Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.


No tan usual


Capítulo 10

Encuentros cercanos

—Kero… —tomó una gran bocana da aire—. Necesito descansar o moriré y quedarás sin ama.

Y como si Kero hubiese entendido sus súplicas, se acomodó junto a sus pies y dejó finalmente de jalar su correa.

—¡Gracias! Y yo que creí que mi estado físico era el mejor —comentó acomodándose en el pasto de la plaza en donde se encontraban. Llevaba más de 20 minutos trotando con Kero, pero más que trotar era correr—.Qué físico te gastas Kero, mira que correr y correr sin parar y no te ves ni agotado.

Llamó su atención una melodía extremadamente fuerte proveniente del teléfono de un adolescente que ahora la observaba detenidamente.

"¿Qué le pasa?"

—Estoy hablando con mi perro no sola —aclaró un poco avergonzada, eso le pasaba por ser tan buena para hablar.

—Yo no te miraba por eso, estás bien buena…

Sintió como un calor subía a sus mejillas, que un hombre de tu edad te dijera eso de manera más sutil podría ser algo pasable, pero igualmente incómodo, sin embargo, que un adolescente hormonal se lo dijera casi comiéndola con los ojos eso sí que era vergonzoso, la castaña quería desaparecer de ahí.

Tomó la correa de Kero.

—Nos vamos.

Caminó rápido alejándose del chico que comenzó a silbarle y a lanzarle uno que otro piropo.

"De seguro estoy excesivamente colorada"

Cosas ridículas y que le pasaban a ella, ¿así eran los adolescentes ahora?

—Kero, última vuelta y volvemos.

Llegó a su departamento nuevamente con falta de oxígeno, ya que gracias a que aún el ascensor seguía en reparación tuvo que subir los 6 pisos siguiendo el paso de su Beagle quién parecía tener un exceso de energía envidiable. Dejó a Kero en la cocina con su pocillo con agua y fue a darse una ducha para recuperar algo de energía y sacar el sudor.

Salió del baño ya vestida con unas calzas y una camiseta suelta y larga en colores azulados.

Se dirigió a la cocina para prepararse un desayuno liviano aunque con el hambre que tenía era capaz de comerse un banquete como primera comida del día.

Ordenó un poco ya que ayer apenas se fue Touya se largó a dormir dejando los restos de comida china que traía el moreno en los platos.

¡Tan oportuno que era Touya! Siempre avisaba cuando hacía sus visitas, inclusive cuando iban a cenar luego del trabajo, y ahora nada, como si sospechara que en algo andaba metida. Agradeció que no alcanzó a ver a Lobo o sino, la historia sería otra.

Aunque nuevamente se sentía un poco culpable, esta vez no quería hacerle algo al cantante, pero no le quedó más que empujarlo para que Touya no lo viera.

Caminó lo más rápido que pudo hasta que llegó donde su hermano, quien miraba con cierta curiosidad el camino por donde venía, no tuvo otra opción más que lanzarse a abrazarlo tratando de desviar así su atención.

—Monstruo, me dejarás sin oxígeno.

—¡Te extrañaba! —observó que su hermano tenía dos bolsas en una de sus manos, el rico aroma que sintió provocó que su estómago clamara por comida—. ¡Eso huele delicioso! ¿Es comida china? Hay que subir, antes que se enfríe —tiró de cuello tratando de que centrara su mirada en ella.

—Está bien, pero yo puedo caminar solo, no hace falta que me tironees. Estás extraña, monstruo.

—¿Extraña yo? —comenzó a reír fuerte—. Ideas tuyas.

Suspiró cuando entraron al edificio, ya le pediría nuevamente disculpas al cantante.

Como era usual, Touya había ido para saber cómo estaba, pese a que siempre la molestaba tenía que reconocer que adoraba la preocupación que siempre tenía su hermano mayor por ella. Se quedó hasta las 11 de la noche y partió rumbo a su departamento que quedaba cerca de su trabajo, como siempre antes de irse le dio los sermones que ni siquiera Nadeshiko y Fujitaka le daban y que todo se resumía en que tuviera cuidado con los mocosos ya que ellos solo andaban buscando una única cosa.

Soltó una risa.

Touya y sus ideas.

Mientras botaba los restos de comida, sintiéndose culpable por no haberlos guardado al menos en el refrigerador, notó como Kero miraba con cara de cachorro hambriento la comida descompuesta.

—Kero, ¿quieres enfermarte o qué? Si enfermas tendré que llevarte donde Yukito y a ti no te gustan las clínicas… no comiste de esta comida mientras yo dormía, ¿verdad?

"Seguro me va a contestar"

Rogó que su perrito no se haya acercado a la comida aunque para haberlo hecho tendría que haberse subido a la mesa de la cocina, lo que se veía complicado, si fuese un gato sin dudas lo hubiese creído, pero Kero, no imposible.

Terminó de lavar todo y finalmente pudo comer su desayuno que constaba de un gran pocillo con cereal, frutas y yogurt, seguido de un tazón de café, bien cargado.

Finalmente se dedicó a dejar reluciente la cocina y tras haber terminado con esa labor, salió en dirección a su cuarto para ordenarlo.

Día domingo se traducía en orden de todo su hogar.


Despertó casi cayéndose de la cama y con los pies de Liang incrustados en sus costillas. Con cuidado logró dejar un pie en el suelo y apoyarse con un brazo en el colchón hasta que logró ponerse de pie y el pequeño terminó por acapararse toda la cama.

Su cama.

Existiendo dos habitaciones para huéspedes tuvo que dormir con el chico porque según él tenía miedo a causa de una película de terror que había visto con sus amigos hacía poco, y viendo su rostro asustado no podía decirle que no. Una vez que el chico se durmió se acordó que todas las veces que Liang se quedaba en su casa dormía en otra habitación ya que él decía que los niños maduros como él podían dormir perfectamente solos en una habitación.

De seguro solo quería fastidiarlo y ya lo estaba logrando.

Se duchó tratando de relajar sus adoloridos músculos, definitivamente hoy no dejaría dormir al chico con él.

Ya vestido emprendió rumbo a la cocina con el fin de prepararse un reponedor desayuno, gran sorpresa se encontró al ver al pequeño mirando lo que había en su refrigerador.

Tras verlo negar con la cabeza y cerrar las puertas de la nevera, el pequeño se cruzó de brazos y lo observó con su ceño un poco fruncido:

—Tío, lo que más tienes son cervezas, mami tiene razón cuando dice que ustedes los roqueros aman beber y después terminan como unos alco… alcohólicos.

—No soy alcohólico, Liang, en realidad, siempre tengo cerveza por los chicos.

—¡Los tíos! Quiero verlos, ¿por qué no los invitas? Yo puedo hacerlo, los tengo en la lista de mis contactos —vio al pequeño cómo comenzaba a sacar su celular que era mucho más avanzado que el suyo, se abalanzó logrando quitárselo de las manos—. ¡Pero, tío!

—Pero, nada… No quiero que vengan por el momento —"contigo ya tengo suficiente".

—¿Por qué? —preguntó el pequeño haciendo un puchero y poniendo sus ojitos rubíes como el gato con botas.

"Vamos, Shaoran, no te dejes engañar"

—Porque hoy tengo cosas que hacer, y además esta semana tenemos ensayo así que ahí los verás.

—Está bien —aceptó a regañadientes.

—Oye, y ¿qué hacías mirando el refrigerador?

—Tío, a veces me preocupa tu falta de intelecto.

—¿Qué estás queriendo decir, niño?

