#Angstober

#Esdefanfics

Resumen: Los malos pensamientos venían en los días más cálidos del año. Aquellos que no lograba quitar de su mente, una pequeña llamada era lo que le lograba tranquilizar aunque su pequeño consuelo estuviera en otro continente.

Harry Potter le pertenece a JK Rowling.

Cameo especial: Universo Yu-Gi-Oh.

Yu-Gi-Oh le pertenece a Kazuki Takahashi.

Primera parte de lo que me gusta llamar "La Trilogía"

Nota 1: Delphi no tiene apellido en el legado maldito, se que algunos utilizan el apellido Riddle como su apellido oficial pero yo prefiero usar el apellido de casada de Bellatrix para ella. Otra opción sería Black pero tengo más inclinación por el apellido Lestrange.

Nota 2: Yuriko Muto es mi OC.

Nota 3: Las comillas son pensamientos o situaciones del pasado. Hay una frase que pertenece a la canción "Déjame ir" de Patty Cantú y Pablo López. Perteneciente al álbum "333" del año 2018.

Yo Te Amaré En Silencio: Capítulo 5: Pensamientos Suicidas.

A veces se preguntaba porque Albus seguía con ella. Era más que obvio que ya no la quería. ¿Por qué no tenía el valor de terminar con ella?

A veces Lottie deseaba ser más fuerte para romper la relación ella misma. Se había dado cuenta de cómo los ojos verdes de su querido novio brillaban cuando la veía y no precisamente a ella, brillaban cuando veía a Delphi Lestrange.

Sabía que Delphi había sido el primer amor que había tenido su novio. Su padre siempre le había dicho que "lo que no fue en tu año que no te haga daño" el siempre tenía la razón. ¿Pero que podías hacer cuando esa persona volvía? Y al parecer su novio no la había olvidado.

El dolor que corría por su pecho era horrible. Pasaba más tiempo con Scorpius Malfoy y con Amelia Smith que con Albus quién solo tenía ojos para la rubia de ojos azules.

El veneno que sentía por dentro la estaba corrompiendo. Tomó el teléfono que su hermano le regaló en navidad, marcando el único número que era importante para ella, no es que menospreciada a su padre y hermano, pero sentía que debía resolver sus problemas sola.

-¡Hola! Hizo lo posible para que su voz no delatara su estado de ánimo.

-¡Hola Lottie! Me alegra que hayas llamado justo hoy estaba pensando en llamarte. ¿Pasó algo? Preguntó la voz del otro lado de la línea en su país era de madrugada.

-Lo mismo de siempre. Estoy segura que Albus ya no me quiere.

-¿Ya hablaste con él? No es justo que si está situación es así, aún tenga el descaro de seguir contigo mientras le ve la cara a la otra.

-Se lo he dicho un par de veces. Dice que entre él y Delphi no hay nada más que trabajo. Claro si lo vieras, hasta los fines de semana pasa con ella.

-Afortunadamente no lo tengo cerca, ya lo habría golpeado por ser un idiota. Amenazó la chica del otro lado de la línea.

-¡Yuriko! Exclamó Lottie un poco sorprendida de que la chica estuviera dispuesta a tanto por ella.

Se habían conocido por casualidad. Yuriko Muto había hecho un pequeño viaje a Londres ya que estaba buscando a uno de los amigos de su hermano mayor. Según le comentó necesitaba que un chico llamado Ryou Bakura asistiera a una fiesta que le estaban planeando a Joey Wheeler ya que el mencionado le iba a proponer matrimonio a Mai Valentine, otra de las amigas de la chica.

En aquella ocasión se llevaron tan bien que compartieron número de teléfono, correo electrónico y ubicaciones de chimenea, porque ella conocía el mundo mágico, el mundo que pertenecía a los magos.

Yuriko no era una bruja como Albus y los demás, pero tenía un abuelo, una madre y un hermano que si pertenecían al mismo, así que aunque no podía ir al mundo mágico tan seguido como quisiera tenía todas las herramientas para llegar con ella. Aunque Yuriko tenía la misma edad de Albus, había madurado demasiado rápido. Aunque ella reconocía que con ciertas personas seguía actuando como una niña pequeña cuando peleaban. La chica pertenecía a Japón, lo más llamativo de ella era el color de su cabello que se dividía en tres colores: negro, reflejos fucsia en las puntas y un fleco rubio, muchos creían que se teñía el cabello pero ella siempre les decía que el mismo era natural.

-Es la verdad, al paso que vamos Lottie, le voy a patear el trasero a tu novio. No me importa que tenga magia, varita mágica y que su padre sea alguien importante.

Lottie no pudo evitar reírse al imaginar la escena. Yuriko era más pequeña que el azabache en altura, lo único que tenían en común era el color de ojos, ya que ambos los tenían verdes.

-¡Oh Yuriko! No creo que puedas levantarlo del suelo.

-Ya veremos. Si te sigue haciendo daño, lo único que va a conseguir es eso. Te escucho de mejor humor. Me alegra que me llamaras. No lo olvides, aunque son 8 horas de diferencia estaré atenta para ti. Te quiero mucho, Sharlotte

-Yo también te quiero, Pequeña Lirio. Descansa allá es de madrugada.

Lottie sabía que Yuriko estaba ahí para ella aunque vivían en dos continentes alejados. Pero con ella era la única que podía hablar con confianza, sin sentir que le decía que exageraba todo.

-Hermana, es obvio que Albus te ama, el problema es que estás celosa. Así le había dicho su hermano Matt cuando le dijo sus inseguridades.

-Oh mi pequeña Lottie, los celos no son buenos. Le dijo su padre sin más.

Tal vez estaba exagerando. Pero al verse en el espejo su corazón latió con fuerza al ver su reflejo que la veía con una sonrisa burlona.

