En respecto al relato que Arya narró dos capítulos atrás, les recuerdo que esta historia NO sigue ni el orden ni el sentido de las guerras del mundo de asoiaf. Yo las acomodo de modo que funcionen con mi historia xD
DISCLAIMER: ASOIAF pertenece a George R. R. Martin, sólo la historia es mía (en su mayoría).
"Faded."
MEERA
A mediados de la primavera, Meera Reed llegó al Muro. Después de que Eddard Stark fuese coronado rey, se había mantenido cerca de su padre; moviéndose en la dirección que él lo hiciera. Habían investigado la muerte del Rey Brandon durante su estadía en Riverlands y habían descubierto a los traidores. Meera había ayudado a su padre a dar con los mismos y a llevarlos delante del rey Eddard para que decidiera el destino de los mismos.
La familia de Reed eran militares, de modo que no era sorpresa el que Meera fuese entrenada de la misma manera. Sin embargo, apenas tenía 11 años; y cuando Howland se dio cuenta de que aquél complot estaba relacionado con la guerra del otro lado del Narrow sea, tomó la decisión de mandar a su hija al Muro. No podía seguir acompañándolos en aquella empresa.
La niña se había quejado, desde luego, pero había sido en vano. Había llegado al atardecer y se había desplomado en su cama casi al instante, durmiendo de corrido hasta el día siguiente. Por la mañana tomó el desayuno en su alcoba. Lo cierto es que estaba enterada de que el Muro (mas que una línea divisoria), era en realidad un fuerte militar, donde se entrenaba el ejército de Winterfell -ahí radicaba la fortaleza del mismo-; así que no tenía mucha emoción por estar en él. Por eso, bajó tarde al patio principal de Castle Black, rumbo al salón del mismo.
Meera ya había estado ahí antes, cuando su familia los inició en el entrenamiento militar.
-¡Meera!
Por eso fue toda una sorpresa ver tantos niños de alta cuna, y aún más a los herederos a la corona.
-Sansa, no esperaba encontrarme contigo tan pronto. -Le dijo, cuando ella le envolvió en una efusivo abrazo.
Sansa sonrió. Parecía la reina del castillo, se dijo Meera.
-Lo sé, el Muro es enorme y hay demasiadas torres y casas, pero Castle Black es el principal refugio de los niños de la corte.
Meera entornó los ojos.
-Debí suponerlo.
-¿Acabas de llegar?
-Ayer por la tarde, pero estaba exhausta.
Sansa asintió, con un gesto de su rostro que a Meera le recordó a Lady Catelyn, la reciente nueva reina de Winterfell.
-Te entiendo, es una larga distancia desde Winterfell, después de todo. -Dijo. -Bran estará feliz de verte.
-¿Dónde está ahora?
Sansa la tomó del brazo.
-¿En dónde más? En clase -contestó.
Meera abrió los ojos como platos. Su padre no le había dicho nada de aquello.
-¿Clase? ¿Tenemos que continuar con la escuela aquí?
Sansa dejó salir una risa cantarina, mientras comenzaba a avanzar en dirección al salón, obligando a la chica a hacer lo mismo.
-Pues claro, ¿qué más podríamos estar haciendo?
Meera negó con la cabeza, ligeramente enfadada.
-Por supuesto.
-Ven, te llevaré con el maestre.
Sansa hizo más que llevarla con el maestre. Le dio un tour por todo Castle Black, que realmente no había necesidad, considerando que Meera conocía aquél lugar mucho mejor que la misma Sansa. Pero no se atrevió a decirle a nada. Dadas las circunstancias y la personalidad de la pelirroja, era normal que hubiese tomado el papel de anfitriona que era tan característico de su madre. Seguro que la joven extrañaba su hogar incluso si no lo decía. Así que se dejó arrastrar por los pasillos, escuchando a su compañera hablarle de las salas que les presentaba y los niños de las diferentes casas ahí reunidos, incluyendo los del pueblo libre.
Y sin embargo, cuando dieron la vuelta por los establos, Meera habría jurado haber visto a Arya escondiéndose entre el heno. Aquello no le resultaba extraño, sino el hecho de que se estaba escondiendo en compañía de un muchacho que definitivamente era más grande que ella, aunque quizá no tanto como Robb y Theon. Pero además de todo estaba riendo junto con el mismo.
Si bien Arya hacía las amistades más extrañas, aquello parecía más un encuentro romántico que una sesión de juegos. "¿Desde cuándo a Arya le gustan los chicos?", se preguntó. Pero una vez más no se atrevió a decirle nada a Sansa.
...
Para cuando el día estaba por terminar, Meera estaba exhausta. Se había dado una ducha temprano, tras terminar sus "dichosas" clases; y había tomado una siesta después. Acababa de despertar, cuando Sansa había ido a buscarla a su habitación, invitándola a que bajara a cenar con el resto de la familia Stark.
-Tienes que sentarte a nuestra mesa -le había dicho.
Las dos chicas habían platicado un poco más, mientras Sansa le preparaba "el mejor atuendo" para esa noche. Eran bobadas para Meera, pero nunca le había gustado hacer enfadar a Sansa, la chica era aún más irritante cuando se enojaba.
Minutos después estaban entrando al salón. Meera miró alrededor, sintiendo extraño el ambiente al verlo lleno de niños, cuando en sus anteriores visitas eran soldados los que comían allí. Se preguntó en qué parte del Muro estarían ahora. Tomaron su comida y se sentaron a la mesa, entonces la joven reparó en la ausencia de los miembros faltantes.
