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Resumen: Albus abraza a su prometida contra su pecho, le duele tanto saber que a pesar de sentirla a su lado jamás la volverá a ver.
Harry Potter le pertenece a JK Rowling.
Yo Te Amaré En Silencio: Capítulo 1: Negligencia Médica.
Albus Potter solo puede maldecir en silencio su desgracia, su desdicha. No entiende que fue lo que hizo mal para que la vida le pague de esa manera tan cruel y despiadada.
¿Acaso era un castigo divino?
No lo sabía, no podía precisarlo, pero no puede dejar de pensar en los acontecimientos que lo postraron de por vida en esta situación.
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Albus había tenido una vida perfecta. Era uno de los hijos del reconocido mago Harry Potter, a pesar de haber sido seleccionado en la casa de Slytherin eso no lo había afectado en lo más mínimo. Su mejor amigo fue Scorpius Malfoy, el cual le apoyó en toda su estadía en Hogwarts.
Admirado desde joven supo sacar partido a todo lo que se propuso, al graduarse siendo un Prefecto con honores y distinciones decidió trabajar de Auror al igual que su padre, como alguna vez lo fue su tío Ron Weasley.
Tenía 20 años cuando le asignaron la misión más peligrosa, emocionante llena de adrenalina. Junto a su colega de trabajo y primo suyo Louis Weasley debían viajar de incógnitos al mundo Muggle.
Según explicaban los pergaminos sobre su trabajo debían detener a un grupo de muggles que habían formado una organización secreta. Estaban entrenados para matar a todo aquel que tratara de detenerlos.
Eran sicarios contratados para llevar a cabo los planes de aquellos que les pagaban fuertes sumas de dinero para no manchar sus manos con la sangre de sus enemigos.
Mataban por órdenes directas, algunos lo hacían por placer propio y otros solo para sobrevivir.
Aquellos muggles habían sido contratados por algún mago sin escrúpulos, solo sabían que su misión era Asesinar a la Ministra Hermione Weasley.
Hermione tenía una doble vida reconocida entre el mundo mágico y el mundo muggle a pesar que buscaba lo mejor para el lugar que la vio nacer, habían magos y brujas que aún no habían desechado los prejuicios que tuvieron muchos años atrás.
Así que Albus debía detener a los sicarios que querían matar a su tía al mismo tiempo que debía descubrir quién era el mago que había pagado por el intento de asesinato a la Ministra de Magia.
Caminó por las calles muggles de Londres sin conocerlas con claridad, jamás creyó que conocería de una forma tan poco común a la mujer de la cual se enamoró con locura.
En cuestión de una semana encontraron a los muggles que estaban buscando, Albus propuso una redada rápida, a pesar de que sabía que no eran personas comunes a las que debía enfrentarse, creyó que los derrotarían con facilidad. La magia que poseían era su gran ventaja a su parecer. Unos hechizos aturdidores y los mismos quedarían fuera de combate.
Su primo Louis fue el primero en decirle que era una locura descomunal hacer una redada sin conocer a sus enemigos. Eran personas entrenadas para matar, estaba seguro que no eran débiles.
Pero Albus creyó que podría predecir sus movimientos.
Atacaron al anochecer, un escuadrón de aurores se enfrentaban con sus varitas ante aquellos que ya sabían que eran magos. Mientras ellos los aturdían con sus varitas los otros los atacaban con cuchillos, armas de fuego y golpes con sus propias manos.
Tal y como había dicho su primo, fue una locura haberlos enfrentado sin saber sus debilidades, Solo Albus consiguió sobrevivir a ese ataque tan feroz, sus compañeros cayeron uno a uno cuando los sicarios lograron partir sus varitas mágicas. Solo uno quedó a quien se le encomendó darle muerte al único sobreviviente.
Pero aquella persona no pudo matarlo, a pesar de que había sacado su cuchillo dispuesto a cortarle el cuello y dejarlo morir en el suelo desangrado.
Ella se detuvo.
No era un hombre como Albus pensó. ¿Había una mujer en ese escuadrón? Debió investigar más. Louis tenía razón.
Los ojos marrones de la mujer observaron con asombro los ojos verdes del joven Potter.
-Me gustan tus ojos. -Fue lo único que le dijo sintiendo compasión por ese hombre prohibido. Prohibido porque ella debía matarlo, tenía que terminar la misión. Lo soltó haciéndole una advertencia única.-No vuelvas aquí. Todos deben creer que has muerto como los demás. Ella se marchó dándole la espalda a Albus, pudo notar que su cabello estaba lleno de sangre y tierra.
¿A cuantos de los suyos acabó esa hermosa mujer de quién desconocía el nombre?
