¡Por fin! El tan esperado encuentro.
Quiero agradecer a WidowSlayer por señalarme mis horrores de escritura. En mi defensa diré que esos capítulos fueron escritos a tempranas horas de la madrugada y mi mente no charchaba muy bien que digamos... ok not xD
DISCLAIMER: ASOIAF pertenece a George R. R. Martin, sólo la historia es mía (en su mayoría).
"Faded."
JARL
Había sido un día largo. Jarl siempre había querido ser un expedicionario, jamás le había gustado tener que quedarse mucho tiempo en un solo sitio. Y desde pequeño había entrenado su cuerpo para resistir cualquier empresa. Sin embargo, ése día deseó ser cualquier cosa menos eso. El constante ir y venir que había realizado durante el día, lo había dejado exhausto y aún no terminaba. Sin embargo, el sol ya se había ocultado y bajo tal clima era imposible continuar con sus viajes a las aldeas faltantes.
No había vuelto a hablar con Val desde la última vez que estuviera en Castle Black y siendo francos no tenía ganas de cruzarse con la misma. De hecho, no quería tener que mediar palabra con nadie. Así que decidió sentarse a la mesa de Jon Targaryen, seguro de que al muchacho no le molestaría un poco de compañía. Después de todo, ya no era tan popular en el castillo, al menos no de una buena manera y con la realeza ahí, seguro que estaba pasando un mal rato. Conocía al muchacho lo suficiente para saber leer entre sus fachadas, así que no tenía duda de que su estadía se había vuelto por demás incómoda.
-¡Has perdido la cabeza Arya!
De modo que fue toda una sorpresa ver aquella imagen, la princesa menor de los Stark sentada a la mesa con Jon Snow, envuelta con él en lo que parecía ser una acalorada conversación.
-No veo porqué te exaltas, fue una simple pregunta -respondió la chiquilla, inflando los cachetes y descansando el rostro en una mano, evidentemente molesta.
Jarl notó la paleta de emociones que invadían el rostro del príncipe y aquello casi lo dejó completamente pasmado, pero se recuperó rápido al escuchar la respuesta que dio el mismo en un tono por demás irritado.
-Cuál es mi color favorito sería una simple pregunta, preguntar qué hacen los hombres para darse "alivio" NO es una simple pregunta.
"Oh, esto suena interesante", se dijo, sentándose a la misma mesa que ellos a tan sólo tres asientos de distancia. Aunque no parecía que a ellos les importara algo más fuera del otro, aquello lo destanteó aún más. "¿Qué pasó mientras me fui?"
Arya entornó los ojos y luego miró suplicante a Jon.
-¿Entonces no vas a decirme?
-¿Necesitas preguntar? -fue la respuesta de él, todavía airado.
Arya dejó salir el aire de golpe, se cruzó de brazos y se hundió en la silla.
-Bien, le preguntaré a alguien más.
Los ojos de Jarl se abrieron en asombro, cuando detectaron la emoción que bailó por un segundo en el rostro del moreno. "Celos", se dijo, "y algo más", dedujo. Pero lo que más lo sorprendió, fue la forma en la que el mismo Jon borró aquella emoción para terminar dejando caer los hombros y suspirar en un gesto claro de derrota.
-Vas a ser el fin de mí, estoy seguro.
Los ojos de Arya se iluminaron tanto como la extensión de su sonrisa, inclinándose de nuevo hacia su compañero. Una vez más, Jarl notó el sonrojo en el rostro del chico.
-¿Entonces cómo es?
-No te lo voy a decir aquí. -Le reprendió con la mirada y hablando por lo bajo, dejándole en claro que aquél tema era privado.
"¿Cuántos años tiene?", se cuestionó de pronto. Preguntándose una y otra cómo fue que se había juntado esa pareja.
Arya contestó en el mismo tono susurrante.
-¿Entonces dónde? ¿En tu habitación?
Y Jon se exaltó al instante.
-¡Dioses, no! El castillo entero me mataría.
Arya elevó las cejas.
-Así de malo es ¿uh?
Jon negó con la cabeza, pero se notaba la sonrisa que luchaba por dominar sus labios.
-No tienes ni idea.
Arya volvió a cruzarse de brazos.
-Entonces no vas a decirme -concluyó.
