Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[True Draconic X Deus]


-Exiliada-


-Terrenos Gremory-

La idea de Ajuka no era precisamente compleja, pero eso no lo hacía menos efectiva.

La barrera consistía en formar una cúpula enlazando dos puntos, dos dispositivos que se conectaba por una constante de energía continua y que emanan una especie de capa protectora. La tecnología se venía usando desde hacía milenios en los terrenos del Inframundo, pero esta era usada en altas torres.

Ajuka había teorizado que si en lugar de una visual directa se lanzaba al aire, el haz de energía se curvaría por la falta de potencia pero que si se aplicaban distintas conexiones se podía lograr cierta estabilidad, yendo de un punto a otro. Básicamente lo que decía era que había que crear un círculo alrededor del templo, colocando una media docena de conexiones que crearían una barrera completa.

La idea era funcional, viable, pero había que hacer los cálculos y estudiar el terreno. Eso lo podía hacer con Suzu… Y de paso…

¿Sería buena idea que Suzu se encontrase con Akeno? Había escuchado que ambas llevaban tiempo sin verse…

Cruzándose de brazos, Issei apartó los planos de la barrera, relajándose en el césped bajo el único árbol de la zona, de la inmensa espesura.

Escuchando pisadas, ladeó la cabeza, sorprendiéndose al ver el largo cabello albino de la asgardiana volar libre por la brisa, muy a pesar de su dueña… ¿Cómo no se había dado cuenta de que había alguien en medio de aquella inmensidad carente de cualquier cosa superior a cinco centímetros?

Que capullo.

-¿Rossweisse?- exclamó Issei incorporándose, sorprendido.

-¿Te molesto?- preguntó la joven tímidamente.

-En absoluto, solo me has sorprendido…-

-En la taberna me han dicho que te podría encontrar aquí…- mirando el verde campo que lo rodeaba -¿Has venido solo?-

-Rias tiene colegio, cuando estoy solo vengo aquí a relajarme… ¿Quieres sentarte?-

-La chica pelirroja… ¿Sois amigos?- aceptando su petición, sentándose a su lado, recogiéndose unos mechones de cabello para impedir que tapasen su cara.

-Desde hace años-

-¿Y no vais a la misma escuela?-

El dragón rio con fuerza.

-No, que va. Ella es de alta cuna y mucho más lista… Además, no podría estar allí, lleno de gente creída y estirada… Prefiero una vida más sencilla… Y poder disfrutar de cosas así!- señalando la pradera con su mano.

-Ya veo…- susurró la valquiria recogiendo sus piernas, apoyando su cabeza en sus rodillas, mirando al chico -¿Y tú no tendrías que estar en clase?-

-En realidad me tendría que haber graduado ya…- respondió Issei apoyando su cabeza contra el árbol –Pero mis tutores creen que es mejor que vaya a clases por ahora…-

-¿Graduado? ¿Tan joven?-

-Estudios elementales, nada importante… Y no es que sea listo, solo recuerdo bastante bien lo que leo-

Rossweisse la miró en silencio.

-¿Estos no son terrenos Gremory?-

-Positivo! Y son tan grandes que nadie suele venir por aquí, nunca- guiñándole un ojo –No se lo digas a nadie…-

-Jejejeje. Tu secreto está a salvo conmigo…- pasando a mirar los papeles en el suelo -¿Qué es esto?-

-Una amiga tiene problemas en el mundo medio… Su situación familiar es complicada y quería ayudar, aunque tengo mis problemitas…-

-Una barrera de enganches… Y muy grande. ¿Cómo vais a alimentarla?-

-La montaña donde quiero plantarla es un potente punto de la Línea Ley, debería de ser suficiente-

-Pero por lo que veo…- tomando uno de los papeles, mirándolo fijamente -¿Los vas a poner en el suelo?-

-No hay edificaciones lo suficientemente altas, además, la orografía lo impide…-

-Eso hará la estructura débil a ataques aéreos, la cima de la cúpula será la parte más débil-

-Pero las paredes resistentes, hablamos de humanos, no pueden volar-

-Entiendo… ¿No has hecho los cálculos aun?-

-Soy muy malo con la magia, necesito tiempo…-

Rossweisse lo miró fijamente.

-Yo podría ayudarte… Si me ayudas-

-Mmm… ¿Ya te han dicho que por una chica guapa hago lo que haga falta?-

Sonrojándose fuertemente, Rossweisse se incorporó, retirándose el césped de la falda de su vestido.

-Pero esto no te va a gustar…-

-¿Por qué no?- preguntó Issei curioso.

-Quiero… Quiero ir al mundo humano a rescatar a mis compañeras- dijo seria, mirando al demonio.

Negando ligeramente con la cabeza, Issei volvió a mirarla.

-No te voy a llevar a…-

-¿Me convertirías en demonio?-

-¿?-

-Eres una buena persona…-

-No-

-Lo sabía…- desviando la mirada, agarrándose del brazo –Entonces… No eres bueno con la magia, pero si sabes pelear, verdad?-

-Algo, si-

-¿Has combatido a los licántropos?-

-…Si-

Sonriendo tristemente, se acarició los guantes metálicos, convocando las armas de su fallecida compañera.

-Quiero que me enseñes a usarlos-

-Porque-

-Sin ellos no tendré ninguna posibilidad…-

-No las tienes igualmente-

-Si me ayudas a usarlos… Haré los cálculos para ayudar a tu amiga-

-¡!-

El demonio miró a la valquiria, nuevamente sorprendido.

-¿Un chantaje?-

-Un trato- corrigió la albina.

Apoyando su mentón en un puño, le sostuvo la mirada.

Se percibía el miedo en ella. Dudaba, pero estaba parcialmente convencida. En su interior, pese a todo, se percibía valor, determinación… O desesperanza. Cuestionaba fuertemente que la asgardiana tuviese un fuerte vínculo con sus compañeras, tampoco llevaban mucho tiempo juntas, aunque también era una posibilidad que existiese cierto vínculo de camaradería entre ellas, si todas compartían algo en común… Como ser repudiadas de sus familias. Las soldado raso creía que eran las sobras del ejército de Asgard…

Lo que le llevaba a su situación actual, sola, abandonada… Las sobras de las sobras. Había tocado fondo y quizás buscaba la muerte, una muerte honorable en combate. Una lástima, era hermosa, muy hermosa, inteligente y con una sangre privilegiada…

Era lo suficientemente importante como para que un demonio la reencarnase… Lo que le hacía cuestionar cuales eran sus intenciones.

-Este… Es el pago- dijo Rossweisse dejando algo en el suelo.

Una magullada y desgastada armadura plateada. La armadura de una valquiria.

-Es… Es lo único que tengo. Si no aceptas mi servidumbre es lo que único con lo que puedo pagarte…- agachando la cabeza, avergonzada, humillada.

Suspirando pesadamente el joven se levantó de un salto.

-No me confundas. No he dicho que no quiera tu servidumbre, solo digo que es demasiado valiosa para lo que me pides. No es un trato justo-

-¡!-

-Valquiria Rossweisse. A mi entender cualquier demonio pagaría por tener tus servicios, no al revés. Y que estés en una situación desfavorable no me da derecho a aprovecharme y obtener tus inmensamente servicios a un precio de risa…-

Parpadeando perpleja, Rossweisse apartó la mirada, avergonzada.

-No soy un experto, Rossweisse. Pero entiendo de defensa personal, del uso de armas blancas y he peleado algo con licántropos… Creo que es material con el que podemos trabajar- alzando su mano, convocando a Yamato –Dos horas de entrenamiento CADA día hasta que tu decidas a cambio de la armadura. ¿Aceptas?-

-No sé cómo darte las gracias!- exclamó la joven inclinándose como muestra de gratitud.

El dragón ladeó la cabeza, mirando las armas de la albina.

Una espada oriental, como la suya, más grande y pesada. Otra enorme, directamente, del mismo tamaño que la asgardiana. Ambas flotando a unos centímetros a la espalda de la joven.

-Nunca había visto nada así…- señalando las armas a su espalda.

-Son… Son el regalo de una de mis compañeras… Una difunta compañera… Una herencia familiar que me ofreció para que escapase… Yo no uso armas, pero en su memoria…- extendiendo su mano, el arma voló a su mano –Las armas reaccionan a los guantes…-

Llevándose una mano al mentón, la miró con curiosidad.

-No creo que sea… No creo que sean muy útiles, aunque más inútil soy yo… Y quizás… No, quizás, no. Esto es una locura, una completa locura! Y lo retiro! No quiero involucrarte en esto!-

-Es sencillamente cojonudo!- chilló Issei caminando hacia ella, tomando su brazo, acariciando el antebrazo, sorprendiendo a la joven.

-¡¿Q-que tocas?!-

-No parecen pesados… Pero son livianos, muy resistentes… No reconozco el material…- mirando los guantes, pasando a mirar la espada en la espalda -¿Puedo cogerla?-

-A-adelante-

Tomándola con cuidado de la mano y de la hoja, intentó tirar de ella… sin éxito.

-Ja ja! Lo sabía… Dame la que tienes en mano, porfa-

Parpadeando, le ofreció la espada más pequeña.

Tomándola directamente de sus manos, sonrió al ver que podía sostenerla.

Pesaba, era robusta, pero no parecía que lo fuese en manos de la chica. Lucia afilada, laceraba y aplastaba por igual. Un arma superior.

Blandiéndola de lado a lado… La arrojó en la distancia, sorprendiendo a Rossweisse.

-Convócala- ordenó el castaño.

Alzando la mano, la espada regresó a las manos de Rose.

-Interesante…- volviendo a inspeccionarla –Parece que no controlas la espada, controlas la masa y la gravedad de la misma…-

-Eso no debería de ser posible… No estoy empleando magia alguna…- arrojando la espada de nuevo… Abriendo su mano, deteniéndola en el aire.

Incrédula miró al dragón, que le sonreía divertido.

-Interesante el arma de tu compañera Rossweisse… El arma en si no es nada del otro mundo pero la magia que tiene imbuida es otro cantar… La posibilidad de convocar o suspender la espada a voluntad te confiere una ventaja significativa, o al menos un factor sorpresa importante…-

-¿Detener la espada en el aire es tan importante?-

-En los duelos entre seres de bajo rango la sorpresa lo es todo. Sin artes curativas avanzadas, sin grandes defensas o extrañas habilidades, el primero que golpea suele ser el que gana-

-¿Vamos a practicar como lanzar la espada entonces?-

-¿Qué? No!- separándose de ella, convocando a Yamato de nuevo,

-Lo siento, no soy una buena combatiente, prefiero esconderme tras un escudo y usar mi magia…-

-¿Y eres buena con esos escudos?-

-S-sí, la verdad que sí!-

-Muy bien. Deja las espadas. ¿Usas escudo y bastón? ¿Solo bastón?-

-Al ser asgardiana tengo mucha fuerza, puedo…- convocando un escudo de considerable tamaño y un bastón de su altura –Puedo cargar con ambos-

-Muy bien… Empecemos con una sesión práctica-

-¿Qué? ¿Ahora?-

-No sé qué te habrán enseñado en la academia para valquirias o en el ejército pero yo voy a centrarme en los siguientes puntos… Movilidad! Aprender a moverse! Practicar golpes básicos y preparar tus estrategias para pelear a los licántropos en base a lo que sabemos-

-¿Por qué movilidad?-

-Una pelea es como un baile. Has de saber moverte, si te quedas quieto pierdes. Y aún más cuando eres una combatiente pesada y luches contra un enemigo veloz- moviendo a Yamato sobre su mano -¿Estas lista?-

-A-adelante!- exclamo la albina cargando con su escudo.