-Falta Rickon
Robb le sonrió al escucharla, mientras tomaba asiento en el medio de la mesa.
-Él duerme temprano, no te preocupes por él.
Meera le devolvió la sonrisa, y luego vio el asiento vacío al lado del de Sansa.
-¿Dónde está Arya?
-Esa niña -se quejó la pelirroja, comenzando a revolver su comida. -Estaba tan sucia después de jugar en la nieve, que se quedó tomando un baño. Bajará a cenar en cuanto termine.
Meera asintió. Y se limitó a empezar a comer. Pero entonces, Bran se sentó molesto, gruñendo por lo bajo, empezó a machacar aún más el puré de papas.
-Bran, ¿estás bien?
Bran no le miró, se dedicó a seguir destrozando su comida con odio en los ojos.
-Lo está haciendo a propósito.
Meera le miró confusa, preguntándose quién sería ahora la persona menos favorita de Bran.
-¿Quién está haciendo qué a propósito?
-Arya. -Contestó con más fuerza de la necesaria, mirándola por ese breve instante. -Desde que llegamos ha entablado una especie de amistad con el chico Snow -declaró.
-¿El refugiado de ESSOS? -Bran asintió, volviendo la vista a su comida. -¿Por qué te molesta?
-No es que me moleste. No del todo al menos. -Suspiró con pesadez. -Mira, en un principio no era nada grave. Compartía la cena con él, hasta que Robb nos pidió a todos que reserváramos esta hora para estar juntos; dado que los deberes de cada uno nos mantienen alejados. Pensé que ahí terminaría, pero entonces, descubrí que comenzó a quedar de verse con él en sus horas de descanso.
-Suena lógico, si consideras que Arya suele hacer amistades con facilidad y le gusta mantenerlas.
-Sí, pero salen del castillo. -Refutó interrumpiéndole. Meera abrió los ojos con sorpresa, seguro que Bran notó lo que ella estaba pensando, porque de inmediato continuó. -Se van hasta el borde del río, justo a la altura del árbol corazón. Está poniendo en peligro a mi hermana, además de que es muy grande para que juegue con ella.
Aquello sacó a Meera de su anterior estupor.
-Yo soy más grande que tú.
-Es diferente.
-¿Cómo así? -cuestionó, cruzando los brazos.
Bran rodó los ojos con fastidio.
-Te conozco de toda mi vida, tu hermano y yo éramos mejores amigos; nuestras familias se conocen por años.
"Esto me suena a un berrinche", pensó la chica, recordando que antes de venir al Muro, Bran creía que Theon era el usurpador de su familia. -Bien, ¿y qué más? Por lo que veo no le ha pasado nada hasta ahora. -Hizo notar.
Ninguno de los otros Stark le habían dicho nada sobre Jon Snow. Y aunque no era de extrañarse, si el muchacho se estaba llevando a Arya fuera de Castle Black, creía que al menos Robb debería de estar enterado. Aquello no era algo para pasar por alto.
-Sé lo que estás pensando -inquirió Bran, aunque Meera lo dudaba, -pero deberías verla, está cambiada. Y no es sólo eso. Quizá no me molestaría tanto, pero es que ahora también han incluido a Rickon.
La joven volvió a abrir sus ojos en renovada sorpresa.
-Eso suena bastante increíble, considerando que tu hermanito es un salvaje.
-Lo sé, pero es como si lo hubiese domesticado. -Se quejó. -Juega con él incluso cuando Arya no está con ellos y me preocupa.
Meera le miró incrédula. Quizá Bran sólo estaba exagerando.
-¿Cómo sabes todo esto?
-Porque Rickon me lo dijo. -Admitió. -Le dice hermano además. "Mi hermano Jon".
Meera pudo apreciar entonces, cuánto le dolía todo eso a Bran; que siempre se había sentido diferente del resto. Lo cual es normal en una familia grande, pero Bran tenía ganas de ser como Robb y eso implicaba el tener a alguien que le admirara a él mismo también. Razón por la que siempre competía con Arya, aunque a Bran le hacía falta perseverancia en ese aspecto. A su parecer al final siempre se rendía ante su hermana porque le resultaba demasiado tedioso tener que seguir compitiendo en todo por la admiración de Rickon.
Al pensar en esto, Meera entendió porqué le molestaba el que alguien que no fuera su familia se ganara la admiración del chico con tanta facilidad.
-Es algo serio entonces.
-Lo es. -Asintió, devorando un pedazo de carne de cerdo. Hablaba mientras comía,denotando en ese sencillo gesto lo molesto que estaba. -Y ahora, desde que el año empezó, pareciera no serles suficiente el que compartan el medio día.
-¿Por qué lo dices?
-Arya lleva días llegando tarde a cenar. Y adivina ¿quién también llega tarde?
Meera elevó las cejas. En un gesto tan parecido al que una madre haría en reproche a su hijo.
-Estás insinuando que están juntos.
-Sé que lo están. -Declaró.
-Pero, Sansa dijo que-
Bran le interrumpió.
-Sé lo que dijo Sansa, pero es Arya.
La apremiación con que lo dijo, evitó que Meera alegara más. Entendía muy bien lo que El Niño había querido decirle.
