Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.

Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.


No tan usual


Capítulo 12

Un "error"

¿Había pasado eso?

Escuchó como la puerta de su departamento se cerraba suavemente detrás de ella, y aún en un estado de completa perplejidad bajó lentamente la mirada a sus manos, en una de ellas había algo de dinero y otro poco estaba esparcido en el suelo. Tragando pesado y apoyando su cabeza en una pared intentó tranquilizarse, sin embargo, aún estaba en un estado que podría denominarse como gelatina humana, bueno, quizás no es un gran nombre, pero reflejaba su sentir.

Tratando de comprender qué diablos había pasado llevó su índice derecho a sus labios y todavía podía sentir el roce que hace unos momentos la dejó casi sin aire.

Shaoran Li, sí, él cantante de rock, con miles de fans en el mundo entero, el que tenía fama de ser arrogante y mujeriego la había besado.

Parpadeó lentamente.

"¿Me besó? Me besó… ¡Me besó!"

Sabía que se veía como una estúpida, pero no podía entender cómo había pasado, claramente no lo vio venir y con suerte pudo hacer un intento para corresponder al beso que Shaoran le estaba dando con tanta hambre y pasión.

Suspiró.

¿Cómo podría verlo sin sonrojarse?

¿Y ahora qué les deparaba?

¿Por qué él la besó?

Y por último, ¿por qué estaba tan, pero tan nerviosa?

Ni siquiera podía intentar poner coherencia en sus pensamientos.

¿Un beso es capaz de dejarte así?

Dejó a un lado sus preguntas, ella era una mujer no una adolescente de 15 años que quedaba en las nubes por recibir un beso de alguien que le gustaba. A ella no le gustaba Shaoran Li, no, no, solo era un acuerdo que ella aceptó para ayudarlo nada más.

"Nada más"

Ahora solo debía olvidar el episodio ocurrido, olvidar el cómo las manos grandes de él la tomaron y la acorralaron a la puerta y apresaron su cintura, el como él rozó con una delicadeza única sus labios para luego tomarlos con ansiedad, con un hambre que jamás había sentido, pero con una mezcla de ternura que la hicieron temblar y sentir como todo a su alrededor daba vueltas y vueltas teniendo que aferrarse a los hombros del cantante para no caer.

Todo eso debía sacarlo de su cabeza.

Estás perdida.

"Claro que no, soy adulta y esto fue… algo que pasó, eso es todo, de seguro es una jugada de rockstar… sí, eso es, y yo no caeré en esa bajezas".

Tras contar hasta diez regresó al living de su pequeño hogar, apagó la televisión y las luces y caminó en dirección al baño para lavarse los dientes, tras ello se acostó e intentó centrarse en todo lo que tenía que hacer en la revista y que se centraba en la entrevista de Misa y su exposición, para ello debía formar un equipo de trabajo bueno y en el cual pudiera confiar plenamente.

Si mantenía la mente en otras cosas todo estaría más que bien.

Ese beso no sería tema para ella.

¿Verdad?


Eriol Hiragizawa llevaba aguantándose las ganas de soltar una carcajada desde que vio a Shaoran en el umbral de la puerta de entrada, ¿cuándo fue la última vez que vio a su amigo tan…? ¿Cómo podría definirlo? ¿Exaltado? ¿Emocionado?

Jodidamente feliz.

Eso calzaba más, su común ceño fruncido no estaba y una amplia sonrisa enmarcaba los rasgos del trigueño.

—Debería sacarte una foto, pareces un adolescente.

Shaoran se encogió de hombros, esa noche nada podría molestarlo, inclusive si estuvieran los demás trogloditas de la banda junto a sus bromas que siempre lo hacían gruñir y relucir su instinto asesino no le importaría, ni siquiera haría un intento para replicar lo que le dijeran ya que no le afectaría en nada.

—¿Y ahora cómo proseguirás?

Bueno, esa pregunta no la vio venir y hasta ahí llegó su positivismo y esa sensación de plenitud y felicidad con las que abandonó el apartamento de la castaña.

Eriol quedó un tanto impresionado aunque no lo demostraba, no pensó que con esa simple pregunta la felicidad exorbitante de su amigo se extinguiría tan rápido.

Lobo se sentó en uno de los sofás que tenía Eriol en su hogar y se quedó mirando un punto fijo, estaba tan exaltado por lo sucedido que no se puso a pensar en esa gran interrogante, ¿qué pasaría con ellos de aquí en adelante? Sabía que había sido solo un beso, pero…

—Jodí todo —afirmó llevándose con desesperación las manos a sus desordenados cabellos—. Fui un imbécil, la besé, y después me fui, no le dije nada, de seguro Sakura me odiará más aún.

—Hey, hombre, ¿por qué dices eso? ¿Acaso no te respondió?

—Sí, respondió el beso —comentó sonriente al recordar la pasión con que ambos se habían besado—, pero… quizás esto fue lo peor que pude haber hecho, ahora creerá que sí soy un mujeriego, un seductor y para ella esto no significó nada.

La mirada ensombrecida que cubrió los ojos de su amigo le hicieron sentir algo de lástima, Shaoran y sus inseguridades, era más que obvio que algo debía sentir la periodista, si fuera otra lo hubiera abofeteado, pero ella no hizo nada de eso.

—Shaoran, habla con ella y aclárale de una vez por todas lo que sea que sientes, si eres sincero no habrá problemas, además ella no dijo nada malo, ¿verdad?

—No, bueno, es que yo me fui, quizás crea que arranqué, pero no, me fui porque… no sé por qué me fui, pero sentí que debía hacerlo.

Casi se da un golpe en la frente, Shaoran realmente no se manejaba en el ámbito amoroso.

—Deja de cuestionarte tanto las cosas, cuando se vean hablan y listo.

Asintió, ¿Qué tan difícil sería? Ya la había besado y pensó que eso sería imposible, Eriol tenía razón, estaba ahogándose en un vaso de agua.

—¿Qué te parece si salimos el viernes? Así celebramos tu avance con Sakura, que realmente fue gigante, si mañana se acaba el mundo serás el culpable —Shaoran rodó los ojos, sin embargo, luego soltó una risa, definitivamente ese día él no podía enojarse.

—Está bien, hace mucho que no vamos donde Tanaka.

—Claro, la última vez nos echaron a patadas por culpa de Lain y su poca paciencia.

—Esa vez apoyé a Lain, esos tipos comenzaron con las burlas hacia la banda y eso yo no lo permito.

Eriol acomodó sus gafas.

—Cierto, ahora que recuerdo bien, tú también te metiste en la pelea, fue el mismo Tanaka que dijo que si te veía en su bar el mismo te daría una patada en el culo y te lanzaría a la calle.

—Que se vaya a la mierda, el viernes iremos, si le digo que cantaremos un par de canciones de inmediato nos dará las mejores mesas y dos rondas gratis de cerveza.

—De eso no hay dudas, cuando de negocios se trata, Tanaka es capaz de tragarse todas sus palabras.

