Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.


No tan usual


Capítulo 8

Conociéndote

Nada como una ducha tibia para relajarse o al menos intentarlo. La semana se le había hecho eterna y sumémosle a eso, insomnio. Todo lo del contrato de negocios con los Tsung le parecía algo raro, pero al menos había podido "eliminar" el plan de casamiento por dos que habían acordado sus adorados padres… por el momento, ya que nada estaba dicho y dependía del buen corazón de una castaña con carácter, demasiado excesivo, pero que al fin y al cabo podría albergar un buen corazón, solidario y gentil.

O pecaba de ingenuo por confiar en que ella diría finalmente que sí o realmente era un estúpido al confiar en una chica que conocía relativamente poco y que además había dicho al mundo entero que creía que era un mujeriego con todas sus letras.

Dejando a un lado el negativismo, salió con bastante cuidado de la ducha ya que repetidas veces se había resbalado al tocar el piso, pero gracias al buen estado de su equilibro no se había ido de bruces en ninguna ocasión.

—¡Shao, estás peor que yo cuando me arreglo para salir con Lain! ¡Sale de ese maldito baño o entro yo a sacarte, llegarás tarde!

Gruñó.

Observó la ropa que había dejado Nakuru para que usase sin llamar la atención de los paparazzi: peluca negra, gorra, unos jeans tipo pitillo de cuero y una camisa floreada.

No lo pensó más de dos segundos.

—A la mierda.

Tomó rápidamente de su armario unos jeans gastados, unas convers y una musculosa. Como siempre su sombrero negro y gafas oscuras.

Apenas salió de su cuarto se encontró con la mirada hastiada de su amiga.

—¿Broma? ¿Para qué me pides ayuda si después haces lo que se te da la gana?

—Si le llamas "camuflaje" a lo que dejaste en mi cama…

—¡Hey! De eso se trata, vamos, Lobo jamás se vestiría con eso.

—Exacto.

Escuchó el gruñido de Nakuru y tuvo que reprimir su sonrisa.

—¡Eres un pesado! Yo solo quería ayudarte.

—Y te lo agradezco.

—Eres un idiota, Shaoran, mejor vete antes que me enfade más.

Y por más que quiso aguantar la risa no lo logró.

—Deséame suerte.

—¿Suerte? Será pan comido.

Asintió lentamente.

Anhelaba que así fuera.


Eran las 6 y media de la tarde y ya estaba nerviosa, en realidad, lo había estado todo el día. Trató de olvidarse de cierta persona que había aparecido en su camino y que gracias a él la vida tan tranquila que llevaba se había transformado en un mar de problemas.

Como autómata se llevó su cuarto americano a la boca y volvió su vista a la pantalla de su laptop, tenía que entregar su columna a más tardar mañana y llevaba escritas solo 4 palabras: NO SERÉ TU NOVIA.

Sí, eso no servía y lo tenía más que claro, la inspiración no quería venir a ella y eso no era normal, siempre se le ocurría algo por más incoherente que fuera.

Miró a sus demás compañeros de trabajo con cierta desesperación, necesitaba ideas y nada aparecía en su mente. La mayoría se había ido ya que salían a las 6, pero aquellos que trabajan en la edición debían quedarse, o quienes aún no tenían listo su trabajo, como era su caso, debían que seguir en la revista.

—¿Dónde están las portadas? ¡Impresas, al correo no me sirve! —gritó Naoko con los ojos desorbitados mientras caminaba dando grandes zancadas hacia una oficina.

"Parece un demonio… y después me dicen a mí que soy un monstruo cuando me enojo"

Vio como 4 personas corrían desesperadas tratando de alcanzar a la jefa: Naoko asustaba y mucho.

Volvió a mirar el documento de word y apretó la tecla para borrar lo que había escrito hacía más de 3 horas.

—¡Llamen a Sakura!

Saltó de la cómoda silla en la cual se hallaba y por poco también lo hace su café, no era necesario que nadie viniera a buscarla ya que todo el piso escuchó el grito de Naoko.

