-¡Tom! ¿Te encuentras bien? -la cara de Tom se volvió un tanto pálida y sudorosa -Vale, no hace falta que me contestes -paso una de sus manos por su mejilla -Dejalo, era una tontería.

Ambos se miraron fijamente y Philip sin alejarse ni un milímetro de su lado, dejo que Tom fuese el próximo que hablase.

-Probablemente… -pronunció después de unos segundos de silencio que se hicieron eternos para los dos -Cuando me dado cuenta que había venido a ver nuestro partido, por una parte...se me han revuelto las tripas. He pensando ¿Por qué? Ese imbécil hará que pierda la calma -le estaba costando hablar y Phiilip se percató -Lo gracioso de todo esto es que en el fondo, me entusiasmaba que estuviese, que esté aquí y me vea. Quiero demostrarle como he cambiado, lo bueno que soy. Soy el líder de un equipo que jamás imaginé que pudiese llegar a ser real…-la mano firme que antes estaba acariciando su mejilla se había puesto tensa al máximo, al punto de temblar -¿Philip?

-No pasa nada.-negó con la cabeza - Es comprensible, al fin y al cabo..Oliver es Oliver ¿no? Oliver siempre ha sido...¡magnifico! Sí claro, ¿por qué ibas a enamorarte de mí? ¡Qué estúpido! -hablaba con una mezcla de sarcasmo y rabia contenida.

-¡Philip! -Tom lo zarandeo varias veces hasta que el aludido pareció volver en si -Oliver no es mejor que tú, no es mejor que nadie.

-¡¿Entonces por qué mierda le amas?! ¿Por qué cojones no puedes amarme a mí como le amas a él? -chillo de repente fuera de si y sacando lo que tenía dentro - ¡DIOS! ¡Voy a volverme loco…! -una lágrima resbalo por su cara. Enseguida la limpió con parte de su muñeca.

Tom abrazo el cuerpo de Philip que temblaba. Se encargó de estrecharlo con fuerza, con la máxima fuerza que pudo sacar en ese momento.

En un arrebato Philip tuvo la intención de separarle pero Tom le freno intensificando el agarre.

-No me rechaces- dijo firme con voz ronca -Lo mio con Oliver...no funcionó..No tiene arreglo.

-¿Cómo lo sabes? Él parecía dispuesto.

-Pero yo no -se separo un poco al comprobar que Philip había reaccionado a su último comentario -Siento haberte metido en todo esto. No creo que debamos continuar...

Philip le miraba apretando sus labios, sus dientes, aguantándose las ganas de explorar, porque en ese momento era lo único que de verdad quería. Explotar, hasta que el mundo se parase.

-Me encantas, adoro estar contigo. Pero si no tengo claro lo que siento, acabaré jodiendote. Lo hago constantemente y no podré perdonármelo si sigo haciéndolo -manifestó a sabiendo de que era lo mejor. Que aún si estar con Philip le había proporcionado una paz y alegría que hacía mucho que no sentía. Sabía que no podía seguir de la misma forma, ya que acababa dañando a su fiel compañero.

-¿Y cómo pretendes que siga yo si no es contigo? Lo que siento por ti es demasiado fuerte ya como para que haga borrón y cuenta nueva. Incluso si quisiese hacer como que no ha pasado, sería engañarme a mi mismo.

La puerta se abrió y uno de los jugadores se asomó avisando.

-El descanso se ha acabado.

Tom afirmo con su cabeza. Deposito una de sus manos en la nuca de Philip y estrecho su pelo.

-Hablaremos de esto después de ganar el partido -le envió una sonrisa sincera y se encaminó saliendo por la puerta.

Philip vio como cojeaba un poco y apretó sus nudillos.

En esa estancia solo y con tan solo un pensamiento en mente, juro que se volvería mucho más fuerte, que pelearía hasta el final y que por nada del mundo dejaría que Tom llegase a abandonar el fútbol.

Al volver al estadio los gritos ya estaban presentes. Todos los que estaban en las gradas, gritaban y animaban a sus equipos. La primera parte a pesar de acabar con la clara ventaja hacia uno de ellos había sido reñida y esperaban que la segunda parte lo fuese aún más.

Antes del pitido inicial, el equipo de Tom se agrupo creando un circulo en el que todos se juntaron dándose apoyo.

