24 de diciembre de 1993, 12 Grimmauld Place, 20 horas.

"Entonces está hecho", dijo Harry extendiendo los brazos y sonriendo como si nada ocurriera. "Pueden hablar con Madame Bones, sé que ella estará contenta de ayudar en este caso. Después de todo tú y ella fueron buenos amigos en Hogwarts, por lo que me ha dicho Narcissa."

Todavía todo el mundo estaba en conmoción por lo que él habia declarado, Sirius tenía un rostro de impacto, el hombre parecía querer decir muchas palabras de pronto el elfo Kreacher apareció. "Amo Harry, la cena esta lista", dijo el elfo.

Harry miro a sus invitados y les sonrió. "Perfecto, por qué no vamos a comer, será mejor que pasemos nuestro tiempo en familia, después de todo es navidad", dijo Harry y Bellatrix asintió.

Sirius, Andrómeda y Nymphadora caminaron detrás de él aun sin decir palabra alguna. "¿Entonces haremos lo que tú digas de ahora en adelante?", cuestiono Nymphadora claramente molesta y triste.

Harry camino hacia una esquina de la mesa negra y se sentó, Narcisa y Bellatrix tomaron asiento a un lado de él. "¡Por supuesto que no!", aseguro Harry, con desde. "Ustedes pueden seguir su vida, tomar decisiones. Lo que quiero, es que si por algún motivo, Tom Ryddle renace y estoy seguro que lo hará, tener la oportunidad de volver a vencerlo", señalo Harry.

"Pero, ¿Cómo sabes que él regresara? ¿Quién te dijo sobre ello? Y estos Horrocruxes ¿Cómo se destruyen?", pregunto Andrómeda, ella era la que más parecía aceptar esta realidad de él.

"Bueno, sobre cómo sé que Ryddle regresara es un secreto, digamos que alguien externo a todos ustedes me lo dijo. Y sobre cómo se destruye un Horrocrux, aquí Bellatrix ha investigado un poco sobre otro método para destruirlos, y yo descubrí una manera en mi segundo año, como dije, el año pasado asesiné a un basilisco con la espada de Godric Gryffindor atravesándole atreves de la boca del basilisco. Cuando retiré la espada de la boca de la serpiente un colmillo al tamaño de una daga estaba incrustado en mi brazo, el veneno se habia esparcido por todo mi cuerpo y tan solo me quedaban segundos de vida, pero fue gracias al fénix de Albus Dumbledore que pude sobrevivir, ya que este soltó algunas lágrimas en mi herida curándome completamente, cuando me retiré el colmillo con este atravesé el diario de Ryddle, destruyéndolo a él y a su versión más joven, la otra manera, es con la Maldición Asesina."

La cena de navidad continuo con un poco de incomodidad, miradas de odio de Nymphadora quien miraba desafiante a Bellatrix, Andrómeda y Sirius tan solo comían por compromiso, ellos dos se miraban preguntándose cómo era todo esto posible, al final de la cena, Harry le pidió a Nymphadora que enviara una carta a Amelia Bones, pidiéndole que viniera a Grimmauld Place lo más pronto posible.

"Sirius", llamo el cuadro de Arcturus Black desde la sala. "Ven a mi despacho, quiero hablar contigo." Sirius miro a Andrómeda por unos instantes, ambos adultos se miraron, seguramente ninguno de los dos quería quedarse solo con las hermanas de Andrómeda y el propio Harry. pero al final, Sirius se levantó de la mesa y camino hacia las escaleras y subió hacia la oficina de Arcturus dejando solo a Andrómeda con él y las hermanas de esta.

"Aunque me gustaría ponerme al corriente contigo querida hermana, tengo asuntos que atender con los Malfoy", dijo Narcissa mirando a su hermana. "Vendré más noche, Harry."

