Hola a todos(as) nuevamente por aquí con el siguiente capítulo de la continuación de inocencia robada. De verdad deseo les esté gustando como voy desarrollando los hechos y espero sus opiniones.

Continuación inspirada en la historia original de Karynita. Los personajes de naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.

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Chapter: 37 '' Sentimientos intrincados...''

Estaba ahí, ahí paralizado sin saber que decir o que hacer. Es que era la primera vez en más de 10 años que veía aquel rostro tan familiar, el rostro que siempre secretamente anhelo le brindara una sonrisa ,en su niñez y parte de su infancia; pero aunque sabía que era el mismo rostro este no era como él lo recordaba. En su memoria estaba la imagen de una mujer muy bella, de preciosos cabellos negros como la noche más oscura pero con radiantes reflejos azules; piel blanca, blanca y cremosa y de unos ojos profundos pero fríos y carentes de brillo.

La mujer que tenía frente a sus ojos no se parecía para nada a la mujer de sus recuerdos y eso ciertamente no lo dejaba pensar claramente. No sabía que es lo que sentía en ese momento al estar viendo, después de tantos años a su madre, a quien por los mismos años repudio y negó de su existencia por el profundo rencor que le guardaba... ¿o le guarda? En aquel momento todas sus emociones eran un total caos que ya no sabía que es lo que sentía realmente por esa mujer que era su madre.

-SAKU: Joven... - la oji-jade no daba crédito a lo que sus ojos veían. De verdad el joven sasuke se encontraba ahí, ahí en la habitación de la señora Mikoto, frente a ellas.

La dama pelinegra veía de forma algo incrédula la entrada de su habitación pues realmente temía estar teniendo una alucinación, una de las muchas que ya habría tenido con anterioridad. Pero según lo que podía captar de la propia expresión estupefacta de la pelirosa, su hijo de verdad estaba apostado allí; frente a ellas con aquella expresión tal vez de desconcierto y al mismo tiempo de pánico aunque siendo honesta ni ella podía describir que reflejaba su expresión. Estaba ahí luego de 10 largos y tormentosos años, su pequeño sasuke de verdad estaba ahí con ella; justo cuando perdía las esperanzas de siquiera verlo una última vez, él estaba finalmente frente a ella.

-MIKO: s..sas...Sasuke- susurro muy quedamente con los ojos nublados de la emoción que hacia el verlo al fin- Hijo... de verdad... eres tú. Si viniste... después de todo-le hablaba entrecortadamente, presa de la emoción.

El moreno por su parte seguía paralizado aun sin saber cómo reaccionar, más aun, no pudo evitar sobresaltarse muy levemente cuando la oyó decir su nombre y hablarle ya que escuchar su voz le producía escalofrió pero no por miedo o algo así más bien porque sonaba como el lamento de un moribundo o algo parecido. Seguía sin creer que esa persona que se veía remotamente dichosa de estar frente suyo fuera la misma que el conoció de niño.

-MIKO: Sasuke... no puedo... creer que de verdad estés... aquí- se hallaba tan emocionada. Apenas podía contener sus deseos de pararse y acercársele para tocarlo; claro si pudiera- Has crecido tanto hijo. Estas tan guapo.

Mikoto estaba tan cegada por su felicidad que no reparaba en la tensión que emanaba del cuerpo del pelinegro, además de como apretaba fuertemente los puños tratando de controlarse inconscientemente.

-MIKO: Aun puedo recordarte un poco de cuando eras un niño. Siempre estabas deambulando por ahí, siguiendo a tu hermano para que te enseñara cosas...- comento anhelante recordando con melancolía aquellos tiempos.

El azabache ciertamente también no pudo evitar recordar esos tiempos. Los mejores tiempos de su vida, los que compartió con su adorado hermano, ¡el hermano que ella le arrebato!