Asintió, se hubiese quedado más rato, pero recordó que tenía un sobrino al cual estaba cuidando y que dormía plácidamente en la habitación de Eriol.

—Quizás sea mejor que lo dejes acá, el invierno ya está empezando a hacerse notar y eso que aún estamos en otoño.

—Prefiero llevarlo, ya lo veo decir frente a Mei que lo abandoné y mi prima se alterará y me gritará que soy un irresponsable y que abandonó a su "ángel".

—Mei es cosa sería cuando se enfada.

—Sí, así que mejor prevenir que lamentar.

Shaoran partió a su hogar con un adormilado Liang en sus brazos. Eriol se quedó pensativo, era bueno ver avances finalmente en ese par, una imperceptible sonrisa apareció en su níveo rostro, de seguro había una personita que estaría más que feliz en saber lo acontecido hace un rato, sobre todo si el día anterior habían hablado y acordado hacer algo por los castaños. Shaoran había dado un pasito, ahora faltaba que la periodista diera otro.

Tomó su celular y a los segundos la voz adormilada de una joven se escuchó al otro lado de la línea.

—Perdón por despertarte.

—Si es para algo bueno te perdono, de lo contrario…—la joven ahogó un bostezo—, mandaré a que te torturen con música de tu propia banda hasta que llores por clemencia.

—¿Te he mencionado que tienes un humor único y adorable?

Una suave risa resonó en su celular.

—Puede ser, ahora dime lo que tengas que decir, son las 12 de la noche y a las 6 parte mi rutina, así que agradecería que fueras directo y no empieces a lanzar esas enigmáticas frases con un deje de misterio que me agradan y alimentan mi tan hambrienta curiosidad, pero no cuando muero de cansancio y sueño.

—Está bien, solo quería ponerle algo de sabor a esto, pero iré al grano… Shaoran dio el gran paso.

Un silencio y luego un grito de histeria.

No se esperaba otra reacción de ella.

—Esto es… ¡no lo puedo creer!

—Así que ya cumplí con mi parte, ahora te toca a ti.

—Descuida, esto será pan comido.


Llevaba cerca de 5 minutos observando su reflejo en el espejo de su baño, no necesitó de más de 15 segundos para darse cuenta que era un completo desastre, ojalá ese día la moda fueran las ojeras, esas bien marcadas y oscuras, y claro, el cabello todo aleonado gracias a todas las vueltas que se dio en la cama mientras se forzaba por intentar dormir, llegó hasta creer que eso de contar ovejitas podía ser la medicina para su insomnio.

¿Funcionó?

Para su mala suerte no, vino recién a dormir cuando dieron las 5 y media, y sus despertadores a eso de las 6 comenzaron a sonar.

"Ánimo que hoy será un hermoso día, que nadie te diga lo contrario, Sakura"

—Un asco de día —comentó Naoko a modo de saludo, solo atinó a levantar su cansada mirada y asentir olvidando lo que se había dicho en su hogar—. Sakura, estás… un poco agotada, sí eso.

—Solo dilo —habló en un tono monótono y con una lentitud que provocó la risa en Tomoyo.

—Espeluznante, ¿sabías que el maquillaje existe?

—No tengo ánimos para maquillarme.

Naoko frunció el ceño y miró a Tomoyo con cara de qué diablos le pasa, Tomoyo le susurró un "Después te cuento" que dejó bastante curiosa a la dueña de la revista quien asintió y dio un último vistazo a Sakura que parecía estarse embriagando con un americano.

—Un expreso, Sakura, creo que eso sería más conveniente.

La castaña asintió y se puso de pie y con caminar lento se dirigió a la máquina de café que estaba junto a una fotocopiadora.

—Esto es preocupante, te espero en mi oficina, algo me dice que Sakura está así por un cantante de rock.

—Ni que fueras adivina, vamos, de seguro te contaré todo lo que sé y Sakura aún seguirá mirando la cafetera como si nunca hubiera visto una en su vida.

Naoko soltó una carcajada que llamó la atención de todos menos de una persona que estaba en otro mundo.

Sakura regresó a su puesto de trabajo con dos expresos ultra cargados en cada una de sus manos, con lentitud tomó asiento y miró la pantalla de su laptop quedándose por cuarta vez en lo que iba de la mañana pegada hasta que sus ojos, que comenzaron a picar, le avisaban que era momento de parpadear.

No podía entender cómo lo sucedido con Shaoran le podía estar afectando tanto, vamos, había sido un beso, ni que hubiera sido su primer beso, pero bueno era una escena que su mente traidora no quería sacar, pero debía hacer algo para olvidarlo.

Trabajar.

Asintió, al fin su conciencia decía algo en lo que estaba completamente de acuerdo. Mientras esperaba que su navegador de internet abriera, el teléfono que tenía en su escritorio comenzó a sonar, se extrañó ya que pocas veces alguien la llamaba al número de su trabajo a no ser que fuera algún colega que buscaba saber más detalles sobre alguna noticia o reportaje que publicaban en la revista.

Cuando sonó por quinta vez atinó a levantarlo.

—Kinomoto Sakura, o Sakura Kinomoto, o simplemente Sakura al habla…

"¿Qué mierda estoy diciendo?"

—¿Hija?

—Sí, también soy hija, de mi padre y de mi madre.

—¿Sakura, eres tú?

¿Qué hacia Nadeshiko llamándola a ese número?

—¿Mamá?

—Sí, soy yo, querida, ¿estás bien?

¿Bien? Si dentro de esa categoría estaba parecer un zombie, pero uno vivo, sí, quizás estaba bien.

—Como siempre.

—Sakura, no me mientas a mí, te conozco muy bien, esto es muy malo, hablaré con Naoko, el estrés hace pésimo, eres una niñita que está en plena juventud y adultez—frunció su ceño, ¿eso era posible? —, necesitas descansar de vez en cuando y por sobre todo necesitas a alguien a tu lado, un novio.

—Mamá, ese tema no quiero discutirlo otra vez, ¿recuerdas ese almuerzo que se te ocurrió hacer cuando estuve en Tomoeda? Creí que ese día te había dejado claro que el tema de novios debía salir como tópico en nuestras conversaciones.

—Ya, está bien, yo solo quiero lo mejor para mi niña.

—Mamá, lo sé y gracias por eso, pero bueno, ¿ocurre algo? ¿Por qué llamaste a este número y no a mi celular?

—He llamado cerca de 8 veces a tu celular y no contestas.

—Extraño, no he escuchado na… —llevó una mano a su cabeza. Cuando escuchó sonar la alarma en la mañana lo apagó y hundió entremedio de las cobijas por lo que su celular había quedado en algún lugar de su cama, lo envidiaba, que no daría por irse a su casa y finalmente dormir—. Lo dejé en casa.

—Lo sabía, hija, debes estar más atenta, y dejar de ser tan despistada, mira que andar olvidando el celular, necesitas de él para estar comunicada.

Aguantó las ganas de reírse, si ella era la despistada qué quedaba para Nadeshiko.

