Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[Draconic X Deus]


-La voluntad de Dios-


-Academia Kuoh-

Issei se masajeó la frente molesto, perturbado, intranquilo. A diferencia de su hermana, él apreciaba la tranquilidad y le gustaba pasar desapercibido. Algo que le había llevado bastante tiempo, teniendo en cuenta que estaba en una clase con niño cuatro años mayores que él. Pero era algo que con el tiempo había eso, mitigado, controlado de alguna manera. Esa tranquilidad, ese status quo que tanto le había costado lograr se había ido al cuerno… en apenas unos minutos.

Sentado, en su pupitre, ignoró con todas sus fuerzas a la joven que tenía sentada a su lado, con su pupitre colocado junto al suyo, apoyando los codos en la mesa, su rostro sobre sus manos.

Mirándolo fijamente.

Y como una cadena de sucesos, absolutamente todos los alumnos la miraban a ella y por ende, a él.

-¿Qué haces sentada a mi lado?- siseó el castaño intentando no llamar la atención del profesor.

-Pero no tengo libros… ¿Qué quieres que haga?- protestó la rubia curvando sus labios, fingiendo tristeza.

-Pegarte a cualquier otro! Cualquiera!-

-Pero es que a ti te conozco…-

-¡No, no me conoces!-

-Hyodo! ¿Te parece poco interesante mi clase?- preguntó el profesor sin girarse, escribiendo en la pizarra.

-En absoluto, sensei. Es tan brillante como siempre-

-Entonces deja tranquila a la estudiante nueva y mira la pizarra-

-Por supuesto, sensei-

Lavinia sonrió divertida… Sin dejar de mirarlo.

-Déjame tranquilo! Vete con otro!-

-Noooo, no quiero! ¿Por qué no quieres que me quede contigo?- estirándose en su mesa, frunciendo el cejo.

-Porque me molestas! ¿No lo ves?-

-Buuuuuuu- protestó la rubia girándose hacia el otro lado, negándole la mirada.

-Hyodo. Otra interrupción más y te vas al pasillo. ¿Entendido?-

-Cristalino. Sensei-

-DxD-

-Pero soy nueva aquí…- ronroneó la joven caminando con sus manos en la espalda, levemente inclinada, buscando la mirada del niño.

-¿Te parece que nadie quiera ayudarte? ¿En serio?- preguntó Issei mirando a su alrededor, eran el foco de atención. Absoluto.

-¿Y no cuenta quien quiero que me ayude?-

-¿No cuenta que yo no quiera ayudarte?-

-¿Por qué no quieres ayudarme?-

-Argh… Mira, tengo muchas cosas en las que pensar, mucho que hacer… Cualquiera de ellas aceptará encantada ser tu amiga… Y los chicos se pelearán por llevarte la cartera y traerte lo que quieras… Yo, estoy jodidamente ocupado- exclamó Issei guardando sus cosas en la cartera.

Lavinia, levemente molesta, sacó una pequeña varita de su bolso de mano, moviéndolo en el aire, una explosión de diminutas luces cubrió la sala. Los estudiantes pasaron a mirar a cualquier otra dirección, con la mirada perdida.

-¿Alguien quiere ayudarme?- preguntó la joven sonriente.

Nadie respondió.

-¿Lo ves? Solo puedo confiar en ti! ¿No es genial?- exclamó la rubia juntando sus manos.

-¿Qué cojones…?- gruñó Issei mirando a sus compañeros, incrédulos.

¿Qué les pasaba ahora?

-Mira, no me conoces así que no espero que lo entiendas. Pero estoy seriamente ocupado. Búscate a otro. Pregúntale a nuestro tutor-

-¿Si lo dice el profesor lo harás?-

-Nuestro profesor te enviará al Consejo Estudiantil de calle, es lo mejor para todos-

-Humph!-

Inflando los mofletes Lavinia salió de la clase a toda prisa, tomando de nuevo la varita en su mano.

Siguiendo a la belleza abandonó la clase, caminando por el pasillo en dirección contraria.

Tenía que pensar detenidamente que iba a hacer a partir de ahora. ¿Cómo se lo iba a contar a los Gremory?… Contaba conque Gabriel y Serafall no estuviesen. Irina tenía clases de refuerzo. Tenía comida en lata para Kuro… Con suerte nadie le molestaría en toda la tarde…

-Hyodo!-

Extrañado, se giró en la recepción, antes de abandonar el recinto. Su tutor estaba de pie entre las taquillas.

Lavinia tras él, inclinada, mirándola con una sonrisa traviesa.

-¿Si, sensei?-

-Lavinia, la estudiante nueva, me ha dicho que has sido grosero con ella-

-¿Qué?-

Lavinia rio levemente, llevándose una mano a la boca, ocultando su obvia sonrisa.

-El Consejo de Estudiantes está ocupado en estos momentos, la delegada de clase tiene cosas que hacer, y esta joven necesita ayuda en su integración. Es Europea, el choque cultural será intenso y no quiero que nuestro descuido repercuta en sus calificaciones-

El niño se encogió de hombros, derrotado.

-La dejo a tu cargo, atiéndela en lo que necesite. Joven Reni, no tengas inconvenientes ni miedo en depender de este estudiante, puede aparentar ser joven, pero es muy capaz-

-No tenga dudas, sensei. Lo haré-

Satisfecho, el profesor se marchó a paso rápido. Dejando a los jóvenes tranquilos.

Lavinia, radiante, se quitó los guantes, corriendo a tomar las manos del dragón entre las suyas.

Mirándolo, sonrojada, con timidez.

-Estoy a tu cuidado!-

Issei rodó los ojos, incrédulo.

¿Cómo le pasaba eso a él?


-Terrenos Gremory-

Issei Hyodo estaba visiblemente molesto. El tener que aguantar a dos tarugos no estaba entre sus virtudes…

-Te van a diseccionar-

-Te estudiarán enterito-

-De arriba abajo-

-Te sacarán toda la sangre…-

-Y en cuanto te hayan estudiado… ¡Barbacoa!-

-Sí, claro. Caníbales en la Iglesia!- exclamó el castaño molesto.

-No, no- negó el gigante con su índice –Barbacoa de lagartija!-

-¿Qué tal si me besáis el culo?- masculló el dragón dedicándole una peineta al demonio.

-Tienes agallas, mocoso… Eso me gusta…-

-Chicos… Ya es suficiente- dijo Zeoticus entrando en el salón.

El niño esgrimió una mueca de molestia en su rostro.

-Pero antes de la disección empezarán los tocamientos…-

-Necesitarás un tapón, enano-

-Desde el mismo instante en el que decidiste quedarte con esos santurrones entendimos que acabarías vistiendo de negro hortera-

La mueca aumentaba.

-Pero no me preocupa, que el pequeñín quiera viajar y conocer mundo te ayudará a comprender que te espera realmente aquí…-

En un rincón, Surtr y Beowulf se apoyaban el uno al otro, riendo con fuerza, señalándolo entre sonoras carcajadas.

-¿No tenéis nada que hacer?- rugió Issei.

Zeoticus gesticuló con sus manos, los siervos se marcharon a desgana.

-¿Qué se siente al ser un miembro de la familia Gremory?-

-Más bien que se siente al ser el objeto de burlas…-

-Eso todos. El sarcasmo y la ironía están permitidos sin excepciones en esta familia, Issei… Y dale algo de cuartel a Surtr… El suele ser el objeto de burla de su equipo!-

-¿En serio?-

-¿No te sientes integrado?-

La mirada del niño arrancó una carcajada en el demonio.

El hombre se relajó en su asiento, entrelazando sus dedos, mirando al niño con seriedad.

Zeoticus lo miró preocupado.

-Un exorcista, eh…- murmuró el patriarca.

-No he tenido opción… No pensaba que…-

-¿No pensabas que darte a conocer como portador implicaría tu alistamiento al cuerpo militar de la Iglesia?-

-…-

-Eres un chico inteligente, lo viste pero no lo contemplaste. Ahora pagarás las consecuencias-

Issei negó con la cabeza.

-Es demasiado común el pensar que tenemos el control de nuestras vidas, que por el hecho de que son nuestras, lo decidimos todo en ella… Y es mentira, una completa y absoluta mentira- dijo el demonio serio –Tus padres murieron cuando aún los necesitabas para formarte como ser humano. No pudiste hacer nada. Años más tarde se te plantearon opciones para ayudar a tu amiga de la infancia y has jugado tus cartas de tal manera que has acabado como soldado de dios, separándote de tu familia adoptiva, haciéndote enemigo de otra que te considera un miembro… Y en breve descubrirás los horrores del mundo adulto… siendo apenas un niño-

El niño bajó la cabeza, apretando los puños.

-Nadie te dirá que has obrado mal… Eso es algo que tú mismo podrás juzgar dentro de unos años. No eres más que un niño al que el mundo ha depositado quizás demasiadas expectativas-

-¡!-

-O un niño destinado a algo muy grande-

-Cómo va a ser eso…-

-Los grandes personajes de la historia del mundo nunca empiezan forjando su leyenda recorriendo un camino de rosas… Lo que marcará tu vida, el hombre que un día serás es como afrontas los desafíos que ya están por encima de tus capacidades- colocando una mano en su hombro –¿Cuán lejos podrás llegar si eres capaz de superar lo que ningún otro podría afrontar tan joven, tan poco preparado? ¿Qué podrá salir de la forja de la vida si ponemos todos los ingredientes que conforman tu existencia actual?-

-…-

-La vida aprieta pero no ahoga… Perdiste a tu familia… Pero no acabaste solo. Te enfrentas a duros retos… De nuevo no estás solo-

-¡!-

-Nunca, nunca olvides, Issei, que no estás solo-

-Zeoticus…- susurró el chico mirándolo a los ojos -¿No estas enfadado conmigo?-

-Sirzechs era un chico tranquilo… Nunca daba problemas, así que siempre que ocurría algo, como hacerse Maou, nos sorprendió mucho… Tú eres un culo inquieto, tu incorporación a la Iglesia era algo previsible, hijo mío-

-¡!-

-Tu madre también sospechaba que te darías a conocer mediante alguna temeridad…-

Issei bajó la cabeza, suspirando pesadamente.

-Aunque no negaré que estoy preocupado por ti-

-Se cuidarme solo, abuelo-

Zeoticus rió divertido.

-Eres mucho mejor que ellos, sea donde sea que te manden a formarte nunca habrán visto nada como tu… Pero es eso lo que me preocupa- inclinándose frente al niño –Tus dones te colocan por encima de todos en la cadena evolutiva y tu sangre no es… Todo tu es peligroso para la Iglesia, para los seguidores de Dios… Si no te han matado ya es porque quieren sacarte provecho…-

-O quizás no lo saben-

El hombre se levantó, instando al chico a seguirlo, seguirlo hasta el salón principal del castillo, entrando por el acceso del patio.

Una sonrisa adornó el rostro del niño al ver la espada colgada en la pared.

-He conocido a la abuela…-

-Heinrich me lo ha contado. Es curioso que hayas conocido antes a tu abuela que a tu sobrino…-

-Algo dijo, si…- riendo levemente –Sabes que eso es una imitación, verdad?-

-¿Qué? ¿De qué hablas?-

-Yamato. Es una copia-

-Que va a ser una copia-

-Es una copia, me lo dijo la abuela-

-… No-

El silencio… Zeoticus había dudado. Zeoticus se sirvió una copa, ignorando el comentario del joven.

-Por el resto… No te preocupes- sentándose en su butaca favorita -Y seamos sinceros, alejarte de esa familia de santurrones y ver mundo te hará bien!-

El castaño se sentó en la contigua, no muy convencido. Sirviéndose otra copa de whisky, llenando una extra, ofreciéndosela al chico.

-¿Me das una?-

-Hoy es un día para celebrar, no?-

-Yo no debería…-

-No deberías de ser exorcista, no deberías de tener que dejar a tu familia… Esta vida está llena de "no deberías", ¿No crees? Demasiadas como para añadir otra más-

Issei asintió tomando la copa.

-Por los cuernos de Lucifer… Los pobres engañados de Dios no saben la que les espera- rio divertido Zeoticus –Lo más anticristiano que jamás hayan visto va directo hacia ellos… ¿Quién va a adoctrinar a quién?-

Issei, ignorando al demonio, centró su atención en la gruesa copa de cristal, observando fascinado el contenido líquido de color rojizo.

Dándole un comedido sorbo, dejando que el líquido recorriese su garganta.

-Mmm… Esta exquisito!-

-¡Ese es mi chico!- exclamó el patriarca Gremory contento –Ahora hagamos un brindis!-

-¿Brindis?-

-Chocar las copas, un método de felicitación-

-¡Un brindis!-

Contentos, los dos varones chocaron sus copas de cristal.

-Zeoticus Gremory… Más te vale que el contenido de la copa de mi Issei-kun sea algún tipo de zumo… Un té quizás…-

El demonio empezó a reír con fuerza antes de ser envuelto por una esfera de poder destructivo.

Issei observó horrorizado un cráter frente a él, girándose tembloroso ante la figura imponente de una furiosa Venelana Gremory.

-DxD-

-Mi niño pequeño… ¿Por qué estás tan nervioso?- preguntó Venelana acariciando el rostro del niño sentada junto a ella.

-Yo… Venelana…-

-Mama- corrigió la Gremory sonriente.

El chico bajó la mirada entristecido.

