Quiero dejar en claro que esta historia NO sigue la línea de ASOIAF en las cuestiones políticas, ni mucho menos en las guerras previas a los libros. Ésta, pretendo sea una historia enteramente diferente, que si bien tiene una base de semejanza, la misma radica más en nuestra propia historia que en una ficticia. Es decir, tiene más semejanza con las guerras mundiales de nuestra historia y el transcurso de las mismas que con las guerras del mundo de ASOIAF. Por lo que tendrán que perdonarme por todos los nombres que me inventaré y el posible caos familiar que crearé.

DISCLAIMER: ASOIAF pertenece a George R. R. Martin, sólo la historia es mía (en su mayoría).


"Faded."

RHAEGAR

Durante un largo tiempo Rhaegar sabía que el imperio de su familia estaba en peligro.

Por las venas de los Targaryen corría el espíritu de los conquistadores y así se había demostrado era con era, cuando de ser una pequeña casa había conseguido conquistar los diferentes pueblos a sus alrededores hasta dar forma a la gran extensión de tierra que ahora se conocía como Valyria. Sus antepasados habían sido fuertes guerreros que, según las leyendas, habían sido jinetes de dragones y habían conquistado gran parte del continente de ESSOS, durante lo que se había conocido como la Gran Guerra. Y Rhaegar tenía la fuerte sospecha de que pronto se le llamaría 'la primera', pues una segunda estaba por desatarse con seguridad.

Había comenzado como una especie de 'guerra civil' al este de Valyria. Mereen siempre había sido un país complicado, que no poseía un gobierno como tal, sino un grupo de 'amos' que se dedicaban a enriquecerse esclavizando a su propio pueblo para exportar y vender a los países vecinos los productos de su propia tierra. Pero había un rumor de que secretamente ahora los esclavos no se convertían en trabajadores forzados, sino en mercenarios. Mercenarios, que según los rumores, su padre estaba intentando comprar y usar para su beneficio.

El consejo no creía posible aquello, pero para Rhaegar no sonaba tan descabellado. En especial cuando había rumores de que Astapor ya había hecho tratos con Mereen por dicha 'mano de obra' para enfrentarse a Yunkai. Pero incluso para el príncipe resultaba ridículo que su padre intentase enfrentar el fuego contra el mismo fuego, en especial cuando el ejército de Valyria estaba mucho más preparado que ningún otro de ESSOS. Ni siquiera los Dhotraki habían conseguido invadirlos durante todo el tiempo de su reinado; lo cual lejos de tranquilizarlo lo dejaba aún más nervioso.

"Mi padre está ciego si no quiere ver los hechos", pensó para sí. "Y yo he estado aún más ciego, para haberme dado cuenta hasta ahora", se lamentó.

Dos toques en la puerta se escucharon, antes de que la misma se abriera.

-Su Majestad.

Rhaegar despegó la vista de la ventana para mirar al consejero de la corona Maekar, quien no era otro más que su tío y que aparecía sólo en aquél pasillo. El príncipe le tenía cariño y respeto, y confiaba en el juicio del mismo más que en el de su propio padre.

-Te he dicho que guardes las cortesías para cuando estemos en público -respondió el príncipe con una sonrisa que el hombre contestó con una propia. -Por favor toma asiento.

El hombre hizo como le decía al igual que Rhaegar, e iba a hablar pero su sobrino le interrumpió antes siquiera de que abriese la boca.

-Iré directo al grano -comenzó, tornando todo el ambiente serio -temo que la guerra esté por desatarse en Valyria y que mi padre no sepa hacer otra cosa más que avivarla.

Maekar suspiró, tener que hablar de aquello le costaba más que otra cosa.

-No te equivocas Rhaegar, mis espías me han dicho que Astapor ya ha comenzado su asedio en Yunkai y mucho me temo que el conflicto se expandirá hasta más allá del Narrow Sea.

Rhaegar contuvo el impulso de golpear la superficie de madera de su escritorio y prefirió pasarse las manos por su melena rubia en un gesto irritado.

-Astapor ha sido aliada de Valyria por eras -continuó Maekar -y una vez empezado el conflicto, es probable que pidan apoyo a la corona y siendo tu padre tan deseoso de expandir su territorio... -Insinuó, dejando que el príncipe intuyera lo demás.

-Sí, pero Yunkai no posee gran valor comercial, ni siquiera es grande, ¿qué beneficio puede obtener mi padre de ésto?

-El beneficio de inspirar temor, de resguardar lo que cree que es suyo y enviar el mensaje a sus enemigos de que no puede ser vencido tan fácilmente, -contestó el hombre -además, cruzando el Narrow Sea, hay países que desean colonizar este lado del continente. No sería de extrañarse que amos de Mereen tuviesen ya tratos con las naciones WESTEROS.