Sakura mientras seguía un tanto asombrada con la presencia del joven allí frente a su patrona. No podía decir que de cierta forma no estaba feliz, porque si lo estaba; al fin después de tanto luchar y tratar de convencerlo el oji-negro había ido a ver a su madre. Estaba parado frente a ella con el cuerpo totalmente engarrotado, paralizado pero estaba con ella y la señora le estaba hablando, le estaba diciendo lo que seguramente ha ansiado poder decirle por todos esos tormentosos años en los que nunca lo vio directamente.

La peli-negra se veía realmente muy feliz de estar hablándole y viéndolo ¡claro esta! ; Sin embargo otra parte de ella presentía que quizás aquella reunión podía terminar no de muy grata manera, y es que aunque la dicha de su patrona no la dejara ver más allá de su felicidad, ella si lo notaba. Notaba como los músculos del joven estaban fuertemente tensionados, como tenía la mandíbula fuertemente apretada, como su ceño se iba frunciendo poco a poco y como sus nudillos se hacían cada vez más blancos de lo fuerte que apretaba los puños donde seguramente se clavaria las uñas en las palmas de sus manos haciéndolos sangrar luego.

Y ciertamente no estaba tan equivocada...

-MIKO: A veces temía que cuando te viera ahora de adulto, no poder reconocerte- hablaba ausentemente casi como si estuviera hablando con sigo misma- Pero apenas vi tu rostro supe que eras tú. Mi pequeño sasuke, al que... nunca... volví a ver...después de...

Conforme iba diciendo esas palabras su sonrisa, así como su alegría iba desapareciendo; es como si hubiese vuelto a la realidad de su mundo ya que antes estaba tan ensimismada en su dicha de volver a ver a su hijo que aparentemente se había olvidado cual era la cruel realidad de las cosas.

-SASU: De que quisieras matarme y le arrebataras la vida a mi hermano- soltó crudamente al encontrar al fin su voz.

De repente todo se sumió en un sepulcral silencio donde incluso parecía que todos los presentes habían dejado de respirar.

El azabache había soportado lo suficiente, había superado muy levemente el shock inicial que fue ver a su madre en aquel estado tan lamentable y ahora todo lo que podía hacer era sacar de sí, todo lo que por años le ha carcomido el alma y el corazón. Todo el veneno que por todos esos años Fugaku ha sembrado en él.

-SASU: ¡¿Tu de verdad querías que yo viniera a verte?! ¡De verdad ansiabas porque yo me preocupara por tu maldita existencia después del daño que me hiciste! - Grito con furia mientras terminaba de entrar a aquel cuarto y su rostro se desfiguraba de la rabia que sentía.

-SAKU: Joven sasuke- trato de calmarlo la pelirosa pero parece que solo acrecentó su furia.

-SASU: ¡Tu cállate, sakura! ¿Tu querías que la viera, no es cierto!?- le pregunto con sarcasmo furioso- ¡Pues bien, aquí estoy! Y ahora que estoy aquí puedo decirte directamente todo lo que me he guardado por años- se dirigió directamente a Mikoto que solo lo miraba compungida - Eres la persona más despreciable del mundo. Tú destruiste mi infancia, mi niñez y nunca te perdonare.

Jamás te perdonare por rechazarme, por despreciarme cada vez que te pedía por un poco de tu atención. Dices que querías verme, pero cuando yo te buscaba para estar aunque fuera unos minutos contigo tú siempre me alejabas. Me negaste el amor de una madre, pero lo peor de todo, lo que de verdad NUNCA JAMAS te voy a perdonar es que me arrebataras a la única persona que realmente estuvo conmigo desde el comienzo. A mi mejor amigo, a mi confidente, a mi maestro... ¡A mi Hermano!

La furia emanaba de cada poro de su piel y aunque al final de su declaración su voz se le quebró un poco, el rencor acumulado no lo dejaba sucumbir ante el dolor que significaba la perdida de itachi.