—Lo sé, mamá, pero no importa —definitivamente ese día ya todo le daba lo mismo, ni ánimos tenía para ponerse a discutir por algo—. ¿Hay algo que deba saber?

—¡Oh, sí! Te haremos una visita este fin de semana.

—¿En serio? —estaba asombrada, por fin algo que la estaba haciendo salir de su estado casi de coma.

—Claro, iremos a un almuerzo o a una cena, en realidad tengo muy poca información al respecto, ya sabes cómo es tu padre a veces, le encanta el misterio, pero anda feliz así que le dije que hablaría contigo para quedarnos en tu departamento, si es que no hay ningún inconveniente.

—Mamá, ¿cómo va a haber un inconveniente? Siempre me pone feliz verlos y más aún tenerlos en mi hogar.

—Me alegra escuchar eso, hija, ya sabes que todos los días me baja la tristeza por no tenerlos acá, Touya ya es todo un adulto, tan independiente, pero tú mi pequeña, eres tan niña aún…

¿Alguna vez llegaría el día en que su madre dejaría de verla como una niña?

Negó con la cabeza, eso era como… como, ¡rayos! Ni siquiera podía pensar en algo sensato, sus pensamientos no querían ayudarle, necesitaba centrarse de lo contrario no sabía cómo iba a poder trabajar ese día.

—¿Llegarán el sábado?

—Sí, sábado, la hora te la confirmo.

—Está bien —vio a Tomoyo salir de la oficina de Naoko, ¿en qué momento su amiga se levantó de su puesto? Entrecerró su vista cuando Naoko apareció en el umbral de la puerta y le dijo algo a Tomoyo que provocó que ella abriera los ojos a más no poder y luego exclamara "Eres una genio".

Ella podía andar cual zombie en película apocalíptica, pero por alguna razón algo le hacía sospechar y estar alerta a sus amigas, quizás años de ser víctima de sus bromas ya le habían hecho crear un radar para los planes en los que ellas era la protagonista.

—… ¡Sakura! ¿Me estás escuchando?

—Sí, entonces el sábado los espero, te amo, mamá, debo colgar.

—Está bien, te cuidas y ya sabes, apenas vea a Naoko le diré que te dé vacaciones.

—Bueno —vio a Tomoyo perderse por los pasillos mientras parecía hablar con alguien por celular—.Te quiero, adiós.

Dejó el teléfono en su lugar y volvió a mirar a la oficina de Naoko, ¿y si le preguntaba a su amiga qué diablos hablaban tanto? Está bien, parecía una metiche, pero estaba curiosa, bastante a decir verdad.

Se bebió uno de sus cafés arrugando el ceño por lo cargado que estaba. Cuando se estaba poniendo de pie para ir hacia la oficina de su amiga fue detenida por la cantarina voz de Tomoyo.

—Sakura, ¿tienes algo que hacer el viernes en la noche?

—¿El viernes? —¿tenía algo? Rápidamente comenzó a hacer memoria hasta que un joven con características físicas del típico príncipe azul apareció en su cabeza—. Ya lo estaba olvidando, saldré con Thomas, creí habértelo dicho ayer en el dichoso "interrogatorio".

—¡Cierto! ¿Van a un bar?

—Sí, BM bar, ¿por qué?

—No, por nada, a veces soy un tanto olvidadiza, había olvidado que salías este viernes, te quería invitar a cenar junto a Naoko.

—¿Eso es lo que tanto hablaban hace un rato?

Tomoyo asintió muy convencida aunque por dentro estaba asombrada, ¿desde cuándo Sakura estaba tan atenta a su alrededor?

—Me encantaría ir —hizo un puchero—, pero ya tengo el compromiso con Thomas.

—Por supuesto, de seguro la pasarás muy bien, así te animas, andas bastante decaída hoy, ¿pasó algo?

Gracias a esa simple pregunta su rostro pálido y ojeroso había adquirido algo de color, un intenso rojo que por más que trató disimularlo bajando la vista hacia su laptop no pasó desapercibido por su amiga quien sonrió ampliamente.

—No, nada, solo tuve una seguidilla de pesadillas, de esas con fantasmas, sabes cómo les tengo pavor —aclaró su voz—. Iré por otro café.

Sakura se alejó a paso rápido, Tomoyo negó con la cabeza, ¿para qué iba a buscar otro café si aún tenía uno en su escritorio?

"Realmente Li la dejó loquita, ¿qué pasará cuando sea más que un beso?"

Aguantó la risa que quería salir, Sakura ya había regresado con otro café más y se quedó mirando por un segundo el café que tenía en su escritorio, la escuchó resoplar y luego negar con la cabeza para finalmente centrarse en su laptop.

Estuvo a punto de preguntarle algo más, pero el sonido de su celular avisándole que tenía un nuevo mensaje desvió su atención de su amiga.

Eriol: ¿Cuál es el bar?

Tomoyo: BM bar.

A los segundos su celular volvió a sonar.

Eriol: Las casualidades no existen… solo lo inevitable, no te preocupes, esto saldrá mucho mejor que si lo hubiésemos planeado.

Volvió a mirar a la castaña, ahora solo dependía de ella.


—Liang, no te alejes mucho.

—Solo estaré por acá, además no es un lugar tan grande, tío.

Asintió.

Se encontraba en un refugio de animales, de alguna manera debía hacer algo que desviara su atención sobre la castaña y ahí se hallaba, en medio de gatos, cachorros y muchas aves. La última vez que había estado en un lugar parecido había sido hace unos 10 años cuando su padre lo llevó a escoger una mascota, después de años de rogar y rogar por una. Hien siempre le decía que cuando él estuviera mucho más maduro recién podría tener a algún animalito y del cual debía encargarse por completo ya que sería su responsabilidad, fue así como escogió una tortuga, sí, así es una tortuga que llamó Toto, en realidad, el nombre no lo escogió él sino que su prima Mei quien afirmaba con mucha convicción que la tortuga movía una de sus patas cuando ella le decía así.

Terminó por aceptar la idea y Toto se convirtió casi en una especie de hija, la cuidaba y protegía y cuando se hizo más grande comenzó a darle más libertad para que anduviera con esa lentitud que la caracteriza por los rincones de la mansión Li en Hong Kong, a veces llegaba de la escuela y demoraba casi en una hora en encontrarla hasta que se dio cuenta que Toto parecía amar el rinconcito junto a una estatua de vaya saber uno quien que se encontraba en la sala de estar, así que se relajó, hasta que un día Toto no apareció, buscó y buscó, fue tanta su desesperación que hasta la seria Ieran Li se había unido a la búsqueda de la tortuga, tristemente Toto había desparecido y la única pista que tenían era que el portón había quedado abierto cuando uno de los autos de los Li ingresó al hogar, pero todos negaron la posibilidad que la tortuga hubiera huido, es decir, hay guardias en la mansión y la hubieran visto, además, era una tortuga, ¿cómo podría haber huido si caminaba tan lento? Llegaba a dar cierta risa pensar en esa teoría.

¿Qué sucedió al final?