El pesado trozo de metal brillaba de alguna manera, tenue, mágicamente.

Dando algunos saltos de calentamiento, Issei avanzó con rapidez hacia Rossweisse, golpeando deliberadamente el escudo con su espada.

El choque entre los dos metales resonó con fuerza en la pradera.

El escudo había resistido, la asgardiana también. No mentía, era fuerte.

-Bien, bien… Resistes bien los golpes…- desplazándose a un lado, dejando la espada a centímetros de su costado –Pero eres lenta-

-¡!-

-Las defensas absolutas suelen ser un reflejo del miedo interior… Céntrate en defender hacia adelante. Olvídate de los costados y la espalda, en cambio, muévete, juegos de pies!-

-Pero…-

-Y de ahora en adelante te atacaré solo por la derecha, empezamos?-

-¿?-

Curiosa vio venir al joven… Limitando el poder de la magia al frente, se movió con torpeza, deteniendo el ataque.

Ganando confianza, repitió y repitió, atreviéndose a esquivar el golpe, cargando con una sencilla runa de ataque.

Issei amortiguó el golpe dejándose empujar en el aire, aterrizando sin problemas.

-¿Por qué has atacado?-

-¡¿Qué?! Lo siento! Lo siento! Yo no…-

-Tranquila, tranquila… Solo te pregunto porque lo has hecho-

-Porque había que ibas a venir y vi la apertura y…-

-Eso es… Has hecho bien. No ha hecho falta que te lo diga… De ahí que sea importante moverse, porque ni siempre vas a poder defender ni siempre tienes que defender, vuelve a por sus armas-

Asintiendo desconvocó el escudo y el bastón, volviendo a sus dos espadas.

-Ah, y me olvidaba…- arrojando a Yamato contra Rossweisse, empujando a la asgardiana, desarmándola.

De un paso se plantó frente a ella con Yamato en mano.

-¿Entiendes la ventaja de poder convocar tus armas a voluntad?- acariciando el cuello de la albina con su espada.

-S-si-

Retirando la espada, Issei le ofreció su mano.

-Pero… ¿Cómo te defiendes?-

-¿Mmm?-

-¿Usas alguna magia defensiva?- preguntó Rossweisse retirando algunas hojas de sus pantalones.

-Que va… Si soy un petardo con la magia-

-¿Tienes… alguna herramienta defensiva escondida?-

Issei alzó su espada.

-¡No puedes ir por la vida solo con eso como defensa!-

-¿Cómo qué no? ¿Quién me lo prohíbe?-

-¡Es una temeridad!-

-Eh! Eh! Estamos aquí por ti, no por mí!-

-Sí, pero…-

-Ni peros ni peras- señalándola con el índice –No olvides por lo que estamos aquí!-

-Pero eso no quita… Necesitarías un guardaespaldas o algo…- jugando con sus dedos -¿Tienes siervos?-

-¿Ves alguno?-

-Entonces… Yo he sido soldado y tengo buenas… técnicas defensivas…- murmuró la valquiria con un deje de voz, desviando la mirada tímidamente.

-Venga, venga! Sigamos bailando, más moverse y menos hablar!- exclamó Issei alejándose unos metros, sosteniendo a Yamato con la mano -¿Preparada?-

Los ojos azules de Rossweisse se posaron sobre el demonio.

Un joven demonio que la había tratado con respeto, la había ayudado en su necesidad, la valoraba… Y podía necesitarla.

No.

La necesitaba.

Solo tenía que convencerlo!

-DxD-

Recorriendo los pasillos de piedra blanca del castillo, bajó hasta los sótanos cargando una pesada armadura a cuestas. Alcanzando su destino, la arrojó sin muchos miramientos a una enorme mesa de madera de roble desgastada y llena de herramientas.

El demonio encargado de la armería de la familia Gremory lo miró con poco interés.

-¿Qué quiere hacer con esto, señorito?- preguntó un demonio anciano revisando la armadura en su mesa.

-Háblame de esta armadura, por favor- palmeando algunas piezas de metal.

El anciano miró al chico unos segundos antes se tomar su asiento y colocarse sus gafas, inspeccionando las piezas.

-Veo que ha conocido a una asgardiana, señorito-

-Así es-

-Es una pieza regular. Infantería base de Asgard. Materiales de calidad aceptable fabricados en masa por la industria metalúrgica. No poseen un margen aceptable de mejora. Cumplen a duras penas su cometido. Más llamativo que funcional. ¿Desea restaurarla?-

-Pensaba mejorarla, pero después de lo que me has dicho…- apoyándose en la mesa, acariciándose la frente.

-¿Esta armadura es para alguna joven, señorito?-

-Esta armadura fue destruida por licántropos, quería restaurarla y prepárala para otro enfrentamiento…-

-¿La Peste de Lucien?- recolocándose las gafas –Esta armadura nunca será capaz de soportar sus afilados colmillos y garras, y aunque lo hiciese, la fuerza la aplastaría. Los materiales tampoco dan para mejoras mágicas. Es material de segunda, señorito. Mucho mejor que cualquier cosa que pueda comprarse en el mundo humano, pero en el Inframundo seria de clase D como poco…-

SSS, SS, S, Aplus, A, Bplus, B, Cplus, C, D, Dminus.

Las armas y armaduras se solían catalogar en esos rangos. Las armas convencionales, humanas, ni siquiera entraban en la lista salvo algunas contadas excepciones.

-Vale, vale…- tomando algunas piezas de la misma –Revísala, necesito saber si tiene alguna marca distintiva…-

-¿Quiere que haga una réplica?-

-Así es. No podemos dejar que se plante ante ellos con estos trozos de metal…-

-¿La doncella pertenece a la familia?-

-Nop-

-Entonces puedo mirar algo C…-

-A, modelado a mano, con refuerzos mágicos. Cárgalo a mi cuenta-

-¿A señorito? ¿Fabricada a mano?-

-¿Podrás hacerlo en unas semanas?-

-Si, por supuesto señorito pero…-

-¿Necesitas algún material en especial?-

-Nada que no pueda conseguir con los canales habituales-

-Perfecto pues… Cuento contigo!- exclamó el joven colocando una mano en el hombro del anciano.

-DxD-

-¿Cuidar de Milicas esta noche?- preguntó Issei sorprendido, de pie en el salón principal frente a su hermano y su esposa. El fuego de la chimenea iluminando el salón. Algunas sirvientas esperando en un rincón por sus ordenes.

-¿Puedes hacerlo?- preguntó Sirzechs vestido con un traje negro, un elegante frac. Su esposa, vestida con un elegante traje blanco, permanecía agachada, acariciando el cabello de su hijo.

-Hermanito, habrá muchas cosas que no pueda hacer, pero esto? Es pan comido. Milicas y yo nos lo pasaremos en grande, tendremos una buena comilona, haremos una maratón de películas de ciencia ficción y si eso ya dormiremos mañana-

Grayfia lo miró fijamente.

-O podemos tener una tranquila sesión de lectura, una cena ligera e ir a dormir pronto…- rectificó el demonio intimidado por la mirada de su tía.

-Eso estaría mucho mejor- sentenció Grayfia incorporándose –Entonces dejo a Milicas en tus manos… Rias debería de llegar en unas horas, en cuanto acabe con sus clases extracurriculares-

Contento, el niño pelirrojo se lanzó a abrazar a su tío.

-En serio, estáis reventando a la pobre a clases…-

-Da tú las gracias de tener esos ojitos tan bonitos, de lo contrario estarías haciendo más horas que un reloj en las academias del Inframundo…- respondió Grayfia divertida.

-Bueno, bueno… Dejemos ese tema tan desagradable… Por favor, no os preocupéis. Salid en paz, disfrutad de la noche. ¿Cuánto hacia que no teníais una noche para vosotros?-

Tomándose de la mano, los demonios se despidieron con una sonrisa.

-Ah… ¿No te parece romántico?-

-No lo sé… ¿Por qué?- pregunto Milicas mirando al rostro del dragón.

-Tu padre es un tío con suerte… De mayor quiero ser como él-

-¿Quieres ser Maou?-

-Que va… Tener una esposa como Grayfia-okami…-

Milicas ladeó la cabeza, confundido.

-Onii-sama…-

-¿Mmm?-

-¿Vamos a leer, tener una cena ligera y dormir pronto?-

Issei pasó a sonreír perversamente.

-¿Tengo cara de tipo serio y responsable?-

-DxD-

Sentados en el enorme sofá, frente a una pantalla de cine, los Gremory dejaron los cubos de palomitas para empezar a aplaudir. Cubos de palomitas entre cajas de alitas de pollo, pizzas y refrescos.

Todo lo que Grayfia y Venelana no les dejaban comer y que Issei, mediante contrabando vía Surtr, había colado en el castillo.

Milicas se levantó en el sofá dando saltos.

-¿Te ha gustado?- preguntó Issei.

-¡Ha sido una pasada! ¿Es verdad que hay cosas así?-

-¿Por qué no? Habiendo ángeles y demonios, porque no iba a haber vida en las estrellas? De hecho quería hablar con Ajuka sobre la tecnología de los demonios respecto al espacio exterior… Seguro que hay maneras de viajar por la Grieta Dimensional al menos…-

Emocionado, Milicas observó los créditos de la película puesta, la última parte de la Guerra de las Galaxias.

-¿Te gustaría ser un Jedi, Mili?-

-¡¿Ser un caballero blanco?! ¿Velar por la paz y la justicia en toda la galaxia?- chilló emocionado.

Issei rio divertido, rascándose la barbilla.

-A ver… Creo haber visto alguna cosilla…- levantándose, saliendo de la habitación, volviendo a los pocos minutos –Estos guantes son de uso profesional, permiten usar algo parecido a telequinesis, las usan en zonas… No importa… Y estas son espadas de luz de la Iglesia, confiscadas hace unos meses… Si lo sumamos al fondo de armario de tus padres…-

Milicas lo miró confundido.

Sonriendo traviesamente, Issei activó una de las espadas. Simulando ser una espada jedi.

Milicas chilló emocionado.

Apareciéndose frente al castillo de sus padres, Rias subió las escaleras a toda velocidad. Abriendo los portones de las plantas superiores se detuvo un momento… Escuchaba música. Música alta, grave, instrumental, algún tipo de música clásica.

Alcanzando los salones principal, abrió los ojos sorprendida. Había dos figuras en el centro de la sala.

