Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-Quiero ser tu gata-
-Castillo Primigenio-
Sentada en su silla, Chysis dejó la taza de té en el platillo, ladeando la cabeza. ¿Para un demonio con miles de años de existencia que era esperar unos minutos… y horas? A los pocos segundos una nube de oscuridad dejó caer un peso al suelo.
Un peso con forma humana. Una joven delgada de estatura menuda para su edad, vestida de Mahou Shoujo con una cantidad exagerada de rosa. Su cabello recogido en dos coletas laterales y un sombrero a juego, ojos violeta y una sonrisa radiante.
La chica, moviendo su bastón, lo giró con gracia haciendo el símbolo de la victoria con sus dedos sobre su ojo izquierdo.
-¡La Maou Shoujo ha llegado!-
Chysis Gremory tragó saliva. Se le antojaba algo demasiado bizarro ver a alguien tan… respetable comportarse así. No importaba cuanto tiempo pasase…
-Lady Serafall…-
-¡Chy-chan!- chilló Serafall corriendo hacia ella, plantándose a unos centímetros, sonriendo alegremente –Me alegro de verte!-
-Yo también me alegro, tan hiperactiva como siempre, Lady Serafall…- extendiendo su mano, golpeando sin mirar una mano que se había posado sobre el plato con pastas que había sobre la mesa –No hay dulces para ti… Madre-
-¿Queeeeeeeeee? ¿Porqueeeeeeeeeeeeeee?- exclamó una pelirroja escondida tras la mesa, asomando solo parte de su rostro, sus enormes ojos violeta, su cabello recogido en dos coletas por cintas negras y la pequeña corona sobre su cabeza.
La corona de una Emperatriz.
La pelirroja se levantó, corriendo hacia la morena. Juntándose, las chicas entrelazaron sus brazos, dando saltitos, dos baterías interminables de positivismo y energía. Deteniéndose de un salto, frente a la Gremory.
-¿Has hecho lo que te pedimos?-
-¿La has encontrado?-
Chysis se tomó su tiempo para responder antes de desviar la mirada, señalando al edificio, al salón principal. En uno de los sofás yacía una joven de largo cabello rosado, joven, muy joven, con una intensa aura demoniaca.
-Justo donde decíais… ¿Cómo sabíais que estaba allí?-
Las mujeres no la escucharon, corriendo hacia la joven, la rodearon múltiples veces, inspeccionándola detenidamente.
-Hermosa…-
-Y poderosa…-
-Sangre noble!-
-¡Y melones!-
-I-tan estará satisfecho!- chilló Serafall extendiendo sus manos.
-Muy satisfecho!- respondió la pelirroja chocando sus manos con la morena.
-I-kun estará complacido!- exclamaron las demonios al unísono, chocando sus manos al vuelo.
-Pero madre…- preguntó Chysis viendo a las demonios, dos revoltosas demonios incapaces de estarse quietas –Desconocía que quedasen más herederos de la sangre de Leviatán aparte de Katerea… ¿Es prudente…?-
-No temas!- respondió la pelirroja señalándola.
-Esta todo previsto!- continuó Serafall imitándola.
-Más o menos!- anunciaron al unísono, girando en círculos cogidas de la mano.
-Tendrás que disculparme pero… Mucho me temo que no lo entiendo…-
La pelirroja se quedó quieta, mirando a la matriarca Gremory en silencio, antes de acercarse y acariciar su rostro con dulzura.
-Mi dulce Chy-chan… Siempre has hecho lo que te he pedido, has sido una buena niña desde que eras pequeñita pequeñita… Tú también lo has visto, I-tan necesita un empujón-
-Pero sigue siendo un niño…-
-I-tan no es un niño… Nunca lo ha sido- respondió Serafall –No puede permitirse serlo. No tiene tiempo para serlo-
-¡!-
-No tienes por qué preocuparte, con el tiempo lo entenderás-
-¿Con el tiempo? ¿El tiempo es un problema?-
-Siempre. Sin excepciones. Aunque el Señor del Tiempo nos esté ofreciendo su ayuda no podemos fallar, tenemos que ser diligentes y estrictas!-
-¿Señor del Tiempo?-
-Eso es secreto!-
-Madre… Serafall… Nunca he preguntado porque te rebelaste a Lucifer… Donde has estado este tiempo, porque colaboras con Gabriel o como puede haber dos Serafall Leviatan al mismo tiempo… Ya te lo dije, no voy a oponerme. Pero ese niño… No dejaré que le pase nada malo-
-Chy-chan! Precisamente estamos aquí para eso!- exclamó la pelirroja moviendo sus brazos, haciendo aspavientos –Todo lo que hacemos lo hacemos por él-
-¿Lo que hace quién? ¿Tu, Serafall, Gabriel? ¿Quién más está metido en esto? Es todo tan extraño…-
-Shhhhh! Shhhhhh!- gesticuló Serafall pidiéndole a Chysis que se callase.
-La lista no puede llegar a los oídos de I-tan ni de nadie! Las estrellas no pueden revelarse antes de tiempo!-
-Ni las estrellas ni sus contraparte!-
¿Contraparte?
-Corremos el riesgo de que él también lo escuche!-
¿Quién era él?
-Lo importante es que debes preparar a esta chica!-
-¿Preparar? Esta chica está enferma, sufre de la enfermedad del sueño…-
Riendo divertida, cubriendo su boca con la mano, la pelirroja se acercó a la pelirosa.
Colocando su mano al frente, sobre el cuerpo de la niña, convocando un círculo mágico que Chysis no reconoció. No era un círculo mágico demoniaco. Era otra cosa, estaba formado por unos grabados que no alcanzaba a reconocer.
-Por mucho que este dormida o enferma… No tiene otra opción que responder a su llamada…- respondió Serafall a la pregunta no formulada –Y está obligada a responder…-
Incrédula, Chysis vio como la niña abría lentamente los ojos.
¿Cómo había sanado a la joven?
-Tendrás que trabajar duro Chy-chan! I-kun la necesitará en pocos años…-
-¿Pocos años? ¿Por qué la necesita?-
-Será una de sus Alfiles, y la necesitará para lo peor…- murmuró la pelirroja traviesa.
-Pero no temas, tiene mucho potencial… O debería…- dijo Serafall inclinándose hacia la pelirosa, que las miraba confundida.
-¿Q-quienes sois? ¿D-dónde estoy?-
-A todo eso te responderá Chy-chan!- respondió Runeas contenta –Cualquier cosa que necesites… A ella!- señalándola con ambas manos.
La joven demonio miró confundida a la antigua matriarca Gremory.
Satisfechas, las poderosas demonio se miraron sonrientes.
-¡Ya hemos cumplido!- exclamó Serafall riendo divertida.
-Ahora que podemos hacer… Aún tenemos algo de tiempo…- dijo la pelirroja traviesa –Podría ver a mi otra parte…-
-Me gustaría ver a So-tan…-
-Ellas son amigas, estarán juntas!... ¿Piensas lo mismo que yo?- preguntó la pelirroja mirando a la Maou.
-¡Pienso lo mismo que tú!-
Riendo traviesas extendieron sus alas de demonios, alzándose unos centímetros… Chysis las miró con seriedad.
-Chicas…- siseó gravemente.
-¿Si?- preguntó la pelirroja.
-No tenéis tiempo. Mi nieto ya está en el hotel-
-Oh-
-¿Eso es cierto?-
-Pues que fallo…-
-¡Entonces hora de ir a verlo!- exclamaron las demonio al unísono, girando sobre si mismas con los brazos entrelazados, en el aire.
De un destello de luz se desvanecieron.
Chysis Gremory se acarició la sien.
-Que dolor de cabeza que me provocan…-
Pasando a mirar a la asustada Leviatán.
¿En qué problema la habían metido ahora?
-DxD-
-Somos conscientes de los eventos sucedidos esta noche en la ciudad, joven señor- dijo la recepcionista manteniendo el tipo –Le aseguro que la joven Reni estará a salvo en nuestras instalaciones. La reputación de la Casa Sitri está en juego, joven señor!-
-No creo que vuelvan a intentarlo, pero mejor seamos precavidos…- sonrió Issei acabando de firmar los documentos ofrecidos. La nekomata mirando a todos lados nerviosa, tras él.
-¿No podemos quedarnos?- preguntó Kuroka, tímida, tomándolo de la manga de la chaqueta.
Issei se giró mirándola con una sonrisa burlona, desapareciendo esta rápidamente al ver el rostro de la morena. Pensaba que Kuroka quería vivir con algo de lujo, pero su mirada, llena de miedo, le dijo lo contrario.
La recepcionista tecleó algo en el ordenador.
-Si quieren tenemos habitaciones libres, cerca de la joven Reni…-
Issei dudó unos segundos. Agarrando la mano de la nekomata, estaba temblando. Kuroka no se soltó en ningún momento.
-Has dicho que aquí había guardias... ¿No?- alzando la mirada, uniéndola a la suya. Sus ojos reflejaban su temor.
-Ya es tarde, quizás sería mejor quedarse aquí esta noche…- sentenció el dragón mirando a la mujer -¿Qué habitaciones tienes libres?-
-Tenemos otra suite libre junto a la de la señora. ¿O prefiere compartir la suya?-
-¿Señora? ¿Qué señora?-
PIPI
Mirando la pantalla, la recepcionista abrió los ojos sorprendida.
-¿La Señora esta… aquí?-
-Oye, oye… ¿Qué señora dices que está aquí?- girándose, alzando la mirada.
Desde que había llegado no podía quitarse de encima la sensación de que alguien lo llamaba. Había una presencia en los pisos superiores, en lo más alto… Y si tuviese que apostar diría que era Ria-tan… Pero Rias no podía estar aquí… ¿Quién era esa señora?
-Su ancestro, por supuesto… ¿No lo sabía?-
Frunciendo el cejo, Issei la miró con duda.
¿Ancestro? ¿Venelana? ¿Chysis? Se le antojaba algo improbable. De estar aquí habría siervos, si había siervos habrían intervenido. Aunque Chysis se había prohibido a si misma inmiscuirse en los asuntos del mundo exterior habría detenido esta matanza. Y ese último aviso que había recibido. ¿La señora? ¿En una instalación Sitri? Entendida que hablaba de dos personas diferentes y eso solo lo hacía más confuso.