Jon suspiró, Arya hizo un puchero. Y los dos se quedaron mirando a los ojos del otro. Jarl hubiera querido saber lo que pensaba cada uno, aunque resultaba evidente que ella estaba tratando de convencerlo incluso si no era plenamente consciente de que lo hacía; mientras que Jon luchaba por negarse y al mismo tiempo por buscar el modo de complacerla. Al final pareció dar con una idea.
-Dos años a partir de ahora te lo diré.
Tanto Jarl como Arya elevaron las cejas perplejos.
-Eso es mucho tiempo -se quejó.
Jon se cruzó de brazos, dejando los cubiertos sobre el plato.
-Tendrás que esperar.
Arya lo miró un instante más, pero Jon fue más listo y mantuvo los ojos cerrados hasta que por fin ella se rindió.
-Bien -dijo, Jon suspiró aliviado, y entonces ella agregó como en una advertencia. -Pero más vale que sea una buena respuesta.
-Intuyo que lo descubrirás por ti misma, incluso antes de que pueda decirte nada. -Le dijo sonriendo, ella le devolvió la sonrisa pero pronto ésta se desvaneció. Jon se dio cuenta al instante en que ocurrió el cambio. -¿Qué pasa?
-Robb dice que ya...
-No puedes seguir cenando conmigo -concluyó Jon, completando aquella frase.
Desde su lugar Jarl frunció el gesto al escuchar aquello, y supuso que los Stark tampoco conocían la verdad sobre Jon, aunque aquello le extrañaba sobre manera no era su asunto. Además de que estaba técnicamente espiando aquella conversación. Miró a su alrededor, nadie más parecía prestarles verdadera atención y aquello le extrañó aún más. "¿Cuánto tiempo llevan juntos?", se cuestionó, volviendo a mirarlos.
Jon suspiró antes de volver a sonreír, pero la sonrisa no alcanzaba sus ojos.
-Está bien, no te preocupes, tarde o temprano iba a pasar -le dijo.
Jarl sintió pena por el chico, sabía que él no era el tipo de persona que usaba su nombre para conseguir lo que quería y se notaba que quería bastante a la niña que tenía en frente.
-No es lo que crees -Respondió ella de inmediato.
Jon iba a negar o a burlarse, Jarl no lo supo con seguridad, porque antes de que pudiera hacer o decir nada Arya había puesto su mano sobre la del chico, con tanta naturalidad como si fuese lo más común del mano. Jarl sabía que no era así, Jon no tenía contacto con nadie, mucho mens ése tipo de contacto. El expedicionario les miró aún más atrapado por aquella escena, Arya había conseguido que Jon dejara de ser pesimista -aunque fuese sólo por ese momento- su mirada se fijó en la mano de ella sobre la suya propia antes de clavarse en los ojos de ella.
-En serio, no lo es. -Le dijo. -Confía en mí.
-Siempre.
Jarl no tuvo que ser parte de dicha escena, para descubrir que Arya había hecho presión en la mano de Jon en una clara súplica, así como el mismo Jon no había dudado en girar su propia mano palma arriba, para devolver el gesto. Bastaba con mirar el brillo en los ojos del muchacho para comprender que había caído por ella.
¿Cuándo había ocurrido todo eso?
-¿Qué pasa entonces? -cuestionó Jon, sin soltar la mano de Arya y a ella no parecía importarle, por el contrario, se veía complacida de aquél contacto.
-Bueno, Robb dice que ésta es una de las pocas horas en las que podemos estar todos juntos, así que... -su voz se perdió, agachó la mirada a sus manos entrelazadas. -Creo que está adoptando el papel de mi padre... y lamentablemente Sansa el de mi madre -gruñó. -Pero por una vez creo que tiene razón.
Jon sonrió comprensivo.
-Lo entiendo.
Jarl bufó, intentando no ser muy obvio. Sentía pena por el chico, quedaba claro que los dos habían entablado una especie de amistad que se llevaba acabo durante la hora de la cena y si perdían ése contacto, dudaba que pudiesen tener otro. Estaba tan seguro de ésto, que casi se atraganta con el vino cuando escuchó la proposición que hizo Arya entonces.
-Así que estaba pensando, ¿por qué no nos vemos al medio día, todos los días? Y antes de que digas nada, me tomé la molestia de revisar nuestros horarios y casualmente, los dos estamos libres entonces, hasta cerca de las tres de la tarde.
-¿Qué dirá Sansa de esta nueva idea?