Con la respiración agitada luego de tan explosiva declaración, el moreno ahora miraba a si progenitora con los ojos desorbitados como esperando si ella tendría el valor de decirle algo; al igual que la oji-jade que los miraba del uno al otro como debatiendo con sigo misma a cual consolar y apoyar.

-MIKO: ...Lo lamento...- murmullo tan bajamente que temió no haberla escuchado bien - Lo... lamento- repitió un poco más claro.

Tenía el rostro inclinado hacia abajo y de sus ojos caían gruesas lágrimas. Siempre supo que tarde o temprano su hijo le reclamaría por toda sus faltas del pasado y aunque no dejaba d ser sumamente duro ciertamente ya estaba preparada para afrontarlo.

-SASU: Tu...¡¿cómo te atreves a decir que lo lamentas?!- comenzó totalmente enojado perdiendo el poco control que le quedaba- ¡Qué clase de mujer solo puede decir que lo lamenta luego que trato de matar a uno de sus hijos y provoco la muerte del otro!- le grito con indignación acercándose a ella para que lo viera a la cara.

Sin embargo antes de que pudiera terminar de acercarse a la pelinegra, sakura se interpuso, evitando que llegara a ella.

La oji-jade sabía que el joven no trataría de lastimar a la señora, al menos no físicamente; él no era como su padre pero aun así podía notar claramente como sus palabras crueles y sus reclamos le estaban haciendo mucho daño a su patrona e incluso a el mismo ya que podía verlo en la expresión de sus ojos. Todo el dolor, la amargura y el resentimiento que cargaba con sigo también lo estaba agobiando a sí mismo.

Es por eso que intervino queriendo parar ya de una vez esa confrontación entre madre e hijo.

-SAKU: ¡Ya basta, joven sasuke ! - le exigió con firmeza tratando de controlarse de sus propias emociones - Por favor no siga, la señora está muy alterada ahora y todo esto no le hace bien- concluyo señalando a la agitada peli-negra que luchaba por controlar sus tristes y desolados sollozos.

-SASU: Sakura...- susurro molesto - como puedes...

El moreno ya no dijo nada más. Presa de la rabia e impotencia, y de todos los malditos sentimientos que ahora lo albergaban, solo se dio media vuelta y salió de aquel cuarto cerrando de uno sonoro portazo la puerta que por mucho tiempo se había negado a cruzar.

Ya no podía seguir allí, necesitaba desesperadamente despejar su mente, aclarar sus sentimientos y analizar otros tantos. Por lo que solo había un lugar en el que podía hacerlo, su refugio, su lugar secreto, en donde podría estar solo y pensar; el ultimo recuerdo que le quedo de su hermano.

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Sakura miraba perpleja la puerta que se había cerrado frente suyo, en sus ojos se veía lo angustiada que la había dejado el resultado del encuentro entre el joven sasuke y la señora Mikoto. Honestamente nunca pensó que las cosas terminarían así; con su patrón terriblemente enojado y la pobre peli-negra totalmente desolada ante el claro rechazo de su hijo. Ciertamente intuyo que tampoco sería un encuentro cálido y amoroso pero ver a su patrona llorando desconsoladamente, tratando inútilmente de contener sus sollozos, tampoco era lo que deseaba lograr al suscitar esa reunión.

-SAKU: Señora Mikoto, por favor trate de calmarse- le dijo suavemente al acercarse a la oji-negra y tenderle sus manos en son de apoyo- Esto no le hace ningún bien a su salud.

Seguía tratando de consolarla pero el llanto desconsolado de la peli-negra no paraba con nada, lo único que esta logro hacer fue aferrarse fervientemente a las manos que la muchacha le ofrecía en pro de apoyo.

-SAKU: Lamento mucho que el joven sasuke haya reaccionado así- mascullo con pesar al recordar todo lo dicho por el chico- esto no era lo que yo esperaba al querer que viniera a verla, de verdad siento mucho...