Pasó saliva y se puso de pie para emprender rumbo a la oficina. Casi choca de frente con una de sus compañeras quien tenía el rostro pálido y temblaba, y de seguro era la persona que venía a buscarla.

—Escuché, vamos —le susurró a la chica y esta asintió con la cabeza.

Suspiró antes de abrir la puerta.

Su vista de inmediato buscó a su jefa: ceño y labios fruncidos, Naoko y su estrés en su máxima expresión. Y que iría en aumento cuando le dijera que no tenía lista la columna, honestamente no tenía nada.

—¿Listo? —le escuchó preguntar sin mirarla ya que su atención estaba en escoger la portada definitiva para el ejemplar de la revista que saldría el lunes en las redes sociales.

—No me convence —le dijo ya sabiendo de antemano lo que su amiga le diría.

Naoko la miró por unos segundos.

—No tienes nada.

—Exactamente, creo que soy un libro abierto para ustedes —comentó Sakura tratando de poner algo de humor en su voz.

—No te preocupes, tienes plazo hasta mañana, pero a las 12 del día quiero que llegue a mi email… así que ve y habla con el rockstar, de seguro después estarás con la musa a la velocidad de la luz.

Rodó los ojos.

—No sabes cómo lo deseo, pero él no será quién la haga aparecer —masculló con esa testarudez que la caracterizaba.

—Sé que tengo razón —una chica llegó al lado de la jefa y dueña de la revista y le pasó unas hojas. Naoko se acomodó sus lentes y acercó los papeles para leerlos. Sakura vio que su amiga frunció un poco los labios y por el bien de sus oídos se alejó lo más rápido que pudo— ¿Quién escribió esto? ¿Acaso aún no aprenden la diferencia entre un punto y coma, y una coma?

Sakura negó con la cabeza, hasta a ella se le olvidaba aún la diferencia.

Se fue a su escritorio para ordenarlo, y tomó su celular para ver la hora: faltaban 20 minutos.

—Está hecha una furia.

Se volteó y vio a Tomoyo que cargaba un millar de fotografías.

¿Cuál de las dos tenía el rostro más ojeroso?

—Sí, no hay quien la detenga cuando está así, hemos tenido mucho trabajo esta semana —comentó Sakura mientras se desarmaba la trenza que se había hecho en la mañana con bastante rapidez ya que se había quedado, para variar, dormida.

—¿Mucho? Demasiado, los reportajes, las entrevistas, las sesiones de fotos, ya no doy más —dijo Tomoyo sentándose en una silla.

—Por lo menos ya tienes casi todo listo, a mí aún me falta la columna, agradezco que el reportaje que hice lo terminé de modificar ayer tras las reiteradas revisiones de la jefa.

—Sí, ahora siento bastante tranquilidad ya que solo me falta ordenar las fotos y listo. Lamentablemente allí dentro —señaló la oficina de edición—: es un caos, pero siendo honesta ya estamos acostumbradas a esto.

Hacía más de 3 años que la revista Like llevaba en el mercado. Iba dirigida hacía el público adulto joven y también muchos adolescentes la leían. Desde un inicio las suscripciones siempre fueron buenas lo que sorprendió en demasía al equipo que conformaba Like. Claramente tanto Sakura como Tomoyo sin dudar aceptaron formar parte de la idea de Naoko sin imaginarse el éxito que iba a tener la revista y pese que a veces el trabajo era demasiado, sobre todo en los inicios de la revista cuando aún estaban estudiando, ninguna cambiaría por nada la oportunidad que les brindó Naoko de formar parte de su proyecto.

—Te quedan 14 minutos —informó Tomoyo quien se había adueñado de su café.

—¿En serio? —preguntó la castaña con muy poco entusiasmo—. Bueno, mejor me largo —tomó su bolso y comenzó a buscar su café—. ¡Hey! Siempre haces lo mismo.

—Está rico, pero ve, dile a Lobo que te compre otro —bromeó la amatista recibiendo una mirada de "Cállate" de su amiga, toda la semana llevaban molestándola con el vocalista—. ¡Uy! Tanto que te enojas, sé que terminaras loquita por él y dedicándole una canción.