Un niño pelirrojo cubierto por un camisón beis atado con un cinturón. ¿Un vestido de Grayfia quizás?

La otra figura vestida de negro, con una capa y un cubo en la cabeza.

Ambos sostenían espadas de luz, luchando lentamente, recorriendo la sala, lanzándose cosas con magia…

-¿Qué… estáis haciendo?-

La pareja se detuvo, girándose para mirar a la chica… Rias retrocedió unos pasos, asustada.

-¿Te lo has pasado bien?- preguntó Sirzechs abrazando la cintura de su esposa.

-Ha sido maravilloso… Tendríamos que hacerlo más a menudo…-

-Nada lo impide…- besando dulcemente a la albina.

Risueña, la demonio entró en el castillo, tomado de la mano de su marido. Un par de sirvientas los recibieron, tomando sus abrigos.

-¿Dónde están padre y madre? Me gustaría hablar con ellos- dijo Sirzechs.

-Los señores no están, salieron hace horas-

-¿No están?- preguntó Grayfia sorprendida -¿Qué es ese ruido? ¿Cómo puede dormir mi hijo con ese escándalo?-

Las sirvientas pasaron a mirar a cualquier lugar menos a Grayfia.

-Ese ruido… Son los señoritos, mi señora- respondió una de las sirvientas, cohibida.

-¿Milicas sigue despierto a estas horas?-

Enfadada, empezó a caminar, subiendo las escaleras, yendo directa a los pisos superiores.

Abriendo las puertas del gran salón, abrió la boca, incrédula.

Su hijo, vestido con uno de sus vestidos, estaba en el suelo, sosteniendo una espada de luz. Rias, atada a una cadena al techo, y vestida con un bikini blanco, intentaba liberarse en vano. Un sujeto de negro, sosteniendo otra espada, estaba de pie frente a su hijo.

-Huuuuushhhhh… El poder de la fuerza es intenso en ti… Pero eso no será suficiente para liberar al pichoncito… Huuuuuushhhhh-

-¡Yo te venceré! El mal no puede prevalecer! Acabaré contigo!- respondió Milicas, emocionado.

-¿Me matarás? Luke… Yo soy tu padre… Únete a mí…- ofreciéndole una mano.

-¡¿Qué?! No me lo creo! Es imposible!-

Furiosa, Grayfia apagó la música, llamando la atención de los demonios.

-Huuuushhhh… Si te unes a mi encontraremos juntos el auténtico poder de la fuerza…-

-¿?-

-El poder para levantar esos dos misiles al mismo tiempo…- murmuró Issei extendiendo su mano hacia Grayfia.

Uno de sus senos se alzó levemente.

-Solo el auténtico poder de la fuerza podría levantar semejantes melones…-

-¿Ese es el auténtico poder de la Fuerza?- chilló Milicas ilusionado.

-Llevantar esas dos cosillas no es nada… Husshhhhhh- mirando a los pechos de Rias antes de volver a Grayfia –Pero esos melones divinos…-

CRACK CRACK

PAM

Rias se habia soltado, quedando de pie en el salón, emanando una fuerte aura demoniaca.

-¿No son nada? ¡Que sepas que son los únicos pechos para ti! ¡Desagradecido!-

Grayfia no esperó a que acabase la conversación. Desplazándose a una velocidad endiablada… Issei atravesó la ventana de un puñetazo. En el aire recibió el impacto de una esfera del Poder de la Destrucción.

Dark Pechoter había sido derrotado.

Sirzechs se llevó una mano a la cara.

-Toma poder de la fuerza…- siseó Grayfia enfadada.

El enfado no le duró mucho a Grayfia. Divertido, Milicas le explicó todo lo que había hecho. Hacía mucho que no lo veía tan contento…

Bostezando con fuerza, el niño se sentó en el sofá. Se le había acabado la energía.

-¿Estás cansado, hijo mío? ¿Quieres dormir?-

-Ya es tarde… Nos iremos a descansar…- sonrió Rias.

-Por favor, Rias, acuesta a mi hijo- le pidió la albina.

Obediente se bajó del sofá, caminando hacia el pelirrojo, acariciándole el cabello con afecto.

-Ya es tarde… ¿Nos vamos a dormir, Milicas?-

-¿Y mi hermano?- murmuró el niño bostezando con fuerza, somnoliento.

-Issei es un chico muy malo! Dormirá solo!-

-Pero…-

-Vamos, a dormir!- sonrió tomando al niño en brazos, avanzando hasta su dormitorio, dejándole en su cama, arropándolo –Que tengas dulces sueños…-

Besando su frente, apagó las luces y cerró la puerta.

Volviendo a su dormitorio, escuchó un ruido… Y al girarse vio a Milicas correr por el pasillo con su almohada en mano.

-¡Milicas!- protestó Rias.

-Habéis vuelto muy pronto… Pensaba que aprovecharías más el momento…- sonrió travieso el castaño mirando a su hermano mayor.

-Ha sido una velada agradable, una excelente obra de teatro y una cena soberbia… Muchas gracias por el esfuerzo, Issei-

-No has de darlas, Milicas es un niño excelente… Nos lo hemos pasado bien…-

-Le caes muy bien. Tendría que dejarle contigo más a menudo-

-No me importaría, aunque si reduces su cuota, padre y madre se enfadarán.-

El pelirrojo rio divertido.

-Entonces me gustaría pedirte otro favor-

-¿Alguna noche más?-

-No. Milicas no conoce a su bisabuela. ¿Lo llevarías al castillo Primigenio?-

-¿No la conoce?- preguntó Issei extrañado.

-La anciana Chysis apenas se deja ver por nadie, yo mismo llevo siglos sin verla. Le haría ilusión-

¿Siglos sin verla? A él lo llamaba cada dos por tres… ¿Quizás era todo cosa de esa enana de tetas enormes?

-Claro, sin problema. Solo dime que día le va bien y lo arreglaré-

-Muchas gracias, seguro que…-

"Milicas"

Esa era la voz de Rias… Atraído por la voz de su hermana, dejó el despacho para alcanzar el pasillo.

PAM

Un objeto se había chocado con él, un objeto que lo tenía abrazado de la cintura.

Bajando la mirada, Issei vio los ojos enormes de Milicas mirarlo con ilusión. A los pocos segundos llegó Rias, jadeante.

-Entiendo…-

Con media sonrisa, Grayfia vio como Issei avanzaba por el pasillo con Rias sobre el hombro, agarrado de la mano de Milicas.

-¿Aun despiertos?- preguntó Grayfia autoritaria.

-Ya nos vamos! ¡Que tengáis buenas noches!- exclamo Issei de espaldas.

-Buenas noches, mama!-

-¡Issei! Sueltameeeeeeeeeee!-

-Nop, vas a dormir conmigo. Ahora-

-Puedo caminar sola!-

-¿La suelto?- preguntó Issei mirando a Milicas.

-¡No! No!-

-Issei! Miliiiiiiicas!-

Grayfia sonrió con más fuerza.

Debería de dejar más a menudo a su hijo con Issei.

-DxD-

PI PI PI PI

Gruñendo ligeramente, Issei estiró su mano, tanteando la repisa junto a la cama. Silenciando el despertador.

Irritado, regreso a su posición original, metiendo las manos bajo las sabanas, abrazando la figura suave y blandita contra su cuerpo. La figura no tardó en moverse, susurrándole cosas. El dragón las ignoró. Estaba cómodo y no quería moverse. Algo tocó sus labios. Algo suave y blando.

La presión aumentó en intensidad. La figura lo desplazó con sus manos, envolviendo su cuello.

-Onee-sama… A ver esos enormes melones- gruñó Issei, buscando en el pecho de la figura junto a él -¿Dónde… donde están… Mmmmm-

-¡Humph!-

Incapaz de contener la risa, Issei abrió los ojos, mirando como su pelirroja favorita inflaba los mofletes adorablemente.

Rias estaba enfadada.

Cruzada de brazos, le había dado la espalda. Divertido empezó a acariciar su espalda, haciéndole cosquillas.

Molesta se alejó más. Abrazándola de la cintura, empezó a cubrir sus pequeños hombros a besos, desplazándose al cuello… Tomando su rostro suavemente, plantó un beso en sus labios.

La pelirroja no tardó en girarse por completo, intentaba mantener la mirada en cualquier parte menos en su hermano… Fallando estrepitosamente.

-Humph!- protestó, girándose toda ella en otra dirección.

-Estoy usando mis poderes telepáticos… Porque mi preciosa hermana mayor no me habla… Mmm! Mmmmmmm!- frunciendo el cejo, alzando una mano hacia la pelirroja –Mi hermanita esta… celosa!-

-¡Eres un idiota!- protestó la chica ofendida, levantándose de un salto.

Issei la detuvo, tomándola del brazo, obligándola a sentarse en su regazo, pasando una mano por su cintura. La otra acarició su cabello.

-¿Sabes que eres mi chica favorita, verdad?- acariciando su cabello con su rostro.

Girándose levemente, Rias lo miró dubitativa.

-¿De verdad?-

-Mira que llegas a ser tontita…- pellizcando su nariz suavemente.

-¿Qué quieres que haga? Estas lejos de casa! Y siempre rodeado de chicas guapas y mayores que yo…-

Issei volvió a reír.

-Razón no te falta… Kuroka y Lavinia son… Bufff… Canela fina-

-¡Humph!- gruñó Rias intentando levantarse otra vez.

El dragón la detuvo, volviendo a colocarla sobre él. Esta vez, la pelirroja acabó sentada sobre él. Issei la tomó de la cintura, asegurándola sobre su cintura antes de subir a su rostro, apartando algunos mechones de cabello.

-Ya hemos hablado de esto…- empezó el menor de los Gremory -¿Recuerdas quien me pidió que hiciese esto?-

-Ya lo sé, pero…-

-Ellas están aquí por ti, aneue-

-Pero pasas mucho tiempo fuera de casa…- susurró la pelirroja cabizbaja –Duermo sola cada noche… Y no me gusta-

-Es temporal…-

-Eso dijiste hace meses…-

-¿Qué son unos meses previos a una eternidad?- juntando su nariz a la suya.

-Sigue sin gustarme…-

-Que princesa más caprichosa…-

-No soy caprichosa… No digas eso. Solo te quiero a ti, no soy caprichosa… Eres lo único que quiero, no creo que sea pedir mucho…-

Su hermano la silenció con un dulce beso en los labios. Lentamente, Rias se relajó en sus brazos, volcándose en el beso…

-Reuniré un equipo… Las chicas más maravillosas que existen… Levantaré la fortaleza más imponente que jamás se haya visto y viviremos en ella. Seguros y protegidos. Por el resto de la eternidad…-

-¿Y porque tienen que ser chicas, listillo?-

-¿No es obvio? Porque no quiero hombres cerca de ti y cuantos más mejor-

-Al igual que no quiero chicas cerca de ti! Y ese argumento es estúpido!-

-Ahhhh! Pero esto lo hago por ti!-

-Más parece que lo hagas para ti!-

-Mujer, ya que hago este inmenso sacrificio, me tomo algunas libertades…-

-Entonces lo admites!- exclamó Rias.

