Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.


No tan usual


Capítulo 4

En Tomoeda: Parte I

Nada mejor que volver a tu hogar, ese pensamiento llevaba la castaña, quien casi con una emoción comparada a la de un pequeño mirando un juguete nuevo, observaba a través de la ventana del taxi las calles por las que transitaba hacía unos años.

Sonrió cuando el auto pasó por el Parque Pingüino, en ese lugar acostumbraba pasar las tardes sobre todo en los últimos años de instituto. Solía ir con su grupo de amistades, y conversar un rato para luego volver a su casa, también era el punto de encuentro cuando lograba conseguir permiso para alguna fiesta típica de adolescentes. Las únicas veces que asistía era cuando su hermano no estaba en casa, puesto que Touya era quién primero se oponía cuando quería salir, diciendo como único argumento "Que los mocosos solo buscan una sola cosa".

Sonrió al recordarlo.

—¿Es primera vez que viene a Tomoeda? —preguntó amablemente el taxista.

—¿Disculpe? —miró hacia el conductor.

—Que si es la primera vez que viene para acá —volvió a comentar.

—Oh, disculpe, estaba recordando algo por eso no escuché su pregunta... No, nací acá, pero hace varios meses que no venía.

—Siempre es bueno volver a nuestro hogar, ¿verdad?

"Así es"

Asintió.

Estaba a solo un par de minutos de llegar a su amado hogar y nuevamente la emoción la invadía. Con rapidez sacó el dinero y le pagó al conductor.

—Muchas gracias, que tenga un lindo día.

—Igualmente, señorita.

Bajó del auto tomando con una de sus manos un bolso de tamaño mediano que llevaba con ropa de cambio por los dos días que estaría allí.

Ni siquiera había alcanzado a sacar las llaves cuando escuchó la voz de su madre, bueno, siendo bien honestos fue un grito que de seguro todos los vecinos escucharon.

—¡Sakura! ¡Qué felicidad, al fin llegas! ¡Oh, y estás tan linda!

—Hola, mamá… —alcanzó a decir ya que estaba siendo apretujada, literalmente, por su progenitora.

—Estoy tan feliz de verte, mi niña, no sabes cómo te hemos echado de menos, a los dos… —escuchó un sollozo de su madre y le bajó de inmediato la tristeza.

—Mamá, no llores, por favor. Ya estoy aquí, y prometo venir a verlos más seguido.

—¿Van a quedarse así toda la vida? —preguntó un hombre de unos 33 años que miraba la escena desde la entrada de la casa.

—¡Eres un pesado, Touya! —exclamaron las dos mujeres al unísono secándose un par de lagrimillas.

Resopló.

—Por hacer una pregunta soy un pesado —habló el moreno haciendo un mohín de disgusto—. Ustedes son todo un caso —murmuró mientras caminaba hacia un sector de la casa.

—Entra hija, tu padre debe estar por llegar —informó la madre de Sakura soltándola del abrazo.

—¿Por llegar? ¿Y dónde está? —miró a su alrededor buscándolo pese a que su madre recién le estaba comentando que Fujitaka Kinomoto no estaba en casa aún.

—Fue a comprar unos ingredientes para prepararte algo rico —¿cómo no los iba a adorar? No sabría qué hacer sin ellos.

—Tan bueno que es.

Ingresaron a la sala de estar, Nadeshiko tomó asiento en el sofá que tenía la habitación. Sakura dejó su bolso encima del comedor y dirigió su mirada hacia Touya, quien parecía entretenido mirando una revista de motos.

No pudo evitar recordar la noche anterior y su travesía en la Busa del cantante.

"Motos y más motos"

Tratando de sacar esos pensamientos, interrumpió la lectura de su hermano,

—Touya, ¿cómo te ha ido? ¡No pensé que ibas a estar aquí!

—No es necesario gritar tanto, monstruo, te escucho perfectamente, pero respondiendo a tu pregunta... me ha ido bien y supongo que a ti también o si no ya sabríamos si hubieras causado algún desastre.

Rodó los ojos.

"Touya siendo Touya"

—¿No te aburres de decirme así? —preguntó con cierto enojo.

—No.

Sakura entrecerró sus ojos verdes y frunció sus labios.

—No peleen, deben quererse y tenerse el uno al otro, así es cómo debe ser —dijo Nadeshiko a sus hijos tratando de calmar un poco la tensión que había entre ambos, aunque amaba verlos así, le recordaba cuando eran más pequeños y sus "peleas" eran pan de cada día.

