DISCLAIMER: ASOIAF pertenece a George R. R. Martin, sólo la historia es mía (en su mayoría).


"Faded."

EDDARD

Él jamás había querido ser rey. Eso era lo que siempre decía desde que era niño. A Eddard le gustaba apoyar y ayudar a la gente desde cerca, y un rey difícilmente podía hacer eso. De manera que fue bastante bueno ser el de en medio. Pero cuando Brandon se negó al matrimonio y Lyanna se había comprometido con Rhaegar, Ned temió el que la Corona llegara a sus manos. El nacimiento de su primogénito Robb representó una nueva esperanza. Algunos hombres no nacen simplemente para el trono.

Y entonces conoció a Jon. El hijo de su amada difunta prima.

Apenas tenía siete años, pero era dueño de una mente curiosa y brillante. Tenía un talento innato para juzgar situaciones y tomar decisiones de gran peso. Lo había visto en aquella primera visita a Valyria, antes del problema con Lord Greyjoy. Lo había amado casi al instante. Tenían un gran parecido además. Jon tenía la marca del Norte.

Cuando volvió a verlo, años después, seguía siendo apenas un chiquillo. Benjen lo había llevado a salvo al Norte. Y tras mucho dialogar se decidió que estaría más seguro en el Muro, junto con la escolta que Rhaegar había dispuesto para él.

En aquella ocasión, Ned vio un parecido más palpable del padre del chico en este mismo. Aquella melancolía tan propia de Rhaegar había dominado el carácter del chiquillo. Se podía calificar incluso de nobleza. Dadas las circunstancias era entendible; pero el autocontrol de Jon era admirable. Su sobrino se ganó su respeto entonces. Y deseó que no fueran tiempos de guerra para que él pudiera quedarse y ser compañero de juegos de Robb, al igual que lo era Theon.

La tercera vez que Ned vio a Jon Targaryen, el muchacho se ganó su lealtad absoluta.


Catelyn estaba perdida. La comunicación con su compañía se había perdido una semana después de arribar a Braavos. Ned había estado desesperado, hasta que un telegrama llegó a Winterfell. Dadas las actuales circunstancias, Ned quería asegurar el lugar de su hijo Robb dentro de todo el conflicto. Después de todo, la corona debería pasar a él, y si lo peor ocurría, Robb debía estar al tanto de la situación.

Así que lo había hecho llamar. Arribaron en medio de la noche. Ned estaba todavía en el salón de reuniones cuando le informaron de la llegada de su hijo. Salió a recibirlo al instante.

Los criados estaban bajando el equipaje de los tres coches en los que habían llegado. Ned había supuesto que Theon acompañaría a Robb, pero su tercer acompañante le había tomado por sorpresa. Robb se acercó a Ned en cuanto lo vio.

-Padre.

Los dos se abrazaron con sendas sonrisas, hacía meses no se veían. Cuando Catelyn había ido al Muro a despedirse de sus hijos, lo había hecho sola.

-Veo que no vienes solo. -Le dijo Ned, inclinando la cabeza en dirección a Jon.

El resto de la compañía se acercó al rey. Robb hizo un ademán para que el moreno se acercara y éste obedeció tras dudar un instante, se paró a la derecha de Robb mientras que Theon estaba a la izquierda.

-Lo conoces. Es por ti que él está aquí. -Dijo, palmeando el hombro de su compañero.

-¿Lo descubriste? ¿O fue él quien te lo dijo?

-Lo descubrí. Aunque me apena reconocer que quizá fui el último en enterarme. -Confesó abochornado.

Ned asintió sonriendo comprensivo.

-Es difícil ser un soberano. En especial cuando debes de cuidar y proteger a tu familia bajo clara amenaza. -Le dijo. -Tienes que saber todo lo que ocurre en tu reino y ganarte el respeto y la lealtad de tus súbditos. Además de algunos aliados. -Agregó, sonriendo. Y luego le miró directamente a los ojos. -Has hecho bien hijo mío.

Robb asintió. Ned se giró hacia el moreno.

-Jon

El aludido hizo una inclinación.

-Su alteza.

-No dejas de asombrarme muchacho. -Le dedicó una sonrisa. -Ser Barristan me ha informado de los lazos que has formado con mi familia.

Jon se sonrojó.

-Han sido ellos quienes me han acogido.