-¿Y Milicas?-

-Grayfia-onee-sama ha venido a buscarlo hace horas, hoy tiene clase-

-Muy bien hermanita… Ya que Milicas no está aquí… Voy a aprovecharme-

-¿De qué vas a aprovecharte?-

-De que te tengo para mí solo… Sin restricciones!- colando sus manos en su trasero, pegándolo más a él.

Rias sonrió complacida.

Rias volvía a tener los mofletes en modo globo aerostático.

Caminando por la calle, tomaba de la mano de su hermano, no veía con buenos ojos que el chico caminase junto a ella aparentando lo que no era.

-Si somos dos niños no podemos hacer lo que quiero que hagamos, aneue-

-¡Pero yo soy la hermana mayor!- protestó Rias.

-Yo necesito de un conjuro para que se me respete, mi hermana es tan hermosa que con mirar a cualquiera…-

-Eso es una tontería. Eres muy guapo…-

-Aneue… Que decepción- deteniéndose.

-¿Decepción porque? ¿Qué he hecho? ¿Qué he dicho?-

-Tanto darme la turra con visitar Tokio…-

-¿?-

Girándose, sorprendida, sus ojos se abrieron por completo.

-Por fin te traigo a la ciudad que tanto querías visitar y mira, tú refunfuñando sin parar-

-¡Issei! Eres terrible!- exclamó la pelirroja golpeando el brazo de su hermano.

-¿Ahora es culpa mía?-

-¡Por supuesto que sí! Porque no me lo has dicho antes! Idiota!-

Divertido tiró de su mano, entrando en uno de los locales.

-Me pregunto qué diría mama si te viese engullir como un pato todos esos dulces!- exclamó divertido, removiendo su café.

Frente a él Rias estaba rodeada de dulces, atacando todos los platos sin compasión, llevándose una mano a la mejilla, emocionada.

-Pero es que esta delicioso! ¿Cómo sabias de este sitio?-

-Lo busqué para ti… Se lo mucho que te gustan los dulces!-

-Mama no me deja comer muchos…-

-Normal, todo ese azúcar va directo a la panza… O a las cartucheras!-

Rias dejó caer el tenedor, horrorizada.

-¿M-me pondré gorda?-

-Gordísima!-

Miedosa apartó el plato, llorosa.

-Pero sabes, mi hermana es tan perfecta que esas calorías de más desaparecen en su panza sin dejar rastro…- colocando su silla junto a la pelirroja –Puedes comerte esto… Hoy vamos a quemarlo-

-Pero me pondré gorda…-

-Oh, eso era broma… mira a mama, o a la abuela… Los genes de los Gremory hacen que en las mujeres esas calorías vayan a la delantera…-

-¡!-

Issei tomó el tenedor de la chica, llevándose el pastel a la boca.

-Si no lo quieres tú me lo como yo. Mañana tendré que hacer mucho ejercicio pero…-

-¡Es mío!- protestó la niña, quitándole el pastel –Que me vaya a los pechos, es un precio que estoy dispuesta a pagar!-

-Vaya…-

-Es perfecto! Pruebo estos dulces y encima consigo las curvas que tanto te gustan!-

Issei rio con fuerza.

-Compartiremos pecado, aneue-

-Solo lo comparto porque eres tú…- ofreciéndole un trozo de pastel.

Empujando un carrito, Issei miraba como la pelirroja iba de estante en estante, tomando prendas, dejándolas en el carrito antes de salir corriendo a por más.

-Deja eso! Ven! Ven!- tomándolo del brazo, arrastrándolo hasta los probadores, encerrándose en el amplio vestuario.

Sentándose en el pequeño taburete vio como la ropa de la pelirroja acaba en todos lados, desperdigada. Con media sonrisa las tomó, colocándolas adecuadamente en un banco.

-¿Y bien?- preguntó Rias contenta.

Camisa roja, sin mangas, ajustada. Falda de pliegos, azul. Zapatos de plataforma.

-Estas preciosa, impresionante, aneue-

-Mmm…- murmuró la pelirroja mirándose al espejo. Retirándose las prendas con prisa.

Issei volvió a recoger las prendas, sonriendo al ver como la chica se peleaba con un nuevo conjunto.

-¿Y qué tal ahora?- preguntó de nuevo.

Jersey negro, apertura en el pecho, falda de cuero negra.

-Nada, nada- negó Issei.

-¿Por qué no? ¿No me queda bien?-

-Eres muy joven para eso-

-¿Qué? ¿Por qué?-

-La ventana del jersey está hecha para mostrar escote, cosa que no tienes, la falda más de lo mismo-

Rias apretó los puños, molesta.

-Probemos con esto- sosteniendo varias perchas.

Curiosa, sonrió enormemente al ver como su hermano la desvestía para vestirla de nuevo. Se sentía como una muñeca, su muñeca. Satisfecho, Issei se separó unos pasos. Observándola detenidamente.

Rias se miró en el espejo, curiosa.

Una blusa blanca, con unos pequeños tirantes, con pequeñas mangas. Una falda rosada, amplia pero elegante.

-Las prendas son anchas, finas, no te darán calor con este tiempo. Los hombros al aire te quedan bien y la falda tiene movilidad… ¿Cómo te ves?- abrazándola por la cintura, apoyando su cabeza en su hombro.

-Si es lo que crees que me queda bien…-

-¿Pero te gusta?-

Rias sonrió contenta, asintiendo con fuerza.

-¿Cuándo iremos a la playa?-

-¿Quieres ir a la playa?-

-¡Sí!-

-En tus próximas vacaciones, palabra-

-¡Bien! Entonces necesito un bañador!-

Así que era eso…

-Ah, ah! No te vas a probar ningún bañador!-

-¿Qué? ¿Por qué no?-

Alzando una ceja, mirándola con desaprobación caminó hasta el carrito, buscando los bañadores que había elegido.

Pequeños, provocativos, obscenos.

-No, no y no-

-¡Pero Issei!-

-Hagamos un trato… Mi propuesta de bañador por una petición personal- sosteniendo dos perchas.

-¿Lo has elegido tú?- acercándose curiosa.

-Y la petición tiene regalo-

-DxD-

Rias observó el local maravillada. Luminoso y bien decorado, la cafetería representaba la última moda en Japón y eso, a la niña pelirroja, le encantaba.

Ofreciéndole la silla, Rias aceptó contenta, mirando como su hermano se sentaba frente a ella.

-Espero que te guste… He oído hablar maravillas de este local-

-Es muy bonito…- sin prestar atención a nada que no fuese Issei.

-A ver qué te parece el plan… Capuchino bien cargado de chocolate, un delicioso pastel de frambuesa yyyyy una partidita- propuso Issei dejando un tablero de ajedrez sobre la mesa.

Rias juntó sus manos ilusionada. Mientras, el castaño colocó sus piezas, indicando la comanda a la camarera.

-¿Blancas o negras?-

-Hoy es mi día! Blancas!-

-Blancas para la preciosidad entonces!- girando el tablero para la niña.

Tomando el primer peón, Rias empezó a hablar, contenta.

–Papa ha empezado la construcción de otro castillo…- dijo la pelirroja tomando algo de café.

-¿Otro? ¿Para qué quiere más?- moviendo otro peón.

-Para quiere que tengamos vivienda propia, en lugar de dos castillos, he pedido que hagan uno solo- sonriendo al ver como su hermano recibía la comanda de las manos de la camarera, dejando su café y el pastel junto al tablero.

-¿Tanta prisa tienen porque nos vayamos de casa?- preguntó divertido.

-No pensaban hacerlo, pero como ya empiezas a tener siervos…-

-Espero que no tengan prisa-

-Eso no importa, te arrastraré yo misma al castillo en cuanto acabe con mis estudios básicos-

-¿Qué?-

-No he dicho nada, centrándose en el tablero-

Con media sonrisa, miró a la pelirroja.

-Entonces la nekomata ya ha ido a su pueblo- murmuró Rias.

-Correcto. Tardará un tiempo antes de regresar. Creo que aceptarán-

-¿Podrá explicar lo suficientemente bien el cultivo de las patatas?-

-No es la chica más despierta, pero cuando algo capta su interés… Se inspira. Y excelente idea, aneue. No te lo he agradecido lo suficiente-

-Haría lo que fuera por mi dulce hermanito- retirando una pieza negra del teclado –¿Le darás la Torre?-

-Pensaba en el Alfil…-

-¿Qué? No! No puedes hacer eso-

-Lo he estado hablando con ella…-

-Las nekomata tienen poderes especiales! Tiene que ser una Torre, Issei!- exclamó la pelirroja seria.

-Quiere estudiar magia, Rias-

-Y la dejaremos estudiar, será polivalente. Tienes que ser más estricto con tus chicas, hermanito-

-No me gusta ser severo con vosotras, me deprime-

-Y es muy dulce, pero un hombre tiene que ser un hombre! Y eres un príncipe demoniaco! Has de mantenerte firme!- frunciendo el cejo al ver como su hermano menor apartaba esta vez, una pieza suya -Lavinia Reni no puede ser Torre, no una muy eficiente al menos, pero Kuroka si, y también puede ser Alfil. O sea, tendrás una carta oculta en cada combate-

El dragón estaba centrado en su café. Amaba el café. Larga vida al café…

-Dale una Torre, no cedas… Y como vas con Lavinia, por cierto?-

-Sigue en el hotel… No he hablado con ella desde entonces, hemos coincidido en clase pero no hemos tratado el tema… En profundidad-

-Mmm…-

-¿Sigues buscando candidatas?-

Rias negó con la cabeza.

-He estado ocupada-

-Al fin! Aneue, tienes que centrarte en tus estudios…-

-Me recuerdas a Sona… Ella dice lo mismo- apartando otra pieza –Estoy ocupada con mis estudios y las chicas que tengo ojeadas-

-¿Hay más chicas?-

-La valquiria y la vampiresa… Aunque lo segundo es cosa de Padre… Y he oído que la abuela tiene algo en mente…-

-¿Chysis? Venga ya! ¿Aquí todo el mundo quiere colarme una chica en la cama o algo? ¿No tenéis vida privada? ¿Personal?-

Rias ocultó una carcajada tras su mano. Aristocrático style.

-Y hablando de Rossweisse… ¿Has hablado con ella?-

-No he pasado por la taberna desde la última vez-

-¿Entonces como dices que estas ocupada con ella?-

Convocando un círculo mágico, Rias dejó un papel sobre la mesa. Un artilugio antiguo, una pieza de mercado.

-¿Qué es esto?-

-Una antigua reliquia de tiempos pasados. Sé que la estas entrenando, eres un blandito… Y que has llevado su armadura a reparar. He anulado la petición- tomando otra pieza.

-No puedo dejar que vaya al terreno… Porque lo hará, sin armadura…-

Rias golpeó el papel con el índice.