Albus lloró en silencio había fallado en su misión. Su primo estaba muerto y su tía próximamente lo estaría. Esos muggles eran invencibles. Su Escuadrón completo había perdido la vida por su error.
Y el había perdido el corazón.
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-¡Fracasado! ¡Por tu culpa mi hijo está muerto!
Así lo llamó su tía Fleur cuando le informó de la muerte de Louis. El no pudo hacer nada más que observar como el cuello de su primo era atravesado por un cuchillo filoso mientras se ahogaba con su propia sangre. Nunca debió aceptar que Louis fuera con el a esa misión.
Hermione era custodiada por cientos de aurores ya que ella era el objetivo principal. Albus renunció a su puesto de auror, por su fracaso inminente, no podía soportar el dolor de la pérdida de su familiar, el único sensato al decirle que no podían ganar sin una estrategia. Su padre Harry no lo juzgó, pero si le dijo que debió elaborar un plan.
Los muggles eran considerados peligrosos, ahora sabía porque lo eran, no eran inofensivos. Al menos la mayoría desconocía este mundo del cual Albus formaba parte.
Scorpius quien aún era su mejor amigo lo invitó al pueblo de Hogsmeade para que lograra distraerse de toda la situación. Lo que el no esperaba era que en ese lugar la volvería a ver.
Entraron a la Taberna Tres Escobas para tomar una cerveza de mantequilla, los ojos verdes de Albus brillaron con fuerza cuando notó finalmente que en una de las mesas del lugar se hallaba sentada la mujer que le perdonó la vida.
¿Que estaba haciendo ella ahí en primer lugar? ¿Acaso estaba ahí para matar a su tía? Albus caminó directamente hacia ella para saber sus intenciones, Scorpius creyó que su amigo estaba a punto de ligarse a esa mujer.
-¿Qué haces aquí? Pregunta el azabache sin obtener respuesta, ella le sonríe ignorándolo.
-No estoy aquí por lo que crees. No vine a matarte a ti, ni siquiera me importa ella. Solo puedo decirte que el objetivo será aniquilado uno de estos días, meses e incluso puede que pasen años antes de dar el golpe.
Albus no puede creer que ella se lo diga así tan calmada, como si nada le importara. Su corazón late con fuerza, existe una fuerte tensión en ambos.
-¿Cuál es tu nombre?
-Soy Sharlotte Elwes. Pero la mayoría me conocen por el sobrenombre de Lottie. Mucho gusto. Estira su mano de manera cortés esperando que el le corresponda el saludo
-Soy Albus Potter. Respondió tomando su mano sabiendo que ya estaba perdido desde el primer instante en el que la vio.
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No puede precisar en que momento llegaron a esto. Se hicieron amigos en cuestión de meses.
Sus labios recorrieron todo su cuerpo, sus gemidos eran callados al colocar su mano sobre su boca. Jamás creyó que esto le estaría pasando a ella en ese momento.
Nunca le había perdonado la vida a ni una sola de sus víctimas, hasta ahora, a pesar de eso no se arrepentía de haberlo dejado vivir. Albus la estaba haciendo tocar el paraíso con cada estocada que hacía en su interior.
Lottie Elwes tenía 30 años. Había servido la mayor parte de su vida a aquella organización. Junto a sus compañeros había eliminado a casi todos los aurores que habían enviado para detenerlos excepto uno. Ese hombre que en ese momento se acomodaba a su lado después de cada encuentro que tenían.
Ella era mayor que el, lo había dejado libre por el color de sus ojos, había renunciado a su puesto por no cumplir su objetivo, además que ella tenía ese empleo por supervivencia.
Quién podría imaginarse que su víctima, le haría el amor con tanta pasión en cada ocasión que se acostaban. Creyó que era deseo lo que tenían. Hasta ese día que Albus le puso el anillo de compromiso en su mano.
-¿Es una broma verdad? Le preguntó ella tratando de esconder su emoción. Sabía que su relación no estaba bien por la simple razón de que ella era una ex sicario que ya tenía experiencia de la vida y él apenas estaba empezando a vivir.
Amaba a Albus pero no quería lastimarlo.
-No lo es. Me quiero casar contigo.
-Soy mayor que tú.
-Oh vamos Lottie, tendrás que pensar en otra excusa para decir que no. Eso no te importo hace un momento mientras hacíamos el amor.
-¡Albus! Quizás debía dejar de negarse una oportunidad con ese hombre que la había hecho renunciar a su vida. Si es que eso podía ser llamado de esa forma.
-Sigo esperando tu respuesta.
-Esta bien, Albus me casaré contigo.
El azabache llenó de besos la frente de su ahora prometida. Ella era todo lo que necesitaba. La amaba tanto.
Aunque se habían conocido de una manera inusual.