"Ella encuentra el modo de salirse con la suya", se recordó.. -Me intriga conocerlo. -Dijo tras un instante de silencio y Bran le miró irritado, con un gesto de incredulidad en su rostro, tan marcado; que Meera tuvo que contener una risa. -Bran, quizá estés exagerando. Sé que tiendes a ser desconfiado de los que se acercan a tu familia, te pasó lo mismo con Theon y no veo que te siga molestando su cercanía con Robb.
-Eso fue porque malinterpreté a Theon. -Respondió al instante. -Había cosas que él no había compartido con nadie más que con Robb. Sé que fue infantil de mi parte. Pero Theon es un invitado de la casa Stark
-Refugiado Brann, que ante los ojos del mundo es también un rehén. -Le corrigió.
A veces se olvidaba de que Bran era a penas un crío.
-No voy a darle oportunidad a este sujeto Meera. -Sostuvo. Sus palabras teñidas con el desprecio que sentía. -Los rumores dicen que es un hijo bastardo del rey loco.
-Me suena improbable. -Contestó ella rodando los ojos. Todos sabían que el rey loco era senil. -Sería más fácil que fuera hijo de alguno de los amos de Meereen.
Bran sacudió los hombros restándole importancia.
-Da igual, no deja de proceder del enemigo.
-No vas a imponerme tu postura, ya te equivocaste una vez. -Le advirtió, logrando que el niño no pudiera refutarle nada. -Voy a conocerlo y decidirlo por mí misma Brann. -Declaró, dando un trago a su bebida.
Estaban por continuar con la cena, Bran evidentemente resignado; cuando un murmullo de risas se escuchó fuera del salón, seguido del sonido de pasos presurosos. Meera estaba entrenada para escuchar a posibles intrusos y Brann había estado al pendiente de los chicos, de modo que fueron de los pocos que notaron su llegada.
Meera vio de nuevo al muchacho de rizos negros que había visto en los establos. Arya estaba con él. Tambaleándose entre risas y secretos compartidos en voces a susurros. Con los rostros casi pegados el uno al del otro. Y las manos enlazadas. El muchacho le sacaba dos cabezas de altura a la niña, pero eso no era impedimento para que los dos quedarán casi a la misma altura. Él se inclinaba hacia ella hasta casi envolverla en su figura. Se dijeron algo más mutuamente, antes de que se separaran y fueran en caminos diferentes. Arya avanzó por la entrada bajo la que habían compartido ese momento, mientras que Jon siguió derecho por el pasillo para entrar por el siguiente arco; hacia la mesa en la que cenaba solo.
Era tan chocante lo mucho que se parecían, que Meera casi pasa por alto una característica compartida entre los dos aquella noche...
Los dos tenían el pelo mojado.
Arya llegó hasta la mesa y se sentó entre ella y Sansa, mirando de soslayo en dirección a Jon, sentado a cuatro mesas al fondo. El muchacho hacia lo mismo que ella, sonriendo con picardía.
Meera miró perpleja a la niña de diez años a su izquierda, "¿cuándo fue que te volviste como Sansa?", quiso cuestionar, y no lo hizo tan sólo porque se percató de que Arya no se daba cuenta de cómo estaba actuando.
Se mordió la lengua, a su derecha Bran volvió a gruñir.
-¿Qué te dije? -le susurró al oído entre dientes.
Ahora más que antes quería conocer a Jon.
...
Al día siguiente Meera estaba lista para empezar su investigación sobre el "príncipe bastardo", como se le conocía ahí en el Muro. Sin embargo, tuvo que cumplir con sus labores primero y eso incluía seguir con la improvisada escuela a la que todos los niños refugiados estaban obligados a cubrir.
Pasado el medio día, estaba por darse por vencida cuando encontró a Theon en el patio atrás de la cocina; Rickon estaba a sus pies haciendo un puchero mientras el rubio intentaba en vano levantarlo del suelo.
Meera se acercó a ellos.
-¿Qué haces con ese pobre niño?
Theon se sobresaltó.
-Meera, me sacaste un susto -le reclamó.
La chica ahogó una risilla.
-Culpa a tu conciencia.
Theon puso los ojos en blanco.
-Intento llevarlo de regreso a la biblioteca, donde Brann y la septa lo esperan -explicó, dedicando una mirada al niño a sus pies.
-Quiero ir con Jon -se quejó el aludido.
-Imposible, pequeño. Tu hermano fue claro en decir que no puedes seguir escapándote de tus clases.
-Pero Jon! -Volvió a rezongar.
-Jon Snow está ocupado. -Le cortó tajante. Rickon se calló al instante. -Deberías saberlo, Arya no está con él. Ahora vamos.
Más resignado que convencido, Rickon se dejo cargar por el muchacho, Meera le miró maravillada y se decidió a acompañarlos.
-Se te da bien los niños. -Le dijo al salir de la cocina.
-Lo que pasa es que hace mucho que le perdí el miedo a éste. -Respondió.
Justo entonces, la Septa llegó corriendo por el pasillo.
-Rickon, ahí estás. -Exclamó entre aliviada y molesta, tomando al niño de los brazos de Theon.
Lo que siguió fue una reprimienda de la mujer hacia el pequeño y miles de agradecimientos dirigidos al rubio que lo había llevado de vuelta. Meera miró a Theon entonces, estaba más guapo que la última vez que lo había visto y se preguntó si Sansa ya le habría dicho que le gustaba o si seguía negándolo. Quizá hasta Jeane Poole ya habría tenido un avance con él.