-MIKO: ¡Gracias! - la interrumpió aun en pleno llanto pero ahora y sin que sakura se diera en que momento, una plena sonrisa se dibujaba en el rostro de la mujer. Una verdadera sonrisa de absoluta felicidad.

-SAKU: Ah?! - comenzó la oji- verde confundida ante el repentino cambio en la expresión de su patrona- Señora Mikoto que...?- pero nuevamente se vio interrumpido por la peli-negra, quien sin que lo viera venir, la apreso en un fuerte y cálido abrazo cargado de mucha emoción, así podía sentirlo la pelirosa.

-MIKO: Gracias sakura! ... Gracias, muchas gracias - seguía diciendo, apretando lo más que sus débiles brazos podían aquel abrazo y sin ser capaz de parar sus lágrimas pero estas al parecer eran lágrimas de felicidad- ¡Gracias por cumplir tu promesa! Gracias por hacer que viera a mi hijo una vez más... gra...cias! - las lágrimas ya no le permitieron seguir hablando.

-SAKU: Señora...- murmuro con pena pues se había dado cuenta que a la peli-negra lo único que realmente le había importado había sido que su hijo por fin había ido a ''verla" . Todo lo demás, las palabras crueles, los reclamos, el rencor; nada de eso importaba ante el hecho que al fin, luego del interminable anhelo de muchos años había visto nuevamente el rostro de su hijo menor.

Por lo que lo único que realmente atino a hacer en ese momento fue responder con el mismo fervor aquel abrazo, tratando de transmitirle así a la delicada mujer que estaba con ella, que si fue un momento real el que vivió y que podía desahogarse todo lo que necesitara en su hombro, que estaba ahí para compartir su felicidad.

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-FUGA: Maldita mocosa! - grito enfurecido el Uchiha, tirando todos los objetos que se encontraban en su escritorio - Maldita, mil veces maldita!

Como era posible que esa escuincla del demonio lo haya dejado en tal situación con su hijo sasuke; le parecía inconcebible que el moreno de repente y de la nada le diera por estar pendiente de su madre, pero aunque no le gustaba para nada aquel interés que el oji- negro mostraba para con la peli-negra el conocía lo suficiente a su hijo para estar seguro que aquel interés era débil y frágil, con las jugadas correctas se resquebrajaría con mucha facilidad. Pero debía hacer algo con esa mocosa pelirosa, esa niñita estaba influyendo demasiado en su tonto e ingenuo hijo y el no podía seguir permitiendo que las artimañas de sakura se apoderaran del corazón inmaduro y crédulo de un pobre muchacho como lo era sasuke, ¡ no lo permitiría jamás!

-FUGA: No dejare que sigas con tu jueguito niñita estúpida...- mascullo para si mismo con los puños apretados del coraje que sentía y de la rabia que lo invadía- De algún modo me voy a deshacer de ti, de algún modo.

-KASA: Señor Fugaku -lo llamo al entrar al despacho del pelinegro, al parecer venia de la sala pues traía en sus manos una de las botellas de licor que mantenían allí- Aquí le traje el trago que me pidió- ofreció de lo más servicial y atenta.

El pelinegro solo la miraba con superioridad como si tanta atención le pareciera de lo más ridícula en esa mujer; que de hecho así era, para él toda esa servicialidad no era más que un disfraz de querer obtener atenciones privilegiadas por su parte pero bueno no le prestaría mucha atención a eso ahora tenía otros asuntos que resolver.

-FUGA: Kasa- la llamo con rudeza- Acaso no me habías dichos que tenías algo entre manos para desarme de una buena vez de la entrometida puta de tu sobrina! -comento más que molesto por no ver ningún resultado por parte de la pelinegra.

-KASA: B-bueno...y-yo e hecho lo que puedo, señor- tartamudeo un poco ya que ciertamente la cara de su patrón no indicaba que estuviera de muy buen genio- Pero... la verdad sakura no es tan tonta. Ella no confía mucho de mí así... que...pues, no he avanzado mucho.

