Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.


No tan usual


Capítulo 11

¿Asumiendo sentimientos?

Se había despertado temprano y sin nada qué hacer en la mansión Li salió en búsqueda de algún libro en su biblioteca favorita, allí se encontraba caminando pausadamente por el pasillo que se formaba entre dos estanterías repletas de libros, le alegraba pasearse por ellos, con el silencio que acompañaba a esa antigua biblioteca que se volvió casi en su segundo hogar cuando estuvo de intercambio por más de un año en Japón. Apenas salía de clases tomaba sus cosas y se venía a estudiar, lo prefería así ya que en la mansión se sentía demasiado sola.

Sus manos se fueron solas hacia las novelas de Jane Austen, debía reconocer que tenía cierta fascinación por sus historias, ese romanticismo mezclado con las personalidades de los personajes de cada libro le fascinaron desde que tomó un ejemplar de la autora por equivocación en su adolescencia y terminó enamorándose de algunos o casi todos los especímenes masculinos que aparecían en cada libro.

Con una sonrisa recordó el encuentro con Yue, ¿mera casualidad o no?

Para ella fue una hermosa sorpresa, se habían conocido en esa biblioteca ya que el joven de cabellos platinados también era un asiduo por la lectura y resultó que ambos estudiaban lo mismo y en la misma universidad, no se separaron hasta que ella volvió a China y el contacto se esfumó hasta hora.

—¿Mr. Darcy o Mr. Bingley? —escuchó a sus espaldas haciéndola detener su andar y sus pensamientos.

Caleb Tsung se encontraba gratamente sorprendido por dos motivos. Uno de ellos era toda una novedad en él, estar dando vueltas en una biblioteca a las 9 y media de la mañana para él era poco usual dado su amor por dormir y despertarse tarde, por lo mismo no desperdició aquel milagro y partió a la biblioteca a devolver el libro que había pedido hacía más o menos una semana. La segunda sorpresa y que le era mucho más grata era la joven de cabellera larga y castaña quien con una concentración extrema miraba los libros que tenía frente a sus ojos, a ratos pasaba su índice hasta que lo posaba en un ejemplar, el cual con delicadeza sacaba, hojeaba y volvía a dejarlo en el mismo lugar en donde se encontraba.

¿Cuánto tiempo llevaba como poseso observándola?

Ni idea, pero podría quedarse ahí todo el día y no se aburriría, sin embargo, él no era de esos que solo observaban de lejos, era de los que preferían un poco más de acción por lo que se atrevió a perturbar el silencio y los pensamientos de la joven con una pregunta que comenzó a darle vueltas al percatarse que ella había hojeado 3 libros de la reconocida autora británica.

—Prefiero al Capitán Wentworth —respondió Feimei tras haber reconocido al joven de mirada avellana—. Me parece adorable la forma en que ama a Anne, pese a los años, a que fue rechazado en un inicio… él la sigue amando mostrando la máscara de la indiferencia, el despecho y la pobre de Anne se la pasa sufriendo, sin embargo, la máscara no duró mucho, él amor por ella estaba ahí, latiendo y con una hermosa carta se sincera.

¿Podía alguien enamorarse tan rápido?

Esa joven tenía algo que él adoraba: pasión, y por sobre todo pasión por la lectura, algo que él también poseía y adoraba ver en los demás.

Así, viéndola sonreír mientras hojeaba otro libro se dijo que debía conocerla más, no perdía nada con intentarlo.

—Usted es una romántica, con todas sus letras —afirmó.

Con suavidad tomó el libro que sostenía la castaña.

"El beso de Judas"

—Quizás… —habló con cierto nerviosismo, por alguna razón ese hombre le hacía sentirse un tanto incómoda, sobre todo cuando la observaba así como lo estaba haciendo ahora, sonriente, tan relajado por la vida—. Aunque me gusta leer de todo un poco, pero tengo una debilidad por las novelas románticas, eso no lo puedo negar.

Tras dejar el libro en el mismo lugar de donde lo sacó la mujer se atrevió a preguntar algo que quería proponer desde que la vio por primera vez.

—¿Qué le parece si la invito a un café, Elizabeth?

Soltó una carcajada al escuchar la pregunta del hombre sobre todo por cómo la llamó.

—Así que esta es su técnica para platicar con una mujer, Mr.…

—Dime Mr. Darcy. Además, creo que el otro día fui un poco impertinente con usted, así que es un modo de pedir disculpas.

—Claro, no-quiero-que-se-lleven-mi-libro-por-nada-en-el-mundo, ¿cómo olvidarlo?

Negó con la cabeza y comenzó a alejarse del joven quien comenzó a seguirla.

—Vamos, miss Elizabeth, de seguro no se arrepentirá, soy bueno para platicar y mi sentido del humor es bastante llevadero.

—¡Oh! Bueno su nombre me hace dudar un poco de ello —comentó aguantando una carcajada por la loca conversación que estaban teniendo.

—Digamos que soy un Darcy muchísimo más hablador y sociable.

Detuvo su andar y observó al joven, no podía negar que le llamaba la atención hablar con él, se veía un hombre simpático y claramente atractivo, no es que fuera una mujer superficial, pero eso no lo podía negar.

—Está bien, pero si comienzo a aburrirme me marcho.

—Créame que no lo hará, se lo aseguro.


—¡Ouch!

Un cojín rebotó en su cabeza y tras hacer un puchero comenzó a ponerse de pie, pero el enredo que tenían sus piernas con las sábanas y frazadas no la dejaban hacer nada y agreguémosle a eso un dolor en su espalda que no se iba.

¿Cuándo fue la última vez que se cayó de su cama?

Haciendo un movimiento brusco con sus piernas logró sacar una y luego la otra, acercó su mano derecha al colchón de la cama y ejerció fuerza logrando finalmente ponerse de pie.

—Tan torpe que eres, Sakura —gruñó para luego hacer un otro puchero.

Los ladridos de Kero no se habían hecho esperar: el cachorro estaba ladrándole como loco y ella no podía entender absolutamente nada de su idioma canino.

Observó como el Beagle mordía una de las frazadas.

Suspiró.

—Entiendo, estoy bien, solo me caí, a cualquiera le pasa… gracias por preocuparte, pequeño.

Tomó las sábanas y las frazadas antes que a Kero le dieran ganas de morderlas todas y las dejó sobre la cama.

Se acercó a la ventana de la habitación y con un movimiento rápido abrió las cortinas dejando entrar la luz del exterior no sin antes soltar un quejido a causa de la puntada que sintió en su espalda.