Rhaegar se dejó caer sobre la silla, completamente exhausto y desesperado. Sabía que su tío tenía razón en intuir un conflicto de naciones, en especial cuando consideraba la cuestión comerciante. Yunkai era rica en piedras preciosas, algo de lo que carecían muchos países de Westeros. Pero el país tenía un convenio con los Dhotraki que lo había mantenido lejos del dominio de cualquiera, incluidos los Targaryen. Sin embargo, parecía que dicho acuerdo se había roto recientemente.

-No tengo poder sobre mi padre, enfrentarme a él sería declarar una guerra civil. -Declaró, consciente de que antes de pelear con otras naciones, debía ganarse primero la suya propia.

Maekar asintió.

-Sin embargo, el reino ya está dividido desde hace varios años, lo sabes tan bien como yo sobrino. Lo mejor sería prepararte para la batalla y tomar tus propias precauciones con el respecto a tu familia.

El príncipe sabía a lo que su tío se refería. O mejor dicho a quién. Su hijo, Jon.

-Es tan sólo un niño -se lamentó -y desde la muerte de Lyanna no he sabido mantener un equilibrio entre mis deberes a la corona y mis deberes a mi hijo.

En cierta forma, Rhaegar sabía que el descontento de su pueblo se había originado desde la anulación de su primer matrimonio con Elia Martel. Si bien las casas reales habían llegado a un acuerdo pacífico, habían quedado resentimientos en los mismos. Sin mencionar que ciertos tratos comerciantes se habían casi deshecho tras aquél evento. Aún así, la unión con Winterfell había traído muchas más ventajas que las que Dorne había podido ofrecer en un principio.

Pero nada jamás sería suficiente para satisfacer el descontento de los enemigos a la corona Valyria.

-¿Cuánto tiempo tío? -preguntó tras un largo instante de silencio. "¿Cuánto tiempo hasta que la guerra se desate?".

-Meses -contestó sin titubear -pero no los suficientes para evitarla me temo.

Rhaegar se llevó de nuevo las manos a la cabeza, cerró los ojos y trató de definir en su mente su siguiente paso de acción.

-Comienza a buscar apoyo entre los lores -le dijo con voz firme, Maekar asintió -que nuestro maestro de suspiros consiga espías fiables que puedan a ser de dobles agentes tanto en Yunkai como en Astapor y Mereen. Dile que busque y elija bien a sus hombres. Y más que otra cosa... -se detuvo un instante a considerar sus siguientes palabras. -Necesito enviar un mensaje a Lord Eddard Stark y necesito que nadie se entere del mismo -habló al fin, clavando la mirada en los ojos de su tío. -Si la guerra se desata, Jon debe estar lejos de ella. Es mi único heredero después de todo.

-Se hará como diga su Majestad.

Ésa tarde, Rhaegar se dedicó a su hijo y se olvidó de sus deberes a la corona. Todo el tiempo mirándolo con su característica nostalgia. El chico era tan parecido a Lyanna que a veces le dolía verlo. Le abrazó y le besó el cabello en repetidas ocasiones, sintiéndose culpable de lo dichoso que hacían a su hijo aquellos gestos de cariño; demostrando lo abandonado que realmente se sentía el mismo.

Cuando la noche se cernió sobre Valyria, Rhaegar tuvo la certeza, de que lamentaría el estar alejado de su hijo durante el siguiente mes en la preparación del combate que se avecinaba. Pero rezaba a los dioses del cielo, que aquella tarde no fuera la última que pasara con su hijo.

Intrigas y traiciones se desvelaron durante las semanas siguientes, bajo una serie de conflictos ocultos de los ojos de sus padre. El maestro de susurros, Aemon, a través de sus espías había descubierto que el rey Aeris planeaba conquistar Yunkai a través del ejército de Astapor para luego oprimir a éste último en sus momentos de debilidad tras el conflicto. Aquello representaba un suicidio al confirmar que había casas de Westeros implicadas en dichos planes de guerra.

Y pobre príncipe difícilmente podía confiar en su propia familia. Cuando se hizo evidente la locura de su padre tan pronto los conflictos bélicos empezaron, Rhaegar no tuvo más remedio que adelantar sus planes en lo respectivo a su hijo.

"Lyanna, lo lamento".

Tres meses después, Rhaegar Targaryen veía alejarse el barco en el que su hijo abandonaba su país, con el terrible pesar en el pecho del presentimiento de que no volvería a verlo jamás.

Y aún con todo rezando porque aquello no fuese cierto. Rezando por poder volver a estrecharlo entre sus brazos, besarle las sienes y decirle cuánto lo amaba. Pero de momento se conformaría porque el joven, tan parecido a su difunta madre, estuviese a salvo allá a donde fuera.


A/N: No veremos capítulos del final de la historia como el primero, sino hasta que hayamos cubierto todo el "pasado". En esta historia cada lugar mencionado en ASOIAF se consideran 'países', en su mayoría con reinados y en minoría como 'países libres', y unos cuantos más con gobiernos semi demócratas.