-¿Qué te ocurre?-

-Yo… Espero que mi decisión de formar parte de la Iglesia no…-

-¿No?-

-Si he decidido unirme a la Iglesia… Espero que no refleje una opinión negativa sobre ti… Sobre vosotros-

-Oh, Issei…- susurró la mujer emocionada –Aunque no lleves nuestra sangre o nuestro apellido siempre tendrás nuestro amor. Eres otro de mis hijos, lo has sido desde que pisaste el suelo de esta casa, desde que te encontremos aquella fatídica tarde…-

-…-

-Y lamento, como madre, no haberte dado una infancia más estable… Pero creímos oportuno que no estuvieses lejos de los Shidou…-

-No creo que hubiese podido tener una infancia mejor… Bajo el atento cuidado de dos afectuosas familias…-

-¿De verdad lo crees?-

-Yo… No tengo palabras para agradecer lo que habéis hecho por mí…-

-Eres joven, un niño que apenas empieza a ver mundo… A vivir. Aun tienes mucho que conocer, comprender…-

-Yo no quería irme…-

-¿Irte? Issei… No vas a irte a ningún lado. Esto no es una despedida… Apenas estarás un suspiro alejado de nosotros… Porque no te estarás tomando nuestros lazos con ligereza… ¿Verdad?-

-No, por supuesto que no, Venela…-

La mujer lo miró seria.

-Mama-

-Mucho mejor!- exclamó la castaña sonriente levantándose –Ahora ve a hablar con tu hermana… Está por llegar de sus clases-

-¿Tenemos libre hasta la cena?- preguntó esperanzado.

-Volved para la cena…- sonrió la mujer viendo como el niño se alejaba a paso rápido, perdiéndose por las escaleras…

-DxD-

Entrando como un vendaval en el dormitorio de la pelirroja revisó todos los armarios, reuniendo varias prendas de ropa antes de meterlas en bolsas. Descendiendo hasta las cocinas, besó la mejilla de Grayfia, agradecido, al tener una cesta de mimbre preparada para él.

Despidiéndose con la mano, Issei abandonó el castillo a toda prisa.

-DxD-

A varios kilómetros de allí, cierta niña pelirroja canturreaba contenta en su asiento del carro de tracción animal. Vestida con su recatado uniforme escolar, leía ávida de cultura, otro de sus gruesos volúmenes políticos. Un fascinante ensayo sobre las intrincadas políticas del Inframundo. Riendo divertida al recordar lo que su hermano pequeño decía de esos pesados volúmenes.

"Libros para dormir de lo aburridos que son…"

PAM

Curiosa, un brusco parón la sacó de sus pensamientos. El carruaje se había detenido y aun no estaba en los terrenos de su familia.

-¿Pasa algo?-

No obtuvo respuesta.

-¿Pasa algo?- insistió alzando la voz.

PUM… PUM PUM PUM

El carruaje había reanudad su marcha.

-Qué raro…-

Tras un buen rato… La inquietud de la chica la abordó por completo. Cruzada de brazos y piernas, golpeando su antebrazo con sus dedos rítmicamente. El libro abandonado en un rincón desde hacía un tiempo…

PAM

El carruaje se había vuelto a detener… Y seguía sin estar en casa. Asomándose por la ventana veía pradera, mucha pradera.

-Donde…-

La puerta del otro extremo se había abierto, siendo arrojadas varias prendas de ropa sobre los asientos.

-¿Qué…?- preguntó la chica mirando las prendas, bañadores –No me voy a poner esto!-

Enfadada se bajó del carruaje, buscando al chofer por todos lados. Sorprendiéndose por encontrarse en el estanque al que solía ir con Issei a bañarse.

-¿No? Pues nada… A bañarse así…- exclamó el castaño tomando a la niña en brazos, corriendo hacia el agua.

-No! No! No te atrevas… ISEEEEEE!- chilló la pelirroja agarrándose a su cuello, cerrando los ojos.

SPLASHHHHH!

-DxD-

-¿Cuánto tiempo vas a estar mirándome así?- rió divertido colocando la ropa femenina mojada en los arboles de las inmediaciones, observando como su hermana, en el borde del mismo, lo miraba fijamente con la boca sumergida.

BLUBLUBLU

La niña estaba hablando sin sacar a flote sus labios.

-No te entiendo…- dijo el castaño antes de lanzarse en bomba al agua… frente a la niña.

-Buuuuu! Basta!- chilló Rias nadando hacia el castaño, echándose encima del dragón.

Divertido se deshizo de su agarre, empezando a masajear sus costados. Molesta, Rias vio cómo su enfado pasaban a ser pronunciadas risas…

-DxD-

La inmensidad de los terrenos de los Gremory escondía un sinfín de secretos. Entre ellos ese pequeño estanque escondido entre maleza, un frondoso y pequeño bosque con una montaña en miniatura de varias decenas de metros de altura… Pese a la escasez de agua, el sistema artificial mágico hacia circular en un circuito cerrado el agua desde la base de la montaña al estanque, alimentando una pequeña cascada. Un área de diversión para los más pequeños…

-Aún estoy enfadada contigo…- murmuró Rias con la cabeza cubierta por una toalla, Issei de pie tras ella, secando su hermoso cabello rojizo.

-Imposible… No puedes enfadarte conmigo- dejando la toalla a un lado, peinando suavemente a la demonio –Ya está… preciosa como siempre-

-Adularme no te va a funcionar…- los ojos azules de la niña lo seguían con detenimiento.

Divertido se sentó junto a ella, cruzándose de piernas sobre el mantel, tomando algo de la cesta preparada por Grayfia.

-¿A qué viene tanto enfado?-

-Has entrado en mi habitación, verdad?-

-Mmm…-

-Has entrado!-

-Puede…-

-Issei!-

-Ah, ah, ah!- dijo el chico serio, negando con el dedo índice –Técnicamente es nuestra habitación… Y… Si estas enfadada conmigo… No te dará esto…- dejando una pequeña caja entre ellos.

Abriéndola lentamente, orientándola hacia ella.

-Daifuku…-

-Pastelitos de masa de arroz con fresas en su interior… Hechos a mano, un postre para una princesa… agradecida-

Rias tragó saliva… Con la boca abierta, la saliva se deslizaba por la cornisura de sus labios observando los dulces.

PLANC

El perverso dragón había cerrado la caja.

Su estúpida sonrisa de nuevo… en su estúpido rostro.

-Yo… Yo… ¡No los quiero!- exclamó la demonio girándose, cruzándose de brazos… sin dejar de mirar la caja.

-Ahhhh… Que lastima…- murmuró el castaño decepcionado, tomando la caja, abriéndola lentamente.

Rias no tenia del todo claro quién era el demonio aquí…

-Pues yo sí sé ser agradecido…- tomando uno de sus dulces, llevándoselo lentamente a los labios -mMMMMmmmMMMmmm-

La pelirroja estaba inflando sus mofletes hasta niveles inhumanos.

-Ahhhhh… Las fresas… Están tan dulces…-

La heredera Gremory perdió la paciencia… lanzándose sobre el chico para quitarle los dulces…

-DxD-

-Yuhuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!- chilló el niño tomando carrerilla, lanzándose en bomba al estanque desde la cima de la cascada.

SPLASHHHH

-¡Jo! Issei!- protestó Rias al recibir la ola de líquido, mirando a su hermano pequeño divertida.

-Jajajaja-

-¿Quieres agua?- emocionada, Rias extendió sus alas, alzándose lentamente, con cuidado.

-Uooooo!-

Concentrada, Rias se alzó y alzó… hasta dejarse caer frente al chico.

SPLASHHHHHHHH

-¡Eh! Eso es trampa!-

-Ahhhhhhhh!- respondió la belleza imitando al dragón, volviéndose a alzar, siguiendo al chico hasta la cima.

-Rias… Te estás alzando mucho y aun no puedes volar cómodamente…-

-¡No pasa nada!-

-Rias…-

-Un poco más… Solo un poco más…-

-Rias…-

-Oh… Uy… Ah!-

Temblando ligeramente, Rias cerró los ojos al sentir como sus alas cedían… Su cuerpo se precipitó al vacío…

-¡Rias!- chilló Issei saltando de la cascada.

GRAB

-¡!-

Temerosa, Rias abrió lentamente sus ojos, encogida, se vio en brazos de su hermano menor.

Flotando… en el aire.

-¡!-

Curiosa miró como pudo a la espalda del dragón, abriendo los ojos incrédula.

Dos alas de dragón, negras como la oscuridad, a su espalda.

-Te he dicho que no subieses más… Eres mi hermanita pequeña, lo último que quiero es ver que te haces daño…-

-Issei! Tus alas…-

-No desvíes la atención, jovencita!-

La pelirroja se calló ante el tono serio del dragón.

-Yo…-

Issei la miró fijamente, descendiendo con lentitud… Para soltarla.

-¡ISEEEEEEEE!-

SPLASH

-DxD-

Cubierta por su toalla, la heredera llevaba un buen rato dándole la espalda.

Tomando algunos dulces… Se sentó tras ella, rodeando su cuerpo con sus brazos.

-Me has preocupado…-

-Yo… Lo siento-

-Solo dime que tendrás más cuidado…-

-Lo tendré-

Satisfecho, le ofreció uno de los dulces.

-El temerario de la familia soy yo… Tú eres la heredera…-

-¿Solo te preocupa eso?-

-En parte… Como buen hermano mayor he de cuidar de mi imouto-

-Yo soy la mayor!- tomando el dulce, acurrucándose contra el chico.

-Eres mi preciosa hermanita- susurró Issei, besando su mejilla.

La niña lo miró sorprendida, sonrojada.

-¿Pasa algo?- ofreciéndole un pastelito.

La pelirroja lo tomó entre sus labios, mirándolo a los ojos.

-¿Están buenos?-

La Gremory asintió absorta en sus pensamientos.

-Ise-

-Dime-

Rias se llevó un dedo a los labios. Completamente sonrojada.

-¿No quieres más dulces?-

Rias negó con la cabeza.

-Mi hermanita es muy extraña…- susurró Issei acariciando su rostro.

Rias, sentada entre sus piernas, alzó sus brazos, acariciando la nuca del niño, empujando su rostro al suyo. Juntando sus labios con los suyos.

Ronroneando de gusto separó sus labios, lamiendo los de Issei. Este, gustoso, los separó, enviando su lengua al encuentro con el de su hermana.

Gimiendo con más fuerza, se retorció de placer entre sus brazos.

Issei, por su parte, había llegado a la conclusión de que quizás Rias era la mayor representante de su raza en su agenda.

Diabólica, dulce y provocadora.

-DxD-

Sairaorg Bael miraba el falso cielo estrellado con serenidad.

-Entonces… ¿Y habéis probado en el Serafall…-

-Vengo de allí… Ahora mismo está allí…- respondió Sairaorg.

Issei bajó la mirada triste.

-Yo… Lo siento-

-¿Por qué?-

-Bueno…-

-El doctor ha dicho que aún queda algo de tiempo…-

-¿Y tu padre?-

-Padre…- sonriendo con tristeza –Padre no quiere saber nada de nosotros-

-¿Cómo qué no?-

-No heredé el poder de la familia, Issei… Soy un fracaso-

-¡Eso no es cierto!-

-A sus ojos sí, no soy el hijo que quería que fuese. No le sirvo. Es una cuestión de tiempo que padre se separe de mi madre, si ella no muere antes, e nombre heredero al hijo que ha tenido con otra mujer…-

-¡!-

-Así son las cosas aquí… No tienes por qué sentirte mal… Y a fin de cuentas somos parecidos…-

-¿?-

-Los dos teníamos que tener algo que no tenemos…-

Issei lo miró fijamente.

-Mama… Mama me dijo hace tiempo… Que era un orgullo a sus ojos…-

-¿?-

-Que pese a no tener el cabello de Rias o Sirzechs… El poder de su familia… Eso me hacía más auténtico, que podría ser un auténtico Gremory-

-¿Un auténtico Gremory?-

-Creo que libres de toda bendición… Podemos ser quienes queramos ser!- levantándose –Eres un demonio de sangre pura, que no hayas heredado el poder que deberías no te hace menos demonio…-

-Madre… Madre me ha pedido que sea fuerte…-

-…-

-Ojala mi familia fuese como la tuya-

-¿Por qué lo dices? Tienes una madre que te quiere… ¿Para qué quieres poder? Lo único que necesitas es ser fuerte, no poder-

-Eso mismo estaba pensando! Quiero ser fuerte! Pero no para complacer a mi padre…-

-¿Para qué entonces?-

-Para proteger a mi madre!-

-¿?-

-Madre ha sufrido mucho… De mis familiares, de la sociedad, de mi padre… Nadie salvo unos pocos han sido amables con ella cuando ella es la persona más amable que conozco! Quiero ser fuerte para encontrar una cura! Quiero ser fuerte para demostrarle a todos que se equivocaban! Quiero ser fuerte… para que se sienta aún más orgullosa de mi!-

-Eso está bien… ¿Y cómo vas a hacer eso?-

-Entrenaré duro, lo más duro que pueda todo el tiempo! Y seré el más fuerte!-

-Te deseo la mejor suerte del mundo-

El moreno se giró hacia él.

-¿Qué? ¿Por qué me miras?-

-Tú me ayudarás-

-Creo que no-

-Sí. Te irá bien-

-Ya están orgullosos de mí, gracias-

-Me gusta usar mis puños… Creo que entrenaré mi cuerpo en disciplinas marciales- separándose del demonio, lanzando varios puñetazos al aire.

-No me gusta la violencia…-

-Vamos, podremos entrenar juntos!-

-No, no, paso-

-¡Vamos! No seas tímido! Princesa!-

-¿Qué me has llamado?-

-La Princesa Gremory no sé quién es, tú o Rias…-

-Tócate los cojones…- gruñó Issei levantándose de un salto –Nadie me llama princesa-

-Pues lo pareces… Tan pequeñito, delgadito… Frágil, como una princesa!-

Quitándose la chaqueta, el castaño la dejó en el suelo.

