Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.


No tan usual


Capítulo 9

Reencuentros y planes

Tal como si de una espía se tratase ingresó al departamento con bastante sigilo evitando hacer ruido. Observó su alrededor y con cierta desilusión comenzó a hacerse la idea de que su secretaria se había equivocado y que él seguía desaparecido.

Optó por ir en búsqueda de un vaso de agua a la cocina y tras dejarlo en su respectivo lugar su visión se enfocó en un cenicero con varias colillas de cigarro y uno que solo había sido fumado hasta la mitad. Se acercó con lentitud al cenicero y se percató que junto a él había un encendedor con el diseño de la bandera de los Estados Unidos. Conocía muy bien ese encendedor y si eso estaba en el departamento era porque sí o sí él estaba en Japón.

Salió de la cocina con bastante rapidez y se dirigió a la habitación que había al final de un pasillo, empujó la puerta con bastante ímpetu y ahí lo vio, en medio de la cama de dos plazas con un libro en el pecho y durmiendo tan relajadamente que de seguro ni un terremoto lo despertaría.

Soltó un gruñido porque gracias a él ciertos planes se habían ido por la borda, y pese a que muy en el fondo lo amaba, en esos precisos momentos sentía un odio bastante grande por su hermano mayor.

—¡Hora de despertar!

Corrió las cortinas dejando entrar la luminosidad del exterior.

—¡Despierta! —observó al chico que lo único que hizo fue dar un gruñido y darle la espalda a la luz—. ¡Dios!

Se dirigió al baño que tenía la habitación y tomó un vaso que contenía solo un cepillo de dientes el cual quedó en algún lugar del suelo. Abrió la llave y una vez que el vaso rebalsaba de agua salió del cuarto tirando el agua directamente al cuerpo del hombre quien ya estaba despierto, pero para enfadar a la chica se hacía el dormido.

—¡Sé que estás despierto! Si sigues haciéndote el tonto iré a buscar algún recipiente y te bañaré en agua.

—¡Y yo que te amo tanto, hermanita!

—Eres un estúpido, Caleb, te has ganado mi odio, ahora sí que sí.

—Creí que ya lo tenía.

La chica gruñó y volvió a tirarle otro vaso de agua que llegó en pleno rostro del chico.

—¡Maisie! —gruñó mientras se secaba el rostro con una sábana—.Ya, discúlpame, no sé qué te hice ahora, pero lo siento.

La chica observó a su hermano y finamente dejó el vaso a un lado y se sentó en la orilla de la cama que no estaba mojada.

—He querido contactarme hace meses contigo y nada.

—Chase no me dijo…

—Claro que no te dijo si no sabía dónde diablos estabas, de seguro andabas en tus viajes por Marsella, o…

—Fiji, estuve en Fiji —corrigió apaciblemente.

La chica rodó los ojos.

—Me da lo mismo, es solo que cuando uno te necesita no estás, te la pasas haciendo viajes espirituales, yendo a cursos de yoga y relajación mientras tienes una sucursal de la empresa en Nueva York y no haces nada, créeme que siento demasiada lástima de Chase.

—Exageras. Chase disfruta de su trabajo, y aunque no me creas le ayudo… bueno a mí manera y no me aprovecho de él, además tiene una muy buena paga por lo que hace, inclusive lo voy a ascender, se lo merece.

—Oh, apareció el Caleb generoso, así deberías ser con tu familia, es especial con papá… —algo en su interior pareció remecerse, Maisie sabía perfectamente cómo generar en él cierta culpa, tocando ese tema.

—Ha pasado ya tiempo —comentó casi en un susurro.

Vio a su hermana asentir.

—Papá ha respetado mis tiempos y mi forma de vivir la vida.

—Por supuesto, te adora con todas tus locuras.

—¿Y tú, Maisie?

—Yo te odio.

Soltó una carcajada y se puso de pie. Era divertido discutir con su hermana menor aunque nunca lograba entender cómo podía existir tan mal carácter en una chica de mirada dulce, y de voz suave y melodiosa.

Era un pequeño diablillo, pero que quería a montones, y aunque fuese bastante caprichosa la adoraba.

Se adentró al baño y despojándose de sus ropas entró a la ducha.

—¿Tuviste por lo menos la intención de revisar algunos de los mensajes que te mandé? —preguntó la chica desde la habitación.

—Créeme que no, pero… ¿por qué tanta insistencia? ¿Acaso no eres una de las empresarias más destacada de Asia?

—Veo que pese a todo, estás al tanto de alguna cosas…

—Por supuesto, y felicidades por ello —sacó su cabeza entre medio de la cortina de la ducha y se dio cuenta que no había llevado una toalla—. Maisie…

—Déjame adivinar… te la llevo ahora mismo, claro que no sé dónde las guardas.

—¡En la cómoda! ¡Donde está el portarretratos!

Con una en la mano se dirigió al baño y le entregó la toalla a su hermano, quien le agradeció tirándole un beso en el aire.

—¿Por qué no me preparas un café?

—Sí, claro, cinco te prepararé.

Con rapidez se vistió y se dirigió al living donde su hermana lo estaba esperando junto a una taza de café.

—Si eres tan linda, gracias por el café.