Eso le pasaba por soñar con cierto cantante de rock.

Calor subiendo por sus mejillas.

Negó con la cabeza.

¿Cuál era el gusto de Morfeo para torturarla con sueños de ese nivel?

Lo peor es que parecía demasiado real para ser sueño.

Claramente la cercanía que se dio entre ellos el día anterior había influido para que en sus sueños esa cercanía aumentara a un nivel bastante mayor, tan mayor que provocaba en ella un calor extremo.

Dejando a un lado las imágenes no aptas para menores que llegaban una y otra vez a su mente salió de su cuarto para darse un baño y prepararse un desayuno rápido ya que a las 9 tenía que ir a buscar a su querido auto —que gran falta le hacía— y luego marcharse al trabajo. Gracias a Dios, Naoko era la jefa más comprensiva que podía existir y le permitió llegar más tarde, aunque con una gran condición, debía contarle a ella y a Tomoyo lo ocurrido el día de ayer.

Sabía que no sacaba nada quedándose callada y no comentando nada a sus amigas que de algún modo se las arreglarían para que ella contara todo, y bueno, Naoko supo muy bien cómo hacerlo.

Suspiró y logró sacar una sonrisa, al fin y al cabo el día prometía bastante: ¡Al fin tendría a su auto de vuelta!

Con esa alegría en auge logró olvidar el casi interrogatorio que tendría más tarde y claro, el sueño con el castaño.

Salió de su hogar junto a Kero, el taller estaba cerca así que aprovecharía la instancia para dar un paseo aunque corto junto a su cachorro quien de seguro había subido de peso, definitivamente tendría que buscar otro lugar para esconderle la comida, de una forma que le parecía sorprendente Kero lograba encontrar cada escondite y eso que algunos estaban en lugares que debido a su tamaño no podría alcanzar, pero se las arreglaba ¿cómo?

Un enigma, eso estaba claro, no habían respuestas.

—Kero, otro día vamos al parque —le comentó al cachorro para que este dejara de tironear la correa en dirección a dicho lugar.

Pasando junto a una florería en la cual se detuvo a observar los arreglos tan bien hechos y bellamente decorados llegó al taller de Thomas, un estadounidense al cual le debía cerca de 5 citas, 5 por las veces que su auto se había averiado y él había tenido que repararlo haciéndole un descuento.

Sonrió al ver su auto en un rinconcito del taller.

¡Estaba reluciente!

—Sakura —la llamó Thomas con esa sonrisa que según él provocaba estragos en las mujeres—. 6, ahora son 6.

—Lo sé, lo sé, no tienes que recordármelo —comentó mientras se acercaba a su auto—. ¡Suki quedó impecable!

Tocó la parte delantera que había quedado toda abollada tras el choque con un muro, a eso había que agregarle los rasmillones que tenía en la pintura y que no recordaba cómo se los había hecho.

Sí.

Definitivamente ella no era la mejor al volante, pero Suki, pese a todo los daños que había tenido seguía siendo el mejor.

—Aprovechamos de hacerle una revisión completa, ya sabes, al motor, el aceite…

—Está fabuloso, y la pintura… ¡no pensé que la arreglarías!

—Lo hice porque me dio pena verlo todo rasmillado, no lo tratas bien, Sakura —la aludida hizo un puchero.

—Sí, pero intento tratarlo del mejor modo.

Vio como Thomas ponía los ojos en blanco.

—No me pondré a discutir contigo sobre tus intentos en cuidar a tu auto, ahora a lo importante...

—¿Puedo pagarte en cómodas cuotas? —interrumpió, sabía que su error de cálculos y el estar en las nubes le traería grandes consecuencias monetarias, Suki había quedado bastante mal gracias a ese choque en el cuál ella no sufrió ningún percance, salvo un chichón en su frente ya que su cabeza chocó con el volante del auto y el airbag no funcionó muy bien que digamos.

El chico le sonrió.

—Puedes, pero solo si sales conmigo, me debes 6 citas, y solo te estoy cobrando una, es la forma que te doy para pagar la pintura.

Okey, era lo justo, tarde o temprano debía cumplir su palabra.

—Está bien, saldremos.

—¡Al fin! Vaya que eres escurridiza, ¿te parece si vamos a un bar? Al de mi amigo.

Alzó una ceja.

—¿Cuál de todos tus amigos, Thomas?

—El que se codea con los rockstars.

Tragó pesado.

Por una extraña razón las circunstancias se aglomeraban en una cosa o mejor dicho una persona: Shaoran Li, y para peor con solo haber escuchado "rockstars" la palabra comenzó a repetirse en su cabeza volviendo a recordar su sueño.

—Está bien, me hará bien beber algo —comentó mirando hacia otro lado disimulando así su leve sonrojo.

—Y escuchar música de la buena —agregó Thomas—-. Sería nuestro día de suerte si estuvieran en el bar The Wolfs.

"Oh, sí"

Rodó sus ojos.

—¿Qué día planeas que vayamos?

—Este viernes, te pasaré a buscar.

—No es necesario, ahora tengo a Suki de vuelta, podemos juntarnos allá.

—Si es lo que quieres… BM Bar.

Aunque pensándolo bien, si quería beber algo, mejor ser responsable y dejar a Suki en casa, ¿no? Su bolsillo ya no daba para un posible daño a su auto, por más leve que fuera.

—¿Sabes? Cambio de opinión, mejor me pasas a buscar y dejo a Suki descansar.

—Buena decisión, a eso de las 9 estaré por tu edificio, ¿te parece?

—Me parece perfecto.

Subió a su Suki y tras besar el volante llamó a Kero quién entró rápidamente al auto.

—Mil gracias, Thomas —cuando iba a encenderlo se acordó de la cuenta—. ¿Cuánto?

—Te mandaré el costo a tu mail con el valor de las cómodas cuotas y te llamaré a la noche para saber cómo anduvo Suki.

Sonrió.

—Eres el mejor, Thomas, nos vemos el viernes.

Salió del taller sintiéndose la mujer más feliz por tener a Suki de vuelta, estacionó el auto frente al edificio en donde vivía, bajando a Kero con rapidez subió las escaleras lo más rápido que pudo llegando con falta de aire a su apartamento.

Dejó comida y agua en los pocillos de su cachorro y cogiendo una chaqueta y su bolso abandonó su hogar rumbo al trabajo.

Llegó pasadas las 10 y media, y como siempre apenas puso un pie en el piso 5 el ruido, las conversaciones, gente yendo de un lado a otro, y otros "embriagándose" con café invadieron sus sentidos.