-Te vas a arrepentir de llamarme princesa-

-Adelante, aquí te espero- exclamó el demonio extendiendo su puño hacia el Gremory.

-¿Qué es esa pose?-

-Ni idea, pero luce genial, verdad?-

-Búscate un profesor, fraude demoniaco!-

-DxD-

Recogiéndose un hilo de sangre de sus labios, Issei se levantó de nuevo. No sabía cuántas veces lo había derribado. A nivel físico no estaba a su altura. Issei podía ser el humano más saludable del mundo… Pero estaba muy por debajo del físico privilegiado de un demonio de raza pura.

-Por eso mismo te llamo princesa…- mirando la espada con curiosidad -¿Un arma familiar?-

-Padre me la ha dado…-

-Vamos a probarla!-

-¿Qué? Eso es peligroso…-

-He de ponerme retos! Vamos!-

Encogiéndose de hombros, caminó hasta la katana, tomándola entre sus dedos.

Sintiendo ese hormigueo en sus dedos.

-¿Sigues estando seguro?-

-Soy más rápido y tengo mejores reflejos…- colocando una mano frente a él –Los hombres tenemos que asumir riesgos para crecer!-

-Si tú lo dices…- tomando la espada con las dos manos, inseguro.

Dando un paso al frente, lanzó una estocada descendiente. Sairaorg lo esquivó sin dificultad.

-De hecho hay algo que quiero probar… No es que te esté usando ni nada, no quiero que me malinterpretes-

Issei no lo escuchaba, solo miraba su espada.

Dándolo por una reacción positiva, Sairaorg se concentró. Envolviendo sus puños en ki… Se desplazó hasta la posición del chico de un salto. Lanzando varios golpes directos, sonrió contento al ver que la hoja, pese a tocarle con la parte afilada, no lograba dañarle…

-Entonces es cierto! Puedo usarlo para fortalecerme!- exclamó el demonio mirando sus puños lleno de felicidad.

Inspirando fuertemente, Issei corrió hacia el demonio, lanzando un corte lateral, lanzando varios más, buscando dar con su objetivo.

-Tu velocidad… está aumentando…- susurró el Bael tomando la espada con las manos.

Intrigado, frunció el cejo al ver la mirada del Gremory. Fija en él… Mirando a través de él. La hoja empezó a brillar. Sonriendo confiado, Issei retiró la hoja limpiamente.

Sairaorg protestó al ver sus manos ensangrentadas. Sosteniendo la espada con una mano, lanzó un golpe descendiente. Sairaorg desvió el golpe con su mano. Subestimando al niño, no vió el puño impactando en su rostro. Empujado por una fuerza inusitada, alzó la mirada para ver la espada descender hacia él. Rodando por el suelo vió como la hoja se hundió limpiamente en el suelo.

La hoja empezó a brillar más y más.

-Que… Que esta…-

La ropa del demonio empezó a rasgarse, rompiendo toda la manga que cubría su brazo, unas líneas doradas se juntaron, flotando unos centímetros sobre la piel del niño, simulando el elaborado contorno de un guantelete pesado. Un guante que acompañaba la otra mano. Haciendo juego con unas botas con forma de garras…

Retirando la espada, Sairaorg vio como esta empezaba a resonar con algo… El círculo de los Gremory se apareció en el reverso. Una pieza de Rey surgió de su pecho, empezando a brillar con intensidad, vibrando con fuerza, alimentando el círculo mágico. El emblema de los Gremory se formó a los pies del castaño, que se limitaba a contener un chillido.

[Modo Realeza Activado] [Primera Corona Activa]

Dos poderosas alas surgieron de su espalda, dos extensiones que liberaban energía rojiza en forma de alas. No eran alas de demonio…

ZAS

Dos alas más se formaron por encima, esas si, alas de demonio.

Sairaorg se levantó impresionado. El niño se mantenía de pie, jadeante, cuatro alas a la espalda, dos cuernos blancos saliendo de su sien para avanzar hacia adelante, la katana envuelta en poder sostenida por un guantelete dorado. Sus ojos rojos fijos en él…

Sairaorg parpadeó sorprendido al ver como el niño desaparecía. Alzando el puño vió una sombra en su costado. Tragando saliva vió su brazo defensivo empezar a caer lentamente. Aterrorizado visualizó como la hoja se movía con velocidad, acercándose a su cuerpo… Lo iba a alcanzar.

El joven Gremory lo iba a matar… Y no podía hacer nada por evitarlo.

PLANC

Desviando la espada con la suya, Zeoticus colocó una mano en la frente de Issei. El niño perdió el conocimiento al instante. Recogiéndolo en brazos, desplazó un dedo sobre la frente de Sairaorg, repitiendo jugada…

-¿Qué ha pasado?- exclamó Grayfia asustada, viendo el cuerpo inconsciente de Sairaorg chorreando sangre del brazo.

-Llevadlo a la enfermería, que le repongan el brazo y le borren la memoria…- ordenó Zeoticus serio, cargando con el Hyodo en brazos, caminando hacia el castillo.

-DxD-

Venelana no tardó en aparecer por el salón contiguo a la enfermería. Su rostro denotaba una enorme preocupación. La antigua matriarca Bael miró a su marido y al mago de su hijo, en busca de respuestas. Para su sorpresa se encontró con su hijo mayor junto a ellos.

-Sirzechs!- exclamó Venelana emocionada -¿Has venido?-

-Buenos días, madre… Me ha llamado MacGregor-

-¡Matthers! ¿Cómo está mi niño?-

-¿El niño?- rascándose la nuca –Ese niño es un grano en…- rectificando al ver la cara de la demonio –Me he visto obligado a llamar a Sirzechs… Hay algo que tengo que informar-

-¿Q-que le pasa?-

-El niño duerme, está bien… Solo está agotado, y en cuanto despierte deseará haber dormido un poco más… Sufre microrupturas musculares por todo el cuerpo… Provocadas por una exceso de carga… Tendrá unas agujetas del demonio-

-¿P-porque?-

-Veamos… Se han dado una serie de acciones que han derivado en una cadena de sucesos…-

-Matthers…-

-Vale, vale… Por donde empiezo…- masajeándose la sien –De manera inconsciente ha hecho lo que se espera de él… Alimentar la pieza del Rey con su poder de dragón…-

-¿El qué?-

-Su fuente de poder es inmensa, pero apenas posee poder demoniaco, la pieza no ha podido dársela porque no puede rivalizar… En su lugar actúa de catalizador. Toma ese poder y lo convierte-

-¿Cómo es eso posible?-

-Es lo natural. Precisamente creo que con esa intención le fue entregada. La Pieza del Rey no puede reencarnar propiamente dicho, no se concibieron las piezas para crear demonios sin pasar por el proceso del vasallaje… Por lo que me ha contado Sirzechs la espada sagrada ha sido extraída, así que el poder de la Pieza ya es libre de arrancar, el poder o el motor por continuar con la referencia- gesticulando con sus brazos –Obviamente digamos que la mezcla contenía una mezcla de demasiado octanaje y el cuerpo virgen del niño no ha podido con todo… Dado que posee el poder de la Fruta de la Vida auguro que con tiempo y entrenamiento, la Pieza podrá convertir grandes cantidades de poder del tirón-

-Eso solo explica algunas cosas… Issei tenía cuernos y alas de dragón…-

-Oh… Eso es… Extraño-

-Y había más. Una armadura. Guanteletes y perneras de metal, pesadas, doradas, de forma animal-

El mago se sumió en sus pensamientos.

-¿Puedes teorizar algo con tan poco material, MacGregor?-

-Veamos… La espada sagrada Ascalon contenía el poder de la Pieza… Que no puede alimentarse del poder de dragón porque este permanece contenido… La cuestión es… ¿Contenido porque?-

-¿?-

-Esta contenido por esa armadura y guantes de la que habláis…-

-¿?-

-Curioso, muy curioso…- murmuró el mago sumido en sus pensamientos, recorriendo la sala pensativo.

-Que es tan curioso, Matters-

-Una paradoja si pretende que ese niño tenga algún futuro aquí, mi señor-

-¿Qué paradoja?-

-Han valorado… ¿Qué ese niño pueda ser un receptáculo de Longinus?-

Un tenso silencio se impuso en la sala.

Sonriendo perversamente, Zeoticus se alejó a paso lento hasta alcanzar la puerta de la habitación, observando el niño dormir plácidamente. En su rostro, una imponente sonrisa de orgullo y satisfacción.

-DxD-

Sentada en la terraza, Rias Gremory contemplaba los terrenos familiares con una taza de té en mano. Visiblemente inquieta se sorprendió al ver una bolsa flotando frente a sus ojos. Una bolsa sostenida por la mano de su castaño.

-No sabía que te podía gustar… así que te he traído un dulce muy japonés… Un pastelito mochi-

-¿Pastel mochi? Nunca lo he probado…- sonrió la pelirroja tomando la caja, abriendo el contenido, sirviéndolo con elegancia -¿No te sientas?-

El castaño la miraba nervioso. La sonrisa de la niña no lo engañaba… Sentía la presión poco menos que aplastarlo.

-¿Estas nervioso?-

-¿Yooooo? Que va…- respondió el niño sentándose frente a la pelirroja.

-¿Qué te tengo que perdonar ahora?-

-Sé que te gustan los pastelitos, te he traído algunos- sonrió el chico con toda la inocencia del mundo.

Rias lo ignoró por completo.

-Eres mi hermano, te conozco como nadie… y siempre que me traes dulces es que quieres que te perdone por algo-

-Mmmmm… Ven, siéntate conmigo…-

La pelirroja se colocó sobre su regazo a toda velocidad, acomodándose entre sus brazos.

-Te unirás a la Iglesia…-

-Yo…-

Rias lo miró curiosa.

-¿Lo niegas?-

-¿Lo sabes?-

La chica agrandó su sonrisa.

-Se todo lo que hay que saber de ti, siempre te estoy mirando, siempre estoy pensando en ti…-

Era el turno del Hyodo de sonreír afectuosamente.

-No tendría que haber muchos cambios…-

Los ojos de la niña se abrieron levemente.

-¿Tendremos que dejar de vernos una temporada?-

-Lo más probable… Podría ser peligroso…-

Un destello de tristeza y dolor recorrió los ojos de Rias. Sus ojos azules se posaron sobre él, mirando sus ropas con tristeza.

-No me mires así… No me he posicionado, si es lo que te preocupa…-

Rias lo miró sorprendida.

-¿Cómo lo has sabido?-

-Conozco mejor que nadie a mi preciosa hermanita- la devolvió el chico.

-Así que ahora serás un exorcista…- murmuro la pelirroja mirando al chico de soslayo, triste.

-Más bien estudiar para ser uno, con suerte no me expulsan-

Rias rió divertida.

-Yo quería una vida tranquila, pero parece que mi destino no es ese…- mirando a la pelirroja –Mi amiga iba a ser elegida…-

-¿Te uniste tú para que no la eligiesen a ella?-

-Así es…- volviéndose hacia Rias –Y por una serie de circunstancias…-

El silencio se impuso entre ellos.

-C-cuando te marchas…-

-Aun no lo sé, pero no creo que sea pronto-

-¿No tienes fecha?- colocándose a gatas frente a Issei.

-Para eso he venido, no para despedirme-

-Issei…-

-Dime-

-Soy una demonio…-

-No lucharé contra ti. Y recuerda, que en cierta forma, yo también lo soy… ¿No es algo bastante extraño?-

-¡!-

-Me imagino que tarde o temprano tendré que pelear con demonios… Pero yo no peleo contra mi familia…-

-… Issei…-

-Dime, preciosa-

-¿Preciosa?-

-La más hermosa-

-Oh… Issei, déjame acabar. Me estas desconcentrando a propósito!-

-Vale, vale… Habla-

La pelirroja volvió a apoyarse en el niño.

-Yo podría ahorrarte todo esto…- susurró Rias jugando con los pliegues de su falda.

-Te escucho-

-Ya sabes que no tienes que estar arriba… No solo podrías estar tú aquí… Los Shidou podrían…-

-De nuevo pensando como una princesa…-

-No soy eso!- exclamó avergonzada.

El niño empezó a jugar con su cabello.

-Había pensado en eso… Pero sería muy egoísta por mi parte… Quizás Irina no quiera nada de eso… No, aneue, eso, por ahora no es una opción-

-¿Por ahora?- inflando los mofletes –Lo mismo mi generosa oferta no puede ser aceptada en otro momento!-

-Vaya vaya… Mira la princesita…-

-¡No soy una princesita!-

-Dime, dime… ¿Quieres que me ponga un traje y te vaya siguiendo allá por dónde vas?-

-No… Tanto como eso no…-

-Ah! ¿El que no, el traje o que te vaya siguiendo?-

-¡Issei! Idiota!-

-Pensaba que eras mi imouto… Pero la princesa me quiere como esclavo!-

-Que no es eso!- exclamó la niña escondiendo su rostro en la chaqueta de su hermano de nuevo.

-Lo sé, lo sé…- respondió el castaño divertido pasando un brazo por el hombro de la pelirroja –Sé que podría vivir aquí… Contigo… Pero por ahora seré exorcista… Al menos hasta que Irina sea mayor de edad… Luego… Ya veremos-

-Mayor de edad…- susurró la pelirroja -¿Qué quieres hacer cuando te desvincules de la Iglesia?-

-Aún queda mucho para eso… Pero pase el tiempo que pase… Hay cosas que no quiero que cambien-

-¿Cómo qué?-

-¿Esto?- tomando a la niña del mentón, besando su mejilla.

