Holis holis, bueno aquí tengo un nuevo capítulo de mi fic. Estoy tratando de avanzar más con la historia para ver si aunque sea para el fin de este año logro terminarla jajaja pero bueno ya veremos cómo me va. No tengo más que decir que disfruten de la lectura.
HISTORIA INSPIRADA EN EL EL FIC DE KARYNITA.
LOS PERSONAJES DE NARUTO NO SON PROPIEDAD DEL GRAN MASASHI KISHIMOTO
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Chapter: 41 " recuerdos amargos "
En la habitación de cierta pelirosa se encontraban está y la oji-perla, ambas estaban muy emocionadas buscando la manera de que la apariencia de Sakura fuera la mejor posible. Sakura porque obviamente no quería hacer lucir mal al joven Sasuke, al no verse lo suficientemente digna para él ( bueno esos eran sus pensamientos ) ; y Hinata porque sabía lo mucho que significaba para la ojijade este momento, además que podía ver lo feliz y contenta que se sentía por poder acompañar al azabache a un evento tan importante. Eso la ponía feliz, feliz por su amiga y también por Sasuke , ya que notaba como de verdad se interesaba más allá de lo común en la pelirosa, algo que nunca había pasado con ninguna otra mujer ni siquiera con Ino.
–Tu crees que me queda bien este vestido Hinata? – pregunto apenada.
–Yo creo que te queda perfecto Sakura – respondió con una sonrisa – Sasuke realmente supo escogerlo muy bien, hasta parece hecho a la medida para ti.
Sakura no pudo evitar sonrojarse al pensar que el joven de verdad la conociera tan bien como para saber hasta sus medidas de ropa, eso le causaba mucha pena, pero bueno no podía negar que era un bellísimo vestido, que no solo le quedaba muy bien sino que acentuaba las curvas que ni sabía que poseía.
–Listo, estás muy hermosa Sakura – exclamó maravillada por la apariencia de su amiga.
–Muchas gracias Hinata – dijo apenada. La verdad nunca pensó llegar a verse así, sí se veía bonita aunque el vestido y los otros arreglos que le había aplicado la oji-perla hacían el mayor trabajo, aún así sentía muy bien.
–Ven vamos, seguro Naruto y Sasuke ya nos están esperando – la ánimo ansiosa porque ambos chicos vieran la belleza que irradiaba Sakura en ese momento.
Las dos salieron del cuarto de la pelirosa y llegaron hasta el salón principal donde efectivamente tanto el rubio como el moreno las esperaban.
El primero en notarlas fue Naruto.
–Wow, sakura – exclamó deslumbrado – Estás bellísima. Si no estuviera locamente enamorado de mi Hinata te pediría que salieras conmigo – bromeó con humor pero su cabeza se vio inclinada del golpazo que le propicio el azabache, quien lo veía con el ceño fruncido - ¡ Oye! , que te pasa teme eso me dolió – reclamo indignado mientras se sobaba la zona afectada.
– Por qué no dejas de decir estupideces Mejor dobe! – gruño irritado por las ocurrencias del rubio.
Aunque no podía negar que Naruto tenía razón en algo. Sakura se veía bellísima, más bella que nunca y no podía evitar sentirse extasiado al saber que toda esa belleza fuera suya. Sí, suya. Para él Sakura era suya y le encantaba saber que le pertenecía.
Sakura por su lado estaba que enloquecía de vergüenza, no solo por los comentarios del joven Naruto sino también por la penetrante mirada del joven Sasuke. Casi podía sentir que sus ojos traspasaban más allá de lo evidente. Era una mirada tan profunda y penetrante que no podía evitar ponerse nerviosa ante ella.
Sasuke se acercó a la pelirosa quien lentamente fue levantando el rostro para verlo a medida que se acercaba; cuando estuvo justo a unos centímetros de distancia, ambos se quedaron viendo fijamente. El oji-negro tomo delicadamente una de sus manos lo que le saco otro sonrojo a la joven.
– Te vez hermosa – susurro en tono bajo.
–Gracias – murmuró apenada por su cercanía, tal parece que olvidaron la presencia de sus amigos – Es un hermoso vestido .
