Me levanto con una energía renovadora y con solo un objetivo en mente. Ver la publicación de Men Fitness con la entrevista de Christian. Pero entonces recuerdo algo bastante importante. Christian me ha distraído tanto, que he olvidado mi auto estacionado frente a su apartamento.
Así que hoy tendré que tomar en un taxi. No desayuno para no perder tiempo y me dispongo a marcharme hacia el trabajo cuando estoy lista. Justo antes de salir, algo llama mi atención en la mesita junto a la puerta.
Ahí, en el mismo lugar de siempre, están las llaves de mi auto. Que extraño. Junto a ellas, una nota:
Christian te dejó el auto bien temprano, pero me dijo que no te despertara.
Kate
Sonrío mientras recojo las llaves y salgo del apartamento. Cuando estoy sentada detrás del volante veo una nota pegada al timón. Esa sin duda es la inconfundible letra de Christian.
Buenos días, no quise despertarte porque si lo hago, entonces querría acurrucarme a tu lado y tú y yo sabemos lo que sucede cuando mis manos tocan tu cuerpo y las tuyas tocan el mío, en fin, llegarías tarde. Anoche fue bastante divertido, nos vemos esta noche.
Christian
Sonrío nuevamente mientras despego la nota, la guardo en la guantera y conduzco rumbo al trabajo donde me espera sobre mi escritorio, la nueva publicación de la entrevista.
Entro como de costumbre con los dos cafés en la mano y me dirijo a paso veloz hacia la oficina de Elena. Toco y entro después de un segundo sin siquiera esperar a su orden.
—¡Ya llegó! —exclamo ansiosa.
—Buenos días para ti también Ana. —me dice Elena mientras sonríe levemente.
—Buenos días, disculpa es que estoy ansiosa por ver la entrevista. —le digo mientras dejo el café sobre su escritorio.
—Acaba de llegar, debes tener una copia en tu escritorio.
—¡Gracias! —le digo exaltada mientras salgo rápidamente de su oficina.
Camino rápidamente y entro en la mía. Y allí está, en mi escritorio. Me siento rápidamente y cojo la revista en la mano mientras el corazón me late a toda velocidad. No recuerdo que le hubiesen tomado esta foto. La imagen de la portada es casi a cuerpo completo, desde la altura de los muslos. Tiene el torso desnudo y mojado, está casi de perfil y mirando hacia el frente. Tiene la comisura del labio ligeramente alzada, medio que sonriendo y su pelo está completamente mojado y desordenado.
Sus manos descansan junto a su cuerpo con las vendas húmedas envolviéndolas. Y su mirada. Su mirada es intensa y apasionada. Con solo ver su mirada puedes decir que ama este deporte.
Abro la revista y la hojeo hasta la página donde está la entrevista que le hicieron. Y allí hay muchas más fotos de él. Fotos sentado en el sofá y más fotos entrenando. Y a pesar de que ya sé todo lo que le preguntaron y las respuestas, vuelvo a leerlo nuevamente.
Mi celular comienza a sonar, insistentemente. Lo busco y sonrío mientras respondo.
—¿Ya la viste? —me pregunta del otro lado de la línea.
—Estoy en eso. —le respondo mientras siento en el fondo cierta algarabía.
—¿Qué te pareció?
—Mmm, no está nada mal.
—Nada mal ¡Eh!
—¿Dónde estás? Te escucho con mucho ruido.
—Estoy entrando al hospital a ver a mi madre, pero como te podrás imaginar, esto está lleno de paparazi y una multitud de seguidores. No sé como supieron que venía para aquí.
—Creo que la noticia de tu regreso se corrió rápidamente.
—Sí. Ahora es cuando mi vida comienza a volverse una locura. Espero estés lista para eso.
No tengo ni idea de cómo lidiar con la fama. Pero me imagino que debe de ser toda una locura tener que controlar a fanáticos, admiradores y paparazis.
—Espero estarlo. —le respondo no muy segura.
—Nos vemos esta noche en la cena.
—Estaré esperando ansiosa. —y cuelga sin más.
Me quedo mirando el teléfono fijamente. Me hubiese gustado una despedida con algo más de sentimiento de su parte. Pero sé que no puedo pedirle mucho más a alguien que no está seguro de cuáles son sus sentimientos.