A pesar de la condición del muchacho, era bien sabido que Lord Eddard le tenía en alta estima, del mismo modo que su hijo Robb; así que el resto de la familia Stark y los criados del castillo estaban obligados a sentirse de la misma manera. Theon era un refugiado, que los Stark trataban como invitado y que ante el mundo, no era más que un simple rehén de guerra; esto último claro para mantenerlo a salvo (incluso si ponía en una situación precaria a todo Winterfell).
Quizá fuera por eso que Meera recordó a Jon Snow, otro refugiado de la realeza al que Bran detestaba por la cercanía de ésta a Arya y a Rickon, pero principalmente a Arya. Siendo como era el rubio que caminaba a su lado, era seguro que podría hablar con él respecto al tema, así que soltó sin más...
-Theon ¿Qué sabes de Jon Snow?
El chico se detuvo de golpe, mirando a su alrededor, asegurándose de que no hubiese "oídos" cerca, se dio cuenta ella. Y su curiosidad por el pelinegro creció considerablemente. Theon le miró al fin, había urgencia y apremiación en su voz.
-¿De dónde viene esto?
-Brann está preocupado.
El rubio bufó con molestia, "por supuesto", parecía querer decir. Aunque quizá fuera alguna maldición hacia su amigo, Meera no podía decirlo.
-¿Cuándo Brann Stark no ha sospechado de alguien?
-Por eso te estoy preguntando a ti. -Contestó ella con seriedad.
Theon debió notar la importancia de ese tema para ella, puesto que tras un largo silencio en donde parecía estar analizándola, terminó asintiendo para después jalarla de la mano.
-Ven para que puedas verlo por ti misma. -Le dijo.
Y comenzaron a andar por los pasillos hasta salir al patio principal, cruzándolo en dirección a la torre más alta de Castle Black.
-¿Por qué me traes a la torre del rey? -cuestionó tan pronto entraron por el umbral de la misma.
Theon la guió hasta las escaleras y comenzaron a subir.
-Tendremos que pretender un poco. -Le dijo.
Aquello la confundió aún más, pero no dijo nada. Subieron hasta el último nivel, hasta las habitaciones de los herederos directos al trono. Meera sabía que en otra época, había sido hogar de familias reales de guerreros, con las alcobas de sus segundos al mano conectados por pasillos secretos; pero le extrañó que Theon conociera dichos pasajes.
-Espera. -Le instó el chico, levantando un tapiz para descubrir un camino oculto tras una disimulada puerta de madera que estaba pintada como si fuera roca maciza en realidad. -Listo.
Los dos se escurrieron por éste, bajaron un nivel y se asomaron por el resquicio de la siguiente puerta. Apenas el espacio suficiente para poder espiar. Del otro lado, tres hombres con uniforme militar estaban discutiendo mientras veían un mapa desplegado sobre una mesa. Meera reconoció al hombre con las tres barras en su pechera que le marcaban como el general al mando.
-Ser Barristan, ¿qué está haciendo aquí?
Por detrás de ella Theon sonrió con sorna.
-Sabía que lo reconocerías. Está protegiendo a Jon Snow.
Los ojos se le abrieron como platos, y le miró incrédula.
-¿Protegiéndolo? ¿Quién es realmente él? -cuestionó, volviendo la vista a aquella habitación.
Theon estaba de pie atrás de ella, le sacaba una cabeza de altura y sintió su aliento por encima de su cabeza.
-Dicen que es un refugiado de Essos, y aún así tiene el apellido Snow que sólo se da en ésta región del norte de Westeros. Así que pensé, o es un disfraz o ciertamente tiene sangre norteña. Pero el hecho de que proviene de Essos es algo que se ha sabido desde su llegada.
Sólo entonces, Meera advirtió que los colores de los uniformes eran de Valyria.
-¿Estuviste aquí entonces?
-No. Llegó antes que nosotros. Lo que me hace pensar en el invitado especial de Lord Eddard Stark, hace unos años. Solamente alguien con sangre de dos naciones de continentes opuestos se conoce.
Meera ya no tuvo duda al escuchar aquello, ella tenía la misma sospecha, después de todo.
-Estás insinuando que viene de Valyria.
-Sólo estoy adivinando. -Se excusó él. -No tengo modo de probarlo, pero si lo que pienso es cierto... el chico es un Targaryen, el hijo de Rhaegar nada más.
Ambos se despegaron de aquella abertura, los hombres habían terminado de discutir y parecían dispuestos a irse. Era mejor que ellos hicieran lo mismo.
-¿Lo sabe Robb?
Theon negó con la cabeza, con un gesto de frustración en el rostro.
-Ninguno de los Stark ha indagado en el tema, ni siquiera Arya, lo cual ya es decir mucho. -Se burló. La menor tenía siempre la habilidad de hacer las amistades más extrañas, se recordó. -Los conoces, todos son ingenuos en cuanto a la guerra y los temas políticos. Lord Stark lo sabía, por eso los mandó al Muro. Las misiones en este lado son menores, pero servirán para que comiencen a abrir los ojos sin que tengan que correr verdadero peligro.
Meera asintió, comenzando a subir los escalones que los llevarían de vuelta a la habitación de Theon. Sabía que lo que había dicho era cierto, lord Eddard Stark estaba inclinado a la crianza de sus hijos alejados del tumulto de la guerra; lo cual quizá ahora no había resultado ser tan buena idea. Aunque sabía que cualquiera de los chicos Stark habían aprendido a defenderse ante cualquier posible amenaza (incluida Sansa), ninguno de los chicos se habían enfrentado jamás al verdadero peligro. ¿Qué tal si no reaccionaban como se suponía que lo hicieran? Y entonces reparó en lo que Theon no había dicho.