–Sabía que te quería bien, pero tú haces que se vea mejor – le sonrió con picardía.
Sakura sentía su corazón en la boca, escuchar a su patrón decirle esas cosas tan lindas hacía que todo su interior se removiera tanto que creía desmayaría en cualquier segundo.
– lista para irnos? – pregunto con un ligero apretón en su mano sin ninguna intensión de soltarla.
–S.. Sí, si joven – tartamudeo nerviosa.
Al salir de la mansión se despidieron de del rubio y su novia; Sai ya los esperaba con el carruaje listo. Sasuke ayudo a la oji-verde a subir, una vez subió su patrón, Sai se dispuso a partir de inmediato a la residencia de los Hozuki.
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Luego de haber recorrido un largo tramo, llegaron al fin a la casa de los Hozuki u al verla noto que como de costumbre a estos les gusta demasiado llamar la atención.
El lugar estaba repleto de la gente de la alta sociedad de Konoha por supuesto; diría que más de la usual para un evento como la celebración de un enlace nupcial común, pero sabía que estos sujetos no les apetecía lo que era la discreción.
En fin no se podía negar lo bueno que resultaría para él y su padre el cerrar un trato de negocios con personas tan influyentes como lo eran estos hermanos, eso era lo primordial.
Todos los invitados presentes comenzaban a cuchichear y murmurar entre ellos al ver llegar al joven heredero de los Uchiha, y no es que fuera poco común verlo en esta clase de eventos sino más bien verlo acompañado de una jovencita que de no ser por el inusual y llamativo tono de sus cabello, se notaría a simple vista que no es de su misma clase social. Y sí, era muy bella y exótica pero al mismo tiempo se notaba que no era ninguna doncella de buena familia o algo parecido.
Sakura al notar que todos comenzaban a míralos más de la cuenta, comenzó a sentirse algo incómoda, sin poder evitarlo; realmente no le gustaba cuando todos comenzaban a mirarla de esa forma como si la estuviera jugando por algo. La hacían sentir como aquel día, cuando su madre murió…
–Sakura – la llamo – sucede algo malo? – pregunto al sentirla tensarse, pues la tenía tomada de la mano.
–… N.. No, joven – susurro – solo estoy nerviosa, creo. Nunca he estado en un lugar así, lo siento – se disculpa apenada de causarle molestias al joven.
–No te disculpes – comento mientras le regala una sonrisa para animarla – En cuanto acabe con los asuntos pendientes aquí, podemos irnos a otro sitio más agradable. Créeme a mi tampoco me atraen este tipo de fiestas.
–Joven – susurra conmovida de que el pelinegro se preocupe tanto por ella.
Ya una vez tranquilizados los nervios, ambos se adentraron al interior de la mansión. El azabache quería terminar lo más pronto posible sus asuntos con esos tipos para así poder disfrutar del resto de la noche con Sakura.
Después de unos minutos, por fin se toparon con uno de los hermanos, el festejado de hecho…
–¡ Sasuke Uchiha! – exclamó de repente un hombre más o menos mayor; alto, un tanto musculoso, de piel clara y cabellos blancos.
–Mangetsu – respondió indiferente.
–Vaya! No esperaba que fueras tú quien vinieran para cerrar nuestro acuerdo.
–Mi padre tuvo otros asuntos algo más urgentes, pero estoy al tanto de todo así que no habrá ningún problema – comenzó con infinita calma y seriedad
–Bueno por mi está bien – le respondió, pero luego su mirada se desvío en la linda pelirosa que se encontraba a unos pasos del moreno – Así que, era cierto que habías roto tu compromiso con la Yamanaka no?- pregunto con interés
– Bueno por una preciosura así, yo también rompería el mío sin dudarlo.
El comentario jocoso del peliblanco molesto al azabache e incómodo mucho a la oji-verde. Realmente ninguno de los dos deseaba rememorar esos hechos que aún pesaban sobre los hombros de ambos.
–Hola preciosa, mi nombre es Mangetsu Hozuki, y tú eres? – pregunto con galantería.
Sakura no sabía muy bien que responder, estaba un tanto aturdida por sus anteriores comentarios, aunque no fue necesario ya que Sasuke respondió por ella.
