Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.
Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.
No tan usual
Capítulo 6
Familia
Y finalmente era domingo, ese típico domingo en el cual si estás de suerte lo pasas en tu casa haciendo absolutamente nada, lamentablemente ese no era el caso del castaño quien como buen tío iba escuchando cada palabra que su sobrino articulaba tan rápidamente que ya estaba empezando a asustarse al ver que el chico parecía que ni siquiera paraba por un poco de aire.
—… y eso, quiero que sea tu novia.
Parpadeó bastante confuso.
¿De qué estaba hablando el pequeño que ahora lo miraba sonriente y claramente se podía ver que sus ojos habían mutado al de unas estrellas rubíes? Okey, estaba exagerando en lo último, pero…
—Liang, no entiendo que estás diciendo.
El pequeño rodó los ojos, un gesto que le recordaba a su prima cuando le dedicaba la misma mirada que ahora Liang le estaba brindando y que podría traducirse en un "¿Eres tonto o te haces?"
Él no era tonto, solo que perdió el hilo de la conversación, eso le puede pasar a cualquiera quien tuviera una conversación de tan solo 5 minutos con ese diablillo.
—Te dije que la periodista era una chica muy linda…
—Ya, pero…
—No me interrumpas, tío, ya vamos llegando y déjame terminar —miró a su sobrino un poco enfadado, él era el mayor y merecía respeto, pero Liang volvió a rodar los ojos y prosiguió—, ella tiene que ser tu novia.
—A ver, Liang, dices que es linda y que por eso debe ser mi novia.
—Ya reconociste que te parece linda, pero…
Frunció su ceño.
—¡Hey, yo no dije eso!
—Sí, lo dijiste, tío. Cuando me interrumpiste en el momento en que dije que era una chica muy linda, me dijiste —se aclaró la voz—: Ya, pero…
—¿Desde cuándo me imitas? —preguntó tratando de ponerse serio, pero ver a ese pequeño imitar su voz grave y su ceño fruncido era para la risa.
—Desde que los tíos me dijeron que te imitaba a la perfección.
"Esos, hasta con mi sobrino me dejan en ridículo, ya verán…"
—Tío, estás desviando el tema. No tienes novia, y te conviene mucho tener una antes de que…
—¡Mierda! —tras haber terminado de decir esa palabra se arrepintió.
—Está bien, no le diré a tía Ieran que dices malas palabras, descuida.
Soltó una risa y le desordenó el cabello al pequeño. El "mierda" había salido cuando reconoció los autos que estaban estacionados frente al edificio en donde vivía: todos tenían en una de sus puertas el símbolo de las empresas Li.
Eso no era bueno.
Supuestamente solo los padres de Liang iban a venir, eso era lo que tenía entendido.
Entró a su estacionamiento privado, y una pequeña sonrisa apareció en su rostro al ver a su Busa ya instalada en su lugar, algo bueno para ese día que anunciaba alguna desgracia, quizás no era para tanto, pero esos autos solo podían indicar que su madre estaba en su departamento con gente de la empresa: otra vez tendría que escuchar la conversación que podría tildarse de discusión porque en resumidas cuentas eso era.
Observó a Liang quién lo esperaba en el ascensor muy sonriente. Una idea cruzó por su cabeza.
—Sabías de esto, ¿o me equivoco?
—Tío, me sorprendes… —con un puño apretó el botón que tenía el número 8 en el centro—. No te enfades, debes estar tranquilo. Sabía que iban a venir, pero tú no me escuchas, te dije que me pusieras atención en el auto, pero no lo hiciste.
—Está bien, Liang —se masajeó los nudillos, le había dolido bastante el golpe que le dio al pobre botón.
Y silencio, parecía que ese día el ascensor subía más lento de lo usual, le dedicó una mirada de "Basta, Liang" cuando el chico comenzó a tararear una melodía bastante tétrica y que le venía como anillo al dedo a su situación.
Realmente ese chico era un diablillo con cara de ángel, igual que Mei, no cabía dudas de que era su madre.
El sonido de que habían llegado al piso lo sacó de sus pensamientos y ni supo cómo ya se encontraba frente a su puerta buscando las llaves para abrirla, podría haber tocado el timbre porque sabía perfectamente que detrás de ella se encontraba su madre y ejecutivos de la empresa. Apegó su oreja a la puerta y no escuchó nada, daba la impresión de que no había nadie en su casa.
Suspiró cuando con lentitud dio la segunda vuelta a la llave.
—¡Sorpresa! —exclamaron las personas que eran excesivamente familiares para el joven.
Tenía que reconocerlo, estaba un poco en shock, bueno estaba sumamente perplejo, pensó que era gente de la empresa, pero se equivocó, frente a él estaban sus cuatro hermanas, tres de ellas con sus esposos e hijos que en ese mismo momento ya se hallaban corriendo por su moderno departamento desordenando todo a su paso. Vaya hazaña habían logrado sus hermanas al lograr mantenerlos quietos por un rato.