"¿Qué diría Sansa, de hecho?", se cuestionó, lejanamente recordando que era la otra princesa Stark. Tosió un poco antes de recomponerse completamente, mientras escuchaba la respuesta de la niña.
-No seas bobo. No voy a decirle y-
-Yo tampoco. -Le interrumpió Jon, completando por ella. Jarl les miró incrédulo. Volvían a sonreírse como dos tórtolos. -Entonces, ¿dónde nos veríamos?
-Cerca del río que bordea el castillo, justo en el árbol corazón.
-No sabía que conocías el lugar.
-¡Arya!
Aquél encuentro había concluido, se dijo Jarl, al mirar al mayor de los Stark llamando a su hermana para retirarse del comedor, quedaban pocos en el mismo. Arya se había levantado corriendo hacia su hermano, intercambiaron un par de palabras mientras Jon los miraba de reojo; era fácil ver la incomodidad del muchacho, separarse de ella le pesaba.
"Oh, rayos; has caído hasta el fondo", rió Jarl para sus adentros y entonces Arya estaba de vuelta, apoyó una rodilla en la silla, dejando la otra en el suelo de puntita y recargando su peso en las manos apoyadas en la mesa, para poder inclinarse hacia su compañero.
-Tengo que irme, pero te veré ahí mañana, ¿está bien? -le dijo, pegando su frente a la de él. -Prométemelo Jon
Jon no despegó los ojos de los de ella.
-Lo prometo.
Y Arya sonrió al escucharle
-Buenas noches -le dijo.
-Buenas noches -contestó él.
Y al instante siguiente salió corriendo detrás de sus hermanos. Jon la miró partir hasta que ésta se perdió tras dar vuelta en el pasillo, y se apresuró a irse justo entonces. Jarl le miró con genuina curiosidad y una sonrisa divertida plantada en los labios.
Si bien quizá era muy pronto para decir que el chico estaba enamorado de aquella chiquilla, quedaba claro que al final ése sería su destino si seguía compartiendo tiempo con ella. Jarl sólo deseó que cuando el sentimiento floreciera, Arya sintiera lo mismo.
Había visto tantos muchachos ilusionados, como Jon, con el amor de una princesa (incluyéndose) y que al final habían terminado con un corazón roto. El chico ya sufrido bastante, y no creía que aquello terminase bien para él si acaso no fuera correspondido.
...
Al día siguiente, Jarl se preparó para terminar de hacer los encargos de las aldeas faltantes. El día prometía ser cálido y sin embargo, al final se retrasó por culpa de una reunión de consejo que duró horas -literalmente hablando-. Sólo hasta cerca del medio día consiguió desocuparse para ir en su empresa. Había visto a Jon caminar fuera del castillo, pero no le dio importancia.
No fue sino hasta que hubo salido él mismo media hora después, que recordó la charla que había "escuchado" la noche anterior.
-¡Oh! Eres Jarl, ¿cierto? -Arya estaba en medio de aquél páramo, había estado mirando en varias direcciones hasta que había notado su presencia. Jarl iba a preguntar cómo era que lo conocía pero la chica se le adelantó. -Estoy buscando a Jon, ¿lo has visto?
Jarl parpadeó, consciente de que debía de hacer el desentendido.
-Es un nombre muy común, prodría ser.
-Jon Snow, -le interrumpió ansiosa. -¿lo has visto?
Jarl siguió en su papel
-Oh, el bastardo.
-¡No vuelvas a llamarlo así! ¡Él no es ningún bastardo! -Pero ella lo calló de inmediato, en sus ojos brillaba una clara amenaza, que no pudo por más que asentir. "Dioses", se quejó, le sacaba dos cabezas a esa chiquilla en altura y aún con su baja estatura resultaba bastante intimidante. -Ahora bien, ¿sabes dónde está, sí o no?
Jarl se rascó la nuca, sintiéndose incómodo.
-Creo que se desocupó antes de lo previsto, lo vi salir del castillo rumbo al río que está cuesta abajo.
El rostro de ella cambió en un segundo a uno de angustia.
-¿Tan pronto?! ¡¿Y ahora qué voy a hacer?!
-¿Cuál es el problema m'lady?