—¿No ves? Tengo razón, estos adultos de ahora… —vio al chico irse hacia otro rincón de la sala y solo podía sentirse como un imbécil por dejar que ese pequeño de tan solo 7 años lo dejara en ridículo.

Comenzó a preparar su desayuno, hizo muchas tostadas con mermelada y otras con palta. Llenó dos vasos de leche con chocolate que preparó para ambos. Puso todo en una bandeja y se dirigió al comedor donde vio al chico jugando con una de sus guitarras eléctricas, para su pesar, su guitarra favorita.

Tragó pesado.

—Liang, deja la guitarra, por favor, te puedo pasar cualquier otra, pero esa no la tocas más, ¿de acuerdo?

El chico rodó los ojos y dejó la guitarra sobre el sofá.

—Tío, al paso que vas terminarás siendo un cascarrabias.

—¿Ah, sí? Bueno, entonces el tío cascarrabias tomará desayuno y no le daré nada al sobrino.

—Si no me das desayuno moriré de hambre y mamá te matará.

Si la furia de la castaña lo había dejado con un enorme chichón, tener frente a él la furia de Meiling era mil veces peor, de seguro ella lo rebanaría en pedacitos y luego lo tiraría para alimentar a los perros.

¿Exagerado o no? Le temía a Meiling más que a cualquier otra cosa.

—Mejor ven antes que se enfríe —el pequeño sonrió, siempre conseguía lo que quería cuando amenazaba a su tío con su querida mami.

Comieron con rapidez y Shaoran tuvo que ir en búsqueda de más tostadas y leche con chocolate porque ambos quedaron con ganas de seguir comiendo. Cuando notaron que ya no podían ni moverse optaron por tirarse en los sofás para reposar.

—Tío, eso estuvo delicioso —comentó el niño tocándose con una de sus manos su estómago.

—Soy un buen cocinero, ¿no?

—Ni tanto, solo era tostar el pan y preparar la leche, no es la gran cosa.

No supo qué decir, él que creía que sus tostadas eran las mejores del mundo. Definitivamente con su sobrino era imposible sentirse a un nivel superior.

—Tío, quiero pedirte disculpas —y esas palabras cortaron el silencio, con curiosidad prestó atención a Liang—. Cuando vinieron todos, hace poco y yo te dije que tenías que tener novia, bueno, escuché a mis padres hablar sobre un negocio y de que tenías que casarte con Tía Maisie para que el negocio se hiciera…

—Liang, ¿por qué le dices Tía Maisie? —interrumpió sentándose para mirar directamente a su sobrino.

—Porque es amiga de mamá, ¿no lo sabías?

—Ni siquiera sabía quién era Maisie Tsung.

—Bueno, por lo que sé iban en la misma escuela, tú y las tías, y mami, ahí se conocieron.

—No recordaba que los Tsung hayan ido a nuestra escuela, quizás por eso el rostro de ella me parecía familiar —el pequeño se encogió de hombros—. ¿A dónde quieres llegar, Liang?

—Que yo sabía que ese día te iban a decir que tenías una prometida, eso todos lo sabían menos tú, así que te pido disculpas por no contarte antes.

—No te preocupes por eso, Liang, no tengo nada de qué disculparte —expresó con una sonrisa.

—Me alegro, pensé que podías estar molesto conmigo, tío... Así que ahora estoy muy feliz —el chico de un momento a otro abrió sus ojos a más no poder y como si de la nada se hubiese acordado de algo muy importante, y así lo era—. Tío, yo sé algo que solo unos pocos saben —susurró.

—¿Y qué es eso? —preguntó el castaño también en un susurro.

—Lo de la… lo de la… empieza con C, tío… es como Claus de Santa Claus.

—¿Cláusula?

—¡Sí! Eso —Shaoran sonrió al ver a su sobrino levantar sus brazos como si hubiese ganado un trofeo—. Eso no lo saben muchos… mi mami y mi papi lo saben, tía Feimei, tío Hien y tía Ieran. Ah, y tú, tío Shaoran. Nadie más.

—¿Mei? Claro, tu padre es el abogado de la empresa, es lógico que sepa tu madre.

—Así es, y por eso a mí se me ocurrió que tuvieras una novia y me hiciste caso, soy un genio.

Bueno, no es que le haya hecho caso al niño, fue casi espontáneo que dijera que tenía novia, pero para qué cortarle las alas al pequeño genio.

—Muchas gracias por eso, Liang.

—No hay de qué, tío, aunque me debes una —"no me esperaba menos de él"—. Si no hubiese sido por mí no habrías vuelto a ver la linda de Tía Sakura, aunque yo no sabía que se conocían.

—En realidad parece ser que el destino nos puso demasiadas veces en el mismo camino —bastaba recordar sus encuentros.

—¿Y son novios de verdad o de mentira?

—De mentira así que tendrás que guardarme el secreto.

—Muy bien, pero ahora me debes dos, tío —se llevó una mano a su cabeza que de un momento a otro comenzó a dolerle, con Liang era imposible no tener dolor de cabeza.

El teléfono de su apartamento comenzó a sonar así que se puso de pie rápidamente ahogando un grito de dolor que le produjo esa acción: NO dejaría dormir al chico en su cuarto.

—¡Xiao Lang!

Automáticamente el dolor de cabeza se duplicó,

—Mei…

—¿Cómo está mi bebé? ¿Le has dado de comer? Mira que si le pasa algo soy capaz de matarte aunque seas mi primo preferido.

—Mei, está bien.

—¿Durmió bien?

—Créeme que más que bien, me hizo compañía.

Su dolor de espalda lo decía todo.

—Eres un amor, andaba un poco asustado estos días por culpa de ver películas de terror, pero qué bien que hayas sido considerado, además, ni se mueve cuando duerme —miró furibundo al niño quien tenía una sonrisa apacible en su rostro.

"Es un diablillo"

—Oh sí, ni se movió.

—Parece un ángel cuando duerme —"Seguro"—. Dame con él, Xiao, necesito escucharlo.

Le pasó el teléfono al chico quien a cada rato decía "Sí, mami" "Claro que sí". Mei juraba que era un santo, pero él lo conocía muy bien y no se dejaba engañar por esa mirada de completa inocencia.

—Toma, tío, mi mami quiere despedirse de ti.

—Xiao, lo iré a buscar la próxima semana —sintió como gemía por dentro—. Con Lei nos iremos a hacer un tour por... no recuerdo donde, pero es cerca así que si Liang me echa de menos, llamas y lo vamos a buscar, ¿está bien?

—Entendido.

—Gracias, Xiao, y cuando vuelva quiero conocer a esa novia que dices tener, mientras no la vea no creeré absolutamente nada.

No pudo ni siquiera decir algo más ya que su prima había cortado.

—Una semana —susurró con cara de espanto.

Suspiró, si sobrevivía era porque claramente alguien se había apiadado de él.

—Será la mejor semana de tu vida, tío, la pasaremos fenomenal.


—Liang, ya, esta fue la última vez, se acabó.

—Una vuelta más, solo una, por fis, no te cuesta nada, tío.

Se encontraban en un parque de diversiones específicamente en el sector Kids, llevaba diez vueltas en la mini montaña rusa y ya no daba más de la incomodidad que sentía al estar tan apretado en el asiento del juego. Para peor el desayuno le estaba pasando la cuenta y sentía su estómago un poco revuelto y eso que la montaña rusa era para niños, no había comparación con la otra gigante que tenía el parque.

—Liang, si damos otra vuelta más es muy probable que vomite.