—Mi cumpleaños fue hace 3 meses —atinó a decir.
Y como lo suponía no fue escuchado y ya se encontraba siendo llenado de besos y abrazos que lo dejaban sin oxígeno.
—Estás tan grande y guapo. Te extrañábamos tanto —exclamó una mujer de largos cabellos castaños.
—Si es tan lindo, ¿por qué no nos has ido a ver? —reprendió otra que le arreglaba el desordenado cabello del joven.
Volvió a suspirar tratando de resistir lo que más pudiera a los ataques de cariño excesivo que le estaban brindando sus 4 hermanas mayores.
—¿No creen que al pobre ya le quedo más que claro que lo extrañaban y que lo quieren? Si siguen así lo dejaran sin aire.
—Gracias, Hao —agradeció Shaoran a uno de sus cuñados.
—Mi amor, que eres malo —dijo una de las 4 hermanas de Shaoran, Fanren, a su marido.
—Querida, es la verdad.
Finalmente sus hermanas lo soltaron y sus músculos lo agradecieron, de seguro mañana le dolerían. Caminó con cierta dificultad puesto que uno de sus sobrinos se cruzó en su camino.
—¿Y… qué cuentan? —preguntó mientras se sentaba al lado de su hermana mayor, Shiefa.
—Nada nuevo, lo mismo de siempre, todo bien en el trabajo, los niños están cada vez más grandes y… ¡Ay! Lo olvidaba, Feimei tiene que contarte algo.
Dirigió la mirada hacia la aludida quién se sonrojó un poco y se puso nerviosa. A pesar que sus hermanas eran bien expresivas y extrovertidas, Feimei se parecía un poco a él en ser algo tímida —bueno con algunas excepciones como las muestras excesivas de cariño— y cerrada en lo que respecta a ciertos temas.
Shaoran le sonrió y ella le devolvió el gesto.
—¿Qué es lo que debo saber, hermana? —cuestionó el castaño con cierta preocupación.
—Bueno…—suspiró—: Yo… estoy comprometida.
El resto de sus hermanas ya estaban chillando de alegría como si recién se hubieran enterado de todo, los hombres presentes y esposos de ellas solo sonreían mientras Shaoran no lograba creer bien todo.
—¿En serio? —preguntó atónito. Le era difícil creer que su hermana fuera a casarse, siempre le dijo que no se casaría por medio de un matrimonio arreglado pese a que ello era común en su familia. El resto de sus hermanas se habían casado así.
—Claro que sí —respondió otra de sus hermanas.
Frunció su ceño y se puso de pie acercándose a Feimei quien seguía un poco incómoda por la situación. Los demás siguieron hablando del tema y de la ceremonia que se aproximaba.
Cuando llegó al lado de su hermana la miró por un momento.
—¿No quieres, verdad?
—Me conoces muy bien —susurró la chica de mirada ámbar casi idéntica a la de su hermano menor.
—Lo sabía, así que nuestra madre se saldrá con la suya, pero yo no lo permitiré —afirmó Shaoran molesto.
—Shaoran…
—Se los dije hace un par de años —le interrumpió—: no dejaré que ninguna de mis hermanas se case con alguien a quien no amen, y he cumplido con ello, y esta vez no será distinto.
Feimei esbozó una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza, pero su rostro seguía mostrando preocupación.
—Yo…
—¿O acaso lo amas? —preguntó Shaoran al ver el rostro compungido de su hermana.
La chica negó con su cabeza.
—Entonces ya se ha dicho, hablaré con nuestra madre y el casamiento no se hará.
—Es que Shaoran no creo que sea tan sencillo…
—¿Por qué?
—Hay algo que debes saber —la chica lo miraba con cierta desesperación, su hermano no le dejaba decir nada y la interrumpía a cada momento.
Los niños seguían corriendo alrededor de ellos y gritando, por supuesto que Liang se había unido a los juegos de sus primos.
Iba a volver a preguntar, pero se vio obligado a esperar cuando tocaron el timbre e hicieron aparición los padres de Liang, detrás de ellos divisó a su madre con otras personas a las cuales no había visto jamás en su vida.
Sus hermanas trataron de poner orden en sus hijos, pero de nada sirvió.
—Madre, ¡al fin llegas! —exclamó Fanren mientras sostenía a duras penas la mano de uno de sus hijos quién solo quería unirse al juego de sus primos.
—El tráfico fue el culpable —se excusó Ieran Li con su rostro serio, lo que era muy habitual, daba la impresión que nada le divertía.
Shaoran se acercó a su progenitora para saludarla.
—¿Cómo está? —preguntó.
—Muy bien. Hace mucho que no nos vemos, estás igual… solo un poco más desaliñado y con el cabello bastante largo.