Toto sí había huido y las cámaras la delataron.

Desde ese momento sus ganas de tener alguna mascota equivalían a casi cero, pensó que quizás Toto se sentía encerrada en esa gran mansión y buscó los medios para arrancar, por eso optó por ir a un refugio y no a una tienda, ver ahí a los pequeños encerrados le generaba incertidumbre y angustia.

—¡Tío! ¡Lo encontré!

Giró su cabeza y vio a Liang agachado con su vista pegada a un canil. Cuando llegó a su lado pudo ver qué era lo que tanto miraba su sobrino.

—Un gato.

—Un gatito, es muy lindo, ¿a qué sí?

Su pelaje era de un color negro azulado y unos ojos celestes lo hacían bastante peculiar.

—Spinel, has sido escogido para ayudar a mi tío y a la tía Sakura en su gran plan, de seguro eres un gran actor.

El gato ladeó un poco su cabeza y luego se echó en una mantita que tenía como cama.

—¿Por qué le llamas así, Liang?

—Porque es como Spinel.

Miró su alrededor y de nuevo al gato, ¿de qué diablos hablaba Liang?

—No sé de qué hablas, pero no es un mal nombre, eso sí no te encariñes, es para Feimei no para ti, lo tendremos solo un día en la casa y luego se irá a la mansión así que nada de amor hacia el gato.

—Spinel —corrigió Liang.

—Está bien, Spinel, ¿de dónde sacaste ese nombre? —cuestionó, Liang sonrió ampliamente antes de contestar.

—De un manga.

—¿Lees manga?

—Sí, mami dice que es bueno y que practico mi lectura con cosas entretenidas, además es una historia muy buena y ¿sabes? Los personajes se me hacen familiares, y no sé por qué —Liang tenía su ceño un tanto fruncido al igual que los labios, Shaoran le desordenó el pelo para que sacara esa cara de intriga.

—Interesante, bueno, llevaremos al gato negro o Spinel, como le dices tú.

Salieron de la tienda con las manos llenas, Liang llevaba al pequeño gatito envuelto en una mantita que solo dejaba ver su pequeña cabeza y sus ojos celestes. Shaoran por su parte llevaba una bolsa con mucha comida en una mano, quizás había exagerado en comprar tanto, pero prefirió hacerlo así, en la otra llevaba la caja de arena que compró para que el pequeño hiciera sus necesidades y un par de juguetes para que se entretuviera.

—Tío, ¿lo del gatito y tía Feimei será hoy?

—No, hoy tu tía no estaba en casa, salió y nadie sabe dónde, y tampoco me contesta el celular así que creo que lo dejaremos para el viernes durante la tarde, es decir, pasado mañana.

—¡Genial! ¿Iremos donde tía Sakura para mostrarle a Spinel?

Tragó pesado, intentando mostrar que esa pregunta no le había generado nada, en realidad Liang estaba en lo correcto en cuestionar eso, sobre todo porque sabía todos los detalles del plan en el cual él también tendría participación a causa de su insistencia por ayudarlo, pero no sabía si debía ir donde la castaña, es decir, ellos ya habían planeado todo y solo faltaban ver los detalles…

Claro, los detalles.

Ese sería el motivo de su visita, sabía que se estaba comportando casi de modo infantil, pero siendo sincero tenía miedo de lo que fuera a pasar cuando la viera, sabía que el tema del beso debían hablarlo, pero sacaría en primer lugar el tema de Feimei, así lograría estar más tranquilo.

—Iré, no "iremos", te quedarás en casa de Eriol.

Liang hizo un puchero y cuando se deparaba para protestar Shaoran lo calló con una mirada que hasta provocó que Spinel maullara.

—Muy bien, ahora vamos antes que me reconozcan, ya están mirando mucho —y eso que andaba con la tan usada peluca negra, un abrigo largo en tonos grises y unas gafas, las mismas que había usado cuando fue a dejar a la castaña a su hogar y ella bromeo con su estilo nerd.


—Esto es el paraíso —articuló enfatizando cada palabra.

Caleb sonrió con suficiencia, sabía que había hecho bien en llevar a la chica a ese lugar que para él era sagrado.

—¿Cómo has logrado conseguir esto?

Feimei miraba con la boca abierta los libros que tenía frente a ella, sin embargo, no eran simples libros, sino que las primeras ediciones, unos ya estaban bastantes viejos lo que hizo latir su corazón aún más, el hombre que tenía a su lado y que para ella era "Mr. Darcy" tenía un tesoro envidiable en ese lugar, y no solo eso, además habían cuadros originales que deben haber costado una fortuna.

—Tengo mis fuentes y excelentes contactos, es uno de mis hobbies favoritos, al igual que coleccionar botellas de diferentes formas y colores.

Siguió la vista avellana del hombre y quedó perpleja al ver la cantidad de botellas que estaban muy bien ordenadas en repisas, algunas formaban como una escultura, y otras incluso colgaban formando una especie de lámpara.

—Increíble.

Y si eso la asombraba, quedó perpleja cuando lo vio abrir unos ventanales y el mar apareció en su campo visual, ese lugar era místico y agradecía no haber seguido a su lado racional que le decía que no aceptara salir con el hombre del cual aún no sabía su nombre.

—¿Quiere ir a la playa, Elizabeth?

Sonrió tímidamente y tomó la mano del moreno quien comenzó a dirigirla hacia la arena, el día estaba nublado y una brisa provocó en ella un escalofrió que se continuó por otro que no fue causado por una segunda brisa sino por el brazo del joven que pasó por sobre sus hombros atrayéndola hacia él.

—Si quieres vamos a buscar una chaqueta —le propuso clavando sus ojos en su persona, ¿ya había mencionado que su mirada le ponía los nervios de punta?

—No es necesario —comentó atropelladamente, pero agradeciendo que no tartamudeó.

—Me alegra que te haya gustado mi lugar secreto.

—¿Bromeas? Es que no me gustó, me fascinó, ¿cómo puedes tener esas primeras ediciones? Es casi imposible, sobre todo de los libros clásicos.

—Como te dije, tengo buenos contactos.

Se detuvieron a solo un par de metros del mar y se sentaron en la fría arena, estuvieron así por bastante rato, en un agradable silencio que se hacía mucho más ameno con el sonido del vaivén de las olas.

Hacía mucho que no se sentía tan en paz y lo loco de todo es que era con un hombre al que recién venía conociendo, pero que por un motivo que desconocía se le hacía familiar, tenía la sensación que se conocían hace años.

Sintió cierto nerviosismo cuando él la acercó más a su cuerpo, quizás lo hacía para darle algo de calor porque la brisa pasó a ser un viento helado que ya la estaba teniendo con una seguidilla de escalofríos, sin embargo, no podía controlar las sensaciones que le generaban estar así con él, era la primera vez que un hombre la hacía sentir tan cómoda, tan reconfortante, tan ella, solo era Feimei, sin apellido, sin todas las normas y el conservadurismo que llevaban consigo el apellido Li.