-Esta es una armadura antigua, de la gran guerra. Se obtuvo de una valquiria, esta oxidada y necesita tratamiento, pero es funcional. No he encontrado nada mejor que se atenga a su estilo de pelea…-

-Corres mucho… Eso está por ver- apartando otra pieza.

-Aunque no tengo nada para los Caballeros… ¿Esa antigua amiga tuya, Irina, no tenía una espada sagrada?-

Issei rodó los ojos.

-Dejemos de hablar de esto. Aneue, en cuanto acabe con la barrera la pondré en la Isla Himejima…-

-Así te quedarás más tranquilo, me alegro… ¿Pero qué quieres?-

-Quiero que te encargues de la niña, Akeno-

-¿Akeno? No te entiendo, Issei-

-He preparado una serie de contramedidas para proteger la isla, pero si algo llega a pasar quiero que vayas directamente a por ella y la traigas al castillo haciendo lo que haga falta-

-¿?-

-Quizás no sea necesario pero…-

-¿Así realmente te quedarás tranquilo?-

-Si mi hermana, capaz y eficiente, se hace cargo de ella, si-

-Entonces lo haré. Si algo le pasa a esa niña iré a buscarla y me haré cargo hasta que regreses-

-Perfecto…-

-¿Sigues pensando que no la quieres como Reina?-

-Es demasiado joven para una posición tan importante, si pasados los años la pieza sigue sin ocuparse te escucharé- apartando otra pieza –Eres demasiado ofensiva…-

-No te joroba! Y tu defensivo!- apartando otra pieza.

-Mama me ha dicho que estas preparando una obra de teatro- sonrió Issei travieso.

Rias se sonrojó violentamente, con la mano temblorosa movió ficha.

Error…

-Mama te lo ha dicho…-

-Sirzechs me ha mandado videos enteros de tus clases…-

-¡Noooooo! Onii-sama!- protestó la pelirroja llevándose las manos a la cara, avergonzada.

-¿Es una función teatral de la escuela?-

-Una representación famosa, una tradición de la escuela…-

-¿Tienes el papel principal?-

-No te rías…-

-¿Reírme de qué?-

-Si te lo cuento no te rías…-

-No sé, no se… ¿no lo tienes?-

-Lo tengo, el rol femenino es mío…- mirándolo tímidamente.

-¿Entonces de que me tengo que reír supuestamente?-

-El rol masculino… lo tiene Sona-

Issei la miró incrédulo unos instantes… antes de empezar a reír con fuera.

-¡Mooooooo! Te he dicho que no te rieras!-

-Jajajajajajajaja. ¿La marimacho tabla de planchar como rol masculino? Jajajajajajaja!-

-Issei! No te rías… Sona está muy sensible con el tema!-

-Vale, vale… Y hermanita, aun te falta mucho por aprender-

-Aprender de que…-

-Jaque mate- sentenció Issei sereno.

Alzando una ceja miró el tablero.

Era cierto.

-¡Me has engañado!- protestó la pelirroja levantándose.

Toda la conversación era una estrategia para distraerla!

-Ahhhh! Yo no me quejo cuando juegas en ropa interior…- zampándose su tarta de un tirón –Ge giente!-

-¡Eres un tramposo!-

-Soy un demonio, es lo que hay!-

-Un sucio y tramposo demonio!-

-Como diría la abuela… El mejor demonio no es el más fuerte, es el que miente mejor!-

Sentándose, Rias desplegó su técnica mortal.

Ojitos de cachorro aneue style.

Suspirando pesadamente… Issei se rindió.

-¿Cómo se lo puedo compensar a mi adorable hermana?-

Sonriendo feliz, Rias se sentó sobre el regazo de su hermano menor.

-Dedícame toda tu atención, solo a mí!-


-Residencia Gremory-

-¿?-

-¿Esta bien así? ¿No quieres que te acompañe?- preguntó Issei, de pie en la entrada de la parcela de su casa, vestido de estar por casa, con chancletas frente a la nekomata.

-N-no… Nya… Prefiero ir sola, ahora… He de hablar con la líder de la manada, luego con el líder de la comunidad… Será largo, y te he hablado de nuestras costumbres, nya…-

-Mmm…-

-N-necesitaré que v-vengas, nya! T-tienen que conocerte y aprobarlo… Pero pueden pasar semanas y tú tienes mucho que h-hacer-

-Si me necesitas lo dejo todo y me voy contigo a donde sea cuanto sea- susurró Issei acariciando su rostro.

Sonrojándose violentamente, la morena apoyó su cabeza en su pecho.

-Y-yo… No tengo la mejor de las reputaciones… N-no quiero que te avergüences de mí, nya!-

-¿Qué tonterías dices?-

-L-lo digo en serio! Nya…-

-Mi gata a veces dice cosas muy raras…-

Alzando la mirada, mirándolo estupefacta, aun mas sonrojada.

-No estoy de acuerdo, pero respeto tu decisión… Pero recuerda, simplemente ponte en contacto e iré de inmediato- acariciando su mentón.

-L-lo sé, nya… A-ahora me marcho!- separándose, girándose.

-Ten un buen viaje, regresa pronto a casa-

Deteniéndose a unos pasos, la morena se giró lentamente, mirando el edificio, mirándolo a él.

-¿E-es mi casa?-

-Por supuesto, tontita… Ah, bueno… Si, una de ellas, sí. Si a eso te refieres…-

Sonriente recorrió la distancia, saltando sobre el dragón, besándolo con fuerza.

-Regresaré pronto a casa, con mi amo, nya!-

-Más te vale, preciosa. Ya te estoy echando de menos!-

Convirtiéndose en gata, la nekomata se alejó a paso rápido, desapareciendo en la distancia.

-¿Estará bien?- se preguntó a sí mismo.

Alzando la mirada, se hacía de noche. Se hacía de noche y tenía planes. Interesantes, importantes y placenteros planes.

Como aristócrata, estaba obligado a estar a la altura.

-DxD-

Alzando su mano, un joven camarero se acercó a él, inclinándose levemente, con la mano sobre su vientre.

El demonio señaló algo de la carta.

-¿Una copa?-

-La botella, gracias-

Ocultando su sorpresa, conociendo el valor de la botella, tomó la carta y se marchó a paso rápido. Dejando al aristócrata solo en su mesa.

Empezando a beber, sonrió levemente al ver como los comensales a su alrededor, de frente a él, alzaban la mirada emocionados. No necesitaba girarse para saber que una hermosa mujer había entrado en el salón.

Girándose lentamente, sus ojos brillaron al ver a una radiante demonio caminar hacia él, retirando su abrigo, dejándoselo al recepcionista.

Un vestido negro, de coctel, escote en v hasta el vientre, espalda descubierta, corto, apenas sobrepasaba sus muslos. Acompañándolo con zapatos de tacón altos. Inusual en ella, su cabello presentaba un peinado elaborado, había ido a la peluquería. Sus mechones azulados iban a juego con la sombra de ojos.

Serafall Sitri no estaba hermosa, estaba deliciosa. No se había preparado para una cena, se había vestido para que se la follasen. Se la follase. Pero Issei se tenía por un caballero…

Levantándose, la recibió junto a su mesa, apartando su silla.

Serafall se sentó, sonriente.

-Me alegro mucho de verte, preciosa-

-¿No te he hecho esperar, verdad?-

Tras ella, el dragón se inclinó, tomándola de los labios, metiendo una mano en su vestido, sin apenas dificultad para tomar uno de sus pechos.

Serafall suspiró divertida, excitada, mirando coqueta a su alrededor. Todo el mundo desviaba su mirada.

-¿Marcando terreno, Ise?-

-Por supuesto. Eres mía. Que lo sepan-

-Que frágil es el orgullo masculino… ¿Temes que te pueda engañar con otro?-

-Me horroriza, me quita el sueño- sonriendo al ver como la demonio reía divertida.

-¿No te preocupa que me vea con otras?-

-Se perfectamente que lo haces… Pero si alguna vez te atreves a poner un dedo a alguna que no tenga alguno de estos…- alzando su mano con el delgado anillo dorado colocado –Que sepas que congelaré su cuerpo al cero absoluto y lo romperé a pisotones hasta que no se mas que polvo de hielo…-

-¿Sea quien sea?-

-Sin excepciones- sonrió la morena adorablemente –La mataré con todo el placer del mundo mundial!-

Mejor evitarlo…

-Y olvídate de sexo en los próximos cien años, o mil, según mi enfado-

Joder.

-Todo día es un buen día si puedo ver a mi amada Sera! ¿Puedo abusar de mi buena suerte y preguntarle a mi musa porque me alegra el día con su presencia?-

-Mi I-kun…- susurró Serafall, mirándolo lascivamente, relamiéndose los labios antes de beber más vino...

Serafall Leviatán. Antigua Serafall Sitri.

Una demonio singular. A diferencia de sus compañeros generacionales, Serafall no poseía mayor virtud que un poder mágico descomunal. La mujer más poderosa del Inframundo, la némesis de Gabriel De facto ambas compartían algo en común… Eran tremendamente poderosas. Exageradamente poderosas. Inusualmente poderosas.

Serafall, además, contaba con otra anomalía en su largo historial de excentricidades, no controlaba el agua como toda su familia. Los Sitri eran conocidos, así como los Gremory lo eran por el poder de la destrucción, por su control sobre el agua.

Inmensamente poderosa, apenas tenía siervos, de hecho solo había usado una Pieza, y hacia cientos de años, Behemot, la reina bestia mágica de la tierra.

Los Sitri también eran conocidos por su alto número de miembros que padecían la enfermedad del sueño, siendo, de nuevo, el caso de Serafall el más acuciante. Dormía y despertaba de improviso. Lejos de ser esa la verdad, esta era igual de confusa.

Había dos Serafall, mas no eran la misma persona. La auténtica, presuponía, dormía en el hospital levantado en su honor o en su nombre. La otra, la que él conocía, iba y venía, marchándose a dios sabía dónde por periodos de tiempo indefinido.

Habiendo cuidado desinteresadamente de él desde niño, la tenía en la más alta estima, llegando incluso a estar enamorado de ella. Hermosa, viva y afectuosa, tampoco era muy difícil de entender. Sabía que bajo esa mascara infantil se escondía una excelente diplomática. Una relaciones publicas nata capaz de empatizar con cualquier ser vivo sobre la faz de la tierra. Quizás por eso...

-Nunca hemos hablado sobre tu cargo…- empezó Issei, mirando a la morena con curiosidad, alzando las cejas…

-¿Mi cargo?-

-¿Por qué Relaciones Exteriores? Me parece una posición menor, al menos respecto al resto de Maou-

-¿Crees que tendría que tener algo mejor?-

-Se te debería de valorar más, si-

-Que dulce… ¿Crees que soy la Maou de Asuntos Exteriores porque me han obligado? Yo lo pedí… Y no es por una falta de ambición-

-¿Entonces alguna ventaja… Que puedes viajar?-

-Es mucho más sencillo… Siendo la Maou de Asuntos Exteriores puedo pasar más tiempo aquí…-

-¡!-

-Mi dulce I-kun… Si supieses…-

-¿El qué?-

Negando con la cabeza, se negó a continuar.

