- Entonces, las distintas criaturas míticas existen en el imaginario popular desde tiempos muy remotos. Incluso en nuestro día hay quienes creen en la existencia de estos seres, nada más alejado de la realidad…

El profesor dictaba su clase ante los aburridos alumnos. No era mi caso, puesto que siempre me fascinaron las criaturas mitológicas y legendarias desde muy temprana edad, eso fue lo que me motivó a elegir la carrera de Literatura.

- Muy bien alumnos, entonces para la siguiente clase cada uno de ustedes tendrá que elaborar una presentación sobre una criatura mitológica. Cualquiera que deseen… eso es todo por la clase

Al retirarme de la clase pude escuchar como una persona le contaba a su amigo que iba a exponer sobre las sirenas, le fascinaba la cola de pez que estas presentaban. No pude hacer otra cosa más que reírme ante su incredulidad, puesto que las sirenas en realidad serían más parecidas a las harpías al ser aladas en su versión clásica (griegos y romanos), y su cola de pez correspondía a la época medieval.

"Por eso el canto de las sirenas atraía a los marineros"

Luego de almorzar tomé prisa para dirigirme hacia mi trabajo en la biblioteca de la universidad. Puesto que vivía solo, en un pequeño departamento que era financiado por mi beca, este trabajo me permitía solventar algunos gastos que la beca no cubría y, sobre todo, me permitía darme mis gustos de vez en cuando.

Mi trabajo era relativamente sencillo. La biblioteca de la universidad recibía nuevos libros que habían sido desenterrados, descubiertos, o rescatados de alguna otra biblioteca sumamente antigua. Venían papiros, códices e incluso rollos antiguos que tenía que analizar y catalogar. Esto, por supuesto, me permitía revisar estos documentos de antemano lo cual suponía un sueño hecho realidad para mí. Me permitía leer un documento de casi mil años de antigüedad mucho antes que cualquiera.

- Yuu, ha llegado un nuevo lote de libros. Asegúrate de revisarlos y ordenarlos

- ¿Alguna otra indicación?

- Ninguna, has lo de siempre

Sonreí ante ella. Realmente disfrutaba mi "trabajo".

Toda la tarde transcurrió mientras revisaba todos los libros que habían llegado, de los cuales muchos de estos eran textos que se estaban devolviendo de préstamos a otras universidades, casi ninguno era nuevo, hasta que observé un libro sumamente extraño.

- Señorita ¿De donde es este libro?

Salí del espacio de revisión para consultarlo con la bibliotecaria, pero esta ya no se encontraba en su lugar. Fue allí cuando me percaté de la hora y lo tarde que era. Mi celular indicaba que eran las 7:47 de la noche y ella normalmente se retiraba a las 7:30, puesto que la biblioteca cerraba a las 8 de la noche. Era curioso que no se hubiera despedido de mí, aunque había notado que recientemente no lo hacía para evitar interrumpirme.

"Bueno, habrá que darle un vistazo rápido al libro antes de retirarme"

Se trataba de un libro extraño. La tapa era oscura con algunos trazos que parecían converger en una forma redonda que recordaba a… una especie de ojo rojo ubicado en el centro de su tapa. Estar tan cerca de aquel libro daba cierto pesar, como si estuviera ante algo que no debería revisar, o eso era lo que me decía el instinto.

Pero… la curiosidad puede más.

Apenas abrí el libro, las luces de la biblioteca se apagaron por unos segundos para volver a encenderse súbitamente. El ambiente a mi alrededor se sentía pesado, e incluso los vellos de mis brazos se erizaron. Era una situación sumamente extraña, como dándome a entender que no tendría que haber abierto aquel libro, pero ya estaba hecho.

- ¿Ancient Ones? ¿Los… primigenios?

Solo por leer la portada y el aura extraña que tenía aquel libro, daba la impresión de ser alguna obra de Lovecraft. Tal vez había llegado alguna obra inédita de aquel autor, podría ser otro de los relatos de Cthulhu.

- ¿Podría ser este… el Necronomicón?

Avancé a la siguiente página del libro y lo que vi fue… simplemente… inenarrable. No conocía la lengua en que estuviera escrito, pero eso no parecía ser impedimento, pues numerosas imágenes de pesadillas y voces susurrantes empezaron a resonar en mi cabeza, todas juntas a una velocidad que el cerebro humano es incapaz de procesar.

Instintivamente cerré el libro por completo. Mi cabeza me dolía demasiado ante la cantidad de información con la cual había sido bombardeada y pareciera que iba a desmayarme en cualquier instante. Por si fuera poco, ya faltaba solo un minuto para que sean las 8 de la noche. Tenía que abandonar la biblioteca.

Antes de retirarme, con todo mi cuerpo temblando ante el horror que había presenciado, decidía que me llevaría al extraño libro. Era demasiado peligroso dejarlo en la biblioteca y brindaba una experiencia que no se lo desearía a nada. Lo metí en mi mochila y salí de la biblioteca a toda prisa.

No recuerdo bien como fue que llegué a mi casa, pero lo que si recuerdo es que me eché a dormir inmediatamente sin haber cenado. Mi cerebro necesitaba descansar y no le importaba si no me había llevado algo al estómago.

Incluso entre sueños me perseguían aquellas voces que había escuchado, aunque no podía comprender su significado, por el tono que tenían me daban a entender que se trataría de algo promisorio, sonaba casi a una suerte de profecía.

Luego de algunas horas de descanso, desperté de forma repentina. Observé mi celular y se trataban de la 1 de la mañana. Tenía hambre, mucha hambre.

Me levanté y caminé hacia mi refrigeradora, recordaba tener algo de jugo de naranja. Por otro lado, en la encimera de la cocina aun disponía de un vaso de fideos instantáneos. Con eso sería suficiente para aguantar hasta el día siguiente, puesto que no tenía ganas de salir tan tarde a buscar algo que comer.

- Me preguntaba cuándo despertarías. Humano

Una voz femenina totalmente desconocida me habló. ¿Acaso aun seguiría soñando? Había escuchado del doble sueño, pero todo esto se sentía demasiado real.

Giré hacia la fuente de aquella voz y me topé con una silueta totalmente oscura de lo que vendría a ser una chica más pequeña que yo. Reconocía que no había encendido la luz y por ello las cosas a mi alrededor se veían oscuras, aunque se podían ver, pero a ella, por alguna extraña razón, no podía observarla.

Era como si su cuerpo entero estuviera envuelto en vacío. De hecho, el solo ver aquello me hacía comprender que era algo que no debía observar. Sin embargo, tenía una especie de halo en su cabeza que brillaba con luz propia, pero curiosamente no iluminaba su cuerpo, así como sus ojos que brillaban de forma atemorizante.

Detrás de ella se alzaba algo que parecía ser una sombra gigantesca que se movía de un lado a otro, cual masa amorfa con vida propia ¿Acaso esos eran tentáculos?

- T…u …. ¿Qu…é eres…?

Las palabras apenas escaparon de mis labios. Caí al suelo inmerso en horror ante lo que estaba observando o, mejor dicho, lo que podía observar de aquello que estaba enfrente mío.

Nota:

Es la primera vez que intento algo como esto así que no tengo mucha experiencia... pero bueno, es lo que se ha de hacer :u toda sugerencia es bienvenida