-Especialmente Arya. -Agregó por lo bajo el rubio y Robb le dio un codazo en el estómago.

-¡Theon!

El aludido dejó salir una risilla y Jon se avergonzó aún más.

Ned suspiró con fuerza.

-Hablaremos de esto en otro momento. -Les dijo. -Jon... -le miró a los ojos y su semblante se volvió melancólico. -Lo siento por Maekar. Te doy mi más sincero pésame.

Jon apretó los labios antes de responder.

-Gracias, su alteza.

-Lord Stark está bien.

...

De eso ya hacía un mes. A Ned le daba gusto poder decir que su hijo y el hijo de su prima Lyanna eran amigos. Era refrescante ver ése tipo de amistades en medio de tanto conflicto. Hacía poco, cerca de una semana, le habían llegado noticias de su esposa. De momento estaba a salvo, había logrado reunirse con Rhaegar y descrubrir la mayor parte de los nobles afianzando el armamento de los inmaculados. Incluso si Meeren de momento estaba ganando aquella pelea, sabía que no tendrían mucha oportunidad si Westeros se unía en su contra. Pero dudaba sobre la necesidad de tener que hacer aún más grande el conflicto.

Porque a pesar de que Catelyn le había hecho saber que estaba a salvo, no podía sacudirse el mal presentimiento que lo envolvió tan pronto terminó de leer aquella carta. Algo no estaba bien. Conocía a su esposa y en sus palabras, distinguía un mensaje oculto, algo casi como una despedida.

En eso había estado pensando ése día, cuando (usando los pasajes secretos del castillo) había salido al patio de armas y sentando a las escaleras que llevaban al recinto interior. Pocos sirvientes estaban de pie, eran apenas las primeras horas de la madrugada. Llevaba cerca de media hora sentado en aquél silencio cuando las rejas se abrieron y entró Benjen en su Cushman*. Al ver a su hermano, se acercó hasta éste y se estacionó al pie de las escaleras. Se bajó y se quitó el casco, mientras Ned ya se había puesto en pie y bajado los escalones hasta él.

-Es inusual verte a estas horas, mi amigo. -le dijo, saludándose con la mano y luego con una palmada en la espalda al momento de abrazarse.

-El correo nunca duerme, su alteza. -Respondió Benjen un vez se deshizo el contacto. -En especial el que es de alta confidencialidad.

Ned frunció el gesto y recibió el sobre que le dio su hermano.

-¿Noticias del pueblo libre? -Inquirió.

-Algunas. -Respondió, extendiéndole unos sobres más y un paquete rectangular envuelto en papel de seda.

-¿Y esto?

-Los chicos han estado alejados del Muro por cerca de dos semanas, es natural que sus hermanos estén preocupados. -Explicó, señalando las cartas. -Incluso hay una carta para Theon.

-Puedo entender las cartas, pero ¿qué hay de este paquete? Es claramente un presente.

Las cejas de Benjen se alzaron y sus labios forcejearon entre dejar salir una risa o contenerla.

-Ése es para Jon... -Soltó al fin. -Por parte de Arya.

Los ojos de Ned se abrieron como platos.

-¿Arya envió esto?

Ben cruzó los brazos y se recargó en la motocicleta.

-Nuestra pequeña loba está prendada del joven dragón.

Ned inspiró con fuerza, el gesto fruncido.

-No inquieras lo que estoy pensando.

Ben levantó los hombros en gesto de rendición.

-Lo viste tú mismo. Nuestra prima Lyanna era igual. -Le recordó sonriendo, a lo que Ned gruñó. -Una vez los lobos se improntan no hay forma de romper el vínculo... Sin mencionar que a eso aspiraba Brandon desde el inicio.

Ned dejó salir el aire que había estado conteniendo en un forzado suspiro.

-Él siempre quiso traer a Jon de este lado. -Recordó.

Su hermano Brandon había estado enamorado de su prima Lyanna; le había roto el corazón el que ésta eligiera a Rhaegar y aún más el que tuviese que partir a Valyria. Pero desde que ésta muriera, -y tras ver los rasgos Stark dominar el rostro del niño- había estado obsesionado con la idea de unir al hijo de la misma con alguna de las hijas de Ned. Como si quisiera que la marca del norte prevaleciera por encima de la marca del dragón.