Rias, contenta, lo besó dulcemente en los labios.

Relajado, tomó uno de los dulces, ofreciéndoselo a la niña.

Rias separó los labios, mirándolo fijamente a los ojos.

Travieso golpeo suavemente la nariz de la niña con el dulce antes de comérselo de un mordisco.

Divertida, Rias volvió a separar sus rosados labios.

Su hermano la alimentó debidamente esta vez.

-¿Soy el único que encuentra a faltar algo de lava por aquí?-

-¡!-

-Esto es demasiado verde… ¿No falta algo de fuego y lava?-

-¡Eso es mentira! El Inframundo es un lugar hermoso… Y verde! Aunque no tenemos mucha agua…-

-Que decepción…-

-¿Ahora hablas como un exorcista?-

-Estoy practicando… ¿Lo parezco?-

Rias negó con la cabeza divertida.

-Entonces no te parezco uno-

-Cuando hablas sobretodo, cuanta incultura!-

-Ah! Mira tú qué bien!-

-Y en aspecto tampoco… Pequeño, inofensivo…-

-He cambiado de opinión, no hay dulces para ti-

-¡No! No!- protestó la pelirroja viendo, horrorizada, como el castaño apartaba la caja con los dulces.

Issei estalló en risas.

-¿De qué te ríes?- murmuró la chica inflando los mofletes molesta –Quiero mis dulces!-

-Primero intentas engañarme para ser tu esclavo… Luego me insultas… No sé, no se…-

-¡Eso no es cierto!- exclamó la niña sonrojada.

El castaño cesó su risa, optando por ser considerado.

-Perdona, princesa. No era mi intención-

-Mmm… Te perdono-

-¿Qué te parece si hacemos un intercambio para sellar la paz?-

-¿Qué intercambio?-

-Tus dulces… Por una buena vista- ofreciéndole la caja.

-¿Qué vista?- murmuró Rias tomando la caja contenta.

-¿Qué llevas hoy?-

Agachándose, Issei levantó la falda de la pelirroja.

-Ah… Fresitas rojas… A juego con tu pelo-

-KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-


-Días más tarde-

Touji Shidou, vestido de exorcista se paseaba nervioso frente a sus dos hijos. Issei e Irina.

Los dos niños permanecían sentados, callados… Pero no igual de motivados.

Irina estaba claramente nerviosa, se mantenía agarrada del niño. Este, por su parte, lucia más… aburrido. Sereno incluso.

-Chicos…-

Los niños lo miraron expectantes… Touji les dio la espalda, incapaz de soltar una sola palabra.

-¿Pasa algo?- preguntó Issei.

-¿Qué pasa, papa?-

-Yo… En unos días dejareis vuestras escuelas para ir a otro centro en Tokio…-

-¿?-

-¿Cambiaremos de escuela? ¿Y mis amigos?-

-Eso no es importante cariño, harás nuevos amigos…- dijo Touji sentándose junto a la pareja -¿Sabéis que pasó el otro día en la Iglesia?-

-Que nos han encontrado… Y que eso es una mala noticia- dijo Issei.

-Así es-

Irina se abrazó a Issei asustada.

-El cambio de escuela es… Vais a empezar a recibir formación eclesiástica… Seréis formados para ser exorcistas-

-¿Cómo tú, papa?-

-Como yo, cielo-

-¡Eso está bien! ¿No? ¿Issei-kun?-

-Naaaaaaaahhhhhh- protestó Issei –Yo no quiero ir...-

-¡Issei-kun! Se bueno!-

-Tu eres una buena chica, yo no…- bostezando con fuerza.

-¡Sigue papa!-

Sonriendo levemente, el hombre prosiguió.

-Irina… Desde que pongáis un pie en ese centro… Dejareis de ser niños-

-¿Creceremos de golpe?-

-Estate contenta Irina, te crecerán las… fiuuuu- llevándose las manos al pecho –Así dejarás de aparentar ser un chico!-

-¡Bakassei!- protestó la Shidou -¡Que sepas que un día seré una chica tan atractiva que estarás todo el día corriendo por mi pidiendo que te preste atención! Seré irresisible!-

-Irresistible-

-¡Es lo que he dicho!-

Touji volvió a reír.

-Cuando dijo que dejareis de ser niños es que dejarán de trataros como a tales… Recibiríais trato de adulto, estricto, duro… Os formaran para afrontar peligros y os entrenaran en base a eso…-

-¿Tú estuviste allí?-

-Hace mucho… Aunque no tan joven como vosotros…- sentándose en su asiento, derrotado moralmente –Issei…-

-¿Si?-

-Yo era amigo de tu padre…- desviando la mirada –No crecimos juntos ni mucho menos… Nos conocimos unos años antes de que nacieseis vosotros… Puedes imaginártelo, no nos llevábamos muy bien… El cristianismo no es muy bien recibido en este país…-

-Entonces como…-

-Tus padres no eran creyentes cristianos… Pero eso nunca supuso un problema para nosotros… Por eso mismo les enterramos en el templo Himejima… Ella solía viajar al sur a visitarlo…-

-…-

-Era la última voluntad de tu madre, a veces las tenía… Ideas muy locas…- entrelazando los dedos –Nuestras familias se unieron con vosotros… Irina… Tu... Vuestras madres se hicieron amigas en el hospital… Nacisteis con poca diferencia… Tu padre y yo intimamos en el bar…-

El castaño rio levemente. Irina escuchaba con atención.

-Desde que nacisteis siempre habéis estado juntos… Vuestras madres pasaron más y más tiempo… Nunca aceptaron a Cristo en su corazón- exclamó divertido -Pero eso nunca me importó lo más mínimo… Tu padre era mi amigo y… Lo echo de menos…-

-…-

-Cuando nacisteis… Tu e Irina… Él se hizo padrino de Irina… Yo soy el tuyo… Nos prometimos cuidar del hijo del otro… Joder… Nunca pensé en siquiera tener que hacerlo… Desde que supe que ellos… He procurado ser el mejor padre para ti…-

-Lo has sido… Soy el brillante ejemplo de un trabajo bien hecho- alzando los brazos levemente.

-Papa claramente ha fracasado! Bakassei!-

-Eh! Eso duele!-

-Más le duele a papa! Porque es culpa tuya!-

-Eso aún está por ver… Cuando sea viejecito y vea que es de tu vida lo analizaré y así podré hablarle de ti a tu padre…- dijo Touji divertido, los niños le quitaban con rapidez y eficiencia toda tristeza que pudiese provocarle pensar en el pasado.

-Aún queda mucho para eso…-

-Tu padre quería que estudiases… O que hicieses deporte… Tu padre quería que estuvieses a salvo…- jugando con sus manos, nervioso -Y ahora mismo siento que estoy incumpliendo la promesa que le hice…-

El castaño se acomodó en su asiento.

-¿Preferiría que fuese mi padre tuviese esta conversación con Irina-chan?-

La niña lo miró triste.

-… No…-

-Si me preguntan… Creo que padre diría lo mismo- juntando sus manos –Y no te olvides de que estamos aquí porque yo he escogido estar aquí… Así que quizás tengamos que pedir disculpas juntos…-

-Puede…-

-Pero lo mejor es prepararnos lo mejor posible… Y dejar que Irina lo haga todo!-

-¡No voy a hacerlo todo! ¿Verdad que no, papa? ¿No, verdad?-

-Claro que no, cariño. Issei es un hombre y se hará responsable-

-¡Lo ves! Buuuuuuu!- exclamó Irina sacándole la lengua al castaño… para volver a abrazarse a su brazo.

-Me gustaría daros unos cuantos consejos antes de que los sacerdotes empiecen con sus fríos discursos…-

El hombre aseguró su voluntad, reuniendo fuerza.

-El oficio de exorcismo es duro y complejo, requerirá cada uno de vuestros talentos, sentidos… Dedicareis vuestra vida a una formación continua-

-¿Tanto?…-

-¿Estáis preparados?-

-¡Sí!- exclamó Irina.

Issei no tenía el mismo entusiasmo.

El hombre asintió con la cabeza.

-Candidatos, Exorcistas y Paladines… En ese orden. Los soldados de dios combaten a todos los enemigos sobrenaturales de dios… El cuerpo sobrenatural de la Iglesia. Diferente de la Orden del Temple. El cuerpo militar de la Iglesia son los Caballeros Santos, los Templarios… Dentro del cuerpo de combate a lo sobrenatural se empieza como candidato cuando la Iglesia considera que tienes aptitudes para el puesto. Aptitudes como básicamente ser compatible con la energía del señor…-

-Aja-

-Si esas aptitudes pasan a algo más profesional el candidato pasa a exorcista… Y ya según el trabajo y la profesionalización se asciende mediante promoción interna… hasta Paladín. El rango más alto de la Iglesia obtenido de formas convencionales…-

-Esto no me va a gustar…-

-Los Paladines son, por definición, la elite y por norma general y según la Iglesia, son aquellos guerreros compatibles con las espadas sagradas-

-¿Hay algún Paladín sin espada sacra?-

-Apenas, pero eso no es asunto nuestro… Estamos aquí por vuestra formación. Y es una pérdida de tiempo intentar destapar los asuntos turbios de la Santa Sede…-

-¡Entonces no hace falta que entrene! Soy una Paladina! Tengo a Hauteclere!-

-Genial, entonces no hace falta que vaya yo…-

-¡No he dicho eso!-

-Chicos… Tenéis que entender que es una responsabilidad muy grande… Arthur Pendragon, a vuestra misma edad fue condecorado como Caballero Real Británico por la mismísima Corona Británica…-

-¿Quién?-

-Arthur Pendragon, el primogénito de los Pendragon, la Casa del Dragón. Una de las más poderosas e influyentes de la aristocracia británica. Los portadores de la sangre real del Rey Arturo. Grandes caballeros, poderosos y majestuosos que representan la nobleza británica. Este chico, unos años mayor que tú, se considera un genio entre genios…-

-Debe de haber tenido una infancia durísima… No creo que haya tenido una, incluso-

-Un espadachín que ha roto todos los records de precocidad en el ámbito de la esgrima, se le considera, pese a su juventud, más poderoso que Sigurd, el Paladín más poderoso de la Iglesia en la actualidad-

-Me pierdo con tanto nombre…-

-Yo también…- prosiguió Irina.

-¿Y ese tal Sigurd tiene espada?-

-Gram, una excepción a la regla…-

-¿Excepción porque?-

-Eso lo dejaremos para otro momento-

-Mmm… ¿Excalibur no era la espada del Rey Arturo?-

-Correcto, una de ellas-

-Jejeje… Lo vi en una película…-

-Entonces…-

-Ese es un problema burocrático… Lo dejaremos para otro día-

-Pues si ese tío es tan bueno espero que tenga una hermana igual de buena-

-¿Para qué quieres conocer a su hermana?- preguntó Irina molesta -¡Si es una chica de una familia rica no querrá estar con un bakassei!-

-¿Ahora eso de bakassei es una especie o algo así?-

-Issei-kun… Un día tu afición por las faldas te traerá problemas… En la Iglesia principalmente-

-No te preocupes, papa. Yo lo estaré vigilando-

-Si no estás durmiendo…-

-¡No duermo tanto!... no siempre…-

-Entonces los Beatles nos llevan la delantera-

-No, su caballero es más talentoso pero la Santa Iglesia tiene sus propios talentos…-

-¿Quién está arriba?-

-Su santidad Strada sería el más poderoso… Pero esperamos que Gesualdo recorte distancias pronto…-

(Strada… Gesualdo…)

-Eres afortunado… O no. Tenéis una alta compatibilidad, eso puede hacer que os saltéis rangos, saltaros el rango de candidato y has pasado a ser exorcista… En unos años se os examinará, si aprobáis la espada será vuestra hasta que muráis… Si aprobáis obtendréis el salario, los privilegios y sus peligros… Pero desde este mismo instante se os exigirán los conocimientos de un exorcista… Así que tendremos que trabajar y mucho, y muy duro-

El castaño afirmó con la cabeza.

-Que Excalibur se os asignará está por ver. Los fragmentos ahora no son más que una piedra, mediante alquimia la Iglesia forjará vuestras futuras hojas… Hasta que seáis oficiados, por supuesto usareis esto- acariciando el estuche de la espada sobre la mesa.

Metálica, brillante, aparentemente ligera.

-La espada reglamentaria del cuerpo de exorcistas, bendita y afilada. Nada del otro mundo, no esperéis demasiado de ella, pero eso no significa que no debáis de cuidarla. Es una prueba para vosotros, si no cuidáis de ella no esperamos que cuidéis a Excalibur… Esta es vuestra segunda arma…- dejando un paquete junto a la espada –Un revolver pesado… Cargador de 6 balas… Metal con grabados rúnicos sagrados… Las balas están bañadas en agua bendita… y vuestra tercera arma- dejando un libro la mesa.

-¿La biblia?-

-El Grimorio más poderoso de la historia- abriendo el mencionado –Esta es la versión completa. Un libro editado que tienen todos exorcistas. Todos los versos aquí escritos tienen poder… A partir de hoy estudiareis sus páginas y sus efectos-

-¿Todo esto?-

-No todo es blandir una espada. Los versos de este grimorio pueden llegar a ser increíblemente útiles, oraciones, salmos y conjuros que potenciareis cuanto mayor sea vuestro vínculo con tu espada sagrada- señalando la espada –Os formareis aquí mientras tanto… Yaegaki es un maestro en el uso de la espada, él os dará clases de esgrima, dos horas antes de ir a dormir estudiareis las artes místicas conmigo-

-¿Por cuánto tiempo?-

El hombre permaneció en silencio unos instantes.