–Su nombre a ti no te importa y será mejor que vayamos al grano de una buena vez – le dijo molesto por el intento de coqueteo barato del hombre.
–Ok, ya entendí – comenzó mientras levantaba la manos en señal de paz – Vamos a mi oficina por los papeles en lo que mando llamar a mi hermano.
–Hmp – mascullo aún molesto. Se quedó inmóvil unos segundos pero luego volteó hacia la pelirosa y le dijo
– Sakura, tu mejor espérame aquí no tardaré mucho.
Sakura, quien seguía algo desubicada, reaccionó al escuchar la voz del joven Uchiha por lo que de inmediato salió de su estupor para protestar ante la orden del muchacho. Ella verdaderamente no quería quedarse sola en un lugar lleno de tanta gente que no hacía más que escudriñarla con la mirada en cada segundo que pasaba.
–Pero joven yo…
–No te preocupes, por ahora no te voy a necesitar, solo espérame aquí no tardaré – concluyó siguiendo al Hozuki hasta la oficina de este, sin darle oportunidad de refutar a la oji-jade.
Muy nerviosa trato de mantenerse lo más alejada de todas las personas, que, de cuando en cuando la miraban con recelo y luego cuchicheaban a sus espaldas. Esto de verdad la estaba incomodando mucho por lo que sin saber exactamente cómo, termino llegando lo que parecía los jardines de aquella enorme mansión.
No se podía negar que eran unos jardines muy bellos, llenos de muchas y diversas flores aunque quizás les faltaba algo más de vida ya que parecían algo artificiales pero por lo menos había logrado escapar de las lucubraciones de toda esa gente que sin si quiera conócela solo la juzgaban por su estatus social, y por ser diferente a ellos.
Realmente las personas eran muy injustas y crueles, no podía comprender cómo es que el hecho de no haber nacido con sus mismos privilegios, la hacía indigna antes sus ojos; era tan incomprensible.
–Vaya, vaya, vaya, pero que tenemos aquí!? – escucho que decía una voz masculina
La oji-verde asustada por la repentina intromisión de aquella voz, trato de ver de dónde provenía pero todo estaba un tanto oscuro por lo que no lograba enfocar nada.
–Y yo que creí que en la aburrida fiesta de mi hermano no encontraría nada interesante para distraerme, pero estuvo claro que me equivoqué.
–Q..qui..en – la voz comenzó a fallarle. Por alguna razón, tenía un horrible presentimiento.
De entre las sombras diviso la silueta de alguien; alguien que se acercaba a paso lento pero firme a ella.
–Mira que preciosura me vengo a encontrar – mascullo el desconocido con una sonrisa un tanto escalofriante en sus labios; era una Sonrisa perversa.
Al parecer era un hombre joven, no mayor que el señor Sasuke pero sin duda para nada como el. El aura que desprendía le estaba causando escalofríos, podía sentir como todo su cuerpo comenzaba a temblar sin razón.
–Que pasa muñeca? Acaso te comió la lengua el gato ¿Eh? – cuestionó burlón ampliando su espeluznante sonrisa y provocando un brillo en sus orbes color violeta …
Sakura había quedado pasmada y totalmente paralizada al ver aquellos ojos. Esos horribles ojos que la perseguían una y otra vez en sus pesadillas.
–No … No… no puede ser! – balbuceo aterrorizada. Las lágrimas comenzaron a empañar los jades de la pelirosa. Los recuerdos de su pasado, de aquella noche, de ESE hombre. "! No, no podía ser!" - ¡ ALEJESE DE MI! – grito
–Vamos lindura no me he acercado lo suficiente para que me quieras lejos – expreso acercándose de una zancada a la chica.
–¡No! – trato de alejarse, pero el hombre la tomo con fuerza de un brazo y la aprisiono por la cintura, atrapándola entre sus brazos.
Trato de luchar para zafarse pero tal parecía que solo lograba que ese hombre la sujetará con más fuerza, además de que a este parecía divertirle su intento de quitarse de sus brazos.
–¡No, aléjese de mi, no me toque! – gritaba desesperada, todos sus sentidos estaban disparados, no quería que la siguiera tocando, no; todos sus miedos volvían a atacarla de un solo golpe.