Los presentes rieron. Shaoran solo encogió los hombros y no dijo nada. Estaba acostumbrado a que su madre lo criticara por su vestimenta y en sí por todo lo relacionado a la banda. Nunca le gustó la idea de que su hijo fuera un cantante, ella quería que su único hijo varón estuviera al frente de las empresas Li, agradecía a su padre quien siempre lo había apoyado y que logró convencer a medias a Ieran Li de dejar a su hijo hacer lo que realmente quería, aunque cada cierto tiempo Ieran aparecía pidiéndole que ingresara a las empresas, que era su deber, y que la carrera de cantante no le duraría toda la vida, eso pensó que iba a ocurrir el día de hoy, pero al tener a toda su familia en su hogar le hizo descartar que de eso no se trataba esta visita.
—¿Y mi padre? —preguntó al no ver a su progenitor junto a su madre.
—Ya viene, fue a buscar a Maisie —respondió su Ieran tomando asiento.
—¿Maisie? —preguntó Shaoran.
—Sí, en eso quedamos, pensé que lo sabías.
Ieran Li dio una mirada desaprobatoria a sus hijas.
—Ya veo —dijo analizando las miradas de sus hijas—. No le han dicho nada.
Shaoran miró a los presentes pidiendo una explicación y cuando iba a preguntar nuevamente tocaron el timbre. No tenía un buen presentimiento, miró a sus sobrinos quienes habían tomado una pesada estructura que tenía forma de gramófono. Tragó pesado, en el preciso momento que se dirigía a quitárselos fue para su pesar nuevamente interrumpido.
—¿Cómo está mi lobo? —preguntó un hombre muy parecido a Shaoran.
—¡Papá! —exclamó el castaño sonriéndole como pocas veces lo hacía con los demás. La diferencia entre la relación con su madre y padre eran realmente notorias, con su padre podía hablar de cualquier tema y olvidando las solemnidades, sin embargo, con su madre apenas hablaban, y esto no solo le sucedía a él sino que a todas sus hermanas.
—Déjame darte un abrazo y felicitarte —dijo con mucha felicidad Hien Li.
Shaoran escuchó un lamento de parte de los demás y frunció el ceño.
¿Qué diablos sucedía?
Sintió los brazos de su padre rodeándolo y respondió robóticamente.
—Están tan grandes todos —comentó orgulloso. Luego frunció un poco su ceño, gesto que había heredado su hijo, y mirando a su alrededor preguntó—. ¿Dónde está Maisie? Venía recién conmigo.
—¿Quién es Maisie? —cuestionó de nuevo Shaoran.
—¿Cómo que quién es Maisie? —preguntó alegremente el padre del joven—. Estos jóvenes olvidan todo. Traigan a Maisie.
A los segundos una joven de la misma edad de Shaoran apareció frente a todos. Shaoran la observó detenidamente, su rostro le era un poco familiar, pero no recordaba dónde la había visto. Era una joven bella de facciones delicadas y de ojos de un lindo color avellana.
—Nada de timidez, salúdense cómo se debe —ordenó el padre de Shaoran mientras empujaba a su hijo situándolo al lado de Maisie.
—Querido, creo que falta un gran detalle —comentó Ieran Li quien se había puesto de pie.
—¿Qué sucede?
El padre de los Li observó a su hijo y luego de unos segundos entendió todo. Negó con la cabeza y miró al techo como pidiendo una plegaría.
—Por todos los dioses, en fin. Shaoran, te presento a Maisie, Maisie, te presento a mi querido hijo.
Shaoran saludó muy caballerosamente a la chica y ella le respondió con una tímida sonrisa.
—Confié en que tus hermanas te dirían, pero veo que no fue así —reprochó Ieran—. Shaoran, Maisie es tu…
—¡Cuidado, Fang! —gritó una de las hermanas de Shaoran.
—¿Qué dijo? —preguntó Shaoran.
—Que Maisie es tu prometida y futura esposa —respondió su padre.
Observó a su familia escéptico y no pudo decir nada más porque en ese preciso momento vio volar por los aires la estructura con la que jugaban sus sobrinos, más bien el premio que había recibido hace un par de meses.
—¿Qué les dije? ¡Son unos diablitos! Lo siento, Shaoran.
El castaño no dijo nada, solo miraba toda la escena estupefacto.
—Un esposo, eso es lo que necesitan —afirmó la esposa de Fujitaka Kinomoto.
Todos los que se hallaban en la mesa miraron a Nadeshiko: una asintió efusivamente con su cabeza, otro soltó un gruñido: una perfecta imitación de los que hacía Kero, el perrito de Sakura. Dos sonreían disfrutando de la situación que se comenzaba a dar, por otro lado la chica de mirada verde negaba con la cabeza mientras que su mejor amiga fruncía un poco su ceño. El restante invitado tenía el rostro serio no habiendo ninguna variación en su expresión.