—Sí, tienes toda la razón, mamá —no iba a caer al nivel de su hermano, no señor, aunque de igual modo le envió una mirada de advertencia y su hermano le sonrió a modo de respuesta.

"Odioso"

Prefirió dejar su enfado de lado y se sentó junto a su madre. Touya por otro lado se dirigió a la cocina sonriendo, ¡cómo le gustaba molestar a su hermana menor! Lo que más le causaba gracia era ver lo fácil que se exasperaba, parecía una niña.

—¿Cómo va el trabajo? El otro día compré la revista y leí lo que escribiste, me sacó varias sonrisas —comentó la mujer de largos cabellos ondulados y de mirada verde, rasgo que había heredado su hija.

—Esa era mi intención, aunque ni te imaginas lo que me trajo como consecuencia. Ese mismo día lunes apareció Lobo y me fue a encarar, al final, ayer me fue a pedir disculpas y todo quedó bien.

Touya pese a que estaba un poco alejado de la conversación igual estaba prestando atención y claramente no fue muy de su agrado lo que acababa de oír.

¿Por qué Lobo, un hombre famoso, se molestaría en pedirle disculpas a su ingenua hermana?

—¿En serio? Increíble, debe ser un buen chico si te pidió disculpas —comentó la madre de Sakura.

—Puede ser, hasta me llevó a casa en su moto…

—¿Qué? ¿Por qué aceptaste, Sakura? —preguntó Touya bastante enojado interrumpiendo de golpe la plática entre madre e hija.

Sakura frunció su ceño, ¿a qué venía ese enfado?

—Bueno…—aclaró su voz tratando de dar seguridad a sus palabras a pesar de que su hermano parecía mirarla con fuego despendiendo de sus oscuros ojos—, porque fue un gesto de caballerosidad. ¡Hey! ¿Y qué tanto preguntas? Para tu información estoy hablando con mamá.

—No hay caso —ignoró por completo lo último que le dijo su hermana—. Tú, la muy ingenua, aceptaste, es un vocalista de una banda de rock, de seguro quiere acostarse contigo.

—¡Touya! —exclamó la mujer de cabellos grises.

—Es la verdad, Nadeshiko —replicó el mayor de los hermanos.

—Hijo, tú en todo ves lo malo. Yo creo que ese muchacho lo hizo porque debe ser un caballero, por más que se vista de cuero y se vea rudo, ¿verdad que sí? —preguntó Nadeshiko con demasiada inocencia en sus ojos, esa misma inocencia que para su pesar su hermana había heredado.

"De tal palo tal astilla"

—Hermano, él no me va obligar a hacer nada que yo no quiera, además, no creo que nos volvamos a ver, y a mí eso me tiene sin cuidado, no estoy interesada en ser cercana a él —afirmó Sakura.

—Si tú lo dices —dijo Touya dando por terminado el tema. Aunque no le gustaba para nada que su hermana anduviera relacionándose con gente como ese tal Lobo.

—Hola, familia —saludó un hombre de cabellos castaños y gafas quien había llegado hacía unos segundos y nadie pareció darse cuenta.

—¡Amor! Al fin llegas —Nadeshiko se puso de pie y se acercó a su esposo para darle un beso.

—Estaba llenísimo el supermercado —dejó las bolsas en el suelo y se dirigió a su hija—. ¿Cómo está mi pequeña?

—De maravilla ahora que los veo, los he extrañado tanto —dijo una emocionada Sakura mientras le daba un apretado abrazo a su padre.

—Yo igual te he extrañado, Sakura —dijo Fujitaka Kinomoto dándole un beso en la frente a su hija menor.

—Bueno, ¿quién me ayuda a preparar el almuerzo? —preguntó alegremente Nadeshiko quien miraba emocionada la escena frente a sus ojos.

—¡Yo! —respondió Sakura tomando del brazo a su madre y llevándola a la cocina.


Tomoeda era una pequeña ciudad que quedaba a solo un par de horas de Tokio. The Wolfs se encontraba en su autobús de giras yendo rumbo a un festival que se daría en esa ciudad y en el cual ellos tocarían un par de canciones para contribuir a reunir fondos para un hogar de niños que se abriría en aquel pueblo.

El bus llevaba unos 15 minutos detenido ya que estaban esperando al quinto y último integrante de la banda quien parecía que la tierra se lo hubiese tragado.

