Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-Deficientes calificaciones-
-Lilith – Inframundo-
Sentada, en una butaca cómoda y mullida, Venelana leía, con una media sonrisa, la última sensación del Inframundo. Una novela erótica que abordaba el amor prohibido entre hermanastros… Cualquiera que la conociese a ella o su familia, sabría porque le interesaba tanto… Ignorando el ir y venir de jóvenes estudiantes, su mirada se levantaba cada cierto tiempo. Sus ojos irradiaban un deje de nostalgia cada vez que enfocaba a las estudiantes. Añoraba hasta cierto punto aquellos tiempos.
Quizás añoraba algún cambio en su rutinaria vida.
Eventualmente abandonó la lectura cuando una de ellas, una niña de cabello plateado, se detuvo frente a su persona. Tímida, con las manos entrelazadas, jugando con sus pulgares, Rossweisse no podía mirarla a la cara.
-¿Por qué tan cohibida, hija?- preguntó Venelana cerrando su libro, dejándolo descansar sobre su regazo.
-No tengo la confianza necesaria para decir que el resultado será el que espera, señora…-
Venelana rio levemente, guardando el libro en su bolso, extendiendo su mano hacia ella.
Miedosa, depositó un sobre sobre sus palmas.
-Me sorprende que tengan los resultados tan rápido…-
-Y no los tienen- respondió la demonio tomando el sobre, abriéndolo, sacando el folio doblado con cuidado en su interior.
-¿Entonces cómo pueden…-
-Te lo han corregido inmediatamente porque somos Gremory, hija-
-Usted es…-
Venelana la interrumpió con la mirada.
Sin decir nada, regresó al papel.
El examen perfecto no existía, siempre había un matiz, algún dato, algún elemento que mejorar o pulir… Pero este examen era lo más cercano que jamás podría ver. Rossweisse era una joven absolutamente brillante. En apenas unos meses había dominado la lengua, la escritura… De forma autodidacta. En apenas unos meses había superado el nivel de aristócratas que llevaban años estudiando… Múltiples cursos por encima de su edad.
Extremadamente complacida, guardó el resultado del examen en su bolso, junto al libro. Serena observó a la valquiria. De sangre noble, una semidiosa, hermosa y joven, brillante y poderosa. Un diamante por pulir. Una excelente incorporación a su familia.
-Hija mía. Has superado todas las expectativas, felicidades-
-¡!-
Dejando el test académico junto a su libro, la demonio se tomó su tiempo para continuar con la conversación, la delicada conversación que ambas mujeres querían mantener. La de verdad.
-Si sigues queriendo lo mismo, ha llegado el momento en el que debo cumplir mi parte. ¿Sigues queriéndolo?-
Rossweisse asintió con la mirada.
-La única forma de regresar a Asgard es entregando buenos einherjar. La mejor manera es entregar a un equipo rodado, entrenado… Y para hacerlo, es mucho mejor si lo hago bajo el amparo de la familia Gremory. Aunque no pueda empezar hasta dentro de algunas décadas con suerte… Si estoy a las órdenes de su hijo…-
-Me parece aceptable. Aunque comprenderás que puede que cambies de opinión, después de conocer a mi hijo menor, y que quizás no quieras regresar a Asgard-
-También puede ser que Issei sea… Sea un einherjar…- respondió la asgardiana con seriedad.
Venelana sonrió divertida, levantándose.
-Tengo un contrato demoniaco para ti, si lo aceptas-
-¿?-
-Profesora, sirviente, guardaespaldas… La función no puede ser clasificada fácilmente, serás un poco de todo, mucho de nada. No será fácil, más extenso que complejo… Sirve a mí, hijo, guíale en estos tiempos llenos de niebla para él y me aseguraré de que puedas formar un equipo bajo el estandarte de mi familia-
-¡!-
-Formas parte de un conflicto personal, una especie de rivalidad entre mi marido y yo… Él tiene a su candidata, tú eres la mía-
-¡Lady Venelana!-
-Puedes tomarlo, este acuerdo, como una apuesta entre tú y yo. Y será la siguiente. Únete a él y veamos quien acaba finalmente en que tierra, tu en los dominios de mi casa o mi hijo en Asgard-
La asgardiana la miró fijamente.