-Quizá es lo mejor. -Volvió a hablar Benjen, trayendo a Eddard de regreso al presente. -Dada la situación en Valyria, es mejor tener un plan de contingencia. Y Jon es el heredero legítimo. Y está aquí.

Ned le miró airado.

-Estás proponiendo que vayamos a la guerra.

-Hemos esperado demasiado. -Gruñó su hermano, levantando la voz una octava e irguiéndose nuevamente. -Mandaste a Catelyn lejos y sé que estás consciente, al igual que el resto, que ella no volverá.

A Ned el corazón se le estrujó con fuerza. El pecho le dolía. Aquél mal presentimiento de nuevo embargándolo.

-Espero te equivoques. -Soltó contrito. Mas su semblante se ensombreció después de decirlo. -Pero de ser así... Winterfell respaldará al joven dragón.

Benjen asintió.

-Si quieres la paz, prepárate para la guerra.

...

La torre de Guardia Oriente del Mar estableció contacto por radio con Winterfell aquella tarde. Y la noticia corrió por todo el castillo y se extendió al resto de la ciudad. Los chicos habían estado entrenando sus tiros con el rifle cuando uno de sus escoltas les informó de la conexión. Corrieron hacia lo torre de Inteligencia. Cuando llegaron, Eddard salía de la sala de operaciones con el teniente a cargo.

-¡Padre! -Robb se acercó a él aprehensivo, deseoso de que fueran noticias sobre el paradero de su madre.

Theon y Jon le seguían de cerca.

-¿Qué es lo que dice?

Ned suspiró. Se sentía viejo y cansado. En su mano derecha descansaba un papel, advirtió Jon. El rey del Norte lo hizo añicos tras un instante de vacilación.

-Vamos al Muro.

-Padre...

-Tu madre se había desaparecido a propósito. Reuniendo información mientras espiaba al enemigo bajo sus narices. -Explicó apresurado, golpeando las palabras. Se sentía molesto. -Pero todo parece indicar que ha caído en una trampa. El resto de las noticias no pueden llegar hasta este Castillo. La red de comunicación es mucho más segura en el Muro. Pero eso no es todo.

-¿Qué más han dicho? -cuestionó Theon con aire sombrío.

-Se ha arreglado un escape, para que las evidencias de todos los crímenes de Viserys y sus aliados lleguen a nuestras manos.

-Eso es bueno -dijo Robb, con el alivio instalándose en sus ojos.

-Robb... -su padre negó con la cabeza, se veía frustrado y molesto de tener que explicarse.

Así que Jon lo hizo por él.

-La persona que deba escapar no puede ser tu madre Robb.

El aludido le miró extrañado y luego a su padre como si buscara una confirmación. El hombre le desvió la mirada contrito.

-En un lugar lleno de enemigos no hay forma de que pueda liberarse sin ser vista. -Completó Theon. -Y el plan se vendrá abajo.

-No podemos ir por ella tampoco... -Añadió Jon, al notar las palabras que estaban por salir de la boca de su amigo.

Robb se quedó sin habla, con la mirada perdida y la angustia marcada en su rostro. Tanto Theon como Jon entendían ése sentimiento. El rubio sostuvo a su amigo.

-Estaremos listos para partir en una hora Lord Stark. -Le dijo y comenzó a avanzar junto con Robb, guiándolo en cada paso.

Ned agradeció internamente aquello. Y luego reparó en la mirada atenta de Jon en él. Esos ojos estaban resolviendo misterios, se dio cuenta.

-Ella consintió a esto, ¿no es así? -soltó al fin.

Ned apretó la boca en una fina línea, antes de asentir. Al menos no era el único que se había dado cuenta de que Catelyn se había dejado atrapar a propósito.

-Como mujeres y como madres, las reinas siempre son más temerarias que cualquier rey.

Jon lo miró un largo instante antes de asentir. Ned sabía que lo había entendido. Pero no podía sacudirse la idea de que Jon había pensado en su hija Arya cuando él le había dicho aquello. Durante el tiempo que el muchacho llevaba en Winterfell, no había hablado de otra cosa -o mejor dicho de alguien más- que no fuera Arya. Y siempre lo hacía con una sonrisa.