No sabía si quería saber nada de eso de ese momento, había sido un día largo y quería una pausa pero el aspecto de Kuroka le impedía ir a casa.
-Tomaremos una habitación separada, gracias-
…
Una vez en su estancia, Kuroka se quedó quieta, callada, en su asiento. Issei se sentó a su lado, tomando una de sus manos, acariciándola suavemente.
-¿Me vas a contar que te pasa?-
-Nya...-
-Sospecho que tiene que ver con que hayan entrado en casa... Y hayas escuchado decirme que aquí hay vigilancia...-
Kuroka asintió.
-Es...-
Levantándose, Issei se preparó una infusión, dejando otra junto a la morena, sentándose a su lado, abrazándola del hombro.
-¿Todo esto es por los licántropos?-
Kuroka lo miró, asustada.
-Nya...- asintió la nekomata, pegándose a su cuerpo.
-¿Me das los detalles?-
-No sé si te lo he dicho... Pero las nekomatas somos todo mujeres-
Issei asintió.
-Los licántropos son lo opuesto... Lobos y gatos... ¿Qué puede un gato contra un lobo?-
-Pero me dijiste que no hay lobos entre los youkai...-
-Hay lobos, pero no de este tipo... Los youkai somos animales que vivimos en harmonía, los hombres de Lucien no...-
-¿Hablamos de alguna especie de creencia cultural?-
-No es eso... Son más fuertes, más rápidos... Más crueles... No suelen ser muchos los encuentros, pero en las historias de los ancianos se nos advierte repetidas veces de cuidarnos de ellos...-
-...-
-Nos esclavizan, nos venden, nos usan, nos matan...-
-...-
-Las ancianas hablan de antiguas guerras, incursiones en tierras japonesas, nos secuestraban... Hubo muy pocas supervivientes- murmuró la nekomata llorosa -Como solo podemos dar niñas nekomata no somos de uso para ellos salvo... Salvo...-
-Salvo disfrute para sus tropas-
Escondiendo su rostro en su pecho, Kuroka asintió.
-Durante muchos siglos hemos sido sus esclavas, hasta que se nos dio refugio en el Reino del Este… No eran como los demás, ellos nos buscaban, a propósito… No podíamos escapar, no podíamos pelear… Se aprovechaban de nuestra naturaleza, nuestra genética, nuestras hormonas… Saben que somos inferiores, más débiles… Y solo hembras de las que disfrutar… ¿Por qué la naturaleza es tan cruel?-
Issei suspiró pesadamente, acariciando su cabello negro.
-Por lo poco que se, no hablamos de naturaleza. Kuro, los hombres de Lucien son hombres, humanos, con sus defectos y virtudes, potenciadas por las características del licántropo, para bien… y para mal-
-Eso no cambia nada… Nya-
-Si estabas asustada porque viniste...-
Kuroka no respondió.
-¿No te sentías protegida en casa?-
Kuroka negó.
-Me preocupaba... Yo...-
-¿Estabas preocupada por mí?-
Kuroka no respondió.
El silencio concede.
-Entiendo... Desconocía que les tenías tanto miedo...- besando su cabello -Nos quedaremos, reforzaremos la barrera, pondremos guardia en la ciudad. Limpiaremos la zona. ¿Te parece?-
-¿Harás eso?-
-Son solo algunas órdenes... Esta noche nos quedaremos aquí, nos quedaremos lo que necesites-
-G-gracias, nya...-
-Igualmente, sabes que lo que ha venido no son licanos de verdad...-
Kuroka se volvió a acurrucar.
-¿Y se puede saber porque piensas que esos chihuahuas van a poder con un poderoso y guapo dragón?-
-¡!-
-Los dragones están por encima de todos... No tenemos rival, miramos desde arriba a todo ser vivo... Discriminamos y despreciamos a todas las razas por igual…-
-No... No he podido evitarlo, nya... Son muchos años de...-
-Pues tenemos un problema- sentenció Issei serio, acariciándose la barbilla.
-¿Qué problema, nya?-
-Que me irrita profundamente verte tan asustada... No me gusta nada-
Kuroka bajó la mirada, cohibida.
-Por lo que tenemos dos opciones. O eliminamos a todos los licántropos, que no supone una solución real... O revertimos ese miedo-
-Pero como...-
-Con lo que más te gusta, trabajo!-
-¿Nya?-
-Vamos a trabajar duro dos aspectos! El aspecto físico y el aspecto mental!-
-¿Nyyyaaaaaa?-
-Que sí, mujer- separándose de ella -Vamos a entrenarte, usaremos todos los medios de mi familia si es necesario. Haré de ti la mejor Kuroka posible! Una nekomata tan fuerte que la simple mención de tu nombre haga que todos los licántropos se cagen en los pantalones!-
-¿Eso es posible, nya?-
-Y entrenaremos el panorama mental. Que ganes en confianza. Que superes esos miedos...-
Kuroka lo miró dudosa, confundida.
-Pero una gata tonta como yo...-
Issei tomó la nariz de la joven entre sus dedos, apretando suavemente.
-Escúchame-
-Soy...-
-Eres, eres, eres... ¿Hace falta que te recuerde que eres?- inclinándose frente a ella -Eres una nekomata, la gata de un dragón-
-Porque dices eso ahora…-
-En lugar que mirar lo que son o no son los demás, creo que deberías de explotar lo que eres tú-
-Ya te lo he dicho, soy una gata estúpida que….-
-Una youkai que manipula ki, verdad? Lo llevo pensando una temporada… He leído que los sabios de tu pueblo usan el de las Líneas Ley-
-Las usan como fuentes de poder si, nya. Pero eso no es algo que todos podamos hacer-
-No te infravalores…-
-Se lo que intentas nya! Pero soy quien soy! Usar el ki es peligroso! Porque te piensas que nos estamos extinguiendo? Las ancianas hablan de como mi especie perdió la cabeza o algo así, nya! Hace mucho tiempo nuestra raza encontró una manera de potenciar el poder de la naturaleza, se volvieron locos, nya!-
-¿También le tienes miedo a eso?-
-¡Que yo no le tengo miedo a nada, nya!- protestó la morena lanzándole uno de los cojines.
Divertido se levantó para tomar el cojín, dejándolo en otro de los asientos.
-Kuro… ¿Me consideras inferior a cualquiera de esos monstruos tuyos de las historias?-
La nekomata negó con la cabeza.
-¿Crees que mi raza está por encima de ellos?-
Kuroka volvió a asentir.
-¿Entonces de que tienes miedo?-
-¡Que yo no tengo miedo! Nya!-
-Mi gatita es una terca y una cabezona- encogiéndose de hombros.
-¡No soy tu gata! Nya!-
-Eso lo dirás tú…-
-¡Yo soy una gata salvaje! No tengo dueño!- protestó con fuerza, desviando la mirada –Yo no acabaré… No acabaré como ella…-
-¿?-
Curioso, dejó a un lado su burla.
-¿Acabar como quién?-
Los ojos amarillos de Kuroka lo miraron fijamente.
-Como mi madre…-
Sorprendido, Issei volvió a su lado. Nunca le había hablado de su familia.
-Kuro… Nunca me habías hablado de…-
Gruñona, Kuroka se tumbó apoyando su cabeza sobre las piernas de Issei, buscando su contacto. El dragón respondió acariciando su cabellera con lentitud.
-Como animales… Las nekomata obedecemos a nuestros instintos… Nos controlan, nya-
-Eso lo puedo entender, a veces me pasa, el poder de la sangre…-
-Somos protectoras, territoriales y celosas… Siguiendo al dueño de nuestro celo-
-¿Celo?-
-El instinto reproductor, nya-
-Vale, lo pillo-
-El celo lo podemos tratar de dos maneras… O se lo entregamos a un macho, mediante un ritual que debe aprobar la anciana o nos volvemos callejeras y nos dejamos controlar por él-
-Explícame las diferencias-
-Si nos dedicamos a un macho somos territoriales, celosas, protectoras… Nuestros instintos y hormonas solo responden ante él. En teoría el peregrinaje sirve para eso, buscar un varón que nos proporcione fuertes genes para tener descendía fuerte, nya-
-Vale, no tiene mucho sentido. Por lo que me cuentas os tendría encerradas en casa, no os dejaría campar por el mundo… ¿Y lo de gata callejera?-
-Cedemos al celo, sin ritual, y procreamos con cualquiera que nos parezca tener potencial, nya-
-Joder… ¿Y tú eres una de esas?-
-¡Yo soy virgen, nya!-
-Vale, corrijo. ¿Tú quieres ser una de esas?-
-Yo no… La anciana dice que por culpa de gente asi estamos casi en la extinción… Nya-
Cuanto más escuchaba menos entendía. Los nekomata estaban en la última posición en la lista de razas candidatas a la supervivencia por ser simplemente gilipollas.
-¿Por qué?-
-Porque no regresan. Las gatas callejeras suelen acabar esclavizadas, sometidas al deseo lujurioso de su cuerpo… Los esclavistas de nekomata han aprendido a controlar nuestro celo a voluntad con magia… Nya-
Issei se rascó la sien, preocupado.
-Pero ser una gata doméstica es peor! Nya!-
-¿Cómo va a ser peor que ser la guarra, con todo el respeto del mundo, de un tipo que solo busca placer fácil?-
-¿Qué te crees que le pasa a una nekomata cuando se convierte en la gata domestica de un macho que la ha engañado?-
Issei gruñó guturalmente. Ya entendía…
-¿Eso le pasó a tu madre?-
-¡!-
Molesta, le giró la cara.