—No digas estupideces, por favor, de solo imaginarme haciendo eso se me revuelve el estómago… Me largo, adiós —emprendió rumbo a los ascensores dejando a su amiga bebiendo su café.

Caminó por el hall casi con dolor, realmente no quería ver al chico, el enojo había mitigado, pero pese a ello no quería verle la cara, y por más que no quisiera reconocerlo estaba un poco preocupada por su caída y algo avergonzada por su poco control de la ira.

Le sonrió a los guardias a modo de despedida y salió del edificio. Como era habitual había mucho tráfico y demasiada gente yendo de un lado a otro lo que le dificultó lograr cruzar la calle e ingresar al parque que había frente a la revista.

Buscó una banca vacía puesto que la mayoría estaban ocupadas por parejas besándose como si se fuera a acabar el mundo. Se sentó dejando su bolso a un lado y se dedicó a observar su entorno, aparte de parejas empalagosas había también niños andando en bicicleta y otros entreteniéndose en los toboganes y columpios que estaban en el centro del parque.

Llevó la vista a su muñeca y el reloj en colores rosa le informaba que faltaban 5 minutos para las siete de la tarde y no veía señal alguna de que el vocalista de The Wolfs hubiese llegado.

"Espero que su concepto de puntualidad no sea el mismo que tengo yo"


Llegó 15 minutos antes así que decidió dar una vuelta para hacer tiempo y también para relajarse y ordenar por décima vez sus ideas. La cafetería junto al parque llamó su atención: la mezcla de periodista más café le era bastante lógica y llegar con algo para romper el hielo no era mala idea.

—Dos latte, por favor.

La cafetería era la famosa con letras verdes por lo que cada café tenía un mensaje.

Sonrió al ver el café de la periodista.

—Muchas gracias.

Salió con premura al ver que ya habían pasado 5 minutos de la hora acordada. No tuvo que caminar mucho ya que Sakura estaba a solo unos metros.

Se quedó un momento observándola, su pelo largo y liso hoy estaba ondulado y con cierto desorden que le agradó bastante, le daban un toque más relajado. Vestía unos jeans ajustados y una blusa verde con un escote levemente pronunciado, y sí, no podía negar que el verde le asentaba bien.

"Demasiado"

Sonrió al ver cómo la chica movía su pie derecho de forma impaciente, al parecer el nerviosismo era algo mutuo.

Se acercó lentamente, la castaña estaba tan ensimismada mirando su celular que estaba seguro que llegaría a su lado y ella no se percataría de su presencia.


—Si sigues moviendo así ese pie te lo romperás.

Contuvo la respiración, estaba tan concentrada mirando su celular que no se había percatado que cierto rockero estaba frente suyo.

Odiaba sentirse nerviosa frente a su presencia, porque vamos, no era para tanto.

"¿O sí?"

—Supongo que puedo sentarme a tu lado… y como no dices nada asumiré que sí.

"Vamos, Sakura, di algo"

—¿Café?

Tomó casi en modo automático el café que le estaba ofreciendo Shaoran. A falta de un buen trago un café le venía de maravillas.

No pudo evitar sonreír al ver lo que decía su vaso.

"Linda noche, Fierecilla"

—Así que Fierecilla… —y bravo, al fin logró decir algo.

—Fierecilla más una carita feliz.

—Por supuesto.

—Un gran detalle.

Vio a Shaoran sonreírle y ahí, nuevamente, sintió ese nerviosismo que le hacía recordar a aquella adolescente que tenía como crush al mejor amigo de su hermano.

Vamos, ya estaba bastante grande para ponerse nerviosa por un simple hombre.

¿Simple?

—¿Cómo está tu chichón? —preguntó intentando hacer oídos sordos a su conciencia.

—Si te refieres a esto…

—¡Oh, por Dios! —exclamó al ver la frente del chico, la gafas ocultaban en gran medida un hematoma de color violáceo y en algunas partes verde.

—No es para tanto.

—¿Te duele mucho?

