ella se habia quitado sus túnicas y Andrómeda ahora tenía puesto una lencería de encaje café y un conjunto de medias largas de igual manera de color café, su cabello castaño rizado caía hasta su cintura y sus labios estaban pintados con un labial rojo.
Andrómeda abrió la puerta del baño y camino de manera provocativa hacia su esposo quien estaba alistando sus maletas para mañana. "Andrómeda", dijo Ted sorprendido por verla así.
"¿Qué ocurre, cariño?", pregunto Andrómeda mientras trazaba con su dedo el hombro de Ted hasta su pecho.
"Lo siento, cariño hoy no", dijo Ted tomando la mano de Andrómeda. "Estoy muy cansado, el día de hoy fue realmente ajetreado."
Andrómeda sintió ira instantánea, ella habia hecho todo lo posible para que esta noche solo fuera de ella y su esposo. "¿Enserio?", pregunto Andrómeda ofendida.
"Dromeda, no empecemos de nuevo", dijo Ted soltando un suspiro exasperado.
"¿Qué no empiece de nuevo? Pasé tiempo preparando la cena, ¡hice todo para pasar tiempo con mi marido, no hemos tenido sexo en dos meses Ted, lo único que haces es llegar a la casa, comes, duermes y te largas a trabajar!", declaro Andrómeda molesta.
Para furia de Andrómeda, Ted no dijo palabra alguna, él solo siguió guardando su ropa en su estúpida maleta. "Lárgate de mi cuarto, Ted", ordeno Andrómeda.
"Andrómeda, podemos dejar de pelear por un día, te dije que estoy cansado, pase todo el día en la oficina, y quiero dormir, ¡qué tan difícil es para ti entender eso!", dijo Ted alzando su voz.
"Fuera de aquí, Ted, duerme en otra habitación, no quiero dormir contigo esta noche, lo has arruinado todo otra vez, ¡ni te molestes en despedirte de mí por la mañana, lárgate a tu estúpido viaje!", grito Andrómeda con lágrimas que caían libremente por su rostro.
Ted solo rodo los ojos y con un movimiento de su varita las maletas lo siguieron. "Deberías ser menos dramática, Andrómeda", dijo Ted parado en la puerta.
"¡Largo!", grito Andrómeda, ella rápidamente corrió a por su varita y con un movimiento rápido ella cerró la puerta con un azote.
Andrómeda callo de rodillas llorando abiertamente, otra noche habían peleado, otra noche donde Ted dormía en otra habitación lejos de ella. ¿Qué estaba pasando? En los últimos años la relación entre ellos estaba fallando, ya no habia romance y todo se habia desmoronado a una relación monótona. Andrómeda habia creído que esta noche seria especial, una noche para celebrar que su primo Sirius era inocente.
Andrómeda se secó las lágrimas con el dorso de su mano, ella camino de vuelta hacia su baño y con su varita se desnudó y se puso su bata de seda, regresando a su canana Andrómeda se cubrió con las sabanas y durmió al instante, ella no iba a dejar que Ted arruinara su noche.
Como ella ordeno, a la mañana siguiente Ted se habia marchado, su esposo no habia dejado nota alguna. Cuando entro a la cocina, Sirius estaba sentado en la mesa comiendo un pedazo de embutido. "Ted se fue más temprano de lo normal el día de hoy, ¿está todo bien?", pregunto Sirius mientras tragaba.
"Se fue de viaje, no llegara hasta diciembre", dijo Andrómeda y con su varita comenzó a preparar su desayuno, al final Andrómeda se hizo huevos estrellados y una taza de café.
Sirius no dijo más y siguió comiendo. "Nos iremos a Hogsmeade dentro de dos semanas, te recuperaras aquí, utiliza la habitación de Nymphadora por mientras", ordeno Andrómeda. "Más te vale que esto salga bien, Black, no pienso irme a Azkaban por algún error tuyo."
Sirius sonrió y soltó un ladrido. "Descuida, todo saldrá bien, tu no harás nada, esperaras en Shrieking Shack mientras yo me escabullo por el castillo, cuando regrese con Bellatrix entre los dos la someteremos", explico Sirius. "Cuando la tengamos, hablaremos con Nymphadora y Alastor, ellos se encargarán de encerrar a Bellatrix y Pettigrew."
