ALGUNOS DE LOS PERSONAJES PERTENECEN A SUS CREADORAS MISUKI E IGARASHI, HISTORIA ALTERNA A LA ÉPOCA ACTUAL
AMOR… REGRESA A MI.
Capítulo 1.
UNA DIFÍCIL DECISIÓN.
Entró a la vieja biblioteca que alguna vez fue de su padre esperando procesar todo lo que estaba ocurriendo en su familia, una barba crecida daba Fé de su descuido, tomaba entre sus manos su cabeza alisando su cabello, tratando de reprimir su llanto.
¿Por qué Candy?... ¿Qué hice mal? – unos golpes en la puerta lo hicieron salir de su ensimismamiento – adelante…
Sr. William buenos días… aquí tiene toda la correspondencia que pidió…
Gracias Mark… – el hombre se dio la vuelta para retirarse pero se volteó y volvió sobre sus pasos.
Por cierto Sr… encontré correspondencia para la Sra. Candy aún cerrada… es de hace algunos meses…
Gracias Mark… puedes retirarte – el mayordomo lo miraba con pena, lamentaba la condición en la que se encontraba su jefe, más de 40 años trabajando para ellos y por primera vez después de la muerte de su hermana Rosemary y su sobrino Anthony en aquel fatal accidente lo veía realmente derrotado.
Sr… ¿desea que le traigan su desayuno?
No Mark… en un momento voy al comedor… a las 11 vendrán los abogados… hazlos pasar.
Como ordene usted señor…
Mark… – haciéndolo volver - ¿sabe si ya tienen arreglado el equipaje de mis hijos?
Si señor todo está dispuesto como usted lo ordenó y en el automóvil.
Gracias Mark… ¿estás seguro de no querer acompañarme a Escocia?
Si Sr… no podría dejar a la Sra. Elroy… se del daño que les hizo a usted y a la Sra. Candy… pero no puedo dejarla… no puedo abandonarla…
Como desees… aún así te pido que me mantengas informado de sus actividades…
Sr… si usted hablara con la Sra. Candy…
No Mark… ella decidió abandonarnos… que asuma las consecuencias.
Pero Sr… hable con ella… búsquela… no tome decisiones precipitadas – su ronca voz se entrecortaba de la emoción… triste al saber que ya nada sería igual si no aclaraban lo que estaba pasando.
Por favor… haz que empaquen la correspondencia que me trajiste y que la agreguen al embalaje – cortando la conversación, le dio un tanto de pena hacerlo pues lo estimaba y vió que salió de la biblioteca, se quedó archivando algunos documentos y tomó algunos sobres dirigidos a Candy y los tiró al bote de basura… Mark caminaba hacia el salón, rememoraba algunos recuerdos que tenía de un pasado no muy lejano, tenía la seguridad que el futuro de ese joven que vió crecer estaba más que asegurado, la felicidad de sus padres lo precedía ¿Qué salió mal? Se veían tan felices… Albert salió para dirigirse a la recámara de sus hijos, entró sin avisar encontrando a Dorothy y a Kate luchando por arreglar a ese par de querubines que no dejaban de saltar sobre la cama… dos pares de ojos se abrieron de alegría al verlo.
¡papi!
¡papi!
Mi pequeño Anthony… – dándole un beso en la frente – mi pequeña Rose… Dorothy… tráeme el cepillo para peinar a mi hija.
Pero Sr… yo podría hacerlo…
Lo haré yo – la joven se dirigió al pequeño tocador blanco de la niña – Anthony… deja de brincar sobre la cama y permite que Kate termine de arreglarte – Dorothy regresó y le puso todo lo que podría necesitar para ponerle en el cabello a la niña, con mucha ternura le roció desenredante y comenzó a pasarle el cepillo sobre esos hilos de oro.
Papi… hazme dos así – haciéndose dos coletas chuecas a cada lado de su cabecita mirando ilusionada a su papi.
¿Cómo dos así? – la niña se salió de entre sus piernas y corriendo fue a abrir una pequeña caja tallada sacando una fotografía y regresando hasta donde se encontraba Albert.
Así papi… como mi mami – Albert tomó la foto sin poder creer como pudo llegar esa foto a las manos de su hija.
