DISCLAIMER: ASOIAF pertenece a George R. R. Martin, sólo la historia es mía (en su mayoría).


"Faded."

ROBB

Había estado a punto de irse a dormir, cuando Theon había llamado a su puerta. Un emisario había llegado desde Winterfell y dos telegramas desde Braavos y las Islas de Hierro. El sueño se le había evaporado al ver la ansiedad en los ojos de su amigo. Y se había apresurado rumbo a la sala del consejo.

El general Rodrik ya lo esperaba ahí junto con el resto de los miembros de la junta. Robb se movió directo a la mesa y leyó los documentos desperdigados en ella.

-¿Seguro de que esto es cierto?

Rodrik asintió.

-Sí, mi señor. Vuestro padre quería que estuviesen enterados. -Explicó. -Puede que no pase mucho tiempo a partir de ahora para que el Norte vaya a la guerra.

-¿Pero aún hemos de permanecer aquí? -Presionó.

-Robb -Theon intentó calmarlo, pero fue en vano.

En la mirada, Robb dejó en claro que no dejaría ese tema por sentado.

Al final, el hombre suspiró vencido.

-Me temo que sí. -Asintió, evitando la mirada de reproche del muchacho. -Si Winterfell se convierte en un campo de batalla, es mejor que la familia real y los niños del Norte estén a salvo.

El silencio se alargó por varios minutos. Robb volvió la vista a los telegramas, mientras repasaba lo que sabía del transcurso de la guerra en la bahía de Braavos. Y de la importancia de las alianzas de Winterfell con los países de Essos.

¿Realmente estaba más seguros en el Muro?

-No tiene sentido. Hay algo más, ¿no es así? -Inquirió.

El comandante Mormont se decidió a hablar entonces.

-Mi señor ya sabe lo que el Muro es realmente. Castle Black es apenas un señuelo.

Claro que lo sabía, era su zona militar. Uno de los castillos ubicados en el Muro tenía una amplia extensión de áreas de investigación y desarrollo científico. Aunque durante años, los Stark habían negado haber estado desarrollando armamento en secreto, ahora ya no estaba tan seguro.

-Entonces de lo que se nos acusa es cierto. -Dijo, elevando la voz una octava.

-Es una precaución. -Intentó mediar Rodrik.

"Precaución!", pensó Robb con ironía. Si todos los líderes pensaban así, no le sorprendía que más de uno se involucrara en la lucha sólo para aprovechar lo que invirtió en armamento.

-¿Cuánto tiempo llevamos preparándonos para esta Gran Guerra?

Theon le contestó desde su posición en la entrada.

-¿No lo adivinas?

A Robb el corazón se le saltó un latido. Si acertaba a lo que Theon estaba insinuando... A penas tenía 17 años, y si bien lo habían entrenado en las artes de defensa personal y el modo honorable en que un rey debe gobernar y dirigir a su nación, ninguna de sus lecciones le decía cómo ser más "aventajado" que sus enemigos en medio de un conflicto entre naciones. Pero si bien era ingenuo, no era tonto.

-¿Por qué no nos detuvimos?

Rodrik suspiró por segunda vez en esa noche, de nada servía mentir.

-Este tipo de proyectos son avances tecnológicos también, mi Lord. -Explicó, esperando que el muchacho lo supiera entender. -No podíamos frenar la investigación y destruir todo. Es un abastecimiento, que dados los hechos recientes, suponen una gran ventaja.

-Debe haber un entrenamiento.

-Lo hay.

-Entonces ya saben cuál es mi decisión. -Declaró. -Todos, incluidos Bran y Arya.

El comandante Mormont le miró enarcando una ceja.

-¿No son muy jóvenes?

Robb le sostuvo la mirada, la mirada de un rey, se dijo el hombre. No dejaba lugar a ningún tipo de réplica o reclamo.

-Meera Reed es tan sólo un año más grande que mi hermana Arya y es una experta.

-La familia de Meera es una dinastía de militares. -Repuso el comandante.

Robb se mantuvo firme, no podía flaquear ahora; incluso si la decisión no era la adecuada, debía hacer que sus órdenes se cumplieran o nunca estaría a cargo de dirigir realmente, sino q sería un títere en manos de sus subordinados.

-No espero que alcancen ese nivel, sólo quiero que se preparen, en caso de lo peor. -Dijo, levantando la voz una octava y consiguiendo que el comandante le tomará en serio. -Si tenemos un traidor en todo esto, no pasará mucho antes de que se enteren de la verdad del Muro.