—¿En serio? Wow, eso sería genial.

—Yo no le veo nada de genial a eso, sobre todo si está lleno de gente que ya me ha reconocido.

—Tendrías que haberte puesto la peluca y tu sombrero favorito.

Miró casi fulminantemente a su sobrino.

—Si alguien no hubiese empezado a gritar que quería venir al parque de diversiones como si su vida dependiera de eso, me hubiese dado el tiempo de "camuflarme", pero me hicieron perder la poca paciencia que tengo. —levanto su mano para evitar ser interrumpido—. Liang, nos bajamos de esto ahora antes que me den ganas de irme a casa.

Vio como Liang lo miraba casi con suplica, pero mantuvo su rictus. Reprimió su risa al escucharlo resoplar.

—Eres muy poco divertido, tío. Mejor hubiese llamado a tío Takashi o a tío Kyle, con ellos la paso genial.

—Es lo que hay, ¿no dices que soy tu tío favorito?

—Creo que tendré que sacarte de esa categoría.

Okey, a ese chico de seguro alguien le estaba pagando por lograr que su paciencia se agotara de forma casi instantánea, y lo peor es que tendría que soportar una semana completa con él, había quedado casi sin cabellos hace un poco más de una semana cuando el chico se vino a quedar a su casa gracias a los viajes que adoraba hacer su prima cuando estaba de aniversario de matrimonio, si no fuera por los chicos no sabría que hubiera hecho, sobre todo cuando se "perdió" en el zoológico, toda la gente del lugar buscando al pequeño para encontrarlo muy sonriente junto a niños que le estaban dando comida a los chimpancés desde una reja, acción totalmente prohibida, pero Liang adoraba romper las reglas.

Liang cedió a la petición de su tío, le gustaba molestarlo, pero esta vez él no mentía en decirle que no se sentía bien, su rostro pálido lo decía todo. Así que como buen sobrino que es, se bajó y le ayudó a su tío un tanto mareado. Se fueron a sentar en unas banquitas tipo camping y a los segundos fueron rodeados por familias enteras y sobre todo por adolescentes que lo único que querían era una foto con su tío, quien repartió autógrafos por doquier y posó para cada foto, fotos en las cuales también apareció él, hasta unas pequeñas le pidieron autógrafos y no sabía qué escribir en el papel, optó por hacer una carita feliz y abajo de ella escribió su nombre.

Finalmente cuando estuvieron nuevamente solos se atrevió a hacer cierta interrogante que quería realizarle a su tío desde anoche.

—Tío, ¿por qué ayer llegaste tan enojado? Te parecías a Shrek cuando ve que todos los personajes de cuentos de hadas invaden su pantano, ¿sabes? Mami siempre dice que es bueno desahogarse cuando se está triste o un poco fastidiado.

El castaño observó a su sobrino, ¿sería producente contarle sus enojos causados por su "novia" y además sobre el plan de buscarle a Feimei un novio decente?

Y sin cuestionarse mucho, soltó todo, de que al parecer Sakura tenía varias conquistas y de que habían planeado una cita para Feimei.

—Tío, solo puedo decir que eres un celoso con mayúscula.

—¿Yo, celoso? Liang, eso no tiene nada que ver, estas mezclando las cosas.

—Tío, yo no estoy mezclando nada.

Evitó la mirada de su sobrino o sino empezaría a convencerse de que quizás algo de razón tenía el pequeño, pero vamos, esos no eran celos, solo le molestaba que la chica no se estuviera tomando en serio esto del plan, para que las cosas funcionaran había que meterse de lleno en el asunto o sino nada resultaría bien.

Y hablando del plan, ¿cómo iba a hacer la cita de Feimei?

Tenía que hablar con la periodista.

—Liang, tenemos que irnos.

El pequeño miró confuso a su tío, ¿cómo que se tenían que ir si solo se habían subido a la montaña rusa? Faltaban muchos juegos y en especial los autitos chocadores, él no se iba a ir si no se subía a esos autitos.

Su tío tomó su mano y en un dos por tres ya estaba siendo encaminado hacia la salida.

—¡Tío! Yo quiero los autitos, no me quiero ir sin antes subirme a los autitos chocadores —hizo un puchero y logró soltarse de la mano de su tío.

—Liang, no empieces con tus "shows" no tienes cuatro sino 7 años, ya estás grandecito para rabietas.

Frunció su ceño y llevó sus brazos a la altura de su pecho. Shaoran observó a su sobrino que estaba ahí de pie y parecía ser que nada lo movería. Observó hacia el sector donde estaban los famosos autitos a los que tanto quería subirse el pequeño, lamentablemente había una fila eterna.

—Liang, te llevaría a esos autos, pero hay una fila gigante y debo ir a hablar con alguien.

—¿Con quién?

—Con Sakura.

Vio como los niños reían mientras jugaban en esos autitos, él quería estar ahí divirtiéndose, pero su tío era tan aburrido, pero si no lo quería llevar al juego estaba bien, claro que tendría que atenerse a las consecuencias de sus actos, eso no se quedaría así como así.

Se acercó a su tío y tomó una de sus manos y cambió su rostro por una sonrisa.

—Entonces vamos donde tía Sakura.

Shaoran suspiró aliviado, parecía ser que Liang había tenido algo de raciocinio y había madurado un poco y por sobre todo ya no estaba en plan de fastidiémosle-la-vida-a-tío-Shaoran.

Eso lo tranquilizaba mucho.


—Tomoyo, ¿crees que la masa ya esté buena? —preguntó Sakura quien se encontraba agachada mirando el horno de la cocina, tenía miedo de que la masa se quemará, la última vez que se le ocurrió hacer tartas y pasteles llegaron los bomberos.

—Solo cinco minutos más y la sacas —respondió la amatista con una gran sonrisa ya que había terminado de rellenar unas masitas de alfajores.

—Sakura, ¿oíste bien? Cinco minutos, ni más ni menos —expresó Naoko y como vio que la castaña estaba tan ensimismada observando la masa, se acercó a un bol lleno de chocolate y comenzó a meter una cuchara sacando una buena porción de chocolate derretido.

—Hey, Naoko, eso es para la cubierta del pastel —reprendió Sakura poniéndose de pie para intentar quitarle el chocolate a su amiga.

—Policía del chocolate, solo una cucharada más y lo dejo en paz —pidió la joven haciendo un puchero.

—No, siempre dices lo mismo y te lo comes todo. El chocolate se queda conmigo.

Tomoyo comenzó a reír al ver como las dos castañas discutían por el chocolate. Sakura tenía tan apegado el bol a su cuerpo mientras Naoko por detrás trataba de lograr sacar una cuchara de chocolate, estaban peor que dos niñas.

Observó la hora y ya habían pasado los 5 minutos, corrió a sacar la masa antes que se quemara y las chicas como seguían en una lucha ni se percataron cuando pasó por su lado con rapidez.

Sacó la bandeja que contenía la masa y con cuidado la dejó en un sector de la mesa.

—¡Dejen de…! —solo escuchó los gritos y luego el golpe de ambas con el suelo mientras una nube de harina envolvía el ambiente, de alguna manera una de las chicas pasó a llevar la bolsa de harina que estaba en la mesa—. … Sabía que esto pasaría.

Tanto Sakura como Naoko comenzaron con un ataque de risa al verse cubiertas de harina y chocolate y Tomoyo se unió a reírse con ellas al ver como intentaban ponerse de pie y caían ya que el chocolate derramado en el suelo hacia que se resbalaran.