–Vamos muñeca debes ser algún regalo de "diversión "para mi hermano de alguno de sus amigos – comenzó – Puedo pagarte para que me complazcas a mi primero, ¿Qué dices? – dijo tratando de besarla en los labios.
– ¡Nooo! - ¿Por qué , por qué le estaba pasando esto? Por qué todos los hombres creían que ella era como su madre, ¡¿Por qué!? – Joven Sasuke – susurro entre lágrimas, suplicando que viniera a ayudarla, que la protegiera.
–Oh! Que sorpresa. Así que conoces al Uchiha – parecía complacido por ello – Eso lo hace más interesante. Debes ser muy buena para ser una de las zorras del Uchiha. Veamos que tan buen gusto tiene el niñito de papi.
Comenzó a forcejear con la pelirosa, pues ella se resistía con todo lo que podía pero la desesperación comenzó a perturbarla a ella; y la molestia a invadir va aquel sujeto .
Durante un segundo, Sakura pudo liberar una de sus manos y estampó la palma de la misma en la mejilla del peliblanco, provocando unos pequeños rasguños en ella.
–¡Perra! – grito enfurecido – como te atreves a golpearme! – volvió a tomarla de ambos brazos mientras la sacudía - ¡Ahora verás!
La tomo con brusquedad del rostro y la beso con furia, incluso la mordió en el labio, sacándole un hilito de sangre.
Se sentía tan desesperada, quería poder quitárselo de encima pero las fuerzas no eran suficientes, ya no sabía que más hacer, solo quería que está pesadilla desapareciera.
Cómo si sus ruegos fueran escuchados, sintió como de un momento a otro el peso de aquel hombre desaparecía de sobre ella y sus fuerzas la terminaron de abandonar por lo que terminó dejándose caer de rodillas en el suelo. No entendía muy bien que había pasado, solo sabía que ahora estaba protegida tras la espalda del joven Sasuke, quien ahora tenía fuertemente agarrado de la camisa a aquel individuo que parecía mofarse de la situación sin ser plenamente consiente de a lo que se enfrentaría.
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Sasuke se encontraba algo irritado y disgustado, ya que no solo estaba en esa ridícula fiesta que no le interesaba en lo absoluto sino que además lo tenían esperando inútilmente, todo porque el idiota de Suigetsu; hermano del peliblanco no aparecía. Detestaba cuando lo hacían esperar demasiado y perder su valioso tiempo.
Harto de ver cómo el Hozuki frente a él le ordenaba a cada criado que llamaba que buscarán a su hermano, le dijo que cuando esté se dignara en aparecer lo buscará para finiquitar la firma del contrato pero que tampoco iba a esperar demasiado, por lo que dejaba más que claro que se diera prisa en encontrarlo.
Iba saliendo de la habitación para reunirse nuevamente con la oji-jade pero se percató que ya no estaba donde le dijo que lo esperara, sin más remedio se dispuso a buscarla con la vista alrededor del gran salón lleno de gente, lo cual no debería ser tan difícil pues su peculiar tono de cabello la hace inconfundible más sin embargo por más que buscaba no podía dar con ella.
– Oye! – llamo a uno de los sirvientes que estaba por allí sirviendo bebidas – Has visto a la chica que me acompaña, es de cabello rosa – con esa seña era más que reconocible.
– Si señor, hace rato la Vi salir a los jardines traseros de la mansión. – respondo con sumo respeto el hombre.
Sin decir más tomo camino a través del salón para llegar a las puertas que daban a los jardines. Al salir y adentrarse más al sitio para buscar a la joven podía oír lo que parecía ….una pelea? No más bien era como un forcejeo y la voz angustiada de una chica, una chica que conocía demasiado bien.
Al cruzar un arbusto lo vio.
Su sangre se calentó al ver lo que aquel sujeto estaba haciéndole a la ojiverde. Sakura se encontraba aprisionada entre los brazos de Suigetsu Hozuki, quien no solo la estaba sujetando contra su voluntad de forma muy violenta sino que además el muy infeliz estaba besándola a la fuerza mientras ella intentaba desesperadamente de sacárselo de encima; podía ver cómo la chica estaba muy asustada y desesperada por lo ese imbécil hacia, parecía casi aterrorizada y sus ojos estaban desenfocados envueltos en un mar de angustiosas lágrimas.