Cuando Christian llega esa noche al apartamento para cenar, puedo escuchar la algarabía de los paparazzi afuera. Sé que lo que desean saber es a quien pertenece el apartamento. Y también sé que muy pronto lo van a averiguar y comenzarán a acosarme a mí.
La cena transcurre como cualquier cena entre amigos. Christian se marcha después de medianoche con la promesa de recogerme al otro día para ir juntos hacia la gala. Sé que el quería llevarme desde hoy hacia su apartamento, pero si el no está seguro de sus sentimientos, lo mejor será que esta relación no se descontrole y tomarlo con más calma.
Y mientras se despide de mí, dentro del apartamento, desde luego, pretendo que todo está bien.
Más tarde esa noche aún estoy dando vueltas en la cama de mi habitación. No puedo dormir. Lo único que hago es pensar en él. Lo extraño. Y creo saber exactamente cuál es la causa de mi desvelo. Llevo dos días sin sexo y estoy comenzando a experimentar los efectos de la tensión sexual reprimida. Necesito un buen revolcón, o un saco de boxeo. Preferiblemente lo primero. Pero yo tengo la culpa. Soy yo la que le he dicho, que no. Hoy nuevamente.
Mi teléfono comienza a sonar. ¿Quién será a esta hora? Son más de la 1:00 am. Lo cojo en la mesita de noche y miro la pantalla, después sonrió cuando leo el mensaje.
— "Si deseas sexo, solo llámame, estoy despierto"
Acaba de leer mis pensamientos. Mejor le respondo.
—"Casualmente estaba pensando en ti"
Su respuesta llega bastante rápido.
—"Imagino que tus pensamientos no son muy castos" —sonrío mientras tecleo la respuesta.
—"No puedo pensar en algo que no sea pervertido cuando pienso en ti."
Me quedo mirando fijamente la pantalla del teléfono mientras sonrío esperando una respuesta rápida, que nunca llega. A medida que transcurre el tiempo la sonrisa comienza a desaparecer de mi rostro. ¿Acaso dije algo que no debía? Diez minutos más tarde me llega un mensaje de Christian. Y su respuesta me da mucho en lo que pensar.
—"Creo que te has formado un concepto erróneo de mí" —su respuesta me da en que pensar, pero igual le respondo.
—"Es lo único que conozco de ti, no eres muy comunicativo" —ahí tienes tu respuesta, esto te dará en que pensar.
Después de ese mensaje, no recibo más ninguno. No sé exactamente que quiso decir, pero sé que a esta hora no lo voy a averiguar. Me acurruco en la cama, cierro los ojos y dejo de pensar en sexo y en Christian.
Christian viene por mí al mediodía. Salir del apartamento es todo un desafío. Afuera hay cientos de paparazzi y periodistas al acecho. Apenas y podemos caminar mientras los flashes me dejan ciega. Y entonces las preguntas de los periodistas no se hacen esperar.
—¡Christian! ¿Quién es ella?
—¡Christian! ¿Volverás a competir por el cinturón?
Christian los ignora mientras sonríe y entonces no se hacen llegar los gritos de las fanáticas. No sabía que existían tantas mujeres amantes de este deporte, o mejor dicho de Christian.
—¡Christian! ¡Cásate conmigo!
—¡Christian! ¡Te amo!
Christian no comenta absolutamente nada. Simplemente los ignora. Pasa el brazo por encima de mi hombro, cubriéndome protectoramente me conduce hasta el auto. Abre rápidamente la puerta, entro y el cierra. Da la vuelta rápidamente y monta también dejando a la multitud de gritos afuera.
Enciende el auto y sale a toda velocidad rumbo a su apartamento dejando olvidados detrás a todos sus acosadores.
—Tienes una multitud siguiéndote por la ciudad. —le comento mientras el reduce la velocidad una vez que los ha perdido de vista a todos.
—No tienes ni idea, es temprano aún, cuando lleguemos a la gala, será aún peor.
Cuando llegamos a su apartamento hay algunos paparazzi allí apostados. Por suerte los cristales del auto son tintados y ellos no pueden acceder al garaje subterráneo del edificio.