Andrómeda solo asintió y siguió con su mañana, el resto de la semana pasaron ideando planes de ruta de como entrar en Hogsmeade y como llevar a Bellatrix y Pettigrew hacia Shrieking Shack, la recuperación de Sirius fue rápida, a los cuatro días este ya se encontraba bien físicamente, su desnutrición y anemia estaban curada, pero el daño hecho por los dementores tomaría tiempo en curarse, pero Sirius lo estaba haciendo bien, Andrómeda algunas veces escuchaba las pesadillas que su primo tenía durante las noches, ella sintió un poco de pena por él, Sirius se culpaba diariamente por haber abandonado a su ahijado Harry.
Sirius le habia confesado a Andrómeda que Lily habia dicho que, si algo les ocurría a James y Lily. Ella no quería que su hijo fuera a vivir con su hermana muggle. Andrómeda se sorprendió al escuchar que la hermana de Lily Potter odiaba la magia. Andrómeda casi nunca se preguntó sobre la vida de, el niño que vivió, para ella Harry Potter vivía una vida normal con su familia restante o cualquier otra persona del mundo mágico, lejos de la fama.
Pero ahora saber que un niño mago, vivía con gente que odiaba la magia fue sorprendente, ella se preguntó qué clase de vida habrá vivido Harry Potter. El día de hoy era el día en que se irían a Hogsmeade el plan ya estaba estructurado.
"¿Estás listo, Black?", pregunto Andrómeda. Ella estaba vestida con sus túnicas morado oscuro.
"Más que listo", declaro Sirius quien vestía su túnica color vino de Ted.
En un momento después, ambos magos desaparecieron y aparecieron en las afueras de Hogsmeade…
Harry Potter, 1ero de octubre de 1993.
El mes de octubre habia llego, y una cosa más mantuvo ocupado a Harry, algo tan divertido que compensaba la insatisfacción de algunas clases, pero al mismo tiempo le cansaba. Se aproximaba la temporada de Quidditch y Oliver Wood, capitán del equipo de Gryffindor, convocó una reunión un jueves por la tarde para discutir las tácticas de la nueva temporada.
Harry estaba planeando seriamente en abandonar el equipo de Quidditch, él realmente quería en enfocarse en sus estudios, en los primeros dos años que Harry estuvo en Hogwarts el Quidditch se habia convertido en su deporte favorito, era algo en lo que él era bueno naturalmente, después de todo, él era el buscador más joven de Gryffindor en 100 años, una proeza de la que su padre seguramente debería estar orgulloso, Harry aún recuerda con cariño la tarde en que se enteró que su padre habia sido un buscador también de Gryffindor.
En su primer año, Harry se imaginaba diario que llegaba a su casa y le decía a su padre que él se habia convertido en el buscador más joven de Gryffindor en un siglo, Harry se imaginaba la sonrisa de su padre y el orgullo que este debia sentir, su madre quien estaría orgullosa de igual manera tan solo observaba como padre e hijo vitoreaban en la casa. Era un pensamiento hermoso, uno de los miles de eventos imaginarios que Harry recreaba en su cabeza donde pasaba tiempo con sus padres.
Oliver Wood era un fornido muchacho de veinte años que cursaba su séptimo y último curso. Había cierto tono de desesperación en su voz mientras se dirigía a sus compañeros de equipo en los fríos vestuarios del campo de Quidditch que se iba quedando a oscuras.
"Es nuestra última oportunidad…, mi última oportunidad… de ganar la copa de Quidditch" dijo Oliver, paseándose con paso firme delante de ellos. "Me marcharé al final de este curso, no volveré a tener otra oportunidad. Gryffindor no ha ganado ni una vez en los últimos siete años. De acuerdo, hemos tenido una suerte horrible: heridos…, cancelación del torneo el curso pasado. "Wood tragó saliva, como si el recuerdo aún le pusiera un nudo en la garganta. Harry solo rodo los ojos ante el entusiasmo de su capitán, Harry le gustaba el Quidditch, disfrutaba del deporte, jugarlo y verlo, pero él no se consideraba un fanático tan apegado al deporte como lo eran Ron, Oliver y la mayoría de los magos.