-¿No vas a decírselo a Robb entonces? -le cuestionó, tan pronto llegaron a la habitación del rubio.
-No me corresponde, y como te dije, sólo estoy adivinando. -Recalcó lo último. Se notaba que no quería verse envuelto en algo que podría terminar siendo sólo un rumor. -Puede que el verdadero príncipe se esté escondiendo en otra parte y éste sea sólo un señuelo. No sería la primera vez.
"Ciertamente, no sería la primera vez", pensó. -Quién diría que Brann tendría razón en preocuparse esta vez.
-Brann es un idiota -soltó él al instante.
-¡Theon!
-Lo es. -Le dijo, con el mismo timbre que ella había usado. -Puede que sea maduro para su edad pero todavía es un niño.
Meera no tenía forma de refutar aquello, así que cambió el tema.
-¿Hace cuánto llevas con estas sospechas?
El aludido sonrió con algo parecido a la vergüenza.
-Me apena decir que tan sólo un par de semanas después de Rickon comenzara a relacionarse con él también.
-¿También te preocupó la seguridad de Rickon?
-Si te soy franco, no. Ese niño es un salvaje. -Declaró, haciéndola sonreír al instante. -Quien me preocupó fue Arya. La vi entrar a la habitación de Jon a entradas horas de la noche.
El rostro de ella se enserió entonces, el corazón se le oprimió en el pecho.
-¿Y no dijiste nada? -reclamó, subiendo la voz una octava.
-Estaba en una situación algo complicada. -Se excusó, pero ella pudo ver a través de su fachada.
-¡Estabas con una mujer! -adivinó, sabiendo que tenía razón.
-Sí bueno, un hombre tiene necesidades. -Balbuceó, antes de recomponerse. -Y por otro lado, Arya jamás me ha tratado mal, quise resolverlo de otra forma, antes de decidir si se lo decía a Robb o no.
-¿Hablaste con Jon?
-Algo así... fue más como una práctica de tiro, seguida de un enfrentamiento "amistoso" de judo. Arya estuvo presente. Después Rickon. -Explicó, en su voz no había molestia, sino algo parecido a la picardía, como si recordar aquello le divirtiera. -Te lo digo Meera. Jon no es malo, no lo es. Es desesperante algunas veces, es demasiado ingenuo y está claro que Arya lo tiene comiendo de su mano. Pero es bastante bueno. Sin embargo, no me corresponde a mí hablarlo con ninguno de los Stark.
Meera sopesó lo que le dijo. Ella había pensado igual, después de todo. Incluso después de ver a Arya y a Jon compartiendo el cabello mojado cuando se suponía que la menor debía haber estado en su habitación tomando una ducha; aquello pintaba mal y cualquiera podía mal pensarlo. Pero se trataba de Arya. Y Meera sabía que la niña jamás haría el tipo de cosas que probablemente Bran o Theon, e incluso ella habían llegado a sospechar.
Al final suspiró y le miró agradecida.
-Gracias por mostrarme.
Theon asintió.
-No lo menciones.
Y no lo hizo. Ni siquiera cuando esa noche, Arya volvía a llegar tarde; otra vez en compañía de Jon compartiendo la misma risa de la noche anterior y quizá hasta los mismo secretos. Bran seguía molesto, Theon fingía no darse cuenta -incluso cuando se empeñaba en mantener distraído a Robb y a Sansa cuando Arya llegaba-, así que Meera sonrió haciendo lo mismo.
No era su problema. Se convenció.
...
Dos días después, llegó una caravana al Muro llena de provisiones. Meera salió corriendo a recibirla en cuanto reconoció a uno de los expedicionarios.
-¡Jarl!
-¡Meera! -El chico la reconoció al instante, abrazándola como saludo. De pronto su semblante se tornó serio. -¿No me digas que hay problemas en Winterfell?
La aludida negó con la cabeza.
-No, nada de eso. Me mandaron de Riverlands, ahí es donde está el conflicto ahora. Ha sido una masacre. -Se lamentó.
-Sí, escuché lo que pasó, aunque no podía creerlo. -Suspiró. -Se está saliendo de control.
-Pero seguimos a salvo, de momento. -Habló una voz por detrás de ellos.
-Theon -saludó el moreno.
El rubio se acercó y le habló a voz baja, aunque Meera pudo escucharles sin problemas.
-¿Trajiste lo que te pedí?
-¿Tienes el dinero?
-Obviamente.
La joven rodó los ojos irritada, seguro que aquello que Jarl le había entregado en la mano, era algo para asegurarle al rubio el poder seguir teniendo encuentros, sin tener que preocuparse por posibles bastardos.
De pronto el ruido de voces femeninas le llamó la atención del otro lado del patio. Un grupo de chicas del pueblo libre estaban claramente burlándose del grupo de niñas de Winterfell que se estaba ejercitando entonces bajo la instrucción del profesor de deportes. Las niñas se veían contrariadas, salvo por Arya a quien nunca le había molestado lo que pensaran los demás de ella (al menos no lo demostraba en público). Pero Meera notó a la belleza rubia que sobresalía en ese grupo de "salvajes" y aún más cómo la mirada azul se clavaba en la princesa del Norte con algo más que simple molestia.
-¿Quién es ésa? -cuestionó en voz alta.