Claro cariño – estaba conteniendo su enojo – Dorothy… lleva esto y cada una de las cosas de ella.
Papi… papi… es mío… ella es mami.
Si cariño es mami – comprendió que delante de sus hijos no debía de demostrarles lo que sentía – ¿Quién te dio esa foto Rose? – La niña quitó la foto de la mano de su padre depositando tiernos y húmedos besos a la imagen de esa otra niña - ¿Rosie?...
Tía Eldoy… cuando estaba enfema… ella me besó aquí – tocándose la mejilla – me dijo que me padesco a mami y me degaló éstos listones ¿vedad que me voy a ved bonita como mami? ¿vedad papi?.
Si mi amor… te vas a ver hermosa como mami – sentía un gran nudo en la garganta.
Ten… que quede bonito papi.
Parecía que fue ayer cuando a casi tres años esperaban la llegada de Anthony… no podían creer que la vida les estuviera regalando tantas bendiciones… fue un parto largo y doloroso… sin saberlo dos corazones latían con fuerza dentro de su ser, ambos luchaban con salir y cuando llegó la hora esperaban solo a uno, en todo momento Albert fue su apoyo, su fuerza y voluntad para traer al mundo al fruto de su amor, la animaba tomándola de la mano, dándole besos en la frente hasta que llegó Anthony Andley White y cuando lo tuvo sobre su pecho le besaba su cabecita acariciando su espaldita tratando de mitigar el llanto que llenaba en ese momento la habitación, sintiendo el más puro y sublime amor.
¡es un niño! – Albert se inclinó besando los labios de su esposa con los ojos llenos de lágrimas… lágrimas de felicidad – una enfermera se acercó y quitó al bebé de sus brazos.
No… no lo lleves todavía…
Hay que asear a su bebé Dra. Andley – se apartó de ellos y lo llevó para pesarlo y colocarle en su muñequita una cinta de identidad.
Candy… tienes que pujar de nueva cuenta… la placenta no sale aún… Sr. Andley apoye a su esposa para que se incline hacia adelante – pero en ese momento un grito de dolor igual que el anterior alertó al Dr. Martin, Candy no esperó y se inclinó hacia adelante pujando con fuerza dejando perplejo al Dr pues vió coronar otra cabecita rosada.
¡Dios mío… son dos!
¿Cómo? Pero usted…
Candy… prepárate para pujar con fuerza hija.
¡Albert!
Aquí estoy amor… haz lo que el doctor dice mi cielo.
Puja Candy… puja con fuerza… ayude a su esposa… inclínela hacia su rodillas.
Sus gritos quedaron ahogados en su garganta canalizando toda su fuerza en la puerta de su ser… en la puerta de su propio jardín.
¡es una niña! Candy… eres madre de dos bebés ¿Cómo la llamarán? – con amor Candy buscó los ojos de Albert cediéndole a él el derecho de nombrarla.
Rose Dr. Martin… Rosemary Andley White – dirigiéndose hacia su esposa mientras ella asentía con una enorme sonrisa en sus labios haciendo que las lágrimas nuevamente se asomaran en el cielo de sus ojos – amor… somos padres de un hermoso niño y una hermosa niña…
Sr. Andley tienen que salir en lo que asean a su esposa…
Mi amor… – besó sus labios de nueva cuenta – saldré un momento… mi amor ¿Por qué lloras? Oh cielo me haz dado el mejor de los regalos.
Es que… ¡son dos! … solo pensamos en Anthony… ni yo me di cuenta que eran dos ¿Qué clase de doctora soy Albert?
La mejor mi vida… la mejor… y no te preocupes por la ropa mi vida… entre todo lo que trajimos hay ropita blanca que estoy seguro le vendrán bien a nuestra bebé.
Pasó casi una hora para que Albert pudiera entrar a ver a su esposa pero antes fue a los cuneros para entregarle a la enfermera un ajuar completo blanco con cintas de un adorable color verde, cuando por fin pudo estar con ellas la encontró durmiendo, la observó detenidamente y su corazón no pudo estar más que agradecido y lleno de amor, ella se removió y despertó del todo al sentirse observada.
Albert… ¿ya trajeron a nuestros bebés?