Concluyo bajando la cabeza con temor ante la mirada furibunda del Uchiha mayor al oír que no había conseguido nada aun.

-FUGA: ¡No cabe duda que ustedes las mujeres son unas verdaderas inútiles!- comento con desprecio en la voz- Pues más te vale me tengas algún resultado pronto porque de lo contrario yo mismo voy arreglar el maldito asunto, y tu Kasa también pagaras las consecuencias, ya que, no se te olvide que fuiste tú quien metió a esa mocosa en mi casa ¡¿Me entendiste pedazo de estúpida!? - grito amenazante a la mujer que se encogió de pavor ante la amenaza del viejo oji-negro

-KASA: S-si...Si, señor- respondió presa del miedo provocado por el hombre, inclinando la cabeza en señal de obediencia- No lo decepcionare, se lo prometo.

-FUGA: Por tu bien, que así sea. Ahora necesito relajarme así que más te vale dejarme satisfecho hoy más que nunca. ¡MUEVETE!- ordeno acomodándose en su silla con las piernas extendidas indicando claramente que quería.

La pelinegra se acercó con cautela y se inclinó ante él, quedando de rodillas frente a su entre pierna. Con un poco de miedo, pues aun podía ver la furia engullida en los ojos negros del hombre, abrió los pantalones y saco el miembro hasta los momentos flácido del Uchiha para comenzar con su labor de inmediato. Ella realmente no disfrutaba muy plenamente del extraño trato que tenía con su patrón, pero mientras le permitiera tener ciertos privilegios y ganarse ciertos favores no podía permitirse desaprovechar la oportunidad.

Todo lo que ella quería era salir del fondo. Tener un poco, de lo que los ricos como sus patrones, tenían; gozar de uno que otro gustillo. Y ¿por qué no? Vengarse de lo que su propia hermana y la bastarda de su hija le hicieron.

Sí, eso definitivamente la motivaba a seguir rebajándose ante los repugnantes deseos y humillaciones del hombre, sin duda alguna, más cruel y despreciable del mundo entero.

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Sakura se quedó todo lo que quedaba de día con su patrona, no quería dejarla sola y que el señor Fugaku volviera a tomar represalias en su contra por lo que había pasado con su hijo pero por suerte no pasó nada fuera de lo normal. Luego que la pelinegra se tranquilizara de tantas emociones recibidas, pudo descansar cómodamente en su cama ni siquiera necesito de sus medicinas de ese día ya que al parecer se sentía bastante bien y solo quería dormir, y poder tener gratos sueños del echo que había podido ver nuevamente a su hijo como tanto lo quería.

Dejo "felizmente" dormida a la señora Mikoto y se armó de valor para ver frente a frente al joven sasuke, quien seguramente estaría mas que molesto con ella pero estaba dispuesta a enfrentar las consecuencias de lo que ella misma había propiciado y que sin planearlo, había logrado. Estaba bajando lentamente las escaleras cuando oyó la voz de Karin, al parecer estaba diciéndoles algo a las otras dos chicas.

-KAR: Ah!, no puedo creer que nos hicieran desperdiciar nuestro tiempo en la cocina y ahora resulta que nadie va a comer en esta casa!- comento irritada a las otras dos que la miraban igual de frustradas.

-TEN: Es cierto, nosotras no tenemos la culpa que los patrones estén de mal genio!- se quejó con desgana dejándose recostar en la encimera de la cocina con desanimo.

-TAYU: Pero saben que es lo peor, que esa mosca muerta de sakura ahora no tenga que trabajar como nosotras; sino que como es la favorita del señor sasuke ahora solo se ocupa de "atenderlo" a el- remarco con sarcasmo haciendo comillas con los dedos, dando a entender algo más comprometedor.- No puedo creerlo. Karin a ti el señor nunca te dio ningún privilegio por tus... ujum-carraspeo- servicios...Seguramente no sabías complacerlo correctamente querida.- se burló la pelirroja de su compañera, divertida al verla rabiar.