-Una apuesta limpia, sin peros, sin trampas… Por mi parte. Como hijo es como es tienes vía libre para actuar como creas conveniente-
-¡!-
-Entonces, Rossweisse… Entonces tenemos un trato?-
-Solo una consulta…- empezó la albina -¿Supone mi presencia alguna molestia para con el señor Gremory?-
La demonio abrió los ojos sorprendida.
-Por eso no tienes que preocuparte, querida- respondió la matriarca gesticulando con la mano –Es una especie de juego, no temas por nada…-
-¿El joven señor sabe de esto?-
-Lo sabe. Tampoco supondrá un problema. No puede retarnos, no nos desafiará. Tampoco es malvado o rencoroso. Si te haces valer te reconocerá. Mis hijos son pragmáticos y afectuosos, respetan y aprecian el talento, lo atesoran y lo cuidan-
Mirando el documento que evaluaba sus capacidades, Rossweisse meditó unos instantes.
Venelana Gremory sonrió al ver la determinación en sus ojos.
-Aunque siendo completamente sinceras, mi hija será tu mayor obstáculo-
-¿?-
¿Por qué?
-Picadero Gremory-
Acabando de planchar los uniformes, Issei los dobló con cuidado, dejándolos sobre la mesa antes de regresar a la cocina. Orgulloso emplató los desayunos, dirigiéndose al salón principal, regresando para encender su cafetera.
Amaba el café.
"Quiero café…"
Alzando una ceja, Issei alzó la mirada, enfocando a una preciosa niña pelirroja con su cabeza acostada sobre la almohada, mirándolo fijamente.
Un holograma frente a él.
-Eres muy joven para eso-
"Eres más joven que yo…"
-Tienes que vigilar tu dieta, eres muy joven para consumir cafeína-
"Hipócrita"
-Yo no digo que lo crea, solo repito las sabias palabras de madre-
"Madre no está aquí…"
-Pero nos controla- volviendo a su café -¿Cuándo tienes tu próximo permiso?-
"La semana que viene"
-Bien. Entonces la semana que viene tendrás café…"
Rias sonrió emocionada.
"El café no me importa, otouto… ¿Y qué pasa con las ordenes de madre?"
-Intento ser un buen hijo, no siempre lo consigo- volviendo a mirar a su hermana -¿Por qué te piensas que no ingresé en el internado?-
"Déjame adivinar… ¿Para así poder colar chicas guapas ligeras de ropa en tu pisito de amor?"
-En realidad es para colar a mi hermanita ligerita de ropa… Pero lo tuyo también me sirve… ¿Conoces a alguien?-
"Abrazo no tiene dormitorios… Por eso lo elegiste"
-Sí y no, me preocupo por mis chicas. Pero reconozco que había otros factores a valorar… ¿Cómo es tu colegio de niñas pijas?-
"Aburrriiiiiiiido! Aquí solo hay chicas, solo hay chismes…"
-Al menos tienes buenas amigas contigo…-
"Me gusta. Es un colegio estricto y estoy aprendiendo mucho pero…"
-¿Tenéis uniforme?-
"Sí. No te gustaría"
-Mmm…-
"Siento curiosidad… ¿Qué estudiáis?"
-¿Celosa?-
"Más o menos… Un poco… Si"
-Es que es lo más. Una academia para niños prodigio. Aunque no hay chicas guapas, esas parece que solo están en tu prisión privada…-
"No te lo tengas tan creído, hermanito. Tu academia es la respuesta a la calenturienta imprudencia de muchos herederos de hacerse con pechos y traseros antes de la edad reglada!"
-Lo dicho, niños prodigio-
"Buuuuu" respondió Rias sacándole la lengua.
Issei rio levemente.