-El que tengamos…-

-¿Tenemos prisa?-

-Si… Todo este proceso de aprendizaje puede verse interrumpido si en unas semanas recibimos la visita de las eminencias de Roma, pueden traer personalmente el fragmento de Excalibur y quieren conocer al portador…-

-Hablemos de presión…-

-Bueno bueno Issei-kun… ¿Estás preparado para lo que ha de venir?-

-Que se prepare para mí lo que ha de venir-

El hombre rió divertido.

-¿Irina?-

-Y-yo… Claro que estoy lista!-

Abrazándose con fuerza del niño, Irina inspiraba de todo menos confianza.

-Y otra cosa-

-¿Queda algo más?-

-Mucho, pero mucho cuidado con tus visitas al médico…-

-¿?-

-No sé si hablaban de nosotros pero… Se sospecha que hay demonios en la ciudad…- bajando la mirada –Sé que les tienes aprecio…-

-Son como de mi familia… Así como esta, si verlos os pone en peligro dejaré de hacerlo. Ellos lo entenderán…-

-Mi chico listo…- sonrió Touji orgulloso –No te pido que dejes de verlos, solo que seas sensato y precavido, como sé que eres-

-DxD-

-No sé si esto es buena idea, Irina- dijo Issei mirando como la castaña arrastraba una silla hasta colocarla frente a una de las paredes.

La pequeña Shidou estaba intentando alcanzar la espada que su padre había colgado en la pared.

-Fácil para ti, que tienes espada, pero yo no! Yo quiero una!-

-No seas caprichosa...-

-Quiero practicar contigo! Necesito una espada y aquí hay una!-

-Vale, vale...- suspiró Issei tomando a la castaña de la cintura, levantándola como una hoja de papel, apartándola de la pared. Subiéndose él en su lugar. Tomando la pesada espada con cuidado, apenas pudiendo con ella.

¿Cómo pesaba tanto?

La mandíbula le tocó el suelo al ver como la niña levantaba la espada con la menor de las dificultades.

Irina tenía una afinidad natural con la espada...

Corriendo impetuosa, Irina era pura explosividad, energía y nervio, imparable, inagotable.

-!Ise! !Ise! Vamos! Vamos! ¿A qué esperas?- chilló la niña desde el patio trasero, blandiendo la espada de lado a lado.

-Irina... Que no tienes un palo en las manos...-

-Pues enséñame como se usa!-

-No soy ningún experto, Irina-

-!Pero te han dado clases! Vamos! Vamos!-

-Vale, vale... Deja la espada en el suelo, Irina-

-¿No me vas a enseñar a usarla?-

-Antes de empezar a usar las espada tienes que saber que herramienta tienes, has de conocerla, saber que puedes pedirle y que no-

-¿Y cómo se eso?-

-Estudiándola, practicando...- extendiendo sus dos manos, Issei convocó las dos espadas a su disposición dejándolas en paralelo a Hauteclere.

-Uooooohhhhh!- chilló Irina emocionada.

-Vale... Hay decenas de tipos de espadas, con otros tantos tipos de material y funcionalidad. Dependiendo del grosor y del tamaño sirven para una cosa u otra. Yamato es tamaño medio, fina y curvada. Sirve para cortar. No se le pueden pedir acciones defensivas, pero es rápida... Ascalon, fíjate. Larga y delgada, está diseñada para estocar, dar golpes con la punta, y para dar cortes superficiales. Pero no es gruesa para defenderse, no obstante es más larga que Yamato, así que sirve para interceptar y apartar otras armas... Las dos tienen mangos largos, sirven para cogerse con dos manos, lo que hace que puedas usar más fuerza...-

-Entiendo...- mirando a Hauteclere -La mía es muy... normalucha-

-En absoluto. Veamos... El tamaño no es ni corto ni largo, es idóneo para una mujer de tu estatura si nos basamos en la altura de Karen-okaa-sama... Tampoco pesa por lo que podrás blandirla sin problemas. Gruesa pero con filo. Diría que es una espada que no especializa en nada pero que te permite todo-

-Eso es normalucho, Ise...-

-Que noooooo. Las espadas sagradas rara vez son "normaluchas" sino que tienen propiedades de diferentes tipos. Lo entenderás con el tiempo...- chasqueando los dedos, Yamato desapareció, tomando a Ascalon con su mano derecha -Toma tu espada-

-Por fin! Por fin!- chilló la niña tomando la espada.

-Primera lección... Una espada es un arma-

-Por supuesto que lo es, tontito!-

-Sé que lo sabes, pero lo entiendes?-

-¿?-

-¿Entiendes que ese hierro puede matar?-

-!-

-Quitarle la vida a un padre, a una madre, a un hijo... ¿Lo entiendes?-

-...-

-Respecto, Irina. Has de tenerle respeto. No miedo. Y sobre todo, tener muy claro que te mueve a tomar esa espada entre tus manos-

-Que me mueve... ¿Qué te mueve a ti, Issei-kun?-

-Protegerte-

Bajando la mirada, abriendo y cerrando la boca, sonrojada.

-Esa espada protegerá a Touji y Karen si alguna vez lo necesitan... ¿Lo entiendes?-

-Lo... Lo entiendo!-

-Muyyyyy bien. Segunda lección. Una espada es una herramienta, pero yo pienso en ella como una parte más de mi cuerpo. Tengo un pacto espiritual con ellas... Yo cuido de ellas y ellas cuidan de mi-

-Ohhhhh-

-Asi que entrenarás con ella y cuidarás de ella como si fuese tu propio cuerpo...- colocándose a su lado, realizando estocadas básicas -Nada de movimientos bruscos, antinaturales, deja que ella siga tus movimientos...-

-Eso no lo entiendo...-

-Imagínate... Imagina que la espada es como tu pelo. ¿Verdad que se mueve contigo?-

-Ah... Si! Si!-

-Y has de tener en cuenta que tu normalucha espada, es sagrada, asi que emite poder que tu cuerpo recibe para...-

Irina ladeó la cabeza confundida.

-Eso lo dejaremos para otro momento... Ahora nos centraremos en lo basico... !Y no le digas nada a Karen-okaa-sama!-

-No le diré ni una palabra!-


-Academia Fukuoka-

"Tienes que escoger personal para tu servicio, hermano"

-Ya tengo el servicio que necesito…- respondió Issei centrado en sus documentos, ignorando a la figura holográfica en miniatura.

"Las sirvientas que tienes no cuentan… Hablo de personal a tu servicio"

-Insisto… ¿Para qué quiero eso?- tomando una galleta de una bolsa, ofreciéndoselo a la gata negra, tumbada en la mesa junto a sus papeles.

Kuro la tomó sin dudarlo.

-Come más despacio… ¿Cómo tengo que decírtelo?- la regañó el castaño acariciando su cabeza con algo de brusquedad.

"Tarde o temprano tendrás tu castillo, también necesitas tu guarnición"

El niño se echó hacia atrás recostándose contra su asiento.

-Has hablado con madre-

"¿Por qué preguntas eso?"

-Dile que ya tengo bastante con lo que tengo…-

"Pero sigues solo allí arriba…"

-¿Y qué quieres que tenga, un ejército en el garaje? Por favor…- masajeándose la sien.

"Quizás no en el garaje, pero si quieres mantener esas aspiraciones…"

-No, no, no sigamos por ahí…- acariciándose la frente –Me interesa más… He visto tus fotografías. Estas preciosa-

"¿Yo o el paisaje?"

-¿Había un paisaje?-

"Hermanito… ¿No te has fijado en el mar de mil colores? Es un destino turístico muy famoso en el Inframundo! Te mandé las fotos expresamente para que lo vieses!"

-No haberte hecho fotos con ese supuesto mar, si estas tu, te llevas toda mi atención-

"Entonces haber venido. Te dije que vinieses"

-Da igual. Te habría mirado a ti igualmente…-

La gata se levantó, irritada, empezando a golpear el holograma con sus patas.

-¿Te divertiste?-

"Mucho. Hicimos una fiesta de pijamas… Un fuego nocturno… ¡Y contamos historias de miedo!"

Issei sonrió alegre, mirando fijamente al holograma de su hermana mayor.

-¿Latia preguntó por mí?-

Rias escupió a un lado, arrancando una carcajada en el castaño.

"Hoy han venido delegados del gobierno a clase…"

-No de nuevo… No me gusta que politicen la escuela así…- gruñó Issei volviendo a sus documentos.

"Somos nobles, buscan nuestra influencia, quieren gustarnos…"

-Mmm…-

"Se acerca el momento en que recibamos las piezas"

-Te faltan dos años, que no se emocionen, que te dejen tranquila. ¿He de llamar a nuestro hermano?-

"Solo querían darnos información… Como nobles al recibir las piezas pedirán que formemos parte del nuevo gobierno con algún puesto influyente"

-Lameculos…-

"¿Dónde has pensado ir tu…?" murmuró la pelirroja, jugando con su cabello tímidamente.

-¿De verdad quieres trabajar para el gobierno?-

"Piensa en una especie de servicio a la comunidad"

-La familia ya ha contribuido a la comunidad, nos han quitado a nuestro hermano-

"Sir-onii-sama se presentó voluntario"

-Eso es irrelevante. Lo que importa es que nuestra aportación ya es demasiado elevada. Quiero que te centres en tus proyectos-

"Buuuuu"

-Ni bu ni ba. ¿En eso gastas tus energías?- mirándola fijamente.

"Me tengo que distraer con algo mientras no estas…" mirándose los pies, pateando algo.

-Vaya vaya… Quizás quien necesita sirvientes eres tú-

"Yo no quiero a nadie que no seas tú llevándose mi tiempo… ¿Cuándo vas a volver?"

Moviendo el bolígrafo hábilmente entre sus dedos, Issei meditó unos segundos.

-El fin de semana, probablemente-

"No me ha gustado ese probablemente"

-El fin de semana-

"¿Me lo prometes?"

-Prometido-

Sonriendo contenta, la niña hizo el gesto de besarlo antes de apagar la comunicación. Kuro ronroneó, contenta.

-Ale, ya te deja tranquila… ¿Contenta?- preguntó el dragón acariciando las orejas de la gata.

-Que curiosa vuestra relación…-

-¡!-

Girándose, Issei vio a la estudiante de intercambio más misteriosa del mundo mundial. Una extremadamente hermosa joven de largo cabello rubio e intensos ojos azules.

Kuro gruñó con fuerza, lanzándose al regazo del niño, mostrando sus dientes.

-Y siempre tan protectora…- caminando hacia ellos -¿Qué hacías?-

-¿Cuánto tiempo llevas ahí?-

-Acabo de llegar… ¿Hacías algo malote? ¿Ocultas algo?-

-Todos ocultamos algo…- levantándose, guardando todos los documentos, ignorando la mueca de desaprobación de la rubia.

-¿Ya te vasssssss?-

-Tengo cosas que hacer…-

-¿Y no vas a quedarte conmigo?-

-Nop!-

-Moooooooooooooooooo!- protestó la chica apretando los puños, golpeando el suelo con su pie.

-¿Qué querías?-

-Asistencia!-

-¿Ayuda con los deberes o algo?-

-¿Sabes de algún sitio donde podamos pasar un buen rato juntos?- preguntó con su sonrisa más adorable.

Una sonrisa que fue ignorada con extrema efectividad.

Issei metió a Kuro en su mochila antes de alejarse a paso rápido.

-¡Espera espera!- exclamó Lavinia tomándolo de la mano –No es bueno estudiar solo… crea estrés!-

-Eso es cierto-

-Podríamos tomar un café… Un pastel quizás!-

-…-

-¿Si… Si estudio duro en la próxima sesión… irás conmigo?-

Issei la miró con detenimiento. Sus manos unidas de nuevo. Sin guantes. Siempre que lo tocaba se quitaba los guantes, solo lo había visto hacer con él.

-Muy bien. Si estudias a base de bien… Iremos a una cafetería… A las chicas de clase les gusta… Creo que a ti también-

-¡Siiiii!- exclamó la joven abrazando al niño, pegándolo contra su pecho.

-Eo! Eo! Suelta!-

-Prepárate! Porque mañana tendremos dulces a montones!- besando su mejilla con fuerza.

-Venga ya!- protestó el niño apartándose rápidamente, fijándose en como la rubia ladeaba la cabeza, mirando por encima suyo... Y un escalofrío recorrió toda su espalda, desde la nuca a la baja espalda.

Un intenso y helado escalofrió.

Cerrando sus ojos, el castaño se lamentó con fuerza. Ahora SI sentía su presencia. Tenía que empezar a concentrarse constantemente en percibirlas o lo iba a pasar MUY mal en el futuro.

-Suzu...- murmuró el niño girándose lentamente.

Efectivamente, a unos metros tras ellos estaba la morena, vestida con su uniforme escolar, apoyada en la pared. Con un humor de perros.

Los celos estaban haciéndole rozar la locura.

-¿Suzu? ¿La conoces, Issei?-

-Es una íntima conocida...-

-Una APENAS conocida- siseó la morena, gélidamente -Y yo que pensaba que eras un tipo respetable... Golfeando con chicas a la salida de clases...-

-¿Golfeando? ¿Respetable? Issei es muy respetable!- exclamó la rubia abrazando al chico por la espalda, colgando sus brazos por su pecho, pegándolo a ella.

Una de las cejas de Suzaku empezó a temblar violentamente.