—Podría estar así una eternidad…

—¿Dijiste algo?

Negó rápidamente y apoyó su cabeza en el hombro de él intentando así ocultar su leve sonrojo, eso le pasaba por andar en las nubes y pensar en voz alta.

—Eres la primera que viene a este lugar —confesó, quizás ella no le creería, pero era cierto. Ese lugar era su tesoro, y él solo había planeado mostrárselo a la persona que realmente tuviera méritos para estar ahí y conocer a su verdadero yo, ese que era soñador, que se encerraba a escribir teniendo como compañía el sonido del mar.

Siempre soñó con ser un escritor, desde que era un niño y se entretenía leyendo los libros que su padre le regalaba, pero las circunstancias le llevaron a estudiar algo que nunca quiso, pero se sintió obligado, era el hijo mayor y sus padres dueños de una gran empresa, y que había centrado su confianza en el primogénito que seguiría el legado de los Tsung. Aguantó la farsa de su vida un par de años que fueron los suficientes para sacar una carrera de negocios y que lo llevó a ser el jefe de una de las sucursales de la empresa familiar en New York.

Sin embargo, llegó el día en que dijo "Basta" de la mano de la partida de su madre, de seguro ella lo hubiese apoyado, de eso no tenía dudas. Por primera vez en su vida estaba comenzando a sentir cierta dicha por estar haciendo lo que realmente le gustaba y qué mejor que compartir esto con la mujer de largos y lisos cabellos castaños quién era una fanática de los libros, al igual que él.

—Elizabeth... —su bella mirada ámbar lo miraba expectante.

¿Sería prudente alzar su mentón y disfrutar aún más de su cercanía?

Bueno, ya lo estaba haciendo.

—Creo que ha llegado el momento de saber quién eres, Elizabeth… —le susurró casi rozando sus labios.

—¿Quieres saber mi nombre? —preguntó intentando calmar su respiración.

¿Cómo era posible que él le preguntara eso cuando estaban a nada de besarse?

Si era una técnica para que ella lo besara primero, estaba funcionando muy bien.

—Así es, aunque me gusta mucho Elizabeth, te queda bien.

Dios.

Su mirada avellana ahora estaba en sus labios.

—Desde luego tú me dirás el tuyo —atinó a responder.

Lo vio asentir.

Entre la sensación de taquicardia que la invadía ciertos temores comenzaron a aflorar.

Por una extraña razón sentía algo de miedo de decir su nombre, él día de ayer habían platicado toda la tarde después de su encuentro en la biblioteca, sabía que él era chino al igual que ella, y temía que con nombrar su apellido él comenzara con las usuales preguntas que eran constantes con todo hombre que conocía.

"¿Li?" "¿De la dinastía Li?" "¿Los millonarios?"

Le molestaba cuando la agobiaban con esas preguntas, y más aún cuando sus padres intentaban buscarle algún pretendiente que solo estaba interesado en formar parte de los Li y a ella la veían casi como un trofeo lleno de riquezas. Por eso siempre se había opuesto a un matrimonio arreglado y Shaoran era su incondicional apoyo, lo admiraba por ser así, por haberse atrevido a romper las reglas y enfrentar a sus padres sin miedo alguno, y por sobre todo haber seguido su sueño que era la música. Y ahora más motivos tenía para admirarlo sabiendo todo el plan que armó con esa joven para hacer creer que él tenía una novia y así no llevar a cabo ese extraño contrato.

—Sigo esperando...

Su voz grave la hizo volver a la realidad.

Tragó pesado.

—Me llamo Fe…

El sonido de un celular interrumpió la escena, para su pesar "Mr. Darcy" comenzó a rebuscar los bolsillos de su chaqueta hasta que logró dar con el aparato, con un "¿Me disculpas un momento?" se puso de pie y con ello su calor, que la resguardaba del frío, comenzó a disiparse.

"Maisei…"

—Hasta que contestas —le escuchó decir.

—Estaba ocupado.

—¿En qué?

—Cosas —de reojo vio a la castaña que comenzó a hacer círculos en la arena con sus manos.

—Supongo que olvidaste lo de hoy.

—Maisie, estoy ocupado, ¿qué olvidé?

—La cena... Caleb hoy hubiesen estado de aniversario nuestros padres, no sabes cómo papá nos necesita y ni siquiera has sido capaz de ir a visitarlo, le vendría bien verte.

—Yo…

—Caleb, ¿sería mucho pedir que dejes tus cosas por un momento a un lado e intentes ser parte de la familia otra vez?

Cierto remordimiento comenzó a invadirlo. Para variar, su hermana tenía razón en algo.

—Lo siento.

Escuchó a su hermana suspirar.

—Vaya, que raro se siente escuchar eso, pero no es a mí a quién tienes que decírselo.

—Lo sé, en una hora estoy en casa.

Cortó la llamada y se acercó a paso lento a la joven quien lo esperaba sonriente, lamentablemente la linda tarde que estaban teniendo debía llegar a su fin, pero por una buena causa.


—¿Otra vez aquí, Liang?

Eriol aguantó no reírse de la cara de fastidio que tenía el pequeño mientras Shaoran lo empujaba para que hiciera ingreso a su departamento, por algún motivo que desconocía Liang estaba más que enojado y Shaoran parecía no estar al tanto de esa situación, aunque quizás sí lo estaba, pero le era indiferente.

—¿Se podría saber qué le pasa al pequeño?

Liang se alejó y se sentó en el suelo cerca de donde estaba un televisor de 47 pulgadas, vio como dejaba a un pequeño gatito en la alfombra y este empezaba a dar tímidos pasos observando todo su alrededor.

—¿Desde cuándo tienes mascota?

—Desde hoy, pero no es para mí, es para Feimei.

—¿Esto tiene relación con tu famoso plan de buscarle pareja?

—Así es, quiero que cuides de Liang un rato mientras voy a ver a Sakura, llevaré al gato para que lo vea.

—¿Estás siguiendo los consejos de Kyle? —preguntó Eriol recibiendo una mirada de no entender nada de parte de Shaoran—. Kyle una vez nos aconsejó que era bueno usar animales "tiernos" para atraer a las chicas.

—No es nada de eso, yo no hago esas cosas —aclaró atropelladamente—. Además, como dije tiene que ver con Feimei, solo quiero que lo vea, y que veamos los detalles de la pseudo cita que armaremos para mi hermana.

—Supongo que hablarás lo otro con ella.

Solo asintió a modo de respuesta.

—Me iré, supongo que sale a las 6 —se acercó a Liang y con cuidado tomó al gatito quien se puso a maullar con cierta desesperación—. Hey, no te haré nada, solo daremos un paseo y te presentaré a alguien, ¿está bien?

Spinel acomodó su cabeza en su antebrazo y se quedó dormido casi de inmediato.

—Sorprendente —comentó Eriol a lo que Shaoran y Liang asintieron casi al mismo tiempo—. Ese gato sí que es obediente.

—Me voy, Liang, te portas bien, más tarde vengo a buscarte y cambia esa cara.