Mierda, mierda, mierda. Se sentía culpable y verlo a él tan tranquilo y con ese aire de aquí vengo en son de paz y sumémosle un siempre bienvenido café, le daba más cargo de conciencia.

Shaoran notó que los ojos de la chica estaban cristalinos dando la impresión de que en cualquier momento se largaría a llorar.

"No es tan fría después de todo"

—No te preocupes, ya está mejor, claro que si me toco duele.

Sakura asintió con bastante lentitud.

—Vamos, he tenido golpes peores, esto no es nada.

Prefirió burlarse de sí mismo porque no le gustó ver esa expresión de tristeza en la chica, agradecía que ahora una tímida sonrisa adornara el bello rostro de la castaña.

Parpadeó un tanto sorprendido ¿Él creía eso? ¿Desde cuándo la chica pasó de ser un monstruo furioso a un ser con un bello rostro? Decidió ir al tema que los convocaba pues estaba desvariando.

—¿Me escucharás ahora? En todo caso vine preparado, mis guardaespaldas están detrás de esos arbustos —indicó una gran mata de pequeños árboles y flores—, apenas les dé una señal aparecerán.

Sakura rio y le dio un pequeño golpe en uno de sus brazos.

—¡Hey! En serio, los llamaré si sigues.

—¿Me temes acaso?

—Después de como salí ese día de tu apartamento, créeme que te tengo bastante respeto —bromeó haciendo nuevamente reír a la chica de mirada esmeralda.

—Ya, está bien, sé que exageré un poco —alzó una ceja—, bueno, mucho, es que no vi venir todo lo que ocurrió ese día, creo que literal hice cortocircuito.

—Comparto ese sentir, fue un día de locos y bueno, acá estoy para intentar explicar el porqué de todo —suspiró—. Me vine a Japón hace 6 años y llegué a vivir junto a Eriol, a mí siempre me gustó tocar la guitarra y cantar, lo que en especial a mi madre nunca le gustó ya que ella quería que su único hijo varón se convirtiera en el sucesor de su esposo y que dirigiera las empresas de nuestra familia. Mi padre es distinto, él siempre me ha apoyado en esto, incluso él me regaló mi primera guitarra a los 4 años y quedé extasiado con su sonido, y al canto no le tengo ninguna explicación, solo canto. A Eriol no lo veía hace bastantes años y cuando llegué a su apartamento descubrí que él también sentía pasión por la música, especialmente por el bajo. Me presentó a sus amigos, y me contaron que querían armar una banda y les faltaba el vocalista, así que me dije, "¿Por qué no?" Empezamos a tocar en bares y un día apareció un tipo y nos llevó a una disquera, el resto ya lo sabes.

Prestó bastante atención en cómo articulaba cada palabra, no le pasó desapercibida la forma en que el tono de voz del chico cambiaba al hablar de su madre, ahí había algo, su relación parecía no ser del todo buena.

—¿Por qué decidiste venirte a Japón? —cuestionó.

Shaoran miró por unos segundos a unos pequeños que se reían con bastante entusiasmo y luego centró su mirada en ella.

¿Sera normal sentirse cómodo hablando con alguien a quien conoces recientemente?

De alguna forma Sakura le transmitía confianza y extrañamente tranquilidad. Su entorno siempre le decía lo reservado que era con ciertos temas, sin embargo, la castaña parecía ser de esas personas que podían entender y no juzgar.

Aclaró su voz.

—Porque… me sentía ahogado en China, mi familia es bastante conservadora y muy estructural. Tenía más que claro que si seguía ahí iba a terminar casado antes de los 25 y encerrado en una oficina, y yo no quería eso para mi vida. La música era lo que me llamaba y es lo que me sigue llamando, así que preferí irme.

—Comprendo, seguiste tus sueños… ahora bien ¿y qué tengo que ver yo en esto?

Sus ojos verdes entrecerrados le causaron gracia.