Narcissa se acercó a Harry y lo beso lentamente y seductoramente para que Andrómeda lo viera, Harry coloco su mano en la espalda baja de Narcissa y profundizo el beso, al final Narcissa le mordió el labio, el rostro de Andrómeda era de incredulidad pura. Luego Narcissa fue hacia Andrómeda y le beso la mejilla en señal de burla. "Te veré más noche, Andy, ya que nos estaremos viendo muy seguido", aseguro Narcissa con una leve sonrisa. Sin más, la hermana menor Black camino hacia el floo y desapareció en las llamas verdes, dejando a Harry y Bellatrix con Andrómeda solos en la cocina.

Bellatrix miraba a su hermana como un gato miraba a su presa, sin duda la hermosa mujer mayor encontraba divertido la incomodidad de su hermana. "Andrómeda", hablo Harry para romper el hielo, Andrómeda lo miro incómoda y con precaución, como si Harry fuese arremeter contra ella. "Sé que esto puede ser difícil para ti, después de la… mala relación que has tenido con tus hermanas. Pero te aseguro que lo último que quiero es que sientas que te estoy obligando a hacer algo que no quieras."

Andrómeda proceso lo que él le dijo por un instante. "Agradezco tu preocupación, Harry", aseguro Andrómeda pensando bien sus palabras. "Aunque bien estar de cerca con mis hermanas nuevamente no es algo que me agrade, si el tío Arcturus confía en ti, intentare aceptar esta nueva realidad."

Harry asintió un poco aliviado de la aceptación de Andrómeda. "Vamos querida hermanita", dijo Bellatrix sonriendo ampliamente. "Nos llevaremos muy bien como en los viejos tiempos, por cierto, ¿Cómo esta tu esposo?" preguntó Bellatrix.

Andrómeda frunció el ceño. "Sabes tan bien como yo el estado de mi matrimonio actualmente, Bellatrix", gruño Andrómeda, claramente molesta por la burla de su hermana sobre su matrimonio.

Bellatrix se rio. "¡Por supuesto! Olvide que tu esposo ha dejado de ser aquel romántico y ridículo en tu tiempo de Hogwarts", se burló Bellatrix, Harry vio como Andrómeda fruncía el ceño y se mordía la lengua para contener su ira. "Recuerdo cuando te escabullías de la casa para irte con él."

"Bella, creo que es suficiente", ordeno Harry, Bellatrix guardo silencio y prefirió tomar de su vino y el silencio nuevamente reino entre los tres.

"Entonces ¿Qué son mis hermanas para ti, Harry? tus putas, yo diría esclavas por la forma en que esa puta de allí te idolatra", señalo Andrómeda. Harry miro a Bellatrix y el dejo que ella respondiera.

La hermosa bruja sonrió traviesamente y se levantó de su asiento y camino hacia Harry y se sentó en su regazo. "Somos sus prometidas", dijo Bellatrix moliendo sus caderas en la entrepierna de Harry.

"¡Qué!", exclamo Andrómeda sorprendía. "Ustedes tienen la edad suficiente para ser su madre, Bellatrix."

Harry solo negó con la cabeza la manera de Bellatrix de llamar la atención. "Bueno, nuestro querido sobrino esta decidido de tenernos", aseguro Bellatrix besándole la mejilla a Harry. "¿Quién podría ser mejor esposa para un gran Señor que sus lindas tías? ¿No es así, querido sobrino?"

Harry quería reírse de la cara de asombro de Andrómeda. "En parte es cierto, además que necesito un poco de ayuda debido a mi herencia", declaro Harry, y Andrómeda levanto una ceja.

"¿Herencia?",

"Aye, no solo soy heredero de la casa Potter, también de las casas, Peverell, Gaunt y Slytherin", respondió Harry.

"Pero, ¿Por qué no tener a una esposa de tu edad?", cuestiono Andrómeda.

Bellatrix soltó un resoplido. "Confiar a nuestro querido, Harry a alguna bruja cualquiera, ¡nunca!", exclamo Bellatrix. "Además, ¿Dónde está la diversión para nuestro querido sobrino, si solo tuviera una sola esposa? Y no solo eso, nuestro querido Harry puede satisfacer a una mujer de muchas maneras, de maneras en que tu esposo nunca te ha satisfecho, Andrómeda."

