Philip lo notó perfectamente, de solo verle su sangre bullía, sus nervios se crisparon y poco le falto para abalanzarse sobre él y darle un buen puñetazo. ¿Por qué había ido hasta allí? ¿Con qué intención? Cada vez que le veía se le venia a la mente ese momento en el que le había robado un beso a Tom y se sulfuraba.
Oliver se tomo su tiempo para contestarle y Philip sin esperar su contestación volvió a insistir.
-¿No me has oído o qué? -gruño alzando esta vez más su voz amenazante.
Oliver sabía que no era bienvenido y precavido pero seguro contestó tajante.
-Estaba preocupado.
-Oh claro...Preocupado…No te preocupaste en 3 años y ahora estás preocupado -comento en un tono irónico -Mira, no te echo a patadas de aquí, porque al final al que acabarían sacando es a mi -finalizó siendo consciente de que aunque le costaba horrores, en ese lugar tenía que mantener la compostura.
-Veo que Tom se ha buscado un buen guardaespaldas.
No estaba seguro de hasta que punto había evolucionado la relación entre Philip y Tom pero por como le hablaba y su actitud pudo imaginar que Philip iba en serio.
-Un buen novio querrás decir -le rectificó victorioso de poder sacárselo en cara y comprobar de primera mano que esa frase le había afectado -Al contrario de otros, yo sí sé cuál es mi papel.
Al cabo de unos segundos los jugadores del equipo de Tom se presentaron hasta llegar al lado de Philip.
-¿Cómo está Tom? ¿Has podido verle? -le preguntó Julian nervioso.
-No, aún no -contestó Philip sin despegar la vista de Oliver.
Lenders le echo el ojo a Oliver y este le devolvió la mirada serio.
-¿No crees que deberías salir? Ya tendrás tiempo de verle en otro momento -hablo Lenders dirigiéndose a Oliver dando por hecho que como no se fuese se iba a liar una buena.
-No pienso irme -concluyo Oliver aunque la situación se estaba volviendo cada vez más tensa.
-¿Os parece que este es el mejor momento para demostrar quién es más machito? -soltó al aire Mark sin preguntárselo a nadie en concreto pero hizo saltar a Philip.
-Tom es mi pareja. ÉL no sé que mierda pinta aquí -dijo señalando a Oliver con el dedo.
De repente una de las enfermeras salió de una de las habitaciones y se dirigió hasta los chicos. Todos callaron de repente esperando algún tipo de noticia.
-Por favor, os agradecería que no alzaseis la voz. Aquí hay gente que necesita descansar y recuperarse -pronunció en un tono suave cuando estuvo lo suficientemente cerca.
Philip enseguida intervino ansioso.
-Disculpe, ¡¿Sabe algo del jugador al que acaban de entrar hace un momento?! Su nombre es Tom, Tom Becker.
-Becker…. -ojeo alguna de las hojas que llevaba en la mano -Sí, está consciente. Le hemos administrado suero y sedantes, pero está bien. Necesitará reposo y no podrá volver a incorporarse al juego -determinó aunque para los jugadores lo último era algo que ya se esperaban.
Philip suspiro aliviado y de pronto su nerviosismo disminuyo un poco. Hasta ese punto le afectaba Tom, al punto de que si algo le pasaba veía todo su mundo tambalearse. Al punto de que si no estaba bien, él tampoco iba a estarlo.
-¿Cuando podrá recibir visitas? -esta vez fue la voz de Oliver la que se escucho.
-Solo se va a permitir la entrada de una persona. Lo siento, pero los demás tendréis que esperar. A pesar de que su estado está estable, ha sufrido una bajada de tensión muy dramática. Para que sus niveles vuelvan a estabilizarse necesita relajarse. Es muy importante en estos momentos que esté tranquilo.
Los chicos asintieron y la enfermera se despidió.
-Su habitación es la número 10. Cualquier cosa que necesiten, no duden en llamarme.
-Ve tú Philip -Julian le depositó una mano en el hombro animándole al verle la cara de desanimo -¡Estará bien! Ya has oído a la enfermera, solo ha sido una bajada de tensión. Se recuperará.
