#Angostober

#EsdeFanfics

Resumen: A pesar de reconocer los síntomas, creyó que era un error, que ella estaba pensando mal. Ahora que los resultados finales estaban en sus manos. Se sentía devastada y lloraba porque pudo haber hecho algo antes de que fuera irreversible.

Harry Potter le pertenece a JK Rowling.

Yo Te Amaré en Silencio: Capítulo 2: Enfermedad Terminal.

Se recostó en la cama que compartía con su esposo. Llevaban casi 10 años juntos. Tenían una hermosa hija que había heredado los rasgos de su abuela paterna. Muchos creían que ella no era la madre de aquella niña y no podía culparlos. Su amada hija tenía los ojos verdes, piel blanca, cabello rojizo. Realmente no se parecía en nada a ella. Y era tan pequeña a penas tenía 5 años.

Lottie estrujó el sobre con los resultados del laboratorio que le había practicado su médico particular.

Estaba condenada a muerte. Y todo era su culpa si tan solo hubiera escuchado a su cuerpo en los primeros síntomas esto no habría pasado.

Escucha los pasos de su esposo Albus pero no se levanta de la cama. Se siente tan culpable, como si ella fuera la causante de su propia enfermedad, sabiendo que era hereditario. Albus la encuentra acostada en su cama.

Ella no quiere hablarle. La culpa es demasiado fuerte, si hubiera estado soltera no le habría importado el diagnóstico. Le entrega el sobre sin querer verlo a los ojos, el lee su contenido mientras sus ojos verdes se llenan de lágrimas. Albus la abraza con fuerza en sus fuertes brazos y Lottie llora sin poder contenerse.

Ya que debe despedirse muy pronto del hombre que ama y de la hija de ambos.

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Lottie sonrió ante el espejo que adornaba su habitación. Tenía 30 años, trabajaba en casa de su tía Ivy ayudándole con la confección de vestidos y trajes para ocasiones especiales. Su tía solía bromear con ella de que su hermano Matt ya tenía una prometida siendo menor que ella.

Ella aún estaba soltera y no le molestaba serlo.

Simplemente se había dedicado más a cuidar a su hermano y padre desde la muerte de su madre. Su progenitora había fallecido cuando Lottie tenía 12 años. Había muerto joven a causa de Leucemia.

Aquel golpe fue duro para Lottie, Matt y el padre de ambos Edward. Su progenitor los mandó cada año consecutivo después de aquel trágico suceso a sus dos hijos a hacerse chequeos médicos para descartar cualquier síntoma de enfermedad.

Al menos fue así durante muchos años.

Lottie bajó al taller debían trabajar arduamente para terminar un pedido especial, habría una boda muy importante en un lugar que no recordaba donde era pero tenían que entregarlo el próximo viernes.

Así que debían apresurarse, debían confeccionar el ajuar de la novia, el traje del novio y los vestidos de las damas de honor. Le parecía curioso el conjunto de prendas elaboradas, habían prendas que parecían capas. No podía juzgar el pedido por la simple razón de que eso era gusto del cliente, aunque le gustaría poder ver el conjunto puesto.

Finalmente llegó el día que iban a recoger los vestuarios, llegó primero la novia acompañada de su madre y uno de sus hermanos. El mismo le pagó a su tía Ivy el valor de los trajes, ajuar y vestidos.

Lottie estaba de espaldas terminando de arreglar las prendas que ella denominó capas, así que no había visto al hombre, hasta que el la llamó porque su saco había quedado un poco más grande de lo solicitado.

-¡Oye tú! ¡Arregla mi traje quedó demasiado holgado…! Antes que pudiera seguir exigiendo los arreglos de su traje los reclamos quedaron olvidados en el momento en el cual vio a la modista.

-¡Voy enseguida! Respondió Lottie acercándose al mismo. Era un hombre joven, e inclusive la novia lo era. Le calculaba si bien no fallaba unos 18 años a la prometida, y unos 20 años al hermano de la novia.