—¡Buenos días! —exclamó para quien la haya escuchado.

—¡Buenos días, Sakura! —le respondieron algunos, entre ese grupo Tomoyo quien le hacía señas con una de sus manos desde su puesto de trabajo.

Caminó hacia su amiga ya que su pequeño escritorio se encontraba frente al de la amatista.

—Supuse que llegarías a esta hora —le comentó—, te traje un americano, sé cuánto los adoras y los necesitas a estas horas.

—No sabes cómo requiero de uno.

Revolviendo y soplando para no quemarse tomó dos sorbos.

—Gracias, Tomoyo.

—No hay de qué —comentó su amiga con su habitual sonrisa.

Dejó su abrigo colgando en el respaldo de su silla y se sentó, apenas se inclinó un poco para acomodarse bien una punzada de dolor recorrió su espalda.

—Duele —susurró.

—¿No me digas que volviste a chocar a Suki? —para su pesar Tomoyo parecía tener oídos biónicos.

—No, solo que me golpeé esta mañana.

—¿Cómo?

Sacó su laptop de su bolso que se encontraba sobre el escritorio, la encendió teniendo sobre ella la mirada de su amiga quien esperaba una respuesta. Si supiera que se cayó de la cama porque en el sueño ella daba una vuelta sobre una cama gigante intentando zafarse del agarre de un castaño a modo de juego. Suspiró, de seguro Tomoyo comenzaría a molestarla y de paso le contaría todo a Naoko.

Lamentablemente ella no era muy buena para mentir.

—Solo me ca…

—¡Sakura! —el gritó de Naoko se escuchó en todo el piso provocando que el silencio apareciera—. Ven, por favor… y Tomoyo, tú también.

"Interrogatorio… que alguien se apiade de mí"

Naoko esperó a que sus amigas cerraran la puerta de la oficina para hablar.

—Así que Suki está de regreso, no sabes cuánto me alegra eso, debes cuidarlo mucho, no se merece más malos tratos a causa de que su dueña no sepa conducir muy bien que digamos.

—Sí, no debes recordármelo, sé que no soy la mejor, pero Suki me entiende.

—Está bien… ¿Y bueno cómo salieron las cosas ayer? Llegaste y no dijiste nada, es más, arrancaste por las escaleras de emergencias y lo cómico es que volviste al rato a tu puesto de trabajo y nadie te sacó de ahí.

—Trabajé, eso es lo que hago aquí, además avancé en mi columna para esta semana y me enviaron un email con una respuesta que de seguro te hará muy feliz, Jefa —se excusó, aunque no había ninguna mentira en lo que recién había dicho.

—¿Tiene que ver con las entrevista que quiero? —preguntó Naoko con seriedad.

—Sí, al fin Misa aceptó la entrevista y es más, quiere que Like cubra su tercera exposición en su nueva galería, dijo que podíamos fotografiar algunas de sus obras, a la gente que asistirá, incluso entrevistar a los presentes.

—¡Eso es genial! —exclamó Tomoyo.

Naoko tenía una sonrisa de oreja a oreja.

—Misa es una de las mejores pintoras contemporáneas de este país —comentó Naoko—. ¡Increíble! Mil felicitaciones, Sakura, tendrás la exclusiva, estarás a cargo de todo lo referente a Misa junto a un pequeño equipo para que te ayude, por supuesto.

Tenía a Suki y tenía una exclusiva que le costó meses conseguir, más feliz no podía estar.

—Sé que harás un genial trabajo... Y ahora dejando a un lado el tema de Misa, yo y Tomoyo queremos saber qué diablos pasó ayer.

Y en menos de un segundo su sonrisa se esfumó.

Felicidad extinta.

Tomó asiento en el sofá que había en la oficina y comenzó a narrarles todo lo acontecido el día de ayer, eso sí el sueño se lo reservaría para ella.

Obviamente.


—Lobo, ¿qué opinas?

La banda se encontraba reunida hacía dos horas en el departamento del cantante, entre medio de ensayos estaban logrando crear la primera canción para su futuro disco el cual no tenía fecha de lanzamiento, por el momento se estaban dando vacaciones ya que habían estado casi un año entero de giras y hacía solo unas semanas dicha gira había llegado a su fin, sin embargo, por más que quisieran no podían dejar a un lado la música que era lo que los unía como banda, por lo mismo ya se encontraban en proceso de planear nuevas canciones.

Eriol alzó una ceja y los demás negaron con la cabeza, realmente Lobo estaba en la luna.

—Hey, cabrón, te estamos hablando —al ver que su amigo seguía en trance, Kyle le propinó un pequeño golpe en la cabeza.

—¡¿Qué mierda te pasa?! —exclamó el castaño con su ceño fruncido.

—¿Qué mierda te pasa a ti? —replicó Kyle —. No fue con mala intención, pero hombre, estás ido.

—Yo… —dejó a un lado su guitarra y caminó en dirección a la puerta de la habitación—. Iré por una cerveza.

Había dormido poco, y no porque su sobrino lo haya molestado como tanto le gustaba hacerlo, sino porque sus pensamientos no querían dejarlo tranquilo y su mente no quería sacar por ningún motivo el rostro de la joven periodista, llegó hasta a soñar con la misma escena, ahí, los dos, sin embargo, solo eran ellos, ni Liang ni el bullicio de la calle, nada, ellos dos ahí y besándose.

Salió de la habitación gruñendo, tenía que sacar esa imagen de su mente, o sino por más que quisiera no podría resistir estar cerca de la joven sin poder aumentar más la cercanía entre ambos.

Oh, sí, él estaba en un gran problema.

Gigante.

Porque mientras analizaba en la noche sus pensamientos llegó a una conclusión que lo dejó perplejo: él estaba sintiéndose atraído por Sakura, y eso no estaba dentro del plan que ambos habían acordado, era fingir, pero parecía ser que a él lo de fingir se estaba pasando a lo real.

Se conocían hacía cerca de un mes y él ya tenía ganas reales de hacer algo más, quizás era meramente deseo, ¿verdad?

Su cuerpo le estaba pidiendo a gritos algo de cercanía con ella, y vamos, eran dos adultos, quizás su relación hasta podría terminar en una linda amistad.

Negó.

Que estupideces pensaba.

Esa chica era tan testaruda, tan compleja, pero ahí estaba perdido por intentar algo más.