-Entonces prefieres exponerte a ser un juguete y pasar de mano en mano a confiar en alguien…-
-No seré…-
-Eh! Me has dicho que los instintos os pueden… ¿Qué vas a hacer?-
-Esconderme en mis ciclos…-
-¿Y si te buscan? Ese es un punto débil importante…- mirándola de reojo –Como has dicho que llevan haciendo esos chihuahua-
-No me encontrarán, nya-
-¿No sería mejor confiar en alguien?-
-¿En quién, nya?-
-¿No sería mejor confiar en mí?-
-¡!-
-A mi entender estas jodida. Tienes mayoritariamente dos opciones… O sigues con tu peregrinaje y acabas esclavizada por vete a saber quién… O me dejas domesticarte. Por lo que me has contado tarde o temprano acabarás sometida. Conmigo puedes escoger. Si mi gatita confía en mí, no la fallaría nunca…-
-Deja de decir que soy tu gata-
-¿Por qué? ¿Te molesta?-
-A-al final me lo acabaré creyendo, nya…- desviando la mirada, ruborizada.
-Bien! Entonces ya lo vas asimilando?-
Irritada, Kuroka se levantó de un salto.
-Lo digo en serio, Kuro-
Levantándose, alejándose a paso lento, la nekomata lo miró desde la puerta de uno de los dormitorios.
-El dragón y su gata, piénsalo- susurró Issei guiñándole un ojo.
-Yo seré una gata callejera-
-Por encima de mi cadáver. Serás una preciosa, consentida, alegre y sublime gata doméstica. Me encargaré personalmente de hacer de tu yo tu mejor yo-
Sacándole la lengua, Kuroka se desvaneció entre las sombras de su dormitorio.
-Solo tiene que aceptarlo…- exclamó Issei recostándose en el sofá, mirando al techo.
Y el silencio le invadió, haciéndole más consciente de lo que le rodeaba.
Seguía sintiendo esa presencia.
Irritado se levantó de un golpe, tomando su chaqueta dejó la habitación del hotel, plantándose en el pasillo.
Acariciándose la barbilla, Issei miró en múltiples direcciones del interminable pasillo blanco. Un pasillo de paredes blancas, moqueta roja y techo amarillo. Las puertas, llamativas, de color dorado se extendían hasta donde alcanzaba la vista.
Tras él, Kuro. A un lado, al fondo, Lavinia. Y en el otro extremo, la presencia sospechosa. Todo en la misma planta del mismo hotel en el mismo momento. Que Lavinia y Kuroka estuviesen en la misma planta tenia cierto pase, dadas las circunstancias, pero la tercera presencia lo hacía sospechar. Si se trataba de su hermana había margen a que todo aquello fuese una conspiración que buscaba reencarnar a las chicas… Venelana podía estar detrás de todo esto.
Al alcanzar la puerta que daba a la señal Issei dudó. Retrocediendo unos pasos, unos metros. No lo tenía claro.
Optando por retirarse, una oleada de poder sagrado lo cubrió entero. Un poder sagrado que conocía muy bien.
¡Gabriel!
Abriendo la puerta de par en par, los ojos rojos del dragón recorrieron la estancia. Una suite con igual distribución con las dos vistas anteriormente. Más oscura, sin iluminación ni decoración particular.
Unos brazos envolvieron su espalda por el pecho, unos suaves montículos tocaron su espalda. Girando su cabeza vió la gigante sonrisa de Serafall Leviatán.
-¿Sera? ¿Qué haces tú aquí?-
-¿No te alegra verme?- protestó la Maou frunciendo el cejo, haciendo un puchero con sus labios.
-Alegrarme si, sorprenderme también. ¿Qué haces en...- mirando a su alrededor -¿Dónde está Gabi?-
-¿Me ves a mí y buscas al angelucho?- protestó la morena golpeando el suelo con su pie.
Tampoco iba a decir que era algo inexplicablemente sorprendente. El hotel era Sitri, la recepcionista había hablado de una señora, su señora. Pero eso no explicaba porque había percibido a Gabriel y la otra señal… ¿Gabriel había sido un cebo? ¿Una señal para que entrase?
Alzando sus manos acarició el rostro de la hermosa morena, arrancando una sonrisa en ella.
-Tu trampa ha funcionado. Ya estoy aquí-
-Ahhhh. Mi I-kun es un chico listo!- colocándose de puntillas, besándolo en los labios -Pero no es el amante más despierto-
-¿Como que despierto? ¿De qué hablas?-
-Estás dormido, mira tus ojos... No tienen poder, no tienen convicción... Eres un dragón tan relajado, dormido...-
-Pensaba que te había demostrado lo contrario-
-Me demostraste que estás ahí, que hay potencial!- señalándolo a la cara -Pero en la práctica son eso, destellos-
Issei alzó una ceja, levemente sorprendido por su acusación. Ligeramente preocupado también…
-Si lo dices por las piezas, no pienso...-
-Pensar, pensar, pensar... Menos pensar y más actuar!- exclamó una voz aguda, juvenil.
Girándose, Issei alzó las cejas, nuevamente sorprendido.
-Aneue! No sabía que estabas aquí...!-
Un momento… No era Rias.
Ladeando la cabeza, entrecerrando los ojos, Issei miró de nuevo a la pelirroja con otros ojos.
La joven demonio frente a ella tenía su altura, ese cabello rojo inconfundible, rostro hermoso y preciosos ojos azules... pero era ligeramente diferente.
Su cabello, ligeramente ondulado o quizás alborotado, se diferenciaba del lacio con las puntas alocadas de su hermana, recogido en dos coletas laterales sujetadas por dos lazos negros. Sus preciosos ojos no tenían su bondad característica, eran más... traviesos. Y básicamente, la demonio frente a ella tenía una delantera de escándalo. Su hermana, con doce años recién cumplidos, tenía el físico que tenía que tener.
Issei tragó saliva, juraría sobre lo más sagrado, pondría la mano en el fuego, que quien estaba frente a él era su hermana mayor, pero sus ojos decían lo contrario. Cada célula de su cuerpo reconocía a Rias Gremory en esa chica, pero al mismo tiempo le decían que no.
-Shishishishishi!- rio la joven tapándose la boca con su mano, traviesa, moviendo sus piernas, bajando de la mesa de un salto, provocando un movimiento delicioso en su exagerada pechonalidad -¿Podrías diferenciar a los individuos que conforman a la Sacerdotisa? Incluso creo que ya has conocido a la parte y contraparte de la Encantadora... ¿Podrías? ¿Podrías?-
Alzando una ceja, sin decir nada, Issei desplazó una mano al rostro de la pelirroja, pinzándola de la mandíbula.
-!Ay!- chilló sorprendida la joven.
-Quien eres tú y porque te pareces tanto a mi hermana-
-Gomo gieres ge gesponga agi-
-Ne, ne, I-kun... Te aseguro que es una persona de fiar...- intervino Serafall acariciando el brazo del dragón.
-¿Lo es?-
-Te lo aseguro-
El Gremory soltó a la pelirroja, inspeccionándola detenidamente.
Era una demonio, y poderosa, muy poderosa. Su aura era mucho mayor e intensa que la suya misma. De facto podía estar a la altura de Sirzechs. Pero por como lo miraba, como actuaba con él… Inocente, dócil… ¿Afectuosa?
-Pensaba que era una especie de suplantación...- se disculpó el castaño apartándose unos pasos.
-Géminis!-
-¿Qué?-
-No es una suplantación! Somos fruto del conjuro Géminis! Una de las Grandes Magias del Dragón Autentico! Un hechizo eterno alimentado por la magia del Infinito!- sonriendo divertida, sin importarle la actitud del castaño -!Por eso te resulta tan familiar y extraño a la vez!- llevando sus manos a la cintura, inflando su pecho.
-¿Que dice esta?- preguntó Issei señalando a la pelirroja -¿Es una broma o algo?-
Serafall se llevó las manos a la barriga, riendo con fuerza.
-!¿No me estas escuchando?!- chilló la pelirroja repitiendo la actuación -!Soy la Emperatriz!-
-¿Emperatriz de qué? ¿Y por eso llevas esa corona?- tocando el adorno en su pelo.
-Soy la Emperatriz de los Dragones! ¡Y no lo toques con tus sucias manos!- protestó la joven cómicamente.
Issei esgrimió una mueca de incredulidad.
-Y así como Akeno y Suzaku son lo mismo, Rias y yo lo somos-
Issei centró su plena atención en la pelirroja.
¿Había escuchado bien?
-Repite eso-
-Ahora no quiero! Me has ofendido!-
-Géminis... Esa magia que ha mencionado... ¿Dos? ¿Dos en uno?- preguntó Issei mirando a la morena.
La pelirroja se enfadó ante el desvío de atención.
-No, no! De uno a dos... La Emperatriz era una sola persona, ahora somos dos!- juntando sus índice para separarlos, gesticulando exageradamente.
El dragón se acarició la frente, confundido.
-Entonces tú y mi hermana...-
-El día y la noche, lo mismo con diferente perspectiva. Ni autentico ni falso. Tan real como la vida misma! Las dos somos la Emperatriz, tenemos algunas de sus facultades, otras son genuinas… ¡Como la Encantadora!-
Sentía que tenía que creerla, pero todo le resultaba tan confuso… ¿Quién cojones era la Encantadora?
-¿Nunca te has preguntado porque mis descendientes estaban en el lugar exacto en el momento exacto del accidente? ¿Por qué mi contraparte estaba allí para atenderte? ¿Por qué los Gremory te han adoptado? ¿Por qué has podido tener una vida independiente en el mundo humano?-
-¡!-
-Todo es cosa nuestra! Shishishishishi!-
Más o menos.
¿Había dicho descendientes? ¿Dónde estaba Chysis?
Negando con la cabeza, Issei se desplazó hasta la mesa, tomando una de las sillas, pensativo. Volviendo a mirar a la joven detenidamente, con más atención. Largo cabello rojo recogido en dos coletas altas, una camisa ajustada y desabrochada en el escote y el vientre, falda a juego y botas altas. Todo negro, con las líneas carmesíes de la familia. Sobre su pecho izquierdo su emblema personal, una sirviente exclusiva… suya. La joven era la viva imagen de Rias, un poco más alta, desarrollada… Demasiado sospechoso.
PAM
Sentándose en la mesa sin aviso alguno, la pelirroja se cruzó de piernas frente al dragón, sonriendo divertida, acariciando su pierna con su pie juguetonamente.
-En un supuesto de que te creo- susurró Issei confundido –Eres pero no eres mi hermana…-
Pero era como si lo fuese.