-Empezamos en desventaja. No nos queda otra que atacar y atacar. Es arriesgado pero jugaremos adelantándonos -hablo Tom decidido.

-Pero dejaremos la defensa floja. Si todos jugamos en ataque dejaremos al portero solo -le recrimino Lenders.

-Eso ya lo sé. En ese caso Ed – le echo una mirada furtiva - ¿Podrás hacerlo?

El chico de cabello más largo asintió serio y con determinación.

-Dejádmelo a mí. ¡No dejaré que metan ningún otro gol!

El arbitro les indico que tomasen sus posiciones y todos se adentraron en el campo.

Podía palparse la tensión de todos, en especial Philip, en sus adentros hacía ya rato que tenía el estómago revuelto y un nudo en la garganta. Le preocupaba el estado de Tom por sobre todas las cosas.

Echo un último vistazo hacía él antes de que sonase el pitido que anunciaba el comienzo de la segunda parte.

Los delanteros contrarios hicieron presión de inmediato pero Mark que tenía el balón logro pasarlos con una majestuosa jugada.

-¡Hacía la portería Callahan!

El aludido corrió y acepto el balón que le paso su compañero. No había tiempo para ponerse a meditar, ni siquiera pensar en que debía hacer. Solo ganar, por Tom, por el equipo, por si mismo. Ya le daba igual lo que tuviese que hacer para conseguirlo, pero iban a ganar como fuese.

En su veloz carrera hizo caer a un jugador del equipo contrario, pero por suerte el árbitro no pito ninguna falta.

-¡Pásala Philip! -chillaron casi al unisono dos de sus compañero entre ellos Tom que habían conseguido desmarcarse.

Philip inmerso en su mundo les ignoro y chuto el balón, no sin antes volver a enfrentarse a uno de los contrarios. El balón pasó por encima y el grito del gol inundó el campo,

El público se puso como loco. Sus compañeros fueron hacía él y lo abrazaron.

-Por muy poco tío. Ha sido un gol muy bonito -dijo Julian con una sonrisa.

Tom le dio una palmada en la espalda.

-No juegas solo. Fíjate a quien tienes al lado -no era un reproche ni le estaba regañando, aún así Philip no pudo evitar saltar ante el comentario.

-La cuestión es ganar ¿no?

-No a costa de que te expulsen -sentenció Tom serio -Somos un equipo. El juego sucio nunca ha sido nuestra forma de ganar.

Philip desvió la mirada y se retiró. Lenders se rió por lo bajo.

-¿Se ha picado? Hacía tiempo que no estaba tan rabioso. Parece un lobo solitario y hambriento. Admito que me gusta.

Tom no dijo nada y al observarle de lejos se planteó si había hecho bien en decirle todo aquello de su decisión de retirarse si no ganaban. Inconscientemente le había puesto un peso muy grande encima.

Suspiro por lo bajo. Su pierna empezaba a dolerle de verdad.

El partido iba transcurriendo con normalidad, los minutos iban pasando y el equipo de Tom todavía seguía en desventaja.

Al cabo de 10 minutos más esta vez fue Lenders quien marco un fulminante gol que hizo que todos se quedasen pasmados ante tu formidable fuerza. Como la de un león.

-¡Solo dos goles más! -grito -¡Los dos goles que nos llevarán a la victoria!

Cada vez y como se esperaba de un partido de semifinales iban presionando más y más. El árbitro estaba más atento e iba sacando alguna de otro falta, poniendo los nervios de ambos a flor de piel.

Cuando Philip volvió a adentrarse solo para marcar repitió su error haciendo caer a un jugador, y esta vez le sacaron una tarjeta amarilla.

-Tranquilo -varios de su equipo intentaron apaciguar su ánimo.

-¿Vas a seguir a tu bola? -la voz seca de Tom hizo eco en la cabeza de Philip.

Lo sabía, haciendo ese tipo de jugadas egoístas se exponía pero los minutos pasaban y él…

-¡Deja de jugar de esa manera o tendré que sacarte!

¿Una amenaza? Los ojos de Tom le miraban fijamente sin una pizca de duda. Hablaba en serio. ¿Le sacaría? ¿Se atrevería?