En eso tenía razón, y los demás lo sabían.

Rodrik se acercó entonces y le tendió un tercer telegrama, del cual no se le había informado y que, dedujo, era un secreto.

-El resto de las noticias de Valyria mi señor.

Robb tomó el papel y leyó el mensaje. Sus ojos se abrieron desmesuradamente.

-Por los viejos dioses...!

...

De eso ya hacía poco menos de una hora. Theon y él habían regresado a la torre del rey, estaban sentados en frente de la chimenea en el salón de la torre. El chico Stark había visto beber a su padre cuando algún problema serio del reino lo aquejaba, pero nunca había comprendido hasta qué punto era un alivio sino hasta ese momento.

Theon rompió el silencio entonces.

-¿Cuándo se los dirás?

Robb tragó seco. Él sabía que Theon estaba preocupado por él, no sólo por lo que pudiera estar sintiendo, sino también porque Theon estaba más entrenado en ese ambiente político y podía leer en su expresión las ganas de éste de poder participar por fin en el conflicto. Incluso si Asha lideraba las Islas de Hierro, todavía no la reconocían como reina.

-Mañana, al medio día. -Respondió por fin. -No tengo intención de posponerlo. Pero tampoco deseo preocuparlos desde tan pronto, cuando no hay nada que podamos hacer.

Theon iba a argumentar algo más, pero en ese momento Jon Snow entró corriendo a la torre, pasando de largo por el pasillo a las escaleras, seguido de Ser Barristan.

-Jon Snow -Reconoció Theon, negando con la cabeza y con el asomo de una sonrisa en los labios.

-¿Hubo noticias para él también?

-Es un heredero Robb, ¿qué esperabas?

El semblante del pelirrojo se frunció con molestia.

-Que mis supuestos aliados no me mantuvieran en la oscuridad. -Le dijo, levantándose de la silla para alejarse de su compañero.

Por su parte Theon, permaneció en su lugar frente a las llamas, bebida en mano.

-Tú padre te mandó aquí para que desarrolles por ti mismo la habilidad de desvelar la verdad a tu alrededor. Necesitas aprender si esperas sobrevivir esta guerra.

Robb suspiró sintiéndose frustrado.

-Tengo mis sospechas y sabes bien que no se me da el mal juzgar a la gente.

-Pero eso es un lujo que ya no puedes darte ahora. -Le recordó, aquello sonaba más como un regaño. -Ha pasado un año desde nuestra llegado al Muro Robb y aún no lo adivinas!

Robb se volteó a mirarlo, analizando la mirada irritada de su rubio amigo, sus ojos se abrieron como platos en un gesto de indignación.

-¡Lo has descubierto tú! -Le acusó.

Theon se levantó al instante.

-Uno de los tenía que hacerlo.

-¿Desde cuándo? -Presionó acercándose a él.

-No lo sé con exactitud, meses, medio año quizá.

-¿Y me lo has mantenido oculto? -Volvió a presionar.

Theon no se movió, se mantuvo firme frente a él, aceptando el duelo de miradas.

-Y lo seguiré manteniendo, debes descubrirlo por ti mismo Robb.

Un instante más analizándose mutuamente y al final Robb aparto primero la mirada. Se sentía furioso y cansado. Abandonó la sala en dirección a sus habitaciones, dispuesto a descansar.

...

No había logrado dormir mucho. La ansiedad que sentía lo mantuvo dando vueltas en la cama durante un largo tiempo. Se sentía atado de brazos, además. Si bien entendía que debía ganarse el apoyo de cada uno de sus subordinados, había esperado que los mismos le tuviesen más consideración dadas las condiciones que lo envolvían.

Lo más importante, se dijo, era mantener a su familia unida. Asegurar el que estuviesen a salvo, y para ello, no podía mantenerlos en la oscuridad, sin importar lo que pensara Theon. Tras el desayuno, los había mandado llamar a todos, a su habitación; sin dar más detalles.

Bran llegó primero, seguido de Sansa

-Esto es inusual. -Fue lo primero que dijo la pelirroja tan pronto entró y miró a su hermano. En su voz parecía burlarse de la situación, incluso si Robb sabía que no era así.

Sansa se sentó en la silla del pequeño desayunados junto a Bran. El niño vio la preocupación en el rostro de su hermano. -¿Es algo malo?