"Pero también sabemos que contamos con el mejor… equipo… de este… colegio", añadió Oliver, golpeándose la palma de una mano con el puño de la otra y con el conocido brillo frenético en los ojos." Contamos con tres cazadoras estupendas." Wood señaló a Alicia Spinnet, Angelina Johnson y Katie Bell, las amigas de Harry.
"Déjalo ya, Oliver, nos estás haciendo sonrojar", dijeron Fred y George con falsa vergüenza.
"¡Y tenemos un buscador que nos ha hecho ganar todos los partidos!", dijo Wood, con voz retumbante y mirando a Harry con orgullo. "Y estoy yo", añadió Oliver.
Oliver continuo con su discurso sobre como ellos ya deberían haber ganado la copa de Quidditch desde hace tiempo. "¿Crees que lo conseguiremos?", pregunto Katie Bell que estaba aún lado de Harry.
"Realmente no lo sé, pero hay que decir que si para no desalentar a nuestro capitán", dijo Harry con una sonrisa. "Pero con cazadoras tan bonitas como ustedes, podemos lograr todo", dijo Harry con una sonrisa coqueta y Katie tuvo un ligero sonrojo.
"Oye, Harry, ¿Las chichas y yo iremos a Hogsmeade este año? ¿No quieres venir con nosotras?", pregunto Alicia en voz baja mientras Oliver hablaba.
"Me encantaría, pero necesito ver si la profesora McGonagall o Dumbledore quieren firmar mi permiso", dijo Harry.
"¿Tus familiares no firmaron el permiso?", ahora fue el turno de Angelina de preguntar.
Harry negó con la cabeza, "No, digamos que tuvimos una pequeña discusión y no hubo tiempo para que ellos firmaran la petición.
"Bueno, si obtienes el permiso, encuéntranos a las afuera del castillo", dijo Katie.
Con la moral alta, el equipo comenzó las sesiones de entrenamiento, tres tardes a la semana. El tiempo se enfriaba y se hacía más húmedo, las noches más oscuras, pero no había barro, viento ni lluvia que pudieran empañar la ilusión de ganar por fin la enorme copa de plata. Una tarde, después del entrenamiento, Harry regresó a la sala común de Gryffindor con frío y entumecido, a Darkness parecía no importarle el frio y la gata caminaba con gracia de tras de Harry. La tarde habia sido buena por la manera en que se había desarrollado el entrenamiento, y encontró la sala muy animada.
"¿Qué esta pasado?" preguntó Harry a Ron y Hermione, que estaban sentados al lado del fuego, en dos de las mejores sillas, terminando unos mapas del cielo para la clase de Astronomía.
"Primer fin de semana en Hogsmeade", le dijo Ron, señalando una nota que había aparecido en el viejo tablón de anuncios. "Finales de octubre. Halloween."
"Estupendo", dijo Fred, que había seguido a Harry por el agujero del retrato. "Tengo que ir a la tienda de Zonko: casi no me quedan bombas fétidas."
Harry se dejó caer en una silla, al lado de Ron, y la alegría lo abandonó. Hermione comprendió lo que le pasaba.
"Harry, estoy segura de que podrás ir la próxima vez, dijo Hermione tratando de consolarlo. "Van a atrapar a Lestrange y a Black enseguida."
Harry evito hacer una mueca ante el comentario de Hermione, él no necesitaba un permiso para ir a Hogsmeade, si, Harry quería solo bastaba con pedirle a Dobby que lo llevara a la aldea y listo
"Black y Lestrange no está tan locos como para intentar nada en Hogsmeade. Pregúntale a McGonagall si puedes ir ahora, Harry. Pueden pasar años hasta la próxima ocasión.", dijo Ron mientras comía una barra de chocolate.
"¡Ron!", chillo Hermione en su tono mandón. "Harry tiene que permanecer en el colegio, es por su seguridad."
"Vamos, Hermione, él no puede ser el único de tercero que no vaya, vamos, Harry, pregúntale a McGonagall", volvió a decir Ron.
Harry nunca les dijo la pequeña disputa que habia tenido con la profesora de Transfiguración, por lo que ellos pensaban, McGonagall y él habían hablado sobre el asunto de Black y Lestrange.