Sonomi Daidouji, madre de Tomoyo, afirmaba en señal de apoyo a lo que había dicho su prima:
—Claro que sí, están en edad de asentar finalmente cabeza.
—Madre, tenemos 26 años, ¡26! Dios, me casaré cuando yo quiera no cuando ustedes lo estimen conveniente.
—¡Tomoyo! —exclamó su madre un tanto avergonzada.
—Tía Sonomi, creo que Tomoyo está en lo cierto, somos muy jóvenes aún y ni siquiera tenemos algún prospecto —dijo Sakura apoyando a su amiga.
—Exactamente, Sakura no necesita a ningún mocoso a su lado —opinó Touya.
—Lo mejor para ti sería que Sakura nunca tuviera a algún mocoso como le dices —comentó un joven de cabellos grises y gafas.
—¡Cállate, Yuki! —gruñó Touya a uno de sus mejores amigos.
—Chicos, chicos, cambiemos el tema mejor —propuso amablemente Fujitaka.
—Discúlpeme, tío, pero es un tema que me tiene más que saturada, siempre es lo mismo —opinó Tomoyo quien doblaba una servilleta con bastante rapidez.
—Es cierto, creo que hay que dejar zanjado este tema —secundó Sakura, aún estaba un poco molesta con su prima por la situación del pub, pero debía detener el afán de su madre y de su tía de casarlas lo antes posible, o sino Tomoyo seguiría teniendo discusiones con su madre, y sabía que Nadeshiko había querido juntarlas para que limaran asperezas y volvieran a llevarse como antes.
—Yo solo quiero ver a unas Sakuritas y a unos Touyas en esta casa —habló la mujer de largos cabellos grises haciendo un puchero.
—Mamá… no te aflijas, ya me casaré —no le gustaba ver a su mamá triste por lo que se sentía en la obligación de subirle algo el ánimo—, aunque Touya debería asentar cabeza primero ya que es el mayor.
—¡Qué me metes a mí! —exclamó el moreno lanzándole una mirada asesina a su hermana menor quién le sacó la lengua a modo de burla.
Todos rieron, bueno menos un chico de cabellos plateados y quien solo miraba la escena con bastante interés, pero sin dar muestras de estar divirtiéndose a diferencia de los demás.
—Bueno, solo deseo que la espera no sea tanta, sigan el ejemplo de sus padres, yo me casé a los 16 —comentó Nadeshiko a ver si sus hijos se animaban un poco para seguir su ejemplo aunque no sirvió de nada, más bien terminó molestando a su prima.
—¡Porque tu esposo es un pervertido! —exclamó Sonomi.
Los demás suspiraron ya estaban acostumbrados a la discusiones que siempre empezaba Sonomi y que Fujitaka las ignoraba y solo sonreía.
Luego de que finalmente Sonomi se hubiese calmado volvieron a tocar el tema del casamiento. A todos sorprendió cuando Yue, hermano de Yukito, sacó la voz:
—Con todo el respeto que se merecen, señora Kinomoto y señora Daidouji, creo que tanto Sakura como Tomoyo ya son adultas, pese a que a simple vista aún parecen unas jovencitas, pero como adultas que son, ellas son las que deben decidir cuándo deben "asentar cabeza", y claramente debe ser con la persona a quienes ellas amen y con quien quieran formar una familia.
—Gracias, Yue —la castaña le sonrió con mucho agradecimiento, por fin alguien decía algo a favor de las dos.
—Ya, está bien, Yue tiene razón, dejaré mi afán de buscarles un novio —Tomoyo le sonrió a su madre—, pero si llegan a los 33 solteras… ¡Mi afán volverá!
"Tendré que buscarme a alguien sí o sí antes de los 33"
Pensó Sakura, pensamiento muy parecido al que tenía Tomoyo mientras veía la cara de decisión en su madre.
Luego de haber almorzado, la castaña se dirigió a su cuarto para ordenar sus cosas ya que en la noche volvería a Tokio. Unos suaves golpes a su puerta llamaron su atención. La cabeza de su prima y mejor amiga se asomó, negó con la cabeza y siguió con su labor.
—No puedo creer que aún sigas enfadada —le escuchó comentar mientras cerraba la puerta de la habitación—, ¿qué tiene de malo compartir un rato con unos chicos guapos y que nos pagaron las bebidas?
Se sentó en la cama de Sakura tras haber dejado en el suelo el montón de cojines y peluches que tenía su amiga.
—Después los dejas en donde estaban —habló ni siquiera mirando a Tomoyo a los ojos.
—¡Sakura, me exasperas! No te hagas la enojona porque el papel no te resulta conmigo.
Dejó a un lado la camiseta que había recibido como regalo y miró a su amiga.
—Es solo que parece que todo lo relacionado con él me persigue, ni siquiera he podido escribir algo decente para la columna de esta semana, es como una pesadilla, no sé qué pretende con sus juegos.