Harry estaba comenzando a ponerse duro por los movimientos de Bellatrix, las manos de él vagaron por los muslos de la hermosa bruja haciéndola suspirar, cosa que no pasó desapercibido por Andrómeda…


Sirius Black.

"Deseabas hablar conmigo, Barón Black", dijo Sirius entrando en la oficina de su abuelo, habían pasado años desde que él estuvo aquí.

"Así es, quiero hablar contigo con respecto a Harry", dijo Arcturus y Sirius frunció el ceño.

"Te conozco demasiado bien, Sirius, y no pasaras más de dos días sin irle a informar a Albus sobre lo ocurrido aquí y exigir sobre lo que ha pasado con mi sobrino, y te ordeno que no lo hagas", declaro Arcturus.

"¡Por qué me pedirías que no hiciera tal cosa! ¿Has visto cómo se comporta? No es normal para un joven de su edad actuar de una manera tan fría", exclamo Sirius triste por su ahijado. "Luego están esas dos mujeres ¿Cómo puedes pedirme que me quede brazos cruzados cuando dos mujeres mucho mayores que él estén actuando como sus concubinas?"

Su abuelo suspiro y trazo su mano por su barba. "No puedes cambiar la forma de ser de Harry", aseguro el abuelo de Sirius. "Él no es como James, ni siquiera como su madre Lilith, Harry es su propio hombre y él lo ha descubierto de mala manera. Dumbledore le ha fallado, McGonagall le ha fallado, todo mundo querido para él le ha fallado de alguna u otra manera, y todo lo que él ha tenido que soportar lo ha forjado a ser de esta manera, y no pienso ser otro más que haga sufrir a mi sobrino, y para mi disgusto, Bellatrix ni Narcissa piensan alejarse de él y Harry las quiere a su lado, ellas han sido las únicas mujeres que se han preocupado por él, tal vez por su poder o por su herencia, no me importa, ellas han estado para él en estos meses por lo que tendrás que aceptarlo."

Sirius soltó un suspiro y trazo su mano por su cabello en señal de frustración, habia tantas cosas que quería preguntarle a Harry, una parte de Sirius miraba a su ahijado como un niño. "Es que lo es", pensó Sirius. Ningún adolecente tendría que ser así, el recuerdo de Sirius huyendo de su hogar vino a su mente. Luego estaba Dumbledore, que era lo que habia hecho él para ganarse la desconfianza del abuelo de Sirius y de Harry ¿y que habia de Remus? Él estaba dando clases este año, seguramente él podría decirle más al respecto.

"Está bien, no iré con Dumbledore", aseguro Sirius, él sentía la bilis en su garganta.

"Bien, porque espero que esto salga muy bien, si ese demente de Voldemort realmente regresara, necesitaremos toda la ayuda de Bellatrix, esa bruja sabe cada secreto y casa de seguridad que seguramente los Mortífagos poseen, es por eso que la necesitamos."

Sirius salió de la habitación y camino por los pasillos de su vieja casa, los recuerdos de las cosas horribles que él vivió aquí inundaban su mente. Sirius escucho las voces de tres personas en la habitación del árbol Black.

"Esa es tu abuela Dorea, mi Señor", dijo Bellatrix a Harry quien miraba el tapiz.

"Era hermosa", Sirius escucho susurrar a su ahijado.

"Fue una gran mujer", dijo Sirius uniéndose a la conversación. "Fue tu padre y tus abuelos quienes me recibieron con los brazos abiertos cuando escape de casa."

"¿Enserio?", pregunto Harry sorprendido.

"Aye", respondió Sirius recordando el pasado. "He pensado mucho en lo que dijiste allá abajo, Harry. Y hare lo que dices, puede no gustarme las cosas que has tenido que hacer para sobrevivir, pero entiendo."

Sirius observo la sonrisa de su ahijado, era la primera sonrisa real que su ahijado le daba. "Me alegro que hayas aceptado, Padfoot.

La tarde paso rápidamente, habia sido muy raro para Sirius mirar a Bellatrix como una aliada en la guerra venidera, pero no habia más que hacer. Sirius paso el tiempo con su ahijado y fue difícil para él no verlo como un adolecente, Harry se comportaba como un hombre adulto y eso le dolía a Sirius.