"No tengo nada que decirle a ella, abra otra ocasión en que iré a Hogsmeade, si en dado caso si tengo que pedirle a alguien que firme el permiso es a Dumbledore", declaro Harry.
Hermione abrió la boca para decir algo, pero en ese momento Crookshanks saltó con presteza a su regazo.
Una araña muerta y grande le colgaba de la boca. "¿Tiene que comerse eso aquí delante? ", preguntó Ron frunciendo el entrecejo.
"Bravo, Crookshanks, ¿la has atrapado tú solito?" dijo Hermione. Crookshanks masticó y tragó despacio la araña, con los ojos insolentemente fijos en Darkness y luego Ron.
"No lo sueltes", pidió Ron irritado, volviendo a su mapa del cielo. "Scabbers está durmiendo en mi mochila, ya es suficiente que la gata de Harry, ronde alrededor de Scabbers y nos ataque a nosotros."
Ron estaba en lo cierto, Darkness odiaba que alguien que no fuera Harry la tocara, la primera en comprobarlo habia sido Hermione, ella habia tratado de cargar a Darkness, pero la gata de Harry le habia maulladlo con furia a Hermione y luego lanzado un zarpazo en el brazo y habia hecho sangrar a Hermione otro en enfrentar la furia de Darkness habia sido Colin Creevey quien habia intentado fotografiarla, Darkness le habia maullado y rasguñado. Y así casi todo Gryffindor habia sufrido si intentaban acercarse a Harry o a ella.
"En defensa de Darkness, ustedes la molestan cuando ella está descansando", dijo Harry acariciando a su familiar, ella tan solo ronroneo y se restregó contra Harry.
"Como sea, esa gata es peor que Crookshanks", dijo Ron, Harry solo ignoro el comentario de su amigo y siguió acariciando a Darkness.
"Es un simple gato, Ron, no todos son iguales, Harry la encontró en la calle, es obvio que es agresiva", dijo Hermione no tan convencida. Por alguna extraña razón, Darkness tenía cierta fijación en molestar a Hermione y a Colin más a menudo.
Harry estaba cansado, habia hecho toda hace tiempo y más aparte el entrenamiento le estaba cobrando factura. "Creo que tomare una siesta", dijo Harry.
"¿Ya has terminado todas las tareas, de Runas y Aritmética?", pregunto Hermione.
"Sí, las hice entre clases, fue muy sencillo, las nuevas matrices fueron muy sencillas, las terminé antes de tiempo y las operaciones de Aritmética no es nada del otro mundo son simples matemáticas, además ya terminé el ensayo de la profesora Vector sobre cómo podemos desarmar el hechizo Lumos y modificarlo.", respondió Harry con simpleza, Hermione hizo una mueca, pero ella no dijo nada.
Crookshanks seguía mirando a Ron sin pestañear, sacudiendo el extremo de su peluda cola. Luego, sin previo aviso, dio un salto. "¡EH!", gritó Ron, apoderándose de la mochila, al mismo tiempo que Crookshanks clavaba profundamente en ella sus garras y comenzaba a rasgarla con fiereza." ¡SUELTA, ESTÚPIDO ANIMAL!"
Ron intentó arrebatar la mochila a Crookshanks, pero el gato siguió aferrándola con sus garras, bufando y rasgándola.
"¡No le hagas daño, Ron!, gritó Hermione. Todos los miraban. Ron dio vueltas a la mochila, con Crookshanks agarrado todavía a ella, y Scabbers salió dando un salto…
"¡SUJETAD A ESE GATO!", gritó Ron en el momento en que Crookshanks soltaba los restos de la mochila, saltaba sobre la mesa y perseguía a la aterrorizada Scabbers. George Weasley se lanzó sobre Crookshanks, pero no lo atrapó; Scabbers pasó como un rayo entre veinte pares de piernas y se fue a ocultar bajo una vieja cómoda. Crookshanks patinó y frenó, se agachó y se puso a dar zarpazos con una pata delantera.