-No eres importante para nadie y lo sabes. Albus no te ama. Nunca lo hizo, nunca lo hará, tu eres el reemplazo de lo que nunca tuvo. Creyó que no iba a tener oportunidad con Delphi. Y quien puede culparlo la mujer es sumamente hermosa, cabello rubio platinado y ojos azules, piel blanca como si fuese de porcelana. Tu no le llegas ni a los talones a la señorita Lestrange. Albus no la va a dejar ir. A ti te tiene por lástima. Tu padre ya no te necesita, es feliz con su vida de jubilado y tu hermano ya no es un niño. No tienes nada que te ate a esta vida terrenal. ¿Quieres acabar con todo? Ya sabes cómo hacerlo si tú intención no es llenar de sangre tu habitación. Cometiste el error de depender de los demás, que ni siquiera sabes quien eres en realidad, sin ellos te sientes inútil.

-Claro que no. Aún tengo a mi familia y mis amigos.

Su reflejo dejó de burlarse para desaparecer con una sola advertencia:

- Un día finalmente cederás.

Dolía que su propia consciencia le dijera esas crueles palabras. Lloró en silencio atormentada por aquellas frases tan dolorosas que le decía su propia conciencia.

Necesitaba salir un momento, siempre que estaba sola los pensamientos se hacían fuertes, la consciencia dejaba de atormentarla cuando hablaba con ella, con Yuriko, era su pequeña luz, que le hacía entrar en razón al distraerla.

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Lottie estaba emocionada puesto que hoy era su cumpleaños. No es que le diera mucha importancia, pero le gustaba compartirlo con sus seres queridos. Esperaba que fuera un buen día.

Se equivocó por completo.

Albus la ignoró todo el día, lo único que le dijo fue que tenía mucho trabajo y que se verían hasta dentro de una semana. Ni siquiera le deseó un buen día.

Su padre y su hermano se habían ido de vacaciones. Ni siquiera le avisaron o le tomaron en cuenta para el viaje.

Amelia estaba de turno en el hospital donde trabajaba. Y Scorpius fue el único que se acordó, pero más le parecía que lo había hecho porque la había visto llorando rota en el rincón.

¿Por qué le emocionaba tanto pasar su cumpleaños con sus amigos, familia y su supuesto novio? Por que siempre estuvo lejos, y aunque le parecía muy infantil quería solo por una vez que todos estuvieran ahí para ella. Pero las cosas no siempre salían como querías porque la vida estaba llena de sorpresas.

Scorpius fue el único que estuvo con ella, le compró un pastel en forma de caldero siendo su consuelo abrazándola con fuerza. Siendo su pañuelo de lágrimas, una semana entera estuvo con Lottie, mientras todos esos días a la misma hora Yuriko le llamó para estar cerca de ella.

Lágrimas caían de sus ojos marrones por saber que estaba sola, se sentía muy mal por todo.

Sentía que su vida ya no tenía sentido, le dolía tanto saber que su novio no la quería, que a su padre y a su hermano no le importaba en realidad. ¿Por qué los tres hombres que más amaba le habían traicionado de esa manera?

Scorpius había salido un momento, su padre Draco le había llamado con urgencia. En ese momento que se quedó sola los pensamientos volvieron a golpearla con fuerza.

-Por fin confirmaste que no eres importante. Albus no te quiere, tu padre y hermano mucho menos. Scorpius está aquí contigo por lástima. ¿No crees que es suficiente motivo para terminarlo todo? ¿Qué estás esperando? ¿Acaso te quieres volver una vieja amargada? ¿Prefieres ser la engañada? Con tu muerte liberarás a Albus y el estará con su verdadero amor que es Delphi. Tu padre, tu hermano ya hicieron su vida. Déjalos ser libres de ti. Eres solo una carga. No crees en ti. Te pides más de lo que en realidad eres.

-No me queda nada. ¿Qué quieres de mí? ¿Qué te da el derecho de hacerme sufrir? Guarda tus palabras y déjame ir. Gritó a su propio reflejo, se sentía cansada de vivir en medio de una mentira, una mentira no podía hacerte feliz.

El teléfono celular vibró con fuerza en el lugar donde lo tenía colocado. Sabía que la única persona que podía buscarla era ella.

-¡Hola Lottie!

-¿Yuriko?

-Si, soy yo. Quería saber cómo estás.

-Bien, como siempre.

-Lottie, no te escuchas como siempre.

-Yuriko en este momento no quiero hablar con nadie. Yo te llamo mañana ¿si?. Cortó de un solo la comunicación.

Las voces no se callaban, eran más fuertes, quería llorar, quedarse dormida, no despertar jamás.

Lottie ya había tomado una decisión.

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Yuriko la tricolor de ojos verdes tenía un fuerte presentimiento dentro de su corazón, que no la dejaba en paz. Quizás no conocía muy bien la tecnología mágica pero no iba a esperar un momento más, tomó su pequeño bolso. Con sus respectivos documentos, dinero en efectivo y una tarjeta de crédito cortesía de Seto Kaiba.

Llamó a su hermano mayor, quien no le respondió la llamada, dejó un mensaje de voz con la esperanza de que lo escuchara más tarde.

-¡Hola mi gotita de miel! Perdón por irme solo así, me ha surgido una emergencia. Si no regreso en 24 horas por favor búscame donde se encuentre la señal de mi celular. Dile al abuelo que me perdone por usar la red flu sin pedirle permiso. Te quiere, tu pequeña Lirio.

Tomó un puñado de polvos flu que lanzó a la chimenea. Recordaba cómo viajar en dicho transporte. Recitó las palabras correctas y se lanzó sin respirar.

Tenía que encontrar a Lottie.

La cuenta regresiva había comenzado.