-En si no es muy diferente de una escuela normal… Con algunas diferencias, por ejemplo, tenemos que estudiar detenidamente a nuestros siervos. Cosas como… Rasgos culturales, historia, fisiología… La instructora dice que los esclavos son propiedades a los que debemos sacar el máximo rendimiento y para ello hay que saber cómo funcionan, como mantenerlos, y no solo biológicamente, también anímicamente… La teoría puede hacerlo parecer complicado. Yo lo veo como una guía detallada de como conocer mejor a las personas con las que convives-
"Eso parece interesante… ¿Y qué has aprendido?"
El dragón inspiró con fuerza, exhalando relajado.
-Veamos… Kuroka es en esencia una gata. Desconfía mucho de las personas, es independiente y no le gustan los ruidos… Pero le gusta el trabajo de calle, es intuitiva y resolutiva. El suelo es de madera, tenemos muchas ventanas abiertas y tenemos muchas plantas por toda la casa. La jardinería la une a Lavinia, que como maga comparte la pasión por lo vivo como los youkai… Lavinia es despistada, de lento arranque y bondadosa. Responsable y afectuosa. Kuroka es la espabilada, la cubre donde ella no ve, Lavinia impone cierta responsabilidad en mi gatita… No ha sido fácil, pero he logrado que juntas, formen un equipo aceptable. Comparten piso a las mil maravillas-
"Qué envidia… ¿Entonces ya no tienes sirvientas en casa?"
-Pedí que no hubiesen, nos lo repartimos todos-
"¿La gata cumple?"
-No todo lo que me gustaría- admitió el castaño quitándose el delantal –Aunque soy optimista- volviéndose hacia la pelirroja –En cuanto tengas tu equipo te enseñaré todo lo aprendido-
"Espero ese momento… Aunque espero verte la semana que viene mucho más"
-No me pongas a prueba, dulce hermanita mía, recuerdo perfectamente que tienes el festival en tu internado. Estaré presente, en primera fila-
"Más te vale, otouto. Quiero verte, te quiero mucho, mucho"
-No más que yo, amada hermanita mía-
Incorporándose, Rias se adelantó, besando al aire antes de desaparecer… Dejando al castaño solo. Aunque no por mucho tiempo…
Unos brazos rodearon su cintura, algo se apoyó contra su espalda. A eso lo amaba mucho más que el café… Girándose sin que cediese su agarre, el dragón sonrió enormemente al ver un manojo de cabello rubio decorando un rostro somnoliento. Lavinia no era una chica de mañanas.
-¿Estabas escuchando?-
-Nos… ias…- murmuró Lavinia bostezando suavemente, colocando su rostro contra su pecho.
-Buenos días, preciosa. ¿Has dormido bien?-
La bruja asintió con la cabeza, abrazándolo con más fuerza.
Besando sus labios con dulzura, la arrastró de la mano hasta el comedor. Tomando el cepillo guardado en un cajón, empezó a desenredar su hermosa cabellera, dejándola preciosa y presentable. Dejando a la rubia con su desayuno esperó a la siguiente… Kuroka apareció al rato arrastrando su chaqueta, descamisada y desabrochada, la nekomata bostezó con fuerza, sentándose en el regazo del dragón.
Si Lavinia no era una belleza de mañanas, Kuroka no era ni de mañanas ni de nada.
Abrochando su camisa, arreglando su falda, peinando su cabello… Adecentar a Kuroka era un trabajo largo y tedioso. Algo necesario, la nekomata era rebelde, necesitaba continuas atenciones. Pero era una molestia insignificante comparada con el poder disfrutar su presencia el resto del día.
-No, no, nya, no me mires así- protestó Kuroka tomando su café.
-No he dicho nada, preciosa-
-Pero conozco esa mirada! Y no he hecho nada! Nya!-
-Precisamente, nada… Tus notas son un desastre-
-¿Se han quejado de arriba? Nya-
-Para nada… Pero eso no quita que crea que puedes hacer mucho más-
-Nyaaaa…-
-Issei…-
-¿Si, Lavi?-
-¿Los rumores de la retirada de Grayfia-onee-sama son ciertos?-
Las orejas de Kuroka se movieron, esbozándose una sonrisa en su rostro.