-Shishishi! ¿Tú hermana? Los dos sabemos muy bien que no la quieres como se quiere a una hermana… Pero te dejaré seguir con ese juego un tiempo…-
-¿?-
¿De que hablaba?
-Me has dejado claro que no eres Rias, eres una persona independiente. ¿Cómo debo llamarte entonces?-
-Beni… Hime!- murmuró la joven con su melodiosa voz.
Princesa Carmesí… Que original, e irónico. Alguna vez había llamado así a Rias.
-Esa es demasiada información!- exclamó Serafall pasando el brazo del joven por encima de su hombro, pegándose a su pecho –Lo que tienes que saber es que es un refuerzo que tienes para tu uso y disfrute en tu nuevo camino como demonio de los Gremory-
-¿Qué? Pero si no la conozco…-
-¿Estás seguro?- preguntó la pelirroja -¿Puedes mirarme a los ojos y repetirlo?-
Issei se quedó congelado, dubitativo.
No, no podía.
La pelirroja volvió a reír con fuerza.
-Si te preguntas porque estoy aquí o porque ahora…- empezó la desconocida y conocida demonio gesticulando adorablemente con su mano –Es porque tu nivel es sumamente deficiente!-
Issei abrió la boca, incrédulo.
Serafall rio con más fuerza.
-Pero no te me pongas a llorar, que para eso estoy aquí!- señalándose el pecho con el pulgar –Tu nuevo par de pechos favoritos te va a ayudar!-
-¿Deficiente? ¿Cómo que deficiente? ¿El que es deficiente?-
-Te he dicho que no llorares, es algo comprensible. Hasta lo esperábamos… Con ese angelucho al mando… Aunque ha cumplido con lo asignado-
-¿Hablas de Gabriel? ¿Dónde está Gabi?-
-I-tan… Gabriel no volverá!-
-¡!-
Horrorizado miró a la morena, que liberó otra carcajada.
-¡Sera!- exclamó Issei preocupado –No entiendo… ¿Qué dice de Gabi?-
-Ese angelucho ha sido reclamada en otro sitio!- respondió la demonio con una radiante sonrisa –Lamenta haberse ido sin despedirse. Volverá, no te preocupes-
-¿Cómo que volverá… Está bien?-
-Sep, perfectamente bien!-
-¿Por qué se ha marchado? No me dijo nada…-
-No te ha dicho nada porque eres un blando!- exclamó la pelirroja colocando su pie descalzo sobre el pecho del Gremory, impidiendo que se moviese –Ese ángel era quien tenía los mayores sentimientos maternales, así que era la idónea para cuidarte de pequeñito, pero ya no eres un niño, verdad?-
El pie de la pelirroja bajó hasta su entrepierna, masajeándolo lentamente.
-¡!-
-Sera-tan me explicó que la empotraste contra la pared… repetidas veces-
-¡!-
-¿Y que son esas pintas? ¿Por qué un niño aparenta lo que no es? ¿Buscas algo, mmm?-
-Mira quien habla! ¿Qué esa figura de niña con esos melones?-
La pelirroja rio divertida.
-Luzco como te gusta y me visto cómo quieres. Es simple!-
¿Cuándo le había pedido a esta desconocida que se vistiese como un jodido y exquisito bombón listo para ser devorado?
-Yo no te he pedido nada… Y quita tu pie de ahí!-
-No quiero!- se negó la demonio –Respecto a la arcángel… Gabi tenía que ayudarte a crecer, yo haré que madures!-
-No necesito guía alguna!-
El pie de la pelirroja volvió al pecho, empujándolo de nuevo. La demonio lo miró con seriedad, emanando una inmensa aura, intimidando con facilidad al niño.
-¿Tienes los cojones de decirme eso tras haber PERDIDO a Iri-chan?-
-!-
-Perdiste a Iri-chan, por tu egoísmo y cabezonería!-
-¿Que querías que hubiese hecho?- protestó a duras penas.
-Eres un dragón, eres un príncipe demoniaco! ¿Qué quieres que te responda?-
-... No tenía margen para...-
-!Falso!- lo interrumpió la pelirroja -Pero te lo voy a dejar pasar... Salvaste a los Shidou por la intervención de Kuro-chan y Lavi-chan... ¿Qué excusas me vas a dar ahora?-
-¿Excusas para qué?-
Alzando una de sus manos, todas las Piezas Demoniacas fueron convocadas, volando en un círculo perfecto sobre la palma de su mano.
¿Cómo había podido convocarlas?
-Llevas semanas jugando a hacer el idiota con Kuro-chan y Lavi-chan...-
-Es un trato eter...-
-TOOOOOOOONTERIAS!- protestó la pelirroja aburrida -¿Realmente pretendes establecer un contrato cerrado para una convivencia que va a durar miles de años?-
-!-
-No se puede ser maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas idiota!- esgrimiendo una enorme mueca -Lo que importa es que haya una química inicial, las asperezas se liman con el tiempo... Las Piezas Demoniacas harán el resto!-
-Pero...-
-¿Te piensas que Venelana y Zeoticus lo acordaron todo en un papel?-
-Me imagino que no pero...-
-Otra cosa! ¿Puedes dejar de ofender y menospreciar a las mujeres que tanto te quieren?-
-¿Cuando he hecho yo eso?-
-¿Acaso te piensas que nos vestimos así por comodidad?- preguntó la pelirroja alzando su falda, señalando a Serafall -Kuro-chan recorriendo tu casa en bragas, Lavi-chan incluso ha levantado su falda frente a ti chillando que la toques!-
¿Cómo sabia eso? ¿Cuánto tiempo llevaban espiándole?
-Me tengo por...-
-¿Caballero? Oooooooooooooootra tontería! Eres un dragón! Un demonio! Por favor!- chilló exasperada -Los demonios son puro deseo! Los dragones puro sentimiento! Tu eres ambos y nos sale un santurrón! En lugar de un depredador sexual nos toca un santurron! ¿Qué hemos hecho para merecer esto?-
-!No soy un santurrón!-
-Eres un virginal monje!-
-!Eso no es cierto!-
-Eres un pichafloja que se quedará llorando en su habitación mientras Suzu y Ria-tan salen a buscar salchichas que llevarse a la boca!-
-!Nadie las va a tocar!- rugió Issei levantándose, apartando la pierna de la pelirroja, tomándola del cuello de la camisa -No voy a permitirlo!-
-Entonces porque has dejado a Rossweisse a su suerte!- exigió la pelirroja, apenas intimidada -¿Por qué Kuro-chan ha sido expuesta a la amenaza licana? ¿Por qué han logrado alcanzar a Lavi-chan? ¿Por qué Akeno-chan vive aún en ese templo de mierda expuesta a la amenaza de los Himejima? ¿Por qué Suzu sigue sirviendo a los Himejima? !Cuatro piezas tendrían que haber sido entregadas!-
-Pero que estas…-
-¡Cuatro piezas aseguradas! ¿Cuántas has entregado? CERO, CEEEEEEROOOOOOO! ¿Y qué es eso? ¡Un jodido suspenso! Una gestión lamentable! Un nivel triste hasta morir deshidratado de tanto llorar!
-Tú no lo entiendes, no puedo...-
-!PONTE LOS PANTALONES DE UNA VEZ! DEJA DE ESCONDERTE! SE UN HOMBRE!- rugió Benihime devolviendo al niño al sofá.
Serafall los observó con una sonrisa en el rostro, en silencio.
-Lavi-chan, una niña huérfana, que está más tiempo contigo que con sus compañeras, claramente más deseosa de formar parte de tu familia que a su aquelarre... ¿Y tú que haces?-
-Pues...-
-Kuro-chan! La nekomata! Prácticamente vive en tu casa, apenas se pasa por su Reino, y mejor, anda semidesnuda por tu casa y tú qué haces?-
-...-
-Suzu! ¿Cómo nos podríamos olvidar de Suzu? La pobre y triste sacerdotisa atrapada entre dos mundos y tú, pedazo de cenutrio, lejos de ayudarla solo empeoras la situación!-
-Ayudé a...-
Alzando una ceja, Benihime lo silenció con la mirada.
-Y la refugiada. Alucina pepinillos. Ahí tenías un trato! Salvar a las valquirias a cambio de su servidumbre!-
-No voy a exponer las vidas de...-
-¿Queeeeeeeeee? ¿Repiteeeeeeeeeee? No te escuchooooooooooo! No te escucho con tanto lloriqueooooooooooooooo! Como diría la chupasangre… Quítate esa polla de la boca que no se te entiende!- exclamó la pelirroja girando su cabeza, llevándose una mano al oído -¿Para qué están tus piezas? ¿Para reírte las gracias?-
¿De dónde cojones había salido esa enana?
…
Le caía bien.
-Pero eso un...-
-¿Un capricho? ¿Acaso te crees que vas a tener ocasiones más honestas de movilizar a tu ejercito?-
-¿Que ejercito?-
Benihime negó con la cabeza.
-¿Amor mío, que te piensas que es la Guarida del Dragón?-
-!-
-Doscientos demonios voluntarios para conformar tu guardia personal! Un centro de reunión para que te puedas familiarizar con ellos!-
Issei la miró boquiabierto.
Inflando los mofletes, Benihime se dejó caer en la mesa, empezando a rodar a lado y lado cómicamente.
-Me he hartado... Esto no me gustaaaaaaaa!-
-Yyyyyy… Hasta aquí ha llegado la lección…- exclamó Serafall alegre.
Issei las miraba confundido.
-I-tannnnnnnnnn! ¿No he sido una buena chica?- preguntó Benihime sentándose al otro extremo del costado del dragón –Ahora quiero premio! Premio!-
La demonio intimidante se había ido a paseo, ya no estaba. Junto a él había una versión infantil de Rias.
Serafall dejó una bolsa de aperitivos sobre su regazo. Beni iluminó sus ojos al ver la bolsa de plástico, empezando a babear notoriamente. Por pura lógica abrió la bolsa y empezó a meter patatas fritas en el buzón que Benihime tenía por boca.