"¿Qué hay de Ted?", pregunto Bellatrix jugando con su copa de vino. "No creo que él este muy contento con esto, ¿Qué harás para mantener calmado a tu esposo, Andy?"

"Mi matrimonio no es de tu incumbencia, Bellatrix", Andrómeda gruño y Bellatrix se rio.

"Claro que lo es, que haremos si esa sangre de barro sale corriendo hacia el ministerio y hace un escándalo", señalo Bellatrix.

"Tonks no es ningún problema para nosotros", gruño Andrómeda y Bellatrix alzo las manos en señal de rendición.

"Bien, pero si ese imbécil se interpone en nuestros asuntos, yo misma lo asesinare", amenazo Bellatrix."


Nymphadora Tonks, 24 de diciembre de 1993, Oficina de jefa Auror.

"Espero y que esto sea un asunto importante, como haberme sacado de mi casa en plena víspera de navidad, Auror Tonks", gruño Amelia desde su escritorio.

Nymphadora estaba nerviosa jugando con sus manos sentada enfrente de su jefa. "Lo es, Madame Bones, es un asunto que tiene que ver con los primos Black", informo Nymphadora y Madame Bones abrió sus ojos como platos.

"¿Qué es lo que sabes sobre Sirius Black y Bellatrix Lestrange? Han contactado con tu madre, ¿Esta el heredero Potter a salvo?", interrogo Amelia Bones preocupada.

"Err, Harry y mi madre están bien, pero si, ya sabemos dónde se encuentran Sirius Black y Bellatrix."

"¡Excelente Auror Tonks!, ahora mismo me encargare de preparar un escuadrón para arrestarlos, si fueras tan amable de decirme dónde y cómo fue que los encontraste", pregunto Amelia escribiendo un informe.

Esto era lo más complicado para Nymph, como le diría ella a su jefa de trabajo que Sirius Black y Bellatrix estaban viviendo con ellos desde hace meses y que, además, estos exigían una reunión con ella. Como le diría Nymph que sus tías estaban en una relación incestuosa con Harry Potter.

"De hecho, ellos piden una reunión contigo, Madame, Sirius Black exige su derecho como Señor de la casa Antigua y Noble Black, él desea reunirse contigo en la casa de Grimmauld Place número 12", explico Nymphadora y Amelia frunció el ceño en clara molestia. Era sabido en el mundo mágico que la casa ancestral de los Black, estaba bajo el encantamiento Fidelius, además que si alguien que no fuera una persona con sangre Black o esta persona no estuviera invitada a alguna de las propiedades de los Black moriría al instante por las barreras de sangre.

"¡Mierda!", gruño Amelia. "¿Qué es lo que quieren ellos dos?"

Nymphadora se aclaró la garganta antes de hablar. "Ellos quieren demostrar su inocencia y desean un juicio justo."

"¡Que! ¿Un juicio? Black fue declarado culpable en el momento en que se miró en la escena del crimen, Bellatrix Lestrange fue enjuiciada y declarada culpable cuando se le encontró que habia lanzado la Maldición Cruciatus en su varita, además de ser encontrada en la escena del crimen en la tortura de los Longbottom."

"Sé que es difícil de creer que ellos dos son inocentes, pero, hay algo que tiene que ver, Madame, alguien que criamos muerto está vivo", dijo Nymphadora, Madame Bones la miro confundida. "

"¿Qué quieres decir, Nymphadora?"

"Peter Pettigrew está vivo."

Madame Bones negó con la cabeza. "Ese hombre está muerto, asesinado por Sirius Black hace años", declaro Amelia sin querer creer lo que Tonks estaba diciendo.

"Es él, madame, Harry lo capturo", continuo Nymphadora hablando más de lo que debería.

"¿Cómo que el heredero Potter lo capturo? ¿Qué me estas ocultando, Nymphadora?", pregunto Amelia.

Nymphadora nunca se habia sentido tan pequeña y nerviosa delante de su jefa. "No puedo decirlo", dijo Nymphadora, el juramento aún no se habia roto.