-No tendremos problema en ganar el partido -volvió a hablar Mark intentando apaciguar el ambiente-¡Solo un gol más, solo uno y nos los comemos!
-¡Por supuesto! -corroboró otro jugador del equipo.
Philip volvió a intercambiar miradas con Oliver y le pasó por el lado dirigiéndose hacía la habitación de Tom.
Oliver quiso pararle pero antes de que pudiese Mark le cogió por el brazo.
-¿Se puede saber que pretendes? Acompañame, tú y yo tenemos que hablar -le dijo contundente.
· · ·
La ventana del cuarto estaba un poco abierta y dejaba entrar un poquito la corriente, eso hacía que el aire de la habitación fuese muy agradable. Entraban algunos rayos de sol, el ventanal era muy grande y desde fuera se podía apreciar la naturaleza a lo lejos.
Philip sin distraerse fue directo hacia la cama de Tom y enseguida le tomo la mano, estrechandosela con fuerza.
-Tom, perdóname….perdóname…. -masculló dolido de verle en esa situación.
Tom percibió la calidez de la mano de Philip, entreabrió los ojos y sonrió por lo bajo.
-Qué idiota ¿Por qué te disculpas? No ha sido culpa tuya. Nunca lo fue. He sido yo…-hablaba pausado y despacio y Philip dejó que se tomase su tiempo -No he sabido ver cuál era mi límite y os he puesto en una dura situación al equipo. Por mi inmadurez ahora estará en peligro el torneo.
-¡No digas eso! -quiso intervenir -¡Eres el mejor capitán que podíamos tener! ¡Lo has hecho bien! ¡Tan solo querías que ganásemos, no tienes nada de que lamentarte!
No le gustaba para nada que Tom se autoculparse y mucho menos viendo que había sido él el que al final había salido el más perjudicado.
-Gracias Philip.
-¿Cómo te sientes?
-Mejor, me han dado varios sedantes y ya no me duele nada. Estoy bien, lo único que me preocupa es mi pierna -dijo esto último con mucha seriedad -Sé que este partido no lo voy a poder terminar, pero si me niegan que pueda jugar en el último, no sé que haré…
Philip lo sabía, cabía esa posibilidad. Que la lesión fuese más de lo esperado y le impidiesen jugar la final. Sabía que eso sería el fin para Tom, no solo en el sentido profesional, era muy importante para él jugar el último partido.
-Todo irá bien, no va a ser nada -quiso calmarle y hacerle sentir bien.
-¿Y los chicos?
-Se han quedado fuera. Ha dicho la enfermera que solo podía entrar uno, pero no te preocupes. Luego vendremos todos a celebrar la victoria.
-Eso espero.
Tom yo… -de pronto el semblante de Philip se apago un poco y Tom se dio cuenta.
-¿Qué ocurre?
-Me he portado como un capullo contigo…
-¿Qué dices? Eso no es verdad.
-Sí, joder sí. No he hecho caso a tus indicaciones en el partido, he ido a la mía. Me daba igual lo que me dijeses, solo quería ganar para que no dejes de jugar -argumento sincero.
-Lo sé.
-Quiero seguir jugando siempre contigo -añadió Philip -Por eso haré todo lo que esté en mi mano para que seamos los vencedores, eso te lo prometo -la convicción con la que lo dijo hizo que el corazón de Tom se acelerase.
Ese era el Philip que le fascinaba y le gustaba. Decidido, valiente como ninguno, sin dudas. Ese que haría cualquier cosa para lograr lo que se proponía. Le admiraba.
-Bueno, no quiero agotarte, creo que necesitas descansar -dijo Philip -Y yo necesito ir a ganar. Te veré luego. Espérame.
Tom asintió y Philip bajo su cabeza para besar su boca. Solo hizo chocar sus labios contra los de Tom y enseguida se separo.
-No olvides que eres lo más importante para mi – finalizó Philip mientras se alejaba y le levantaba la mano a modo de despedida.
Cuando estuvo fuera de la habitación se sintió renovado, como si las fuerzas le hubiesen subido del 0 al 1000 con solo haberle visto. Ya no había nadie en el pasillo y se fue directo al campo.
· · ·
-¿Tío de qué vas? -le inquirió Lenders cuando se habían distanciado lo suficiente de los demás. La actitud de Oliver era del todo pasota.