-Le pedí a Jon que nos viéramos en el árbol corazón, pero no tengo idea de cómo llegar a él -Jarle le miró incrédulo, abriendo la boca en total perplejidad que seguro que ella adivinó lo que pensaba al respecto, pues de inmediato agregó -No digas nada, lo sé, ¿cómo pude quedar con él un lugar que ni siquiera conozco? -"¡Exacto!", pensó. -Pero es que estaba tan emocionada... Estúpida Sansa, todo esto es su culpa.
Jarl se llevó una mano al rostro para intentar controlar su temperamento, mordiéndose la lengua para no recriminarle absolutamente nada al respecto que al final no serviría más que para hacerla llorar y ganarse él mismo un castigo. Pero entonces notó la manera en la que lo estaba mirando y supo de inmediato que esa niña era todo menos inocente.
-Tú podrías llevarme -propuso, aunque sonaba más como una orden.
-No creo que sea apropiado, además tengo deberes -refutó.
-Te pagaré la cantidad que quieras, tengo totems que son muy valiosos
-¿totems?
-Estaré en deuda contigo siempre, sólo llévame por favor! -Pidió, hablando tan rápido que apenas y pudo entenderle. -No puedo dejar que Jon piense que le he engañado.
Pero fue esto último, lo que al final terminó convenciéndolo. Suspiró resignado.
-De acuerdo, pero tendrás que montar como una dama.
Arya miró la silla del caballo y luego lo estrecho de su vestido.
-¡Diablos! -Maldijo.
Jarl contuvo una risa.
...
Llegaron cerca del borde del río y Arya fue la primera en descubrir a Jon, se bajó del caballo incluso cuando éste todavía estaba andando.
-Hey! -se quejó Jarl, controlando por las riendas al pobre animal.
-Gracias, puedo seguir a partir de aquí -le dijo ella, echándose a correr después.
Jarl dejó salir a un gruñido, siguiéndola a pesar de lo que ella le había dicho, pero a paso mucho más lento. Vio a Jon de perfil sentado bajo el árbol, vio la melancolía otra vez dominando su persona, lo vio suspirar con resignación antes de ponerse de pie.
Y entonces vio a Arya lanzándose a Jon por detrás, tropezándose con una rama, asustando al chico en el proceso y cayendo de bruces al suelo.
-¡Qué demonios! -Se quejó Jon, mirándola al fin
-¡Ay! -gruñó Arya al caer.
-¡¿Arya?!
-Au... Hola Jon -le medio sonrió.
-¿Intentabas atacarme? -cuestionó él, entre irritado y confundido. Jarl supuso que estaba molesto por el evidente retraso.
-No realmente, en realidad quería darte una sorpresa -contestó contrita, sentándose como pudo -pero, creo que me lastimé el tobillo.
Jon saltó al instante al auxilio de la misma, la levantó en brazos y la acomodó sobre la base del árbol.
-¿En qué estabas pensando? -cuestionó con preocupación.
-Ya te dije, quería darte una sorpresa, iba a taparte los ojos hasta que adivinaras que era yo. -Confesó, haciendo un puchero después. -Aunque obviamente fue una mala idea.
Jon sonrió.
-Llegas tarde
Arya hundió los hombros.
-Me perdí
-¿No dijiste que conocías este lugar?
-Bueno, había escuchado hablar de él y he vivido toda mi vida en Winterfell así que...
Jarl rodó los ojos junto con Jon, sólo que éste último sonreía.
-Por supuesto; sólo tú me invitarías a un lugar que no conoces
-¿Qué se supone que significa eso?
-Que eres fascinante -dijo y luego añadió al ver que ella fruncía el gesto. -En una buena forma. Inquietante pero buena. -Arya lo dejó estar, sonriéndole también. -Déjame ver tu pie.
Jarl negó con la cabeza, él estaba a escasos metros de distancia de ellos y no parecían darse por enterados. Nunca antes se había sentido tan incómodo. Seguro era que pensaban que él era parte del paisaje, bufó.
-Por suerte parece ser sólo un golpe leve, nada de qué preocuparse, aunque será mejor que no lo muevas mucho. -Dijo Jon antes de suspirar con pesadez. -Esto complica las cosas
-¿Por qué? Eres fuerte y yo pequeña, no creo que sea tan difícil cargarme.
Jon le dedicó una mirada antes de explicarse.
-No me refería a eso, pero tendrás problemas si tus hermanos te ven conmigo, especialmente fuera del castillo.
Jarl vio eso como su entrada.