Robb suspiró con pena y algo parecido al cansancio.

-Es grave. Aunque todavía no es irreversible. -Aseguró, intentando no preocuparlos demasiado. -Se los diré una vez estén todos aquí.

-Theon fue por Rickon. -Dijo Bran, Robb asintió.

Iba a decir que sólo faltaba Arya cuando Sansa se adelantó a contestar la pregunta que no había hecho.

-Arya está todavía en el comedor. -Fue todo lo que dijo.

Pero Robb conocía a su hermana y supo interpretar, al igual que ella con él, lo que no le estaba diciendo...

Arya estaba con Jon. Y esa había sido la razón de que Sansa no la hubiera arrastrado consigo; quizá si todavía fuese pequeña como Bran o Rickon, quizá si estos últimos no quisieran, al igual que Arya, al chico Snow... Pero no podía dejarla fuera. Era una Stark y su prioridad estaba con su familia. Y se lo haría entender de una vez por todas.

-Bien, yo mismo iré por ella.

Bran le miró con preocupación en su rostro, aunque no sabía decir hacia quién -si hacía Arya o hacia Jon-, mientras que Sansa sacudió los hombros restándole importancia, casi diciéndole que hiciera lo que quisiera.

"Si difícilmente puedo controlar a mi familia", pensó Robb para sí, "¿cómo pretendo dirigir un país?" Concluyó. Incluso Theon le enfrentaba constantemente.

No le dedicó un pensamiento más mientras descendió por las escaleras y avanzó por el gran patio que separaba el edificio de áreas comunes de Castle Black, pasó de largo la cocina y se internó en el pasillo siguiendo derecho hacia el comedor; pero no encontró a nadie salvo por dos empleados que estaban trapeando el suelo. Salió de nuevo, ésta vez al patio lateral que llevaba a los establos, cerca del área bordeada de recreación. Algunos niños estaban ahí jugando, otros estaban ejercitándose con sus respectivos maestros.

Y Arya estaba allí, con ambas manos jalando de la manga del abrigo de Jon. Robb podría haber creído que su hermanita estaba intentando convencer al muchacho de unírsele en alguna travesura, pero la postura rígida de ambos le dijo lo contrario. El moreno evitaba mirar al rostro a la niña, que contrario a éste, le miraba suplicante. Se apresuró hasta ellos, alcanzando a entender las palabras conforme se acercaba.

-No seas así Jon -se quejó la niña.

-No tengo tiempo para esto, Arya -negó el muchacho, su voz sonaba bastante irritada.

-No estás siendo tú mismo, te estás comportando como un estúpido. -Volvió a quejarse.

-Y estaré así por el resto del día, te lo aseguro, si no dejas de fastidiarme. -Le dijo, elevando la voz una octava.

Robb supo que aquello no terminaría bien si su hermana seguía presionándolo, cuando no quedaba duda de que el joven normalmente tranquilo, estaba de un pésimo humor en ese momento y Robb podía darse una idea del porqué.

-¡Jon! / -¡Arya! -gritaron los dos hermanos al mismo tiempo, siendo el tono de Robb más alto, logró sobresalir por encima de la voz de su hermana.

Arya le miró al instante, mientras Jon se mantuvo quieto de espaldas a éste. El pelirrojo sabía que debía llevarse a su hermana.

-Estamos esperando por ti en la torre del rey. No podemos empezar sin ti.

La aludida hizo un gesto de fastidio.

-Estoy ocupada Robb -señaló, todavía seguía sosteniendo entre sus manos, la manga del abrigo del muchacho.

-Has caso a tu hermano. -Ordenó Jon.

Arya, sobresaltada, volvió la atención a éste.

-Pero... -sin embargo su voz se perdió bajo la mirada de Jon. Desde su posición, Robb pudo ver sentir la molestia que irradiaba del chico y no le quedaba duda de que la fuerza de la misma era diez veces más grande en los ojos grises del muchacho, considerando la facilidad con la que había callado a su hermana. Arya sin embargo, no se retractó del todo. -Bien. -Dijo, al fin soltándolo. -Pero esto no se va a quedar así. -Aseguró, señalándolo con un dedo.