Tomó unos dos sorbos y dejó la taza en su platillo. Se sentó en el sofá frente a la chica de cabellos claros, se dedicó a observarla por un instante: no había cambiado mucho, sus ojos del mismo color que los de él seguían mostrando cierta suspicacia y su piel estaba más pálida, de seguro por el frio que lentamente se estaba adueñando del clima.

—Te pusiste botox o esas cosas que se inyectan.

—¿Qué?

—Tus labios están como hinchados, y te aconsejo que no te pongas más ahí sino en las arruguitas de tu frente.

Como supuso su hermana ya tenía cara de espanto puesto que su mente solo logró guardar la palabra "arruguitas". Con desesperación la vio observándose en un espejo haciendo todas las expresiones posibles.

—Era una broma.

—Realmente te gusta hacerme enojar.

—Mi venganza por dejar mi cama con agua.

—Dios dame paciencia —suspiró—. Caleb, necesité de ayuda y ni siquiera te dignaste a revisar un mensaje, llegas y desapareces de la nada, creo que a estas alturas ya debería haberme acostumbrado a tu actuar.

—Hermanita, yo siempre me he sentido libre de hacer lo que se me plazca, traté de darles en el gusto a nuestros padres aceptando estudiar y trabajar en la empresa. Lo hice, estudié y no me fue mal. Créeme que aguantar un año en la sucursal es todo un mérito, soy feliz recorriendo, cuando me nace, tierras y lugares exóticos. La paz que he encontrado es infinita y aprovecho esos momentos para escribir.

—¿Sigues con la idea de ser escritor?

—Claro que sí, tengo mucho material, quizás algún día publique algo de lo que llevo, si es que alguna editorial le atrae alguna de mis historias.

—Bueno, acepto eso que seas un ave libre por el mundo, pero debes responder como hijo y como hermano. Ni te imaginas lo que te esperaba.

—¿Qué me esperaba?

—Mejor lee los mensajes.

Así lo hizo, sacó su celular y comenzó a leer todos los correos que había recibido de su hermana durante el último año, y vaya que le había escrito. No entendía mucho, hablaba de un contrato que los involucraba a los dos, luego de los Li, una unión como cláusula de contrato, luego matrimonio...

"¡Qué mier…!"

—¿Qué es esto del matrimonio?

—Te lo expliqué en el correo que continúa a ese.

El chico se rascó la cabeza y miró con cierto escepticismo a su hermana. Tenía que ser una broma, ¿desde cuándo su padre había cambiado tanto? En sus 33 años de vida nunca había sido tema un matrimonio arreglado, estaba seguro que si su madre estuviera viva se opondría a tan arcaica idea.

—Maisie, esto tiene que ser una broma de esas extremadamente pesadas que me haces una vez a las mil.

Con solo ver que Maisie mantenía su rostro serio supo que no era una bromita de mal gusto.

"Joder"

—No estoy bromeando, nuestro padre decidió hacer esa cláusula junto a los Li.

—¿Nuestro padre?

—Sí —entrecerró sus ojos y su hermana seguía impasible, ninguna muestra de duda, pero vamos, sabía que había gato encerrado.

—No te creo.

—Como si me importara que no me creyeras.

—No te creo porque nuestro padre no nos obligaría a casarnos con unos completos desconocidos.

—No son completos descocidos.

—¿No? Ni siquiera sé quiénes son, o sea, ubico a las empresas Li y sé que son una familia extremadamente conservadora, pero no tengo a ningún Li guardado en mi memoria.

—Caleb, eres un olvidadizo de primera. Fuimos a la misma escuela que los Li, inclusive, fuiste compañero de una de las hermanas de Li.

—¿Li?

—Shaoran Li.

—¿El punk?

—¿En qué mundo vives, Caleb? Te pasas, a ver si ahora captas mejor ¿Te suena The Wolfs?

Se llevó su índice al mentón, ¿dónde había escuchado eso?

—¡Claro! No puede ser otra cosa… ¡Una película!

Por poco la chica se cae del sofá donde estaba.

—Tendré que pedirle a Chase que te de informaciones sobre la actualidad —suspiró—. The Wolfs es la banda a la cual pertenece Shaoran Li.

—¿El punk?

—No era punk o quizás sí, en la escuela era un poco raro, pero ahora no lo es —vio a su hermano asentir lentamente con la cabeza—. Hablar contigo es como intentar conversar con un bebé.

—Corrección, un bebé hermoso —dijo extremadamente sonriente lo que provocó un gruñido de impaciencia en su hermana.

—Caleb, ¿alguna vez podremos tener una conversación seria? Para ti todo es una broma, aunque realmente me sorprende que no sepas nada de The Wolfs, de Lobo, es que…

—¿Lobo? —interrumpió provocando un nuevo suspiro de impaciencia en Maisie.

—Shaoran Li.

—Ah, claro, The Wolfs… Lobo… tiene mucho sentido... Shaoran Li era un poco extraño, bueno no lo recuerdo mucho porque iba varios cursos menos que yo, pero recuerdo que siempre andaba con una guitarra. Me alegro que haya seguido por esa senda, ¿le ha ido bien?

—Googleando obtendrás la respuesta, pero Caleb, después lo haces, necesito que sigamos con la conversación.

—Sí, por supuesto, ya aclarado que el punk, Lobo y Shaoran Li son la misma persona, continuemos.

—Sobre el casamiento…

—Eso no lo comparto, ni loco me caso con una desconocida.