Realmente estaba sintiendo ganas de contarles a sus amigos su situación aunque tuviera que aguantar las tan habituales burlas a su persona, pero lamentablemente no veía otra opción, decían de él que era un rockstar, que arrasaba entre las mujeres, si supieran en realidad que era algo tímido con las chicas que realmente le gustaban.

Solo dos novias. Las demás eran chicas con las que pasaba el rato, y no se ponía nervioso con ellas ya que en sí sentimientos profundos no existían, solo deseo, en cambio con Tai y con Naomi, no había sido igual, ellas lo ponían nervioso, y provocaban que su lengua se paralizara, parecía un adolescente, y lo peor es que todo parecía indicar que la historia se estaba repitiendo con la castaña de ojos verdes.

Y vamos, él tenía 27 años, no 15, no podía ser que una mujer tan aniñada lo empezará a poner jodidamente nervioso.

—Tío, ¿estás bien?

Suspiró.

—No lo sé.

—¿No lo sabes? —preguntó el pequeño quien salió detrás de Shaoran al verlo tan extraño con los demás.

—Cosas de adultos, Liang, eso es todo.

—Tío, quizás pueda ayudarte, no soy un adulto aún, pero mi opinión de niño de 7 años puede servir.

Observó el rostro de su sobrino, ¡a la mierda todo! Si no contaba a alguien lo que en su cabeza se estaba trasformando en un laberinto su nivel de confusión llegaría a niveles de locura.

Sacó dos cervezas.

—Vamos, les contaré a todos.

Liang sonrió y corrió a la sala en donde estaban los chicos de la banda.

—Tío Shaoran nos dirá lo que le pasa.

—Ya era hora, estábamos planeando sacarle la información a como dé lugar —comentó Eriol dejando su bajo a un lado.

—¿Y dónde está? —preguntó Takashi.

—Acá y veo que Liang ya les vino con el cuento —el aludido sonrío ampliamente.

—A ver, Lobo, suéltalo de una vez, andas peor que Nakuru cuando está en sus días, se pone odiosa y dice que todo está bien cuando es lo contrario.

—Hey, eso es siempre, es cosa de ver a Chiharu, ¿algún día habrá alguien que las entienda?

—Las damiselas son un misterio, Takashi, y así hay que quererlas, amarlas —aconsejó Kyle.

—Si el consejero del amor lo dice, habrá que hacerle caso, eso debes hacer Shaoran, nunca escuchas a Kyle y por eso estás solo teniendo a tanta mujer babeando por ti —le aconsejó Yamazaki.

Shaoran asintió lentamente.

—Chicos, he estado un tanto ido...

—Hey, cabrón, en la estratosfera, y todo sentimental, alguna broma que te tiramos y te molestas.

—Bueno, sí, puede ser que tengas algo de razón, Lain —Lain iba a protestar—. Tienes toda la razón, Lain… He estado así a causa de Sakura, ella me saca de las casillas, pero…

—Te gusta, ¿no? —interrumpió Eriol muy sonriente.

—No lo sé, siento que me desespera y a la vez…

—Tía Sakura será realmente mi tía —comentó alegre Liang.

Shaoran rodó los ojos.

—¿Y qué estás esperando para lanzarte como el Lobo que eres? Yo teniendo a esa chica a mi lado no podría aguantarme.

—Kyle —gruñó el castaño.

—¿Kyle qué? Es cierto, con los chicos la conocimos en ese bar cuando fuimos al festival de beneficencia en Tomoeda y créeme, si no fuera porque te sugirieron que te acercarás a ella y que le demostraras que no eras ese que ella describió en su columna, yo Kyle Magnus hubiese intentado algo con esa chica.

—Sakura te habría mandado a freír monos al África si hubieses intentado algo.

—¿Cómo estás tan seguro de ello, Shaoran?

—Porque ella odia a los "rockstar", los tiene a todos encasillados en la misma categoría.

—No, estoy seguro que hubiera caído, ¿quieres apostar?

Eriol se puso de pie al ver como el rostro del vocalista mutaba al enojo puro.

—Kyle, a Shaoran le gusta Sakura aunque él no lo quiera reconocer aún, así que tendrás que olvidarte de ella y buscarte otra.

—Lo sé, Eriol, solo hago esto para molestar al cabrón de Shaoran, y vaya que lo logré.

El aludido terminó de beber su cerveza y sin esperar destapó la segunda y comenzó a dar un par de sorbos.

—Tío, ¿no te hace mal beber? Mami dice que no es bueno.

—Déjalo, Liang, tú tío sabe controlarse cuando bebe, además muy pocas veces lo hace —comentó Lain al pequeño quien miraba con preocupación a Shaoran.

—A ver, Shaoran, no comprendo todo tu malestar, si la chica te gusta, juégatela y listo —aconsejó Takashi.

—Es fácil decirlo, pero entre nosotros no puede haber nada.

—¿Por qué? ¿Lo impide ese plan que se te ocurrió? ¡A la mierda ese plan! Amigo, ella parece una buena chica aunque tenga un carácter de mil demonios y haya sido la causante de tu ya casi inexistente hematoma.

—Lain, no es tan fácil, insisto, ella… ella es difícil de tratar y entender, cuando quiere se muestra simpática y amable, pero insiste en que soy un mujeriego y que nunca se fijaría en nadie como yo, porque todos los "rockstar" son iguales.

—¿Sabes? Creo que eres un imbécil de primera, haz la jugada y listo.

Los chicos de la banda asintieron a las palabras de Kyle mientras Liang observaba a todos con un signo de interrogación.

—¿Qué jugada es esa, tío Eriol?

—Algún día la aprenderás Liang, cuando seas un poquito mayor.

—¡Esto es injusto! ¡Todo porque soy un niño! —Liang hizo un puchero.

Todos comenzaron a reír a excepción del pequeño quien tenía el ceño fruncido y negaba con la cabeza.

—Liang, ya llegará el día y te contaré la jugada.

—¿Me lo prometes, tío Shaoran?

—Sí, te lo prometo.

—Está bien, si tío Kyle dice que esa es la solución mi consejo de niño es que lo hagas y de seguro resultará.

—Lo más probable es que terminé con un golpe, lo pensaré.

—No tienes nada que pensar, cabrón, la jugada es infalible, todas caen.

Rodó los ojos.

—Así cayó la chica que anoche conocí, una hermosa damisela con unas curvas de impacto y…

—¡Hey! Contrólate, Kyle, hay niños en esta habitación —interrumpió Eriol con humor.

—Está bien, es que… me dejó loco.

—¿Es idea mía o a Kyle todas lo dejan loco? —preguntó Takashi riéndose.