Arya se giró y salió corriendo en dirección a Robb, pero pasando de éste directo hacia la Torre del Rey. Robb se quedó de pie ahí un instante más, mirando la figura de Jon. El moreno se giró al sentir la mirada del mismo, quedándose quieto mientras el pelirrojo lo analizaba y le mandaba una silenciosa advertencia con la mirada. Robb supo que el muchacho había entendido. Lo notaba en la forma en la que se resistía a desviar la mirada de la suya, mientras cerraba las manos en puños y apretaba la mandíbula. Y a su vez, el chico Stark entendió que Jon no había querido herir a Arya.

Se dio la vuelta tras esto, irritado del modo en el que todo estaba sucediendo. Hasta entonces había pasado por alto aquella amistad, había sido ingenuo, se dijo. Theon tenía razón; hay ciertas cosas que no podía permitir por mucho que quisiera malcriar a su hermana.

Alcanzó a Arya a mitad del camino y ambos entraron a la habitación de Robb al mismo tiempo. Arya se sentó en la cama al lado de Rickon. Bran, Sansa y Theon se enderezaron al ver a Robb.

Sansa fue la primera en hablar.

-Bien, ¿Cuál es el problema?

Robb los miró a cada uno de ellos, reuniendo valor.

-Nuestra madre está desaparecida. -Soltó sin más. Aquello atrajo de golpe la absoluta atención de sus hermanos en su persona. -Se suponía que iría como embajadora a Valyria, en apoyo al príncipe Rhaegar. Pero tras arribar el barco en Braavos, no se ha sabido más. Se perdió la comunicación. Nadie sabe nada.

-¿Iba en cubierto? -cuestionó Bran.

-No exactamente.

Robb miró a Theon y agradeció internamente cuando el mismo comenzó a relatar la situación en Valyria, tras entender la plegaria de su mirada.

Explicó cómo Viserys había traicionado a Rhaegar y ahora la nación estaba dividida en dos "terrenos" (norte y sur), uno que seguía a Viserys y otro a Rhaegar. Sobre cómo Meeren había invadido territorio Dothraki y eso había obligado a otras pequeñas naciones a involucrarse también. Y dado que Valyria continuaba con el control sobre las naciones pequeñas de la rivera, era necesario unificar de vuelta a la nación.

Cately Stark iba como emisaria de Winterfell, para mostrar su apoyo al príncipe Rhaegar en el reclamo del trono de Valyria. Dado que las Islas del Hierro seguían en su propia lucha interna y el país estaba en un estado relativo de pobreza.

Robb intervino entonces. Explicó que también había ciertos grupos políticos en Valyria que creían que Winterfell traicionaría la alianza de ambas casas debida a su intervención en las Islas de Hierro. Era poco común, pero su madre había accedido a ir ella misma para aclarar la postura de Winterfell ante dicho conflicto.

Discutieron durante varias horas todo lo acontecido. Sobre la sospecha de que hubiese caído en una trampa, dada la cacería de enemigos que había empezado Viserys con su propia gente.

-No quiero ser pesimista. -Les dijo el mayor. -Pero sería conveniente que nos preparemos para lo peor.

-¿Qué hará padre? -cuestionó Bran.

-Lo que sea necesario -contestó Theon. -Vuestra madre puede haber desaparecido en Bravoos pero vuestro padre no es ningún tonto. Si se descubriera que Viserys está detrás de esto, no hay duda de que iremos a la guerra.

-¿No debería el primer ministro tomar el control bajo una situación como ésta? -cuestionó Sansa -¿Por qué el maestre Maekar no ha hecho nada?

Robb tragó seco antes de responder.

-Porque fue asesinado -Sus hermanos dejaron escapar una exclamación de sorpresa y angustia -fue despellejado vivo delante de la corte bajo la acusación de cómplice en el asesinato del rey Aeris... Viserys dio la orden.

Hubo un terrible silencio entonces.

Era evidente que cada uno sentía el deseo de llorar. Incluso si no habían conocido a Maekar, la realidad de aquel destino tan horrible les había golpeado en el pecho.

Si su madre había caído presa de ese monstruo también...

Rickon soltó el llanto entonces y Sansa corrió a abrazarlo, mientras intentaba consolarlo con palabras de aliento, prometiendo que todos estarían bien. Bran sostuvo la mano de Ronn con fuerza, intentando darle esperanza y el mayor se sintió sobrecogido ante el valor de su hermano pequeño.

-¿Está muerto dices?

Pero entonces Arya había hablado, con la mirada distante. Theon fue quien respondió.

-Viserys ha probado ser mucho más cruel que el difunto rey Aeris y no es secreto que apoya a los amos de Mereen.