Los dos chicos por detrás de ella siguieron la dirección de su mirada. Jarl contestó antes que Theon.
-La princesa de los salvajes. -Dijo con algo parecido a la burla.
Y quizá realmente se burlara si se consideraba que el pueblo libre no tenía reyes.
-¿Tiene un problema con Arya?
-Algo así.
Meera suspiró.
-Me extraña.
Theon dejó salir una risilla.
-No debería, esas cosas son demasiado obvias.
La joven le miró exasperada.
-Apenas llevo una semana aquí.
Theon cayó en cuenta entonces. Pero fue Jarl quien habló.
-Oh es cierto, entonces supongo que debe ser algo confuso.
Los chicos compartieron una sonrisa y Meera cruzó los brazos molesta.
-¿Van a explicármelo?
Otra vez los chicos compartieron una mirada antes de contestarle.
-Val siente envidia de Arya -le dijo Theon.
-¿Por qué?
-Por su relación con Jon Snow. -Completó Jarl.
"¿Celos?", se preguntó Meera. Debía admitir que Jon era bastante apuesto, pero Robb le ganaba con facilidad en cuanto a facciones, incluso Theon se veía más como un hombre mientras que el moreno tenía facciones de apenas un chiquillo. Y la supuesta princesa Val, era demasiado hermosa como para tener gustos tan simplones. Aunque a veces, le habían dicho sus padres, el amor podía ser bastante ciego, se recordó.
Jarl se le acercó entonces, frotándose las manos y con un aire de picardía en los ojos.
-Es un chisme bastante jugoso. Te lo contaré si me ayudas a arreglar el cargamento.
-Seguro. -Asintió.
Y vaya que había sido un chisme jugoso. Digno de una de las historias de Sansa, se dijo. Quizá aquello no pintaba de triángulo amoroso, pero se parecía bastante. Val, estaba enterada de la verdadera identidad del pelinegro, habiendo llegado antes que éste al Muro; y lo había juzgado mal, les contó Jarl. Aunque el mismo se negó a confirmar o negar las sospechas que Theon y ella tenían sobre la identidad de Jon. Lo dejaron estar tras unos minutos de quejas y Jarl siguió con el relato.
Al parecer, Val había sido más que brusca con la forma en la que le dejó claro a Jon el que él le desagradaba. Y, al darse cuenta de que se había equivocado al juzgarlo, había intentado hacer las paces con él disculpándose. Tenía la intención incluso, de convencer a sus iguales a respaldar al chico; cosa que no había pasado.
El día que la belleza rubia se había decidido a acercarse a él, alguien más le había ganado la oportunidad, robándose al muchacho para siempre, según lo que se veía. Había sido Arya quien en diferentes ocasiones se le había adelantado a la movida sin siquiera saberlo. Y no parecía que la niña tuviese intenciones de soltar a Jon en un futuro próximo. No se veía que fuera a soltarlo y punto.
Y por otro lado Jon no tenía ojos para nadie más. Cuando estaba libre corría en busca de Arya y se excusaba con cualquiera que buscase su compañía. Negándose a acortar el poco tiempo que tenía para la morena.
Meera podía entender lo que seguramente sentía la rubia. Seguro era que no estaba acostumbrada a que nadie le dijera no y mucho menos por una chiquilla de apenas diez años.
...
Los días transcurrieron. Y justo cuando Meera se había resignado a no poder interactuar con ninguno de los dos morenos, la princesa menor de los Stark se cruzó con ella a las afueras del castillo, mientras corría fuera de éste.
-¡Arya! -le gritó con fuerza.
La aludida se detuvo y se giró hacia ésta reconociéndola mientras la joven se acercaba a ella.
-¡Meera!
-¿A dónde vas? Es peligroso salir del castillo. -Le reprochó.
Arya sonrió.
-Tonterías. Jon no dejaría que nada malo me pasara.
El corazón se le saltó un latido, ésta era su oportunidad, se dijo.
-Hablando de Jon.
-¡Es verdad! No lo conoces. -Pero Arya le interrumpió entonces, tomándola de las manos. -Ven conmigo, estoy segura de que te agradará. Es un experto en la cacería igual que tú. -Le aseguró y luego la soltó de golpe con alarma en los ojos. -Oh, demonios, olvidé la jaula. -Se quejó para sí misma. -Meera, ¿sabes dónde está el árbol corazón del río?
La chica estaba tan descolocada que apenas y pudo asentir. -Sí.
-Bien. Dirígete hacia allá, Jon ya debe de estar ahí. Dile que me retrasaré un poco.
Y al instante después echó a correr de vuelta al castillo.
-Oye Arya, ¡espera! -gritó intentando detenerla.
Pero la chiquilla siguió corriendo, mientras le gritaba.
-¡Date prisa, tiende a impacientarse!
Meera hizo un puchero.
-Pero si no es a mí a quien espera. -Se quejó. "Oh bueno", se dijo. Seguía siendo una buena oportunidad.
...
Caminó por el largo trayecto hasta adentrarse a la zona boscosa en dirección al río. Percibiendo la figura instantes antes de llegar. El chico se levantó al instante en el que llegó.
-Arya... -le dijo interrumpiéndose de golpe al ver que se había equivocado, la amplia sonrisa también se había desdibujado. -Disculpa, pensé que eras otra persona.
Meera bufó. Viéndolo directamente, Meera entendía la descripción que le había dado Theon.