-Yo podría ayudar. -Les dijo haciéndose notar al fin.
Jon le miró por primera vez sobresaltado, Arya sin embargo respondió primero.
-Jarl! ¿Estabas espiando?!
-Difícilmente. -Mintió. -Me dirijo al sur; y ya que la señorita me ha jalado hasta aquí, -explicó, divertido de ver cómo la niña se avergonzaba bajo la mirada que Jon le dedicaba tras oír aquello. -Bien podría seguir por este camino. Y ofrecer mi caballo tan pronto haya terminado con mi enmienda.
El moreno se lo pensó.
-¿No será mucho problema?
Jarl sonrió de medio lado.
-Descuida muchacho, no sería la primera vez. Puedo guardar su secreto sin problema
Aquello era una indirecta que Jon entendió sin problemas, lo supo por la seriedad de su gesto; pero otra vez Arya saltó antes de que él pudiera hacer nada.
-Entonces te lo agradecemos mucho.
-¡Arya!
-¡Jon! -Repitió en el mismo tono. -No podemos ser descorteses -le dijo por lo bajo.
Otra vez Jarl fue testigo de aquél enfrentamiento de miradas, cuyo resultado ya sabía.
-De acuerdo, -soltó resignado y Jarl compartió la misma sonrisa de victoria que Arya -esperaremos aquí a tu vuelta.
-Me parece bien, no es seguro alejarse tanto de Castle Black -les advirtió, haciendo una reverencia -Señorita.
Se alejó de los chicos, decidiendo que ya había espiado bastante, con la misma sonrisa divertida de anoche en sus labios.
...
Un par de horas después se dirigía de regreso a Castle Black, cansado y con hambre, por fortuna sólo le faltaba un viaje. Estaba a punto de irse por el camino de siempre cuando recordó su promesa a aquellos dos tórtolos.
Suspiró.
Esta vez tenía pensado ser más honorable y no espiarlos, sino presentarse desde el principio. Era lo correcto, pensó, al tiempo en que escuchó la risa de ambos viajar en el aire antes de mirarlos, los dos tenían la vista fija en el rostro tallado en el árbol corazón.
-Te dije que lloraban
-Ya lo veo. ¿Por qué te gustan tanto?
Arya sonrió con un brillo de misticismo en sus ojos.
"Oh bueno", pensó Jarl, era su culpa por no darse cuenta de su presencia, se convenció; quedándose oculto entre los árboles, mientras les escuchaba charlar.
-De donde vengo son considerados deidades antiguas. -Dijo Arya al fin. -Sé que tú vienes del otro lado del océano, pero eso no significa que no estemos unidos como familiares.
Oh, ¿la pequeña sabía la procedencia del príncipe? Aquello sonaba interesante.
-Lo haces sonar como un cuento de hadas -refutó Jon con risa en sus palabras.
-Por eso quise verte aquí, para que descubrieras a través de esas escalofriantes lágrimas -dijo haciendo gestos en lo último, -que no es una fantasía
Jon dejó salir una carcajada limpia y Jarl se sorprendió con el gesto. Era la primera vez que lo escuchaba reír.
-Explícamelo bien entonces -le pidió.
-Hace dos noches me dijiste que un familiar tuyo pertenecía a Winterfell
¿Cuánto le había contado el príncipe Targaryen a la princesa Stark? ¿Se daría cuenta el mismo de lo mucho que se estaba abriendo ante ella?
-Sí, ¿qué con eso?
-Descendemos del mismo hombre, según las leyendas norteñas.
A Jarl el corazón se le saltó un latido. Conocía aquella historia, pero jamás imaginó que una princesa Stark compartiera su folklore de aquella manera tan abierta.
-Hace mucho los ándalos llegaron a este continente y conocieron a los niños del bosque, ellos les enseñaron la vida de estos campos de invierno y la civilización que aquí se desarrolló son los que conocemos como la gente del pueblo libre. Años después cuando las conquistas de Aegon el grande comenzaron, hubo una división en el pueblo libre y entonces surgió Winterfell. Hubo muchos cruces de sangre, pero en algún punto un rey salvaje se juntó con una princesa de Winterfell y el hijo de ambos fue el primer rey del Norte. Por eso, técnicamente todos somos hermanos. Incluso los que están del otro lado del océano.
Jarl esperaba volver a escuchar reír al muchacho, pero no fue así.