—Claro que sí, creo que mínimo una vez a la semana le escucho decir eso —respondió Lain tomando sus baquetas y volviendo a tomar asiento frente a su batería.

—Las mujeres son mi debilidad, chicos, en fin, sigamos con la canción, tiene que salir, llevamos cerca de 2 horas en la casa de Lobo y aún no tenemos nada concreto.

Shaoran sonrió al recordar el tema de la jugada, era una estupidez que una vez tuvo que hacer cuando perdió una apuesta hace varios años atrás, en aquel entonces llevaba un par de meses en Japón y tocaba con los chicos en los bares. Pensó en la castaña, lo mínimo que haría sería darle una bofetada cuando el intentará tocarle una fibra de su cabello.

Definitivamente no iba a resultar.


—Tendrías que haberlo besado, cualquiera lo hubiera hecho teniendo a ese dios griego encima.

—Tomoyo, no digas estupideces.

—Sakura, Tomoyo no dice ninguna estupidez, es la verdad misma, aunque creo que deberías llamarlo, deben continuar con el plan.

—Shaoran dijo que se encargaría ya que él es mucho "mejor" que yo, acordamos que me llamaría para darme los detalles.

—Llámalo, o mándale un mensaje. Así ejerces presión, ¿no dices que quieres acabar luego con este asunto? —Sakura asintió—. ¿Entonces, qué esperas?

—Está bien, ahora tenemos que trabajar, tengo mucho que hacer respecto a lo de Misa así que…

Salió de la oficina sin decir más.

Tomoyo soltó una carcajada.

—¿Crees que algún día aceptará la idea de que Lobo le está gustando?

—Sí, lo hará, aunque podríamos interferir para que eso pase luego, tú puedes hacerlo.

Alzó una ceja.

—Explícate.

—Es simple, ¿quién aquí mantiene contacto con un integrante de la banda y que no es Lobo?

Tomoyo parpadeó lentamente no pudiendo ocultar su asombro a causa de la pregunta de Naoko.

—¿Cómo lo sabes?

—Amiga, a mí no se me escapa nada.


Miraba la planilla de Excel con cierto absorto, gracias a un favor que le debían, información valiosa había llegado a su email: información que estaba permitiéndole atar algunos cabos sueltos que hacía meses estaba tratando de unir.

El intercomunicador provocó que saliera de ese estado y escuchara a su secretaria informándole que alguien la buscaba, cerrando la laptop y dejando a un lado sus gafas de lectura le respondió a la joven secretaria que dejara pasar a la persona.

Unos golpes llamaron a la puerta.

—Puedes pasar.

Ingresó un joven de cabellera oscura y larga, portaba una especie de carpeta y un bolso negro de tamaño mediano.

—¿Cómo has estado? Me sorprendió tu llamado ayer en la tarde.

—No lo hubiese hecho sino fuera de vital importancia.

El hombre escudriñó el rostro de la chica, sus ojos de color marrón observaron la elegante oficina y luego volvieron a enfocarse en la menuda joven.

—¿Para qué requieres mis servicios?

—Sé que eres bueno en lo que haces, tengo mis fuentes, y no te pediré nada fuera del otro mundo, solo que hagas lo que mejor sabes hacer.

Se acercó a la joven que se encontraba tras un escritorio en color caoba cómodamente sentada en una silla acolchada y tapizada en cuero negro.

—¿Quién es el objetivo?

Cogió su celular: la foto de una publicación de la revista Like apareció en la pantalla. Se la mostró al chico, quien de inmediato reconoció a la banda que posaba para la fotografía, a los segundos, hizo zoom al vocalista de la banda.

—Blanco difícil, pero no imposible —comentó con mucha seguridad.

—Sé que lo harás bien, apenas tengas algo interesante vuelves y te pago.

—Está bien, me largo entonces —le lanzó un beso que la joven respondió alzando una ceja—. Sigues igual de bella… Saludos al loco de tu hermano, dile que me llegó una invitación de esa galería a la que quería asistir hace algún tiempo atrás.

—Está bien, pero puedes decírselo personalmente.

—¿Regresó? —la chica asintió—. El muy cabrón, ni si quiera se ha dignado a escribirme, en fin, lo llamaré entonces.

—Haz lo que te pedí, por favor.

—Está bien, vuelvo en un par de días.


Eran cerca de las 8 de la noche, llevaba esperando a la periodista hacia media hora sentado en el suelo, frente a la puerta de su departamento.

¿Por qué estaba ahí?

Por más que el día anterior le haya dicho que él era mucho mejor y que armaría un plan y le daría aviso no podía hacerlo, ninguna idea venía a él, su mente seguía dando vueltas en círculos así que optó por finalmente ceder y hacer lo primero que se le vino a la cabeza.

Ir a verla.

Sí, así mismo, sin previo aviso.

¿Impulsivo?

Totalmente.

Los chicos se habían ido a eso de las 5 quedándose junto a Liang quien por una extraña razón no había hecho nada en lo que iba de ese día para sacarlo de sus casillas.

"De seguro está armando algún plan descabellado"

Se acomodó sus gafas oscuras y sacó su celular de uno de sus bolsillos del jeans que llevaba puesto. Solo andaba con su sombrero y los lentes, agradeció que en el preciso momento que llegó al edifico el conserje no estaba, pudiendo pasar inadvertido.

Miró la pantalla de su celular, estuvo a punto de enviarle un mensaje, finalmente optó por dejar que las cosas fluyeran y sorprenderla al verlo ahí.

Esperándola.


—Deberías irte, Sakura —sugirió Naoko quien se sorprendió al verla aún en su puesto de trabajo.

—¿Qué hora es? —preguntó ahogando un bostezo.

—Hora de que te vayas a tu hogar… son las 20:15.

Vaya, realmente el tiempo se le había pasado rápido, recordaba que se había dicho que solo estaría hasta las 6 y media, y se marcharía. Claramente no cumplió su palabra.

—De seguro has estado avanzando en lo de Misa.

—Sí, armando la entrevista, coordinando con el lugar, tiene que salir todo más que perfecta, ya sabes, es una pintora bastante excéntrica y pocas veces da entrevistas.

Apagó la laptop y terminó de beberse su quinto café.

—¿No crees que es un poco excesivo? —le escuchó preguntar a su jefa, quien miraba su colección de envases vacíos y que le habían aportado grandes dosis de cafeína.

Sonrió nerviosa.

—Me animan, y además soy adicta al café.