-Desde siempre ha deseado el trono -completó Robb -era de esperarse que destruya a todo aquel que apoye a Rhaegar Targaryen.

Robb odiaba tener que ser portador de malas noticias, pero debía prepararlos para lo que viniera. Por mucho que aquello doliera, debían crecer, madurar más rápido que los demás. Dispuesto a dar palabras de apoyo a sus hermanos, las palabras se perdieron en su boca cuando Arya habló primero que él.

-¡Pobre Jon...! -exclamó desfallecida, consiguiendo que los demás le miraran. -Dije algo cruel.

Y en un segundo se había levantado de la cama, empezando a correr fuera de la habitación.

-Arya, ¿a dónde vas?! -Robb la siguió.

La niña ni siquiera se volteó a verlo, mientras seguía corriendo hasta las escaleras.

-¡A ver a Jon!

-Este no es el momento -le gritó bajando las escaleras detrás de ella.

-Es el momento! -Aseguró con fuerza. -Le dije algo horrible y ahora debo disculparme.

-Ahora debes estar con tu familia Arya. -Le espetó, deteniéndola del brazo en cuanto la alcanzó. -Juntos debemos sobreponernos a esto. Sé que te preocupas por Jon, dado que viene de Valyria pero... -las palabras murieron, cuando su hermana soltó una risa vacía, tan impropia de ella. La niña le miró con algo parecido a una burla. -¿Qué?! -cuestionó irritado.

-No lo entiendes, ¿verdad? -cuestionó, con una sonrisa cínica. Ante el silencio de él ella se explicó. -Nuestra madre está perdida pero todavía tenemos esperanza. El tío Brandon murió, pero ya era viejo y no lo conocíamos muy bien porque siempre estaba ocupado. Pero el maestre Maekar, ése primer ministro, él... -La voz se le ahogó. como si su propio cuerpo se negara a dejarla seguir hablando. El rostro de ella se enserió de pronto y Robb creyó ver en sus ojos cómo la angustia la estaba llenando. -Era un familiar muy importante de Jon, -dijo al fin, -y eso es todo lo que voy a decirte.

La niña se soltó de su agarre y salió corriendo de vuelta a su búsqueda de Jon Snow.

Esta vez Robb no la siguió.

Por fin entendía la frustración de Theon, no dudaba de que sus hermanos sospechasen de menos la identidad de Jon incluida Sansa, y eso ya era decir mucho.

Suspiró con cansancio. Y luego volvió sobre sus pasos.

...

El día transcurrió para el mayor de los Stark con mucho movimiento. Le había pedido a Meera que estuviera al pendiente de Arya, dado que la misma se negaba a permanecer encerrada en la torre. La chica no lo dijo, pero entendía que Robb tenía interés en saber cuál sería la respuesta de Jon. Quizá estuviese más tranquilo o a lo mejor mucho más alterado de lo que lo había visto en la mañana.

Y porque también tenía sus sospechas sobre el mismo. Quizá era fácil para los demás ocultar la verdad, pero él tenía trato con la guardia de Valyria que se encontraba en Castle Black y sabía porqué estaban ahí. Sólo que era difícil hacer la suma cuando había tantos huecos en las versiones. El hijo bastardo del rey loco Aeris, o el hijo de Rhaegar... cualquiera de los dos tenía sus contras, aunque la primera era sin duda la peor. Y estaba la cuestión del apellido también, aunque sabía que bien podría ser sólo una distracción.

Cuando llegó la cena, Meera le informó que Jon había estado fuera de Castle Black, y dado que los guardias tenían estrictas órdenes de no dejar salir a ninguno de los Stark, Arya no había tenido más remedio que mantenerse al margen de sus obligaciones -sus clases particulares-. Pero que no le quedaba duda, de que la misma estaba al pendiente del regreso del muchacho de melena negra.

No se había equivocado, se dijo Robb, en especial cuando la había visto ponerse de pie tan imprevisto, a mitad de la cena, con los ojos abiertos como platos y obviamente los sentidos a flor de piel. No hizo falta seguir la línea de su visión para saber que Jon había regresado a Castle Black. Sin embargo, el muchacho había vuelto tras sus pasos en cuento clavo la mirada con la de ella.

Y al segundo siguiente, Arya se había retirado de la mesa corriendo en la dirección en la que había salido Jon. Aquello había atraído suficientes miradas... Sansa clavó la suya en él con una clara advertencia que parecía más bien una orden, y bajo la presión de la misma Robb salió detrás de su hermana, aunque negándose a salir corriendo igual que ella.