-No lo estas mejorando, zoquete!-

-Ara ara. ¿Te parece respetable? ¿Y qué más? Me siento intrigada...- preguntó Suzaku separándose de la pared, caminando hacia ella.

Suzaku y Lavinia mantuvieron la mirada fija la una en la otra.

-Nyaaaaaaaaaaaa!-

La gata ronroneó contenta. Que jodida...

-Ahora tengo algunos asunto que atender con mi preciosa apenas conocida...- exclamó Issei separándose de Lavinia -Y tú tienes cosas que estudiar, así que ale, arreando! Mueve ese culito respingón hasta tu casa y ponte a estudiar!-

-¿Culito respingón?- sisearon las dos chicas.

Lavinia se miró el trasero curiosa.

Suzaku lo miró con furia.

-Bueeeeno... Pero no te olvides de que mañana tenemos una cita!-

-No es una cita! Si estudias tomaremos café. Solo eso!- protestó el niño viendo como la rubia se alejaba a desgana. Suspirando pesadamente, Issei se volteó hacia Suzaku -Perdona la escenita pero... pero...-

Alzando la mirada, Issei se encogió enormemente. Bajo la sombra de una furiosa Suzaku que, cruzada de brazos, lo miraba con asco, odio y furia.

¿Desde cuándo era tan alta?

-Así que mañana te vas a una cita con esa zorra, eh...-

-Mujer, que la chica no es eso... Creo-

-Ara ara... ¿Que lo crees dices?- la sombra sobre el niño aumentó considerablemente -¿Quién es esa furcia?-

-Suzu... Esa boquita. Que eres una chica educada y refinada, una exquisita flor...-

-Quien es esa tragasables. Responde. Ya-

-Es una compañera de clase! Recién llegada! Del extranjero, necesita ayuda para integrarse! Mi tutor me pidió que la ayudase!-

Los ojos rojos de la joven lo inspeccionaron. Issei sentía que la morena revisaba todos sus pensamientos, toda su mente buscando la verdad.

-Humph!- girándose, la morena empezó a alejarse, con un marcado contorneo de cintura.

¿Suzu quería que mirase su trasero?

-DxD-

Se lo imaginaba... Café y pasteles en una cafetería de moda. Suzaku había escuchado el plan y lo estaba llevando a cabo.

Degustando los diferentes trozo de tarta, la joven parecía haber dejado atrás su enfado, pasando a ser la chica dulce que recordaba, y que amaba sin saber porque.

Suzaku se sonrojó violentamente, dejando el más reciente trozo de tarta en su plato, mirándolo tímidamente.

-No me voy a quejar, poder verte es un regalo pero... ¿A qué debo esta exquisita visita?- mirando a la belleza fijamente.

Suzaku se quedó quieta, mirando su tarta detenidamente.

-¿A qué viene tanta timidez? ¿Qué quieres preguntar?-

-!-

-¿Pensaba que teníamos cierta confianza el uno en el otro... Puedes preguntarme lo que quieras-

-Nunca he querido preguntar por tus intimidades pero...-

-Deja de darle tantas vueltas... Vamos, vamos-

-Eres un demonio...-

-Aja-

-Pero vives con exorcistas...-

-Empiezo a ver por dónde va la cosa... Si, los Shidou, una familia vinculada a la Iglesia activamente, cuidan de mí en ausencia de mis padres. Una especie de custodia compartida, nada en mi entorno es sencillo...-

-Entiendo...-

-Aaaaamigo... No has venido a verme por tenshi... ¿esto va por mí?- señalándose con el pulgar -¿Ya te han llegado las noticias?-

-¿Que noticas?-

-¿Qué? ¿Que querías decirme?-

-No, tu primero-

-Tú me has venido a buscar para decirme algo, dilo-

Metiéndose otro trozo de pastel en la boca, Issei vio como sus labios acariciaban el tenedor... Quería ser ese tenedor.

-Tu... ¿Les tienes mucho aprecio a esos humanos?-

-Bastante... ¿Qué narices quieres decirme?-

La morena continuaba con su silencio.

-Desde tu familia habéis escuchado algo de los Shidou... ¿Algo se cuece entre ellos?-

Suzaku endureció su mirada. Molesta con el vínculo que mantenían.

-¿Eso es lo que te preocupa?-

-Yo... Quiero que si pasa algo en la ciudad...- envolviendo la taza con sus manos -¿Me prometes que no harás nada?-

El niño se recostó contra su asiento.

-Complicada petición...-

-Desconozco que acuerdo tienen los Gremory con los Shidou pero...-

-No es que tengan una relación en sí, solo soy yo lo que los une... Entonces los Himejima y la Iglesia se han unido para algo... ¿Qué tiene que ver con los Shidou?- murmuró Issei rascándose la nuca -No lo entiendo...-

-Solo prométeme que si algo pasa en la ciudad, te mantendrás al margen-

Issei se cruzó de brazos.

-Los Gremory no me pedirán lo contrario, asi que por ahi puedes estar tranquila... Aunque...-

-Por favor...- susurró Suzaku -Por favor...-


-Casa de los Shidou-

-Semanas más tarde-

-C-como que una presencia…- murmuro Karen asustada, mirando a su marido confundido.

-El descubrimiento de Ascalon ha sido una bendición para el niño…- indicó uno de los sacerdotes sentado frente al matrimonio, junto a un obispo –Nos ha permitido poder encontrarle antes de que la infección se propagase. Enterrado en lo más profundo de su ser hay un poder, un poder que no es humano y que por la gracia de dios, debe de ser estudiado, vigilado y contenido. De ser preciso incluso debería de ser eliminado. Pero eso ahora no es algo que este sujeto a discusión. No es menester preocuparse por ello ahora…-

El matrimonio Shidou, tomados de las manos, se miró con los rostros llenos de preocupación. Fingida preocupación.

-¿E-esta poseído? ¿Es un espíritu? ¿Se puede exorcizar?- dijo Karen preocupada.

-No… Lo hemos estudiado a conciencia…- mirando al obispo, que le dio permiso asintiendo con la cabeza –Es su propio poder-

-¿?-

-Ese chico tiene una sangre singular, especial-

-¿Sangre de qué?-

-Ese pequeño tiene sangre de dragón-

-¡!-

-Eso no puede ser!- chilló Karen asustada.

Touji permaneció en silencio.

-Hermano Shidou… Ese niño. ¿Cuál es su procedencia?-

-Es el hijo de mi mejor amigo, sus padres eran humanos comunes y corrientes…-

El obispo se llevó una mano al mentón.

-Este tipo de poderes suelen despertar de forma caprichosa en el tiempo… Pueden saltarse múltiples generaciones… En algún punto alguno de sus ancestros recibió un don de algún dragón… Que parece haber despertado en esta generación… Eso explicaría esos extraños ojos… Y ese talento…-

-Pero Issei… ¿Él está bien?-

-Como he escrito en el informe no creo que el niño corra ningún peligro… Mi dictamen es que si el chico aprende a controlar su poder… Vivirá sin la menor de las dolencias- respondió el medico junto al obispo.

-Muchas gracias, doctor- dijo el obispo, indicándole con la mano que se podía marchar.

El sacerdote ducho en medicina se marchó tras una reverencia, dejando al matrimonio Shidou con el obispo.

Karen Shidou miró aliviada a su marido.

-El chico será instruido en Croce di Pietro- dijo el obispo serio –En su debido momento-

El matrimonio se giró al instante.

-¡No! Me niego! -rugió Touji Shidou mirando con dureza al hombre vestido de negro y alzacuellos blanco sentado frente a él, cubierto por una túnica roja.

-Mi pequeño no se alejará de nosotros!- respondió Karen alterada.

-Entiendo que es duro para vosotros, peros tenéis que pensarlo detenidamente. El niño necesita atenciones que aquí lamentablemente no puede recibir. También hay que recordar que ese chico ha sido elegido por una reliquia de Dios. He escuchado de sus talentos… Ese chico es especial y todo su ser lo lleva a esa academia-

-¡Ese chico perdió a sus padres a los 5 años! ¡Ese chico es el hijo de mis mejores amigos! Y por encima de todo, juré cuidar de él… -

-Touji… -

-Me conozco los trucos de la Iglesia… Sé que pasará si pisa esa academia… ¿Cuánto tardará en ser enviado al campo de batalla siendo tan joven? -

-¡Modera tus palabras, Touji! Tus acusaciones!- exclamó el hombre claramente ofendido -¡La obra de Dios no tiene nada de perversa! Solo queremos darle un mejor uso a una criatura con semejante bendición… ¿Qué tiene de malo que un regalo divino trabaje en la gran obra de Dios? -

-No tergiverses mis palabras. No cuestiono la obra de Dios. ¡Sino la del ser humano!-

-Nosotros hemos cuidado de él desde que era pequeño, encontraremos la manera de hacerlo…-

-Karen Shidou-san, el niño está enfermo…-

-El chico puede cumplir con su papel en estas tierras, son exóticas! Indomables! Mas hereje que ninguna otra! La Espada Ascalon puede hacer mucho bien aquí! Nosotros nos haremos cargo-

-¡! -levantándose el hombre desafió con la mirada al padre de familia -No me hagas recordarte la gravedad de tus acciones. Nuestra benevolencia y magnanimidad. Las almas que pesan sobre tu conciencia. No te encuentras en disposición de llevarnos la contraria-

-Por más devoción que sienta por la causa divina, no puedo hacerle eso al hijo de mi mejor amigo –devolviendo una mirada aún más seria que la del hombre.

-Te faltan muchos años como para decidir cuando quieras o no seguir las encomiendas de nuestra hermandad, Touji. Se te han concedido muchos privilegios y reconocimiento en las altas cúpulas eclesiásticas por tu compromiso, aun viniendo de un país no devoto a Dios, con todo y lo que eso conlleva –le recordó el hombre al Padre de familia –Pero la información que está empezando a relucir no te deja bien parado, cuídate de no perder nuestro favor-

-Privilegios y reconocimiento que no procedían de vuestra eminencia. No lo olvidéis, su santidad -

-Somos la viva imagen del Señor… -

-Os pensáis la viva imagen del Señor… -

-¡Blasfemia! -exclamó el hombre molesto –Sería una vergüenza y una decepción que estando tan alto tu Fe empiece a tambalear ¿O no? Los dragones son los emisarios de Satán-

-¡!-

-Poseen las alas del diablo para escapar del infierno, escupen las llamas del mismo averno y su piel resiste todas las armas del Cielo… Su mente, turbia, miente, engaña y seduce a los más preparados… O se viene a Croce di Pietro o lo exorcizamos. ¿Ha quedado claro?- siseó el hombre relajando su respiración.

Dejando que pasasen unos minutos de incómodo silencio.

-Recuerda Touji, la Iglesia espera grandes cosas de ti. Y así mismo confía en que cumplas con el papel que se te ha encomendado en esta ciudad sin dudar un segundo de la voluntad de Dios… Recuerda que Dios está presente en todas las cosas… -

-¿Dios o la Iglesia?-

-Ambas son lo mismo, Touji. Puede que su herencia sea la voluntad de dios… Pero eso no es algo que deba preocuparte, Touji- dijo el hombre serio, dejando un sobre sobre la mesa.

-¿Qué esto, su eminencia?-

-Tus próximas ordenes-

-Pensaba que estas eran mis órdenes-

-Negativo. Y todo sea dicho, también es una muestra de tu lealtad para la santa Iglesia…-

Temeroso, Touji Shidou tomó el sobre entre sus manos. Leyendo el contenido… El hombre empezó a temblar ligeramente.

Su esposa la miró, viendo lo pálido que estaba. Tomando el documento entre sus dedos se llevó una mano al rostro, tapando sus labios, incrédula.

-Tenemos pruebas fehacientes de que Masaomi Yaegaki colabora con los demonios-

-…-

-Ya sabes lo que tienes que hacer, hermano Shidou-

-Pero…-

-Negarse… Significaría que mucho de lo hablado dejaría de tener valor…-

-¡!-

Touji descendió la mirada.

Atormentado.

Acorralado.

Perdido.

-DxD-

Llovía a cantaros, apoyado contra el marco de la ventana, el joven Hyodo observaba como la lluvia golpeaba el cristal. Revisando el pronóstico del tiempo, pensó detenidamente que hacer. Quizás en la isla Ikki también llovía… Quizás Akeno estaba teniendo más pesadillas.

Curioso observó como una pareja de figuras encapuchadas caminaban bajo la lluvia hasta detenerse frente a la casa de los Shidou. Al poco alguien salió del inmueble.

¿Por qué Touji estaba saliendo de casa tan tarde… con lluvia?

-Nyaaaa…-

Kuro se coló entre sus piernas, restregándose contra sus piernas.

-¿Qué puede querer a estas horas?- murmuró el niño tomando a la gata en brazos, mirándola a los ojos -Igualmente le prometí no interferir... Aunque me pica la curiosidad que...-

PAM

La puerta principal se había cerrado de golpe...

-!¿Issei-kun?!- chilló una voz femenina.

-¿Karen-okaa-sama?- preguntó Issei sin moverse del salón principal, escuchando como la mujer corría hasta su posición, con la respiración agitada. Mojada por la lluvia -¿Qué ocurre?-

-Dime... Dime que Irina está contigo-

-¿Que que?- mirándolo extrañado -No, no está... ¿No está en casa?-

-Oh, por dios... No, no...- murmuró la mujer preocupada.