—Así veo…

—Es solo que hoy no podía concentrarme bien y con ellos logré hacerlo dejando a un lado la seguidilla de bostezos que comenzaron a invadirme después de almuerzo.

—Yo soy feliz con un solo expreso, en fin, me alegra ver que hayas logrado un día provechoso.

—Así lo ha sido.

Tomando sus cosas se encaminó junto a su amiga a los ascensores, se despidieron en el estacionamiento con un "Nos vemos mañana y descansa". Cerca de las 9 de la noche ya se encontraba acomodando a Suki en los estacionamientos del edificio en el cual vivía.

Saludó al conserje con un "Buenas noches" y se encaminó a las escaleras, definitivamente mañana le preguntaría hasta cuánto pensaban tener el ascensor en mantenimiento.

Su cuerpo ya no daba más.

Llegó al piso 6 apenas, estaba tan agotada que lo único que quería era cenar algo y largarse a dormir. Cuando ya estaba llegando a la puerta de su hogar vio a un joven frente a ella, más bien sentado en el suelo y durmiendo.

Tras mirarlo unos segundos sus ojos se abrieron a más no poder.

¿Qué hacia Shaoran durmiendo frente a su puerta?

Se agachó y comenzó a tocar el brazo del cantante para que despertara.

—Shaoran… despierta —susurró.

La respuesta del chico fue un gruñido.

—Lo siento, pero no estás en tu hogar durmiendo sino que en el pasillo de un edificio, y tienes que despertar —mordió su labio inferior, tendría que despertarlo de otra manera—. ¡Shaoran! ¡Despierta ahora!

El chico abrió los ojos de golpe encontrándose con el rostro de la castaña al frente suyo, bastante cerca a decir verdad lo que de inmediato le hizo rememorar la escena del día anterior.

—Al fin despiertas ¿qué haces acá?

—Es…perándote… —ahogó un bostezo. Se puso rápidamente de pie, intentando aumentar la distancia entre ellos—. ¿Mucho trabajo?

Vio a Sakura asentir.

La vio rebuscar entre sus cosas, hasta que finalmente dio con un llavero que tenía las letras de una de sus bandas favoritas: "The Beatles".

Sonrió.

Algo en común.

—Tardaste bastante… —llevó su vista hacia su reloj—. Las 9, vaya, sí que trabajas.

—¿Hace cuánto rato que estás acá? —le cuestionó mientras abría la puerta de su departamento.

—Desde las siete y media.

Sakura pareció quedarse unos segundos perpleja y con su mirada verde fija en él.

Casi como reflejo desordenó su cabellera castaña y cortó el contacto visual.

—Eso es mucho… entremos.

Kero apareció desde la cocina lanzándose a las piernas de Sakura y como ya se estaba volviendo habitual, apenas lo vio comenzó a ladrarle.

—Creo que nunca podré llevarme bien con tu perro.

Una risa salió de la boca de la castaña.

—Sí, todo parece indicar eso —Sakura dejó su abrigo y su bolso en la mesa del comedor y comenzó a caminar en dirección a la cocina seguida de Kero—. Vuelvo de inmediato, le daré algo de comida, debe estar muerto de hambre.

—Está bien.

Tomó asiento en el cómodo sofá que tenía Sakura en el living, todo parecía indicar que la chica andaba de buen humor, por el momento no había dicho ningún comentario negativo hacia su persona, lo cual era una buena señal de que se estaban llevando mejor pese a la discusión que habían tenido el día anterior y que podría haber terminado de otra manera gracias a las "genialidades" de Liang.

—Shaoran, si ibas a venir podrías haberme llamado así no hubieses estado esperando —comentó Sakura saliendo de la cocina.

—No te preocupes, debería haberlo hecho, pero bueno, ya estoy acá así que…

—¿Y dónde dejaste a Liang?

—Está en el departamento de Eriol, el mismo se ofreció para cuidarlo mientras yo venía a hablar contigo.

—¿Vienes a hablar del plan? Te iba a llamar para preguntarte sobre eso.

—Lo intenté, ¿sabes? Pero creo que quizás no soy tan bueno para estas cosas y prefiero hablarlo contigo.

Reprimió una sonrisa, así que el gran Shaoran Li necesitaba nuevamente de su ayuda.

—Si mal no recuerdo ayer me dijiste que tú harías el plan ya que eras mucho mejor que yo.

—Lo sé, pero fue un comentario dada la situación que estaba sucediendo.

—Ajá.

—Vamos, estamos juntos en esto y quiero que avancemos de la forma más civilizada posible, ¿te parece?

Asintió, punto para Shaoran.

Vamos, ya eran dos adultos, y si quería terminar pronto con el "plan" tenía que flexibilizar.

—¿Quién crees que puede ser el siguiente en la lista? —le escuchó preguntar trayéndola a la realidad.

—¿Qué dices tú? Yo escogí a Yue, escoge alguno de los hombres que pusiste tú en la lista.

A ver, si mal no recordaba había puesto al mánager de la banda, un tipo que pasaba los 30 años, amante de la música y que una vez le comentó que encontraba bella a su hermana, no lo hubiera puesto en la lista si esas palabras las hubiese dicho con cierta lujuria, sin embargo, las dijo con mucho respeto y hasta pidiéndole disculpas si es que el comentario sonaba mal.

—Podríamos proseguir con mi mánager a no ser que tengas otra opción.

—Había pensado en el hermano de Yue, Yukito, él es un gran chico, un caballero y muy encantador, además le gusta leer, al igual que tu hermana y es veterinario.

—A Feimei le encantan los animales.

—¿Entonces? Dime tú, ¿proseguimos con Yukito o tu mánager?

Suspiró.

—Confío en tu criterio, Sakura.

—Esto es muy raro, Shaoran.

—¿Qué es lo raro? —cuestionó el castaño con su usual ceño fruncido.

—Me parece extraño que hayas cambiado tan rápido de parecer, ayer me querías casi matar porque el plan no salió bien.

—Esta vez estaré yo asegurándome de que todo esté perfecto, te aseguro que conmigo a tu lado este plan saldrá perfecto.

—Me parece bien, así dejamos este show de que somos "novios".

¿Por qué ella decía eso casi como si fuese lo peor de la vida?

Cortó la mirada con los ojos verdes de la castaña, ¿acaso no era lo suficientemente bueno para ser el novio de alguien? Por ejemplo, de ella.

Se recriminó lo estúpido que estaba siendo por empezar a cuestionarse cosas que debía sacar de su cabeza, Sakura nunca lo miraría con otros ojos y punto, debía meterse eso en su jodida cabeza.