-KAR: ¡Cállate, estúpida tu que sabes!- le grito con odio a su contraparte- Además te recuerdo que a ti ni pelo nunca así que no tienes derecho a decirme nada. Y para que te quede claro, estoy segura que sasuke regresara a mis brazos más pronto que temprano. Esa mustia peli rosada nunca estará a mi altura; cuando sasuke se canse de jugar con esa rara pueblerina yo volveré a ser el centro de su deliciosa atención- ronroneo lívidamente ansiando ese reencuentro pasional con su sexi patrón.

Sakura realmente no quería seguir escuchando toda esa charla ya que solo oírla le daba nauseas, era repugnante todo lo que esas mujeres hablaban sobre el joven sasuke y sus aventuras con él o sus deseos de tenerlas.

Se iba a retirar a su habitación a descansar luego de un día agotador pero inevitablemente no pudo evitar seguir escuchando.

-TEN: Pues yo que tú, Karin, no me hacía muchas ilusiones querida- le dijo con acento burlón para luego poner una expresión muy seria- Al señor sasuke parece importarle mucho esa muchachita... No sé qué es lo que todos le ven, todos se mueren y pelean por compartir tiempo con ella- murmuro con rabia en la voz al pensar en cierto peli-castaño de ojos perla.

-KAR: Hmmn no seas ridícula esa tonta no es más que ninguna de nosotras y menos que yo- refuto molesta por lo dicho por la castaña.

-TAYU: Bueno para tenten sí que es más- le dijo mirando burlona a la oji-café - después de todo el señor Neji está bastante loquito por la pueblerina y a ti nunca te ha prestado la mas mínima atención- comento riéndose a la vez que la susodicha la miraba con rabia.

-KAR: Y más bien siempre la evita como la peste!- se burló la otra uniéndose a su risa.

-TEN: Uyyyy! Saben que?! Me largo, después de todo ninguno de los patrones va a comer y el señor sasuke se fue de la casa y no creo que vaya a volver hoy. Kasa seguramente también anda por ahí así que entre ustedes se encarguen de recoger todas las sobras no las pienso soportar!...- les grito totalmente furiosa a las dos pelirrojas, que luego de superado el shock inicial por el arrebato de la castaña, la miraron haciéndose las indignadas.

-TAY/KAR: Oyeee!...- les reclamaron pero al parecer no les hizo ningún caso.

La oji-verde por su parte se quedó estática en su lugar. ¿El joven sasuke había salido desde su visita al cuarto de la pelinegra enferma y no había vuelto aun? Llevaba tanto tiempo fuera y estando solo.

No pudo evitar preocuparse por él, después de todo el había salido muy molesto, pero también muy consternado y aturdido del cuarto de la señora Mikoto. En ese estado pueden pasarle muchas cosas a las personas, más si deciden deambular sin rumbo por lugares desolados como los alrededores de la mansión uchiha y sus terrenos. Solo esperaba no le ocurriera nada malo al joven.

Más tarde ese día sakura se encontraba en los establos con la vista frecuentemente puesta en el horizonte para ver si lograba ver la silueta del joven Uchiha acercarse pero no veía absolutamente nada y eso la ponía cada vez más nerviosa. ¿Y si le pasó algo? ¿Y si se cayó del caballo o este lo tiro y se golpeó la cabeza al caer? O qué tal que por estar distraído, enojado por lo del encuentro con la señora, haya caído en alguna zanja sin poder salir?... Bueno definitivamente su imaginación podía ser muy fatalista; se reprendió de sí misma en sus pensamientos.