El hombre de cabello negro y ojos verdes, observó en silencio a la modista mientras ella procuraba arreglar su error sin lastimar al cliente. A pesar de ser una de las mejores costureras del lugar a veces pasaban esta clase de inconvenientes. El sonrojo que cubrió las mejillas del hermano de la novia fueron notados por la madre de este último. Quién observó a su hijo y a la mujer que arreglaba su vestuario .

-¿Cómo te llamas? Me gustaría contratarte de nuevo tengo algunos trabajos que solicitar. Fue la única excusa que se le ocurrió para seguir teniendo contacto con ella.

-Mi nombre es Lottie Elwes. ¿Usted es?

-Soy Albus Potter.

-Un gusto conocerle, joven Albus.

Tiempo después supo que la chica que se había casado era la más pequeña de los Potter. Lily Scamander (de soltera Potter) se había comprometido con quien había sido su novio desde los 14 años, Lorcan Scamander. Y aunque su padre Harry Potter no estaba seguro de que eso fuera lo mejor había accedido a ceder la mano de su hija en matrimonio temiendo que los jóvenes enamorados al no verse apoyados tomaran la decisión de huir juntos.

Tal y como le comentó Albus un día mientras tenían una cita en una cafetería.

Fue conociendo poco a poco a la familia Potter: Harry el patriarca, Ginny la matriarca y los otros dos hijos del matrimonio: Lily y James. Sentía que le ocultaban algo pero no le dio importancia.

Hasta aquel día donde después de comer un helado con Albus la tomó del mentón mientras le decía que ella tenía helado en los labios, que él iba a limpiarla. Por un momento creyó que el chico de ojos verdes le pasaría una servilleta.

Nunca esperó que el la besaría en ese momento. Se dejó llevar, besando a Albus, en otro momento lo habría golpeado.

-Me gustas mucho, me gustaría que formalizáramos esto que tenemos. Le dijo cuando terminó de besarla, la estrechó con fuerza en sus brazos.

-Claro me gustaría salir contigo siendo algo más que amigos. Respondió ella volviendo a besarlo.

Recordaba que al principio los padres de ambos estaban molestos con su relación. El señor Harry Potter decía que ella estaba demasiado grande para él, y no podía contradecirlo Lottie era 10 años mayor que Albus, incluso llegó a insinuar que ella estaba saliendo con su hijo por interés por la fama y prestigio que los Potter tenían. Algo que el señor Potter se jactaba de tener pero ellos desconocían de que estaba hablando.

Edward por su parte creía que su novio solo quería jugar con ella, al ser demasiado joven creía que Albus estaba encaprichado con su hija por su belleza y su experiencia de la vida. Mas bien creía que lo que el le tenía a su Lottie era admiración y no amor.

Fueron novios dos años tiempo suficiente para demostrar que no era un capricho ni un interés su relación.

Se casaron en una ceremonia pequeña, llegaron solo los amigos de los novios: Scorpius Malfoy, mejor amigo de Albus quién fue el padrino y Amelia Smith, mejor amiga de la novia, la respectiva madrina. Los padres de ambos se hallaban tranquilos de su unión aunque Lottie tenía 32 años y Albus 22 podía notarse que se amaban.

Tres años después de su boda Lottie quedó embarazada y tuvo una niña, que heredó los rasgos de su familia paterna. Para esa época de su vida Lottie ya sabía que su esposo era un mago, que su hija tenía altas probabilidades de serlo también.

Eso lejos de asustarla la hizo sentir que si ella no estaba para proteger a su hija y a Albus la magia que poseían ambos lo haría.

Y así pasaron 5 años en los cuales se sentía plena realizada y que todo estaba bien con su familia, con su salud, con su vida.

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Hasta ese día donde empezó a sentirse más fatigada de lo normal. Desde que nació su pequeña hija no se había tomado la molestia de hacerse más chequeos. A pesar de estar acostumbrada desde joven, había ido dejando de lado sus chequeos de rutina.