-¿La tirana se retira? ¿Por qué nadie me había dicho nada, nya?-
-Lo hablamos anoche, Kuro! ¿No me escuchabas?-
-Es difícil escucharte cuando mi semental me hace morder la almohada, brujita, nya!-
-Me sorprende su decisión, justamente pensaba que su control sería más férreo ahora que estamos aquí abajo…- murmuró Lavinia tomando un pedazo de manzana.
-No, Kuro, Fia-kami no se retira. Solo se toma unos días libres para estar con su hijo y su marido, mi hermano. Y si, pienso como tu Lavi. Es algo extraño…-
-Nyahahahaha! ¿Y quién lo sustituye? ¿La loli tetuda?-
Issei no respondió.
-Por supuesto que no… ¿Verdad?-
-Se encargará Ajuka, por supuesto- respondió Issei.
Kuroka rio con más fuerza.
-A Sera le vendrá bien el aumento de responsabilidad… Aunque la sufran sus trabajadores-
Issei acompañó a la morena en las risas, con Lavinia cubriendo su sonrisa.
-¿Cómo nos afectan estas vacaciones? Tendremos gestora nueva!- sentenció Issei.
-¿Temporal?-
-Negativo. Padre y madre han relegado a Grayfia-okami a otras funciones, no me opongo-
-¿Y quién es la nueva? Nya… Espero que no sea alguna furcia que pretenda llevarse lo que es mío!-
-Kuro. Esa boquita- mirando a la nekomata –Recordad nuestro acuerdo. Vosotras sois mías y yo vuestro. No tocaré a otra mujer que no seáis vosotras o vuestras hermanas… Dicho esto… La ha enviado creo que alguien de más arriba… Por lo que te respondo, mi amada gatita adorable y obediente, que sí. Con un 90% de probabilidades podemos apostar que será una joven, hermosa y tentadora. Pero eh! Sed positivas, seguro que también será competente!- exclamó Issei dándole un sorbo a su café.
Una aura oscura envolvió a las esclavas.
-Estaremos contigo cuando te reúnas con ella- dijo Lavinia, seria.
-No necesito escoltas para encontrarme con una enviada de mi familia… ¿No?-
-Iremos contigo, nya! No te dejaremos a solas con alguien a quien la pelirroja loli tetuda ha enviado expresamente! Nya!-
-Te veo con mucha confianza pese a ser un objeto arrojadizo la mar de divertido para Surtr… La peonza nekomata, Kuroka!- exclamó Issei divertido.
-¡No soy una peonza, nya! Y ya pasa cada vez menos!-
-Eso es cierto. ¿Has visto lo fuerte que es? ¿No es maravilloso?- preguntó Lavinia –Levanta pesos enormes con facilidad! Es increíble!-
-Nyahaha! Es mi talento! No tiene imitación!-
-Parece que su cuerpo es receptivo a la pieza de Torre… Me alegro- sonrió Issei -¿Y tus poderes mágicos?-
Sonrojándose, Lavinia juntó sus manos contenta.
-Tienes que verlo para creerlo! Antes tardaba mucho en poder convocar un hechizo nuevo pero ahora…-
-¡Mira, mira, nya!- chilló Kuroka tomando el sofá en sus manos, levantándolo con facilidad.