—¡Ouch! Tomoyo, ayúdame —la castaña estiró un brazo hacia su amiga aunque su expresión cambió como si hubiese visto un fantasma—. ¡No! ¡La masa!

—Si serás boba a veces… la saqué recién, pero como estabas tan concentrada en la lucha contra Naoko no te diste ni cuenta.

—Tomoyo, eres la mejor —dijo la castaña casi con lágrimas en los ojos—. Ahora, ayúdame a pararme.

Tomoyo se acercó a Sakura con cuidado evitando resbalarse con el chocolate. Naoko se estaba sujetando de la perilla de un mueble de la cocina y logró finalmente ponerse de pie.

—Esto es un desastre y eso que en la mañana la dejé reluciente —comentó haciendo un puchero.

Tomó muchas servilletas con el fin de empezar a limpiar el suelo, pero no pudo hacerlo ya que vio a Kero acercándose peligrosamente al chocolate.

—¡Kero, no! —se lanzó sobre su perro y logró tomarlo antes de que el cachorro comiera algo de chocolate—. Me asustaste, ¿cómo saliste de mi cuarto? Dios, nunca aprendes, ¿quieres hacerme sufrir, pequeño?

La castaña apoyó su cabeza llena de harina en la de su perrito, es que la última vez que Kero se le había ocurrido meterse en su bolso y sacar un minúsculo trocito de chocolate casi se muere. Por eso lo había dejado en su cuarto y yéndolo a ver cada ciertos minutos porque en la cocina y con lo glotón que es el pequeño de seguro sería capaz de comerse todo lo que cayera al suelo.

Tomoyo como siempre no podía desperdiciar tal escena y con rapidez sacó su celular de uno de los bolsillos del delantal de cocina que llevaba puesto y comenzó a fotografiar a su amiga llena de harina y chocolate junto a Kero.

Naoko negó con la cabeza y se unió a la sesión de fotos improvisada. Sakura la miró extrañada al ver que empezaba a posar a su lado hasta que vio a Tomoyo sacándoles fotos.

"No me esperaba menos de ella"

La sesión fue interrumpida por el timbre el cual provocó que las 3 se miraran extrañadas y que Kero comenzara a ladrar cuando el timbre sonó por segunda vez.

—¿Esperamos a alguien? —preguntó Naoko mientras trataba de sacarse el chocolate de su cara.

—No que yo sepa —respondió la castaña quien con rapidez se sacó su delantal que poco la protegió contra la harina y el chocolate que tenía esparcido en todo su cuello y ciertas partes del rostro, además sus calzas estaban cubiertas de harina al igual que su cabello. Salió de la habitación teniendo el cuido de cerrar la puerta para que Kero no volviera hacia esa habitación.

Por tercera vez el timbre sonó y Kero llegó a la puerta y comenzó a ladrarle a lo que estuviera tras ella.

—¡Ya voy! —abrió rápidamente y Kero se lanzó sobre una de las personas—. ¡Kero! Ven para acá.

Alcanzó a tomar al cachorro antes que se lanzara "atacar" de verdad al pobre vocalista quien miró feo a su sobrino al percatarse como el chico se carcajeaba por la situación que había pasado.

"Ese perro"

—Disculpa, Kero nunca hace eso, no sé qué le pasó ahora.

Como el perro fue a atacarlo tan rápidamente no se percató de cómo estaba la Sakura, ahora que la veía llena de chocolate esparcido por su cuello y en ciertas partes de sus mejillas y labios junto con harina, daba risa y a la vez ganas de acercarse y … Carraspeó al darse cuenta hacia donde comenzaban a ir sus pensamientos.

—Hola, tía Sakura.

—¡Liang! No me había percatado de que estabas acá… ¿pero qué haces ahí? Ven, llegaste en el momento más oportuno, ¿te gusta el chocolate?

—¡Me encanta!

La chica tomó a su sobrino de la mano y lo hizo pasar. Daba la impresión de que se había olvidado por completo de él, sino fuera por ese perro seguro le cierra la puerta en las narices.

—Kero, deja de… —observó la entrada y vio al cantante un tanto incómodo, y de pronto una especie de calor trepó por sus mejillas—.También puedes pasar, Shaoran.

Finalmente entró y el olor que había en el pequeño departamento de la castaña hizo que se le hiciera agua la boca, olía a galletas de chocolate y de seguro se estaba horneando un pastel. Una delicia para quien es fanático de todo lo que contenga cuotas de cacao.

—Siéntense —sonrió al verlos sentados frente suyo, Liang le había caído de maravillas a Kero aunque no podía entender el por qué a su perro parecía no gustarle el castaño, cada vez que Liang acercaba al Beagle hacia el cantante, Kero le mostraba los dientes.

—Sakura, disculpa si te interrumpimos, solo quería saber cómo lo haremos mañana.

—¿Qué cosa? —la chica lo miró confusa hasta que recordó todo lo del plan—. Esta todo casi listo, ya hablé con Yue y él se acercará a Feimei, no le he dicho que se llama así la "cita" para darle más emoción a todo. Hay una mesa pedida en el restorán Le Petit Château —alzó una ceja al escuchar tan bien pronunciado el francés en Sakura—, la pedí a tu nombre, para no generar sospechas en tu hermana. La idea es que la invites a almorzar y estaremos de cerca vigilando todo, la mesa da a la avenida y Tomoyo, quien fue la que me dio la idea, me dijo que hay unos árboles y arbustos donde podremos escondernos a ver cómo va todo.

Cuando hubo terminado de decir todo su plan se percató que había un pequeño escuchando todo.

"Ay, ya tenía que meter la pata"

Shaoran notó como Sakura miraba a su sobrino y como abría la boca para intentar decir algo y luego negaba con la cabeza, gesto que le generó cierta ternura.

Sonrió.

—Descuida, este enano sabe todo, que se entienda bien, todo.

—Sí, y guardaré muy bien este secreto, no tienen de qué preocuparse y puedo ayudarles en eso de los encuentros de mi linda tía con algún chico.

Sakura suspiró de alivio, mientras que a él no le gustaba para nada lo que acaba de oír.

—Eso es genial, el trabajo en equipo es muy bueno, muchas gracias, Liang.

—Sakura, no creo que sea una buena idea.

—¿Por qué? Nunca hay que cortarles las alas a las personas y menos a un pequeño que solo quiere ayudar —la chica se acercó a su sobrino y le revolvió el cabello. Liang estaba extremadamente sonriente.

Ja, y ahí la vio, la misma sonrisa de Eriol. Quería arrancarse los pelos, definitivamente era muy iluso al creer que Liang dejaría de molestarlo.

—¿Y qué te parece? ¿Muy descabellado o no? —preguntó la chica ansiosa mordiéndose su labio inferior que tenía un poco de chocolate, específicamente en la comisura izquierda, el chocolate continuaba su recorrido bajando por el cuello de la joven, ni siquiera pudo controlar cuando su vista nuevamente se clavó en los labios de la castaña, ¿es que acaso no había dicho que todo lo que tuviera chocolate le gustaba? y ese pensamiento hizo que reaccionara, no, eso no, la chica era linda, y desde que la vio esa vez con la camisa de la banda se dio realmente cuenta, pero ellos no podían tener nada, ella se lo había dejado más que claro y además estaba el famoso plan, definitivamente las cosas no se podían mezclar—. ¿Shaoran?

La risa de Liang provocó que volviera al mundo real, parpadeó y vio nuevamente a la chica y nuevamente le dieron ganas se acercarse y probar ese chocolate que tenía esparcido por el cuello y labios.