—Caleb, la idea era que vinieras, la conocieras, y la conquistaras.

—¿Y si no me gusta?

—Es que tenía que gustarte.

—¿Tenía?

—Sí, porque todo se fue a la mierda ya que mágicamente ahora Lobo tiene novia, y sus padres dijeron que él decía estar enamorado de ella así que por más que quisieran no podían seguir forzando el matrimonio arreglado.

—Excelente decisión la de ellos, la comparto perfectamente.

—Caleb, nuestro padre quería ese contrato, ni te imaginas todos los beneficios que nos traerían como empresa.

—¿A la empresa o a tu ego?

Ojos en blanco.

Maisie era el pilar de la empresa familiar, tras la muerte de su querida madre Tao Tsung se había hundido en una dolorosa depresión, y él había decido vivir el duelo alejándose de todo. Su hermana fue la única capaz de continuar, con la frente en alto y haciendo un trabajo digno de admirar, algo que él jamás hubiese podido hacer.

Y en ese sentido, algo de culpa había en su interior, él siendo el hermano mayor no pudo tomar las riendas y sostener a su familia. Algunos días se lo reprochaba y otros, lo aceptaba. Si había alguien preparado para levantar una empresa en crisis era Maisie.

—Tan simpático que eres Caleb.

—Yo no soy capaz de hacer algo tan absurdo, ¿tú sí?

—Es lo mínimo que puedo hacer por nuestro padre y nuestra madre. Ellos nos han dado todo a costa de sacrificios, lo sabes muy bien, las crisis que ha tenido la empresa no han sido sutiles, la muerte de nuestra madre… Caleb, hemos estado a punto de la quiebra, y hemos salido a flote.

—Así que tú aceptaste casarte a modo de sacrificio. Okey, entiendo tu punto de vista. Sé que los Li son muy tradicionalistas, de seguro esto de que ambas familias tuvieran hijos solteros salió de la nada, pero me cuesta entender que nuestro padre haya aceptado o haya propuesto algo así, tiene que haber algo más… En fin, me alegra saber que esto no va, el punk se ha ganado mi admiración.

—Me sorprende que el matrimonio Li no haya hecho algo más, no sé, simplemente acatar lo que dice su hijo menor.

—¿Por qué tan sorprendida?

—Por alguna extraña razón no fui invitada a una reunión, solo estaban ellos, Ieran e Hien Li, y nuestro padre. De lo que puedo estar segura es que los Li querían a como dé lugar esta unión.

Frunció el ceño.

—¿No le preguntaste más detalles a papá?

—Lo intenté, tirando indirectas y directas, pero nada.

Se sentó junto a su hermana y bebió su café que ya estaba casi frio.

De que había gato encerrado, lo había, de eso estaba seguro.

—Tengo curiosidad por saber algo… ¿cuál es el nombre de la que iba a hacer mi fututa esposa?

—Feimei Li.

—De seguro es muy guapa, ahora que recuerdo, Futtie Li tenía un excelente cuerpo, unas curvas para comérsela… y qué rostro…

—Ay, Caleb, no me gusta cuando hablas así de las mujeres como si fuesen pedazos de comida.

—¿Celosa mi estimada hermanita?

—Ni en tus sueños.

Continuaron hablando de otros temas, al fin y al cabo hacía más de un año que no se veían y cada uno tenía cosas que contar al otro. Caleb prosiguió durante el día con total calma dejando a un lado las dudas que lo asechaban respecto a los Li. Maisie había sido sincera contando todo, pero existía la posibilidad de que no le hubiese dicho toda la verdad, o que simplemente haya inventado todo para hacerle creer a él que las cosas se habían dado así. Trató de desechar esa idea ya que no podía imaginarse a su hermanita como una mentirosa.


Había tenido una mala noche, de esas en las que te quedas desvelado porque los problemas del día a día le ganan la batalla a Morfeo.

Algo positivo de la noche en vela es que pudo finalmente escribir algo decente para la columna, ojalá la gente se interesara por la obsesiones por los dulces y los chocolates cuando se está en periodos de nerviosismo. Ya se había comido una caja entera de bombones y fue de lo único que se le ocurrió escribir.

Hizo click en enviar y soltó un suspiro. Al minuto vio un nuevo mensaje en la bandeja de entrada de su correo:

FW:

¡Chocolates! Por dios, tanto rodeo para contar que estás complicada y que el causante de ello es Lobo, sé que no lo dirás así tan literalmente, pero podrías haber dicho "…y finalmente mi loca obsesión es causada por un hombre y blah, blah, blah"

Sería genial, así la gente se interesa más por los locos comentarios de Flor de Cerezo.

… Okey, es una broma, te quedó bien, aunque igual me hubiese gustado ver eso, ¿no?

Suspiró y cerró la laptop, lamentablemente Naoko tenía toda la razón, no lo podía negar, el castaño causó el desvelo, es que solo llevaba un noviazgo en su vida y volver a ser la novia de alguien por más que fuera de mentira le costaba, sobre todo que mentir no se le daba con tanta facilidad.