-¡Tom! ¿Qué dices? No podemos permitírnoslo. Si sacásemos a Philip en este momento no nos daría tiempo a remontar.

-El capitán soy yo.

Philip apretó sus puños y no abrió la boca.

Después de aquella pequeña discusión los intentos de fuga egoísta de Philip disminuyeron pero en su interior seguía bullendo algo imposible de controlar.

Esta vez fue Julian quien consiguió adelantarse y tirar a portería fallando. Tom recuperó el balón. Enseguida se vio envuelto contra tres del equipo contrario que impedían que pasase. Estaba demasiado marcado como para lanzar a portería pero también para pasarle la pelota limpiamente a alguno de su equipo.

La pierna seguía doliendo pero parecía que al estar en caliente no era tan doloroso. Retrocedió chocando con un jugador y al tratar de que los contrarios no le robasen el balón hizo varios movimientos rápidos, de los cuales más adelante se arrepentiría. Chuto a portería con todas sus fuerzas y el balón entró.

-¡Síii! -chillaron corriendo hacía él.

-¡Capitán eres el mejor!

Le felicitaron entre risas.

-¡Podemos ganar!

Tom asintió.

-Este empate les debe haber dolido -al querer volver a poner su pie firme se dio cuenta de que no le estaba respondiendo como quería.

Se tambaleo.

-¡¿Tom?! -Julian le cogió apoyándole en su cuerpo -¡¿Qué te pasa?! ¡¿Estás bien?!

Todos cambiaron de repente su expresión de alegría por una descolocada y seria.

Tom se puso pálido.

Philip que estaba a escasos centímetros de él y que había dudado en tomar contacto por lo que había pasado anteriormente no dudo en acercarse desesperado hacía él al darse cuenta de que algo iba mal.

-¡Llamad al médico! -grito dando pequeños golpes en la cara de Tom -¡¿Tom?! ¡¿Me oyes?! ¡TOM! -el castaño perdió la consciencia helando la sangre de Philip.

Todos se quedaron paralizados. El árbitro y los jugadores contrarios se acercaron, y enseguida se acerco el equipo sanitario con una camilla.

-¿Qué demonios está pasando? -pregunto Lenders en alto.

El médico les indico que se apartasen y dejasen espacio para trabajar. A Philip tuvieron que apartarlo a la fuerza ya que se negaba a dejar a Tom.

-Es por la pierna. ¡Lo sabía, lo sabía! No debería haber dejado que jugase en su estado. No debería haber dejado que se esforzase...Si yo hubiese...si hubiese dejado que todo lo hiciese yo...ahora él no…. -Philip se echo al suelo abatido.

Varios jugadores se le acercaron.

-No es tu culpa.

-Tom es el capitán. Sabe perfectamente cual es su deber. Por mucho que tú le dijeses, ¿Te crees que hubiese servido de algo?

Philip se giro hacía Lenders y le envió una mirada dura.

-Déjale Mark, no es el momento.

Habían subido a Tom a una camilla y lo estaban llevando a la enfermería. El árbitro había parado el partido hasta que los ánimos se calmasen, dejando unos minutos de descanso.

-Justo ahora que íbamos remontando…-dijo Julian.

-¡Qué le den al partido! -Philip se levanto y se fue directo hacía la enfermería.

Se maldecía una y mil veces. Tom había llegado al punto de colapsar. ¿Por cuánto dolor había estado pasando para llegar a ese extremo? ¿Cuánto había tenido que aguantar y sufrir para seguir el ritmo el partido? Si algo le llegaba a pasar no iba a perdonárselo jamás.

Trago saliva y corrió como si su vida dependiese de lo rápido que llegaba. Quería verlo, verlo y comprobar que estaba bien, que solo había sido un simple desmayo. Ya todo daba igual. El partido, los goles anotados, si perdían o no, daba lo mismo, si Tom no estaba allí, de pie , sonriendo a su lado, sano y salvo.

Paro en seco al llegar a escasos metros que lo separaban de la puerta de la enfermería. Era un pasillo amplio en el que había varias sillas contra la pared. Un chico alto de cabello oscuro estaba delante de la puerta.

-Atom…

Cuando el aludido se giró Philip lo corroboro. Sí, no había duda. Era él.

-¡¿Qué coño haces tú aquí?!