"¡Maldito chocolate!"

—Me parece excelente… llamaré a mi hermana para decirle que la invitaré a almorzar a las…

—Dos en punto…

—A las dos en punto —repitió mientras se alejaba lo más posible de la escena y del chocolate, prefirió llamar afuera así que salió del apartamento torpemente chocando con una lámpara en el camino.

Tanto Sakura como Liang se miraron con cara de qué diablos, es que Shaoran parecía que estaba arrancando de algo. Mordió inconscientemente sus labios nuevamente y un sabor a chocolate llegó a su paladar. Abrió sus ojos verdes al máximo y se llevó una mano hacia su cuello.

"Chocolate…"

—Liang, voy y vuelvo —salió literalmente corriendo de la sala de estar, había olvidado por completo que estaba cubierta de chocolate y harina, de seguro se veía ridícula.

"Estos adultos son unos locos"

Pensó el pequeño al ver como los dos castaños habían salido arrancando de la sala de manera tan torpe.

Dejando en la sala al pequeño, dirigió sus pasos hacia el baño, miró a su lado pensando que Kero iba con ella, si embargo, claramente le había caído muy bien el sobrino del cantante ya que se quedó con él en la sala, cosa que no hacía con desconocidos, siempre estaba a su lado cuando venían visitas que para él eran completos extraños.

—Pss, pss —volteó hacia la puerta de la cocina y ahí estaba la cabeza de Tomoyo asomándose y detrás de ella alcanzó a ver a Naoko—. Queremos ir a saludar al cantante —rodó los ojos ante el comentario de la amatista.

—Está bien, iré a sacarme todo esto —señaló su rostro—, así que entreténganlos mientras me limpio.

—Eso haremos —dijeron al unísonos las periodistas.

Ingresó al baño y observarse en el espejo llena de chocolate y harina por todos lados le provocó risa aunque esta se fue con solo acordarse de que había estado así frente al cantante y su sobrino.

"Qué vergüenza"

Confiando en que sus amigas harían lo que les había pedido, optó por darse una ducha a la velocidad de la luz.


—No lo olvides, mañana a las dos —volvió a repetir a su hermana, era la tercera vez que lo decía ya que tuvo que esperar cerca de dos minutos que ella fuera en búsqueda de su agenda en la cual anotaba todo.

—Anotado, ya sabes, tenía que anotarlo en mi agenda o si no se me desordena todo. Me encanta que quieras que nos juntemos, tengo muchas preguntas respecto a eso, tú sabes lo de la famosa "novia".

—Mañana me preguntas todo, pero sé puntual.

—Hermanito, soy una Li, la puntualidad es parte arraigada de nuestra naturaleza, hay que darle los créditos a mamá con su manía de siempre llegar a la hora.

—Claro que sí, bueno te dejo.

—Adiós, y dale un beso de mi parte al lindo de Liang.

"Otra ingenua más, ese niño debería dar clases"

—Bueno, adiós.

Ingresó nuevamente al departamento de la castaña encontrándose con la escena de su sobrino siendo agasajado con un banquete de dulces.

¿En qué momento entraron esas dos chicas?

—Joven, Li. Sakura está un poco ocupada, pero vuelve al rato. Les trajimos algo de comida, espero que le agrade el chocolate —habló amablemente Tomoyo.

—Me gusta mucho, pero por favor tutéame, me siento extraño cuando me hablan de usted.

—Okey, entonces siéntate y disfruta de la comida.

Se llevó un alfajor cubierto de chocolate a la boca que realmente sabía exquisito.

—Esto está muy bueno, no, excesivamente delicioso.

—Los créditos para Tomoyo —comentó Naoko—. Esta chica hace unos dulces maravillosos, unos manjares.

—Gracias por eso, Naoko. Casi siempre nos juntamos las tres a hacer dulces, mínimo dos veces al mes tenemos domingo de repostería.

Shaoran asintió a las palabras de la periodista a la cual recordaba a la perfección al igual que a la de melena castaña.

—Así que son amigas —dijo una vez que se hubo devorado el alfajor.

—Claro que sí, nos conocemos hace años, desde la primaria —informó la jefa de la revista.

—¡Wow! Eso es genial —comentó Liang mientras se comía un pedazo de pastel.

—Así es —Tomoyo vio como Kero estaba atento a lo que comía el pequeño—. Creo que será mejor que llevemos a Kero a la cocina para darle algo de comida, los dulces son su debilidad, pero lamentablemente sus peores enemigos.

—Yo lo llevo.

Naoko tomó al perrito e hizo lo que Tomoyo había comentado, lo dejó en la cocina que se encontraba limpia ya que mientras la castaña hablaba con el cantante ellas se dedicaron a dejar todo reluciente, así que no existiendo el peligro de que Kero comiera algo del suelo lo dejó en la habitación junto a su pocillo de comida, con rapidez volvió a la sala en la cual el pequeño estaba contando de que habían ido al parque de diversiones, y que su tío era un aburrido porque no quería dar otra vuelta en la montaña rusa porque según él tenía ganas de vomitar.

Ver cómo el aludido estaba ya desesperado por querer callar a su sobrino que ahora decía que no era un buen cocinero si comparaba sus tostadas con los alfajores y el pastel, era para la risa.


Se demoró un poco, en realidad bastante, pero finalmente pudo salir sin nada de chocolate y harina.

Llegó a la sala y se sorprendió al ver a sus amigas tomando sus respectivos bolsos y con claras intenciones de irse.

—Sakura, ya nos vamos, te dejamos varios alfajores y dos trozos de pastel. El resto lo llevamos mañana para desayunar con los chicos en la revista —informó Tomoyo.

—Pero…

—Ya, nos vamos. Adiós Lobo, y adiós pequeñín, cuando quieras nos haces una visita a la revista.

—¿En serio? —preguntó con asombro al escuchar lo que Naoko había dicho.

—Claro que sí, así que dile a tu tío que te lleve.

Se despidieron de la castaña con un abrazo y se fueron, quedando los 3 finalmente solos. Se sentó nuevamente frente a ellos y el silencio invadió el ambiente. El pequeño al ver que ninguno de los adultos decía pio sonrió y mientras sacaba su cuarto alfajor rompió el silencio:

—Tía Sakura, mi tío tiene cosas que aclarar con usted.

Definitivamente un instinto asesino hacia su sobrino comenzó a aparecer, frunció su ceño y miró al causante de sus dolores de cabeza que se devoraba feliz de la vida un alfajor. Finalmente observó a la chica que tenía un gran signo de interrogación en su frente.

¿Era necesario hablar de eso frente a su sobrino?

—Bueno, yo quería aclarar ciertas cosas —la chica asintió y dio gracias a dios que ahora ya no tenía cierto dulce dando vueltas por ahí y que lo pusiera más nervioso de lo que ya estaba, es que de algún modo la idea de que fueran celos no le gustaba para nada, ya que eso querría decir otras cosas—. Lo que sucede es que creo que tienes que estar 100% en esto del plan.

"¿Broma?"

¿Es que acaso no lo estaba? Un pequeño disgusto comenzó a adueñarse de su persona. Ella estaba poniendo más del 100% en ayudar de manera eficiente al chico que la metió en problemas, problemas que ni siquiera debería por qué tenerlos.

—Creo que lo estoy, Shaoran —comentó lo más apacible que pudo.

—Me parece que esto es un tema serio…

—Claro que es serio, lo estoy tomando así aunque la idea no me agrade, pero acepté, realmente no comprendo a qué va tu comentario.