- Mira no me des la charla tú también, ya bastante he tenido con Callahan.
-¿Es que no ves que no es normal? Tuvisteis vuestros rollos, pero entiende tú que en la vida de Tom hay otro.
-¿Y? Solo quería verle.
-No era el momento.
Y aunque Oliver sabía de sobras que Lenders tenía razón no quería admitirlo.
-Vas a salir mal parado si te metes en el camino de Philip -quiso advertirle Mark.
-No me da ningún miedo.
-Me voy -anunció Mark al ver que Oliver no iba a entrar en razón.
Oliver se quedó quieto mientras Lenders se alejaba, meditando sobre todo lo acontecido.
· · ·
-Ahora que Tom no está, el papel de capitán lo asumiré yo -anunció Philip cuando ya todos estaban reunidos en el campo.
-¿Te lo ha encomendado Tom? -quiso saber Julian
-No, pero no hace falta.
Varios del equipo se echaron a reír y Mark no pudo evitar soltar la suya.
-Vaya que se te han subido los humos.
Philip prefirió dejar de lado los piques y concentrarse en el objetivo.
-Ya no se trata de mantener el contador, o de intentar ganar. Se trata de ganar sí o sí, no hay medias tintas. Haced todo lo que esté en vuestra mano para que eso ocurra. Da igual lo que sea -quiso dejar claro.
-Philip no es así como solemos jugar, Tom siempre nos advierte que no debemos excedernos ni dejarnos provocar. Entrar en el juego sucio del contrario siempre provoca malos resultados.
-¿Tengo que recordarte que Tom no está y el capitán ahora soy yo? -alegó un tanto amenazador a uno de los jugadores que le reprocho su comportamiento -Quien no esté dispuesto a ganar ya se puede ir del equipo, que no le necesitamos -comunico autoritario -¿Queréis ser unos perdedores de por vida? ¿Queréis que nos recuerden por ser a los que eliminaron en semifinales? ¿Eso queréis?
Todos los jugadores se miraron entre sí y negaron.
-¡Entonces a ganar! ¡Por Tom! ¡Se lo merece!
-¡Síii! -gritaron todos.
Todos tomaron posiciones y el arbitro se dispuso a dar el pitido para que el juego remontase.
El pequeño descanso había servido para que los jugadores de ambos equipos recuperasen fuerzas y el juego volvía a ser de lo más reñido. Faltaban pocos minutos para el final del partido y todos presionaban al máximo.
En bastantes ocasiones el equipo contrario tuvo oportunidad de deshacer el empate, pero el portero Ed las paró todas. Por su parte del equipo de Tom no desistía en su empeño de anotar haciendo que el ataque fuese feroz, aún si con esas dejaban su defensa baja.
Philip llamo la atención de uno de sus jugadores, Paul Diamond, cuando vio que jugaba más a la defensiva.
-¡¿Eres un cobarde?! ¡Jugamos en ataque! -le chilló molesto.
Mark altanero como de costumbre le devolvió una contestación.
-¡Deja a Paul en paz, él está jugando bien!
-¡Julian robásela! -fue esta vez la exigencia de Philip dirigida al jugador Ross cuando un jugador del equipo contrario paso cerca de él.
Julian consiguió hacerse con el balón pero al llegar a la portería contraria estaban todos los jugadores defendiéndola. La defensa del otro era fortísima y no dejaban ni un metro libre para que pudiese colarse la pelota.
¡Pásala! -gritó Mark en un intento de que el balón se moviese para evitar que el contrario se hiciese con él.
Julian le miro pero desecho la idea al ver que estaba muy marcado. ¿Qué iba a hacer, chutaba o la pasaba? Ambas eran decisiones arriesgadas pero si no decidía rápido iban a robarle el balón. Philip se desmarcó como pudo y se fue hasta Julian, siendo él quien se hizo con la posesión de balón. Julian un tanto descolocado le observo sin entender.
-¡Ya tienes una tarjeta amarilla! -le advirtió Julian suponiendo que la intención de Philip era ir a lo bestia, a entrar lo más cerca de la portería que pudiese y chutar a matar. Incluso si con eso se arriesgaba a la expulsión.