En algún momento de su desvelo la imagen de su padre aconsejándola apareció en su mente, era un recuerdo de hace varios años y en el que le decía que siempre las cosas por malas que se vean, algo, por más mínimo que fuera, tenían de positivo. Así que comenzó a analizar su situación. Ser "novia" de un rockstar claramente sería un poco complicado, en sí fingir ser su novia, todo era parte de un plan, pero vamos, aunque no le gustara ese mundillo loco al cual pertenecía el chico, debía reconocer que no era un loco por la vida, más bien era un chico que amaba mucho a su familia —pese a todo— y que luchaba por algo.

Eso era algo positivo, pero no pudo seguir analizando la situación ya que su celular vibró informándole que un mensaje había llegado.

Shaoran: Llevo esperando toda la mañana a que llegues.

"Mierda"

Corrió al baño a darse una ducha, había olvidado por completo que habían quedado de juntarse para iniciar con el plan en-búsqueda-de-un-prospecto-para-la-hermana-de-Shaoran.

¡Gran título!

Volvió al cuarto y se vistió con lo primero que encontró: sacó unos jeans y en el acto se cayó otro. Tomó una blusa suelta y una vez que la tuvo puesta recogió el otro jeans, el cual no le pareció familiar, después de mirarlo varias veces se acordó que ese jeans se lo había prestado Shaoran hace un par de días.

"Tengo que llevarle la ropa"

Continuó su ritual de belleza peinando su cabello el cual estaba goteando, pero como estaba apurada le dio lo mismo, se puso algo de maquillaje para tapar las ojeras y salió como alma que se la lleva el diablo en dirección a la puerta principal, acción que fue interrumpida por los ladridos de Kero.

—Naoko tiene razón, soy la peor —fue en la búsqueda de comida para el cachorro y llenó su pocillo—: te lo compensaré, lo juro, mañana sí que salimos a correr.

Kero soltó un ladrido lo que Sakura tomó como un "De acuerdo" y habiendo revisado que nada importante se le quedara salió de su hogar no olvidando la ropa del cantante, la cual había guardado en una pequeña bolsa.

Tuvo que bajar por las escaleras ya que el ascensor estaba reparación, realmente agradecía tener un buen estado físico, las escaleras parecían eternas, menos mal que era bajada, imagínate subir 6 pisos, claramente no era ninguna gracia sobre todo si vas apurada.

Buscó las llaves de su auto en su bolso hasta que se acordó que aún permanecía en el taller.

¡Cómo extrañaba a su Susuki Alto!

Para ella era el mejor auto del mundo hasta que chocó con un pequeño muro, bueno la culpable había sido ella por andar en las nubes manejando.

Cuando llegó a un paradero de buses se acordó que no tenía la menor idea de dónde vivía el castaño.

—Sakura.

—Hola... no sé dónde vives.

—En el edificio frente al banco central, es cerca de donde vives.

—Okey, sí es cerca ¡Nos vemos!

Decidió tomar un taxi y al cabo de 15 minutos estaba en la recepción del edificio.

—Hola, disculpe… —miró al conserje.

—Buen día, señorita, ¿cuál es su nombre?

—¿Ah? ¿Mi nombre? —vio al conserje asentir—. Sakura Kinomoto.

—El señor Wolf dijo que subiera, piso 8, departamento 802.

Observó al conserje estupefacta y solo atinó a dar las gracias casi en un balbuceo.

"Shaoran tiene todo fríamente calculado"


Se despertó con una ola de optimismo, de esas en las que crees ver todo más claro, los colores de las paredes te parecen más brillantes y hasta un papel en el suelo te parece acorde a la decoración.

Definitivamente se había levantado con el pie derecho.

Después de ir a dejar a la castaña a su hogar se fue directo a su apartamento teniendo la precaución de no ser visto por un par de paparazzis que rondaban el edificio donde vivía.

Se duchó entonando una que otra canción inventada en el momento usando el envase de su shampoo como micrófono. Salió de la ducha y tras secarse con una toalla se dirigió a su cuarto tal como llegó al mundo. Sacó lo primero que vio, unos bóxer negros, unos jeans bastantes desgastados y una camiseta negra. Sus zapatillas favoritas terminaron por conformar el conjunto. Volvió al baño y tras limpiar el espejo empañado observó su rostro, tenía algo de barba, pero pocos eran los ánimos que tenía de afeitarse así que solo intentó peinar su cabellera castaña, sin embargo, a los segundos tiró el peine ya que por más que trataba de ordenar ciertos mechones estos volvían a la posición inicial. Optó por desordenarlo más de lo que estaba y quedó satisfecho.

Al llegar al living se dio cuenta que todo era un completo desastre, departamento de soltero y lo único ordenado que tenía era su pequeño estudio de grabación.

"Mierda"

Se fue a la cocina en búsqueda de una escoba, después de buscar por cada rincón la encontró detrás de la despensa, con determinación salió de la habitación, tenía que quedar todo reluciente, no estaba dentro de sus planes impresionar a la castaña, pero tenía que limpiar un poco.

Y al cabo de un rato ya estaba muerto y solo llevaba limpiando el living y aún le faltaba, ¿quién lo mandaba a comprar un departamento tan grande? Observó la hora que indicaba el equipo de música: 11:17 AM.

"¿A qué hora piensa llegar?"

Sacó su celular de uno de los bolsillos del pantalón y escribió con bastante rapidez un mensaje para la castaña:

Llevo esperando toda la mañana a que llegues.