Siguió sus pasos a través del patio hacia la torre del rey. Aquello resultaba más que obvio. Jon había salido corriendo en busca de un refugio al que Arya no pudiera entrar, y su cuarto era el único que cubría los requisitos.

Sabía que Sansa tenía razón. Debía detenerla y hacerla entrar en razón. Pero tras lo que ella le había dicho horas atrás no sentía derecho de ordenarle nada. Y al mismo tiempo, deseaba saber lo que su pequeña hermana sabía. Así que hizo algo que su padre le habría reprochado sin reparo y hasta el final de los tiempos...

Fue directo a su propia habitación. Siendo Jon la del fondo, no debía preocuparse de que Arya o el mismo se diesen cuenta de que los había seguido, y moviendo la cómoda al lado de su cama, presionó la piedra hasta que ésta cedió y dejó expuesta la entrada al pasaje oculto. Jamás se le había dado bien el ser un espía, por lo que debía de agradecer el amparo que dicho pasaje le proporcionaba.

Se movió entre el estrecho espacio hasta que llegó a una división, tomó el camino de la derecha consciente de que el otro camino llevaba a otro pasaje hacia la habitación de Theon y las habitaciones del piso inferior. Robb conocía esos pasajes desde que tenía la edad de Bran, cuando su tío Benjen lo había llevado a él y a Theon al Muro para su entrenamiento militar. Eran días en los que Castle Black había estado lleno de soldados. Y conocer cada uno de los caminos del mismo era un requisito primario de la guardia real. Si Castle Black llegaba a caer bajo un ataque enemigo, debían conocer y saber tener acceso a las salidas que salvarían la vida.

El pasaje se hizo aún más estrecho, desembocando en una línea de escalones que subían y terminaban en una división de tres caminos, siendo el de en medio un poco más amplio que sus compañeros; Robb tomó el de la derecha que se elevaba en una pendiente.

-Déjame en paz.

Alcanzó a escuchar por fin. Llegó hasta el fondo, quedando frente a una placa metálica que levantó con cuidado de no hacer ruido. La rejilla quedó destapada. Era un ducto de ventilación -o al menos eso simulaba ser- y desde su posición en lo alto de la pared podía ver la mayor parte de la habitación del chico. En su visión, la cama le había quedado al frente y a su derecha la entrada, donde Jon taba sentado recargado de espaldas a la puerta.

-Por favor Jon -se oyó la voz de Arya desde el otro lado, ahogada por la puerta de madera.

-Vete de aquí. -Respondió Jon, molesto, irritado y con los ojos rojos.

Robb apostaría que el joven había estado llorando.

-No me voy a ir. -Fue la respuesta de Arya. Robb sintió pena por Jon, su hermana era una necia.

-Y yo no voy a abrir esta puerta.

-Vas a tener que hacerlo eventualmente.

-No este día Arya

-En este día precisamente!

Se gritaban el uno al otro con una autoridad y confianza que sólo existía entre familiares, notó Robb. "No." Se dijo, "se pelean como una pareja de casados". Aquello lo destanteó, de pronto se sintió más culpable que al inicio.

-Sé que alguien muy cercano a tí murió y sé que estás triste por eso. Enojado incluso... -continuó diciendo su hermana. -Y yo soy tu familia... -Afirmó con una seguridad fiera. -Y la familia debe estar unida en estos momentos, superando estas cosas juntos. Así que por favor, abre la puerta.

Robb sintió ganas de reírse, su hermana estaba usando el mismo argumento que le diera él instantes atrás.

"¿Quién es Jon Snow para ti Arya?", se cuestionó internamente.

-No soy tu familia. -Refutó el moreno con acidez.

-No puedes decir eso -Aseguró Arya elevando la voz, evidentemente indignada. -Somos una manada y si te vas por tu cuenta serás un lobo solitario y el lobo solitario siempre muere... O algo así decía padre.

-Soy un dragón, no un lobo, -refutó Jon y luego se desesperó al descubrirse hablando igual que ella, pues demostraba el dominio que le tenía en su persona, gruñó antes de contestar con esa misma desesperacion. - ¡soy un Targaryen no un Stark!

Se hizo el silencio.

"Targaryen", reconoció Robb. Cuando menos ya había confirmado su linaje.