—Tienes muy apegado tu lado periodístico Sakura Kinomoto —comentó provocando que la chica se sonrojara un poco—. Tres de mis hermanas se han casado por medio de matrimonios arreglados, yo y Feimei estamos solteros por el momento, bueno eso creía hasta el domingo pasado, día en el cual llegó toda mi familia y me enteré que tenía una prometida y que me iba a casar.

Sakura abrió sus ojos a más no poder.

—Sí, creo que esa misma expresión hice —agregó sonriendo—, resumiendo yo debía casarme con la hija de unos futuros socios de mis padres, y si me caso se hará una gran alianza y además mi hermana se debía casar con el hermano de mi "prometida".

—Pero, ¿cómo? ¿Tus padres accedieron a eso sin preguntarles? —le preguntó Sakura casi en estado de shock.

—Sí.

—Pero eso es de locos, es horrible, es como un trueque por dinero.

—Lo sé, pero mis padres nunca se imaginaron que yo me iba a negar a sus órdenes, pero lo hice. No voy a permitir que mi hermana se case con alguien a quien no ame. Mis otras hermanas se casaron por medio de matrimonios arreglados, pero conocían hace bastante a sus prometidos y el amor estaba presente, sin embargo, Feimei ni siquiera lo conoce, nunca lo ha visto. Y en mis manos está la felicidad de mi hermana y sé perfectamente que puedo impedir que ella se case con ese. No dejaré que mis padres se salgan con la suya, por lo mismo les dije que yo no me iba a casar con la chica ya que tenía una novia y es con quien planeo casarme.

Y pese a que entre ellos no había nada Sakura sintió su rostro enrojecer y miró hacia otro lado para que Shaoran no notara su vergüenza.

—¿Por qué yo? —le preguntó luego de unos segundos de silencio.

—Bueno… es que no tenía a otra persona.

—Pero si eres un conquistador y apenas me conoces —argumentó.

—Sakura, no soy un conquistador, tengo dos buenas amigas, pero tienen pareja, y me acordé de tu nombre, ya que me pedían el nombre de mi supuesta novia… y les dije el tuyo —explicó un Shaoran demasiado nervioso.

Sakura frunció el ceño, okey, lo entendía, pero aún no le daba un buen argumento de por qué ella.

—No me casaré contigo —agregó al cabo de unos segundos y con mucha convicción.

—Lo sé, yo tampoco planeo casarme, pero mis padres creen que nos vamos a casar.

—Puedo fingir ser tu novia, pero no me casaré —insistió.

—Okey, hagamos el teatro de que somos novios, que nos amamos y toda esas cosas, la idea es mostrarles que en verdad nos vamos a casar, pero obviamente no llegaremos a eso.

Lo pensó por unos segundos, no debería ser algo tan difícil, a lo sumo vería a su familia un par de ocasiones, aunque mentir y actuar no era algo que se le diera con tanta naturalidad, pero podía intentarlo.

¿Qué podría salir mal?

—Digamos que acepto… ¿hasta cuándo tendríamos que hacer esto?

—No lo sé.

—¿Cómo que no lo sabes? —vio a Sakura fruncir el ceño.

—Es que no he pensado en eso —agregó rápidamente, estaba ganando la batalla y no quería que Sakura diera pies atrás.

No era mentira, aún no se había cuestionado ese gran detalle. Sus padres creían que se iban a casar, por eso el plan de que su hermana se casara se había ido por la borda junto con la alianza con los Tsung.

De la nada recordó las palabras que dijo su madre ese día:

—Si es así… exijo saber el nombre de la mujer que le robó el corazón a mi hijo y ver si realmente puede llegar a ser una buena esposa y por sobre todo si tiene las agallas para ser parte de un Li y acatar lo que eso conlleva.

"Esto no es bueno…"

—…¿Me estás escuchando? ¿Li? ¿Shaoran? —el chico pestañeó y miró a la joven que estaba a su lado—. No escuchaste nada, te pregunté si ellos habían dicho algo después de ese día, quizás ya sospechen que esto —dijo la castaña señalándose a los dos—, es nada más que una pantalla ¡con mayúscula!