-Sera… ¿Qué sabes de los Pendragon?-

-Una familia humana aristócrata, descendiente de Arturo Pendragon, son muy conocidos… ¿Para qué quieres saber de ellos?-

-Mis padres se han resignado a que aprenda magia, así que me facilitaron una maga con la que hacer un contrato… Pero no lo hice con quien pedían… No ha salido como Grayfia-okami esperaba…-

-Jajajaja. ¿Te has saltado el acuerdo que Fia-chan había dispuesto? Jajajaja. Ni Sir-chan te librará de esto!-

-Originalmente tenía que firmar el contrato con una niña de la casa Ordinton. Pero acudió una Pendragon-

Pensativa, llenó el vaso antes de ofrecérselo al dragón.

-Ah… Esos son menos famosos pero más influyentes. Están relacionados, de forma distante, con la Realeza Británica… ¿Por qué hiciste eso?-

-Tenía que recibir a una bruja, eso hice-

-¿Aunque no fuese la indicada?- sorbiendo de su copa.

-No se… Era mona. ¿Es importante que la bruja sea buena o mala? No voy a hacerle cumplir el contrato…-

-Mientras sea bonita te sirve-

-¿Me he equivocado?-

-Subestimas el poder de la magia-

Issei la miró a los ojos. Bajando la mirada pensativo.

-¿Tendría que rectificar?-

-No, no… No he dicho eso. Solo te digo que tienes que valorar más la magia. Ofrece infinitas posibilidades… Aunque eso ya lo sabes- mirando su dedo.

La magia que cambiaba su aspecto.

-Como he podido olvidarlo…- mirándola fijamente –Sera… Sabes que Ria-tan es amiga de…-

Serafall descendió la mirada.

-Rias me ha dicho que tu hermana lleva años sin verte…-

-So-tan…-

-¿La añoras?-

-Sona… Mi familia no es como los Gremory… Ella era la única que me veía… Que me quería en mi familia, Issei-

-…-

-Es la única Sitri que me quiere, que me miraba con afecto… Aunque ya no es mi única familia-

-¿?-

-Serafall Hyodo…- susurró la morena sonrojada, inocentemente sonrojada.

-Pero pese a toda esa cercanía no la has ido a ver… ¿Por qué?-

Serafall no respondió.

-Sabes que nunca te he preguntado…-

-¿Qué quieres saber? Te diré lo que quieras…- murmuró Serafall cálidamente.

Issei sonrió. Sabía que le respondería las preguntas que no quería responder, pero no era eso lo que quería conocer.

-Eres una mujer poderosa, hermosa… Con ciertos años-

Serafall frunció el cejo al escuchar lo último.

-Lo que quiero saber es… ¿Por qué yo?-

La Maou la miró sorprendida.

-¿Es eso lo que quieres saber?-

-Digamos que es lo que me importa-

Sonrojada, apoyó su cabeza sobre sus manos, mirándolo con ternura.

-De entre todos… Fuiste el único que tomó mi mano…-

-Tomar la mano… ¿Agarrar? ¿Coger?-

-Agarraste mi mano cuando todo estaba perdido… Me salvaste de todas las formas en las que se puede salvar a una persona… Como a las demás-

Issei la miró intrigado. Escuchando sus palabras, memorizándolas.

-Me diste esperanza. Afecto… Y te devolveré con una vida de devoción… Jejeje. Aun me pareceré a esa angelucho-

-Te pareces a Gabriel como un huevo a una castaña-

-¡Espero que para bien!-

La pareja rió divertida.

-DxD-

De pie, frente a la enorme cristalera, observando la ciudad de fondo, el manto de oscuridad iluminado por miles de luces multicolor. Serafall sonrió al sentir una presencia tras ella.

Una presencia masculina, más alta que ella, que se había colocado justo tras ella, pegada a su trasero, fingiendo ofrecerle otra bebida.

-¿Tienes la información que te pedí?- preguntó Issei bajando sus manos por la espalda femenina, colocándose junto a ella. Dándole su copa con una mano… Tomando su redondo trasero con la otra.

Serafall la golpeó con sus manos, separándose de él, sorprendiendo al dragón.

-¿El plan es usarme para que te haga favores diplomáticos para luego echarme un polvo rápido en tu mullida cama para luego tirarme como un condón usado?-

-Serafall Sitri! Me ofendes!- protestó Issei cruzándose de brazos –Pienso usarte tanto diplomáticamente como sexualmente. Abusaré de tu autoridad y de tu culo! Para cuando acabe contigo serás un condón demoniaco que tirar a la basura… O dejar que duerma…-

Los ojos de Serafall brillaron con ilusión hasta que recordó el motivo de su enfado.

-¡Soy una demonio respetable!-

-Quieres pensar que sí, pero solo eres una vaina para mi espada!-

-¡Que irrespetuoso!-

-Me tengo por caballero!-

-No vas a ponerme un dedo encima!-

-Te pondré una naranja en la boca, a cuatro patas en mi cama y te joderé hasta que salga naranjada!-

-Promesas, promesas!- acabándose la bebida, arrojando el cristal a un lado, pegándose al cuerpo del dragón.

Se le estaba acabando la paciencia, quería jugar, ya.

De un movimiento arrancó el chaleco, abriendo la camisa, arrancando a la fuerza todos los botones.

Besando su pecho, empezó a acariciar su entrepierna.

-Ah, no. Degenerada Sitri… Primero la información!- exclamó Issei tomándola del cuello.

-Pensaba que eras un caballero…-

-Con las damas, no con mujerzuelas…-

-¿Qué tiene de malo? Solo quiero mi postre…-

-La información-

-He consultado con los embajadores de Asgard… No quieren a la doncella-

Malas noticias.

O no, según se mirase…

-¿Puede que haya perdido su honor?-

-¿Si ya lo sabias porque me has pedido investigar?-

Entonces la albina decía la verdad. No tenía una tierra a la que regresar.

Qué hacer con ella ahora que sabía que era cierto…

Bajando la mirada, soltó a la morena.

-Se acabó la velada, preciosa-

-¿Se acabó? Pero si esto acaba de empezar…- ronroneó la morena, intentando desabrochar el pantalón.

-Quieta. Estamos en un restaurante, preciosa-

-No nos molestarán… Vamos…-

El taxi estaba en camino, no se podía esperar unos minutos?

-DxD-

Serafall era la más intensa de entre sus amantes.

Sentado en el asiento trasero de la limusina, el cristal tintado levantado, un suave hilo musical sonando de fondo y unas copas de champan en los reposa vasos.

Su rostro agarrado con fuerza por Serafall, la Maou se subió a él como si fuese un árbol, pegando su cuerpo al suyo, besándolo con fuerza.

Sus manos se movieron rápidamente, cubriendo sus piernas, apartando su vestido, agarrando sus pechos.

Tan pequeña y ligera, Serafall era como una muñeca, la podía manejar como quisiesen su predisposición a dejarse hacer ayudaba y mucho.

-I-kun…- ronroneó la morena viéndose sentada en el amplio trasero de la limusina.

-Mira que Maou estas hecha… Abierta de piernas ante un niño…- exclamó Issei de rodillas frente al asiento, lamiendo sin para los pechos de la extasiada demonio, moviendo rítmicamente sus dedos en su interior –Y tres deditos… Cada día mas golosa…-

-Basta de deditos… Dámelo ya… Iseeee… Vamos…-

Negándole la petición bajó aún más, sustituyendo sus dedos por su lengua. Empezando a lamer con ritmo, degustando los líquidos que la vocal Maou liberaba.

Centrándose en su clítoris, empezó a recorrerlo en círculos, sonriendo internamente al sentir las manos de la morena agarrarlo del pelo.

Succionándolo sin detenerse un segundo escuchó a la demonio chillar, apretando su rostro contra su sexo, liberando un chorro en su cara.

Satisfecho se incorporó, observando su gran obra; Serafall Sitri derrotada, jadeante y sudorosa en el asiento trasero de su coche, lista para chillar su nombre.

Sin darle tiempo a reponerse, Issei dejó caer sus pantalones, apartándolos de mala manera se colocó entre las piernas de Serafall, que lo miraba débilmente.

Agarrando un tobillo, pasando la otra mano por la nuca de la demonio, Issei la penetró sin consideración, arrancando un chillido en la Sitri.

-Así! Así! Si!… Ah!-

Posicionándose, el demonio sintió su sangre bombear con fuerza, recorriendo todo su ser.

Someterla, dominarla…

-¿Te gusta? ¿Te gusta?- gruñó Issei moviéndose furiosamente, embistiéndola con todas sus fuerzas, relamiéndose al ver sus pechos rebotar con intensidad.

-¡Sí! Vamos! Sé un hombre! Follame! Préñame! Vamos! Vamosssssssssssss!-

-Tus deseos son órdenes para mi…- inclinándose más hacia ella, empujando con más fuerza si cabe…


-Isla Ikki-

Jadeante, cansada, Shuri se miró el reverso de la muñeca. El reloj de pulsera marcaba bien pasada la hora del mediodía. Se había retrasado mucho. Lo que tenía que ser un viaje rápido a la isla principal se había convertido en una excursión llena de retrasos por una inoportuna avería en el ferri...

Alcanzando los terrenos principales, notó los primeros efectos de la edad... Antes subía todos los escalones de una tirada...

Preocupada, se dirigió al edificio auxiliar, buscando a su hija. Tenía que estar preocupada o hambrienta.

Snif snif

Curiosa, percibió una fragancia en el aire... Una deliciosa fragancia que despertó un gruñido en su estómago.

Acariciándose el vientre, sonrojada, abrió la puerta del edificio. Visualizando unos conocidos zapatos en la recepción.

Más relajada, dejó su abrigo en el colgador, acomodándose en su casa, caminando hasta la cocina.

Una pareja de niños se movía con una inusitada afinidad entre fogones.

Vestidos con un delantal a juego. Issei parecía preparar una salsa, una ensalada quizás. Akeno le daba indicaciones con una espátula en mano.

Travieso, metió el dedo en el cuenco, ofreciéndole probarlo a la niña. En cuanto la morena se acercó lo desplazó, pintando su mejilla.

Divertido se alejó unos pasos.

Akeno, molesta, tomó una lechuga, tirándosela a Issei a la cabeza.

Divertido se escondió de la morena, percatándose de la presencia de la mujer.

-Shuri-okaa-sama! Bienvenida! Llegas justo a tiempo! Una malvada sacerdotisa me está tirando lechugas y...-

Untándose la mano con nata montada, Akeno la restregó sobre la cara del dragón.

-!Ja! Te pille!-

Shuri rio divertida al ver la cara llena de incredulidad del demonio.

-Me alegra verte en casa, Issei-kun. Aunque agradecería que los dos dejaseis de jugar con la comida! Eso no está bien!-

Akeno se escondió inmediatamente tras el castaño.

-Si quieres aprovechar para descansar, nos encargaremos del resto, Shuri-okaa-sama-

La mujer lo miró con media sonrisa, Issei no se dejaba intimidar con facilidad.