-Y el fondo… Es como si tuviese varios pulmones, no me canso de convocar hechizos!-
-Nya! Nya! ¿Me estas mirando? ¡Ise!-
-Lavi, Kuro, me alegro mucho de ver que las piezas reaccionan bien a vuestros cuerpos…- levantándose lentamente, acercándose a unos objetos envueltos en papeles de colores, considerablemente grandes –Y he pensado en que os merecéis un regalo!-
-¿Un regalo? ¿Por qué?-
-¿Un regalo? ¿Para Kuroka, nya?-
-Es como una celebración. Hemos entrado en la escuela, es una nueva etapa y que narices, me encanta consentir a mis preciosas novias…- palmeando dos paquetes, tomando uno, acercándolo a Kuroka –Este es para mi pequeña y preciosa nekomata-
-¡Nya!- exclamó la morena tomando el paquete, dejándolo sobre la mesa, rasgándolo sin consideración, apartando el envoltorio como si fuese una enorme molestia.
Ronroneando contenta, sus dedos acariciaron el contenido.
Sacándolo del paquete, alzando una hermosa prenda negra.
-¿Un kimono, nya?- murmuró la nekomata observándolo incrédula –Esta tela… Este diseño… ¿Es de casa?-
-Así es. Lo han confeccionado en tu aldea, Kuro. Pedí un traje ceremonial para ti, resistente, del estilo de tu cultura y con algunos retoques personales… Te gusta el negro, tiene toques rojos… ¿Te gusta?-
Moviendo la cola de lado a lado, Kuroka lo miró fascinada.
-Siempre me pones inconvenientes a la ropa que vamos a comprar, pensé que hacerla a mano era la mejor opción… ¿Te gusta?-
Kuroka no lo escuchaba, estaba con su cara enterrada en el kimono.
-Para ti no hay ropa. Esas cosas no te emocionan… Para ti tengo esto!- señalando el enorme paquete con sus manos.
Curiosa se levantó, caminando hasta el paquete. Buscando la aprobación visual del castaño empezó a apartar cuidadosamente el envoltorio.
Curiosa reveló un armario de cristal que protegía una especie de aparato negro.
Ladeando la cabeza, buscó en Issei algún tipo de explicación. El castaño respondió a la pregunta no formulada ofreciéndole algo.
Un mando a distancia.
Tomándolo con cuidado, lo encendió por instancia del dragón.
El aparato se encendió como un árbol de navidad.
Una agradable melodía, rítmica, inundó el salón.
Lavinia abrió los ojos sorprendida, Kuroka reaccionó al sonido asustada, mirando a lado y lado.
-Te gusta la música, con este aparato y sus altavoces podrás escuchar lo que quieras en el formato que quieras…- quitándole el mando a distancia, dejándolo en la mesa, apartando algunos sillones –Aunque habrá que hacer algunos cambios…-
-¿Cambios para qué? No es necesario que… ¿Issei?-
El castaño estaba en el centro del salón, moviendo los brazos, chaqueando los dedos, girando la cintura, extendiendo su mano hacia ella.
-¿Vienes preciosa?-
-Q-que quieres…-
Caminando hacia ella, tomándola de la mano, la llevó al centro del salón.
Para cuando Kuroka volvió con su kimono puesto se encontró con la pareja bailando rítmicamente al son de la música.
-¿Qué hacéis, nya?-
-Ven Kuroka! Ven-
-Eso no me gusta… ¡Mira mi kimono! ¿Me queda bien, nya?-
Sin escucharla, la tomó de la mano, arrastrándola junto a la rubia, empezando a moverse a su alrededor, haciendo que la siguiese tomada de su mano.
La nekomata no tardaría en cogerle el ritmo al asunto…
-DxD-
Cruzada de brazos, golpeándose el antebrazo con su índice, nerviosa, la directora de uno de los tres centros más prestigiosos de toda la sociedad demoniaca intentaba contener su furia.
Frente a ella estaba el equipo más reciente en ingresar en su centro, en su mundo, en su pequeño recinto de paz y felicidad, disciplina y dedicación.
Eso no era lo que veían sus ojos. Sus ojos veían a dos demonios, adeptos en el apartado físico, arrastrar el cuerpo de una agotada belleza rubia por el suelo de la pista de atletismo.
Lavinia Reni tenía un fondo físico lamentable.