-Ge guenas!-
Disfrutando del bocado, la loli tetuda se quedó pegada al costado del dragón sin decir nada.
Serafall desplazó su mano hasta la mejilla de Issei, llamando su atención.
-Una vez alguien me dijo que no hay decisiones buenas o malas, las decisiones se toman y entonces se actúa en consecuencia. Y eso, I-kun, es lo que importa-
-Pero…-
-¿No te dijo tu madre que debías de acabar con la vida de cualquier que atentase al honor de Ria-tan?-
-¿Cómo sabes eso?-
Eso se lo había dicho a solas, en confidencia. No lo sabía nadie.
-¿Crees que eso es algo que una madre, una mujer de su nivel puede permitirse?-
-…-
-Ella ha tomado la decisión de defender esa acción, sea cual sea la consecuencia, I-kun-
Issei se levantó, alejándose pensativo hasta alcanzar la terraza.
El Dragón de la Dominación. El Sendero de la Dominación. Términos que Ddraig solía repetir en sus sesiones nocturnas… Afrontar sus decisiones, dejar atrás el miedo. Dejar de esconderse. Empezar a respetar a…
-Siempre lo has sabido… Lo descubriste hace tiempo… Que solo puedes sentir genuino afecto por aquellas que lo tenemos…- murmuró Serafall tras él, junto a Benihime.
Ambas tenían sus manos alzadas, mostrando el reverso.
Un par de anillos dorados.
-Confiamos plenamente en ti, solo pedimos que tengas el valor para hacer caso a tus instintos, ellos no te fallarán nunca. Shishishishi!-
El dragón se lo tomó con calma, respirando profundamente.
-Te he dado a Yamato para que corte a todo dios, no para tenerla envainada!-
Issei permaneció en silencio unos instantes.
-Ddraig me ha repetido hasta la saciedad que debo rodearme ya de todas las chicas, privarles de su libertad…-
-O asegurar su futuro… La verdad es solo una cuestión de punto de vista, I-kun!-
Cierto.
-Menos tonterías!- exclamó la pelirroja llevándose las manos a la cintura de nuevo -¿Y si se repite lo que les pasó a los Shidou con una de las partes de la Sacerdotisa? ¿Y si Akeno Himejima muere?-
-¡!-
Serafall salió al paso, rompiendo la línea visual de la pelirroja, colocándose entre ellos.
-Es muy importante que tus decisiones nunca estén basadas en el miedo! I-kun. Si quieres ayudar a…-
-Lo entiendo, lo entiendo...- apoyándose en la barandilla, observando el cielo nocturno frente a él –Que mis decisiones estén basadas en el valor, no en el miedo… El valor de querer estar cerca de Akeno, no el miedo a perderla…-
Las demonio se miraron entre ellas.
-Lo sé desde hace tiempo…- girándose, apoyando su espalda en la pasarela –Mi poder siempre responde a un sentimiento, nunca me obedece cuando estoy sereno- mirándose las manos –Ddraig suele insistir en que el poder debe servir para proteger, en que no me deje llevar por la ira, el miedo…- acariciándose la frente –Y creo que lo entiendo… El sentimiento por el que respondió Yamato cuando Suzu estaba en peligro…-
-Así es-
-Siempre has sabido que hacer. De una manera innata sabes que tienes que hacer, con nosotras no hay error posible. Pero tienes que ser valiente porque eres nuestro sol. Tu calor nos protege del frio, nos protege… Eres un buen chico, pero eso no es suficiente. Dependemos de ti, tu indecisión, tu falta de contundencia… las está haciendo sufrir-
-¿A quiénes?-
-Ya lo sabes… Sola en una habitación rodeada de desconocidos, lejos de su familia… Otra acurrucada entre sus sabanas, con un enemigo cultural acechando su ventana… O durmiendo sola en la habitación de un hotel tras un intento de asesinato-
-Las has dejado solas, a todas-
Era una forma absolutamente legítima de entenderlo.
-Ahora mismo nos sentimos solas… Porque no estás aquí para nosotras… No nos ves!-
Subiéndose al pasamanos, Issei meditó unos segundos antes de volver su atención a la pareja de demonios.
Por la información recibida lo que él conocía por esposas se habían doblado. El motivo era desconocido. Pero tener, tenían anillos. Los anillos, desconocía su simbología, pero a priori eran un marcador, una señal hasta el momento fidedigna de quien podía confiar. Aun no confiaba en ese misticismo barato de una relación reencarnada en el tiempo…
Dos entradas nuevas en su enciclopedia de ignorancia… Grandes Magias Dragonas y Dragón Autentico…
Gabriel parecía haberse ido, tal y como vino, de la nada. Alguien parecía estar vigilando sus pasos, influenciando, mas no obligando. Quería que recorriese un camino concreto, pero no parecía especialmente peligroso. Le intrigaba, pero las chicas no parecían estar coaccionadas o manipuladas así que…
Fuese quien fuese quien estuviese ofreciéndole ayuda sabía lo que se hacía. De estar Gabriel podría obtener información. Esas dos demonios, sin embargo, eran medio idiotas. Idiotas pero con un enorme corazón. Su perspectiva de sus propias acciones había resultado ser reveladora.
Tras escuchar sus palabras lo había decidido, lo tenía claro. Sus acciones individuales habían sido un fracaso.
Alzando su mano, convocó las Piezas Demoniacas, mirándolas fijamente, volar sobre su mano en círculo.
Las chicas, fuesen quienes fuesen, parecían estar destinadas a encontrarlo. Mantenerlas alejadas solo implicaba dolor para ellas, por lo que tenía que seguir la corriente hasta dar con una solución. Las asperezas que pudiesen surgir durante la convivencia se irían puliendo con el pasar del tiempo. Las normas y características de las piezas eliminaban cualquier sentimiento negativo…
El equipo. El potencial. La responsabilidad. La capacidad militar, el fin de la soledad, una manera contundente de acabar con la necesidad de su sangre. Todo parecía ser ventajas.
-Muy bien. Me dejaré llevar, aunque solo con las chicas! Nada más!- advirtió el dragón mirando a la pareja.
-Por algo se empieza…- respondió Serafall encogiéndose de hombros.
Benihime sonreía pícaramente.
-Entonces puedes empezar por ir a ver a la semidiosa!- ordenó Benihime con voz aguda.
-¿Y dejar a…-
-Estas dos son cosa nuestra. Vete- respondió Serafall –Ve, ve, ve, ve-
-Ve, ve, ve, ve- chillaron las dos demonios al unísono.
Issei suspiró pesadamente.
-Aunque tampoco es que tengas muchas opciones…- respondió la pelirroja.
-¿Respecto a Rossweisse?- preguntó Issei con curiosidad.
-Gabriel era benevolente, demasiado benevolente. Yo no lo soy… Y por la autoridad que tú me has conferido, levanto el edicto que mitigaba el efecto de Eros y Euforia- murmuró la pelirroja alzando su mano. Convocando el mismo círculo mágico de antes.
Otro igual apareció los pies de Issei.
Curioso, lo miró detenidamente.
-¡!-
El círculo se desvaneció.
No notaba nada especial. Fuese lo que fuese que hubiese hecho la demonio, no había surgido efecto.
Alzando la mirada… Frunció el cejo. Extrañado.
¿Se lo parecía o… las chicas estaban más hermosas y sexis de lo… habitual?
-Terrenos Gremory – Guarida del Dragón-
-A qué viene esa cara…- gruñó Issei dejando su chaqueta encima de la barra.
La restauradora la miró divertida, dejando un vaso con agua frente a él.
-No me esperaba que vinieses tan rápido, solo es eso-
-Ni que fuese un irresponsable o algo…-
-Empezaba a pensar que esta joven no significaba nada para ti- volviendo a su trabajo.
-Espera… ¿Por qué debería de significar algo?-
La mujer dejó de atender para colocarse frente a él.
-¿Tú eres consciente de que eres un príncipe demoniaco que debe reclutar jóvenes, verdad?-
El dragón volvió a gruñir.
Era cierto.
-He oído que tu madre no está contenta, que ha pasado allí arriba?-
Issei apoyó la cabeza en la mesa.
Era lógico que Venelana supiese algo ya… Raro era que no lo hubiese convocado. Si se pasaba de la raya lo encerrarían en el Inframundo… No volvería a ver a Tenshi o Irina… En su defensa podía decir que su participación había sido… anecdótica.
-¿Qué ha pasado ahora?- preguntó la rechoncha emprendedora.
-¿Te acuerdas de lo de los perritos?-
-Cómo olvidarlo. ¿Le has dado ya la información a ese ángel caído? Y no sé porque confías en él-
-Es el padre de… Deja eso… Mucho me temo que ya no hace falta filtrar esa información-
-¿Por qué has cambiado de idea? No era mala idea, algo infantil pero ocurrente-
-Muy sencillo. Los perros atacaron anoche-
La mujer la miró con incredulidad.
-Sí, lo sé. No hace falta que digas nada. Un patinazo, esta operación ha sido un patinazo enorme…- apoyando la cabeza en la mesa.
-¿Pero cómo ha podido pasar eso?-
-La teoría más plausible es que ya sabían parte de la filtración y que solo necesitaban o una parte o la confirmación. La información no llegó a tiempo y continuaron sin ella…-
-¿Pero estas bien?- preguntó la mujer dejando el trapo en la mesa, rodeando la barra, acariciando su espalda.
-Todo bien… Todo bien-
-Tendrías que haber llamado a los chicos… Están aquí para esto-
-No había tiempo… llevándose las manos a la cara, suspirando pesadamente.
-Entonces no sé si es el momento…- dijo la mujer sentándose en la silla contigua.
-He recibido tu mensaje. La asgardiana no está bien. ¿Qué ha pasado?-
-He cometido un error… Pidió ir a la biblioteca, me pareció bien… Encontró mucha información sobre los rituales licanos, y luego están estos idiotas!- mirando a los soldados jugando a las cartas en un rincón –Que tienen el tacto de un burro dromedario… Confirmaron las sospechas de la niña-
-¿Qué sospechas?-
-Sobrevivieron muchas de sus compañeras. Las mutilaron y las trasladaron a un campamento en territorio lobezno… Las están usando para engendrar una nueva generación de súper lobos…-
Issei negó con la cabeza, esbozando una severa mueca de disgusto.