Quizá habría sido factible pensar que lo hacía para evitar deprimirse por la situación de su familia. Pero Ned también había sido joven y se había enamorado al igual que el resto de los adolescentes; de modo que supo identificar los gestos que delataban al muchacho. La sonrisa ladina, el brillo en sus ojos cuando mencionaba el nombre de la niña. Todo su rostro se iluminaba. Y en cada una de sus anécdotas, resaltaba el aspecto salvaje de la misma. La verdad innegable de que era ella quien movía al chico.

Y Ned temió por Jon más que por Arya. Siendo apenas una niña, ¿cómo podía corresponder a los sentimientos del muchacho? El mismo se había enamorado en tiempos de guerra y su estadía en el Norte era incierta. Ned sabía que en algún momento Jon debería volver a Valyria, incluso si éste llegaba a querer algo distinto.

Rió al recordar a su hermano Brandon. Era una pena que no estuviese vivo para ver al príncipe Targaryen hechizado por la sangre Stark. Estaría encantado con la idea de que el joven dragón, prefiriera ser un lobo.

...

Estaban preparando las escoltas y revisando la seguridad que quedaría a cargo del castillo. Era un pequeño grupo de soldados el que se quedaría a hacer guardia, el Maestre regiría durante la ausencia del rey. Benjen se acercó a su hermano que se encontraba de pie en la armería, mirando al cielo estrellado. El hombre sabía que su hermano no había compartido toda la verdad a los tres herederos.

-¿Qué has decidido, hermano? -le habló al pararse a su lado, una mano en el hombro de su compañero.

Ned le miró con lágrimas contenidas, tenía un nudo en su garganta pero consiguió hablar.

-...Ya lo sabes. -Le dijo con voz estrangulada.

Benjen no necesitó que le dijera nada más para descubrir la verdad.

-Está muerta. -Declaró.

Eddard apretó los ojos con dolor y angustia, agachando el semblante; y agradeciendo internamente el que su hermano le permitiese llorar en silencio.

Cuando se hubo recompuesto, se secó las lágrimas del rostro.

-Yoren llegará a la Bahía de las Focas. Nos reuniremos en Karhold. -Le informó. -Una vez nos reunamos nos lo dirá todo.

No dijo nada más. Se dio la vuelta y avanzó hacia los coches.

Debía ser un rey, se dijo una y otra vez.

"Soy un rey", se corrigió mentalmente. Y repitió el mantra hasta que ya no le quedó duda alguna.

...

Les tomó un día entero llegar hasta Karhold. La nieve dificultaba el paso de los coches y en tres ocasiones, tuvieron que bajarse a limpiar el camino. Ned había dormido la mayor parte del trayecto; había soñado que era un halcón sobrevolando el Norte y el sueño se había llevado parte de su dolor.

Tuvieron que esperar un día más para reunirse con Yoren. Cuando el hombre llegó, lo primero que hizo fue postrarse ante los pies de su rey y pedir perdón por no haber podido salvar a la reina. Y Ned le pidió de inmediato que se levantase, ordenándole después que no dijera nada más sino hasta estar en un lugar más privado. Había notado la mirada de alarma en el rostro de su hijo al escuchar las palabras del hombre. Robb ya no era tan ingenuo, y Ned supo que había descubierto lo que él no había tenido el valor de decirle en Winterfell...

...su madre estaba muerta.

Hablaron por horas. Discutiendo sobre el cómo debían hacer uso de las pruebas que Catelyn había reunido. Visery había dicho la verdad al alegar que su padre Aeris había sido asesinado, pero la mano que había hecho aquello no había sido la de Rhaegar. Un mercenario de nombre Haldon había cometido aquél crimen por órdenes de Petyr. Éste último había engañado a Viserys haciéndole creer que era una rebelión por parte de su tío y lo había manipulado para después volver a ese mismo mercenario un caballero de su corte. Uno que podía trabajar en las sombras. Un doble espía.

Había sido por éste que Catelyn había sido descubierta cuando se encontraba en Lys, tras haberse reunido con Rhaegar. La reina del norte también había entregado la lista de nobles que respaldaban a "meñique"; la mayoría eran de familias militares que pretendían agrandar sus riquezas a través de la guerra.

La decisión había sido unánime, incluso si nadie necesitó decirla en voz alta, estaba bastante clara.