Liang negaba con su cabeza, tantos rodeos que se daba su tío, y la pobre de tía Sakura se estaba enfadando y en serio. Si no actuaba de seguro ese par terminaría enfadándose.

—Tía Sakura, mi tío no quiere que tengas novios.

¿Por qué Liang tenía el gran afán de abrir su boca cuando no debía?

Y lo peor es que cada vez que lo hacía el perjudicado era nada más ni nada menos que él.

—Liang, por favor, no te entrometas en conversaciones de adultos.

—Yo solo quería ayudar, tío —se excusó el pequeño encogiendo sus hombros.

Contó hasta 10 pausadamente, no quería enfadarse, pero ¿quién se creía él para venir a decirle que es lo que debía o no hacer con su vida? Claramente no tenía a ningún prospecto de novio ni nada que se le pareciera, pero ella no aceptaría que además le pusieran condiciones respecto a su vida sentimental.

—¿Es cierto lo que acaba de decir Liang? —preguntó casi con un tic en el ojo.

—O sea, no tan así, bueno, es que no quiero que hayan ciertos inconvenientes molestando en el plan, ya sabes, mientras menos sepan de esto mejor para todos.

—Shaoran, para tu información no tengo ningún novio o amigo "especial", así que no habrán "inconvenientes".

—Sakura, no es para que te enfades, es solo que tenía que aclararlo, no con las palabras que usó Liang.

—Está bien, es solo que no me gusta que se entrometan en mi vida sentimental.

—Lo sé, a mí menos, pero espero que no te hayas molestado.

—¿Pensaste que tenía algo con alguien? —preguntó generando que el cantante desviara su vista.

—Yo bueno…

Ver a su tío balbuceando e intentando decir algo coherente daba vergüenza ajena y a la vez risa al observar cómo la chica ladeaba su cabeza y miraba con cara de yo-no-entender-nada a su querido tío.

Suspiró.

—Mi tío te vio ayer con un chico.

"Joder"

Quería salir de ahí y llevarse a Liang de una oreja. Se llevó una mano a sus cabellos y comenzó a rascarse, estaba más que nervioso con toda la situación que se estaba dando gracias a los tan oportunos comentarios de ese enano que ya lo tenía al borde del colapso.

Sakura comenzó a hacer memoria, estuvo casi toda la tarde con el cantante viendo lo del plan, ¿qué chico?

¿el cabezota de su hermano?

—El único chico podría ser Touya, que es mi hermano mayor, por eso te empujé, y aprovecho de disculparme por ello, él sí que sería un gran inconveniente, y te tiré a los arbustos para que no te viera.

Y sí, se sentía un estúpido por todo el enojo que sintió el día de ayer, asintió y tratando de pensar qué decir para no dar la idea a la chica de que algo de celos pudiesen haber de su parte, decidió que lo mejor era irse y sacar de ahí a la pesadilla de su sobrino antes que hiciera más comentarios que ya lo tenían con los nervios de punta.

—Entonces, ya todo aclarado, es hora de volver a casa. Gracias por los dulces y, Liang, despídete.

El pequeño se despidió con un abrazo de la castaña y él solo logró hacer una mueca de sonrisa.

Salieron rápidamente del apartamento, y ella ni siquiera alcanzó a decirle que llegara antes al restorán para explicarle cómo procederían con lo de la cita.


—¿Celos? Están locas.

¿Cómo podía ser posible que Lobo tuviera celos?

Sus queridas amigas claramente estaban delirando, él solo quería aclarar eso porque si lo pensaba bien podría haber ciertos inconvenientes si hubiese un novio de verdad dando vueltas y que no le gustara para nada que su novia fuera la novia de otro por más que fuera de mentira.

—Oh, por Dios, Sakura, es demasiado evidente —expresó Naoko dejando a un lado su lectura sobre un dios atlante y dioses griegos—. Sé que tú no vas a querer verlo, porque con lo despistada que eres es demasiado razonable, pero nosotras no tenemos esa característica y es verdad, son celos.

—Así es, creo lo mismo. Puede existir la posibilidad que Lobo está sintiendo cosas por ti.

Al escuchar las palabras de Tomoyo sin poder controlarlo sus mejillas se tiñeron en carmín, ¿eso podía ser posible?

No, no y no.

Eso no podía ocurrir, él no tendría por qué sentir… ¿sentir qué? De un momento a otro comenzó a sentir su estómago apretado.

—Chicas, ustedes están viendo cosas donde no las hay —aseveró moviendo sus manos recalcando cada palabra, como si ella se estuviera tratando de convencer de lo que decía.

Tomoyo miró a Naoko e hizo un leve moviendo de negación con su cabeza tratando de transmitirle que lo mejor sería dejar de insistir con el tema, la salud mental de su amiga de seguro se los agradecería.

—Bueno, lo que tú digas, solo tengo una pregunta, ¿tan malo sería que Lobo empezara a sentir cosas por ti?

Dejó de jugar con sus dedos y su mirada se fijó en un punto imaginario.

¿Sería malo?

¿Es que acaso Shaoran se fijaría en ella?

No era que le importase, pero no podía aceptar la idea de que eso fuera posible, él era tan distinto a ella, su mundo era diferente, y ella solo lo estaba ayudando por que finalmente se sintió presionada y…

—¿Sakura? —alzó su vista encontrándose con el semblante preocupado de su prima—. No escuches a Naoko, solo hace esas preguntas para ponerte incómoda, y bueno, ¿ya acordaron lo del plan?

Asintió rápidamente.

Había llamado a Lobo temprano diciéndole que tenía que estar quince minutos antes en la entrada del restorán, y que no se preocupara del cómo Yue encontraría a Feimei ya que ella tenía todo muy bien calculado, por más despistada que fuera esta vez no fallaría, tenía el presentimiento de que todo saldría excelente y ese aire de positivismo le permitió sacarse de la cabeza las ideas de sus amigas.

—Claro que sí, así que crucen sus dedos y denme suerte.

—Esto es tan emocionante —habló Tomoyo casi con estrellitas en sus ojos amatistas—. Una cupido, ¿quién lo hubiese imaginado? Y además "novia". Esto es demasiado loco y a la vez excitante. Apenas vuelvas me cuentas cómo te fue o si no iré de inmediato a tu puesto y te interrogaré.

"Ehh…"

—Sí, en eso concuerdo con Tomoyo, así que ve, que ya son las una y media, y tienes quince minutos para llegar allá.

Asintió y salió con rapidez de la sala de juntas de la revista Like, luego de la reunión que había siempre los lunes las chicas se quedaron platicando un rato, aunque tampoco podían alargar sus conversaciones como quisieran ya que al fin y al cabo tenían que trabajar.

—¿Y tú qué piensas? —preguntó Naoko.

Tomoyo sonrió dirigiéndose a la puerta de la sala.

—No creo que sea malo, Li es perfecto para Sakura, aunque ella no quiera darse cuenta, como dicen... el tiempo lo dirá.

—Esos dos terminaran queriéndose, es lógico, por lo menos Li está siendo evidente, ¿celos de Touya?

Ambas chicas comenzaron a reír mientras abandonaban la habitación emprendiendo rumbo hacía el pequeño comedor que tenía la revista.


"Debería haber tomado un taxi"

Esperando impaciente a que el semáforo diera verde observó la hora en su reloj y como lo suponía ya era la hora acordada con el castaño. Gimió y cruzó corriendo la calle y así siguió hasta que llegó a una esquina y divisó al joven quien parecía estar teniendo una especie de discusión con el pequeño de Liang.