Lobo se encontraba tocando su guitarra acústica y cantando un par de canciones pues no tenía nada más interesante que hacer.

—Andas romántico, ¿dónde quedó el rock? —preguntó Lain entrando al pequeño cuarto que tenía Shaoran.

Ignoró la pregunta que había hecho su amigo y siguió tocando como si nada.

—Si te pones a tocar canciones de Take that o de Taylor Swift juro que me pegó un tiro —siguió Lain a ver si así llamaba la atención de su amigo.

—¡Hey! A mí me gustan —comentó Takashi involucrándose en la conversación.

"¿Quién los invitó?"

—Dejen de joder —bramó. No podía estar tranquilo ni un segundo.

—Ayer llegaste sonriente, supongo que por ese motivo andas tan romanticón el día de hoy —el escuchar a Eriol fue la gota que rebalsó el vaso.

—¿No se cansan de burlarse de mi persona? Da la impresión que se ponen de acuerdo para atacar —soltó un bufido y dejó su guitarra en el suelo.

—Shaoran, no seas tan paranoico —dijo Takashi muy sonriente.

Estaban todos aburridos y nada mejor que molestar al blanco preferido de la banda: Lobo, y eso era algo que todos disfrutaban mucho, a excepción obviamente del castaño quien ya estaba sintiendo ganas de darles un buen golpe para que se callaran.

—Con amigos como ustedes… —comentó. Sí, ya nada podía hacer, estaban casi todos ahí.

—Y yo que siempre te defiendo —habló un joven que traía un par de pizzas.

—¡Al fin llegas, Don Juan! —exclamó Yamazaki.

El aludido soltó una risa.

—No es mi culpa haber nacido tan guapo y que las mujeres caigan a mis pies.

Shaoran le quitó una caja de pizza a su amigo y la abrió rápidamente ya que su estómago hacía más de media hora que estaba protestando por algo de comida.

—Kyle, ¿Y quién fue la chica que cayó a tus pies? —preguntó Shaoran desviando el foco de atención de su persona.

—Una periodista deliciosa de ojos verdes como dos esmeraldas.

Shaoran comenzó a toser, después de unos golpes en su pecho sintió que podía respirar mejor.

—¿Estás bien, Shaoran? —preguntó un curioso Eriol al ver la reacción de su amigo, el pobre casi se atora con un pequeño pedazo de pizza.

—Estoy bien—respondió tras recuperarse del ataque de tos que lo invadió.

—Hablando de periodistas, nuestro amigo Shaoran está tratando de conquistar a una —dijo Takashi mientras subía y bajaba las cejas mirando a Kyle.

—¿En serio? —preguntó asombrado Kyle mirando los rostros de sus amigos.

—No quiero conquistarla, solo estoy haciendo lo que me aconsejaron ustedes —aclaró, no quería que el tema se malinterpretara, él no tenía ninguna intención de tener algo más con la chica.

—Definitivamente debo ponerme al día —Kyle seguía sorprendido, es que no entendía qué fue lo que llevó a su amigo a aceptar un consejo de los chicos, pero luego miró a Eriol, ja, no conocerlo. Negó con su cabeza.

—Eso te pasa por desaparecer, Don Juan, siempre te enteras al final de la cosas —todos estuvieron de acuerdo con las palabras dichas por Takashi, a excepción del aludido.

—Cuando de chicas se trata —rió—. Créanme que valió la pena salir anoche a comprar algo de comida o sino no la hubiese conocido.

—¿Y cómo se llama la chica? —preguntó Shaoran tratando de poner un tono de voz indiferente, vamos era solo curiosidad, nada más.

—No recuerdo bien, empezaba con… ¿T, S…? Con S, sí empezaba con S su nombre, aunque no me acuerdo de más.

Shaoran tragó pesado, ¿sería posible que la chica en cuestión fuera Sakura Kinomoto? Prefirió no seguir preguntando nada más a su amigo, y se dedicó a comer para luego volver a tomar su guitarra y relajarse un poco.

¿Por qué le importaba saber si era ella? No lo comprendía, pero de solo imaginarse a la periodista con su amigo sentía una especie de enojo que por supuesto no eran celos ni nada que se le pareciera. Solo le molestaba que si era ella la chica en cuestión, fuera tan poco consecuente con sus dichos sobre las bandas de rock, y en especial sobre los tipos que según ella solo querían llevarse a la cama a las mujeres.