-He visto a Touji salir... Karen-okaa-sama, Irina ha salido también?-

-No lo sé... Solo sé que he subido a buscar a Irina y no estaba y... Y...-

-¿Y qué?-

-Hauteclere no está...-

-!-

Volviendo la vista a la ventana… Issei abrió los ojos. En la distancia… Veía algo. Una concentración de poder. De poderes… Y un escalofrió recorrió su espalda. Corriendo hacia el armario tomó su ropa más pesada… Abrigándose con una chaqueta se acercó a la mujer.

-Yo iré a por Irina, avisaré a los Gremory por el camino... ¿La esperarás en casa?-

-¿I-iras a por ella?-

-Yo la traeré, espérala en casa, vale?-

-Issei-kun... Touji... La iglesia está haciendo...-

-No hace falta que me lo cuentes, solo regresa a casa, sécate y prepara un té para cuando vuelva con esa escapista...- dijo Issei abandonando la casa.

Kuro la miró en silencio desde la puerta.

-DxD-

La situación era mucho más grave de lo que podía llegar a imaginar.

La Iglesia local estaba en llamas… No veía lo que creía. Decenas de exorcistas peleaban entre ellos, combatiendo en medio del patio exterior. Sacerdotes de negro cantando salmos contra exorcistas de extrañas ropas.

Sacerdotes shinto.

-¿Qué hacen…?-

-¡¿Q-que haces aquí?!- chilló una mujer en la distancia, una monja, corriendo hacia él, sorprendiéndolo.

-¡!-

-¡Tienes que huir! Vete! Vete lo más rápido que puedas!-

-Eso no va a ser posible…- murmuró un hombre de blanco, alzando el dedo índice… incinerando el cuerpo de la monja.

Un mantra. Poderes orientales. Fuego elemental. Una bendición de los dioses y los espíritus.

-¡¿P-pero que haces?!-

El exorcista se tomó su tiempo antes de responder. Con tranquilidad. No veía error alguno en sus acciones.

-Todos los extranjeros que han invadido nuestras tierras son impuros… Pero estos lo son incluso para vuestra gente…- volviéndose hacia él –Pero nosotros no ajusticiamos a los niños… Vete, infante, vete y no le cuentes a nadie lo ocurrido aquí-

-¿Qué no se lo cuente a nadie? ¡Sois unos asesinos!-

Uno de los exorcistas shinto, uno más delgado y bajo, dio un paso al frente. Reconocía a ese… esa exorcista. ¿Qué hacia Suzaku allí? ¿Formaba parte de todo eso?

Solo sabía una cosa, estaba furiosa con él.

-No hables sin saber, no sabes que está pasando aquí, y si fueses inteligente aceptarías nuestra oferta y te irías por dónde has venido...- siseó la morena vestida con sus ropas ceremoniales de combate.

-Ya, eso estaría bien. Y es una muy buena oferta pero... Veréis, estoy buscando a una niña. Una niña japonesa, un tapón de cabello castaño claro, delgada. Es una buena chica, inocente e inofensiva... Aunque lleva muy probablemente una espada en sus manitas...-

-!-

-En cuanto la encuentre me voy, palabra, os dejo con vuestras barbacoas particulares tranquilos...

-¡Cuida esa boca! No insultes nuestros rituales...-

La interrupción pareció sorprender ligeramente a su superior.

-Joven Tsuguko… No es necesaria la parlamentacion con civiles… Limítate a tus funciones-

-Pero, Maestro…-

-No muestres aquí signos de falta de disciplina, joven Tsuguko. No quieras manchar tu prístina imagen…-

Issei desvió la mirada, los combates continuaban.

Apretando los puños con fuerza avanzó unos pasos. Tenía que llegar hasta los demás… Debía encontrar a Touji.

-No te metas donde no te llaman, niño- volvió a intervenir el exorcista joven –El exorcista Shidou está fuera de tu alcance-

¿Cómo había sabido lo que quería…?

-Mira, esos son conocidos míos, si te interpones…- siseó el niño avanzando a paso rápido.

La Tsuguko se interpuso, tomándolo del brazo, colocándose tras él, girándolo contranatura, obligando al niño a inclinarse.

-Aléjate, llévame la contraria de nuevo y te rompo el brazo-

-Tú no lo entiendes… El padre de Irina esta ahi! Ella esta ahi…-

-¿Una chica?- murmuró la sacerdotisa inclinándose hasta alcanzar su oreja –¿Has venido hasta aquí por una chica? ¿Sabes qué pasará con Akeno si a ti te ataca mi familia?-

-Yo…-

-¿?-

-Yo no abandono a nadie, ni a Irina ni a Tenshi!- exclamó molesto, volviendo su mirada hacia la exorcista shinto.

La Tsuguko, alarmada, alzó la mirada. Un destello en el cielo llamó su atención. Un objeto alargado se precipitó hacia ella. Soltando al niño, se apartó lo suficiente como para esquivarlo. Ladeando el cuerpo miró hacia atrás… Una lanza, larga y de color blanco. Una lanza de hielo.

El niño no estaba solo. Pero leía su mente. No contaba con nadie más.

-Más molestias…- siseó molesta, por alguna razón desconocida.

Abriendo los ojos… Echó la cabeza hacia atrás, sus ojos rojos observando como una afilada hoja japonesa pasaba a milímetros de su rostro. Retrocediendo impresionada se aseguró. El niño tenía una espada extraña en sus manos. Volviendo hacia atrás se fijó en la espada sagrada…

Dando un salto al frente, lanzó una estocada con Yamato, extendiendo su mano hacia Ascalon, esta voló a su mano. La exorcista retrocedió varios pasos más, mirando como el niño se plantaba frente a él con las dos espadas en mano.

-Curioso… Muy curioso…- siseó otro exorcista, colocándose junto al Tsuguko.

-Vamos a tener la fiesta en paz, queréis?- dejando a Ascalon en su espalda.

Por algún motivo se mantuvo pegada, suspendida a su espalda, como si estuviese enfundada…

-Se acabó mi paciencia con él… Matadlo- ordenó el adulto girándose.

Llevando su mano al cinturón, Issei convocó el círculo mágico de los Gremory. Sorprendiendo a los exorcistas.

Liberando una burbuja de expansión en el llamado Tsuguko, Issei avanzó con Yamato en mano.

-¡Maestro!- exclamó la tsuguko alarmada.

El exorcista apenas vio nada… antes de que su cabeza rodase por el suelo.

-No sabes lo que has hecho… No entiendes las consecuencias de tus acciones! ¡No entiendes quien más depende de tus acciones!- rugió la Tsuguko furioso.

Juntando sus manos convocó una esfera de fuego… Issei preparó a Yamato…

-DxD-

"¿C-como lo han…?"

-Eso ahora ya no importa…-

"Espérame allí… Prepararé a mi…"

-Bajo ninguna circunstancia puedes venir aquí!-

"Pero como escaparás! Exorcistas y shintoistas te están buscando…"

-Cleria… No voy… No voy a poder salir de aquí-

"¿Q-que estás diciendo?"

-No sé cómo… Pero me han descubierto… No puedo exponerte. No puedo permitir que también te persigan a ti-

-Siempre has sido un hombre honorable… Lo sé mejor que nadie- dijo una voz tras él.

Masaomi se giró inmediatamente, sorprendido, relajándose rápidamente.

-Touji-san…-

-David Cerro, Masaomi. Cerro encontró el pasaje que une tus dependencias con los dominios de la casa Belial…- respondió el hombre oculto entre las sombras.

-Entiendo… ¿Y saben que relación tenemos? ¿Qué nos une?-

-Si lo saben no me lo han comunicado…-

Tragando saliva, Masaomi se pensó muy bien sus palabras.

-Senpai… ¿Has venido a ayudarme a marcharme o…-

Touji Shidou desenvainó su espada.

Esa era toda respuesta que podía necesitar.

-DxD-

Descendiendo a Yamato, el exorcista esquivó la hoja, golpeando el mentón del niño, aturdiéndolo antes de golpear el pecho y volver a impactar con su puño en su rostro. Retrocediendo aturdido, aseguró el agarre de la hoja antes de lanzar varias estocadas más. Llevándose una mano a la espalda tomó a Ascalon, lanzando una estocada descendiente. La exorcista se retiró varios pasos, juntando sus manos, convocando un hechizo bajo los pies del castaño. Chasqueando la lengua lanzó a Ascalon antes de lanzarse a un lado. Justo en su anterior posición se alzó un pilar de fuego anaranjado.

Levantándose de un salto esgrimió a Yamato, volviendo a atacar.

-Eres resistente… No sé cómo sigues en pie…- esquivando la hoja, apartando la hoja con sus manos concentró ki antes de golpear su pecho –Te he dado más de doce veces… Cualquier hombre adulto habría caído ya…-

-Yo soy como un toro… Aguanto y aguanto…-

El castaño gruñó internamente. No importaba lo que hiciese, esa joven se adelantaba a sus movimientos. Suponía que podía leer su mente, algo que él era incapaz. Su casco probablemente la protegía de ello.

Aunque no poder alcanzarla lo tranquilizaba.

-No pesas ni treinta kilos… ¿Realmente eres humano?-

-Negro de cintura para abajo!-

-¿Qué estas dicien…-

BOOOOOOM

Ambos combatientes se giraron alarmados por la explosión.

Dos figuras salieron de una de las ventanas superiores del edificio, aterrizando en diferentes puntos del patio trasero.

Masaomi Yaegaki, Touji Shidou… Cara a cara, espadas en mano.

-Yay, ya tengo al padre, solo me falta la cría…-

-¿Se puede saber quién es esa niña? ¿Otra mujer, en serio?-

Issei miró fijamente a la Tsuguko.

Convocando la vaina de la katana, Issei enfundó y encaró al exorcista shinto.

-No creo que sea momento de hablar de eso, en su lugar... ¿Qué está pasando aquí? O mejor. ¿Qué tienes que ver tu en esto?-

-Masaomi Yaegaki es un traidor… Ha traicionado a su orden, a su credo… Está relacionado con los demonios-

-¡!-

-Y por ello… Sus compañeros aplicarán la sentencia en relación a sus reglas… Nosotros solo prestamos asistencia…-

Apretando los puños, Issei bajó la mirada.

Aquello suponía un alivio para el niño. Ni los Gremory ni los Shidou estaban implicados. Su secreto estaba a salvo, por ahora. Pero todo aquello era algo revelador, suponía un toque de atención.

Irina tenía que alejarse de esta panda de tarados. Iglesia o shinto, que importaba. Y por ende, Suzaku.

-Issei… Deja la Iglesia… Ven… Ven conmigo-

-¿Qué?-

La tsuguko extendió su mano, temerosa. Confundiendo al niño aún más. De soslayo veía a Masaomi y Touji luchar. Decidido, optó por acabar con… Horrorizado vió como el combate llegaba a su desenlace. Desviando un golpe directo Touji cortó el vientre de su compañero, alejándose unos pasos.

Yaegaki cayó de rodillas, herido de muerte. Touji caminaba a su alrededor. Ambos hombres estaban hablando… No alcanzaba a escuchar que decían. Issei intentó llegar hasta ellos, pero un muro de fuego se lo impidió. La tal Tsuguko permanecía en medio, impidiendo su avance.

Abriendo los ojos vió, incrédulo, como Touji hundía su espada sagrada en la espalda del japonés. Retirándola tras unos segundos, Masaomi Yaegaki cayó muerto al suelo. Uno de los exorcistas shinto se acercó a él. Tras un intercambio de palabras… El sacerdote local sacó una daga de su manga y la hundió en el vientre del exorcista cristiano.

-¡Touji!- chilló Issei horrorizado.

-No existen sacerdotes cristianos buenos… Aprovecharemos esta disputa interna para acabar con todos…- murmuró el exorcista mirando a un malherido Touji Shidou.

-¿Papa?-

Girándose alarmado, Issei desplegó una mueca de disgusto al ver a la joven Shidou en un rincón de la plaza, mirando a su padre fuera de si.

Blandiendo su espada, un poder empezó a emerger de su interior, meciendo su cabello, su mirada se tornó borrosa.

-Furia de Dragón... Como no...- siseó Issei tanteando sus opciones.

Envuelta en poder, Irina se movió veloz, corriendo hacia el exorcista. El hombre, con desdén, convocó unos shikigami de papel. Tosiendo sangre, bajando la mirada vio a Hauteclere clavada en su pecho.

Llamando la atención de sus compañeros, estos empezaron a rodear a la ágil niña que lo miraba con absoluta frialdad. Lanzándose hacia adelante, el exorcista no se vio superado por su rapidez. Habiendo visto el ataque, tomó la hoja al vuelo, levantando su propio tanto...

RASH

Ahogando un chillido vio su mano caer al suelo.

-De tocar a mi amiga, nada- siseó Issei aterrizando a su lado, girándose.

El exorcista vió un destello pasar frente a su rostro. No vio nada más. Su cuerpo, cortado por la mitad, manchó el suelo de sangre.

Veloz, Issei convocó a Ascalon, lanzándola contra un exorcista, sorprendiéndolo, hundiendo la hoja en su vientre. Girándose, lanzó a Yamato, atravesando el cráneo de otro.

Veloz impactó con su puño el vientre de Irina.

Tomando dos piedras de su cinturón, convocó dos círculos mágicos, alejando a la niña y a su espada sagrada de ese espantoso lugar.

Los exorcistas shinto restantes empezaron a rodearlo, colocándose en las esquinas de la plaza, no le iban a dejar irse.

Touji sonrió agradecido. Su hija estaba a salvo...

-¿Puedes caminar?- preguntó Issei sin mirarlo.

-Es... complicado...-

-¿Sabes lo que has hecho?- preguntó Suzaku temblorosa, furiosa.