—Tengo hambre… ¿por casualidad cenaste?

Negó.

—Entonces… te invito a cenar —comentó Sakura con una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Eres Sakura Kinomoto o eres su clon?

—¿Por qué preguntas eso?

—Nunca pensé que alguna vez me invitarías a cenar y tu buen humor me hace sospechar que quizás no seas la misma Sakura que conozco.

—Ridículo, tú haces que mi buen humor diario se vaya por un tubo, sabes hacerme exasperar, pero hoy ha sido un gran día.

Con un gran sueño para iniciarlo.

"Conciencia, no me recuerdes eso, ya lo había olvidado"

Carraspeó y dirigió su observación hacia la cocina apenas sintió como el calor comenzaba a invadir sus mejillas.

—Iré a ver qué hay para comer —comentó.

—Te ayudaré, me gusta cocinar.

—Perfecto.

Mientras buscaba algo que pudiera servir para preparar un decente plato de comida, Shaoran se entretenía jugando con una manzana, lanzándola al aire y dándole vueltas en la mesita tipo isla que había en la cocina.

—¿Y?

—Creo que tendré que ir al supermercado mañana —comentó observando su pobre refrigerador.

—Podemos pedir comida —propuso Shaoran.

—Creo que esa es la opción.

—¿Pizza?

—Lo que sea, cualquier cosa haría feliz a mi estómago.

Esperaron en el living mientras bebían algo de soda y veían el noticiario. En el espacio de arte y cultura hablaron de la exposición que haría Misa en su nueva galería, Sakura no pudo evitar sonreír cuando la pintora de cabellos morados comentaba que la revista Like sería en único medio presente en la exposición.

—¡Los únicos! Esto es genial —expresó llena de júbilo sacando una sonrisa al castaño.

—Ahora entiendo porque estás de buen humor.

—Ella hizo mi día, junto a Thomas y mi Suki que está de vuelta.

Alzó una ceja.

No pudiendo controlar su impulsividad en menos de un segundo soltó la pregunta.

—¿Thomas?

—Sí, es el mecánico, quien arregló a Suki.

—¿Es inglés? —preguntó tratando de sonar indiferente, ya le preguntaría por Suki, primero estaba saber quién era ese tal Thomas.

—Estadounidense, es un chico bien divertido, y un excelente mecánico —agregó Sakura quien estaba pegada viendo las noticias.

—Así que es joven… —masculló con cierto fastidio, cosa que pasó desapercibida por la castaña.

—Sí, es el típico estadounidense, de pelo rubio y ojazos celestes como el cielo, tiene 28 y…

Apretó sus labios cuando se dio cuenta de lo que iba a decir. Era mejor no mencionar que el viernes saldría con Thomas, Shaoran le había dicho que debía entregarse de lleno al plan y aunque le dijera que con Thomas nunca podría haber algo de seguro él le diría que era una mala idea y que no podía ir dándole un argumento bastante básico. Así que para qué complicar las cosas, mejor no decir nada más.

—¿Y qué? —preguntó Shaoran frunciendo su ceño.

—Y… arregló a Suki.

—Eso ya lo habías dicho, Sakura —intentó dejar a un lado cierta molestia que comenzó a sentir por ese tal Thomas—. ¿Quién es Suki?

—Mi auto.

—Ajá, y así te burlaste de como trato a Busa.

Le sonrió al chico y siguió viendo las noticias.

Shaoran no pudo hacer lo mismo, en su cabeza resonaba el nombre de ese hombre de pelo rubio y ojos celestes, corrección, ojazos celestes como el cielo.

¿Celos?

"Mierda, claro que lo son"

El timbre retumbó en el departamento, Sakura corrió a la entrada y tras pagarle al chico que trajo las pizzas ingresó con las 3 cajas que Shaoran había pedido.

—¿No crees que es mucho 2 pizzas familiares?

—Tengo hambre —le respondió encogiendo sus hombros.

—Está bien —dejó las cajas sobre el comedor—. Iré a buscar servilletas y platos.

Cuando volvió Shaoran se encontraba junto a la mesa devorándose un segundo pedazo de pizza.

"Vaya, sí que tiene hambre"

Dejó las cosas en la mesa y regresó a la cocina a buscar algo para beber, lo único que había eran 3 botellas de cerveza.

Regresó al comedor tomando asiento frente al castaño dejando una cerveza abierta para el chico.

—Buena elección —le comentó el cantante.

—Era lo único que había.

Comieron en silencio, solo con la televisión de fondo. Sakura se preguntó si Shaoran se había molestado, lo notaba distinto, y su ceño fruncido aparecía cada ciertos momentos.

"¿Qué piensas tanto, Lobo?"

Con el aburrimiento en aumento se vio necesitada de hablar, si tenía que hablar del clima lo haría con tal de entretenerse un poco y de hacer más amena la cena.

—¿Y cómo lo haremos?

Lobo alzó una ceja.

—Lo de la cita o encuentro —aclaró, quizás Shaoran pudo verle otro sentido a su pregunta.

Aguantó las ganas de reír cuando vio el sonrojo en Sakura, él había entendido perfectamente la pregunta de la joven no malinterpretando nada.

—Por supuesto, ¿creíste que había entendido otra cosa? —preguntó para molestarla.

—No, claro que no —aclaró atropelladamente—. Pienso que deberíamos usar algo que los une… los animales.

—¿Algo así como colocar a un animal en peligro frente a Feimei y que ella lo lleve al veterinario?

—Sí, es una buena idea que se puede mejorar.

—¿Qué propone, Flor de cerezo?

Y ahí, esa mirada que le sostenía y que hacía que su estómago diera vueltas.

¿Era idea suya o Shaoran la estaba poniendo nerviosa a propósito?

"Es por el maldito sueño, olvídate de eso, Sakura… ¡Olvídalo!"

Inspiró profundamente.

—Es simple… llévale a tu hermana un gatito que supuestamente encontraste en la calle o qué se yo, y dile que necesitas que ella lo lleve a la veterinaria de Yukito, le das un argumento que la convenza de que haga lo que le pides y yo me aseguraré que sea él quien trate con Feimei.

—Espero que ahora sí te asegures bien de todo o volverás a arruinar el plan.

—Confía en mí, esta vez todo saldrá excelente.

Y pese a que en un principio lo vio excesivo entre los dos se devoraron las pizzas y compartieron la última cerveza ya que no había más.

—¿Cuándo haremos esto?

—Tengo bastante trabajo, pero podría ser pasado mañana.