Okey, no llevaba toda la mañana esperando, hacia menos de una hora que se había levantado, pero era un modo de ejercer presión.

"Enviar"

Cansado de limpiar se echó en un sofá a esperar. Al rato su celular comenzó a sonar. Sakura no sabía dónde vivía, en realidad no se lo había dicho, como dicen, información confidencial. Frente al edificio estaba el banco central de Tokio así que servía como referente para la chica quien rápidamente cortó la llamada.

Optó por llamar al conserje y avisarle que una chica de ojos verdes y pelo castaño de nombre Sakura Kinomoto llegaría en un rato al edificio, y que debía indicarle el número de su apartamento.

Llevaba cerca de 15 minutos —que según él eran de descanso para luego continuar con el aseo— observando el techo de su hogar. Ya aburrido se levantó del sofá para buscar el mando de la radio, el cual se encontraba sobre el equipo de música, claro está que tras recorrer todo el living buscándolo en un momento de claridad optó por ir a encender la radio directamente y ahí lo vio, siempre le pasaba lo mismo.

…Para quienes quieran moverse un poco… Moves like Jagger…

Era una canción que podía hacerte mover los pies. No supo en qué momento tomó nuevamente la escoba y prosiguió con la limpieza, pero una limpieza más rítmica con uno que otro pasito de baile incluido y eso que a él no le gustaba mucho bailar. Así que dejándose llevar por el ritmo de la canción terminó en menos de un minuto la limpieza de ese sector. Hasta él se sorprendió de tanta rapidez.

Se acercó nuevamente a la radio y subió más el volumen para escuchar bien la canción desde la cocina.


I don't need to try to control you
Look into my eyes and I'll own you…

"¿Acaso tiene una fiesta?"

Se quedó quieta frente a la puerta que tenía el número 802 inscrito en la parte superior.

¿Escucharía el timbre con la música tan alta?

Apretó dos veces y nada. No le quedó otra más que llamar al cantante.

—¡Hola!

—Hola… Estoy afuera.

De golpe la música se fue y abrieron la puerta. El castaño tenía las mejillas un poco coloradas y su respiración estaba un tanto agitada. Sonrió al percatarse que el chico sostenía en su mano derecha una escoba mientras que la izquierda sujetaba un trapeador.

—¿Por qué le bajaste todo el volumen? Me gusta esa canción.

Rio al ver el rostro confundido del chico.

—No te preocupes ¿sabes? Es entretenido hacer el aseo con música.

—Puede ser —se hizo un lado para que la chica pasara—. Adelante.

Sakura ingresó lentamente a su departamento, sus ojos miraban con cierto asombro y ya venía venir el comentario que siempre le decían.

—¡Wow! Es gigante —asintió. Aprovechando que la chica miraba absorta su hogar dejó los utensilios de aseo en el pequeño armario que tenía en la entrada, otro día continuaría con la limpieza.

Si la sala de estar era del porte de su departamento ¿cómo sería el resto de las habitaciones? Bueno, igual era lógico, si junto a ella estaba un cantante de rock extremadamente conocido en el mundo, no se esperaba menos de él.

—Lo malo de que sea tan espacioso es que demoro mucho limpiándolo.

—Me imagino, pero ¡wow!, es que no puedo parar de decir ¡Wow! De seguro tienes una hermosa vista desde el balcón.

—Sí, aunque nunca salgo, ¿quieres… ir? —ni siquiera era necesario escuchar una respuesta de la chica, su cara lo decía todo.

—Me encantaría.

Una cálida brisa les llegó una vez que Shaoran abrió el ventanal.

—Gracias… ¿no quieres salir? —preguntó al ver que el chico no se movía de donde estaba.

—Paparazzi, están por todos lados e inventan cada cosa. Por lo que sé les han llegado rumores de que vivo acá así que, ya sabes, ¿no?

Asintió.

Se volteó para observar su alrededor, aunque había variados edificios daba la impresión desde ahí que formaban un cuadro que en su centro tenía un amplio parque con una inmensa pileta que se podía ver perfectamente desde la altura en la que se encontraba.

—Debe ser complicado —se volteó apoyando su espalda en una especie de muro que tenía el balcón—. Tener toda la atención sobre ti, que tengas que camuflarte entre los demás para tratar de llevar una vida casi normal.

—Lo es, pero con el tiempo te acostumbras, aunque es incómodo saber que dicen ciertas cosas de ti que en su mayoría son falsas —miró fijamente a la chica.

—¿Eso fue una indirecta-directa?

—Si tú lo tomas así, por algo será.

Y sí, debía reconocer que le estaba gustando bastante exasperar a Sakura, disfrutaba ver cómo rápidamente ella caía en el juego, su ceño fruncido al igual que sus labios.

Y para continuar su plan la dejó hablando sola alejándose a paso lento rumbo a la sala de estar, no fue mucho lo que pudo caminar ya que la castaña lo detuvo.

—¡Shaoran, espera! Mira, lo pensé mucho anoche, en realidad, pensé demasiadas cosas anoche, pero algunas no vienen al caso... resumiendo, si vamos a hacer toda esta actuación creo que lo mejor es que aclaremos las cosas.

—Sakura, yo no tengo nada que aclarar.

—O sea, me refiero a que… bueno, sé que quizás existe la probabilidad de que lo que haya escrito en esa columna pueda entenderse que es sobre ti…

Rodó los ojos.