Pero... que tal, que lo hubieran vuelto a secuestrar?! Después de todo su patrón no es que tuviera muchos admiradores, si el mismo Kiba le dijo que él y su familia no eran los únicos "victimas" de las deudas exorbitantes, impuestas por los Uchihas y él no era el único en querer tomar represalias contra ellos, en especial contra él.

No, no podía seguir así, se volvería loca de los nervios debía hacer algo. Decidida busco a Sai, por suerte no andaba muy lejos, estaba lavando el carruaje aprovechando que ninguno de los dueños parecía con intenciones de salir ese día. Se acercó a él para saludarlo, gesto que el devolvió con gusto ya que la pelirosa era alguien sumamente agradable.

-SAKU: Sai, disculpa pero...- mascullo nerviosa sin poder evitar sentirse cohibida al mostrar interés en su patrón- tu... no sabrás cuando regresa el joven sasuke- susurro quedamente, que el propio si tuvo trabajo para oírla detalladamente.

-SAI: Pues la verdad es que no lo sé- se encogió de hombros sin mucha importancia, acostumbrado al temperamento irascible del muchacho pelinegro.- A veces suele irse por horas. Otros hasta días completos, sobre todo cuando sale así de enojado y frustrado al mismo tiempo- le dijo con una pequeña sonrisa de resignación al comportamiento tan voluble de su patrón.

-SAKU: ¿Y sabes a donde va cuando se toma tanto tiempo?- pregunto con la esperanza que supiera.

-SAI: No, no en realidad no. Pero tranquila sakura, el señor sasuke sabe cuidarse muy bien solo- dijo para tranquilizarla al verla tan preocupada- No te preocupes, en caso que lo agarre la noche ya sabrá que hacer y como arreglárselas, por algo es uno de los hombres más rico y joven de todo konoha y sus alrededores- le guiño un ojo en son de complicidad para dejarla tranquila, cosa que obviamente no consiguió.

La oji-verde volvió a los establos y se acercó a la luna, la yegua a la que le había tomado mucho cariño, claro ella amaba a todos los caballos pero esta era especial, no sabría describirlo pero era una conexión con el animal. Cualquiera la tomaría por loca por sus extraños pensamientos pero eso era lo que sentía.

Al llegar a ella y acariciar suavemente su cabeza esta relincho contenta por la atención. Sakura trato de distraer su mente pero le era imposible. De repente la chica noto que el carril de al lado de luna estaba vacío, que era donde normalmente debería estar altai; eso significaba que el joven sasuke salió montado en el caballo azabache.

-SAKU: Tu también estas inquieta por ellos ¿verdad?- pregunto, con una semi-sonrrisa que no le llego al rostro, a la yegua que ahora se había quedado quieta como prestándole atención a lo que le decía- También estoy preocupada. Y si... les paso algo, a lo mejor necesitan ayuda o ... no estar solo- murmuro quedamente pensando en el moreno.

Miro con determinación a la yegua y esta pareció responderle la mirada con la misma intensidad. Al parecer ambas estaban decididas.

-SAKU: Los puedes encontrar, ¿cierto?- pregunto como si realmente hablara con otra persona y no un animal. La bestia luego de unos segundos relincho audiblemente moviendo la cabeza en un gesto afirmativo.- Bien cuento contigo luna, vamos a buscar al joven sasuke y a tu amigo altai- concluyo con una sonrisa en el rostro.

Ya lo había decido buscaría al joven sasuke para asegurarse que estaba bien y si él se lo permitía estaría a su lado acompañándole hasta que se le pasara la rabia y todos los sentimientos negativos que ahora seguramente lo albergaban. Aunque ella misma fuera quien los hubiera propiciado, era lo minino que podía hacer por él.

Así que luego de preparar la montura de luna y cabalgarla eficientemente, sujeto las riendas con fuerza y una vez lista emprendió carrera hacia las afueras los terreros Uchihas más que dispuesta a hallar al pelinegro.