—Oh, por Dios… tiras tu furia contra el mundo porque un chico sumamente guapo se cruza por tu camino —negó con la cabeza—, ¿tu mente logra dimensionar lo que te está pasando? Estoy segura que cualquier mujer te envidiaría, a todas nos gustaría que un chico así se cruce en nuestras vidas.
—Tomoyo, él es un rockstar…
—¿Y eso qué? Yo soy fotógrafa y periodista, ¿cuál es el problema?
—¿Y me lo preguntas? Sabes cuál es el problema.
—Lo que dicen de él, ¿no? Pero si lo que más han dicho fue sobre el supuesto affaire con Miss Japón, y bueno, cuando empezó en la banda era solo un jovencillo, el cual estaba comenzando a conocer el mundo, nosotras también pasamos por algo parecido, ¿recuerdas cuando estábamos en ese bar y te subiste al escenario…
—¡Shh! Calla, las paredes pueden oír.
—Pero si todos saben, inclusive Touya, Yue le dijo.
—¿Qué?
Tomoyo soltó una carcajada.
—Sakura, eso pasó cuando teníamos 19, y Lobo también hizo sus cosas como todo joven, pero ahora está mucho más maduro.
—Deberías entender mi punto, hablas de él como si lo conocieras de años, ni tú ni yo lo conocemos tan bien para poder decir que él es casi un santo y que no es igual a los otros integrantes de la banda.
—Sí, no puedo negar que tu punto es correcto, pero lo entrevisté, y es un buen chico, en serio, y métetelo de una buena vez en esa cabezota testaruda que tienes.
Soltó un gruñido.
—Es un buen chico como el tal Hiragizawa.
—¿Qué tiene que ver Eriol en esto?
—¿Eriol? Qué rápido se hicieron amigos —ironizó.
—Sakura, somos mujeres adultas, lo que cada una haga con su vida es cosa de una, como por ejemplo que yo le diera mi número a Eriol o que tú hayas tenido otro encuentro con el dios griego y aún no quieras decirme nada , pero está bien, es tu vida.
La chica de ojos verdes se abochornó y luego negó con la cabeza.
—¿Cómo lo sabes? —siguió la mirada de Tomoyo.
—Sé perfectamente que jamás en tu vida te comprarías una camiseta de The Wolfs, a no ser que haya sido un regalo que por más que no te agrade mucho jamás lo dirías porque sabes que es un gesto que de seguro te enterneció aunque sea un poquito, y si me preguntan quién pudo haberte obsequiado eso, solo alguien con un cuerpazo de película y con una voz sumamente bella se me viene a la cabeza.
—Me está asustando bastante tu perspicacia.
—Vamos, también vi la camiseta talla L al cubo tirada en la esquina, es lógico que también te la prestó, lo que me lleva a preguntarme el por qué, a no ser qué… ¡No puede ser! —la amatista abrió los ojos más no poder.
—Detente, Sherlock, te estás pasando de la raya… y no pienses estupideces.
—Oh, vamos, Watson, era una posibilidad —levantó sus cejas—Ya te pusiste roja. Si hubiesen llegado a eso sí que serías la envidia de muchas.
—¡Calla! Realmente no sé cómo podemos ser amigas, me avergüenzan tus pensamientos pervertidos.
—Igual seríamos amigas, somos primas, así que sí o sí no podrías deshacerte de mí con mucha facilidad.
Soltó un suspiro de resignación, con Tomoyo no se podía hablar.
—Entonces, cuéntame qué sucedió para que mis pensamientos a los cuales calificaste de pervertidos se esfumen.
Observó con bastante molestia a Tomoyo quien ahora se había recostado en su cama y la miraba esperando que ella le contara lo sucedido con el castaño el día de ayer.
—Te daré un empujón… supongo que te vino a dejar, ¿verdad? —asintió—. Okey, y te regaló esa simpática camiseta, está buena, le pediré una a Eriol, deben ser un poco caras… Está bien, seguiré, estás siendo presa del enojo ¡Dios! Sonríe, te ves mejor en esa faceta, no con el ceño fruncido, solo a Touya le queda bien ese papel, pero volviendo a lo que importa… Hay muchas posibilidades de por qué esa gigante camiseta está aquí, ya descartamos una posibilidad…
—Tomoyo, basta, me estás exasperando —la amatista sonrió con bastante suficiencia, lo había conseguido, era tan fácil sacar de sus casillas a su amiga, y ahora podría escuchar de la boca de ella lo ocurrido anoche y no teniendo que estar sacando la información casi a la fuerza aunque si ella no hubiese querido empezar a colaborar no le hubiese costado para nada seguir con el juego de detective.
—Entonces, te cedo la palabra.