-¿Segura que no te inventaste este cuento?
La seriedad en sus palabras, le hizo notar lo mucho que el muchacho deseaba que aquello fuese cierto. Lo mucho que añoraba por sentirse parte de algo. Y se cuestionó una vez más si su soledad había empezado realmente desde su llegada a Winterfell o si era algo que lo acompañaba desde su nacimiento.
-No recuerdo muchas partes, por lo que debe de sonar bastante austero y quizá hasta ridículo, pero eso no significa que no sea cierto. -Refutó ella con vehemencia. -Mi padre me contó estas leyendas, aunque él era un mucho mejor narrador que yo.
Hubo un corto silencio tras aquello, y Jarl se obligó a no voltear, suficiente hacía con escuchar la conversación.
-¿Por qué me estás contando todo esto? -cuestionó Jon al fin, su voz sonaba cansada y distante.
-Porque quiero que te des cuenta que no estás solo.
Aquello tentó demasiado su curiosidad, Jarl se asomó por entre los árboles y los miró por fin. Los dos estaban sentados de frente al otro, bajo el árbol. La niña tenía las manos de Jon en las suyas.
-Si la leyenda es cierta, entonces dado tu linaje, eres uno más de los hijos del primer rey del Norte, igual que yo. Lo cual nos hace hermanos. Tienes una familia aquí. Yo soy tu familia.
-Arya -intentó refutar él, con el gesto abatido.
-No lo digas. -Pero ella le silenció tapándole la boca con una mano. Y luego recargó su frente en la de él, como le había visto hacer en el comedor la noche anterior. Tenían la mirada clavada en la del otro. -Dijiste que siempre confiarías en mí, así que debes confiar en esta leyenda también, dado que yo creo en ella.
Jarl supuso que Arya había visto la aceptación del chico, pues dejó que el chico le apartara la mano con la que le tapaba la boca.
-¿Deberé empezar a llamarte hermanita a partir de ahora?
Arya sonrió complacida.
-No me molestaría, sólo no lo digas delante de mis hermanos; especialmente de Rob, es bastante celoso con esas cosas.
-¿Por qué tendría que ponerse celoso?
-Porque eres mi mejor amigo, y ahora que también serás mi hermano eso haría que fueras mi favorito -le explicó. -Y Rob no puede lidiar con la competencia, mucho menos con la derrota. En ese aspecto es igual a Sansa.
-Bien, lo mantendré en secreto entonces.
Jarl comenzó a avanzar hacia ellos, decidiendo que ya había escuchado suficiente y que además ya era tarde. Siguió observando aquella escena mientras se acercaba a ellos.
-¿No te molesta?
-Me emociona demasiado el saberme tu favorito como para pensar en molestarme siquiera.
-Sabía que dirías eso.
-¿Cómo sigue tu pie?
-Bien, supongo. Ya no me duele, aunque creo que lo hará una vez me levante.
-Jon Snow, señorita -Les interrumpió.
Y Jarl casi fue capaz de ver la burbuja que envolvía a los chicos romperse en ese instante.
Arya le miró consternada.
-¿Ya es hora? -cuestionó.
El hombre le dedicó una sonrisa.
-Me temo que sí. -Asintió, tratando de no reírse por aquél puchero.
Volvieron al castillo hablando de cosas sin importancia. Para su buena fortuna, lograron entrar por una de las torres sin llamar mucho la atención. Ninguno de los hermanos de la chica estaba presente en el patio; así que Arya no se contuvo cuando se despidió con un abrazo, consiguiendo que Jon volviera a reír.
-Nos veremos mañana, -Le dijo y luego se agachó, acercando su boca al oído de ella.
Jarla no tuvo que acercarse para saber que lo que le había susurrado había sido un "hermanita". Sin embargo, sí le sorprendió ver entonces el rubor en las mejillas de ella.
Oh sí, a Jarl ya no le quedaba duda. Esos dos estaban destinados a enamorarse el uno del otro. Pero si ese amor tendría un final feliz o uno trágico... eso, ya no podría adivinarlo.
A/N: Son cinco años de guerra, así que es normal que haya saltos de tiempo (algunos muy marcados), pero van con justa razón. También, si hay alguna interacción en específico que te gustaría leer, mándame inbox y me pondré manos a la obra. Ésta parece que será una de mis historias más largas, espero (al menos de momento).