Soltó un suspiro, había hablado con su padre quien le había pedido disculpas por haber hablado del compromiso sin haberle preguntado antes si ya le había pedido matrimonio a la chica.

"¿Cómo la termino de convencer?"

—Ellos ya tienen más que asumido que nos vamos a casar —le dijo, no le iba a mentir.

—No, eso no, "novia" sí, pero esposa ni en tus sueños.

Observó como rápidamente se levantó de la banca, su primer impulso fue tomar una de sus manos para evitar que se alejara y luego, acortar la distancia entre ellos.

—Sakura, ayúdame… mira mientras fingimos te prometo que empezaré a buscar a otra chica o no sé, también podemos buscarle una pareja a mi hermana para que se enamoré de él y se case enamorada y así mis padres se olvidarán de la idea del negocio, si Feimei o yo estamos enamorados ellos no nos obligaran a casarnos con otra persona.

Sentía que su corazón latía a mil por hora, tener al vocalista tan cerca la sacaba totalmente de su zona de confort. Él le sacaba un poco más de una cabeza de altura, lo que le hacía sentirse bastante pequeña al tenerlo tan cerca. Sus ojos… parecían tan suplicantes, anhelando que ella al fin aceptara la locura de plan que le estaba proponiendo.

Lado A, aparecía cuando no se le llamaba y pesaba más que el B en muchas ocasiones. Reprimió una sonrisa al darse cuenta que quizás su adorada amiga tenía roda la razón al describirla así.

—Si necesitas algo de tiempo para pensarlo, dímelo.

Su mirada parecía dudosa, de seguro su mente estaba debatiendo entre aceptar o no la locura de plan que había pensado en su desesperación. Comprendía que ella pudiese negarse, pero vamos, estaba casi seguro que ella lograría entenderlo. Se sorprendió que no se alejara y pese a que estaba seguro que no se iría no quiso dar chance a soltar su mano. Su piel se sentía suave y cálida, y sus ojos, confusos, parpadeantes y tan cerca.

—Okey... —le escuchó casi murmurar—, podríamos fingir, hacerles creer que nos vamos a casar y todo el show que eso implica, pero le buscaremos novio a tu hermana.

¿Había escuchado bien?

—Entonces, ¿eso es un sí?

Suspiró.

No había vuelta atrás.

—Sí, acepto, pero ya te dije, no me casaré contigo, eso ni pensarlo, pero fingiré que la idea me gusta.

Alivio.

Sí, podía pecar de ingenuo al creer que un plan tan poco cuerdo fuera a resultar, pero era una posibilidad.

Sonrió.

Y nuevamente su lado impulsivo hizo que simplemente su felicidad desbordara, alzó a Sakura en un abrazo y comenzó a dar vueltas.

—¡Li! ¡Bájame!

—¡Eres la mejor!

Sentía que su rostro pasaba por todos las tonalidades de rojo y mutaba al morado. Agradecía que ya fuera de noche, así podría pasar algo desapercibida.

—Eres un sol —le dijo el vocalista dejándola nuevamente en el suelo y dándole un beso en la frente.

"¿Qué fue eso?"

Lo miró extrañada y pudo notar cómo Shaoran se sonrojaba un poco.

"Al parecer los dos nos ponemos así"

—Lo siento —se excusó—, creo que fue la alegría.

—Sí, la alegría…

Solo faltaba la música, que las luces de las farolas los iluminaran solo a ellos y que se acercaran más para culminar toda esa celebración en el tan anhelado beso de los protagonistas de una película romántica.

¡Perfecto!

¡Ja! Pero no hay película alguna y si permanecía con esa cercanía terminaría sin aire. Con nerviosismo se soltó del agarre del castaño y se dedicó a observar el piso, nunca había notado lo interesante que era mirar el asfalto en ciertas circunstancias.

—Vamos, te dejo en tu apartamento y dime Shaoran, no Li.

—Gracias… Shaoran —le parecía tan extraño sentir esa comodidad de llamarlo por su nombre—, ¿cuándo empezamos con el plan?

"¿Qué plan?"