Madame Bones pareció haberlo notado. "Estas bajo un juramento", murmuro Amelia.

"Se me pidió que te llevara a Grimmauld, allí se te explicara todo", aseguro Nymphadora.

Amelia soltó un fuerte suspiro y negó con la cabeza, claramente molesta. "Bien", gruño Amelia levantándose de su asiento y recogiendo su abrigo beige.

Nymphadora soltó un suspiro de alivio y siguió a su jefa hasta el floo y ambas entraron, Nymphadora cogió un poco de polvos Floo y grito la dirección de la casa, y ambas desaparecieron de la oficina de Aurores y reaparecieron en Grimmauld.

Madame Bones desenfundo su varita y la mantuvo al frente en todo momento, Nymphadora podía escuchar platica en la sala principal y allí fue donde se dirigieron. Cuando llegaron, todos estaban reunidos esperándolos. "¡Feliz Navidad, Madame Bones!", saludo Harry quien estaba sentado. En medio de la sala se encontraba Pettigrew atado de manos.

"¡Harry Potter!", exclamo Amelia entre asombrada y molesta. "Debí saber que ese gato tuyo debia ser solamente Bellatrix."

Harry se encogió de hombros y Bellatrix saludo a Amelia como si fuesen viejas amigas. "¿Qué esto todo esto? ¡explíquenme antes de que llame a los Aurores!", exclamo Amelia.

"Como puede ver, madame Bones, este de aquí es Peter Pettigrew, culpable de la muerte de mis padres", señalo Harry y la mujer de cabello cobrizo se mostró sorprendía.

"Mientes… Pettigrew está muerto", señalo Amelia.

"Es la verdad, puedes ver usted misma que digo la verdad, mi padrino Sirius es inocente de cualquier cargo del que se le acusa", dijo Harry.

Madame Bones camino alrededor de Pettigrew y le lanzo hechices de revelación para ver si él no era algún hombre transformado. "Es verdad", Murmo Amelia. Levantando el antebrazo de Pettigrew y observando la Marca Oscura tatuada en él.

"¿Qué hay de Bellatrix? Esa bruja es responsable de centenares de muertes", señalo Madame Bones.

"Bueno, eso es cierto, pero Bellatrix también es una excelente fuente de información, información que será de vital importancia para el futuro", señalo Harry.

"Por favor toma asiento, Amelia, hay muchas cosas de la que hablar."

La plática con Madame Bones habia durado horas, el rostro de horror de Amelia cuando se enteró de la verdad de que Pettigrew habia sido quien habia traicionado a los Potter no tenía precio. Pettigrew era considerado un héroe nacional por haber detenido a Sirius Black, además que Bellatrix no habia lanzado en ningún momento el Cruciatus hacia los Longbottom.

"¿Y qué es lo que quieren?", pregunto Amelia Bones, mirando con ojos crípticos a los Black y a Harry.

"Quiero un juicio justo para mi padrino Sirius y para mi tía Bellatrix", dijo Harry seriamente y sin dudar. "Además que como compensación y negligencia hacia mi persona quiero que se me emancipe y se me trate como a un adulto."

Amelia levanto la ceja ante la última petición. "Puedo entender el juicio hacia Sirius, pero esa mujer de allí es culpable de cientos de asesinatos y de personas que hasta el día de hoy siguen desaparecidas y aun eres un menor de edad, Potter, no podemos simplemente emanciparte", señalo Amelia.

Harry ya tenía previsto esto. "Oh, puede y lo hará, Madame Bones. Al menos que quiera que mis memorias sobre como sufrí negligencia y abuso infantil con la familia Dursley sean reveladas en el diario le profeta. ¿Se imagina el escándalo en todo Europa cuando se revele que el "El Niño Que Vivió" ha estado bajo el abuso de una familia muggle? Será un golpe duro al Ministerio y a Dumbledore, nuestro héroe y Jefe Brujo", dijo Harry, y Amelia frunció el ceño.