Sin pensar en nada y con la mente nublada por la ira se lanzo hacia ellos, quitando de un fuerte empujón al peliblanco quien sin preverlo fue casi tirado al suelo por el brutal puñetazo del moreno que sin perder tiempo lo tomo del cuello de la camisa con furia, fulminando con la mirada al tipo que hace unos segundos pretendía lastimar a la pelirosa.
– Joven… - escucho que lo llamaba, su voz sonaba temblorosa y apenas audible.
– Sakura, estás bien? – pregunto sin soltar al Hozuki menor que aún aturdido por el golpe no hacía mucho por sacarse del fuerte agarre del pelinegro – Dime qué te hizo este maldito!
La joven no contesto, en vez de eso pudo escuchar como está comenzaba a sollozar cada vez más de forma desesperada, sin duda están muy asustada y en ese momento lo que más necesitaba era el confort que la cálida presencia del azabache podía brindarle. Entre más oía los tristes sollozos de la chica más quería estrangular al infeliz que tenía entre sus manos.
– ¡Eres un maldito infeliz Suigetsu! – gruño iracundo – Que pretendías hacer eh?!
– Cuál es tu maldito problema Uchiha! Acaso no soportas algo de competencia!? – dijo con burla una vez recupero el sentido por el golpe. – Desde cuando te importan las putas con las que te acuestas?!
– Cállate desgraciado, sino quieres que termine de romperte la cara por siquiera pensar en tocarle un pelo a Sakura! - lo avienta rudamente mientras no dejar de quemarlo con los ojos. Está tan furioso que casi pareciera que sus orbes negras fueran a tornarse rojas en cualquier momento.
– Oh! Así que se llama Sakura – dice jocoso pasándose una mano por el labio viendo la sangre que mancha sus dedos, el dolor en la mandíbula le indica que definitivamente mañana va a tener un enorme recuerdo de ese golpe. – Pues si le queda la verdad jajaja!
Sasuke se voltea y mira como la pelirosa está incada en el suelo pálida, temblorosa y hasta puede ver cómo comienza a sudar; esa reacción ya la había visto antes, ella ya en varias ocasiones se había alterado de esa forma con él mismo, y eso solo tenía relación con el hecho de cuan ella fue… violada…
De forma lenta se arrodilló junto a ella y suavemente trato de tomarla para que no se alterará más de lo que estaba , hablándole con calma y delicadeza. Su mirada parecía perdida seguramente perdida en esos malos recuerdos de su pasado.
– Sakura – la llamo tratando de atraer su vista a el – Sakura, tranquila soy yo, estoy aquí, calma.
– …. Jo..joven – susurro aún entre hipidos. – joven… joven Sasuke – de repente sin esperarlo la oji-jade lanzo los brazos alrededor del cuello de azabache aferrándose a él mientras buscaba refugiarse de sus pesadillas.
El pelinegro la sujeto con fuerza mientras se levantaba a ambos del suelo, asegurándose de no soltarla en ningún momento para que su calor le diera la seguridad que necesitaba.
– Suigetsu, Sasuke ¿Qué está pasando aquí? – fue lo que escucharon ambos hombres y fue cuando se dieron cuenta que ya no estaban tan solos en aquel jardín, había un pequeño tumulto de personas que se habían acercado al presenciar que había dos personas discutiendo en aquel lugar. Quien los había llamado no era otro que el mismo hermano del agraviado peliblanco.
Mangetsu se había acercado al oír que había una pelea en el jardín y su hermano estaba involucrado, aunque no imagino que con quién se estaba peleando fuera el mismo Sasuke. Su tonto hermano solía ser muy pesado cuando menos se lo proponía y al parecer, vaya que molesta mucho al azabache.
– Más te vale que no intentes volver a acercarte a Sakura, o lo lamentaras Suigetsu – exclamó mirándolo con recelo, una mirada bastante espeluznante.