—O vamos, lo es —habló con cierta brusquedad provocando que la chica diera una especie de saltito, claramente no fue a propósito, tanto así que hasta él se sorprendió del modo en que lo había dicho.

—Puede ser… un poco —inspiró profundamente cerrando sus ojos por unas milésimas de segundos—. Quiero que entiendas que me has ido mostrando que quizás pueda estar algo equivocada en ese pensamiento general al cual me referí en ese escrito.

—No te preocupes —sonrió, si mal no recordaba había sido convencido por sus amigos para que se acercara a la chica y le demostrara que no era como lo describió en aquella columna aunque las cosas se habían vuelto un tanto complicadas hasta terminar ambos fingiendo ser novios, una completa locura—. ¿Algo más que quieras aclarar?

—Sí, bueno, que yo… —notó como la chica comenzó a jugar nerviosamente con sus dedos, por alguna extraña razón ese gesto le pareció enternecedor—. Yo no sé si podré fingir de manera tan natural ser tu "novia", no tengo mucha experiencia como tal.

"Acaso…"

—¿No has tenido novio?

—Sí, pero solo uno, y fue hace unos 3 años, y fue él quien terminó con todo, así que digamos que no sé si podré…

—Descuida —interrumpió sonriéndole—: es solo actuar. Además, será solo frente a los demás, la idea es llevarnos mejor. Si hay tensión entre nosotros es lógico que a ambos nos costará esto de hacer creer que somos novios, que nos amamos y todo eso. Yo tampoco tengo mucha experiencia.

Sakura lo observó incrédula.

—Dicen muchas cosas, Sakura. Reconozco que he tenido aventuras no con la frecuencia que dicen en los medios, pero si me preguntas por novias solo he tenido dos.

—¿Miss Japón? —se atrevió a preguntar no sin antes dudar un poco, aún tenía la imagen de él y la respuesta que le dio a ese periodista el día del concierto.

—Sí, ella es una… aunque nunca lo he reconocido frente a las cámaras.

—Lo has negado y ella también.

—Para que nos dejen en paz.

—Y… ¿la otra?

—No la conoces, no es del medio. Fue una chica que conocí en China, estuvimos un año juntos y luego yo tomé la decisión de venirme así que…

—¿Terminaron por eso?

—No, o sea, sí. No te puedo negar que intentamos seguir a la distancia, pero no se pudo así que terminamos de mutuo acuerdo —la castaña asintió lentamente con su cabeza—. Y eso es todo, es tu turno.

—No hay mucho que decir, fuimos novios por dos años, estudiábamos en la misma universidad, yo periodismo y el ingeniería en comercio, y nada, creo que se aburrió de mí.

Extrañamente eso fue sorpresivo, Sakura le parecía una entretenida caja de sorpresas y que quería seguir descubriendo, ¿qué pudo haber pasado para que se "aburrieran" de ella?

Tomó asiento en una silla y observó a la chica que seguía de pie, su mirada en un punto fijo, parecía ser que intentaba ordenar sus ideas y él disfrutaba viéndola. Hoy nuevamente tenía ondas en su largo pelo, y una trenza a medio hacer, jeans y un sweater blanco abrigaban su menudo cuerpo.

—¿En serio?

Asintió.

—De un día para otro terminó conmigo, me dijo que no le tomaba la atención que se debía… En ese entonces empezamos con la idea de la revista así que mi tiempo se dividió principalmente en terminar de manera digna mi carrera y de lograr crear una buena revista, sé que lo dejé a un lado, al fin y al cabo, el amor se fue así que o era seguir extendiendo la cuerda o que alguien finalmente la cediera, él prefirió cortarla de raíz, creo que fue lo mejor.

—En eso concuerdo, a veces es mejor ser radicales para sufrir "menos". Veo que a los dos no nos resultaron bien las cosas, pero sé que esto del plan saldrá bien, solo es cuestión de tiempo y lograr que mi hermana conozca al adecuado.

—Espero lo mismo… Shaoran, antes de irnos de lleno al "plan" te traje esto —no se había percatado que en todo momento Sakura había sostenido una bolsa—. Es la ropa que me prestaste... el día en que te apareciste a decirme que era tu "novia" en un principio creí que venías a buscarla, y luego pasó todo lo otro, tus padres, mi furia y hasta hoy no me acordé que tenía algo tuyo así que aproveché de traerlo.

—Daba lo mismo, no es ropa que use, pero muchas gracias —recibió la bolsa y la dejó sobre la mesa—. ¿Empezamos?

Partieron haciendo una lista de todos los hombres solteros que conocieran. Acordaron como correcto el rango de edad entre 30 a 35 años. Sakura propuso que podía ser alguien un poco mayor, pero Shaoran se opuso ya que no quería que su hermanita estuviera con alguien tan mayor y que pudiese aprovecharse de ella.

Por un momento a Sakura le pareció ver a Touya con su sobreprotección tan característica lo que le causó mucha gracia y risa, lamentablemente Shaoran lo interpretó como una burla hacia su persona generándose una breve "discusión" entre los dos. Finalmente Sakura optó por disculparse o sino no podrían continuar de manera armoniosa con todo.

—Son un total de 10, tenemos una difícil misión —comentó seriamente el castaño mientras sacaba el último pedazo de la pizza que habían pedido para almorzar.