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Decidió que era momento de pagar el precio de sus errores. Si iba a comenzar una nueva vida con Albus debía reparar el daño que había hecho.
Lottie conociendo los pasos de sus antiguos camaradas se acercó a la ministra de magia y le hizo un ofrecimiento que la otra no pudo rechazar, ya que aún quería proteger a los suyos. Porque tanto magos como muggles eran considerados así por ella.
Creyendo que nadie más que ellas dos lo sabrían, se encaminaron hacia el Londres Muggle.
Sin saber que Albus, Scorpius y Draco Malfoy las estaban siguiendo.
Lottie sabía el lugar, hora y momento exacto en el cual se haría el trabajo.
Los sicarios atacaron a Hermione en el mundo muggle pero no lograron lastimarla. Lottie para redimir su pasado había decidido enfrentar a los que alguna vez fueron sus aliados protegiendo a la Ministra como una guardaespaldas. Había acabado con sus excompañeros con rapidez solo le faltaba el más fuerte de todos: su antiguo líder.
-¡Traidora! ¡Debí haber acabado contigo en el momento en el que dimitiste! Le gritó mientras trataba de cortarle el cuello con uno de los cuchillos que tenía en su poder.
-Nuestros ideales son diferentes. Ahora seré yo quien acabe contigo.
Se descuidó en un momento clave de la pelea, su ex líder la tomó del cabello, la tumbó en el suelo, le acercó a su rostro un frasco con un líquido que no supo reconocer. Sabía lo que venía, pero no pudo prevenir que Albus iba intervenir en aquel momento. Solo pudo escuchar los gritos desesperados de Albus cuando el líquido fue derramado directo en los ojos de su prometido, se puso de pie dispuesta a vengarse. Jamás le iba a perdonar a esa persona el haberle hecho daño a quien más amaba.
Y de un solo disparo acabó con la organización a la cual ella formó parte durante muchos años.
Se preguntaba de dónde había salido Albus, por su descuido su prometido estaba herido de gravedad.
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Atendieron a Albus en urgencias médicas. Por el lugar donde estaban fueron a parar a un doctor muggle. Lottie tenía un mal presentimiento.
Lastimosamente no se equivocó. El oftalmólogo que atendió a Albus le mandó a hacer un lavado de ojos mientras le recetó un tratamiento con corticoides inadecuado para el hombre de 21 años. Sin decirle nada a su paciente lo dejó marchar sin advertirle de las posibles secuelas por la negligencia médica que al principio no se notó.
Albus Potter siguió su vida dándose cuenta que poco a poco iba dejando de diferenciar las luces. Creyó que era porque necesitaría lentes como su padre Harry.
Tenía todo para ser feliz, así que no le dio importancia.
Hasta que un día no pudo ver nada más que la oscuridad. Quedó ciego irremediablemente, sumido en una oscuridad eterna. Jamás volvería a ver el rostro de su amada, ni los colores, no podría valerse por sí mismo. Necesitaría ayuda de ahora en adelante.
Draco Malfoy se encargó de encarcelar a aquel médico que de haber informado de sus errores, hubiese sido posible salvar la vista de Albus. Ahora era tarde demasiado tarde.
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Lottie prometió siempre estar en las buenas y en las malas con Albus. En este momento le lleva la cena a su prometido. No le importa estar al pendiente las 24 horas de el, los padres de Albus vienen por las mañanas a ayudarle, en las tardes, sus hermanos Lily y James cuidan de él, mientras que ella al ser la guardaespaldas de Hermione se ocupa de su prometido en las noches y madrugadas.
Lo ama sobre todas las cosas. Y jamás va a dejarlo solo.
Albus abraza contra su pecho a la mujer que más ha amado en toda su vida. Aunque sus ojos verdes ya no puedan ver, aunque está sumido en la oscuridad, su amada Lottie es la luz que lo mantiene vivo. Ella estaba con él, nunca dudó en abandonarlo.
Aunque no pueda volver a verla en esta vida terrenal, sabe que con ella pasará el resto de su existencia. Y que al morir y juntarse en el más allá recupera la visión ella quiere ser lo primero que vuelva a ver una vez más.
-¿Lottie aún me amas? Le pregunta el estrechándola con fuerza.
-Te amo demasiado Albus. Es su única respuesta sabe que Albus no puede ver como mueve su mano hacia su vientre estaba buscando el momento adecuado para decirle que serán padres.
Albus puede maldecir el haberse quedado ciego.
De lo único que no se arrepiente es del amor que siente por Lottie, y aunque ella no se lo ha dicho, el ya lo sabe. Sabe que aunque no pueda ver a su futuro hijo, daría la vida por ambos.
Aunque esté sumido en la oscuridad.