"Ciertamente, comiendo de su mano te tiene", pensó. -En realidad Arya me mandó aquí. Dijo que llegaría tarde, al parecer se le olvidó una jaula.
-Por supuesto. -Contestó él, la sonrisa estaba de vuelta en sus labios. -¿Eres familiar de ella?
-No. Bueno casi. Mi familia y la de ella se conocen de generaciones y soy la mejor amiga de su hermano Bran. -Explicó, maravillándose con el gesto precavido que le dedicó el muchacho entonces.
-Entiendo. -Entiendo dijo, la sonrisa se veía forzada.
Seguro que Jon estaba al tanto de que Bran no le tenía en alta estima.
-Me llamo Meera. -Se presentó sonriente, diciéndose que tenía que conseguir que él confiara en ella. -Llegué al Muro hace poco más de dos semanas y Arya pensó que sería bueno hacer nuevas amistades, en este caso tú.
Aquello pareció funcionar, Jon volvía a sonreír.
-Típico de Arya. -Dijo. Y luego la miró sonriente. -Soy Jon.
-Lo sé. -Asintió ella, maravillada con el ligero titubeo de los labios del chico, seguramente temeroso de que lo que supiera de él fueran los horribles rumores que circulaban en Castle Black -Arya me ha hablado mucho de ti. También Rickon. -Y se maravilló aún más al ver cómo la preocupación se evaporaba una vez había dejado en claro que no había hecho caso de aquellos rumores.
-Espero cosas buenas -dijo sonriente.
-En su mayoría. -Asintió, caminando hasta pararse a su lado, de frente al río. -¿Hace cuánto que Arya y tú se conocen?
La sonrisa se hizo más grande y Meera decidió que el nombre Arya era magia de curación en el corazón de Jon Snow. Una magia que le hacía sonreír sin reparos ni penas.
-Desde que llegó a Castle Black el año pasado. Cerca de siete meses.
-Es bastante tiempo.
-Lo es.
-¿Aún no te ha enfadado?
Meera esperó que él se riera entendiendo la broma, pero en vez de eso el rostro de él se enserio de golpe, casi como si hubiese tomado ofensa.
-¿Por qué habría de hacerlo? Arya es...
-¡Jon! ¡Meera!
Y sin embargo la llegada de la aludida rompió aquél esquema. Jon volvió a sonreír con picardía, sus ojos reclamados por la chiquilla de melena enmarañada.
-Llegas tarde.
-Ya lo sé tonto. -Contestó rodando los ojos. -Pero es tu culpa por no haberte llevado la jaula anoche. -Le dijo, restregándole el objeto en el pecho, él la tomó al instante y comenzaron a discutir.
Y sin embargo, lo único que escuchó la joven en su cabeza, fueron las palabras de Theon de días atrás.
"La vi entrando a su habitación a altas horas de la noche".
"Así que había sido cierto." Se dijo. ¿Qué estaba pasando ahí?
-Vamos Meera -la aludida parpadeó entonces, saliendo al fin de su estupor; Arya estaba de pie frente a ella y le miraba sonriente -Jon va a enseñarme a atrapar conejos.
"Conejos", se cuestionó totalmente perpleja.
Jon estaba detrás de Arya, mirándola con ligera sospecha. Y Meera se sintió avergonzada justo entonces. Quedaba bastante claro que Jon tenía en muy alta estima a Arya Stark, al grado de estar dispuesto a defenderla sin importar de quién fuera que tuviera que hacerlo.
Se mordió el labio para reprimir lo que sentía y luego asintió. Arya rió aferrándose después al brazo de Jon, jalándolo en dirección a los árboles, Meera les siguió en silencio.
...
Horas después, cuando el sol se había ocultado y la oscuridad reinaba en Castle Black, Meera se dirigió decidida hacia Bran que estaba en la biblioteca leyendo. La chica estaba furiosa y decidida cuando le alcanzó y le habló con tanta fuerza y determinación en su voz que casi tira al chico de la silla de un susto.
-No puedes odiarlo.
Bran se recompuso una vez su cerebro dedujo a quién se refería su amiga.
-Sí que puedo. -Sostuvo.
Meera le cerró el libro que estaba leyendo de golpe, obligándolo a mirarla otra vez.
-No, Bran. No puedes. No debes. -Recalcó. Y luego le miró suplicante. -Deja que te lo muestre.
El chico no respondió, apretando los labios se levantó de la silla y se alejó de ella, caminando hacia una de las ventanas de aquella enorme sala de lectura. Ella le siguió, dispuesta a no dejarle abandonar aquél tema hasta que se rindiera.
-No está intentando robar tu familia, y lo sabes. -Le dijo, en el mismo tono fuerte con el que le había hablado antes. -Al contrario pareciera que quiere unirla, excepto que es obra de Arya y él simplemente hace lo que ella le dice.
Y ella lo tenía más que claro. Durante toda la tarde eso había sido lo que ella había observado. En algún punto la precaución de ella y Jon se desvaneció y los tres se perdieron en la carrera de jugar en el bosque; ella y Jon intentando ayudar a Arya a atrapar su primer conejo. El encuentro había estado lleno de risas y Meera se dio cuenta de la verdad en las palabras de Theon: Jon era bueno, un pobre ingenuo que bailaba al ritmo que le dictaba Arya.
Pero Bran no sabía nada de esto. Se giró furioso hacia ella.
-¿Cómo pretendes mostrármelo? No toleraría hablar con él. No cuando me siento así.