– Oye Sasuke, creo que debemos hablar de esto estoy seguro que mi hermano no quería propasarse con la señorita,¡¿Cierto, hermano?! – le reclamo mientras lo fulminaba con la mirada a un peliblanco era atendido por uno de los sirvientes al ver que sangraba por el golpe de pelinegro.
No me interesa hablar de nada- recalcó con enojo – ya estás advertido – culminó para luego con la pelirosa en sus brazos sacarla de allí lo más pronto posible, está aún estaba muy asustada.
– Espera Sasuke, que pasará con lo que teníamos que arreglar nosotros. Tu padre dijo…
– Si tanto te preocupa arreglo con el! – una vez dicho eso se macho de la mansión de los Hozuki
Sakura había logrado tranquilizarse un poco después de un tiempo. Habían salido de la mansión, ahora se encontraban viajando dentro del carruaje, el joven no se había apartado de ella en ningún momento por el contrario estuvo todo el tiempo conteniendola entre sus brazos casi como si supiera de los demonios que la atormentaban.
– Te sientes mejor – pregunto dulcemente mientras acariciaba sus mejillas que aún tenían rastros de lágrimas secas.
– S.. sí. Joven lo siento mucho, por mi culpa… - estaba muy avergonzada por lo sucedido además de sentir culpa por arruinar sus negocios con los peliblancos.
– No te preocupes por eso, ya hablaré con mi padre mañana – comento sin mucha importancia " aunque sin duda estará furioso cuando lo sepa, tks" Pensó.
La ojiverde realmente se sintió muy mal por ser la causante de más discusiones entre el moreno y su padre, tal parecía que lo suyo era siempre estar entre problemas más y más complicados.
– Cómo te sientes ahora?, Ese idiota se atrevió a lastimarte – gruño con enojo al detallar la pequeña herida que había en el labio de la joven
– Estoy bien, gracias – dijo tomando la mano que tocaba su labio y apretarla entre las suyas propias – Gracias por ayudarme joven, por todo – susurro muy conmovida mientras sus bellos orbes jade se empañaban.
– No tienes que agradecer nada Sakura, jamás permitiré que alguien vuelva a hacerte daño… Nunca. – dijo mirándola intensamente, contemplado lo frajil y pequeña que se veía en ese momento.
– Joven – murmuró perdida entre la penetrante mirada del pelinegro. Su forma de mirarla realmente era muy diferente a como solía hacerlo antes, ahora era como si pudiera ver a través de su alma.
– Señor, llegamos – fueron interrumpidos de su intenso duelo de miradas por el llamado de Sai.
– Ven vamos – dijo mientras tomaba la mano de Sakura y salía del carruaje, ayudándola a salir luego a ella.
– Joven esto es… - comenzó asombrada por estar nuevamente en ese lugar junto al ojinegro.
Frente a ellos estaba la cabaña que pertenecía al joven Uchiha, aquella en la que habían estado juntos por primera vez. No pudo evitar estremecerse al recordar ese hecho y todo lo que sintió cuando estuvieron tan unidos íntimamente en aquel lugar.
Sasuke también recordaba lo que hicieron allí y no pudo evitar el deseo de repetirlo, sí, definitivamente quería volver a tener a Sakura aunque de momento lo que más quería era ocuparse de que la pelirosa olvidará el mal momento que pasó en la mansión Hozuki, por eso los había traído nuevamente allí después de todo aquella cabaña siempre solía brindarle un poco de paz en los días más oscuros.
– Ya puedes irte a casa Sai, mañana en la mañana trae a Altai – le ordenó el azabache al moreno, este asintió de acuerdo y se marchó en el carruaje rumbo a la casa de los Uchiha.
Entraron a la cabaña, Sasuke fue a prender la chimenea mientras Sakura se sentó en unos de los sillones tratando de entras en calor ya que el frío comenzaba a calar y aún abrumada por los acontecimientos de esa noche. Su cuerpo aún se estremecía del pánico al recordar aquella mirada; la verdadera razón de su miedo había sido porque los ojos de ese peliblanco eran idénticos a los de él…. Los mismos ojos violetas que aquel hombre, de sus pesadillas.
– Trago con fuerza de solo sentir como sus recuerdos volvían a surgir de lo más profundo de su mente.