Nymphadora miro a su madre. ¿Así era Harry en realidad? Un niño que no le importaba utilizar cualquier medio para conseguir lo que él quería. Harry era todo lo que un Slytherin era. Y por alguna razón, Nymphadora no podía odiarlo…


Harry Potter, 24 de diciembre de 1993

Después de varias horas de negociaciones las cosas habían salido a su favor, Amelia Bones habia interrogado a Peter Pettigrew a solas y este habia confesado todo, y después de la interrogación y de corroborar que Pettigrew no mentía sobre su confesión de culpabilidad, Amelia Bones y Nymphadora se habían llevado a la rata y Sirius habia ido con ellos.

Las siguientes horas fueron circunstanciales, a las 11:50 de noche buena, Narcissa regreso a Grimmauld Place. "Que alegría volver a verte, Cissa ¿Cómo esta vuestro esposo e hijos?", pregunto Harry, de manera sarcástica.

Narcissa camino hacia él y ella lo beso. "Lucius está quien sabe dónde y Draco paso el día con sus amigos", respondió Narcissa, sin amor alguno hacia su esposo e hijo.

"Sin duda eres la mejor esposa y madre del año, Narcissa", dijo Andrómeda de manera burlona, mientras bebía de su Firewhiskey.

Narcissa tan solo miro a su hermana y le sonrió. "Hablando de ser una pareja ejemplar, querida hermana, te tengo un regalo de navidad", dijo Narcissa, ignorando el comentario anterior de su hermana.

Harry observo como Narcissa de sus túnicas sacaba algunas fotografías, de igual forma Andrómeda observo a su hermana con un rostro de incertidumbre. "Me habría gustado entregarte esto hace algún tiempo, pero, nosotras no teníamos buena relación. Pero debido a nuestro querido sobrino, esto es un empezar de nuevo", continuo Narcissa, extendiéndole las fotos a su hermana mayor.

Andrómeda miro con sospecha las fotos. "¿Qué son esas fotos?", pregunto Andrómeda, sombríamente.

Bellatrix quien estaba sentada a lado de Harry mira con diversión el rostro de su hermana, Harry sabia de lo que se trataban aquellas imágenes, habia sido él quien habia ordenado investigar qué era lo que hacía Ted durante el día y del por qué este se iba a viajes de trabajo con más frecuencia de lo normal.

Narcissa sonrió con malicia. "Algunas fotografías que he mandado a tomar, sobre vuestro esposo", dijo Narcissa, y Andrómeda entrecerró los ojos, sin duda la hermosa mujer ya sabía sobre lo que se trataba las fotografías. "Una vida interesante la que lleva tu esposo, Andy", dijo Narcissa con burla.

Andrómeda tomo las fotografías con sus manos temblorosas, Harry observo como a Andrómeda le afectaron las fotografías, la mujer lloraba silenciosamente al pasar a la siguiente imagen. "¿Cómo es esto posible?", pregunto Andrómeda, con lágrimas de ira.

"Lo siento mucho, Andrómeda", se disculpó Harry.

"¿Tú lo sabias?", pregunto Andrómeda.

"Fui yo quien le pidió a Narcissa que enviara a investigar a Ted."

"¡Cómo pude haber sido tan estúpida!", exclamo Andrómeda, arrojando las fotografías al suelo, llena de ira.

Las fotografías cayeron al suelo, y mostraron aun Ted Tonks cargando a un niño de no más de cinco años y al lado de ellos una mujer muggle, de cabello rubio y ojos verdes. Eran una familia, los tres caminaban hacia un parque muggle. Bellatrix borro su sonrisa burlona y tan solo miro con indiferencia a su propia hermana quien lloraba de ira y tristeza al enterrarse que ella habia sido engañada por su propio esposo desde hace años…


Ted Tonks, 24 de diciembre de 1993.

Él habia pasado una hermosa navidad con su hijo Ted y su novia Olivia, Ted la habia conocido en uno de sus viajes de negocios a Irlanda hace algunos siete años. Habia sido amor a primera vista.