—Ya sabes, nada de comentarios, ¿está bien? Ayer te pasaste de la raya, Liang.

—Yo solo quiero ayudarte, tío.

—Ayudarme dejándome en ridículo, no creo que esa sea la mejor manera.

Liang prefirió callar, cuando su tío se enojaba de verdad era cosa sería, optó por mirar hacia otro lado llegando a su visión la "novia" de su tío quien venía corriendo hacia donde estaban ellos.

—Ahí viene la linda de tía Sakura.

Shaoran volteó su rostro mirando hacia la misma dirección que Liang, y claro que decía la verdad, la castaña venía corriendo, le provocó una sonrisa ver cómo llevaba una de sus manos a su pecho como pidiendo oxígeno.

—Hey, no corras tanto o te dará un ataque, realmente te hace falta algo de ejercicio, esto es una clara muestra de que el sedentarismo prima en tu vida —comentó con burla, lo que generó que la chica cambiara su semblante sonriente a uno más bien molesto.

—Para tu información sí hago ejercicio —masculló cuando hubo llegado donde ellos.

—No se nota.

—¿Sabes qué? Si buscas molestarme no lo lograrás, vengo mentalizada a que esto saldrá perfecto, así que haré caso omiso a tus comentarios claramente fuera de lugar.

—Está bien, Flor de cerezo, solo espero que todo esto funcione, lo dejé en tus manos y espero no arrepentirme de ello.

¿Quién era el niño entre los 3? Negó con la cabeza, ese par era bastante singular, pero no podía negar que le gustaba verlos casi discutir, daba risa y gracia, ya que su tío era un buen blanco para molestar, solo había que preguntarles a sus tíos roqueros e inclusive a él mismo para corroborar dicha aseveración. Y ahora gran fue su descubrimiento al darse cuenta que la castaña era también otro excelente blanco.

Sí, claramente su estadía sería extremadamente divertida.

—Hay que esconderse detrás de esos arbustos —señaló encaminándose hacia donde había indicado, seguida de cerca por los dos chicos—. Un poco más acá… ¡Aquí! Una vista clara de la mesa en donde se dará a cabo la cita, esto es genial.

Alzó una ceja y observó el semblante de la periodista, perfectamente podría ser el rostro para una campaña de piensa positivo.

—Tía Feimei a las dos en punto —informó el pequeño.

—¿Dónde? —preguntaron al unísono los castaños moviendo su cabeza de un lado a otro.

El chico los observó y negó con la cabeza.

—¿Dónde más? En la entrada del restorán, de aquí la veo y eso que soy el más pequeño.

Observaron hacia donde había dicho Liang, y ahí estaba la joven que llevaba puesto un vestido en colores azulados y su larga cabellera castaña estaba atada en una coleta.

—Es muy linda tu hermana, Shaoran.

—Claro que lo es, si es mi hermana.

Rodó sus ojos verdes.

—Yue llegará en 15 minutos más, la idea es que le mandes un mensaje de texto a tu hermana diciéndole que no podrás venir porque surgió un problema y Yue aparecerá y bueno él ya sabe lo que tiene que hacer así que no hay que preocuparse de eso.

—Muy bien.


Se sentó en donde el garzón le había indicado y con una sonrisa recibió el menú del restorán aunque le informó al joven que ordenaría cuando llegara su acompañante. Los primeros cinco minutos se entretuvo observando la decoración del elegante restorán francés y que para nada conocía.

Cuando ya notó que había recorrido todo su alrededor con su mirada optó por sacar de su cartera el libro que había pedido hacía dos días en la biblioteca en la cual era socia. La lectura era una buena manera para amenizar la espera ya que todo parecía indicar que su hermanito menor llegaría atrasado.

Desde el exterior 3 personas observaban a la chica que ahora se encontraba muy entretenida leyendo.

—¿Le gusta mucho leer? —preguntó Sakura con curiosidad.

—Demasiado, es una devoradora de libros, igual que mi padre.

Iba a hacer un comentario de lo bueno que es leer, pero su celular entonando "I'm yours" no lo permitió. Sacó con rapidez el aparato de su bolso botando varias cosas al suelo en el acto. Amablemente Shaoran le ayudó a recoger el desastre.

—Yue.

—Estoy afuera.

—Lo sé...

—¿Cómo lo sabes?

Mordió su labio, es que Yue no sabía que ella estaría vigilando todo de cerca, si le decía eso el chico podía intimidarse y eso lo sabía perfectamente por la timidez que lo caracterizaba en la mayoría de las ocasiones.

Rio nerviosamente.

—Es que es lógico, ¿no? Recuerda que me dijiste que me ibas a llamar cuando estuvieras en el restorán.

—Claro, lo había olvidado.

Suspiró.

—Bueno, entra y di que alguien te está esperando. La chica debería estar ubicada en una mesa que da con la avenida, es de cabellera castaña.

—Okey.

Cortó y los 3 asomaron sus cabezas por sobre los arbustos tratando de ver al joven.

—¡Wow! ¿Es él? Tiene un color de pelo genial —comentó Liang con mucha admiración provocando la risa en la castaña mientras que Shaoran mantenía su rostro serio

¿Pelo plateado? Como si fuera la gran cosa.

—Shaoran, ¡manda el mensaje!


Se adentró al restorán y se fue hacia el lado que daba con la avenida, divisó de inmediato a una chica de cabellera castaña aunque luego miró un poco más al fondo y vio a dos chicas también con el pelo del mismo color.

¿Cuál de las 3 era la cita?


Feimei miró su celular, cómo le mandaba un mensaje después de llevar esperándolo cerca de 20 minutos diciendo "Feimei, lo siento, no puedo ir, después hablamos"

Lo quería matar.

Dejó su celular en la mesa y alzó la vista buscando a algún garzón, moría de hambre y aprovechando que ya estaba en un restorán lo más sensato era que almorzará ahí. Aunque su acción se detuvo cuando vio a un hombre alto y de cabellera plateada pasando por su lado con lentitud.

Esa cabellera era única y solo una persona podía tenerla.

—¿Yue Tsukishiro?

Apenas escuchó su nombre volteó y sus ojos se enancharon al ver a la joven que lo había nombrado.

—¿Feimei?

—¡Wow! ¿5 años? Esto es increíble, ¿qué haces ahí de pie? Siéntate, no puedo creer que seas tú. Mira que encontrarnos y en un restorán.

El joven que aún mantenía el asombro en su rostro hizo caso a lo ordenado por la chica, quien fue una de sus compañeras de la universidad y con quien había perdido todo contacto hacía más de 5 años.

—Esto realmente es sorprendente —atinó a decir.

Desde afuera 3 personas estaban en el rotundo silencio.

—¿Se… conocían? —preguntaron los 3 al unísono.

—Esto, esto… ¡Esto no puede estar pasando!

—Está pasando y más encima das mal las indicaciones… cabellera castaña —imitó Shaoran—. Dos mujeres y que están sentadas cerca de Feimei tienen cabellera castaña.

—Ay, okey, pero ¿cómo no ibas a saber que tú hermana lo conocía? Parecen ser muy amigos, mira cómo se ríen.

—De seguro se conocen de la universidad, Feimei vino a estudiar por dos años administración de empresas.

—Yue estudió eso —hizo un puchero, realmente tenía ganas de llorar—. Es que no lo puedo creer.

—Pues créelo. Sabía que esto no funcionaría… tengo todo muy bien calculado —la imitó nuevamente lo que causo la molestia en Sakura—. Ja, sí que sabes calcular.