-Entonces no hables. -Le instó ella, interrumpiéndolo. -Espiémoslos. -Declaró, él la miró como si se hubiese vuelto loca, así que se apresuró a explicar. -Eres bueno escalando y ellos otra vez llegarán tarde a cenar. Y yo sé dónde van a estar. -Le aseguró. -¿Qué tienes que perder?
Bran se quedó en silencio sopesando aquellas palabras, sintiendo una gran tentación por aquella propuesta. Mientras el corazón de Meera pendía de un hilo.
-Bien. -Suspiró al fin. -Pero será la única vez.
La chica sonrió ampliamente.
-Créeme, no hará falta otra más.
...
Los dos se escabulleron en lo alto del techo de los establos. Arya ya estaba esperando a Jon en la parte trasera del mismo. Meera y Bran estaban pegados a la superficie a la espera de que llegara el moreno. Por suerte era una noche cálida.
Jon llegó entonces corriendo, llevaba una caja entre las manos.
-Arya
-Llegas tarde.
-Para variar supongo que es bueno. -Le dijo en cuanto la alcanzó. -No fue fácil además cumplir lo que me pediste.
Jon abrió la caja y dejó a la vista el conejo blanco que Meera reconoció como el que habían atrapado esa tarde. El rostro de Arya se iluminó.
-¡Lo trajiste!
-¿Lo dudabas? -Sonrió él, la niña le dedicó una mirada y él negó con una sonrisa. -No, por supuesto que no. -se contestó a sí mismo, satisfecho de no haberse equivocado. -Sabes que tenemos que soltarlo, ¿verdad?
Arya tomó el conejo entre sus manos y sonrió.
-Está bien, una noche conmigo será suficiente.
Los dos se sentaron entonces, recargándose en la pared de madera del establo.
-¿Vas a enseñárselo a Rickon?
-Sí, aunque ya sabes lo que eso significa.
-Por eso pregunto, pensé que podíamos enseñarle atraparlo en la zona boscosa dentro del castillo. Así estará a salvo y
-No tendremos que preocuparnos porque se escape -le interrumpió ella sonriente.
-Y decida volverse un salvaje -completó él en la misma forma. -Aunque en mi opinión ya lo es.
-No serías el primero que piensa así.
Meera miró de reojo a Bran, temiendo que quizá aquello le incomodara aún más, pero Bran se mantuvo tranquilo, atento a la escena de abajo.
Lo cierto era que Meera no había pensado bien aquello, en su corazón confiaba en que Jon se ganara a Bran de la misma manera en que se había ganado la confianza de ella; pero al ser un encuentro indirecto no estaba segura ya de que eso fuera a resultar.
-Tengo algo más para ti -Jon habló de pronto, atrayendo su atención de vuelta a la escena abajo.
-¿Qué es? -cuestionó Arya curiosa.
Jon reveló entonces el pequeño objeto.
-¡Un tótem! -Exclamó extasiada, tomando el objeto de madera. Jon tuvo que agarrar al conejo para que éste no se escapara. Arya miró a detalle la pequeña esculturilla. -Es un dragón.
-Uno de hielo, por eso es blanco. -Señaló él. -Noté tu afición a ellos. Y vi que tu colección estaba incompleta. -Le dijo, ella lo escuchaba sin dejar de admirar su regalo. -Dijiste que eres mi familia y me presentaste a Rickon como el miembro más reciente de tu manada. Así que supuse que lo correcto era que tuvieras algo de mi cultura también.
-Gracias. -Arya le miró al fin, conmovida y con las mejillas rosadas, evidentemente abochornada. -No tengo nada para darte.
-Te equivocas Arya. Nunca nadie me ha dado tanto como tú. -Le aseguró sonriendo. -Eres mi mejor amiga y ni una sola vez me has mal juzgado por lo que los demás dicen de mí. Hace tiempo que dejé de sentirme solo y todo ha sido gracias a ti.
Arya le miró con los ojos cristalizados.
-Tú has hecho lo mismo por mí, ¿sabes?
-Lo sé. -Sonrío él.
Ella se recargó en el hombro de él y enlazó su mano con la suya. Jon aceptó el gesto enlazando sus dedos a los de ella y recargándose en ella de la misma manera.
Aquello era un encuentro demasiado íntimo, se dijo Meera, sintiéndose de pronto como una intrusa.
-¿Podemos quedarnos un poco más así? -Preguntó ella.
-Por el tiempo que lo desees. -Respondió él.
Quizá Bran había sentido lo mismo, ya que en ese momento se levanto y se fue sigiloso de aquel lugar, Meera le siguió en el mismo silencio, rogando porque aquello hubiese sido suficiente para cambiar la opinión de Bran, pero sólo podía esperar.
...
Al día siguiente Arya invitó a Meera a la primera lección de Rickon sobre cómo atrapar conejos, Jon ya estaba con el pequeño.
Estaban por escabullirse a la zona boscosa del castillo, cuando Bran los detuvo a todos en un instante.
-Jon Snow -le había llamado, y el moreno le miró fijo aunque dudoso sobre qué esperar de aquel encuentro. Entonces el gesto de Bran cambió a uno de pena. -Quiero jugar yo también.
Los demás miraron a Jon, que por un segundo se mantuvo perplejo, y luego, tras un parpadeo sonrió.
-Desde luego.
A/N: Les recuerdo que es la época de la segunda guerra mundial en el mundo de asoiaf; así que todo avance tecnológico durante nuestra historia en aquellos años, existe también aquí.