Esa misma noche, el rey del Norte, Eddard Stark, lanzó un mensaje internacional por radio. Winterfell declaraba la guerra a Valyria bajo acuse de traición y se sumaba a las fuerzas aliadas en contra de Meeren y Astapor.

Su segundo mensaje fue únicamente para el Norte donde, tras volver a explicar rápidamente la razón, hacia una invitación abierta para que los hombres que desearan representar al país se sumaran a las filas del ejército norteño.

Estaban los tres herederos, su hermano Benjen, ser Barristan, el teniente Jorah y él en la sala de descanso de aquella torre tras haber dado el mensaje. Ned tenía una bebida en la mano. Un fuerte tónico para deshacerse del estrés que lo abrumaba. Los chicos habían estado hablando animadamente, los mayores escuchando, asintiendo y dando uno que otro consejo, cuando de repente Ned no pudo contenerlo más.

-Regresarán al Muro. -Declaró.

El silencio se hizo en la habitación. Jon y Theon compartieron una mirada, las manos cerradas en puño pero se mantuvieron a raya. Fue Robb quien le miró ofendido y quien expresó su desacuerdo.

-Podemos ser útiles aquí. -Dijo, elevando la voz una octava. -No puedes excluirme ahora.

-No estoy haciéndolo. -Le contestó y le dedico una fuerte mirada que calló las siguientes palabras de su hijo. -Tus hermanos y hermanas merecen saber la verdad sobre su madre por boca de su padre o de su hermano mayor. -Le espetó. Robb cerró la boca, se veía ligeramente avergonzado. Todavía era un niño, se dijo Ned. -Y nos necesitarán a ambos. Yo no puedo quedarme. Tú todavía tienes esa libertad. Te la estoy concediendo. -Le recordó, Robb apartó la mirada. -El enemigo tiene espías en todas partes, no podemos dar cada minuto por contado.

Al final su hijo suspiró y la tensión en el aire comenzó a disiparse.

-Lo lamento padre.

Ned se masajeó las sienes, cansado.

Benjen habló por él.

-Necesitamos forjar alianzas una vez más. Antes de que los mensajeros de Petyr alcancen a alguna casa fuerte de Westeros antes de nosotros. -Les explicó a los tres chicos. -Pero también debemos hacer el luto pertinente.

Los mayores asintieron.

Ned se levantó de su silla y se plantó frente a los tres muchachos.

-A partir de ahora. Tanto tú como Theon y Jon, participarán en dichas campañas. -Declaró, los ojos de los tres se abrieron en asombro, se veía la excitación en los mismos. -Ésta debe ser la alianza más fuerte, Stark, Greyjoy y Targaryen. -Dijo, mirando a cada uno a su vez. -Llegó el momento.

Ellos tres serían la imagen de su ejército. Sabía que las Islas del Hierro no estaban en condiciones de pelear, pero podían aportar recursos y dar adiestramiento marítimo a la marina de Winterfell; en especial si su heredero estaba unido a la nación. Por su parte Jon, representaba una nueva esperanza para el resto del mundo. La fuerza militar de Valyria era temible, pero en las manos adecuadas aquella fuerza podía usarse para un bien.

Ned usaría esto para ganarse el apoyo del resto de Westeros.

...

Dar la noticia al resto de sus hijos había sido un terrible suplicio. Dos años habían transcurrido desde su separación de los mismos y casi no los reconocía. La distancia, la tensión de la guerra, los había hecho madurar a un paso acelerado. Ned nunca había odiado tanto ser rey como lo hizo en ese momento. Él era un hombre de familia y se le había obligado a mantenerse lejos de ésta.

Permanecerían ahí un mes. El homenaje luctuoso se llevó a cabo allí y se envió un mensaje por radio hacia todo el Norte desde Castle Black. Los días siguientes habían sido duros y oscuros.

Sus hijos lidiaban con el duelo cada uno a su manera. Al mismo tiempo en que se apoyaban en él, Ned notaba cómo habían comenzado a independizarse, a buscar ser su propio consuelo y a intentar sobreponerse. Rickon había sido el más difícil de todos, pero Sansa le había servido para suplir momentáneamente el lugar de su madre. Todos y cada uno de ellos asistieron a terapia familiar. Ned no quería tener que dejar las cosas a medias, en especial si pronto volvería a dejarlos solos.