—Solo necesito que te asegures que él sea quien trate con mi hermana.

—Ese detalle es fácil de que se logre, solo dile a Feimei que pida que Yukito Tsukishiro vea al gatito ya que fue una recomendación.

—Comprendo, le diré que… Eriol me dijo que era el mejor veterinario experto en gatos…

—Claro —comentó Sakura divertida.

—Y que con él debe ir así se asegurará que el gatito tendrá una atención muy buena. Feimei ama a los animales así que créeme que si le digo que el gato está sufriendo ella correrá y exigirá que sea atendido por Yukito.

—Excelente.

—Ha sido un buen trabajo en equipo, Sakura.

—Tenemos el plan, hay que llevarlo a la práctica y no podemos fallar.

Su celular comenzó a sonar, se alejó de Shaoran para ir en búsqueda de su bolso, contestó sin ver el nombre de quién la llamaba.

—¿Hola? ¡Thomas! Todo bien y ¿tú?… no, ninguna molestia… claro —comenzó a reír—, sí, tuve cuidado, hasta para estacionar… ¡Hey! Eso no me dijiste en la mañana… quieres que lo lastime para que el número aumente, ¿no?... deberías estar más que contento con 6… ¿lo enviaste?... okey, lo revisaré... sí, tú igual, besos, y nos vemos.

—Son muy amigos ustedes —comentó luego de escuchar la alegre plática de Sakura.

Intentó sonar lo más desinteresado posible.

—Creo, no amigos tan cercanos, pero nos llevamos bien, además que cada cierto tiempo llevo a Suki a su taller, soy una especie de cliente habitual.

—Claro… —suspiró—. Me marcho.

—¿Te vas?

—Es tarde, ya son casi las 11, y debo pasar a buscar a Liang.

—Claro, de seguro debe estar durmiendo.

Cuando llegaron a la entrada, sacó algo dinero y se lo ofreció a la castaña.

Vio como el ceño de la chica se fruncía y sus ojos mostraban cierta confusión.

—¿Y eso? —le cuestionó.

—Las pizzas.

—No, descuida, corren por mi cuenta.

—Yo las pedí, yo las pago —insistió.

—Shaoran, yo te invité a comer algo, así que yo invito…

Vaya que era testadura.

Apresó su mano intentando que al fin aceptara el dinero. Sus ojos se encontraron con unos verdes que lo miraban con cierta sorpresa.

—¿Qué haces? Toma el dinero, es tuyo…

Dedicó varios segundos a observarla detenidamente, Sakura tenía una que otra peca en su respingada y bonita nariz; sus ojos verdes mantenían firme el contacto visual con él, lo que le gustó en demasía. Varios mechones enmarcaban su rostro y un flequillo un tanto largo hacía que cada un segundo moviera su cabeza intentando sacarlo de su vista.

En ese momento parecía ser que simplemente el silencio les hacía compañía, un silencio cómodo y que invitaba a ir un poco más.

No supo qué fuerza lo llevó a alzar una mano y acomodar el flequillo de la chica llevando los mechones más largos detrás de su oreja, quizás el que ahora la tuviera un tanto acorralada en la puerta a causa de los celos que sintió y seguía sintiendo por ese tal Thomas, o porque simplemente él quería eso, porque la chica de carácter fuerte y a la vez dulce que le provocó un hematoma del porte de una pelota de tenis y que era su "novia" sí le atraía y mucho.

¿Para qué seguir mintiéndose?

—Shaoran qué…

La jugada consistía en mirar a la chica con deseo, acorralarla, decirle una que otra cosa en forma de coqueteo y besarla como si de ello dependiera tu vida.

¡Una reverenda estupidez!

Él había hecho eso varias veces.

Pero con Sakura no podía y no sabía el por qué.

Un suspiro y ver sus labios humedecer le hicieron reaccionar.

Él era Shaoran Li, un rockstar y no se quedaría tranquilo si la escena de él besando a la castaña que se repetía en sus sueños solo se quedaba en ese mundo onírico.

Él lo quería también en la realidad.


Notas de Caris:

Okey, lo sé, ya escucho venir sus reclamos, primero porque no actualizaba hace mucho y segundo porque dejé la escena ahí. De seguro quieren matarme, pero el capítulo debía quedar así, o eso cree mi musa, espero no demorar mucho en el siguiente, llevo apenas dos escenas, pero trataré de escribirlo lo antes posible ya que me iré al sur y regresaré en marzo así que lo más seguro es que esté desconectada de todo.

Pido las debidas disculpas que son de todo corazón por tardar meses en actualizar, no pude a causa de la universidad y desde luego el factor inspiración sí que fue un problema.

Respecto a este cap, sigo poco conforme por cómo quedó, no sé, siento que pudo haber quedado mejor, pero bueno. Hay varias escenas importantes, unas más que otras y solo puedo decir que Shaoran finalmente sacó su lado "rockstar" (xD) dejando a un lado su usual timidez jajaja

Mil gracias por sus reviews, y espero que aún se animen a dejar uno pese a lo demorona que soy para actualizar u.u, como siempre digo, las adoro por darse el tiempo en dejar su comentario, eso es lo que hace más feliz a mi parecer a quienes escribimos y nos atrevemos a dar a conocer las locuras que crean nuestras mentes (responderé sus RR del cap anterior en un rato, si no alcanzo hoy lo hago mañana, pero lo haré).

Me despido y por favor, no me odien tanto.

Saludines desde un caluroso Santiago :)

Pd: Un mini adelanto!

—Ese chico es todo un caso, pero te adora, te tiene en un pedestal… y bien, ¿cómo van las cosas? —preguntó generando en el castaño un gran signo de interrogación—. Las cosas con tu linda novia, Shaoran, supongo que ya le hiciste la propuesta con la metida de patas de ese lunes.

—Ehh…

—No te preocupes, no sabes lo culpable que aún me siento, y bueno, tu querida madre que es tan sabia en estas cosas quiere ofrecerles disculpas a Sakura del mejor modo.

Tragó pesado.

—Una almuerzo en su honor el domingo que viene, con toda la formalidad que eso abarca. Estarán todos, no sabes lo curiosa que están tus hermanas y Mei de saber de tu novia, me han llenado de preguntas que no he sabido contestar, así que cuando tu madre les anunció este almuerzo gritaron de alegría.

—Padre…

—Ah, invita a Eriol y a tus amigos, quiere que estés cómodo y con la gente más cercana a ti. Realmente tu madre está muy emocionada con esto.