#Angstober
#Esdefanfics.
Resumen: Llevaba casi 16 años guardando sus lágrimas. Esa noche no pudo hacer más que llorar por lo que había hecho, todo lo que había perdido y por lo que aún debía perder.
Harry Potter le pertenece a JK Rowling.
Yo Te Amaré En Silencio: Capítulo 4: Llanto Emergente.
No quería despertarlo. Apenas el se había quedado dormido mientras ella no lograba conciliar el sueño. Se levantó de la cama, recogió su ropa interior del suelo, se colocó encima la camisa de quién ya era su novio saliendo de la habitación.
Aún era de madrugada necesitaba estar sola, pero no saldría a las calles, llevaba casi 6 meses viviendo en aquel lugar al que llegó por un accidente.
Todos los años transcurridos comenzaron a pasarle el peso encima. El dolor llenó su corazón de golpe, la culpa, los remordimientos.
¿Por qué tenían que haberla obligado a hacer lo que hizo?
Fueron muchos años luchando por sobrevivir para regresar con ellos, aún no lo conseguía, se estaba arriesgando a ser descubierta, podría ir a la cárcel o ser ejecutada por sus antiguos camaradas.
Solo quería ver a su padre y a su hermano una vez más.
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Lottie Elwes ya no era una niña. Desde los 12 años había sido bruscamente separada de su familia al ser vendida por su tía. Traicionada por su propia sangre, fue llevada muy lejos de su pueblo natal.
Vendida a los criminales más poderosos de la clandestinidad, fue obligada desde muy joven a cometer crímenes de los cuales jamás estuvo orgullosa de haberlos hecho.
Nunca quiso ser lo que es. Ella solo quería cuidar de su amado padre y proteger a su querido hermano. Era su deber después de la muerte de su madre.
La primera vez que asesinó a alguien fue por proteger a su tía de un intento de violación, aunque eso significaba ir a la cárcel hubiera preferido eso a lo que le tocó vivir.
Jamás pensó que su tía habría preferido dinero antes que su bienestar mental. Eran familia después de todo, ella era su única tía, hermana de su padre creyó ingenuamente que la iba a proteger como a una hija, la que nunca tuvo.
La realidad la golpeó en la cara aquella noche que se descubrió encerrada en esa habitación que ahora sería la suya aunque iba a ser compartida con 4 chicas más.
-Te vas a acostumbrar. Le dijo una de ellas al verla abrazarse a si misma sobre el colchón, ya que no les proporcionaban sábanas para cubrirse.
-Puede que hasta llegues a disfrutar de nuestras misiones.
-Incluso puedo asegurar que matarás por diversión.
Sus tres compañeras se carcajearon escandalosamente mientras Lottie sentía sus ojos humedecerse por las lágrimas que estaba derramando en silencio.
-¡Oh vamos! No llores niñita, míralo como un juego piensa que no son humanos y sentirás menos culpa.
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Poco a poco fue quedándose sin acompañantes en el transcurso de un año, una a una fueron asesinadas sus compañeras de habitación. Una de ellas murió cuando fue descuidada y su víctima le dio un tiro con su arma en la espalda. La segunda pereció al ser descubierta, eligió lanzarse al acantilado antes que ir a la cárcel o decir quiénes eran sus jefes. Y la última fue ejecutada al descubrir que estaba tratando de huir, acusada de ser una traidora fue colgada frente a toda la organización.
Lottie de ahora trece años solo podía llorar cuando sabía que no estaba siendo vigilada, veía sus manos cubiertas de la sangre de gente que no conocía, que solo seguía la orden de ejecutarlos. Enemigos de la monarquía, del estado y personas consideradas peligrosas por la sociedad eran quienes caían en sus manos.
Nunca los veía a los ojos, si lo hacía sentía que se acobardaría, la amenaza de que si no terminaba los trabajos, lo cobrarían con su familia era lo que la impulsaba a hacer su misión.
Jamás le gustó derramar sangre prefería los golpes certeros. Era experta en armas de fuego, sabía luchar con arma blanca. Así su víctima no sufría tanto, tenía una muerte rápida y quería creer que indolora.
Se sentía perdida en la oscuridad. Hasta que ella llegó en silencio, su nueva compañera de cuarto. No disfrutaba de hacer lo que estaba obligada a realizar. Estaba harta de ser golpeada cuando se negaba a ir. Ya había olvidado a que sabía la comida casera, porque solo le daban un trozo de pan con agua por los castigos.