—Cuando se fueron, me aburrí y me fui a la laguna, no me preguntes el por qué, pero sumergí mis piernas en el agua y de la nada escuché un golpe fuerte seguido de un quejido y me asusté, terminando sumergida en el agua por el susto que me llevé, y cuando logré salir a flote lo vi… —suspiró—, sí, a él, bueno, resumiendo, le espeté que si acaso me estaba siguiendo, me dijo que no, y después ofreció ayudarme, no quise, pero me obligó a aceptar su ayuda, me llevó al bus, me pasó ropa, específicamente la camiseta ultra grande y unos jeans, y luego me trajo en esa moto del infierno que tiene, pero antes nos detuvimos en una tienda y compró la camiseta de mi talla, la cual me la entregó cuando ya se iba, y eso —dijo sentándose en su cama un tanto acalorada al acordarse de la nota que venía junto con el regalo.
—Tengo la sensación de que me estás ocultando un gran detalle —comentó Tomoyo—, ese "y eso" con cierto rubor en tu rostro te delata.
Se puso de pie y fue al basurero que tenía junto a su escritorio, sacó de él un papel que se encontraba hecho una bolita, cuando ya estaba cerca de Tomoyo se lo tiró.
—¡Hey, más cuidado! —llevó sus manos al papel y con delicadeza lo abrió quedando bastante sorprendida con lo que acaba de leer—, y yo que pensé que era tímido.
—¿Te das cuentas? Por eso me cuesta creer que lo defiendas tanto, si vieras lo galán que es, se nota que sabe lo que hace —a su mente llegaron las miradas y comentarios que el chico le hacía, otra vez el sonrojo volvió a su rostro.
—No sé tú, pero a ese dios griego le gustas aunque sea un poco, o sino no se hubiera molestado en darte este obsequio.
—No soy tonta, Tomoyo. Te apuesto que hace lo mismo con todas.
—Y sigues con lo mismo, ya te lo he dicho, cuando lo entrevisté logré captar que es un muchacho tímido, bueno quizás no tanto, y no creo que le guste jugar con los sentimientos de las mujeres. Sé que otros de los integrantes de la banda son unos don juanes pero no creo que Li lo sea.
—Seguro…
—Exageras, estoy segura que lo hace solo contigo, ya verás que tengo razón.
Negó con la cabeza. Cuando a Tomoyo se le metía algo entre ceja y ceja no había quién la sacara de ello.
Dirigió su observación a un rincón de su cuarto.
—Tomoyo, necesito un favor —pidió la castaña al ver los jeans y la gigante camiseta que Lobo le había prestado.
—¿Cuál sería?
—Que averigües la dirección de Li, me comprometí a devolverle la ropa que me había prestado y además… quiero dejarle en claro que no me gusta su manera de coquetearme y tratarme como si fuese una fan enamorada de él.
Tomoyo alzó una ceja.
—Está bien, lo haré, aunque no comparto lo que quieres hacer, es un buen chico —insistió pero su amiga no quería entender. Tomó la ropa que tenía Sakura doblada en un costado de la cama y comenzó a guardarla en la pequeña maleta de la castaña.
—Somos polos opuestos —comentó tras unos segundos de silencio—, y no me gusta ese mundo al que pertenece.
—¿Sabes? —preguntó dejando a un lado lo que estaba haciendo y mirando a su amiga con una sonrisa que le provocó un escalofrió a Sakura—. No te creo nada, estoy segura que te debes de poner aunque sea un poquito nerviosa cuando te mira y te sonríe, quizás hasta te guste aunque sea un poquito, la seguidilla de sonrojos que mutan en tu rostro te delatan, Sakura.
¿Cuántas veces ya llevaba poniéndose roja? De seguro ya tenía todo un récord. Solo atinó a decir lo primero que se le vino a la cabeza para cambiar el tema que la tenía más que harta.
—Quiero que me busques una cita.
"¿Qué estoy haciendo? Sakura, eres una tonta"
—¿Qué? —exclamó la amatista abriendo sus ojos a más no poder.
—Eso, no me gusta que mi madre esté triste… quizás tenga razón y sea hora de que "asiente cabeza"
—¿De qué mierda hablas? A no, no, señorita… ¡Hace un momento hablamos de Lobo y de la nada sales con esta tremenda estupidez! —exclamó poniendo sus brazos como garras.
—Creo que sería bueno —opinó la castaña poniendo el tono más inocente en su voz logrando que su amiga relajara su ceño fruncido y le sonriera.
Así te olvidadas de la sonrisa de un castaño.
"Hey, no es por eso"
Sí, claro…
"¡Cállate!"
—Bueno está bien, sé de alguien que feliz tendría una cita contigo.
—¿Quién? —preguntó con suma curiosidad.
—Sor-pre-sa.
—Ay, que eres mala, Tomoyo —comentó haciendo un puchero.
—Hoy es domingo, así que, mañana mismo lo conocerás.
—¿Mañana?
No se esperaba que su amiga fuera tan rápida y organizara todo, ya veía las estrellas alrededor y sus ojos soñadores, claramente la idea que en un inicio había molestado a Tomoyo le había terminado gustando, y de seguro su "cita" sería con bastante algarabía y preparación ya que si había algo que sabía hacer perfectamente su amiga eran eventos, por más insignificantes que fueran.