Cuando Crookshanks vio que no podía conseguir a Scabbers, se giró de vuelta y miro hacia Darkness, cuando Crookshanks intento correr hacia Darkness, Hermione lo agarro antes de que una pelea de gatos ocurriera. Darkness estaba maullando audiblemente y miraba con ojos asesinos a Crookshanks y a Hermione, como si Crookshanks supiera lo que esta decía, también comenzó a maullar hacia la gata negra.
"¡Mírala!" le Ron dijo a Hermione hecho una furia, poniéndole a Scabbers delante de los ojos." ¡Está en los huesos! Mantén a ese gato lejos de ella."
"¡Crookshanks no sabe lo que hace!", dijo Hermione la joven con voz temblorosa. ¡Todos los gatos persiguen a las ratas, Ron!
"¿Sí? Y también planean atacar a otros gatos de la nada", gruño Ron, Hermione se tornó roja de vergüenza ante ese comentario.
"¡Hay algo extraño en ese animal!" dijo Ron, que intentaba persuadir a la frenética Scabbers de que volviera a meterse en su bolsillo. "Me oyó decir que Scabbers estaba en la mochila y también nos escuchó decir que la gata de Harry es malvada y ataco a ambos."
"Vaya, qué tontería", dijo Hermione, hartándose. "Lo que pasa es que Crookshanks la olió y puede que la gata de Harry este entrando en celo ¿Cómo si no crees que…?"
"¡Ese gato la ha tomado con Scabbers!", dijo Ron, sin reparar en cuantos había a su alrededor, que empezaban a reírse. "Y Scabbers estaba aquí primero. Y está enferma." Ron se marchó enfadado, subiendo por las escaleras hacia los dormitorios de los chicos.
Al día siguiente, Ron seguía enfadado con Hermione. Apenas habló con ella durante la clase de Herbología, aunque Harry, Hermione y él trabajaban juntos con la misma vainilla de viento.
Harry observo a un lado mientras él trabajaba con Neville, su amigo Longbottom era un experto en Herbología, Neville y él habia sido los primeros en terminar las vainillas de viento.
En Transfiguraciones las cosas entre Ron y Hermione estaban más tranquilas, cuando entraron al aula, encontraron a Lavander sollozando desconsoladamente por la muerte de su conejo, una vez más Ron y Hermione comenzaron a lanzarse indirectas. Cuando llego la profesora McGonagall fue un alivio.
¡Un momento, por favor!", dijo McGonagall en voz alta, cuando los alumnos empezaban a salir. Dado que ustedes son todos de Gryffindor, como yo, deberíais entregarme sus autorizaciones antes de Halloween. Sin autorización no hay visita al pueblo, así que no se les olvide. Neville levantó la mano.
"Perdone, profesora. Yo… creo que he perdido…"
"Tu abuela me la envió directamente, Longbottom", dijo la profesora McGonagall. "Ella pensó que era más seguro. Bueno, eso es todo, podéis salir."
"Pregúntaselo ahora", susurró Ron a Harry.
"Que no, Ron", gruño Harry levantándose de su asiento. De reojo, Harry observo como McGonagall evito mirarlo a los ojos, con una extraña expresión en el rostro. ¿Era de pena?
Ron intento convencerlo, pero solo se ganó un regaño por parte de Hermione. "Es mejor de esta manera, Ron, Harry está en peligro en estos momentos."
"Pero, mate, al menos puedes pedirle al director Dumbledore que firme tu permiso", Ron volvió a intentar convencerlo para ir.
"Descuida, Ron, ustedes disfruten del viaje, aparte el director Dumbledore no se encuentra en el castillo en estos momentos", dijo Harry.
Al final Ron se dio por vencido de intentar convencerlo. "Bueno, al menos disfrutaras del banquete de Halloween."
"¿Por qué disfrutaría algo en la noche que murieron mis padres?", pensó Harry oscuramente pero no dijo nada.
Harry se alejó de sus amigos y se dispuso a ir a la Cámara de los secretos. A la mañana siguiente, Harry se despertó antes que los demás, habia querido comenzar hacer ejercicio, así que comenzó a correr para mantener su mente distraída.
Harry corrió hasta el lago negro con Darkness detrás de él, la neblina de la mañana estaba desapareciendo en el lago negro, él tenía algunos planes para el día de hoy, Harry habia estado leyendo todos los tomos sobre basilisco en la oficina de Salazar, en si el ritual era complicado, se necesitaba algunas runas talladas en el suelo y el sapo. Además, que también planeaba venderle a Borgin algunos viales de veneno de basilisco y también piel. Troto por algunos minutos hasta que escucho el sonido de un sapo.