-No me jodas…-
-Lleva encerrada en su habitación todo el día… Insistía en ver a la señorita. Han hablado. Ha pedido un equipo para intervenir en tierras humanas y liberar a sus compañeras. La señorita obviamente se ha negado…-
-Típico de mi hermanita…- arremangándose la camisa -¿Esta en su dormitorio?-
-Joven señor…- dijo la demonio seria, levantándose –El poco tiempo que hace que conozco a esta joven… Puedo asegurarle que es una vida por la que merece la pena luchar-
-Lo sé, por eso la dejé aquí-
-Si me lo permite, joven señor, yo misma la adiestraría. Podría ser una excelente sirvienta!-
Issei se giró, sorprendido.
-¿Me estas pidiendo lo que creo que me estas pidiendo? ¿Me estas pidiendo que le dé una pieza?-
-He hablado con la señorita… Esa niña es un jugoso filete dejado en un plato en medio de una plaza llena de sabuesos hambrientos… Asegurarse la jugada con un contrato sería lo más sensato-
-Esa niña es una pobre infeliz que ha sufrido lo suyo. Esta aquí para que cuidéis de ella, nadie la tiene que convertir-
-Precisamente, esta dolida, sola y desesperada en una tierra desconocida. Aceptará cualquier ayuda que reciba al precio que sea! Si la señorita le hubiese aceptado una pieza, la habría tomado sin duda!-
Issei la miró furioso.
-Sea el mal menor. Usted es bueno, puede cuidar de ella. Confiamos en usted-
-Esa niña no es una huérfana desvalida que necesite protección. Cuidaremos de ella hasta que pueda regresar a su pueblo, a su casa, con su familia-
-Si sus dioses la quisiesen de vuelta ya estaría allí, joven señor-
-Eso no lo sabemos-
-Joven señor... Esa niña es una semi diosa- le recordó la demonio.
-Y qué pasa con ello-
-Que no es una niña humana por la que debas preocuparte, no hay una vida que destruir, solo una que complementar. Su pueblo le ha dado la espalda, Heimdall, uno de sus dioses, la debe de haber localizado aquí. Si no la han reclamado es por algo...-
-No- advirtió Issei –Te veo venir, la respuesta sigue siendo no-
-¿Porque no darle un futuro aquí? En unas decenas de años será su propia Rey, gozará de libertad, autoridad y poder económico para vivir su vida según usted y quien sabe, puede que viva incluso más que tu... Lo que quiero decir, joven señor, es que ser demonio solo será un trámite en su extensa vida-
-No es no-
-¿Y si alguien la tienta? ¿Y si la convierten?-
-Si algún demonio consigue llegar hasta ella y la convierte en esclava me sentiré profundamente decepcionado de todos vosotros- sentenció Issei dejando la barra, subiendo las escaleras.
Suspirando pesadamente, abrió la puerta del dormitorio, frunciendo el cejo. Estaba todo a oscuras. Aunque la oscuridad no era un inconveniente, podía ver a la niña envuelta en su sabana, encogida en un extremo de la cama.
Issei dejó una bandeja con alimentos en la mesa, yendo hasta la ventana, subiendo las persianas, abriendo las cortinas.
Rossweisse no reaccionó, seguía con la cabeza escondida entre sus piernas.
-He escuchado lo de tus compañeras...- dijo Issei sereno.
Rossweisse se encogió aún más.
-Una vez un profesor de artes militares me dijo que la muerte es el final más dulce... Y le creo, siempre he creído que los que sufren no son los que se van, sino los que se quedan. Los muertos no sufren... Lamentablemente, en la guerra, sobrevivir en según qué circunstancias es duro... Demasiado duro-
-¿Sabes que les van a hacer?-
-Si-
-Ellas...-
La asgardiana no pudo continuar.
-¿Estabais unidas?-
-!-
Rossweisse levantó la cabeza, mirando al chico.
Sus miradas se cruzaron… E Issei juraría que Rossweisse nunca le había lucido tan hermosa.
-Háblame de ellas- sentándose en el extremo de la cama -Tenemos vidas diferentes, tengo amigos, pero no camaradas, estoy empezando a desarrollar relaciones así, pero no las tengo aun... ¿Ellas eran eso, tus camaradas?-
-Eran mis amigas...-
-¿Las conocías de hacía mucho?-
-No... Prácticamente no... Me incorporé a las filas regulares hace no mucho... Pero habíamos desarrollado una especie de relación...-
-Los vínculos son maravillosos... Hasta que se rompen, verdad?- preguntó Issei con una triste sonrisa -Yo perdí a mi amiga de la infancia. Tuvimos que separarnos por la fuerza, sigue vida si, pero la separación fue dolorosa... Me costó salir de mi dormitorio por unos días...-
-¿Has vuelto a hablar con ella?-
-No, no... Y pasará un buen tiempo hasta que vuelva a verla, no es conveniente que alguien como yo la vea... No soy una buena influencia para ella-
-Yo creo que eres una buena persona...-
-Pero soy un demonio, ella la hija de una familia religiosa, católica. Es complicado- dijo Issei riendo levemente.
-Ah... Perdóname, no lo sabía…-
-El dolor nos recuerda que estamos vivos... Pero lo trascendental es que vas a hacer con esa vida... Con la vida que tus camaradas te han dado-
-Quiero ayudarlas, tanto como ellas me ayudaron a mí-
Issei la miró serio.
-Eso es algo muy noble. Pero dudo que este en tus manos, está claramente fuera de tu alcance-
-Pero no puedo dejarlas así... No puedo vivir sabiendo que ellas están... Están...-
-La impotencia es un sentimiento terrorífico… Demasiado a menudo nos lleva a tomar lamentables decisiones- murmuró el joven entrelazando sus dedos -Los licántropos atacaron y derrotaron a un batallón de valquirias, y sois famosas por ser extremadamente competentes en el campo de combate... No me imagino que necesitarías para superar eso-
-Quizás por eso he venido aquí...-
-¿A qué te refieres?-
-Los demonios... Los demonios podrían ayudarme. Ellos tienen el poder y los efectivos... Aceptarían mi petición-
-Y a eso me refería con tomar malas decisiones… ¿Aceptar? Dirás más bien comprar. Comprarías esa actuación militar a cambio de una eternidad de servidumbre. Venderías tu vida para salvar a tus compañeras. ¿No crees que eso sería traicionar su voluntad? Ellas están donde están para que tú seas libre, si vendes tu cuerpo y no las logras liberar...-
-Lo habré intentado-
-...-
-Hablé con Rias Gremory... Se negó a ayudarme-
-¿Te ofreciste en servidumbre?-
-Me dijo que no tenía piezas que ofrecer… Aunque tampoco me ofreció un contrato demoniaco…-
Chica lista. Sabía que existían.
Issei volvió la vista al frente, serio.
-He oído que todos los Gremory tienen el cabello rojo, es cierto?- preguntó la albina.
-Sí, largas caballeras del color del fuego…-
Rossweisse lo miró fijamente unos segundos.
-Los soldados de la taberna me han dicho que el señorito, el hermano menor de Rias podría ayudarme... Que sería el único que podría ayudarme…-
El dragón no dijo nada.
-No hay más nobles con la capacidad para ayudarme, y no conozco a otras familias... ¿Le conoces?-
-Un poco más cada día...-
-¿Me ayudaría?-
Issei suspiró pesadamente, negando con la cabeza.
-Poder podría... Pero exponerse a sí mismo y a sus compañeros...-
Rossweisse bajó de la cama, dejando caer su sabana.
Apenas estaba vestida con un camisón de tirantes y sus bragas. Quedando frente al dragon, acariciando su rostro. Sorprendentemente atrevida para ser ella…
-Puedo ofrecerme en servidumbre, no tengo otra cosa que ofrecer... Tú mismo dijiste que era valiosa, no?-
-Lo eres- dijo Issei -Eres hermosa, despierta e inteligente, a falta de conocerte mejor-
-¿Podría pagar esa intervención militar?-
-Sí, poder, podrías... ¿Por qué no vuelves a tu tierra y empiezas de cero?-
-He perdido el honor… Las valquirias somos doncellas de honor, valor… Haber sobrevivido así…-
¿Por eso no la reclamaba Asgard?
-Pues quédate. Aquí no has perdido nada. Puedes quedarte el tiempo que quieras… De todos modos…- levantándose -Opino como tus compañeras, no tires tu vida que con tanto sacrificio ha sido salvada...- quitando algo de su camisa, dejándolo sobre la mesa –A mi entender tienes dos opciones… Puedes quedarte aquí y empezar una nueva vida o puedes volver a Asgard y probar de enmendar esa falta de honor. Te dejo un salvoconducto para volver al mundo humano, úsalo como creas, pero te advierto que si vuelves con tus hermanas cruzarás una línea roja que quizás no te guste…-
-¿Un salvoconducto?-
-Es algo que no debería darte. Pero no quiero verte aquí encerrada para siempre- mirándola con ternura.
-¡!-
-Sin ánimo de querer condicionar tu respuesta… Espero volver a verte, cuídate, Rose- dijo Issei marchándose, cerrando la puerta al salir.
Ya estaba, había dicho todo lo que tenía que decir. Quería salir rápido de allí. La albina estaba ejerciendo una extraña autoridad sobre él.
No tenía que haberle dado ese salvoconducto, no era para ella…
En el salón principal se encontró con la mirada de todo el personal.
-No me miréis así, solo he hablado con ella-
Los soldados y la restauradora gruñeron molestos, girándose rápidamente, dedicándole improperios.
-Eres demasiado blando, joven señor-
Rodando los ojos tomó su chaqueta.
-Le he dado un salvoconducto, si se marcha quiero saberlo…-
-Es muy probable que vaya a…-
-Lo sé- murmuró serio –Esta vez si, si se marcha… Iremos tras ella-
-Prepararé a los hombres, mi joven señor- sentenció la mujer orgullosa.