Desde su escondite, Robb vio la tormenta de emociones que embargaba al chico. El moreno tenía ambas manos en la cabeza, en un gesto claro de desesperación. Con las piernas dobladas cerca del pecho y la quijada apretada, tensa.

Estaba sufriendo, sin duda.

-Podrías ser ambos... -La voz de Arya sonó apenas, con el tinte de una melancólica esperanza, -yo podría ser ambos también... Si tan sólo me dejaras...

Robb pudo ver en el rostro de Jon el momento en el que con seguridad, su corazón se había saltado un latido. Él había sentido algo parecido; el instinto de un hermano mayor protegiendo a su hermanita. Robb no sabia decir si Arya era demasiado ingenua o demasiado 'lista'. Porque sin duda, para él había sido evidente la propuesta oculta bajo dicha declaración -una declaración amorosa-y por el semblante de Jon, quedaba claro que él había interpretado lo mismo.

-Por favor Jon. -Volvió a suplicar Arya, soñando ligeramente desesperada.

Jon inhaló y exhaló profundamente, consiguiendo calmar sólo un poco sus emociones.

-Ya te he compartido lo suficiente. -Declaró con fuerza. -Si fuera a decirte aún más... -Su voz se ahogó un instante, en el que un nudo se formaba en su pecho e intentaba subir por su garganta. Apretó los ojos y soltó las palabras con prisa. -No sabré cómo cerrarte esa puerta Arya, no habrá vuelta atrás. Y te necesitaré al grado de no dejarte ir. Porque así es como somos en mi familia. Sentiré como si me pertenecieras... Y jamás te dejaría ir...

Aquello era una clara advertencia, no había dulzura en sus palabras, sólo pura desesperacion y dolor.

-No voy a irme lejos de ti.

Y sin embargo su hermana respondió segura y firme, con una ternura que rayaba en la añoranza.

Jon volvía a negar con la cabeza, dejando las lágrimas caer libres al fin y rodar por sus mejillas.

-No podría soportar que llegases a traicionarme...

-Nunca me atrevería.

Jon lloró con más fuerza.

-Estamos en guerra Arya. No puedo hacer alianzas tan a la ligera...! -Declaró casi gritando.

Y Robb supo en ese momento, que el Targaryen se había rendido ante su hermana.

-Jon... Por favor...! -Sollozó.

Y Jon, desde su postura en el suelo, quitó los cerrojos con una mano y luego con ambas -todavía hincado- abrió la puerta. Revelándose vencido y quebrado, sin fachadas ni máscaras, delante de Arya.

-Oh... ¡Jon!

Y ella se había lanzado a los brazos de él en cuanto absorbió aquella imagen. Jon la envolvió en sus brazos, apretándola por la cintura, escondiendo el rostro en el pecho de ella. La puerta se cerró tan pronto ella había entrado.

-Hush, estoy aquí.

-Lo mataron Arya... -Sollozó -Aeris podría haber sido mi abuelo, pero era su hermano... Maekar, quien realmente actuó como tal. -Le compartió, mientras sus manos apretaban la tela del vestido de ella. -Mi padre lo amaba. -Sollozó con más fuerza. -Y ahora mismo debe sentirse destrozado y yo no estoy con él! -La voz se le quebró entonces, cada grito desgarrándose la aún más. -¡No sé lo que estoy haciendo aquí! ¡No sirvo para nada aquí! ¡No puedo ayudar, no puedo hacer nada!... ...Debería estar con mi padre.

-Pero estás conmigo... -dijo ella en un susurro, como si tanteara terreno. -Y yo te necesito. -completó con más fuerza en su voz. -Nuestros padres nos enviaron aquí para protegernos, pero también para que tuviéramos la oportunidad de tomar lo que es nuestro cuando llegue el momento. -Le dijo, dejando un instante para que él considerara sus palabras. -Sé que tu padre debe extrañarte, terriblemente después de esto. Pero estaría muriéndose de angustia si estuvieses también a merced de ese monstruo. -Su voz se había quebrado al decir esto último.

Robb notó el alivio que Arya sentía en sus propias palabras. Su hermana se aferraba con fuerza a Jon, como si necesitase comprobar que de verdad estaba allí, entre sus brazos, a salvo.

-El hecho de que tú estés aquí, -continuó ella -debe darle esperanza y consuelo, puedo asegurártelo. Debe sentirse aliviado, de saberte a salvo.