-¿Hacéis vosotros la comida?-

-Está prácticamente hecha- respondió el castaño -Tenshi, el té...- susurró mirando hacia atrás.

Moviéndose rápido, Akeno dejó una taza de té en la mesa.

Agradecida, la Himejima se sentó, descansando sus músculos. Viendo como la pareja volvía a la cocina.

-¿Entonces se hace así?-

-Ahí, ahí. Ahora lo pones todo en el plato...- colocándose tras la niña, guiándola -Y lo esparces...-

Aprovechando la cercanía, besó la mejilla de la morena, tomando unos platos, caminando a la mesa.

-¿Hace mucho que has venido?- preguntó Shuri.

-Unas horas...-

-Un regalo del cielo... Me alegra que hayas venido. Tenía que atender unos asuntos en la isla y me he retrasado, me preocupaba que Akeno estuviese sola...-

-No tienes que preocuparte, mama...- murmuró la niña dejando más platos en la mesa –Ya soy una chica mayor-

-¿De veras?- preguntó Issei con media sonrisa -¿Cómo de mayor?-

-¡Humph!- gruñó la morena volviendo a la cocina.

-Muchas gracias, Issei-kun- dijo Shuri tomando su taza de té, girándola sobre la mesa, esperando a que se enfriase levemente.

La mujer lo miró fijamente.

Sabía que podía contar con él. Con él, su hija siempre estaría a salvo, siempre velaría por ella. Y sabía que iba a pasar si se quedaba hablando con ella…

-¡Issei!- chilló Akeno desde la cocina, mirándolos molesta.

Si hablaba mucho tiempo con el niño, su hija saltaba, llamándolo, buscando su atención. Era tan adorable cuando se ponía celosa…

-Voy, voy…- respondió el dragón caminando hacia ella, Akeno envolvió el brazo del chico con los suyos al instante –Vale, esta receta se hace así, o eso creo…-

-¿Pero a ti te gusta así?-

-La receta…-

-Yo quiero aprender como a ti te gusta!-

-¿Y si tengo un sentido culinario nivel terrorista? ¿Profanarías una receta milenaria por mi culpa?-

-¡Por supuesto que sí!- exclamó la niña divertida.

-Pues vamos apañados…- tomando el contenido del cazo con una cuchara, tomándolo con un dedo lo probó.

Estaba bueno.

-¿Qué opinas?- colocando otro dedo con salsa en los labios de Akeno.

La sacerdotisa lo miró impasiva, mirando su dedo, pasando a sus ojos…

Sonriendo perversamente, tomó la mano del dragón, asegurándola. Separando sus labios, lamió levemente el dedo antes de separar sus labios, envolviéndolo con ellos.

Sin dejar de mirarlo.

Donde antes haría una broma fácil, acariciaría el rostro de la morena y besaría su frente, preguntándose de donde había salido eso… Issei tomó a la niña de la nuca, introduciendo lentamente su dedo, sacándolo con igual lentitud.

Akeno seguía mirándolo.

Decidido, empezó a ganar velocidad, jugando con su lengua, metiendo un segundo dedos.

Juraría haber escuchado incluso a ángel caído gemir suavemente.

-Vaya vaya…- susurró Issei colocando a la morena contra la pared -¿Qué tenemos aquí?-

Divertido siguió jugando con su lengua, sacando sus dedos lentamente. Estos estaban unidos por un puente de saliva a los labios de Akeno. Sonriente se los llevó a la boca, saboreando la saliva de la ángel caído.

Mirándolo unos instantes, sonrojada, Akeno lo tomó del rostro, besándolo con fuerza.

Subiéndose a él, entrelazó sus piernas a su cintura. Si quería su saliva, se la iba a dar…

-Muy bien Shuri-okaa-sama! Esta es una receta del Inframundo hecha con ingredientes de allí… No debería de haber problemas digestivos, creo…- dejando más platos sobre la mesa.

-Ohhhh… Que festín! ¿Lo habéis cocinado todo vosotros?-

-Así es. Contaba con la inestimable ayuda de la mejor ayudante de cocina posible! Tenshi!-

La tímida joven no dijo nada, solo se sentó pegada a Issei, mirando sus manos.

Shuri miró a su hija, apoyando su rostro en sus manos. Sonriendo traviesa.

-Mi hija necesita más dosis de Issei-kun…-

Akeno se sonrojó violentamente, Issei la miró confundido.

-¿Por qué dices eso?-

-Mi hija habla mucho y está muy activa cuando estas tu… Pero luego desaparece… Sus profesores siempre me dicen que tiene la mirada perdida, que no habla con nadie…-

Issei miró a Akeno sorprendido. Esta parecía estar muy centrada en su plato… vacío.

-Y con lo adorable que es, los chicos se le acercan a hablarle y ella sale corriendo… En clase sus compañeras le dicen algo y ella se queda ahí, calladita…-

-O-okaa-sama!- protestó infantilmente, inflando las mejillas.

-Issei-kun… ¿Crees que necesitarás mucho tiempo en hacer que mi hija sea algo más extrovertida?-

Akeno escondió su rostro entre sus manos.

-Vaya… ¿Y sus estudios? ¿Eso repercute en sus estudios?- dejando un plato frente a Akeno.

-No… Es una buena estudiante. Una chica obediente y dedicada-

-Mmm… Al menos tenemos eso…-

-¿Qué es tenemos eso?- protestó la morena alzando la mirada.

-Imagina. Asocial y sin estudios… Deja deja-

Akeno pellizcó el brazo del dragón con fuerza.

Shuri rio divertida, llevándose un tenedor a la boca.

-Mmmm… Esto está muy bueno! No sabía que sabias cocinar, Issei-kun!-

-Vivo solo, y no quiero que el servicio tenga más trabajo de la cuenta, así que todo lo hago yo y digamos… Que tengo inquietudes culinarias-

-¿No te controlan la dieta?- pregunto Akeno leyendo su pensamiento.

-Y eso también. Jajajaja-

-Que buen partido… No había chicos así en mi época…- ronroneó la mujer mirando de reojo a su hija, que se acercó aún más si cabe al demonio.

-Y dime, tenshi… Un pajarito me ha dicho que mañana te marchas de excursión…-

Akeno lo miró ilusionada.

-¡Papa me prometió que si sacaba buenas notas iríamos de viaje!-

-¿Y has sacado esas notas?-

-¡Por supuesto!-

-En unos días empezaran los festivales en Kioto… Aún tengo contacto con su gente, buenas personas. Baraqiel ha pedido algunos días de fiesta, pasaremos el festival en familia-

-Oh… Qué envidia… Seguro que es precioso-

-¿Te gustaría venir?- preguntó Akeno tímidamente.

-Y tanto! Seguro que está lleno de chicas con orejas de gato y zorro… Y he oído que su líder… Impresionante es poco-

-¡No puedes venir!- exclamó Akeno molesta.

Su madre volvió a reír. Su hija era tan adorable…

-Pero yo quería…-

-¡Te traeré algunos regalos, ya está!-

-¿Y no podré verte en yukata? Allí a los festivales se asiste en yukata…-

-¿Quieres fotos?- preguntó Shuri.

-¡Por supuesto!- exclamó Issei al instante.

-Cómo vamos a estar unos días fuera… ¿Se puede quedar a dormir?-

Shuri asintió sin pensárselo.

-Si a Issei-kun le va bien…-

-Por mí que no quede- respondió Issei.

Sentado sobre su futon, Issei revisó los informes diarios de Sirzechs.

El demonio, lejos de enviarle información clasificada, gustaba de enviarle datos, eventos, rumores, informes variados sobre todo tipo de circunstancias y campos. Decía que quería escuchar sus opiniones…

Sospechaba que en realidad lo estaba formando políticamente.

Lejos de interesarle los quehaceres de las demás familias aristocráticas, el joven demonio desvió la mirada, enfocando a la puerta, sonrió al ver como la puerta de madera y papel se corría a un lado, dejando entrever la figura de una preciosa niña morena.

-¿Estas despierto?-

-Sep, te esperaba- respondió Issei deshaciendo el encantamiento visual, echándose hacia atrás, estirándose en la cama, palmeando a su lado -¿Vienes?-

-¿No te importa?-

-Me importa que aún no estés aquí, vamos, vamos!-

Feliz entró, cerró y se abalanzó contra el dragón, tumbándose a su lado, colocando su cabeza en su pecho, estremeciéndose al sentir la mano del Gremory en su cabello.

-DxD-

Apagando el despertador con rapidez, Issei se fijó en el reloj.

Era pronto, la hora. Akeno tenía que despertarse para prepararse para ir al colegio. Volviendo su mirada a un lado, vio el manto de cabello negro esparcido sobre las sabanas, el rostro de la niña escondido entre sus brazos y su pecho, descansando suavemente.

Volviendo a abrazarla, pasó su mejilla sobre su pelo, besando su frente suavemente.

-Akenoooooo- susurró Issei pegando su mejilla a la de la niña, que se resistía a moverse.

-Mmmm… Quiero dormir más…-

-Nop! Nop! Vamos, levantaaaaaa-

-Qué nooooooo!- protestó Akeno abrazándose del cuello de Issei, pegándose a él.

-Ah, no, no!- apartando sus brazos, tumbándola sobre la cama, empezando a cubrir su rostro de besos.

-¡I-Issei!- exclamó la chica, divertida, intentando quitarse al dragón de encima.

Travieso coló sus manos bajo el camisón del pijama de la morena, buscando sus costados…-

-BUAAAAJAJAJAJAJAJAJAJA! P-PARAAAAAAAAAAAAAAA!-

Dejando a la morena en la cama, el castaño se levantó, tomando sus ropas, se dirigió al baño.

Sin peinarse y con el rostro somnoliento al llegar al comedor un hombre barbudo, de rostro apartico y cuerpo musculoso, intimidante, le ofreció una taza de café.

-Negro, solo-

-Capuchino, por favor-

-Negro, solo- repitió el ángel caído.

-Bien… Intenso y amargo, como tú- gruñó Issei tomando la taza.

El ángel caído esbozó lo más parecido a una sonrisa, caminando hasta la mesa, sentándose para disfrutar del desayuno.

-Buenos días, Shuri-sama!-

-Buenos días, Issei-kun! ¿Cómo has dormido?-

-De maravilla…- bostezó el chico sentándose frente al caído.

-¿Y mi hija?-

-Se está duchando, creo… ¿A dónde vas a llevarla?- dándole un sorbo al café.

Ni azúcar le había puesto el cabron. Así tenía esa cara de amargado si se tomaba eso cada día…

-Festival. Fuegos de artificio, termas, dulces…-

-Que encantador por tu parte… ¿Ha sido cosa tuya?-

-… za-

-¿Qué?-

-Semhaza-

El dragón rio divertido, haciendo gruñir al ángel caído.

-Lo importante es que Baraqiel ha sabido escuchar un sabio consejo- intervino Shuri dejando el desayuno sobre la mesa.

-Pues no está nada mal… Kioto en época de festivales…-

-¿Has estado en Kioto?- preguntó SHuri sentándose junto a su marido.