Miró su celular, en menos de una hora estarían en Tomoeda, era lo mejor, cuando tocaba con la banda se olvidaba de todo.


Sakura se encontraba en su habitación escribiendo algunas ideas para su columna, pero cada vez que comenzaba a escribir se le venía a la mente unos ojos ambarinos. Aún seguía preguntándose qué era lo que el famoso Lobo quería de ella.

Como no estaba escribiendo nada bueno decidió apagar su notebook y prepararse para el festival de beneficencia que se daría en el Templo Tsukimine. Escogió un vestido que le llegaba un poco más arriba de las rodillas. El diseño era retro como los vestidos que se ocupaban en los años cincuenta, era de un color crema y se ajustaba en su cintura.

Después de probar varios peinados optó por ir con el pelo suelto, se lo tiró hacia un lado y su flequillo lo acomodó hacía atrás con un pinche del mismo tono que el vestido. Se maquilló un poco, solo tapando las ojeras consecuencia de trabajar hasta tarde y se aplicó un poco de máscara en sus pestañas y brillo en sus labios. Se miró al espejo y sonrió: sí, le gustaba cómo se veía.

Abandonó el cuarto y bajó al primer piso encontrándose con su madre quién estaba leyendo el periódico.

—Te ves hermosa —comentó Nadeshiko.

—Gracias, mamá.

—¿Ya te vas?

Sakura miró la hora y asintió con la cabeza.

—Quedé de juntarme a las 8 con Tomoyo y faltan 30 minutos, creo que me iré ahora, aprovecharé de recorrer todo, además me puede servir de inspiración para la columna.

—Me parece estupendo, no olvides llevar una libreta y un lápiz —aconsejó a su hija.

—Ya están guardados —levantó un bolso que tenía colgando de su hombro izquierdo.

—Muy bien, lleva una chaqueta, quizás se ponga un poco helado más tarde.

—No quiero llevar nada, además, se ve que será una cálida noche y no volveré tarde.

—Bueno, ve entonces —Sakura le dio un beso en la mejilla y emprendió rumbo a la puerta—. Hija, se me olvidaba, dile a Tomoyo que mañana venga a almorzar, hace mucho que no la veo, además le tengo una sorpresa así que no puede decir que no.

Parpadeó lentamente.

—¿Una... sorpresa?

—Invité a Sonomi y ella no sabe que mañana estará Tomoyo —eso no sonaba bien.

—¿Crees que será una buena idea? Ya sabes, la última vez que se vieron discutieron —Sonomi Daidouji tenía un fuerte carácter y pese a que Tomoyo se veía tan pacífica había heredado ese rasgo de su madre.

—Hija, no pueden estar enojadas toda la vida, y se aman tanto. Como siempre digo madre e hija no pueden estar enfadadas —y en eso concordaba con su madre.

—Eres un ángel, mamá.

—No, el ángel eres tú. Ahora vete —Nadeshiko se puso de pie y acompañó a la castaña a la entrada.

—Te adoro, nos vemos en unas horas más —dijo alegremente haciéndole una seña de despedida a su madre.

Emprendió rumbo al festival, en el camino se fue cruzando con familias junto a niños corriendo quienes le sacaban varias sonrisas, quizás algún día ella también formaría una familia, aunque lo veía muy lejano.

Ingresó al templo y lo primero que llamó su atención fueron los arboles de cerezo, los pétalos de las flores adornaban los pastos y el suelo, y la cálida brisa movía las hojas que volaban por los aires.

Sacó su cámara y tomó un par de fotografías, la luz de los pocos rayos de sol que aún iluminaban la tarde enmarcaban la escena que claramente merecía ser fotografiada.

—¿Es fotógrafa? —preguntó una vocecita muy tierna. Se volteó y vio a un pequeño de no más de 7 años.

—Soy periodista y también fotógrafa aficionada —respondió sonriente.

—¿Sale en la tele? —preguntó el niño con los ojos muy abiertos por el asombro.

—No, pero escribo en una revista.

—Eso debe ser muy genial.

—Lo es —Sakura notó como el pequeño miraba su cámara—. ¿Quieres sacar una foto?

—¿Puedo? —pregunto el pequeño con cierta emoción.

—Por supuesto, te ayudaré, dime ¿a qué le quieres sacar una foto?

—Puede ser a ese perrito que está allá —Sakura vio hacia donde indicaba el niño.