-Salvar una vida... Al igual que yo no entiendo que cojones estás haciendo espero que tu hagas lo mismo conmigo-

-Tu... Tu... ¿Tanto significa ella para ti?-

-Ella, tu, mi hermana... Yo no abandono a nadie- convocando a Yamato de nuevo -Espero no haber matado... ¿Ningún era tu padre, verdad? Porque de ser así no sabría a quien tengo que pedirle tu mano...- mirando los cuerpos caídos.

-El Shinto te acaba de sentenciar. Te has inmiscuido donde no te tocaba. Has llamado la atención de quien no debías...-

Alzando la mirada, Issei dejó que el agua mojase su cuerpo, pasándose el cabello hacia atrás.

-Pues ahora que lo dices si, un acercamiento más amistoso no hubiese estado mal... Aunque admitámoslo, tal y como han tratado a Shuri, los dos sabíamos que amistoso, tampoco iba a ser-

Suzaku miró a su alrededor, pese a estar a cierta distancia, los exorcistas los miraban. El agua de la lluvia mitigaba el sonido, evitaba que les escuchasen, pero no esperarían eternamente.

Su conversación llamaría la atención si se prolongaba.

-Voy a llevarme a Touji conmigo, y tú, te vienes también- dijo Issei señalándola.

-No sabes lo que dices- exclamó la joven alzando los brazos -No podrás ganarme, tampoco a ellos...-

-Eso no...-

ZUMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM

Alzando la mirada, ambos combatientes se sorprendieron al ver un gigantesco círculo sobre ellos. Magia.

-¿Está contigo?- preguntó Issei mirando a Suzaku.

-Pensaba que estaba...-

PAMPAMPAMPAMPAMPAMPAMPAM

Cientos de lanzas de hielo empezaron a golpear el suelo.

Chasqueando la lengua, Issei corrió hacia Touji, pasando su brazo por encima de su hombro.

Viendo una oportunidad, el niño se marchó.

Para cuando la lluvia de lanzas cesó, los exorcistas shinto no vieron rastro alguno de los varones.

-DxD-

-I-Issei…- susurró el hombre herido, sin fuerzas.

-Maldita sea! Aguanta! Aguanta!- exclamó Issei cargando con el hombre a rastras, corriendo todo lo rápido que podía por las calles de la ciudad.

-Issei… No… Tienes que dejarme…-

-¡De eso nada! DE ESO NADA!-

-Yo… He hecho… Me lo merezco…-

-¡¿Y qué pasa con Karen-okaa-sama? ¿Y qué le digo a Irina? ¿Qué les digo?-

-Ellas… Ellas no… Alguien como yo…-

-¿Qué está pasando, Touji? ¿Qué es todo esto?- preguntó el niño mirando a lado y lado antes de continuar corriendo.

Si podía llegar a casa…

-Una purga, Issei. Una purga por nuestros pecados…- alzando la mirada, abriendo los ojos horrorizado -¿A dónde vamos?-

-A casa, si podemos llegar a casa…-

-¡No! No! Nos seguirán y…-

Viendo como las calles se iluminaban… Una ola de fuego los engulló, derribándolos, tirándolos al suelo.

Convocando de nuevo a Yamato el niño se puso en posición.

La Tsuguko los había seguido. Algo con lo que contaba...

-Touji Shidou debe morir aquí…-

-No puedes estar hablando en serio... ¿Porque quieres matarlo? ¿Porque les haces caso?-

-Son órdenes de la familia, me debo a ellos-

También asaltarás el templo cuando te lo pidan?-

-!-

-Joder Suzu... Ahora te lo pido yo. Ven conmigo. Nos iremos al Inframundo, allí no podrán tocarte-

-¿Y Akeno?-

-Ellos pueden vivir en Grigory... Por el momento, Akeno vivirá con nosotros...-

La chica negó con la cabeza.

-Yo no puedo irme. No puedo desobedecerles... No puedo decepcionarles. Touji Shidou ha de morir-

-¿Pero porque?-

-Porque dentro de la familia puedo protegerle a él-

Issei se quedó congelado.

¿Él? ¿ÉL?

¿Había otro?

¿HABIA OTRO?

-¿Quién es ese él?-

-...-

-Te estoy preguntando que quien es ese él-

-Eso es algo... que a ti no te importa-

-Repite eso- siseó Issei.

-Dame a Touji-

Issei negó con la cabeza, enfadado. Sentia como su ira crecía por momentos.

-Si no vas a dármelo... Tendré que tomarlo. Por favor... Issei...-

-No voy a dejar que Irina quede huérfana... Y me importa una mierda ese tío, te vienes conmigo- colocándose en posición, blandiendo a Yamato.

-No me pongas a prueba- recitando un salmo, concentrando una esfera de fuego frente a él -Perderás!-

Dando un paso al frente, Issei interrumpió el ataque cortando la esfera… Algo que ya estaba esperando el sacerdote. Tragando saliva vio como otra esfera, más pequeña y en su mano, se acercaba a su cara.

La Tsuguko se detuvo de repente, viendo como su fuego se convertía en una esfera de nieve, alzando la mirada… recibiendo un puñetazo en el rostro.

Rodando por el suelo alzó la mirada. Una adolescente de largo cabello negro, vestida con mallas negras, la miraba con fiereza. Orejas de gato, una cola juguetona en su cadera.

La youkai se había colocado en medio, habiendo apartado al dragón.

-¿Quien... Que te crees que haces?-

-Relájate chiquitín, recuerda tus prioridades, no decías que no querías que tu amiguita fuese huérfana?- señalando con la cabeza al Shidou.

Issei envainó la katana, girándose para mirar a Touji. Se estaba desangrando...

Alzando su mano, la joven convocó una niebla alrededor de los varones. Al despejarse no había ni rastro de Issei o Touji.

-Youkai… Apártate-

-A mí una estúpida sacerdotisa no me da órdenes, nya…-

Suzaku cerró los puños. El niño se había vuelto a escapar.

La maldita gata estaba con Issei. No era ella quien había convocado el hielo... Otra mujer. OTRA MUJER!

-Tu misma…- farfulló Suzaku dejando que todas las emociones negativas tomasen posesion de ella. Se iba a desquitar con esta usurpadora.

-DxD-

Corriendo, Issei observó con detenimiento como el camino se despejaba ante ellos. Decenas de cuerpos de exorcistas shinto aparecieron completamente congelados.

Hielo, hielo y más hielo. ¿Qué o quién estaba cubriendo sus espaldas? Y más importante, porque?

-¡Touji! Dios mío, Touji!- chilló una voz reconocible.

Karen Shidou, vestida con su pijama, los observaba desde las puertas de su casa, desprovista de cualquier protección contra la lluvia, el agua estaba empapando sus ropas sin misericordia. Con su hija entre sus brazos.

-¡Otou-san!- chilló Irina tras la mujer, separándose para irse corriendo hacia ellos.

Las mujeres arrancaron a correr, tomando a su padre/marido entre sus brazos, llorando asustadas. Issei se mantuvo al margen, observándolas en paz. Estaban a salvo…

-¿Qué está pasando? Oh, dios mío, Touji… ¡Estas herido! Estoy asustada, Touji, estoy asustada! ¿Qué está pasando?-

-Lo siento mucho… Karen… Amor mío, lo siento mucho…-

-I-Issei! ¿Qué… Que…?- murmuró Irina llorosa.

-Irina… Irina… Escúchame…- susurró Issei agachándose frente a la empapada niña, acariciando su rostro –Touji necesita atención medica…-

-P-papa esta… esta…-

-Vivirá, pero necesita atención médica…-

-H-hay que ir… A un hospital! Un hospital!-

-Pero no aquí… Tenéis que iros…- dijo Issei, serio.

-¡!-

-Issei… No podemos… No podemos escapar… Tienes que irte con ellas…- murmuró Touji.

-No… Os iréis todos… Por favor… Te lo pido, Gabriel- murmuró el niño alzando la mirada.

-¡!-

"¿Es eso lo que quieres?"

-Ponlos a salvo… Por favor-

Un destello de luz se dio sobre ellos.

La Arcángel Gabriel se apareció sobre los Shidou, sonriendo hermosamente. Flotando en el aire. Irina la miró impresionada, sin poder articular palabra.

-¿Q-quién es?-

Issei la miró sorprendido.

-¿Podéis verla?-

-¿C-como que si podemos… Esta ahí flotando!-

El dragón suspiró aliviado. No era una alucinación...

-¿Puedes hacer algo?-

-No puedo llevarlos al Cielo... Pero hay creyentes en tierras lejanas que pueden hacerse cargo de los Shidou... Puedo enviarlos a otra Iglesia… Puedo mediar para que reciban cobijo…-

-¿Estarán a salvo?-

-Estarán lejos…-

-¿Lejos? ¿Lejos de ti?- chilló Irina.

-I-Issei que…- empezó Touji apenas consciente.

-Llévatelos, Gabriel… Antes de que lleguen ellos…-

-No! No! No!- chilló Irina soltando a su padre, corriendo hacia su amigo.

-Irina… Soy un simpatizante de demonios… Acompañaros no os haría ningún bien…-

-Pero si te quedas…- murmuró Irina llorosa.

-No te preocupes, soy guapo y de aquí, me las apañaré…-

-No quiero alejarme… No quiero… Te irás! Te irás y no volveré a verte!-

-Volverás a verme… Pero Irina… Ahora tienes que cuidar de Touji… Y de Karen…-

-¡!-

-Volveremos a vernos, Irina… Te lo prometo…- susurró Issei besando su frente.

-Pero…-

-Serás mi Caballero, una de mis caballero, te lo prometo-

-¡!-

-Cuando me den mis piezas… Iré a buscarte. A reclamarte para mí. Y desde entonces para toda la eternidad…-

-¿Lo prometes?-

-Lo prometo…- susurró el niño, separándose unos pasos… Los Shidou desaparecieron en un círculo mágico, blanco impoluto.

A pesar de que no había dejado de llover en ningún momento, Issei fue entonces más consciente que nunca del peso del agua. Del frio. De su ropa mojada.

-¿Estarán bien?-

-Griselda cuidará de ellos…- respondió Gabriel -Confío en ella-

-¿Y ahora qué?-

-Issei…-

-Esto no tendría que haber pasado…- susurró el niño pasándose las manos por el rostro -Aunque... Joder... Chysis lo vio venir...-

Múltiples relámpagos llamaron su atención. Alzando la vista vio como el cielo se empezaba a volver... blanco. Algo se acercaba.

-Me han detectado... Tengo que irme, Issei-

-Te he expuesto... Lo siento, Gabi-

-Ha sido una elección mía... Solo tengo que alejarlos de ti antes de poder volver a tu lado... Mientras no estoy tienes que...-

-¿Tengo que?-

-El Serafall Memorial, tienes que ir allí… Ella no quiere que lo hagas pero solo tú podrás sacarla de allí…-

-¿Sacar a quién?-

-Yo… Lo siento… Deberás de…-

La figura de la arcángel empezó a distorsionarse antes de alzarse veloz en el cielo, perforando las nubes. Como si algo la succionase…

El menor de los Gremory se quedó congelado en su sitio, bajo la intensa lluvia invernal.

¿El Cielo la había reclamado?

No... El cielo se mantuvo blanco unos segundos antes de volver a la oscuridad natural de la noche. Fuese quien fuese quien la había reclamado, no había sido el Cielo. Gabriel estaba a salvo.

Cansado y confundido. Issei se volvió a su casa… ¿Debería aprovechar y marcharse al Inframundo?

-DxD-

La lluvia había apagado las llamas. El agua amenazaba con limpiar todo rastro de impureza de las piedras del patio. La sangre se diluía en el suelo entre el agua de la lluvia. En el suelo decenas de cuerpos, eviscerados, decapitados, incinerados.

Shinto, católicos... Ateos.

Un noche fatídica, de sangre y muerte... Aquella era la primera vez que había matado a alguien. A un familiar de Suzaku nada más y nada menos. A un familiar de Akeno y de Shuri.

¿Que había hecho?

Alzando la mirada... La vio, o más bien se dejó ver. Una figura en el cielo, sentada sobre algo alargado, suspendida en el aire. Una figura con capa y una especie de sombrero picudo. El mago del hielo... En un parpadeo desapareció.

Dejándolo solo... Tampoco había rastro de las estatuas de hielo, ni de la youkai ni de la misma Suzaku.

Recorriendo el patio de lo que antes era el hermoso jardín de la Iglesia local… Issei dio con el cuerpo que estaba buscando. Masaomi Yaegaki continuaba estirado. Muerto… Desangrado en el suelo. Muerto a manos de su amigo, compañero.

¿Cómo había sido capaz Touji? ¿Por qué…?

-Mí amado…-

-¡!-

Alzando la mirada, Issei vió a una mujer que no había visto antes. Una demonio se inclinó frente a él, arrodillándose, girando el cuerpo del exorcista. Acariciando su ensangrentado rostro, se inclinó para besarlo dulcemente. Tomándolo en brazos, empezó a alejarse lentamente, perdiéndose en medio de la noche, en medio de un mar de lluvia.

Un colosal círculo mágico con runas e inscripciones que no conocía se convocó en el cielo nocturno. Al instante todos los cadáveres empezaron a arder con un intenso fuego purpura. A los pocos segundos no quedó rastro alguno de la matanza.

Confundido, sacudido, aturdido, el niño empezó a alejarse a paso lento. Sin saber a dónde ir, sin saber qué hacer.

Issei cayó de rodillas, agotado. Derrotado.

Habia perdido a Irina.


-Continuará en el próximo capítulo-

-Issei Gremory-


Nota aclaratoria: tsuguko significa "sucesor".