-Negativo. Kioto es la capital del Reino Youkai del Oeste, imposible que me pueda acercar a él sin autorización política-

-Inconvenientes de ser quien eres-

-Para que luego digan que son todo ventajas…- encogiéndose de hombros –Por sueeeeeerte, mi preciosa tenshi me traerá regalitos- girándose levemente.

Akeno había llegado, completamente cambiada de ropa.

-¿Qué quieres que te traiga?-

-Un retrato de cuerpo completo de la líder, una tal Yasaka-hime-

-¡DENEGADO!-

-DxD-

Besándolo en la mejilla, Akeno corrió hasta la falda de su madre.

-Pasáoslo bien- se despidió el dragón con la mano –Y recuerda, preciosa. Retrato integraaaaallllllllllll!-

Sacándole la lengua, la pequeña se agarró a su Baraqiel, desapareciendo en un círculo mágico junto a sus padres. Rumbo a unas merecidas vacaciones en familia, quizás no muy extensas, pero si necesitadas.

Revisando el templo, se metió las manos en los bolsillos y emprendió el camino de regreso al puerto, al pueblo.

Revisando el reloj de muñeca, se sentó en uno de los asientos que conformaban la terraza del único local de restauración del puerto.

Observando el mar en calma en silencio, tomó la humeante taza entre sus dedos, soplando suavemente.

El ferri que unia la isla menor con la central llegaría al poco. De entre el poco pasaje que solía tomarlo destacaba una persona.

Una figura femenina vestida de traje negro, chaquetilla, minifalda y botas altas sobre unas medias que llegaban hasta el muslo. Un presumiblemente largo cabello negro recogido en un moño circular. Un rostro hermoso con los labios pintados a juego con sus ojos, rojos… Y el emblema de los Gremory sobre su pecho izquierdo.

Los espías Himejima se escandalizaron al ver a otro demonio de los Gremory aterrizar en la isla, mas no reconocieron a la joven.

Bajo un ligero encantamiento imbuido en el uniforme, la joven por fin pisaba en libertad la isla que tanto hacia que quería visitar. Claramente irritada por vestir esas ropas, se contuvo por la capacidad de estar allí, a plena luz del dia, sin necesidad de esconderse. Por mucho que aquello fuese parte de un plan descabellado del aparentemente insensato hombre de su vida.

Lo suficientemente hermosa como para no poder mirarla a la cara, su rostro duro y firme intimidó al resto de residentes.

Su mirada se centró en la única persona que ignoraba su mirada estricta, sonreía al ver su hermosas facciones y le dedicaba una mirada que estremecía su corazón. Desesperada por estar con él, la supuesta demonio de los Gremory desembarcó, caminando hasta el despreocupado demonio que la recibió con un piropo.

-Qué alegría verte, Suzu!-

La alegría en el corazón y en la entrepierna de Issei Gremory.

Suzaku Himejima había llegado.


Siglos atrás tuvo la oportunidad de conocer a la Leviatán Original, tanto a ella como a su hija, Tsufaame. No lo suficiente como decir que la conocía como persona, pero si lo suficiente como para poder hacerse una idea de cómo era. La superficie solo, pero aquello era suficiente como para agradecer que tanto su "madre" como los rebeldes plantasen cara a los Maou Originales.

Déspotas, crueles, tiranos… El Inframundo no iba a tener un futuro en paz y harmonía mientras ellos viviesen…

Las Leviatán habían sido todas mujeres, los rastros del poder de la Leviatán original nunca se habían manifestado en un hombre. Y así como todas compartían los inmensos poderes de la originaria, también habían heredado su crueldad y sobre todo, su arrogancia.

Ingvild Leviatán era una heredera, no cabía duda, había heredado todo el poder de su ancestro y su dominio absoluto del elemento agua… Pero la mujer que la había criado como a su propia hija era de todo menos sencilla, todo lo que hacía era ambiguo y complejo, y esto no era menos.

Ocultando una sonrisa tras su taza de té, la pelirroja observaba como la pelirosa flotaba en el aire, jugando con interminables esferas de agua.

La joven había recibido una educación exquisita, no necesitaba que le enseñase nada, por lo que cabría pensar por el motivo por el que Runeas la había dejado con ella. Y mientras tanto no podía sino pensar en la justicia universal de su existencia, ante la arrogancia de Leviatán, su descendiente había heredado su sangre pero no su arrogancia ni su crueldad. No había rastros de deseos supremacistas ni de control. La joven era mestiza, para mayor vergüenza de la antigua Maou, y lejos de ser eso toda la ofensa que suponía su existencia, Ingvild había sido tocada por Dios.

El destino podía llegar a ser muy cruel…

Y respecto a su madre… Sabía que querían vincularla a Issei. No era estúpida, había visto el anillo que tenía en su mano. Era como el de Runeas o el de Serafall. Pero quizás quería que la mantuviese escondida de Katerea.

Ingvild y Katerea… La existencia de la pelirrosa era una completa y absoluta ofensa para la descendiente pura de Leviatán. Si se llegaban a cruzar...

-Que hacer… Que hacer…-


-Continuará en el próximo capítulo-

-La primavera de Lavinia Reni-


Reviews

Seelie-GI

Ingvild es un personaje tardío. Es una necesidad (Reina) cubierta llegado su debido momento. ¿Qué quizás se podría haber presentado de otra forma? Sí. Pero no es personaje que pueda despreciar a la ligera. A fin de cuentas, dejando a un lado que puede o no ser la Reina, es sumamente interesante por ejemplo en ser la versión femenina de Vali, en lo que a profundidad de personaje se refiere y de paso, acerca más la historia al lado oscuro del Inframundo.

Ya dije en comentarios anteriores que Ingvild aparecería mucho antes, tengo pensada una participación bastante clara para ella. De hecho, se llevará todo el protagonismo que podría tener Asia en esta historia.

HaremFan26

Como siempre, un placer leer tus comentarios.

Respecto a los licántropos, sin ahondar demasiado en ellos, diremos que es una facción independiente con sus intereses particulares enfrascada en una guerra milenaria en Europa tanto contra la iglesia como contra los vampiros. El creciente poder sacro de la Iglesia y la aparición de la sangre vieja en los vampiros ha desequilibrado la balanza de poder, de ahí que la existencia de una reliquia con poderes de lobo sea tan trascendental para ellos. Mediante dudosas conexiones han logrado identificar a todos los portadores de longinus de Japón y los han abordado al mismo tiempo, descartando a quienes manifestaban un poder diferente al deseado. Los licanos buscan a Canis Lykaon para combatir a los enemigos de su especie.

Issei es muchas cosas, es y será un grande. Un grande implica una responsabilidad proporcional sino mayor, el objetivo del largo y variado número de chicas es precisamente para eso. Las chicas son los pilares sobre los que se sostiene Issei. Nada de muñecas, colaboradoras, que no sumisas. Devotas, que no esclavas. Quiero pensar que estoy redactando la historia mostrando la predisposición o la tendencia de las chicas a acercarse pero sin una explotación inmediata de esas emociones. Que si, que está todo predestinado, que sí, que tarde o temprano pasará lo que se sabe que pasará, pero ante todo no quiero que sea un proceso artificial sin desarrollo alguno.

Lavinia está a punto de caramelo y con ello, como mencionas, el choque con su mundo. Lavinia es una Bruja de Oz, una brujita que había iniciado trámites para entrar en el aquelarre de Augusta… Y al igual que para con los Himejima y Suzaku, habrá que ver cómo responden a ese robo. Lavinia se quiere ir, pero la pregunta es si se puede ir. Y un pequeño detalle de la trama… Recordar que se quería esta unión, esta decisión. La presencia de Lavinia cerca de Issei no es casualidad. Respecto a la segunda parte, Lavinia es dulce e inocente, pero no deja de ser humana y de forma innata siente que pueden quitarle algo que considera suyo. Pero como buena onee-sama aprenderá a confiar y a compartir.

Que nadie se confunda, Le Fay es y será una constante! Esto no sería una historia mía sin Le Fay dando vueltas por aquí. Y como siempre, tendrá un papel especial, un rol especial y una posición especial. Tiempo al tiempo.

Valerie Tepes, joder. El inicio de su relación pasa por un matrimonio concertado pero joder, esto será un choque de trenes. Así a ojo tengo preparado su momento y habrá sangre, mucha. Pero aun no es el momento. Valerie es un personaje vital para la historia, quizás es el más importante. Esa Sephiroth Graal en el cuerpo de una vampiresa de sangre noble… Tengo inmensos planes para ella.

Rossweisse está viendo bastante incrementado su desarrollo. Siempre me había parecido que su inserción era sosa y aburrida, ahora he logrado (cada cual que opine si es de una forma convincente) que ella e Issei tengan una relación cercana antes del canon. Y no, su desarrollo aún no está completo, ni mucho menos. Su avance va unido al de sus hermanas y por desgracia, Valerie.

Roygun es una familia sierva de Issei, me gusta la idea, sin problemas, pero a su debido momento. Eso será canon, dudo que lo toque. Que a ver, poder se podría. Pienso toquetear el tema de las Piezas del Rey como ya se ha dejado entrever, quizás podríamos adelantar la llegada de Roygun ofreciendo un aliado contra la influencia de Zekram… A medida que voy escribiendo me va convenciendo más esto… Tengo que pensarlo detenidamente. Pensaba aliar a Issei con Diehauser contra Zekram pero y si… ¿Serafall, Runeas y Roygun? HUAHAHAHAHAHAHA!

Nos vemos, y gracias por el capítulo!

Grimlouck

Issei no quiere usar la pieza de Reina. Puede que haya pensado en dársela a Suzaku, pero también ha tenido el amago de dársela a Akeno, y Rias insiste en ello. El desenlace de la Pieza de Reina lo tengo muy claro. Y te adelanto que Issei no se la dará a nadie. Ahí lo dejo. Creo que quedará bastante bien.

Más que arcos vamos avanzando de forma simultánea, aunque si bien es cierto que en los próximos capítulos tendremos bastante más presencia Himejima puesto que el evento principal de las sacerdotisas esta lamentablemente por llegar…

Esto también lo ha comentado HaremFan… No quiero dar la impresión de que reina la sumisión. Es más, quiero dejar bastante claro que para ser un sequito, habrá mucha anarquía. Siempre bajo la bandera de la inquebrantable confianza entre todos los miembros del harén

Respecto a Yasaka tengo dos ideas, una oscura y perversa con un final trágico o no… O algo más canónico, politizado. Issei es aristócrata, Yasaka se verá en apuros e Issei no se moverá por nada… La primera idea me gusta, pero puede herir muchas sensibilidades. He de meditarlo.

Pandapepi2003

Muchas gracias, me encanta que te gusten! En serio, muchas gracias!

Rickter Rick

Jajajaja. Aquí tienes otro entonces!

Gariananfel

Pues aún falta… ¿Vamos por la mitad así a ojo?


Espero que os guste. Nos leemos en el próximo capítulo.