Para su sorpresa, sus hijos habían agradecido aquél gesto, a pesar de no haberse visto muy convencidos en un inicio.

Faltaba una semana antes de que tuviera que retirarse, cuando decidió que quizá sería buena idea compartir una reunión con sus hijos una última vez. Habían cenado en aquella torre, incluido Theon. Cuando todo terminó los chicos se prepararon para irse a dormir. Pero de pronto Ned notó la ausencia de su pequeña loba.

-¿Dónde está Arya?

Ned se sorprendió al ver cómo se hacía aquél silencio cuando cada uno de sus hijos se habían quedado quietos como piedras, cesando sus actividades de golpe; mientras se dedicaban miradas entre ellos. Fue Rickon quien se animó a responder.

-Está con mi hermano Jon. -Le dijo.

Instintivamente Ned miró el reloj por encima de la chimenea, pasaban de las diez de la noche y su rostro se llenó de indignación.

-No te preocupes padre. -Se apresuró Bran a decir, con las manos levantadas en gesto conciliador. -Está a salvo.

Ned notó la tranquilidad en los rostros de sus hijos, la ligera vacilación en los mismos y lo comprendió casi de golpe.

-¿Esto ha pasado antes? -cuestionó, aunque parecía más una declaración.

Robb asintió a regañadientes.

-No tanto como ahora, pero sí.

-¿No tanto como ahora? -presionó su padre.

-En noches de tormenta duermen conmigo -Habló Rickon con una sonrisa, Robb le miró agradecido. -Al menos hasta que se me va el miedo.

Theon pareció sopesarlo.

-A veces es Arya la que tiene pesadillas y corre a verlo, pero Jon siempre la regresa a su cama, excepto... -su voz se le cortó, al reparar en la mirada que el rey del Norte le estaba dedicando.

Bran se palmeó el rostro, confía en Theon para que suelte la lengua de más, se dijo.

-¿Excepto cuándo? -volvió a presionar Nedd.

-Cuando Maekar murió. -Contestó Robb, su padre le miró al instante, ligeramente su expresión cambió al escuchar aquello. -Cuando la noticia llegó, Arya corrió a consolar a Jon -Ned sintió que iba a desfallecer y seguro que su hijo lo notó, pues se apresuró a corregirse con voz nerviosa y levantando las manos en gesto conciliador. -Lo arrulló hasta hacerlo dormir... Jon estaba inconsolable.

-Y lo sabes porque...?

-Los espié a través del pasaje de su habitación. -Confesó. Su padre le miró sorprendido. -Tenía que asegurarme de que estuviese bien. -Se excusó.

-¿Fue así como te diste cuenta de quién era?

Robb asintió avergonzado, a sabiendas de que su padre lamentaba la forma en que lo había descubierto. Ned sacudió la cabeza, sus hijos le decían que no se preocupara.

¿Pero cómo no preocuparse? La niña dormía cada noche en el cuarto del chico. ¿Es que no les importaba el decoro? Se reprendió mentalmente al sentir que actuaba como su difunta esposa. En otro tiempo y quizá si Jon hubiese sido cercano a su familia desde el inicio, quizá aquello no le intrigaría en lo más mínimo; quizá hasta lo miraría con buenos ojos. Pero él sabía de los sentimientos del muchacho, incluso si su propia hija no se daba cuenta. Volvió a reprenderse a sí mismo. Su hija estaba en luto y Jon estaba consciente de eso. La adoraba a tal grado que sabía que sería imposible el que el mismo le hiciera daño.

Pero no era correcto, era impropio.

Y al mismo tiempo, su hija era apenas una niña. Jon no estaba tan alejado...

-Ella sonríe -Habló Sansa de pronto, concentrada en deshacer la trenza de su cabello. Al sentir las miradas de los demás en ella se apresuró a explicarse. -A la mañana siguiente, ella sonríe. -Les dijo. -Lo que me hace pensar que muy probablemente llora en la noche. Pero ella sonríe al día siguiente. -Aquello destanteó a Ned. -Así que está bien. No debes de preocuparte padre. Jon la ama y la respeta. Y de algún modo, la consuela. ...No creo que eso sea malo.

No supo describir lo que sintió entonces... Algo cálido se extendió en su pecho. Pero al mismo tiempo, un miedo diferente se plantó en el mismo...