Cambiando al interior del recinto, la misma joven movía con alegría su pluma, rellenando, con brillantez, su examen. Por contraparte su compañera huía por la ventana.
El amo y señor de las jóvenes se mantenía inclinado en su respaldo, inclinándolo levemente, sosteniendo su bolígrafo entre su labio superior y la nariz…
Su paciencia estaba alcanzando el límite.
-¡ISSEI GREMORY! A MI DESPACHO! YA!-
…
El joven dragón se llevó las manos a la cintura, orgulloso, mirando fijamente a la demonio frente a él.
-Fascinada, eh? Se lo dije! Excelente material de demonio!-
-¿Excelente material de demonio?- susurró la institutriz recolocándose las gafas.
Lentamente adelantó tres informes orientados hacia el Gremory.
-¿Por dónde quieres empezar?-
-Por donde quieras, encanto, mis oídos están preparados para escuchar tus melodiosas palabras…-
-Como quieras… VUESTRO RENDIMIENTO ES ABSOLUTAMENTE VERGONZOSO!- rugió la directora golpeando la mesa con ambas manos.
En el pasillo, dos jóvenes se abrazaron asustadas.
-La Alfil tiene el fondo físico de una ostra fosilizada! Necesitará protección de por vida! La Torre es incapaz de estarse sentada ni diez miserables minutos! ¿Quién puede enseñarle nada a eso?-
Issei la miró descolocado.
-Pero…-
-¿Dónde se cree usted que está, joven señorito?-
-En una escuela de…-
-En mi academia entrenamos a los mejores para que puedan ser mejores! Mire atrás suyo, es el cuadro de honor del mejor estudiante de la academia en los últimos cinco años consecutivos, le conoció en la ceremonia. Por algún extraño casual regresó de sus vacaciones cuando usted llegaba. Ruval Phenex. Un joven excelente. Formal, serio, trabajador y disciplinado. Está reuniendo, trabajando y esforzándose como nunca antes nadie para entrar absolutamente preparado en el mundo cruel y despiadado, de los Rating Game-
Issei miró de soslayo el cuadro repetido en las estanterías. Repetido por presencia, se apreciaba un aumento de madurez entre foto y foto, el paso del tiempo.
-Yo no soy ese tipo-
-Por supuesto que no lo es. Eres un dragón, podrías estar muy por encima o muy por debajo. Obviamente y como le dije a tu madre, estas por debajo-
El castaño frunció el cejo.
-Nos podemos ahorrar los formalismos. Eres más joven, más inexperto, tienes menos piezas y obviamente no te gusta trabajar- desplazando hacia él otro informe -¿Me tomas por estúpida?-
La demonio estaba enfadada. Era poderosa, anciana e imponía autoridad. El problema no era que Issei fuese valiente o temerario, sino que poco podía hacer para imponer esa autoridad en él. No le daba miedo, no tenía manera de hacerle daño, físico o emocional.
Sin miedo no había respeto.
-¿Me da alguna pista?-
-Cierto credo de exorcistas del mundo humano cree en una serie de técnicas que les permiten alcanzar grandes metas mediante el estudio, la práctica y básicamente, potenciar ciertas partes de su cuerpo con energía natural. La imperiosa necesidad de alcanzar cotas más altas les ha llevado a desafiar los límites de su propia existencia concentrando cantidades de energía natural en partes de su cuerpo. Las llaman las puertas del dragón, los puntos de chacra… No será por nombres… Algunos ejemplos son, las garras del dragón. Potenciar los puños y dedos para poder desgarrar el mismo acero… Otro son los ojos del dragón… Que permiten ver cosas que el ojo convencional humano no ve… Así como memorizar todo lo que se alcanza a visionar! Dime. ¿Te he es familiar esa técnica?-
-¡!-
-Como demonio con un gen draconiaco puro esas técnicas te son innatas, se perfectamente, joven señor, que esos ojos memorizan todo lo que ven, por lo que en un examen de desarrollo preparado especialmente… Ha suspendido con honores-
Issei maldijo internamente.