Harry camino con cuidado hasta que encontró al sapo a un lado del lago, con cuidado de no ser visto por el animal, Harry deslizo su varita y con una rapidez le lanzo la maldición paralizante. "Petrificus Totalus", dijo Harry y la luz purpura salió de su varita y golpeo al animal prohibiéndole escapar, después Harry tomo un trozo de piedra y la transformo en un frasco de vidrio donde coloco al sapo.
"Bien, ahora es tiempo de volver al castillo, Darkness", dijo Harry guardando el franco con el sapo en su túnica.
"¡Dobby!, llamo Harry y en un segundo su elfo estaba enfrente de él.
"¿Qué puede hacer, Dobby por el maestro?", pregunto el elfo con una reverencia.
"Llévame a la cámara por favor", pidió Harry cargando a Darkness.
"Como, desee el gran Harry Potter", dijo Dobby extendiendo su mamo y en un segundo después Harry apareció en la cámara.
"Bien", rápidamente Harry se abrió el vestíbulo de Salazar y se adentró en la oficina, el huevo y los tomos estaban en la mesa, hoy en la noche, Harry haría el ritual, después Harry regreso a darse un baño largo.
Cuando Harry bajo para el desayuno Ron y Hermione lo estaban esperando. "¿Dónde has estado, Harry?", pregunto Hermione preocupada.
"salí a correr temprano", dijo Harry tomando asiento y tomando un par de huevos y tostada.
"Te traeremos un montón de golosinas de Honeydukes", le dijo Hermione de repente, compadeciéndose de él.
"Sí, montones", dijo Ron. Por fin habían hecho las paces él y Hermione. "No se preocupéis por mí", dijo Harry como si nada, los veré después.
Cuando todos se fueron, Harry exploro la escuela junto con Darkness detrás de él, realmente no tenía ganas celebrar nada, hoy era el año número catorce en que sus padres habían dado su vida por salvarlo a él, así que celebrar algo como Halloween, reír y disfrutar se sentía mal para Harry.
Harry habia decido husmear entre las cosas de Flich, los gemelos le habían dicho como entrar en la bodega del conserje y de las cosas que allí habían, con sumo cuidado, Harry robo algunos dulces y artículos que Flich habia estado decomisando por mucho tiempo. Harry habia visto al hombre por la biblioteca por lo que pudo husmear.
Cuando Harry termino, subió una escalera, pensando en que tal vez podía ir a la lechucería, e iba por otro pasillo cuando dijo una voz que salía del interior de un aula,
"¿Harry?", Harry retrocedió para ver quién lo llamaba y se encontró al profesor Lupin, que lo miraba desde la puerta de su despacho. "¿Qué haces?", le preguntó Lupin.
"Husmeando por el castillo", dijo Harry con simpleza. "¿No quiere una rana de chocolate? Eran de Flich", dijo Harry ofreciéndole un chocolate al hombre.
El profesor Lupin pareció haber visto un fantasma en el momento en que Harry le dijo que estaba husmeando por el castillo, luego el hombre le sonrió a Harry cariñosamente. "¿Por qué no pasas? Acabo de recibir un grindylow para nuestra próxima clase.
"Por supuesto, profesor", dijo Harry entrando al salón.
Por alguna extraña razón, Darkness no estaba al lado de Harry esta vez, era la primera vez que su gata se separaba de su lado. En un principio hablaron sobre el grindylow y luego el profesor le ofreció a Harry una taza de té. Por alguna razón, el profesor tenía una mirada de consternación en su rostro, como si quisiera decirle algo a Harry.
"¿Hay algo que quiera decirme, profesor?", pregunto Harry finalmente.
"Durante este curso, he notado, que has tenido problemas con dos de tus profesores, Harry y te niegas a perdonar a uno", dijo finalmente el profesor Lupin. "¿Te importaría hablarme de lo sucedido con la profesora McGonagall y el profesor Snape?"