-Residencia Gremory – Fukuoka-
Quitándose el delantal, colgándolo en la cocina, Issei se quedó mirando la mesa en silencio. La cena estaba servida, pero su glotona y perezosa nekomata no estaba sentada, normalmente estaría plantada en su silla golpeando con los cubiertos la mesa, exigiendo alimento.
Issei Gremory se quedó inmóvil, callado, en medio del salón. Mirando los marcos con fotografías en las estanterías. La ropa esparcida por doquier… Kuroka… Kuroka…
Ignorando los platos calientes, tomó una pequeña caja de madera que tenía reservada y se marchó al dormitorio de la morena en la planta superior. Un caos de desorden y ropa tirada por el suelo por el que costaba avanzar.
Kuroka estaba tumbada boca abajo, sus piernas desnudas a la vista, sus glúteos moldeados por sus braguitas negras. La nekomata era una preciosidad, pero constantemente se tenía que recordar a si mismo que seguía siendo poco más que una niña, entrada en la adolescencia, pero una niña... Una niña enfadada.
Subiéndose a la cama, dejando la caja a un lado, miró fijamente a la youkai. Apoyando su espalda en la pared. La chica no tardó en colocar su cabeza en su regazo. Era una buena gata. Inmediatamente empezó a acariciar su sedoso cabello negro.
-Háblame, Kuro...-
La nekomata no dijo nada.
-¿Has pensado en...- empezó el castaño.
-Te fuiste sin mí, nya- le increpó la morena.
No era de eso de lo que quería hablar, pero bueno…
-Correcto-
-Te fuiste corriendo a por esa chica sin mí... Al peligro sin mí, nya!-
-Así es-
-Me dejaste atrás-
-Lo sé-
La nekomata se levantó, molesta, mirándolo a los ojos.
-Nunca me habías dejado atrás! Somos compañeros! Nya!-
-Estas de peregrinaje...- acariciando su rostro.
-¿Eso que tiene que ver?-
-Tiene que ver en que me he dado cuenta de que tu vida tiene mucho valor para tu pueblo y de que no puedo exponerte a peligros...-
-¡!-
-Quiero que estés a salvo, por eso te pedí que te quedases... No estoy en derecho de exponerte a peligro alguno, Kuro-
-E-eso lo... Eso lo decido yo, nya...-
-Verás... He estado pensando... Sé que hemos hablado antes, pero no lo acabamos... ¿Cómo va tu peregrinaje?-
Kuroka se volvió a tumbar, molesta.
-Escúchame... Tengo algo para ti-
-¿El que, nya?-
-Toma- dijo Issei tomando la caja de madera, dejándola sobre sus piernas, junto a la morena.
Con la curiosidad de un gato tomó la caja entre sus manos, abriéndola. Moviendo las orejas con curiosidad.
-Una patata, nya-
-Un tubérculo, si-
-¿Es mi cena, nya? Tengo hambre... Pero ofrecerme una patata cruda...- la morena empezó a gruñir. Su enfado aumentaba.
-Es una patata del inframundo, por llamarlo de alguna manera... Te explico. La piel es venenosa, pero el interior es plenamente comestible, solo debe cocerse en agua corriente unos minutos. La piel sirve como abono, solo tenéis que picarla y mezclarla en el agua para regar las plantaciones... No desgastan los suelos de cultivo y crecen muy rápido sin importar la estación o la temperatura...-
-¿Porque me cuentas esto, nya?-
-Porque quiero que la lleves a tu aldea-
-¿?-
-El esfuerzo por tu trabajo, el resultado de tu peregrinación-
Kuroka miró el tubérculo sorprendida.
-Sé que quieres gatitos, que tu pueblo necesita habitantes... Eso no puedo dártelo. Pero si puedes ofrecerle a tu pueblo alimento sostenible, asequible y en enormes y baratas cantidades. Garantizar su sustento y supervivencia-
Las orejas de la gata se movían nerviosas. Su cola se mecía a lado y lado.
-¿Mi aldea vivirá con esto?-
-Tengo un cargamento entero preparado, podréis empezar a plantar enseguida, en apenas unas semanas ya podréis recoger las verduras... Hay instrucciones que seguir, pero si, te lo aseguro-
Kuroka sonreía contenta.
-Y si quieres ir más lejos, podemos firmar un acuerdo comercial con mi familia. Tenemos muchas bocas que alimentar, si tenéis excedentes, podemos comprarlos. Eso se puede negociar-
Su sonrisa aumentó aún más.
-¿Comida y dinero? ¿Con esto?- mirando la patata emocionada.
-Kuro, hay otro motivo por el que te quiero dar esto-
-¿El que, nya?-
-A cambio de ayudar a tu pueblo, de darles alimento a todos los nekomata... Quiero quedarme con una de ellos-
Los ojos dorados de la joven se posaron sobre los suyos.
-He dicho que no puedo hacerme responsable de tu bienestar, pero quiero hacerlo-
-!-
-Quiero que des por finalizado tu peregrinaje y te quedes como mi gata doméstica. Cuidaré de ti, te atesoraré, valoraré… Lo prometo-
Kuroka bajó su mirada, mirando la hortaliza.
-Tú eres un príncipe demoniaco... Yo una gata salvaje... Tonta y sin nada que ofrecerte... Tú me has dado una enorme ayuda para mi pueblo, yo no tengo nada que darte... Tú eres mi peregrinaje, un valor a sumar para mi pueblo, yo no sumo nada a tu familia... Nya-
¿Esa era la conclusión a la que había llegado?
-Qué tontería...-
-No es una tontería! Nya! Soy una chica tonta, sin poder ni...-
-Eres mi más antigua compañera, que cuidó de mi siendo un niño. Que se quedó a mi lado cuando no tenía nada que darle, nada que ofrecer... Tú cuidaste de mí, ahora quiero cuidarte yo-
-No es lo mismo, nya...-
-Basta de palabrería!- exclamó el dragón -Kuroka, te quiero!-
-!¿Q-que dices nya?!- chilló la morena sonrojada.
-Eres una preciosidad que lleva demasiado tiempo caminando por casa en ropa interior! ¿Cómo no me iba a enamorar de ti? Eres divertida, ingeniosa, afectuosa y estas muy cañón! Te falta pechonalidad, pero no somos todos perfectos...-
-¿Q-que? !Que dices, nya!-
-Que estoy harto de tonterías. Mi hermano reunió a un equipo de luchadores. Yo quiero un equipo de esposas. Llevas conmigo prácticamente toda mi vida, quédate conmigo el resto-
Kuroka abrió la boca, incrédula.
-Nos llevamos bien. Somos buenos amigos, compatibles. Eres una nekomata, yo un dragón, hay un vínculo primario entre nosotros…- acariciando los labios de la chica con su pulgar –Me importa un mojón lo que diga nadie. Te quiero y quiero que formes parte de mi vida-
Incapaz de mantener la mirada, Kuroka apartó la caja, lanzándose en su pecho, escondiendo su rostro en él.
-¿Tomarías a esta tonta gata como prometida?-
-No lo haría, lo haré, tarde o temprano. Lo que tardes en aceptar, lo que te resistas…- pasando un dedo por su espalda, hasta colocar su mano en su trasero.
La nekomata se recolocó, sentándose sobre su cintura, ronroneando al sentir las manos del dragón en su cintura desnuda.
-Yo…-
-No quiero escuchar un solo calificativo negativo hacia ti misma nunca más…- la interrumpió el demonio –Prometo colaborar en todo lo que pueda… Para cuando hayamos acabado serás la mejor Torre de todas… Una leyenda entre las nekomata-
-¿Cómo que Torre?- preguntó Kuroka alejándose un poco.
-Torre-
-Yo quiero estudiar magia, soy buena con la magia, quiero un Alfil. Nya-
-Denegado. Quiero que estudies defensa, quiero que recibas toda la formación posible en artes de defensa-
-¡Eso es muy aburrido, nya! No! No! No! Nya!- levantándose, apartándose hasta quedar recostada sobre su almohada, mirando al dragón de reojo. Tentándolo a rectificar.
Issei dejó la caja en la mesita.
-Ha sido un día duro… Te dejo que descanses-
-¿Ya está, nya?-
-¿Falta algo?-
-Nya!- girándose hacia el otro lado, negándole la mirada.
-¿Quieres la Pieza de Torre?-
-¡Alfil! Nya!-
-Entonces no hay pieza para mi preciosa gatita- rio divertido, inclinándose junto a la morena, tomando su mentón, besándola con fuerza.
Inmediatamente la chica llevó sus manos al pelo del dragón, separando sus labios, profundizando el beso.
-Si me das esa pieza ahora haremos gatitos ahora mismo, nya…-
-Interesante… Ahora hablamos el mismo idioma…- amasando uno de sus pechos hasta bajar por su vientre, acariciando su sexo por encima de la prenda.
-Te dejaré usar el agujero que quieras… Cuanto quieras, nya… Solo dame esa pieza…- juntando sus labios de nuevo, dejando que el dragón recorriese su boca a placer.
Inusualmente agresivo, Issei coló sus dedos bajo la prenda femenina, arrancando un gemido en la nekomata.
-Relájate, gata virginal…- murmuró Issei separándose de la morena, incorporándose… Para desabrocharse el pantalón, dejándolo caer al suelo, mirando divertido a Kuroka.
Ruborizándose hasta decir basta, los ojos dorados de la youkai se movían como un péndulo siguiendo el movimiento de su falo.
Moviéndose lentamente, Kuroka se incorporó hasta quedarse sentada frente al dragón. Fascinada, ensimismada.
-Si aceptas esa Torre, te dejaré jugar todo lo que quieras con este juguetito…-
Kuroka no lo escuchaba, las pupilas dilatadas, su cola moviéndose lentamente… Alzó las manos, arrancando una sonrisa en el demonio.
Con toda la torpeza y lentitud posible, llena de curiosidad, la morena empezó a subir y bajar sus manos, temerosa.
-Envuelve tus manos… Sin miedo- susurró Issei.
Mirándolo fijamente, hizo lo ordenado.
-Te será más fácil si esta lubricado…-
-¿L-lubricado, nya?-
-Usa tu saliva, déjala caer…-
-¡!-
-Y antes… El top fuera- ordenó serio.