—Yo solo quería ver a tía Sakura —expresó el menor con cierta tristeza.

—Liang, ya la verás, tu tío debe hablar cosas de adultos con Sakura —informó Eriol intentando así tranquilizar a Liang cosa que no funcionó.

—"Cosas de adultos" —imitó el pequeño—. Esto es igual que ayer cuando hablaron de la jugada, esto es discriminación, todo porque soy un niño.

Liang tenía los brazos cruzados a la altura del pecho y miraba el suelo con su ceño demasiado fruncido.

Tanto Eriol como Shaoran no pudieron contener la risa lo que provocó que el pequeño se enojara aún más e hiciera abandono del living soltando un gruñido.

—Tiene un carácter bastante fuerte.

—Es hijo de Mei así que no me sorprende.

—Trataré de alegrarlo con algo, de seguro se pondrá feliz cuando le hable sobre la batería que prometí comprarle hace unas semanas.

—Está bien —Shaoran observó el reloj que había en una pared, le quedaban faltaba media hora para las 6 de la tarde—. Volveré en un rato.

—Tómate tu tiempo.

Asintió, salió del apartamento de Eriol con cierto nerviosismo, pero ¿qué tan difícil sería decirle que anhelaba tenerla cerca cómo ayer? ¿y que no era un mujeriego por simplemente haberla besado?

Debía estar tranquilo, eran dos adultos que perfectamente podían hablar las cosas, de seguro todo saldría más que bien.


—Está de más decir que deben ser responsables, así saldrá todo bien con Misa, el viernes haremos la entrevista, a eso del medio día nos reuniremos en el hotel para armar todo. Sabemos que a Misa le puede molestar hasta lo más mínimo o quizás no molestarle nada, así que, bueno, desde ya agradezco su ayuda.

—Todo saldrá súper, Sakura —animó Tomoyo y los demás sonrieron.

—Esperemos… es todo por hoy, que descansen.

Sakura se despidió de sus compañeros de trabajo y salió de la sala de juntas con rapidez, finalmente el día había llegado a su fin y solo quería lanzarse a su cama y dormir una eternidad si es que eso fuera posible. Se despidió de Tomoyo con un abrazo y corrió a los ascensores, por segunda vez en lo que iba del día observó su reflejo, esta vez en los espejos del elevador.

"Doy miedo"

Su desordenado pelo estaba igual y eso que había intentado acomodarlo con una trenza que parecía cualquier cosa menos trenza, peinó su flequillo y desarmó su intento de peinado y pasando los dedos a modo de cepillo logró dejarlo "decente". De su rostro no podía decir lo mismo, las espantosas ojeras seguían ahí junto a la palidez de su piel, nada como unas buenas horas de sueño para mejorar su aspecto.

Salió de los ascensores y con lentitud se dirigió hacia la salida, se despidió de los guardias con una sonrisa y un "Hasta mañana", todo iba bien, sin embargo, en el momento que se deparaba para abrir las puertas de vidrio lo vio: la misma peluca de siempre, el mismo sombrero, los mismos lentes, lo diferente era un pequeño gatito negro que estaba cerca de los pies de un Shaoran que se encontraba agachado y jugando con él.

Ahogó un quejido.

Corrió a los baños y se encerró. Observó su demacrado rostro por un segundo para luego largar el agua y lavarse la cara, con rapidez se secó y rebuscó en su cartera hasta que dio con un pequeño estuche de maquillaje, se puso algo de labial rosa e intentó disimular un poco las ojeras con un poco de corrector, cuando iba a ponerse máscara para las pestañas se detuvo en seco.

"¿Por qué estoy haciendo esto?"

Realmente ese día no estaba en sus 5 sentidos, guardó con lentitud las cosas en su cartera y salió del baño tratando de tranquilizar a sus rebeldes nervios que ya la tenían con taquicardia.

"¿Por qué tenía que venir?"

Ella no se encontraba lista para verlo, claro que no, eso del beso estaba demasiado reciente y no sabía cómo reaccionaría cuando Shaoran sacara el tema a colación, porque a eso había venido, ¿o no?

Empujó la puerta y finalmente salió del edificio con un andar tímido, Shaoran se volteó justo en el momento en que una ventisca apareció y su pelo se movió para todos lados quedando finalmente con toda su cara tapada por él, con un sonrojo en aumento lo volvió a dejar en su lugar mientras veía como Shaoran reprimía una risa.

"Definitivamente este no es tu día, Sakura Kinomoto"

—Hola… —la saludó tras ponerse de pie, se dio ánimos para verse lo más seguro posible.

—Hola —le saludó logrando hacer una tímida sonrisa casi imperceptible, no pudo aguantar ni un segundo el contacto visual con el castaño por lo que bajó la vista hacia el pequeño gatito que tenía acomodada su cabeza en una de las zapatillas de Shaoran—. ¿Y eso?

—Spinel, nuestro nuevo ayudante.

Se agachó para tomar al animalito, era una ternura que rápidamente se había acomodado en su pecho.

—Supongo que eres un buen actor, Spinel, mira que nos estamos jugando el 100% que ahora este plan funcionará.

Tras tenerlo un rato en sus brazos se lo entregó a Shaoran quien lo acomodó entre medio de su chaqueta de cuero para así resguardarlo de la fría noche.

—El viernes llevaremos a cabo esto —comentó para acabar con el incómodo silencio que los invadía—, solo necesito la dirección de tu amigo, del resto me encargo yo.

—Está bien, el viernes tendré un día muy ajetreado, ¿recuerdas que te hablé de Misa? —Shaoran asintió—. La entrevistaré el viernes así que me alegra escuchar que te harás cargo, confío que ahora sí nos resultará todo.

Inspiró profundamente, había llegado el momento de hablar las cosas, sus intenciones quedaron tiradas quien sabe dónde cuando vio a Sakura sacar las llaves de su auto y mirar hacia los estacionamientos del parque.

—Yo me marcho, estoy agotada.

Spinel asomó su cabeza y él aún parecía no reaccionar hasta que escuchó un "Adiós" casi susurrado.

—Sakura, espera, aún no hemos terminado de hablar.

La castaña se volteó lentamente y lo observó por unos segundos que parecieron eternos.

—Disculpa, la dirección de la veterinaria de Yukito, ¿te parece si te la envió en un mensaje? En estos momentos no la recuerdo —asintió, la castaña soltó un suspiro y reanudó la marcha.

Su brazo la detuvo esta vez.

—Te dije que no hemos terminado de hablar.

—Yo… —que alguien viniera a apagar su rostro, por favor—. Te escucho.

—Sakura lo de ayer quizás fue un arrebato… —Sakura asintió con lentitud—, pero lo hice porque…

—Shaoran, descuida, somos adultos y a veces pasan estas cosas, pero no debes preocuparte, no hay ningún problema.

Frunció el ceño.

¿Una cosa?

¿Eso para ella había significado?

—Sakura, ese beso fue…

—Un error, ambos lo sabemos, y no se repetirá, ¿está bien?