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Cierto pelinegro se encontraba mirando fijamente el contenido que yacía en la copa de su mano, el cual se movía levemente ante el balanceo que esta producía. Su mirada era penetrante, reflejaba un mar de sentimientos mesclados entre sí que denotaban la confusión que aún lo albergaban; incluso en ese momento, luego de varias horas después de haber tenido aquel encuentro con su madre, seguía sin poder sacar de su sistema la desagradable sensación que le produjo ver el estado en que se encontraba la oji-negra.

Él siempre supo que estaba enferma, y ciertamente nunca le importo de que iba su enfermedad o los efectos que esta le provocaba pero verla en ese estado definitivamente había movido una parte de sí que creyó había extinguido de sí mismo hace mucho tiempo, pero tal parecía que solo lo había sepultado en lo más profundo de su ser.

Un siseo salió de los labios firmemente apretados del azabache, dirijo una mirada a su mano derecha la cual se encontraba recargada sobre su rodilla derecha la cual estaba sangrando levemente por un cortadura en la palma que parecía a ver sido hecha no hace mucho, aunque la sangre ya casi estaba seca.

Cuando llego a aquella cabaña que estaba en los límites de sus terrenos lo primero que hizo fue ir hasta la estantería que contenía algunas botellas de vino que conservaba para cada vez que se pasaba por allá, lo cual no era muy seguido pero ahora definitivamente lo necesitaba. Cuando tomo la primera copa, no pudo evitar que la sensación de frustración lo carcomiera a tal grado que sin notarlo cerrara su mano derecha entorno a la copa que sostenía, con tanta fuerza que término rompiéndola, hiriéndose así la palma con los cristales rotos. Aunque ciertamente no le presto mucha atención al asunto su frustacion no lo dejaba pensar en nada más ni siquiera podio sentir el dolor de la herida por lo que opto por buscar otra copa, servirse mas vino y sentarse en el piso de madera al calor de la chimenea que había encendido un poco antes de su arrebato. Sin embargo tal parece que la brisa del clima había revivido la sensibilidad de su cuerpo porque ahora podía sentir claramente el ardor y el dolor en su herida, podía sentir claramente como le palpitaba la palma de la mano y no podía moverla con libertad.

Dejo salir un suspiro, honestamente no se sentía con ánimos de nada ni siquiera de atenderse a sí mismo por lo que prefirió seguir sentado en el piso, seguir pensando y mejor olvidar por un momento que nuevamente sus sentimientos por su madre cobraban fuerza en su interior o al menos ese era su plan de no ser por el ruido de un caballo acercándose a la cabaña para luego oír como el jinete seguramente desmontaba y después escuchar a su propio caballo, Altai, relinchar contento por la llegada de aquel desconocido. No pudo evitar pararse para cruzar la habitación, extrañado, hacia la entrada principal y ver quién demonios había dado con su refugio; nadie sabia de la existencia de ese lugar al menos no que el supiera, después de todo aquella cabaña la había descubierto su hermano Itachi cuando eran unos niños y juntos la habían reconstruido para convertirla en su lugar secreto. Itachi no se habría contado a nadie y el menos, ni a Naruto se la había mencionado ninguna vez.

Resuelto a enfrentar al invasor y correrlo de sus tierras, dándole una merecida lección si era necesario por atreverse a cruzar sus propiedades sin permiso; llego hasta la puerta y de un solo jalón la abrió para encontrarse con la persona que menos se esperaba en ese momento.

-SASU: ¡¿Qué haces tú aquí!? ...

...CONTINUARA...

Bueno esto se pone interesante ya en el siguiente capítulo llegamos al momento que más anhelaba ver cuando comencé a leer esta historia de la mano de karinyta espero poder hacerle justicia a lo que ella tenía planeado aunque se no es lo mismo hago lo que puedo. Gracias a quienes siguen mi visión de lo que pudo ser inocencia robada ojala me dejen sus opiniones y que les va pareciendo. Hasta la próxima...