Olivia era una oficinista de cabello rubio y ojos azules en la empresa en que Ted habia trabajado en un caso, no habia magia ni hechizos, solo una simple chica muggle. Así era como Ted habia querido vivir su vida, cuando él se enteró que era un mago, habia sido feliz e infeliz al mismo tiempo, toda su vida habia querido ser un gran abogado como su difunto padre. pero cuando llego la carta de Hogwarts sus sueños se vieron truncados ya que Ted habia tenido que pasar siete años de su vida estudiando en una escuela de magia.

Aunque la magia lo hacía especial que al resto de muggles, Ted amaba la vida simple, él amaba caminar o pasear en cococha que aparecerse o volar en una escoba. Ted habia amado a su esposa Andrómeda, una mujer de sangre pura que se acostaba con un muggleborn. Habia sido una burla para la sociedad purista de Gran Bretaña que una de las hijas del gran Barón Black estuviera con un muggleborn como Ted.

Pero el amor con el paso de los años se habia acabado, principalmente porque Ted quería una familia numerosa, pero Andrómeda solo pudo tener a Nymphadora. Nymphadora era el amor de la vida de Ted, a pesar de las diferencias que ambos tenían, él no podría dejar de amarla como a Andrómeda.

Pero su nuevo hijo, Ted Jr. Era su nueva luz, él jamás olvidaría la sensación de su primer hijo varón en sus manos, eso era algo que Andrómeda jamás le dio, Ted se quería divorciar de su esposa, pero una parte de él no lo hacía debido a Nymphadora. Pero esta navidad que él paso con Olivia y Ted Jr. Habia sido magnifica, y era algo que Ted quería seguir experimentando.

Él camino por el patio de su hogar, y saco las llaves y las coloco en el picaporte, lentamente abrió la puerta y fue recibido por la oscuridad. No se encontraba nadie en su casa, no estaba Andrómeda recibiéndolo como todas las noches, ni siquiera Black o Harry Potter.

Ted no sentía aprecio por ninguno de los dos, ellos dos significaban una cosa, y eso era peligro. Ted recordaba las noches de la guerra contra El Señor Oscuro, y eso era algo que él nunca quería experimentar nunca más.

Ted soltó un suspiro de alivio de que nadie se encontrara en casa y camino alegre hacia su estantería de licores. Él se sirvio una generosa cantidad de Whiskey en su vaso y camino hacia la sala. "Por una feliz navidad", pensó Ted, brindando solo en la sala.

Ted se preguntó por última vez donde podría estar su esposa y su sobrino, pero el pensamiento se esfumo tan rápido como llego. Ted bebió de su Whiskey y suspiro por el sabor amargo que le quemaba por la garganta. Del Floo reavivaron las llamas verdes en señal que Andrómeda habia regresado.

Pero en lugar de ver a una Andrómeda feliz de estar con su sobrino, salió una mujer enfurecida con varita en mano. "¡Eres un bastardo!", grito Andrómeda, lanzando un hechizo a Ted que lo mando a volar.

Ted sintió el hechizo golpear su pecho y rompiendo el vaso de cristal en su mano, los pedazos de vidrio roto se incrustaron en su rostro y en su mano por el fuerte impacto. El hechizo lo mando a volar hasta un muro de la casa donde se golpeó de lleno. "¡Después de todos estos años, es así como me pagas!", grito Andrómeda.

Ted gimió de dolor, aturdido se agarró la mano sangrante en un intento de parar la sangre. "¿Qué te sucede?", pregunto Ted, sin entender lo que sucedía.

Por un instante, Ted miro el rostro de Andrómeda y era la imagen de una mujer loca, por un momento él la confundió con Bellatrix, si no fuera por el cabello castaño de Andrómeda, Ted juraría que era la misma Bellatrix Lestrange.

"¿Qué que me sucede, preguntas?", dijo Andrómeda, ofendida. "Ya se sobre tu aventura con esa puta"

Ted sintió que la sangre se le iba del cuerpo. "No sé de qué hablas, Andrómeda", gimo Ted, por el dolor que sentía en la mano y en el rostro, él sentía que un pedazo de vidrio se le habia incrustado en el ojo izquierdo.