– Sakura – la llamaba el azabache, la chica parecía perdida en su propia mente, ya que al llamarla está dio un respingo al escucharlo – Está todo bien?
– S.. Si, sí estoy bien solo – sin saber que decir solo bajo la mirada mientras se abrazaba así misma, sintiéndose muy vulnerable de repente.
– Todo está bien Sakura, ya estás a salvó – comento mientras se acercaba a ella, sentándose a su lado. Parecía aún abrumada, muy seguramente aquel episodio había revivido sus recuerdos del pasado. – Estabas muy asustada, ¿no es así?
La pelirosa lo miro sin comprender del todo lo comentado por el Uchiha. Este la estaba mirando, como dudando de lo que diría a continuación, aunque después de unos segundos lo noto, observarla con decisión.
– Temías que Suigetsu te… lastimara – los puños de Sasuke estaban fuertemente apretados, no quería incomodarla pero está, era su oportunidad de preguntar si aquello que dijo Kasa era cierto pero… No podía – Siento haberte dejado sola en ese momento si lo hubiera sabido no te hubiera apartado nunca de mi lado.
– No, no eso no fue su culpa joven – se apresuro no queriendo que él se culpara por algo que no pudo haber previsto – En realidad, estaba muy asustada porque… porque, había recordado algo … desagradable.
– Sobre qué? – pregunto interesado al ver que quizás estaba dispuesta a contarle – Puedes decirme, Sakura
La oji-jade, se sentía muy reticente a contarle sobre lo que le pasó cuando era niña, le aterraba la idea que el joven Sasuke la repudiar una vez se lo dijera. No quería ver en los ojos del moreno el desprecio y rechazo que había resivido de otros, eso le dolería demasiado y no podría soportarlo. Sin embargo quizás si podía abrirse un poco a él, no contarle todo pero quizá si, una mínima parte de lo que la acongojaba desde hace años.
– Se que quizás suene extraño, pero creo que la razón por la que sentía tanto miedo en ese momento fue porque… los ojos del señor Hozuki, se parecían mucho a… los de un hombre que… conocí cuando era niña.
A medida que hablaba Sasuke se sentía más y más tenso, es cierto que él quería corroborar de boca de la propia Sakura si lo que Kasa dijo era verdad pero oírla era aún más abrumador y sentía esa espantosa molestia en su pecho de solo imaginar a aquel sujeto ¿ Cuál era su nombre?... Kensu, sí, es es el nombre de aquel sujeto; imaginar a hombre lastimandola como casi lo hacía hoy el mismo Suigetsu hacia que su sangre hirviera de rabia e irá por no haber estado allí, con ella para protegerla.
– Ese hombre, también quiso hacerte daño, como quería hacerlo el imbécil de Suigetsu? – pregunto cómo si en realidad no supiera lo que le había hecho.
– …hhhh – no supo que contestarle por lo que se quedó callada y bajo la vista no pudiendo hacer frente a su mirada.
Estuvieron algunos minutos en silencio, ninguno sabía que decir, el ambiente se había vuelto un tanto incómodo.
– Sakura – la llamo, su voz fue suave como terciopelo. La chica levanto la mirada y vio el rostro del pelinegro a escasos centímetros del suyo, este contemplaba muy deseoso sus labios.
El azabache no sabía cómo cortar con la tensión que lo envolvía por lo que simplemente obto por acercarse a ella y tomando su rostro entre sus manos se deleitó mirando por un segundo sus jugosos labios; sin pensarlo demasiado se apoderó de sus labios en un arrebatador beso que les robó a ambos el aliento.
Lo único que ahora quería era borrar de su mente esos recuerdos que la atormentaban, que en su memoria solo existieran momentos felices, él solo quería arrancar de su alma todas las cicatrices que habían Sido ocasionadas por personas despreciables y sin corazón.
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Hasta aquí el capitulo, realmente siento hacer los capítulos como tan cortos pero pues aún no tengo mucha práctica en esto jajaja. Quizás estoy siendo como muy lenta con el avance no sé que opinan ustedes? Me gustaría saber sus opiniones. Trataré de seguir avanzando con mi visión de esta historia que siempre me ha encantado muchísimo .
Gracias a quienes leen y siguen está historia saludos a todos y hasta la próxima.