Christian no ha hablado mucho en todo el trayecto. Está pensativo. Imagino que toda esta situación de su regreso a la fama debe estar afectándolo. Subimos hacia su apartamento y el me conduce hacia el comedor.
—Espero tengas hambre. —me dice con una sonrisa mientras me guía hacia una banqueta.
Sobre la encimera hay varios platos cubiertos que Christian va destapando uno a uno, pero no se sienta a mi lado.
—¿No me acompañas? —le pregunto mientras lo miro fijamente.
—Ya comeré algo luego, tengo cita con el psicólogo dentro de media hora. —me responde mirando su reloj.
—¿Y que haré mientras no estás?
—Arreglarte para la gala. Dentro de unos minutos estará llegando un equipo que he contratado para ti
—¿Un equipo? —no entiendo nada.
—Sí, ya sabes. Masaje, maquillista, peluquera, modista. Todo lo necesario para que luzcas hermosa y radiante para la gala.
—Eso no es necesario Christian.
—Debo irme, disfruta de tu almuerzo y de tu tarde, nos vemos en unas horas.
Me da un beso en la frente y se marcha.
Y el que se haya marchado así de esta forma, solo hace que me enfurezca. No solo porque apenas y ha estado conmigo cinco minutos en el apartamento. Su comentario me ha molestado. No necesito todo un equipo de un salón de belleza para verme hermosa, eso puedo hacerlo por mi cuenta.
Me siento a la barra, sola, a almorzar, pero apenas y logro comer un bocado. Mi estómago está hecho nudos. Sé que esta gala es importante para Christian, mucho más ahora que se está volviendo famoso nuevamente. Y en parte entiendo que desee que quien va a su lado luzca bien. Pero si tan solo me hubiese dicho que no necesito nada de eso para verme hermosa, hubiese sido diferente.
Así que cuando llega el equipo de belleza para alistarme, no estoy de buen humor. Entre la falta de sexo y el comentario de Christian, todo ha ido empeorando. Pero no pienso oponerme a hacer nada de lo que me digan. No quiero decepcionar a Christian esta noche. Así que dejo que me hagan todo lo que me piden.
Cuando el equipo se marcha después de varias horas de tortura interminable, estoy perfectamente maquillada y alistada para la gala. Solamente me falta vestirme. Sobre la cama de la habitación de invitados tengo el elegante vestido que usaré esta noche. He cerrado la puerta. No quiero que Christian vea lo que llevo puesto debajo del vestido.
Sé que llegó hace unos minutos y fue directo hacia su habitación a ducharse y alistarse para la gala. Así que mejor termino de prepararme. Me saco el albornoz blanco que he utilizado toda la tarde y me coloco las bragas de encaje negras.
Tengo la piel hipersensible después de la depilación y de las cremas y masajes que he recibido. Me sentí mimada como nunca me había sentido antes. Así que en parte el enfado por su comentario disminuyó. Me siento en la cama y me coloco los tacones negros y dorados que hacen juego con la delicada cadenita que llevo al cuello y el brazalete de la mano.
Y después me coloco el vestido que he escogido.
Es negro con un escote en V profundo que llega más abajo de los senos. A la cintura y un costado, cuatro botones negros que elegantemente unen las dos piezas del vestido haciendo que este quede con una abertura elegante desde el muslo de mi pierna izquierda hasta el suelo. Me admiro frente al espejo, creo que Christian se va a infartar.
Mi cabello ha sido recogido elegantemente en un moño detrás, dejando algunos mechones de cabello sobre mi rostro. Sonrío mientras admiro el resultado de tanta tortura.
—¿Estás lista? —Christian llama suavemente a la puerta e intenta acceder a la habitación, pero no lo consigue. —¿Le has puesto seguro?
—En un momento salgo. —le grito mientras sonrío.
—Te espero en la sala, ya debemos ir saliendo o llegaremos tarde.
Siento sus pasos por el pasillo alejándose de la habitación. Vuelvo a mirarme por ultima vez frente al espejo. El maquillaje que me han puesto es sencillo y hace resaltar el color y el tamaño de mis ojos. Es perfecto. Cojo la pequeña cartera negra y salgo de la habitación.