"No te atrevas a mentirme, maldito bastardo", grito Andrómeda, lanzándole un conjunto de imágenes al suelo. "Te vieron con otra mujer y un niño, ¡Tienes otro hijo, Ted! Me has estado engañando desde hace años."

Ted miro al suelo, donde se estaban las imágenes y vio las fotos que le habían tomado, eran de él y Olivia junto con el pequeño Ted en Alemania de hace un par de meses atrás. "Andrómeda no es lo que crees", dijo Ted, en un intento de razonar con su esposa.

"¿Entonces que es, pequeño, Teddy?", pregunto la voz de una mujer, que helo la sangre de Ted.

"Tal parece, que el pequeño, cobarde y sangre sucia, ha estado follando con otra mujer que no es mi querida hermana", tarareo la voz desquiciada de nadie más que Bellatrix.

Ted observo a la peligrosa bruja salir del Floo junto con otra mujer que era Narcissa y Harry Potter. "Q- ¿Qué estás haciendo vosotros dos aquí?", pregunto Ted temeroso.

"Viendo como mi hermana te castra", dijo Bellatrix, con una sonrisa maniaca.

Narcissa paso de ellos como si no existieran y camino hacia la estantería de licores y se sirvio un Whiskey de lo más caros de Ted y se sentó en la barra observando el espectáculo. "haz jodido las cosas, Tonks", dijo Potter, hablando por primera vez.

Por alguna razón el chico se miraba más grande lo normal, vestía con ropa costosa, por alguna razón le recordó al padre de James. Harry Potter camino hacia donde estaba Narcissa y se sentó a lado de la mujer, Bellatrix camino hacia ellos y se sentó en el regazo del chico. Ted no entendía nada de esto. "¡Continua, Andy! Para que podamos continuar con su hijo y la puta", declaro Bellatrix. Y Ted grito horrorizado.

"¡No! ¡Ellos no tiene la culpa de nada, aléjense de ellos!", grito Ted, lleno de miedo e ira.

Bellatrix se rio maniacamente y lo miro como si él fuera un animal sin valor. "Quiero que te largas de mi casa", dijo Andrómeda. "No quiero verte nunca más, lárgate con tu puta y tu bastardo."

¡Ted no es ningún bastardo!", grito Ted, furioso por como Andrómeda se refería al hijo de él.

"¿Haz llamado al bastardo, Ted?", pregunto Narcissa, divertida, él odiaba a Narcissa con todo su corazón. Ella con su altanería y su racismo hacia los muggleborn, la mujer estaba de piernas cruzadas y miraba con asco a Ted. "Que curiosos son los mudblood como tú y esa abominación que llamas hijo."

"No hables de mi hijo, con tu sucia boca, maldita", gruño Ted, intentando sacar su varita, pero Potter lo detuvo, con un movimiento rápido para los ojos de Ted, Potter habia arrebatado la varita de su mano con un hechizo silencioso.

El chico Potter atrapo la varita de Ted en el aire y la coloco en la barra de mármol. "Cuidado con lo que haces, Ted, no querrás lastimarte con esto", dijo Potter.

"Quiero que te largues de aquí, nunca vuelvas y quiero el divorcio y jamás volver a ver tu horrible rostro", declaro Andrómeda. "¡Ahora!"

Confundido y temiendo por su vida, Ted se incorporó y su varia fue lanzada de vuelta por el chico Potter. Como pudo, Ted atrapo su varita antes de caer al suelo, la humillación de las risas de Narcissa y Bellatrix hirvieron su sangre y él las miro con ojos asesinos. Ted sabía que esas dos estaban con el Potter y que Andrómeda también por lo que él no podría hacer nada contra ellos cuatro.

Herido y ensangrentado, Ted salió de la casa y con sus últimas fuerzas, él desapareció de allí y apareció en la casa de Olivia. Con las pocas fuerzas que le quedaban, Ted toco la puerta varias veces y espero a que le abrieran.

A los pocos minutos, Olivia abrió la puerta y su nueva mujer grito horrorizada por verlo en tal estado. Lo último que vio Ted fueron los ojos verdes de Olivia.