Por un momento pensó que Sakura bromeaba, pero su cara de seriedad le confirmó lo contrario, realmente fue un imbécil al pensar que ella pudiera sentir algo por él, aunque fuera solo deseo. Pero al parecer para ella fue...

"Nada"

—Me llamas el viernes para saber cómo salió todo.

La vio cruzar la calle y escabullirse por el parque, se quedó bastante rato de pie escuchando los maullidos de Spinel y el ruido de la ciudad.

Si para ella el beso fue nada, entonces así sería, vamos, era un adulto y de seguro sería capaz de seguir como si nada hubiese pasado.

Manejar lo racional seria pan comido, sin embargo, intentar calmar a su cuerpo y el deseo de querer volver a repetir el beso y quizás ir más allá, eso, amigos, estaba difícil.

"Estoy jodido"


Sakura llegó a su casa y sin encender ninguna luz, ingresó y caminó en dirección a su cuarto a tientas seguida de Kero, quien ya estaba protestando por no haber recibido una caricia de su parte a modo de saludo, esta vez él tendría que esperar porque ella ahora sí que no era capaz de hacer nada, tras sacarse sus zapatos se lanzó a su cama y a los segundos sintió como su perro hizo lo mismo.

—No sé cómo puedes saltar así y no fallar en el acto a causa de tu sobrepeso.

Kero le respondió dándole un lametazo en la frente.

—Yo también te quiero… —suspiró—. Kero, ¿crees que actúe mal? Ya sabes, ayer nos viste, podrías haber ladrado para haber detenido las intenciones de Shaoran, pero te quedaste mudo y ahora no sé qué hacer, es decir, fue un error, eso está claro.

Kero ladró.

—¿Qué? ¿Crees que no lo fue?

Un aullido reverberó en un cuarto.

—Kero, deberías apoyarme, todos sabemos que él tiene otro mundo en el cual yo, Sakura Kinomoto, no calza, además es claro que lo de ayer fue un simple juego… aunque me confunde, cuando le dije que había sido un error su cara parecía… No, solo son cosas que imaginé, su expresión de decepción nunca estuvo...

¿A quién engañas?

"A nadie"

—Gracias por escucharme, sé que soy una loca al hablar contigo, pero eres un buen confidente, Kero.

El cachorro se acercó a su pecho y se quedó ahí durmiendo, al rato ella también fue vencida por el sueño, al menos no tendría otra noche en vela.


El día de ayer había terminado amargo, eso estaba claro, evitó hablar con Eriol y se excusó con que Mei lo había llamado y quería hablar con su hijo lo antes posible, claramente era mentira. Extrañamente Eriol no preguntó más, quizás su rostro lo decía todo y él prefirió callar, lo cual realmente le brindó un alivio: no se sentía con ánimos de hablar con nadie respecto a Sakura.

La noche la pasó casi en vela, pero aprovechó el desvelo para encerrarse en la sala de grabación y componer alguna canción, estaba tan concentrado en ello que después de unas 3 horas se vino a dar cuenta que la canción hablaba de Sakura, quiso golpearse por ser tan sentimental, ni cuando estuvo con Naomi o con Tai había pasado eso. Era casi masoquista de su parte llegar a los extremos de escribir una canción que describía a la castaña y el cómo ella se comportaba con él, hasta le causó cierta gracia, al menos le había servido para mantenerse ocupado.

Para no seguir martirizándose, abandonó el cuarto y se fue a acostar a ver si ahora podía dormir un rato, lo hizo, pero no duró mucho, tres horas después ya estaba dando vueltas por su hogar.

Pasó junto a la puerta de la habitación en donde Liang dormía, asomó su cabeza y vio al pequeño todo destapado por lo que entró y tratando de no emitir ningún ruido tomó la frazada que estaba en el suelo y tapó al pequeño que dormía muy apaciblemente junto a Spinel.

Era un cuadro bastante tierno a decir verdad y no pudo evitar sonreír.

Ya en la sala de estar se dedicó a dar vueltas de un lado a otro hasta que se aburrió, eran las 7 de la mañana, no tenía sueño ni tampoco hambre.

¿Qué hacer para no seguir pensando en las ganas de ir a verla y besarla nuevamente?

Ni siquiera tenían algo, y eso era lo que más le molestaba, ¿por qué había caído tan rápido? Quizás lo mejor sería detener toda la locura que se le había ocurrido empezar, así dejaría de agobiar a la periodista quien claramente lo único que quería era dejar toda la farsa que tenían y seguir su vida como si nada hubiese pasado.

Hubiera seguido cuestionándose su actuar, pero el timbre resonó en toda la casa, lo primero que hizo fue fruncir su ceño, ¿quién le haría una visita tan temprano? Además como era usual el conserje siempre llamaba cuando alguien lo buscaba cosa que no había pasado esta vez, a no ser que fuera alguien de su familia o algunos de los chicos, o la periodista, opción que descartaba de inmediato, era lógico el por qué.

Abrió con lentitud la puerta encontrándose con la mirada ámbar de su padre, ¿qué carajos hacía él ahí? Claramente estaba sorprendido.

—Oh, vamos, ¿tan feo soy? —preguntó el hombre con una sonrisa.

Desordenó sus cabellos, por algún motivo cierta preocupación comenzó a invadirlo, le hizo un gesto a su padre para que ingresara a su hogar.

—¿Cómo has estado, hijo? Te noto cansado.

—No dormí muy bien —respondió aún en un estado confuso, no había nada de malo que su padre lo viniera a visitar, solo que las veces que lo hacía siempre llamaba con anterioridad.

—¿Por qué? ¿Algún problema?

Oh, sí, uno con nombre y apellido.

—Descuida, solo tonterías mías, nada de qué preocuparse —ni él se lo había creído.

—Espero que así sea —Hien Li tomó asiento en un sofá de cuero negro y se dedicó a observar por un instante su alrededor, él no era tonto y sabía que algo extraño le pasaba a su hijo menor, pero no diría nada más, Shaoran era reservado para sus cosas y él respetaba dicha privacidad, eso sí deseaba que no fuera nada malo—. Mei y Lang llegan este fin de semana de su viaje, supongo que Liang se ha portado muy bien, ¿no?

¿Cómo se ha portado Liang?

—Como siempre —¿qué podía decirle? Ah, claro, que el pequeño tenía una manía con dejarlo en vergüenza y de exasperarlo a tal punto que su instinto asesino aparecía. Mejor usaba otras palabras, además extrañamente ya iban dos días en que Liang no había hecho nada para sacarlo de sus casillas—. Ya sabes, es un poco desordenado, pero se ha portado bien.

—Ese chico es todo un caso, pero te adora, te tiene en un pedestal… ¿y bien cómo van las cosas? —preguntó generando en el castaño un gran signo de interrogación—. Las cosas con tu linda novia, supongo que ya le hiciste la propuesta con la metida de patas de ese lunes.

Negó.

—No te preocupes, no sabes lo culpable que aún me siento, y bueno, tu querida madre que es tan sabia en estas cosas quiere ofrecerles disculpas a Sakura del mejor modo.