-Mucho gusto, soy Amelia Smith. Me trasladaron desde otra organización. Llevo cerca de tres años aquí.
-Hola, soy Sharlotte Elwes. Por favor llámame Lottie. Llevo un año en este lugar.
Desde ese instante se volvieron amigas, apoyándose una a la otra, protegiéndose de las misiones.
Amelia le enseñó a Lottie a guardarse por dentro lo que sentía. Lottie jamás llegó a disfrutar lo que hacían, solo los ejecutaba con rapidez porque no soportaba las suplicas de piedad.
La rubia le observaba al verla rota mientras ella solo pensaba en terminar con todo. Lottie le enseñó a Amelia a ser rápida, discreta en las misiones. Y así se hicieron muy unidas, pasaron 15 años de su vida siendo amigas, teniendo la amistad más fuerte de todas dentro de la organización.
Lograron sobrevivir, e incluso Lottie llegó a resignarse sabía que cuando cumpliera cierta cantidad de años de servicio sería elevada a cargo de instructora pero ella no quería hacerle a nadie más lo que le hicieron de pequeña. Esperando que la ejecutaran al considerarla inútil.
Dejarla en libertad no era una opción. Anhelaba ver a su familia una última vez. Pero temía ser rechazada.
Finalmente Amelia y Lottie lograron escapar cuando una de las misiones salió mal. Se separaron tomando caminos diferentes.
Así fue como Lottie Elwes llegó a un mundo que no sabía que existía, que para ella solo existía en la fantasía, no en la realidad.
Así conoció a quien era su novio: Albus Potter.
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No es consiente de las lágrimas que está derramando en la sala, llora porque no puede perdonarse lo que ha hecho, tantas vidas arrebatadas por los caprichos de su líder. Si tan solo su tía Ivy hubiera hecho lo correcto que era ir a la comisaría esta no sería su vida.
Posiblemente hubiera pasado algunos años de su vida encerrada. No sabe cuáles hubieran sido sus probabilidades de prisión.
Le duele mucho porque cree que en el instante en el cual su familia sepa que fue obligada a hacer la van a repudiar. Piensa que su padre le tendrá asco. Que su hermano la va a rechazar mientras la señalan llamándola asesina.
Que Albus la va a sacar de su vida, porque aunque lo ama con locura, sabe que su bondadoso corazón no tolerará su pasado.
Llora, sabiendo el porque de sus lágrimas, se cubre el rostro porque no se siente capaz de ver sus lágrimas, sus manos están cubiertas con sangre desde hace años. No quiere perder a su padre, no quiere perder a su hermano, no quiere perder a Albus.
Son lo último que le queda, si los pierde a ellos también no lo soportaría.
Ni siquiera sabe en qué momento empezó a gritar, solo sabe que Albus la estaba abrazando cuando siente sus fuertes brazos estrecharla con fuerza. No tiene el valor de verlo a los ojos. Esconde su rostro en su pecho, el acaricia su espalda.
Albus no entiende que le pasa a Lottie, pero sabe que no es el momento de preguntarle, es momento de apoyarla, de hacerla sentir amada. Besa con ternura la frente de ella, Lottie tiembla en sus brazos.
-Te amo Albus.
El se estremece al escucharla. Es la primera vez que le dice esas palabras. Se acerca a su rostro besándola con todo el amor que le profesa.
Se la lleva a la habitación que están compartiendo indirectamente. La recuesta en la cama, cubriéndose ambos con la sábana, espera con paciencia que su amada pueda dormir en paz.
El se ha prometido cuidarla. Nadie se lo impedirá, no importa si debe viajar al mundo Muggle y quedarse por siempre en un lugar que no conoce.
Lottie logra dormir un poco, sueña que al fin está con su familia, llevando de la mano a su amado Albus mientras lo presenta a su padre y hermano. Aunque ambos se sorprenden por la obvia diferencia de edad, no dicen nada, se funden en un abrazo que necesitan tanto los tres.
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En alguna parte del mundo muggle, un padre se levanta con el corazón latiendo a mil por hora. Ha vuelto a soñar con su hija. El sabe que no está muerta. Tiene la ilusión de verla una ves más antes de partir de este mundo terrenal.
Y en otra habitación de la misma casa, un joven sostiene el retrato de su hermana. Jura en silencio que la va a encontrar, no le importa si ella está viva o muerta se ha propuesto llevar lo que quede de ella de vuelta a su hogar.
Aunque todo esté en su contra no se dará por vencido.