—Buena elección, pero antes que nada, olvidé presentarme, soy Sakura y ¿tú?

—Liang.

—Ahora que nos presentamos, vamos por esa foto entonces.

Se dirigieron hacía el perro que estaba muy entretenido jugando con una pelota, cuando estuvieron cerca Sakura le ayudó al pequeño a tomar la fotografía.

—Eres muy talentoso, Liang, sacaste una muy buena fotografía.

—¿Verdad? —preguntó el niño muy sonriente.

—Claro que sí —Sakura frunció un poco el ceño y lo miró, ¿cómo era posible que un niño estuviera solo entre tanta gente?—. Liang, ¿andas junto a tus padres?

—No, no están aquí, vine con mis tíos.

—¿Y no crees que puedan estar algo preocupados si no te encuentran?

Vio al pequeño asentir.

—Vamos, yo te llevaré con ellos.

Sakura tomó la mano Liang y comenzaron a caminar recorriendo todos los puestos que había en la feria.

Sintió su celular vibrar y tras un par de segundos buscándolo, logró contestar.

—Tomoyo…

—Sakura, ¿dónde estás metida?

—Estoy llevando a un pequeño con su familia, está solo y se puede perder.

—Tan buena que eres, bueno me llamas cuando hayas cumplido con la acción del día.

Rió, Tomoyo y sus frases.

Guardó su celular y miró al pequeño.

—Liang, llevamos dando varias vueltas y no los encontramos, ¿seguro que viniste con ellos? ¿O te arrancaste de casa?

—No, ellos están aquí. Deben estar en el bus.

—¿En el bus? —preguntó un tanto confundida.

—Sí, es un bus gigante y muy lindo, tiene hasta tele.

—¿Sabes dónde está ese bus tan genial?

—Sí.

Sakura rodó los ojos.

—Liang, y ¿por qué no me lo habías dicho antes?

—Es que no me lo preguntó —se excusó encogiéndose de hombros.

Sakura negó con la cabeza, pero no pudo evitar sonreírle al pequeño que la miraba con sus ojitos rubíes tan inocentemente.

—Entonces, vamos al bus de tus tíos —claramente no podía dejar al pequeño solo.

—Bueno, es por allá —indicó Liang.

Apenas vieron el bus Liang se soltó de la mano de Sakura y comenzó a correr.

—¡Liang! ¡Espérame!

Sakura comenzó a correr para alcanzar al pequeño.

"Malditos tacos, justo se me ocurrió ponérmelos"

Vio que el niño entró al bus y sin pensarlo ella también lo hizo, debía asegurarse que se encontraba bien.

Una vez que se adentró en el bus se dio cuenta que era uno bien particular: era impresionantemente grande y lujoso.

"Pensé que estos existían solo en las películas"

—Liang, ¿dónde estás? —preguntó casi en un susurro, daba la impresión que estaba vacío.

Entró a una especie de habitación y vio algo que no estaba dentro de sus planes ver.

"Y en este preciso momento la tierra debería tragarme"

Había un hombre de espaldas ofreciendo a la vista su torso completamente desnudo. Sakura se sonrojó, pero antes de poder emitir una disculpa el hombre se volteó.

"Mierda"

—¿Sakura? —Shaoran no pudo evitar fruncir su ceño, ¿qué hacía ella ahí?

—Yo... —Sakura sentía que le faltaba el aire. Miró rápidamente la salida, quería solo huir de la vergüenza.

Shaoran sonrió, la incomodidad de la chica le generaba hasta cierta ternura. Cuando se preparaba para comentar algo e intentar relajarla una vocecita infantil lo interrumpió.

—¡Tío! —tanto Sakura y Shaoran dirigieron su vista al pequeño—. Tío Shaoran, ella es Sakura, me trajo con ustedes porque pensó que me había perdido, ¿sabes? tiene una gran cámara y me dijo que era muy bueno sacando fotos.

—Yo… discúlpame por haber invadido tu privacidad —dijo casi atropelladamente lo que generó bastante gracia a Shaoran.

—Descuida, gracias por traer a este demonio de vuelta —dijo Shaoran mirando al pequeño que se iba a otro sector del bus.

—Será mejor que me vaya, no debería estar aquí —había retrocedido unos pasos y se iba a voltear para emprender rumbo a la salida, pero el castaño la detuvo.

—Espera —habló Shaoran tomando un brazo de Sakura—. ¿Vienes por la revista?