Tragó pesado.

—Una almuerzo en su honor este domingo que viene, con toda la formalidad que eso abarca. Estarán todos, no sabes lo curiosa que están tus hermanas y Mei de saber de tu novia, me han llenado de preguntas que no he sabido contestar, así que cuando tu madre les anunció este almuerzo gritaron de alegría.

—Padre…

—Invita a Eriol y a tus amigos, quiere que estés cómodo y con la gente más cercana a ti. Realmente tu madre está muy emocionada con esto.

Nuevamente desordenó sus cabellos, tenía un mal presentimiento de ese almuerzo, y sobre todo al escuchar decir a su padre que Ieran estaba tan emocionada, si era evidente que no le había agradado la idea de que tuviera novia y que rompiera ese absurdo contrato.

Suspiró.

—Le informaré a Sakura, de seguro se pondrá muy contenta con esto.

"Sí, claro"

—Muy bien, bueno, eso es todo, una visita exprés, de igual modo quería verte, me alegro que esté todo bien con ella y que Liang se esté portando excelente.

Almuerzo, sería un almuerzo tortura, su madre buscaría incomodar a Sakura a tal punto que seguro la chica mandaría todo al diablo, conocía muy bien a Ieran, de seguro esto podría sonar como si su madre fuera el mismísimo demonio, pero no, era su manera de ver si sus hijos estaban junto a las personas correctas. Con solo recordar los casi interrogatorios por los que tuvieron que pasar sus cuñados le bastaba para saber lo que tendría que pasar la periodista. Además estaba el tema entre ellos, él no podría mostrarse tan indiferente con esto del almuerzo, menos sabiendo que tendrían que fingir para todos, sería una tortura para él y su deseo de ir más allá con Sakura, y desde luego para ella que no quería nada con él.

Mientras veía a su padre encaminarse a la entrada una pregunta volvió a mezclarse en sus pensamientos.

—Papá, no es que me moleste, pero llevan ya más de una semana en Japón, eso es raro y sobre todo al saber que no solo están ustedes dos sino que toda la familia, ¿sucede algo en especial?

Por un segundo vio a su padre titubear, pero luego la confianza que caracteriza al patriarca de los Li volvió en gloria y majestad.

—No, para nada, es solo que necesitamos nuevos aires, tus hermanas quieren que mis nietos conozcan otras culturas así que se quedarán por una temporada larga. Tu prima Mei también lo hará. Todas andan buscando buenas escuelas aquí en Tokio para transferirlos. Y tus cuñados ya están trabajando en la sucursal que tenemos acá. Todo marcha bien. Estamos felices de estar acá, y más de estar cerca tuyo, apenas te vemos dos o tres veces al año, y es bueno estar siempre juntos, como cuando eran pequeños. Yo soy el más feliz de que nos quedemos una temporada en Japón.

Asintió y tras un abrazo de despedida, su padre se fue rumbo a la empresa.

No podía negar que la idea le alegraba, al fin y al cabo, amaba a su familia y verlos tan poco durante el año le pesaba mucho, sería bueno tenerlos cerca.

Dio un salto cuando un maullido de Spinel se escuchó en el pasillo que dirigía hacia los dormitorios, el gatito estaba en la mitad del corredor y parecía asustado, y no era el único, había olvidado la presencia del gato por un momento, caminó hacia él y se agachó para tomarlo en sus brazos.

—Me asustaste, pensé que dormías, es temprano.

Spinel volvió a emitir un maullido.

—De seguro despertarte por culpa del timbre, Hien podría ser más oportuno, ¿cómo venir tan temprano?

"Parezco un imbécil hablando con un gato"

—¿Sabes? Creo que te daré algo de atún de seguro tienes hambre.

Y había acertado, veía a Spinel comer como si no hubiera un mañana.

Sonrió.

Ahora tenía más que claro que el plan de su hermana con el veterinario debía resultar sí o sí ya que lo mejor era terminar con todo el asunto de una buena vez y seguir como si nunca hubiera conocido a la testaruda, pero a veces tierna y deseable Sakura Kinomoto.


Notas de Caris:

¡Lo logré! Me prometí actualizar antes de viajar, y alcancé hacerlo, espero que no hayan muchas faltas de ortografía, traté de ser minuciosa, pero siempre se me pasa alguna y con la presión del tiempo más aún.

Respecto al capítulo, sé que quieren decirle una cuantas cosas a Sakura, porque realmente está portándose muy mal, nadie deja así a Shaoran (xD) Pero descuiden, chicas, el próximo capítulo creo que les gustara y mucho, mi cabeza ya está craneando muchas cosas y créanme que Sakura beberá algo de su medicina o quizás reciba mucho más que eso (?)

Respecto a este capítulo, hay varios detalles medios ocultos (xD) aunque unos son muy evidentes, pero hay uno que requerirá de sus recuerdos, estoy segura que lograrán saber a lo que me refiero y por sobre todo las teorías que se puedan entrever en esto, seré feliz leyendo lo que piensen.

¿Qué más?

Bueno, me voy al sur y vuelvo en un poco más de dos semanas, así que estaré desaparecida, pero descuiden, apenas vuelva actualizaré.

Me despido agradeciendo sus lindos comentarios *-*, también a quienes no tienen cuenta ya respondí sus RR de los capítulos 10 y 11 en profile, y si me faltó a alguien responderle su RR del capítulo 10, mil disculpas, me confundí bastante con las respuestas a sus lindos comentarios, quizás a alguien le respondí dos veces (xD) Soy un poco despistada.

Saludines y nos leemos pronto, espero que esta vez FF esté buena onda y me actualice de inmediato la historia (cruzaré los dedos).

Pd 1: Como primer adelanto el próximo capítulo por el momento se titula así: "Lonely boy" (The Black Keys), sí, es el nombre de una canción, de esas que quieres escuchar y bailarla como se te dé la gana (?), bueno eso depende de cada persona jajaja me encanta la canción y bueno, la parte central o clímax del cap. tendrá como escenario esa canción.

Pd 2: Y como un segundo adelanto, micro o nano avance (xD):

Estás loco si piensas que tengo celos.

Puede que esté loco, pero hay cosas que son demasiado evidentes y no entiendo el por qué temes.

Negó.

Tú, me acabas de demostrar que eres tal cual como te describí en esa columna.

Shaoran comenzó a reír, una risa amarga que reverberó en el corredor poco iluminado en el que se encontraban.

Eres una excelente mentirosa, Sakura Kinomoto.

La castaña mordió su labio inferior, los ojos de Shaoran parecían lanzar fuego y ella no se quedaba atrás, estaba furiosa sobre todo con su actuar.

Si yo soy la mentirosa acá, ¡¿qué eres tú?! Te desconozco, Shaoran.

Pd 3 de Caris del 2022: El nano avance tendrá algunas modificaciones :D y no aparecerá en el cap 13 que estoy pronto a subir, esto de intentar volver a esta historia me ha llevado a hacer algunos cambios.