—Nunca he sido una celestina por la vida, pero si nos resulta definitivamente Cupido tiene que contratarnos como ayudantes.

Ambos rieron.

—Toda la razón, ahora mi gran pregunta, ¿cómo procederemos?

—¿Tu hermana cuánto sabe de esto?

—Sabe lo del plan, que no somos novios, pero de esto nada, y mejor así, la idea es que todo se dé "naturalmente".

—Creo que podemos empezar con Yue Tsukishiro, puedo llamarlo ahora mismo y preguntarle si quiere salir con alguien, pero que no comente nada de que yo se lo pedí.

—¿Estás segura que no dirá nada?

—No, Yue es un caballero muy encantador aunque tiene una personalidad bien especial.

¿Era idea suya o la castaña se había sonrojado un poco al hablar de ese tal Yue?

—No quiero a extraños junto a mi hermana.

—No es un extraño y ahora calla que lo estoy llamando.

Sakura puso la llamada en altavoz y después de varios timbres el chico de cabellera plateada contestó:

—¡Sakura! ¿Cómo estás?

—Muy bien y ¿tú? Creo que estás alegre.

—Solo un poco, me sorprende mucho tu llamado.

—¿En serio?

—Sí, bueno, no hablamos mucho por teléfono.

—Claro, ya que tú no eres de hablar mucho, Yue —dijo la castaña muy sonriente.

Frunció su ceño, ¿acaso estaban coqueteando?

¿Es que acaso la castaña había olvidado que era su novia, por más que fuera de mentira?

Carraspeó llamando la atención de la chica quien le hizo un gesto con la mano para que se callara lo que aumentó su enojo.

—¿Entonces puedes el lunes? Como te explique ella no sabe, pero es una linda chica y quizás hasta te guste.

—…

—¿Yue?

—Disculpa es que estoy cocinando. Bueno, lo haré, ¿tiene que ser formal o casual?

—Casual, te llamaré mañana para afinar los detalles, realmente muchas gracias. Eres un gran amigo.

—No hay de qué, Sakura.

—Saludos a Yukito, también tengo que hablar con él —"si no resulta contigo"—. Adiós, te cuidas.

—Tú igual, adiós.

Colgó la llamada y miró a Shaoran con excesiva alegría.

—¡Esto es genial!

—¿Qué cosa? ¿Hablar con él?

—Sí, y que haya dicho que sí, es muy sorprendente. Yue es increíble, hasta aceptó los planes de Tomoyo, por eso creí que podía aceptar todo esto y no me equivoqué.

—Ya, dejemos esa "alegría" a un lado y mejor enfoquémonos en cómo queremos que ese conozca a mi hermana.

La castaña frunció un poco su ceño.

—No lo trates así, él es un buen chico y lo conoces, bueno algo.

—¿Lo conozco?

—Era mi cita ese día lunes.

—Ajá, él —claro que lo recordaba, no lo había visto, solo escuchado, pero sabía de quien se trataba—. No me gusta.

—¿Cómo?

—Eso que oyes, no quiero que sea la cita de mi hermana.

—Shaoran, no te entiendo.

—Pero yo sí me entiendo y con eso basta.

Llevó sus manos a su cabeza, no sería fácil, nada lo sería. Lo único que quería era lograr llevar bien a cabo los planes y de esa manera que la hermana del cantante pudiera gustarle alguien adecuado y ojalá fuera rápido ya que así dejaban de fingir, si se extendía la farsa lo más probable es que se agregaran más aprietos a todo el asunto. Estaba más que segura de eso porque lo de ellos no era una mentira piadosa, sino que una mentira grande de esas que son sinónimos de problemas.

—Shaoran, ya está decidido, él será la primera "cita" de tu hermana y no se habla más.

—No quiero, ya lo dije.

—¿Dame una buena razón?

—Porque ese chico era tu cita, eso quiere decir que tiene algún interés en ti.

—¡Estás loco! No, es imposible.

—¿Entonces por qué aceptó ser tu cita?

—Porque Tomoyo intercedió, si la conocieras sabrías que tengo toda la razón. Ella tiene el don de la persuasión —"Como Eriol"—. En serio, él nunca se fijaría en mí simplemente porque soy la hermana menor de su mejor amigo.

Asintió no muy convencido.

—Si no funciona con Yue seguiremos intentándolo con los 9 que nos quedan, pienso que lo mejor es que hagamos encuentros más espontáneos, que ni tu hermana ni al que escojamos sepan que queremos unirlos, así la química fluirá de forma natural.

—Si tú lo dices, ojalá funcione.

—No, Shaoran, tiene que funcionar —dijo Sakura levantando un puño en el aire.

El percatarse de que ya estaba oscuro fue la señal para que terminaran por el día de hoy. Shaoran ofreció llevarla en su Busa, pero la castaña se negó rotundamente diciéndole que prefería caminar y tomar aire fresco. Propuso entonces acompañarla haciendo caso omiso esta vez de la negación de Sakura.

—Tendrás que camuflarte un poco o si no te reconocerán, ¿serán suficiente tus gafas y sombrero?

—Buen punto, veré que encuentro de camuflaje y vuelvo.

Esperó sentada y en un momento estuvo a punto de ir a ver si el chico estaba bien ya que de seguro él se había caído o algo se cayó, solo escuchó un "¡Ouch!" seguido de un "¡Mierda!".