Tres contrarios perseguían de cerca a Philip evitando casi al 100% que se pudiese mover con tranquilidad. Le asfixiaban y en lo único que pensaba era en quitárselos de encima.
En su cabeza el único pensamiento era Tom y la victoria, ambas iban de la mano. Los minutos iban pasando y ya apenas quedaban dos, para que el partido finalizase. Si quedaban en empate habría prorroga y eso conllevaría más tiempo, más desgaste físico y mental. No iba a permitirlo.
Philip se movía veloz tratando de desmarcarse en una lucha intensa. Los demás jugadores trataban de apoyarle como fuese, pero les costaba al tener que lidiar con sus propios contrarios. Cuando ya apenas quedaban segundos para que finalizase el partido Philip se arriesgo y chuto a portería con todas sus fuerzas empujando a un jugador en la maniobra. El balón entro en la portería, el estadio estalló entre gritos y aplausos y el arbitro pitó.
Todos los jugadores se miraron entre si estupefactos.
-¿Es falta? -cuestiono Julian mirando a los otos del equipo.
Philip se había quedado sediento casi sin saliva, su cara empapada en sudor demostraba el grave esfuerzo que había hecho. Trató de recuperar la compostura esperando la contestación del arbitro.
El equipo contrario se fue hasta él y le exigieron que le sacase tarjeta y diese el gol por anulado. Después de un par de segundos de incertidumbre total el arbitro hablo.
-¡El gol es válido! ¡No hubo falta!
-¡Síii! -chillaron los del equipo vencedor, quienes se fueron enseguida hacia Philip y le abrazaron -¡Lo hemos conseguido!
Philip mostró una gran sonrisa.
-¡Lo hemos conseguido! -repitió entre las risas y sonrisas de los chicos y los aplausos del estadio.
Por fin habían pasado a la fase final. A la gran final.
Todos estuvieron emocionados, y se fueron celebrándolo hasta los vestuarios.
-Estoy hecho polvo -concluyo Julian refrescándose en las picas -Menos mal que hasta la final aún faltan dos días.
-¿Qué eres una nenaza? -hablo Lenders -Es pan comido, volveremos a ganar.
Philip se quedo pensativo. Jugarían contra el equipo de Oliver Atom, su gran rival, el que no solo pretendía arrebatarle el triunfo y la victoria, sino el amor de su vida. No iba a consentirlo de ninguna manera. Sería él el vencedor. Del campeonato y de Tom.
Cuando se hubo aseado debidamente y vestido con ropa de calle se fue hasta la enfermería entusiasmado de poderle dar la buena noticia a Tom. Pero el volver a encontrarse con su peor enemigo su alegría se fue al garete. Oliver parecía venir de la habitación de Tom tranquilo, caminando por el pasillo.
¿Había aprovechado su ausencia para ir a ver a Tom a escondidas? ¡No, no podía ser cierto!
Se fue directo hacía él sin darle tiempo a reaccionar, le cogió de la camiseta y le empotro contra una de las paredes.
-No me puedo creer que seas así de rastrero. Has tenido que venir a escondidas porque sabes perfectamente que nadie te iba a dejar entrar -frunció el ceño e hizo presión para que no pudiese zafarse de su agarre.
-¿Nadie? Creo que eres tú el único que no quiere que le vea ¿Me equivoco? Así de inseguro eres… -le provoco consiguiendo el efecto deseado ya que el semblante de Philip fue un poema.
-Eres un maldito desgraciado.
-Si te has preguntado por qué no le gustas a Tom, aquí tienes la respuesta -finalizó logrando como resultado que el puño de Philip se estampase en su cara en un movimiento ágil que apenas pudo esquivar.
Oliver enseguida se llevo sus manos hacia su cara, el labio empezó a sangrarle derramando varias gotas por el suelo. Philip al darse cuenta de que se había dejado llevar y lo que había provocado retrocedió.
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Quiero dar las gracias a todos los que me habéis dejado un review en algún momento. Porque es gracias a ellos que estoy aquí siguiendo la historia. Muy a pesar de que la actualizo cada "x" eternidad. Tengo otro capi en camino y espero que quien haya llegado hasta aquí la haya disfrutado!