No amor – en ese momento dos enfermeras entraron con dos cunitas y atrás de ellas el Dr. Martin.
¡vaya sorpresa que nos diste Candy!... definitivamente me estoy volviendo viejo ¿Cómo te sientes?
Bien Dr… ¿Cómo… como están mis bebés? – preguntó un tanto angustiada.
Muy bien… Sr. Andley… Candy… ambos tuvieron un buen peso, Anthony pesó 2 kilos 800 gramos y Rosemary 2 kilos 500… no puedo creer que sean dos – dijo sonriendo… en ese momento el bebé comenzó a gimotear – enfermera Robinson apoye a la Dra para que pueda alimentar a sus hijos – el niño comenzó a llorar con fuerza y cuando Candy se lo acercó al pecho colocando el pezón en la boquita del bebé que alimentaba con ansiedad abriendo sus ojitos.
Tiene el color de tus ojos amor – Albert se sentó a lado de Candy abrazándola por los hombros y con Rosemary en el otro brazo observando como ese pedacito de vida se aferraba al pecho de su madre.
Sr. Andley…
Albert por favor…
Bien… Albert y Candy ¿Qué les parece si sus hijos se quedan 3 días más de observación?
¿ocurre algo Martin?
No Candy… ya sabes lo que procede en éstos casos… si gustan pueden usar los servicios de registro que hay en el sanatorio… es lo más seguro, en un momento te traerán de comer o si gustas conociéndote como eres puedes mandar a traer del exterior… ¿listos para recibir a los abuelos? Están muy ansiosos por entrar – ambos asintieron sin quitar los ojos de sus bebés.
Gracias Dr. Martin – le dijo un tanto ruborizada.
Cualquier cosa sabes que puedes llamarme.
No hubo dudas ni nada que aclarar, regresaron a casa con dos hermosos hijos, que desde el momento en que llegaron a sus vidas les robaron el aliento enamorándolos cada segundo que pasaba, las tres primeras semanas fue toda una odisea, adaptaron horarios y rutinas para alimentar a sus bebés y contra todo pronostico el amor y la paciencia podía más que la desesperación propios de unos padres primerizos, por las noches se despertaban cada tres horas y después dormían plácidamente, tener el apoyo de Dorothy fue tan afortunado… pero todo eso fue hace tres años.
Haz quedado hermosa princesa – mientras le hacía el último bucle.
Y yo papi… ¿Cómo me veo? – preguntó Anthony.
Muy guapo hijo… muy hermosos – acercándolos a él en un abrazo.
Papi… ¿verdad que yo también me parezco a mami? ¿verdad papi?
Si hijo… los dos sacaron lo mejor de ella ¿me acompañan a comer?
¡si… si! Gritaban y brincaban al mismo tiempo.
Dorothy… Kate… saldremos en el vuelo de las 2 de la tarde, no es necesario que porten el uniforme…
Si señor… ya tenemos todo preparado.
Durante el desayuno y sin la presencia de tía Elroy la batalla por hacer que comieran la sopa se convirtió en una verdadera algarabía.
Papi… ¿de que es la sopa?... ¿Por qué está naranja?
Jajaja… no es naranja hijo… es de color anaranjado y es de zanahoria cariño – hablándole con amor, esos pedacitos de cielo eran muy inteligentes y preguntaban todo.
Aaah… como la comida de los conejos ¿vedad papi? – razonó la niña.
¿sabían que los conejos tienen muy buena vista porque comen mucha zanahoria?
¿de verdad papi? – preguntó el niño muy asombrado abriendo más sus ojazos azules.
Oooh si… los conejos comen muchas frutas y verduras.
Ya terminado el desayuno Rose y Anthony fueron llevados a jugar al jardín.
Sr… los abogados han llegado…
Bien… hazlos pasar a la biblioteca.
Como ordene señor.
Un momento decisivo para su vida… pero necesario… debía terminar con todo por el bien de él y de sus hijos… con el corazón destrozado entró a la biblioteca demostrando una seguridad que no sentía… pondría fin a esa tortura… ya nada sería igual pero ella lo eligió así.
Hola chicas… ya no aguantaba las ansias por subir éste primer capítulo, espero que sea de sus agrado, así como también recordarles que me place poder leer sus opiniones.