Buscando novio a tu hermana, ¿lo olvidaste acaso?

—Mañana mismo, ve a mi departamento y nos ponemos de acuerdo, ya tienes mi número ya que te mandé un mensaje.

—Claro, pero —vio cómo Sakura entrecerraba los ojos, ya veía venir su pregunta—, ¿cómo te conseguiste mi número?

Sonrió.

—Estás hablando con Shaoran Li, no con cualquiera.

—Oh, ¡qué honor! ¿debería hacer alguna reverencia hacía el gran señor?

—Deberías, pero como eres mi novia acepto que no lo hagas —comentó guiñándole un ojo.

Rodó los ojos.

A ratos Shaoran le era una enigma: arrogante, atento, preocupado de su familia ¿sincero?

Si algo positivo podía ver de todo es que quizás podría conocer más al cantante y quizás, solo quizás, habría una remota posibilidad que Tomoyo terminara teniendo razón y que fuera, pese a todo, un buen chico.

Bajaron dos cuadras y en unos estacionamientos estaba la tan ya familiar moto del vocalista.

—Y nuevamente Busa.

—Sintiente afortunada, es bien reacia a compartirme.

Y claramente había olvidado un punto: seductor y con mayúsculas.


Una chica de larga y lisa cabellera castaña se encontraba muy concentrada leyendo un libro, le quedaba poco para terminarlo y estaba tan ensimismada en esa labor que no había notado que frente a ella había un hombre observándola hacía bastante rato.

Llevaba dando vueltas en la biblioteca cerca de dos horas, tenía unas ganas enormes de leer ese libro y parecía que ese día la suerte no lo acompañaba. Preguntó por él a la bibliotecaria y le dijo que todas las copias estaban prestadas, pero cuando iba dando la vuelta para irse la chica le informó que ese mismo día una persona tenía que devolverlo. Como dicen la esperanza es lo último que se pierde así que le pidió que por favor se lo guardara apenas la persona llegara a dejarlo, pero la chica le dijo que no podía y si venía alguien a pedirlo en ese momento tendría que pasárselo a esa persona.

Le dijo "Gracias" con cierta ironía y se quedó dando vueltas en una de las más grandes bibliotecas que tenía la ciudad de Tokio. Luego de varias vueltas se tiró en un sofá casi como si estuviera en su casa y ahí se percató que frente a él había una hermosa chica con su ceño fruncido leyendo muy concentrada un libro: sí, estimados, el libro que él quería leer.

Ahora la suerte estaba de su lado, se fijó que a lo sumo le quedaban unas 30 hojas para terminarlo por lo que no se iba a mover de ahí hasta que ella lo acabara de leer y lo fuera a devolver.

De eso iban ya 27 minutos, no tenía nada más interesante que hacer por lo que se decidió a observar a la chica: era linda. Cabellera lisa y suave que llamaba al tacto, ojos ámbar, pestañas largas y rasgos muy delicados. Vestía un vestido largo, pero que se ceñía a su cintura. Era indiscutible, la chica era guapísima, y no se cansaba de observar los gestos que iban variando a medida que cambiaba de hoja.


Es extraño, pero cuando te observa alguien llega un momento en que sientes que estás siendo observado y buscas con la mirada a ese espectador que quizás quiera pasar desapercibido, claramente él no. Cuando alzó su vista se encontró con unos ojos avellanas que no desviaron la mirada, y desde luego, ella tampoco lo hizo.

—¿Necesita algo? —preguntó sin sentirse intimidada por la sonrisa que el hombre bastante atractivo le brindaba.

—Sí.

—¿Qué cosa?

—El libro que usted está leyendo con bastante concentración.

Frunció su ceño.

—Estamos en una biblioteca, es lógico que deben haber más de este —dijo moviendo el libro.

—Sí, y los hay, el problema es que todos están prestados, y me informaron que hoy deben devolver uno así que estoy esperando.

—¿Y por qué está tan seguro que yo soy la persona que lo va a devolver hoy?