Negó con la cabeza.

—Vine porque me invitaron, además estoy visitando a mis padres.

—Así que eres de acá.

—Sí, nací y viví toda mi infancia y adolescencia en este pueblo —no podía evitar sonreír cuando hablaba de Tomoeda, era su lugar favorito.

—Se ve que es tranquilo —comentó Shaoran aún teniendo tomado el brazo de la castaña, al percatarse de ello lo soltó lentamente.

—No sabía… que darían un concierto aquí —habló mostrándose lo más tranquila posible, sin embargo, la cercanía que tenía con el joven la ponía demasiado ¿nerviosa?

—Venimos a tocar un par de canciones para ayudar a recaudar fondos para el hogar.

—Lindo gesto.

—¿Ves? Nos vemos rudos, pero somos unos ángeles —dijo alegremente el castaño provocando la risa en Sakura.

Shaoran disfrutó escuchar su risa, parecía sincera y al menos la castaña había dejado de verse tan incómoda, lo que le agradaba bastante.

—Los dejo, me alegra que Liang ya esté junto a su familia —buscó al pequeño con su mirada quién parecía entretenido con unas fichas de juguete.

—¿Te quedarás al show?

Asintió.

—Entonces nos vemos por ahí, Sakura.

—Adiós, Sakura —escuchó la tierna vocecita de Liang, quién pese a estar jugando parecía estar bastante atento a la escena de ambos castaños.

Se despidió agitando una de sus manos y comenzó a caminar hacia la salida, sin embargo, algo la hizo voltearse encontrándose con unos ojos ámbar que la estaban mirando de pies a cabeza, por alguna razón sintió calor en sus mejillas que aumentó cuando Shaoran le sonrió.

Volteó rápidamente y salió.

Sentía que había perdido la noción del tiempo en ese bus, y bueno también había perdido casi todo el aire que necesitaba para respirar.

Sintió su celular vibrar, Tomoyo debía de estar muy impaciente por la demora, pero si le contaba lo que le había pasado de seguro cualquier enojo se disiparía.

Cómo disfrutaba verla "sufrir".

Suspiró.

Solo rogaba a los cielos que no hubiera otra "situación" con un hombre bastante guapo de una banda de rock y que ya conocía algo más.

"Sobre todo a sus abdominales"

Y sí, hasta su conciencia disfrutaba ponerla en apuros.


Notas de Caris:

Hola :)

Estoy muy contenta y agradecida por los lindos comentarios que me han dejado, y me alegro un montón que esta historia sea de su gusto y agrado; y por supuesto espero no decepcionarlos.

Bueno, centrándome en el cap... Fue un capítulo tranquilo y más corto que el anterior, aunque el final estuvo bien incómodo para la castaña, quien parece estar cayendo frente a los encantos de Shao xD

Como vieron, este capítulo lo dividí en dos así que prontamente subiré la segunda parte. Mi plan es ir actualizando una vez por semana las dos historias que me encuentro escribiendo, espero lograr mantener este ritmo aunque sé que de aquí a un tiempito más se me hará más difícil a causa de la universidad, pero trataré de ser organizada :)

Me despido, agradeciendo nuevamente a todos quienes leen mis historias, y por supuesto animándolos a dejar sus comentarios, ideas, teorías sobre lo que vendrá, etc., en un Review :D

Nos leemos pronto.

Muchos saludines.

Caris Bleu.-

Pd: Les dejo un pequeño adelanto del capítulo 5:

Se alejó no queriendo que ella notara su presencia, pero como iba retrocediendo de espaldas no vio una gran piedra que le provocó que tropezara y cayera, acto que no fue para nada silencioso porque la chica de ojos esmeraldas saltó del susto y para peor perdió el equilibrio y se fue de espaldas directo al agua.

—¡!

Shaoran se paró de inmediato del suelo y se acercó a la orilla para ayudar a la joven que estaba en la mitad de la laguna.

—¡Maldición! —exclamó la castaña quien le daba golpes al agua.

—Lo siento, y-yo…

Entrecerró sus ojos y miró al cantante con bastante rabia.

—¿Me estás acechando? —preguntó caminando en dirección a Shaoran.

—No.

—Te apareces hasta en la sopa, primero ayer, luego hoy en la tarde y ahora esto.

estabas en mi bus —le espetó un poco molesto.

—Sí, pero no sabía que era tu bus, y nunca se me pasó por la cabeza que fueras tío de Liang.