-¿Nya?-
-Quiero ver tus tetas, vamos-
Tragando saliva, soltó el miembro del joven Gremory para llevarse las manos a la parte baja del camisón, quitándoselo de un movimiento, dejando sus jóvenes senos a la vista.
Senos que no tardarían en ser acariciados.
Sin esperar orden, volvió a su trabajo, acercándose más al dragón, colocando su rostro sobre su miembro… dejando caer algo de saliva.
Ronroneando al percibir su olor con sus desarrollados sentidos.
Absorta en sus recién descubiertas emociones, empezó a ganar velocidad, viendo como el pene se cubría de saliva, esparcida por sus manos.
-Que buena chica… Buena gatita…- susurró Issei acariciando su cabello –Ahora bésala-
-¿Nya?-
-Esos preciosos labios están hechos para succionar… Y esa preciosa carita lo estaría más con mi polla en tu boca… ¿No crees?-
Sonrojada, halagada, extrañamente, Kuroka miró al palpitante miembro, relamiéndose los labios inconscientemente.
-¿Eres una buena gatita?-
La nekomata respondió besando dulcemente la punta. Separándose, volvió a besarla, presionando sus labios más tiempo… Para agacharse e ir besando todo el falo.
Atrevida, separó sus labios, empezando a lamer, de una lenta tirada, hasta la punta. Separándose levemente, saboreándolo.
Acomodandose en la cama empezó a lamer la punta en círculos, juguetona.
Ronroneando divertida separó sus labios, envolviendo el glande, lamiéndolo en círculos en su boca.
Gimiendo fuertemente, Issei acarició su cabello afectuosamente. Sin apenas presionarla, la joven estaba bombeando con fuerza su cabeza, intentando meter más y más carne en su hambrienta boca.
-Kuro… ¿Te gusta?-
Los ojos cargados de lujuria de la nekomata se posaron en los suyos, separándose lo justo, masturbándolo rítmicamente.
-Es deliciosa… Nya-
-¿Te gustaría que te pintase la cara de blanco? ¿Llenarte la boca de semen?-
-Nyaaaaa… Esta gatita tiene mucha hambre…-
-Después de llenarte esa preciosa boquita de semen tocaría llenarte el coñito, no crees?-
-Nyaaaaa- separando sus labios, echando la cabeza hacia adelante… Issei le impidió llegar hasta su pene.
Confundida alzó la mirada.
Besando su frente, Issei se incorporó, caminando hasta la puerta. Dejando a la morena estupefacta.
-Cuando quieras continuar… ya sabes…- jugando con la pieza de Torre entre sus dedos.
La nekomata sustituyó una mirada lujuriosa por una de rabia e ira. Kuroka le arrojó su almohada molesta, cubriendo todo su cuerpo con sus sabanas.
-¿Quieres que te acompañe a tu tierra?-
-¡No voy a ir a mi tierra para pedir que me entreguen a ti, idiota! Nya! No! Nunca!-
Alargando su mano, Kuroka tomó la caja de madera, escondiéndola bajo las sabanas.
-Kuro, tienes la cena preparada en la mesa…-
La nekomata solo respondió con improperios excitada como nunca antes, retirando su última prenda antes de empezar a jugar con sus dedos… Algo que se le antojaba muy pequeño…
-¡Ise! Idiota! Nya!-
-DxD-
Recién despierto, con el humeante café en mano, Issei se sentó en la mesa del salón principal. Revisando los datos que le había facilitado Benihime, Satán sabía cómo, podía confirmar lo dicho.
La Guarida del Dragón era una formación militar dentro de la familia Gremory. Su equipo de defensa, su equipo de intervención militar. Sin justificación o aviso, solo tenía que marcar un objetivo y dar la orden. Ni Padre ni Madre habían dicho nada, aunque la desconocida pelirroja con nombre falso e inventado había recalcado que debía de mantener su existencia bajo el más estricto anonimato, bien seguro que algo tenían que saber. Pero como siempre, los demonios operaban de formas muy curiosas.
Por el momento lo dejaría estar. Tenía un ejército, y aunque no iba a ponerse a invadir nada, si podía darle partido en, por ejemplo, mejorar las defensas o reforzar la presencia en la Isla Ikki… ¿O eso despertaría el recelo de los shinto?
Sera y Beni podían decir lo que quisiesen, pero no iba a cambiar drásticamente su manera de ser… Aunque… ¿Era su imaginación o las chicas ejercían una especial atracción? Olían mejor, parecían más hermosas… Y cobraban importancia.
¿Por qué le había dado la patata a Kuroka? ¿Y el pasaporte a Rossweisse?
¿Qué era eso de Eros y Euforia?
Alzando la mirada, vió unos intensos ojos dorados fijos en él. Kuroka se había levantado al fin, estaba de pie apoyada en el marco de la puerta.
Camisa blanca apenas abrochada por vestimenta. Eso le hizo recordar las palabras de Beni… Era imposible que aquello fuese cómodo para ella, pero indicaba que siempre quería estar atractiva para él. ¿Atractiva porque y para qué?
Conocía perfectamente la respuesta. Solo tenía que tener el valor de responder, de corresponder al valor de la propia joven.
Se acabó eso de esconderse… No cuando Kuroka lucia tan… Apetecible.
-Buenos días, preciosa. Has madrugado… ¿Café?-
Kuroka desvió la mirada avergonzada. Algo raro en ella. Moviendo algunos mechones de cabello hacia atrás, Issei se percató. Kuroka tenía puesto su collar, el collar de cuero rojo estaba fijado en su cuello.
Abriendo los ojos sorprendido, se levantó lentamente. Kuroka se apoyó en la pared, con las manos a su espalda, mirándolo sonrojada. Con curiosidad se acercó a la nekomata, acariciando su cuello, el collar. La morena ronroneó guturalmente, nerviosa.
-Y-yo nunca… Nunca había llevado collar… Nya-
-Te queda excelente… Es más, creo que solo deberías de ir con eso por la casa…- subiendo hasta acariciar su rostro.
Kuroka se desabrochó la camisa, dejándola caer al suelo, quedando desnuda, solo con el collar entre su cuerpo y la pared.
Satisfecho, envolvió el cuerpo tembloroso de la nekomata con sus brazos.
Quería devorarla.
-¿Vas a ir a visitar a tu gente?-
Sonrojándose aún más, Kuroka asintió.
-¿Quieres que te acompañe?-
-¿Quieres conocer a mi pueblo? Nya…-
-Por supuesto, es el pueblo de mi gatita- susurró en oído, haciendo que la morena se pegase aún más a él.
-Más adelante, nya… Te lo prometo-
-Como quieras…- acariciando su cabello, sus orejas.
Kuroka se estremeció, pero dejó que la acariciase.
-No es que no quiera que vengas…-
-Perdóname- susurró Issei.
-¿Por qué, nya?-
-No me he comportado muy bien contigo, he sido demasiado… Demasiado intransigente. En cuanto vuelvas, te daré el Alfil-
Issei no sabía porque había cambiado de opinión.
-¿?-
La morena alzó la mirada sorprendida.
-Que quieras estar conmigo es suficiente, aceptaré tus términos…-
-E-está bien- murmuró la nekomata escondiendo su rostro en su camisa –H-has pensado en lo mejor para mí… Nya-
-Pero querías el Alfil…-
-P-pero es lo que m-mi amo cree que es mejor para mi…- asegurando el agarre de la camisa.
Issei sonrió orgulloso, acariciando el cabello de la morena.
-Entonces lo discutiremos a la vuelta, te parece?-
Kuroka asintió tímidamente.
Alegre, tomó a la nekomata de la cintura, retrocediendo hasta una de las sillas, Kuroka se vió sentada sobre el regazo del dragón.
Desnuda. Expuesta.
Sonrojándose violentamente al notar la erección del demonio en su muslo. El sonrojo solo aumentó al ver la mirada del dragón fija en ella, en sus ojos.
-Muchas gracias, Kuro-
-¿Gracias porque, nya?-
-Por elegirme a mí-
-¡!-
-Ya me conoces, esto me lo tomo muy en serio… Quiero dar lo mejor de mí para ti-
-Sé que lo harás, nya- acariciando el rostro del demonio –Issei…-
-¿Qué pasa?-
Era la primera vez que lo llamaba así.
-Te quiero, nya-
-¡!-
-Quiero que seas el padre de mis gatitos… Quiero ser tu gata… ¿Serás mi dueño?-
-Lo seré encan…-
Kuroka lo silenció colocando el índice en sus labios.
-Para que sea tu gata necesito que mancilles este cuerpo virgen, nya- llevando su mano a su vientre –En cuanto derrames tu esencia en mi vientre este cuerpo no aceptará otro macho, tu excitación despertará mi celo… Podrás usarme a placer…-
Issei la miró sorprendido.
-Pero antes necesito una poción, un secreto ancestral de mi pueblo… Que entrega el control del celo al barón… Al macho… Si me tomases aquí, sin esa poción… Solo sería una gata callejera…-
-¡!-
-Pero te has contenido… Y esa es nuestra prueba… No soy un juguete para ti, nya…-
-Pero no lo sabía…-
-Pero me respetas, me quieres… Y piensas por mí, nya…-
-Kuro…-
-Es un secreto… Como muchos otros que te revelaré como… Como tu gata- sonrojándose hermosamente –¿M-mi amo sigue queriendo que vaya… a por esa poción?-
-Secretos que me llevaré a la tumba. Lo prometo- respondió el dragón serio –Y nada me gustaría más, Kuro-
Tímida, envolvió el cuello del dragón con sus esbeltos brazos, liberando un chillido al sentir las manos del demonio sujetarla del trasero, fijando su posición.
-Prometo cuidarte lo mejor que sepa y pueda, respetando tus deseos y los de tu pueblo… Hasta el fin de los días. Lo juro-
Ronroneando emocionada, ladeó la cabeza, pegándose a su amo, besándolo dulcemente…
Dejando que su amo la consintiese. La adorase. La mimase.
Lo siento, Shirone…
-Continuará en el próximo capítulo-
-Exiliada-
Reviews
Espero que os guste. Nos leemos en el próximo capítulo.