Suspiró, tendría que abstenerse a la consecuencias de sus propias acciones, ¿quién la mandaba a no pensar bien antes de actuar o más bien hablar?
Ese Lobo era el culpable de todo. Maldito el día que se le ocurrió aceptar hacer una columna de bandas de rock, si no hubiese aceptado nada de esto estaría sucediendo y su vida seguiría de lo más bien.
—No, Feimei no se casará obligada.
Estaba furioso, sentía esa rabia de ver lo injusto que podía ser la vida y la impotencia que eso le provocaba. Luego de haber escuchado las palabras de su padre de inmediato pidió hablar privadamente con él y con su madre. Se encontraban en la pequeña biblioteca que tenía en su departamento, su madre lo miraba seriamente y con esa mirada que desde que tenía memoria le intimidaba pero ahora no, la felicidad de su hermana estaba en juego y quizás la de él igual, pero prefería mil veces aceptar su matrimonio con tal de salvar a su hermana de un contrato tan tradicional en su familia y que por supuesto aborrecía.
—Tus hermanas se han casado así y nunca han soltado queja alguna.
—Sí, madre, eso no se lo discuto, pero la gran diferencia radica en que mis hermanas se casaron enamoradas ya de mis cuñados, ya que se conocían de años, pero Feimei ni siquiera conoce a ese tal Caleb Tsung.
—Caleb es hermano de Maisie —informó Hien Li.
Shaoran frunció su ceño.
—Ya veo, así que todos entramos en el pack.
—Hijo, no empieces —amenazó su padre.
—Claro, de seguro les pusieron una condición y es por ese motivo que escogieron a Maisie como mi prometida…
—Hijo…
Claro que seguiría, no le importó que su padre lo mirara enfadado, iba a soltar todo de una buena vez.
—Díganme, ¿cuánto dinero entrará a las arcas de los Li? De seguro mucho.
—¡Shaoran, basta! —exclamó Ieran Li.
—¿Cuál es el motivo de que quieran que nos casemos con ellos?
—La familia Tsung es muy reconocida en nuestro país y se cerrará un contrato con sus empresas y luego de conversaciones salió el tema de nuestros hijos, no fue algo planeado como piensas —aclaró Hien—. Shaoran, Tao Tsung ha pasado por un duelo muy doloroso después de la muerta de su esposa, imagina su preocupación de tener dos hijos sin su madre y esa intranquilidad de qué les pueda deparar el futuro. Maisie, tu prometida, es una joven muy educada, dirige la empresa junto a su padre.
—Tao desea una buena esposa para Caleb, y nosotros quedamos conformes con su descripción y de seguro será un excelente marido para Feimei —continuó Ieran.
—¿Y yo qué tengo que ver en todo?
—Tao Tsung accederá al negocio y al matrimonio entre Caleb y Feimei… —Ieran miró con cierta duda a Hien, quien solo le hizo una seña con su mano para que prosiguiera—. Accederá al negocio con la condición de que tú te cases con su hija, y bueno... así se cerrará uno de los contratos más importantes para nosotros y además, la fusión con los Tsung que serán desde luego parte de los Li luego de los matrimonios.
Se sentó con bastante lentitud y miró un punto fijo, sus puños estaban tan cerrados que debido al dolor que comenzó a sentir en sus palmas soltó un poco la presión que ya le estaba haciendo daño. Dinero, dinero y más dinero, quería a sus padres, pero no entendía su lógica ¿No es que supuestamente ellos debían velar por la felicidad de los hijos? Ni él ni Feimei serían felices con un matrimonio arreglado y solo con el fin mayor de unir los negocios de dos grandes familias adineradas.
Pero de algo se había dado cuenta, si él no se casaba con Maisie su hermana no podría casarse con el tal Caleb. Sonrió triunfantemente, quién manejaba la situación era él, y estaba seguro que sus padres tenían plena confianza en que sus hijos acatarían, pero qué equivocados estaban, él no sería más un títere, desde que se fue de su casa a emprender su sueño la leyes del clan Li para él habían dejado de existir.
Se levantó de la silla acolchada en la que se encontraba y con seguridad caminó hacia la ventana que mostraba la ciudad de Tokio, dirigió su vista a las calles y al ajetreo que había pese a que era domingo. Se detuvo a mirar a un perro que por poco se salvó de ser atropellado. Una pequeña parecía gritarle al animal, luego apareció una joven mujer, de seguro la madre de la niña, quién tomó la mano de la pequeña y se dirigieron al cachorro, que tras haberse salvado de una muerte segura, se mantuvo quieto en la acera. La mujer lo acarició y sintió un poco de pena al darse cuenta que la niña que podría tener la edad de Liang, ahora lloraba, le había gritado un "No" casi con desesperación al pobre animal que ahora era abrazado por ella con mucha efusividad.