-He solicitado los informes académicos de tu hermana. Sé que estas muy unido a ella…-
El joven desvió la mirada.
-Sobresalientes en todo… Un historial prístino, impoluto. Tú y tus esclavas no sumáis tres puntos sobre diez-
-¡!-
-Issei Gremory… ¿Por qué debería de tener a un equipo tan lamentable en mi academia? ¿Pretendes que manche el buen nombre de mi excelso centro por ti? ¿Quién te crees que eres para tal honor?-
Recostándose, ladeó la silla.
-Si hay una cosa que me gustaría que tuvieses claro es que no tengo la menor de las necesidades de tenerte en mi academia. Si estás aquí, si tienes esta posibilidad, es porque tu familia ha demostrado potencial, aunque de tener que dar un motivo seria que me lo ha pedido tu madre, y por la amistad que nos une, estas donde estas-
-…-
-Hemos acabado. Mantén esto dentro de esa cabecita tuya. Más informes como esto y tanto tú como tus preciosas esclavas os vais a casita. ¿Me has entendido?-
Mirándolo con seriedad, el castaño se giró, abandonando el despacho.
Cerrando al salir, se encontró de frente con sus dos chicas, de pie, abrazadas, mirándolo asustadas.
-¿Cómo ha ido, nya?-
-¿Estaba muy enfadada?-
-Bueeeeeeeno… En Japón hay buenas escuelas. No os preocupéis, preciosas mías-
Las bellezas se estremecieron, asustadas, desviando la mirada.
¿Qué pasaba?
-¿Has dicho Japón?-
Issei cerró los ojos, lamentando profundamente sus palabras.
Su cuerpo colgaría del cuello, elevado del suelo, instantes después por el firme agarre de Grayfia Lucifuge.
-DxD-
Liberándose de sus cadenas, Issei sobrepasó los círculos mágicos que le mantenían preso. Levantándose, abandonó la sala con velocidad. Recorriendo los pasillos, inhalando aire fresco.
¡Al fin libre!
Deseoso de disfrutar sus primeros instantes de libertad en días, alcanzó el patio principal del castillo. Sonriente escuchó, a lo lejos, el dulce cantar de una joven. Dando saltitos, el dragón se desplazó hasta las fuentes principales, buscando estrechar a su adorable Lavinia entre sus brazos… Pero había un problema. Solo que no estaba Lavinia.
Frenando en seco vio a una joven de largo cabello rosa. Una demonio, de alta cuna, vestida con un atrevido vestido negro que dejaba entrever sinuosas curvas. Centrada en su dulce canto, movía lentamente su mano por la superficie del agua.
Una joven, hermosa, con una voz privilegiada… Como su Lavinia.
Aquello apestaba a trampa.
Se sentía amenazado. Como un conejo acercándose a una trampa mortal… Descuidado, inocente. La joven dejó de cantar al percibir su presencia, girándose, sonriendo afablemente. Una hermosa sonrisa decorando unos intensos ojos naranjas.
Issei frunció el cejo, esgrimiendo una mueca. Nunca había visto a semejante pibonazo en las cercanías. De existir algo así, lo sabría. ¿De dónde había salido? ¿Qué hacía ahí, ahora?
-Runeas… Esto tiene que ser cosa suya…- siseó Issei mirando a los lados –O de padre y madre…-
Intentando sin mucho éxito enfocar al rostro un par de objetos redondos cegó su campo de visión.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres y que haces aquí?- preguntó Issei desconfiado, cruzándose de brazo, mirando fijamente su escote.
-No era mi intención interrumpirle en su paseo, señorito!-
¿Paseo? Ja!
-¿Señorito?-
-Me llamo Ingvild… Ya hemos hablado por correspondencia, soy la nueva gestora…-
Cierto. Había escuchado ese nombre recientemente.
-¿La sustituta de Grayfia-okami?-
-La misma, es un placer conocerle en persona…- dijo la demonio inclinándose fuertemente.