El miedo de que Jon terminara robándose a su pequeña y preciosa Arya. Quedaba claro que la misma correspondía sin duda a los sentimientos del muchacho.

...

El último día en su estancia en el Muro ocurrió un atentado contra la vida del rey del Norte. Un espía se había logrado infiltrar. Un salvaje que había cambiado bando, había dicho Mance. Dos hombres que habían ido a matarlo.

Ned había estado preparándose para partir cuando la conmoción llegó a sus oídos. El sonido de una Luger* se escuchó a sus espaldas, por el pasillo que llevaba al recinto interno, Ned estaba en la armería junto con Benjen, Yoren, Theon, Jon y Robb, acompañados además de sus escoltas. El salvaje que corrió por los pasillos había sido una distracción.

Las escoltas sacaron sus armas al igual que Benjen y Yoren, incluido Ned. Los tres muchachos eran los únicos que no iban armados. El salvaje consiguió evadir unas cuantas balas antes de que le perforaran el pecho. Pero el espía estaba a espaldas del rey.

-¡Lord Eddard!

Fue Jon quien se dio cuenta. El momento justo en que el hombre desviaba su blanco hacia las espaldas del rey, mientras el resto de la compañía estaba delante del mismo tras haber hecho frente al salvaje que había entrado corriendo.

El príncipe Targaryen se lanzó en contra del hombre y el disparo se desvió hacia el cielo. Los guardias giraron hacia los mismos. Más de uno disparó y estuvo cerca de dar en el blanco equivocado.

-¡No disparen! -Ordenó Ned, temeroso de que hirieran a Jon, mientras éste forcejeaba en la nieve con el traidor.

El hombre golpeó el rostro del muchacho y al tercer puñetazo éste le soltó, se irguió como pudo y apuntó el arma al chico.

-Si me disparan lo mato -gruñó con un acento que no pertenecía al continente.

Pero el muchacho al tambalearse había chocado con la mesa donde descansaban los cuchillos de pelea y, aprovechando el que el traidor tenía la mirada fija en los otros hombres, tomó uno a discreción y volvió a lanzarse con un grito contra el mismo.

-¡No! -gritó Robb

El traidor disparó pero la bala apenas y rozó el brazo de Jon antes de que éste lanzara el cuchillo por inercia. Y fue una bendita coincidencia, se dijo Ned, que al desviar el golpe el cuchillo girara en dirección al cuello del hombre, clavándose por la misma fuerza imprevista del disparo. Yoren se apresuró a inmovilizar su último posible intento de disparo mientras agonizaba, arrebatándole el arma de una patada.

El hombre se desplomó segundos después, sin vida.

-Jon... -Ned se acercó inmediatamente a éste.

-Yo... -Los ojos de Jon estaban abiertos como platos y Ned supo que el chico estaba por entrar a un estado de shock, era la primera vez que tomaba una vida incluso si había sido un accidente y en defensa propia.

-Salvaste mi vida. -Le dijo tomándole el rostro y obligándolo a mirarlo a los ojos. Al final Jon asintió.

Cuando quedó claro que el chico se recuperaría, Ned lo soltó, pero mantuvo la mirada en él para que éste notara la seriedad en sus palabras siguientes.

-Si en algún momento hay algo que desees y que yo pueda darte, y siempre cuando esté dentro de los límites de la razón... Pídemelo y te lo daré. Puedes contar con ello.

Debió de haber previsto que Jon Targaryen no pediría cosas materiales. Ni que tampoco guardaría la deuda para evadir una posible tragedia en años posteriores. Lo que Jon Targaryen -meses después- pidió a Eddard Stark, el rey en el Norte, fue la mano de su hija menor, Arya Stark, en matrimonio.

Y de alguna manera, al mismo tiempo en que lo había sorprendido, no le sorprendió del todo el que en su siguiente visita a Winterfell, diez meses después tras aquél atentado, llegara con aquella propuesta; acompañado tanto de Robb como de Sansa.


A/N: Todos y cada uno de los avances tecnológicos que se dieron durante la segunda guerra mundial de nuestra época, también se dan aquí en este mundo ficticio ok? =P Además de algunos que me he inventado.

*Cushman 53 - Es un motocicleta de los años 40 tipo scooter.

*Luger - Es una pistola parabellum usada por los alemanes durante la primera y segunda guerra mundial.