Harry hizo una mueca ante la mención de este último, él realmente no tenía ganas de responder la pregunta del profesor, pero él no sintió que este lo hacía con mala intención. "No tengo ninguna mala relación con la profesora, McGonagall", confeso Harry.
"Eso no es lo que dice ella, la profesora me ha dicho que te has negado a aceptar su disculpa por lo sucedido", señalo Lupin. "Te importaría hablarme lo que realmente sucedió, la profesora me ha dicho que fue un mal entendido por parte de ella."
Harry soltó un suspiro antes de responder. "Fue la tarde en que se nos entregaron nuestros horarios de clases, por la mañana la profesora McGonagall tuvo una conversación con Neville Longbottom, ¿puede intuir sobre lo que hablaron, profesor?", pregunto el vástago Potter.
"Sobre, Bellatrix Lestrange", murmuro el profesor Lupin sombríamente.
"Exacto, la profesora le dijo a Neville que todo estaba bien en Hogwarts y que no se preocupara por Bellatrix Lestrange, que no habia lugar más seguro para él, y que, si Neville sentía la necesidad de hablar, las puertas de la oficina de ella estarían abiertas para él", dijo Harry neutralmente. "Luego, la profesora me mando a llamar, ¿usted sabe que fue la primera cosa que ella me dijo cuando entre en su oficina?"
El profesor solo lo miro unos segundos. "¿Te hablo sobre los primos Black?", pregunto Lupin como si fuese lo obvio.
Harry solo soltó una pequeña risa amarga. "No, la profesora puso en duda si yo estaba seguro si podía con mis clases optativas, ella comenzó a decir que yo no tenía empeño en la escuela, la profesora me echó en cara los logros de mi compañera y ella tuvo la audacia de decir que yo tenía falta de interés en mis estudios, obviamente me largue de su oficina no sin antes decirle que tomaría esas clases", explico Harry con tranquilidad.
"Como cree que me sentí, profesor, dos asesinos venían detrás de mí y Neville y lo primero que me dice mi jefa de casa, es que no tengo interés en mis estudios, puede que sea infantil de mi parte, pero no puedo simplemente decirle, "acepto sus disculpas, volamos a como era todo antes, realmente me dolió lo que la profesora me dijo, y no creo que yo vuelva a verla de la misma manera", confeso Harry con neutralidad.
"Lo siento mucho, Harry, no creí que las cosas hubiesen ido así contigo y la profesora McGonagall, pero entiendo tu molestia", dijo Lupin un poco molesto con McGonagall, algo similar habia vivido él con un profesor que lo menosprecio porque él era un hombre lobo. "Puedes hablarme del profesor, Snape"
"Snape ha sido un dolor en mi espalda desde el momento en que llegue a Hogwarts", confeso Harry, "él ha aprovechado cada momento para hacer de mi vida un infierno, siempre buscando el mínimo error para reprochar el pésimo estudiante que he sido, pero el mes pasado, Snape cruzo esa delgada línea", gruño Harry con odio hacia el hombre grasiento.
Lupin soltó un suspiro cansado y paso su mano por su cabello. "Lamento mucho lo que te ha pasado, Harry, de verdad, veré que puedo hacer para hacer de tu estancia en Hogwarts más amena", dijo Lupin con una sonrisa triste.
Harry negó la cabeza. "No se preocupe Profesor, Snape ha dejado de molestar afortunadamente y como dije, no tengo rencor alguno con McGonagall, pero aprecio su preocupación", dijo Harry bebiendo de su té.
"Una última pregunta, Harry ¿Dónde aprendiste el apodo de Snivellus?", pregunto Lupin y los ojos cafés del hombre brillaban de preocupación.
"Estaba escrito en un libro de libro viejo en el aula de posiciones", mintió Harry, los ojos de Lupin se suavizaron.
"Puedo hacerle, yo una pregunta profesor", dijo Harry con curiosidad.
"Por supuesto, Harry", declaro Lupin.
"Usted y el profesor, Snape se conocían de su tiempo en Hogwarts, cierto", dijo Harry viendo al profesor a los ojos.
"Eh, así es, él profesor y yo estuvimos el mismo año", respondió Lupin nerviosamente.
"Eso quiere decir que usted conoció a mis padres", añadió Harry y Lupin palideció…