Trajo sus pensamientos a su realidad, amor, ese sentimiento que existía en su familia, sus padres se casaron porque se amaban, al igual que sus hermanas, ¿por qué él y Feimei no podrían tener ese mismo derecho? A la mierda el dinero, ellos tenían, y mucho, conocía muy bien a Hien, él no querría que sus hijos se casaran sin amor, entonces ¿por qué? Ellos no tenían la intención de casarlos aún, Ieran había comentado que el tema salió como si nada… Algo no calzaba del todo, sin embargo, decidió dejar sus dudas para otro momento ya que lo mejor era centrarse en lo que más apuraba.
—Shaoran… —se volteó y sostuvo la mirada de su madre.
—Lamento informarles que esa súper alianza no podrá hacerse.
—¿Qué estás diciendo? —preguntaron el matrimonio al unísono con cierta preocupación en el rostro.
—Eso que han oído.
—Explícate, Shaoran —exigió Ieran.
—No puedo porque tengo novia y con ella planeo casarme, y no me obligarán a contraer matrimonio con otra mujer a quién no amo a menos que sea mi novia la futura esposa en cuestión.
Trató de decir con la mayor convicción la mentira que había creado, su padre lo miraba asintiendo lentamente mientras que su madre lo observaba con ojos inquisidores, sí, tenía perfectamente claro que a Ieran Li era muy difícil engañarla, pero por el momento se estaba tragando todo el asunto.
—Sí es así… exijo saber el nombre de la mujer que le robó el corazón a mi hijo y ver si realmente puede llegar a ser una buena esposa y por sobre todo si tiene las agallas para ser parte de los Li y acatar lo que eso conlleva —dijo Ieran Li.
Shaoran tragó pesado, no todo podía salir bien.
—¿Y no dirás nada? Lo mínimo que me gustaría saber es el nombre de mi futura nuera —pidió el padre de Shaoran tratando de poner un poco de humor en sus palabras.
—Claro… se llama…
Rápidamente comenzó a pensar en una mujer… Nakuru estaba con Lain, Chiharu estaba con Takashi, y sí, esas eran las únicas mujeres y amigas que tenía.
Aunque se acordó de alguien más…
—Shaoran, ¿qué sucede? ¿Acaso olvidaste el nombre de tu novia? —preguntó una perspicaz Ieran Li al percatarse de la duda en su hijo.
"Estoy completa y jodidamente perdido"
Notas de Caris:
¿Habrá alguien que seguirá interesada (quizás exista uno que otro interesado) en esta historia?
Ahhh, definitivamente ni siquiera diré cuando planeo actualizar, recuerdo que les escribí cuando respondí sus RR que iba actualizar a más tardar hace como 3 domingos, y la cosa no salió como yo lo planeaba, en realidad, nunca las cosas salen como uno las planea. Trataré de ser breve, mucho que estudiar, y la pantalla de mi notebook había muerto, y tras casi semana y media del deceso revivió como el ave fénix (xD), pero durante los días de su supuesta muerte me compraron un nuevo note, ya que salía mejor comprar uno nuevo que mandar a arreglarlo, en fin, cuando creí que la tragedia se había acabado, y mientras pasaba todos los documentos a mi nuevo notebook, confié en que todo se había pasado bien razón por la cual eliminé de mi viejo note resucitado casi todo, pero entre el todo estaban mis fics y cuando empecé a buscarlos me di cuenta que solo algunos quedaron guardados pero los que estoy publicando no, y fui presa de la desesperación, hasta que me acordé que tenía respaldo (menos mal) de igual modo descargué un programa que logró recuperar los documentos eliminados *-*
Bueno, dejando a un lado mi casi tragedia, espero que el capítulo les haya gustado, la historia comienza a tomar más forma por así decirlo, y se podrían hilvanar una que otra teoría, ¿o no?
Mil gracias por sus comentarios, adoro leer sus RR, y responderlos también :)
Creo que me he alargado bastante jajaja como siempre, pero antes de despedirme quiero informarles que me hice una cuenta como Caris Bleu en Facebook, así que las que quieran me agregan :)
Muchos, muchos saludos, y nos leemos.
¡Qué estén muy bien!
PD 1: ¡Un micro avance del capítulo 7!
—¿Creíste que se creerían todo? Hermano, estamos hablando de Ieran Li, a nuestra madre no se le escapa ninguna mosca, y no sé por qué, pero menos mal que se me ocurrió preguntar para donde iban.
—Gracias.
—Tendrás que actuar rápido o tu plan se irá por la borda.
—Lo sé, te dejo, luego hablamos.
—Suerte, hermanito.
PD 2: Okey, sé que no dice mucho jajaja pero algo es algo xD
PD 3 Caris del 2022: Este cap tiene algunos cambios, sobre todo en la última parte.