Finalmente el castaño volvió al living vistiendo como un "nerd", similar a las caracterizaciones que se ven en las películas. Hasta lentes tenía puestos y agreguémosle a eso una peluca negra.

—¡Qué original!

—No sé si es ironía o verdad lo que estás diciendo, pero mejor vamos.

Rio, debía reconocer que Shaoran tenía un lado gracioso y que le agradaba bastante.

La noche estaba algo fría, los calles se estaban inundando de un colorido ocre y los árboles más al descubierto.

De reojo observó a Shaoran, sus manos en los bolsillos, su caminar seguro, porque pese a su camuflaje ese aire de a la mierda todo, seguía ahí.

Había sido un buen día, habían logrado lo imposible: ponerse de acuerdo. Por lo mismo, esos nervios que sentía a diario algo habían disminuido y por un momento, el hecho de no saber qué deparaba el futuro, si todo lograría salir bien o todo se iría a la mierda, le dejó de preocupar.

Sentía su mirada verde, definidamente Sakura no sabía disimular. Reprimió una risa y las ganas de molestarla, parecía ser que esa Sakura Kinomoto que conoció aquel día en la revista de a poco se estaba yendo mostrando a la verdadera Sakura que le estaba empezando a caer bien.

"Demasiado bien"

—Gracias —soltó, el agradecimiento que tenía con ella era grande y no se cansaría de hacérselo saber—. En serio, no cualquiera haría esta locura.

—No te preocupes, al fin y al cabo es por una buena causa.

Se miraron por varios segundos, ambos manteniendo una sonrisa que rápidamente desapareció en Sakura cuando divisó a alguien.

—Oh por Dios… Escóndete, por favor…

—¿De qué estás hablando?

Vio cómo su hermano se movió y…

—Silenció —empujó al joven hacía unos matorrales—. Perdón.

¿Acaso lo que acababa de ocurrir había pasado realmente?

Estaba tirado entre medio de muchos arbustos porque había sido empujado por la castaña con una fuerza casi sobrenatural y ahora la chica había desaparecido diciendo "Perdón".

"Está loca"

Se puso de pie como pudo, sacándose las hojas que tenía en el cuerpo y sacudiendo su ropa. Vio a Sakura alejarse rápidamente para luego abalanzarse sobre un tipo bastante alto, moreno y de semblante serio, parecía un parásito encima de él. Y ahora se agarraba de su cuello y lo tironeaba para que entrara al edificio.

Alzó una ceja.

Eso no estaba bien, quizás la chica tenía a alguien por ahí, pero lamentablemente ese alguien tendría que esperar porque sí o sí hablaría con ella la mañana siguiente y le aclararía ciertos puntos, como por ejemplo, que debía entregarse de lleno al plan y no tener a futuros novios molestando.

Volvió a su edificio y subió aún con cierto enfado. Abrió la puerta del apartamento y la cerró con un portazo que de seguro se escuchó en todo el piso.

Caminó en dirección hacia su habitación.

—Hola, tío.

—Hola, Liang.

Siguió caminando hasta que llegó a su cama en la cual se recostó mientras tiraba la peluca que tanto trabajo le llevó ponerse.

—¿Desde cuándo usas peluca, tío?

"¿Tío?"

Se sentó asustado en su cama y se sacó los lentes que tenía puestos, quizás era todo una ilusión, sin embargo, su sobrino sí estaba ahí sonriéndole de esa manera tétrica que de seguro Eriol le había enseñado y además estaba jugando con su peluca moviéndola lentamente de un lado a otro.

—Venimos a quedarnos por una temporada a Japón, pero le pedí a mami si me podía quedar unos días con mi tío favorito y aquí estoy.

Definitivamente eso no sonaba bien.


Notas de Caris:

¡Jojojo!

Sí, es verdad, acabo de actualizar jajaja Mi musa ha andado muy cooperadora y con canciones de Regina Spektor se anima más :)

Salió un poco largo este cap., en comparación con el anterior, pero tenía que ser así —todo está fríamente calculado xD—. Dejando a un lado mis delirios, otro personaje más a la historia: la hermana de Caleb, Maisie Tsung.

Y el regreso de Liang ¿será esto bueno o no? xD Para nuestro lindo Shaoran parece que no fue muy bueno verlo en su departamento.

En fin, un capítulo centrado en su mayoría en Sakura y Lobo, con sus momentos de alegría, simpatía y "celos" que claramente nuestro querido castaño no querrá reconocer... por el momento (?) Aunque no hay que dejar de lado el inicio con Maisie y Caleb.

Muchísimas gracias a las personitas que siempre dejan un RR, chicas, lo agradezco un montón, y desde luego hago un llamado para quien no ha dejado uno: vamos, no cuesta nada y me encantaría saber qué piensan. Doy las gracias también a las alertas, a los favoritos: son geniales *-*

Me despido brindándoles unos infinitos saludines y espero que nos leamos pronto, todo depende de mi musa. Ah, y claro, ojalá les haya gustado este capítulo.

Pd 1: La respuesta al RR Guest en profile.

Pd 2: La canción es de Maroon 5, según mi opinión, bastante conocida. Y en la misma historia sale como se títula, pero lo diré acá también: Moves like Jagger.