Un instante, un segundo y Jon volvía a romper en llanto, aferrándose con mayor fuerza al peque cuerpo de Arya como si se le fuese la vida en ello.

Robb contuvo el aliento, alejando la mirada de aquel momento tan íntimo. Admirando la madurez en su pequeña hermana. ¿Desde cuándo era tan sabia?

-Ven. -Dijo Arya (una vez cesara el llanto de Jon), separándose lo justo para que Jon se levantara y ofreciéndole los brazos al mismo. -Déjame cuidarte.

Jon sonrió todavía embargado por el dolor y la tristeza, pero la sonrisa era sincera. Arya, realmente había consigo que al menos el joven se desahogara. Tomó las manos de ella y se levantó, dejándose guiar hasta la cama.

-Debo ser patético.

-Sólo un poco. -Contestó ella, consiguiendo hacerlo reír, aunque fuese por un breve instante. -Ahora recuéstate conmigo.

El moreno parpadeó y la miró a detalle cuando ambos se hubieron sentado en la cama.

-Siempre haces esto. -Dijo. -Siempre vienes cuando estoy mal.

Arya puso los ojos en blanco.

-Qué estúpido. Es lo que hace la familia. -Contestó, obligándolo a recostarse junto a ella.

La niña lo envolvió en sus brazos nuevamente, acariciando la melena de él tarareando algo parecido a una canción de cuna. Jon se abrazaba a ella por la cintura, recargando su rostro en el pecho de ella.

Era algo demasiado íntimo. Lo suficiente para que Robb se enfadara. Pero por más que lo intentaba no conseguía sentirse así.

"Familia", había dicho Arya.

"Familia", repitió Robb, alejándose al fin de aquél escondite. No quería saber más. Y estaba seguro, por muy extraño y desconcertante que resultara, que Arya estaba en buenas manos.

"Jon Snow. No. Jon Targaryen, el hijo de Rhaegar."

Todo ese tiempo bajo sus narices. Y descubriendo que siempre lo supo...

...

Días más tarde, llegó un telegrama desde Winterfell. Su padre lo mandaba llamar de regreso a casa, le decía que volviese junto con Theon y el general Rodrik. Habían llegado noticias sobre el paradero de su madre y la situación en la península de Verano los había hecho tomar una final decisión. Y él debía estar en el palacio cuando sucediera.

Se sentía culpable de haber espiado a su hémana y a Jon y al mismo tiempo agradecido de haberlo hecho. Era un riesgo lo que había contemplado hacer en cuanto se le informó del telegrama, pero ese era un gaje de su herencia si planeaba alguna vez tomar el trono. Sería, además, la primera comitiva que él dirigiría por su propia voluntad y eso lo llenaba de valor.

Jon estaba en la sala de tiro, Robb caminó directamente hacia él.

-Jon Snow.

El moreno dejó el arma en cuanto lo identificó. Prestándole su completa atención, puesto que aquel encuentro era demasiado inusual.

-Vamos de regreso a mi hogar. Necesito hablar con mi padre. -Le explicó el Stark. Jon asintió para dejarle saber que tenía su entera atención, pero nada lo preparó para lo que le dijo después. -Y quiero que vengas con nosotros.

El aludido parpadeo sobrecogido.

-No pertenezco a tu nación.

-Y sin embargo estás aquí. -Le interrumpió. -Además... -Avanzó hasta quedar frente a él. -Arya cree en ti. Y Arya nunca se equivoca en ese aspecto. Créeme. Sé que puedo confiar en ti. ¿Confiarías tú en mi?

Robb clavó la mirada en la Jon. El moreno no titubeó, ni rehuyó aquél reto. Por el contrario, acabó sonriendo en algo parecido a la camaradería.

-Eres el hermano de Arya. -Habló por fin. -Por supuesto que sí. -Asintió.

Robb sonrió satisfecho, consciente de que se había hecho de un fuerte aliado. El Stark confiaba en los instintos de Arya y en lo que él había presenciado días atrás y durante del resto del tiempo que llevaban en el Muro.

Seguro que su padre entendería, pensó.


A/N:Con confianza díganme si me he equivocado en algún aspecto. Esto de escribir en la noche me nortea severo xD

Por otra parte, en este capítulo, Arya tiene ya 11 y Jon está a dos meses de cumplir los 15, así que todavía tiene 14. Las características físicas de los personajes son fieles a los libros y no a la serie de televisión, por eso los Stark son pelirrojos excepto por Arya.