La fatiga fue solo el comienzo, perdió peso pero en aquellos momentos no le dio importancia, creyó que la fatiga era porque había dejado de hacer ejercicio y que la pérdida de peso era normal porque había llevado una dieta balanceada.

Incluso el día que se hizo con mucha facilidad aquel moretón en la cocina porque le cayó encima uno de los sartenes que estaban ubicados en la parte más alta de la alacena no le preocupó en lo más mínimo.

Pero a quien si le preocupó y la obligó a hacerse un estudio fue su hermano menor Matt. Así habían empezado los síntomas de mamá Carrie.

-Lottie, por favor ve al doctor. No quiero que pases lo mismo que mamá. Aunque yo era muy pequeño recuerdo todo. Yo tenía la edad de mi sobrina, fue muy doloroso perder a nuestra madre así, ve a hacerte un chequeo, te lo suplico. Nuestro médico particular me ha dicho que hace años no vas con él.

Aunque la pelinegra de ojos marrones estaba segura que no tenía nada, accedió a ir. ¿Qué era lo peor que podía pasar?

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Se sintió devastada cuando el doctor le entregó los resultados finales en un sobre mientras la veía con lástima.

-Tienes Leucemia Sharlotte. Aun es posible tratarla, pero debemos hacerte más estudios para saber el tratamiento correcto.

Así le habían dicho a su madre y no había podido vencer a la enfermedad. ¡Tenía cáncer! Sentía que era su culpa por haberse dejado de hacer los exámenes de rutina, su madre también se confió como ella, no podía ser esta su realidad, ella no podía estar condenada a muerte.

Ella no era una guerrera como su madre, ella no iba a poder luchar contra todo, los doctores, las inyecciones, las quimioterapias, todo eso era demasiado costoso de dónde iba a pagar todo el tratamiento.

Estaba asustada, había entrado en pánico, no sabía qué hacer, comenzó a llorar enfrente del médico, que colocó su mano derecha en su hombro a manera de consuelo.

-Podrás con esto. Recuerda que tienes un esposo que te ama y una hija que te espera en casa.

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Albus abraza a su esposa mientras ella llora en sus brazos, el no puede evitar derramar sus propias lágrimas. No le importa si se tiene que gastar toda su fortuna en tratamientos. Necesita una segunda opinión tal vez en el mundo mágico pueda haber algún tratamiento aún más efectivo que la medicina muggle. Tendría que preguntarle a Lysander Scamander su cuñado que era Sanador en San Mungo.

Su pequeña hija ve a sus progenitores llorar en un rincón aún sin entender que pasa. Corre y los abraza a los dos tratando de consolar su dolor.

Lottie a pesar de sentirse devastada por su diagnóstico médico recuerda lo que le dijo el doctor.

-Tienes un esposo que te ama y una hija que te espera en casa.

Tiene que luchar por ella misma, por su familia, hará todo lo posible por sobrevivir. Incluso si le queda poco tiempo de vida, quiere pasarlo con los seres que más ama.

No quiere quedarse con ese dolor por dentro. No quiere que si es su último año con sus seres queridos, ellos se lleven un mal recuerdo.

El amor de Albus, de su hija, de su padre y su hermano es lo que más necesita. El amor propio que se tiene es el que le dará el impulso para luchar hasta donde su cuerpo pueda soportar.

Albus no quiere perderla. No va a dejarla sola, Lottie y su hija es lo más hermoso que la vida le pudo haber dado. Él estará para ella, lo juró cuando se casaron: en la salud y en la enfermedad.

Solo le queda darle el apoyo, el amor incondicional a su esposa.

Pero reconoce dentro de su corazón que si ella muere. Él estará muerto en vida, y que lo único que lo dejará respirando es su hija. Tal y como le pasó a Edward.

¿Acaso la historia estaba destinada a repetirse?