—Entonces tú planea todo ahora —sugirió subiendo un poco los decibeles.

—Claro que lo haré y mucho mejor que tú.

—¿Ah, sí? Tengo que ver eso para creerlo.

—Créeme que seré mil veces mejor que tú porque…

Los autos pasaban ayudando a que la discusión que estaban teniendo el par de castaños no fuera escuchada por dos personitas que se encontraban muy alegres hablando de lo que han hecho durante los más de 5 años que no se veían.

Liang se caracteriza por ser un niño muy paciente, pero esta vez ya estaba harto, ver a esos dos adultos diciendo "Yo soy mejor, porque tú apenas tienes una neurona y que más encima está bastante atrofiada" daba vergüenza. Se acercó a su tío quien claramente no lo vio por estar tan enfrascado en la discusión con la chica, así que con maestría estiró uno de sus pies y jaló uno de los pies de su tío provocando que este perdiera el equilibrio, y dándole un sutil empujoncito al castaño, este terminó por caer encima de la chica ya que ambos se encontraban agachados muy cerca el uno del otro para no ser vistos desde el restorán.

Santo remedio: realmente era un genio.


Siendo honesto los ojos de la chica le llamaban bastante la atención, principalmente porque el verde era su color favorito en la mayoría de sus variantes y ahora que los tenía tan cerca no podía negar que el verde esmeralda pasaría a la lista de preferidos.

De algún modo perdió el equilibrio y ahora se encontraba sobre ella, podía notar un leve carmín en sus mejillas y podría casi asegurar que él estaba igual porque por primera vez entre ellos se daba tanta cercanía, una cercanía que extrañamente no le incomodaba, pese a eso se sentía bastante nervioso y parecía ser que su corazón estaba bombeando a mil por hora.

"¿Qué diablos?"

Su pecho subía y bajaba con demasiada rapidez, mientras un cosquilleo se centraba en su frente causado por el roce de los mechones de la peluca negra que estaba usando Shaoran.

¿Cómo llegaron a estar así si hace unos segundos ambos querían matarse?

Mordió su labio inferior y vio como los ojos del chico se desviaron hacia su boca. Por alguna razón esa sola acción produjo que su respiración se agitara más de lo que ya estaba y su estómago pareció dar vueltas.

"¿Y si…?"

Solo era cosa de acercarse un par de centímetros más y… abrió sus ojos a más no poder cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando ahí.

Él no podía querer besar a esa chica que se transformaba en un ogro cuando se enojaba, él no podía querer besar a esa chica que había logrado sacarlo de sus casillas en más de una ocasión, él no podía querer besarla porque eso simplemente significaba que algo realmente muy extraño estaba ocurriendo en su persona para querer acercarse y rozar esos labios que habían dicho que era un arrogante, un mujeriego y un…

—¿Van a besarse o qué? Llevan más de un minuto así y la gente que está pasando por la vereda del frente nos está mirando extraño.

Las palabras del chico rompieron toda especie de hechizo que se había dado entre ellos, Shaoran con una rapidez admirable salió de encima de la castaña con el rostro más rojo que un tomate maduro y Sakura se enderezó mientras sentía un calor extremo en su cara.

—Qué tonterías dices, niño.

—Le mandaré un mensaje a Yue diciéndole que la supuesta cita no llegó.

Aguantó la carcajada que quería soltar al ver como esos dos ni siquiera podían mirarse a los ojos, lo que más le causaba gracia era que cada vez se estaban alejando más y más de cada uno casi como si se repelieran.

"Sí que son todo un caso"

—Listo —informó la castaña—. Yo tengo que irme, el trabajo me llama y no puedo perder más tiempo, mucho que hacer y el tiempo es oro.

Tomó con rapidez su bolso que se encontraba en el pasto.

—Nos vemos pronto, Liang —sintiendo que nuevamente un calor se posaba en sus mejillas dirigió su mirada al cantante quien miraba hacia un punto lejano—. Espero tu mensaje para que me informes sobre el nuevo plan, aún tenemos a 9 posibles prospectos.

Asintió, observó cómo Sakura se alejaba a través del camino de arbustos..

—Fiu, tío, realmente no te manejas con las mujeres, ese momento era perfecto para el beso, basta con acordarse de escenas de películas, mi mami adora las películas románticas, por eso sé de lo que estoy hablando…

—Liang…

—Y ahora me debes tres, tío, aunque esta vez no sirvió de mucho.

Shaoran bajó su mirada hacia el pequeño, tratando de entender por qué decía eso, hasta que finalmente sus neuronas tuvieron la amabilidad de hacer click.

—¡Liang, tú me empujaste!

El chico comenzó a reír mientras arrancaba de su tío siguiendo el camino que había hecho hacía unos instantes la periodista.


Salió del ascensor con desgano, su plan se había ido por un tubo y ella que creía que todo saldría perfecto.

"Sí, claro"

Todo salió extremadamente imperfecto.

Dios, casi podría haber pasado algo que ni en sueños había imaginado.

Caminó por el pasillo mientras sus ojos iban clavados en el piso. Cuando alzó su mirada se encontró de frente con sus mejores amigas.

Pasó saliva.

Y como si fuera un robot retrocedió varios pasos lo que produjo las miraran con cara de "¡WTF!", volteó caminando rápidamente hacia las escaleras de emergencia.

—Sakura, ¿qué te pasa? —escuchó preguntar a Naoko.

Para ella estaba más que claro lo que pasaba, no quería pasar por el interrogatorio de sus amigas en cual por más que no quisiera contarlo diría lo de ese encuentro que pudo haber sido más cercano con el castaño.

¿Cómo estaba tan segura que no podría quedarse callada?

Es que Tomoyo claramente había sido bendecida con el don de la perspicacia y persuasión, y Naoko no se quedaba atrás.

Estaba perdida.


Notas de Caris:

Hola! Demoré un poco, pero finalmente logré acabar con este cap, el más largo por el momento, aunque creo que los que se vienen lo igualarán en extensión o incluso pueden superarlo dado que la historia tiene que ir avanzando más.

Bueno, ¿qué decir? Liang haciendo de las suyas, Shao ya lo quiere matar y ni se imagina lo que se viene jajaja En fin, un capítulo centrado en nuestros protagonistas, lamentablemente para la castaña su plan no resultó como quería, es que no todo puede ser tan fácil.

Como siempre y aunque parezca discurso hiper-mega-ultra repetido: Mil gracias por sus Reviews, realmente estoy sorprendida, no le tenía mucha fe a este fic ya que soy novata por decirlo así en esta página y ustedes me han alegrado de sobre manera. Mil gracias por leer, comentar y también por los favoritos y alertas.

En fin, como siempre las animo a que dejen un comentario, me gusta saber qué les parece cada capítulo y claro, si quieren dar ideas o criticas, claro que pueden darlas.

No me alargo más, las respuestas a sus comentarios del cap anterior llegarán, con un poco de lentitud, pero los responderé, y los comentarios de aquellos que no están registrados, en profile estarán.

Como dato freak (xD) el libro que lee Naoko sí existe, se titula Acheron y a las que les guste las sagas con temáticas sobrenaturales y romance, con cierto erotismo (soy un poco pervertida) les recomiendo que lean la Saga Dark Hunters, de Sherrilyn Kenyon. Y sobre la canción del celular de Sakura, claro que también existe y es de mi adorado Jason Mraz.

Ahora sí, me despido.

Muchísimos saludos :) y disculpen si ven alguna falta ortográfica, ando un poco apurada.