—Primero, porque le quedan a lo sumo 10 hojas para el final... quizás menos; segundo, está aquí terminando de leerlo por lo que apenas lo finalice lo devuelve de inmediato; y tercero, no creo que quiera tener una multa por no devolverlo en el tiempo estimado y sería absurdo que si lo haya terminado no lo regresara.

No supo qué responderle, tenía toda la razón.

—Bueno, sí lo tengo que devolver, pero me es bastante incómodo tenerlo aquí frente a mí esperando, es como si me estuviera apurando y quiero disfrutar de la lectura.

—Toda la razón, pero no quiero que se me escape el libro, sé que si justo llega otra persona a pedirlo antes que yo me ganará y no quiero arriesgarme.

—Qué absurdo.

—¿Verdad? Pero yo no hago las reglas —habló el chico encogiéndose de hombros.

—Hay más bibliotecas en esta ciudad y también puede ir a comprarlo.

—Sí, pero soy socio en esta, y no quiero comprarlo por el momento.

Estaba fastidiada con el sujeto, no tenía mucha paciencia y la poca que le quedaba se había acabado.

Se puso sus audífonos para escuchar música mientras acababa con el libro pese a que el chico continuaba sentado frente a ella.

Luego de unos diez minutos se encontraba leyendo la última línea y sonrió, por lo menos la historia terminó bien.

El chico de cabellos negros estaba leyendo una revista y cuando alzó la mirada no se encontró con la chica.

Miró a su alrededor y la divisó.

"Maldición"

Vamos, era solo un libro, pero a él le gustaba mucho leer y quería leer precisamente ese libro.

Corrió para darle alcance.

—Eso no se hace, se estaba escapando con mi libro.

—No es suyo, es de la biblioteca —dijo la chica sin mirarlo.

—Bueno, sí, pero por dos semanas será mío.

La chica rodó sus ojos ámbar y se alegró de haber llegado al mesón de las devoluciones.

—Lo vengo a devolver —le dijo a la bibliotecaria acercando el libro a la mesa, pero se detuvo al sentir como la mano del hombre se posaba sobre la suya—. ¿Qué hace?

—Asegurando lo que me pertenece.

—¿Mi mano? —ironizó.

—El libro, aunque suena tentador lo otro.

—Ridículo.

Le pasó el libro al chico y se fue a paso seguro, necesitaba salir de ahí.

"Estúpido hombre"

—Su nombre, señor.

Se quedó mirando a la chica, y volvió a decirse que realmente era una belleza. Escuchó que le hablaban por lo que para su pesar tuvo que dejar su observación y concentrarse en la persona que le estaba llamando.

—¿Cuál es su nombre, señor? —preguntó nuevamente la chica.

—Tsung, Caleb Tsung —respondió volteándose para ver si sus ojos se encontraban con la mujer, pero esta se había perdido entre las galerías y repisas que acogían a los millares de libros que la biblioteca tenía.


Notas de Caris:

… ¡He vuelto! xD

Pese a la gran demora finalmente hay actualización y estoy muy feliz por ello. Pido mil disculpas por la tardanza, pero el deber apremiaba y bueno, tuve que dejar a un lado mis hobbies para rendir cómo se debe y gracias a Dios, valió el esfuerzo :)

Respecto al capítulo, ehh... no sé qué mucho decir, dejo a ustedes esa misión, jejeje.

Ah! Bueno, si han sido muy observadoras en esta historia ya sabrán quién es este hombre del final y nuevo personaje que tomará protagonismo en esta historia, junto a la mujer de ojos ámbar.

Como siempre doy las gracias por sus RR, no saben cómo me alegran, los valoro mucho, al igual que los favoritos, las alertas, en fin, estoy sumamente agradecida con ustedes. Y los responderé ahora ya :D

Me despido, infinitos saludos, y bueno, vamos llegando a la mitad de esta historia, sí, señoras y señores, no es un fic largo, pero aún queda bastante trecho, y como ya han de suponer la relación entre los castaños se irá poniendo mucho más llevadera e interesante.

PD Caris 2022: Este cap ha tenido varias modificaciones por si gustan retomar esta historia.