Los ojos de Issei siguieron a la estantería moverse con exquisita delicadeza. La joven estaba muy bien dotada. Y olía a trampa. A kilómetros. Cada vez estaba más seguro.
Una joven algo mayor que él, aparentemente, inocente, poderosa y con una delantera olímpica, sirviéndole en lugar de Grayfia-okami. ¿A quién pensaban engañar? Pero si siguiéndoles la corriente lograba tranquilidad…
-No. Perdóname a mí, he interrumpido tu dulce cantar… ¿Qué haces aquí?-
-Los señores me han pedido que espere… Y eso hago-
-¿Padre y madre?-
-Así es-
-¿Esperar a que?-
-No lo sé, lo ignoro…- volviendo a mirar el agua.
-¿Te gusta cantar?- preguntó Issei sorprendido. La joven lo estaba ignorando, más centrada en sus pensamientos que en su persona.
Algo extraño en esas tierras.
Los ojos de la chica se iluminaron al escuchar sus palabras.
-¿Te gusta la música?-
-No se cantar, si te refieres a eso, pero se tocar instrumentos. Mi madre quería que mi hermana aprendiese, para ayudarla a concentrarse y motivarla me hizo aprender. De unos días para acá le he cogido el gusto, tengo una sirvienta muy querida que también disfruta con la música. Solemos quedarnos por la tarde escuchando música o ella cantando y yo tocando… Podrías conocerla, tenéis cosas en común-
-La música es maravilla. Es el alimento del alma!-
-Jajajaja. Puede-
Inocente. Sus ojos no mostraban la menor muestra de ambición o picardía. Apenas parecía ser una demonio de facto.
-¿Te preocupa algo?- preguntó la joven con inocencia.
-¿Cómo dices?-
-Tu cara… Parece que estés preocupado- volvió a decir la pelirosa señalándose su propia cara -¿Puedo ayudarte en algo?-
-Nah, te lo parece-
-¿Seguro?-
-Segurísimo-
La demonio no lo miró con convencida.
-Como demonio de alta cuna tengo esclavas…- empezó Issei sereno –Pero no creo que sea… Todo lo bueno que quiero ser, que ellas se merecen…-
-Entiendo…-
-¿Cómo puedo ser un buen amo?-
-No lo sé… Apenas tengo experiencia pero… Si yo fuese sierva… Me gustaría sentirme segura, querida, respetada…-
-¿Eso es lo que te gustaría?- mirándola de reojo –Pensaba que tenía que cubrir sus necesidades…-
-No son niñas indefensas, ni mascotas… Creo que tampoco debas tratarlas como amigas porque podrías perder autoridad…-
-Lo son, amigas, novias, compañeras… Lo son todo-
Ingvild sonrió satisfecha.
-Entonces creo que solo necesitas tiempo…-
-No creo que lo sea… Aunque podría ser mejor. Y ser mejor demonio… Y mejor dueño…-
PAM
-¡!-
La joven se había inclinado hacia él, colocando una mano en su cabello, acariciándolo lentamente.
-Todo pasará…-
-¿Qué… haces?-
-Te doy mimitos-
-Ya… ¿Y porque haces eso?-
-Porque eres un niño que esta triste…-
-¿Te parezco un niño?-
La joven de cabello violeta lo miró detenidamente… Antes de continuar acariciándole la cabeza.
-Nene bueno… Todo estará bien!-
Gruñendo levemente… Dejó que hiciese lo que quisiese.
…
-¿Y qué haces aquí? ¿Has venido a ver a tus padres? Que buen hijo…-
-En realidad pensaba en hablar con mi hermano mayor, pero estará muy ocupado… Necesito consejo-
-¿Consejo de tu hermano, para qué?-
-Por lo hablado, Ingvild, sirvientas. De cómo tratarlas y su correcta educación-
La joven asintió pensativa.
-Cada una es un mundo… Es complicado-
-Eso en parte se estudia en la academia pijorra donde me han enviado mis padres como castigo. Tengo decenas de archivos que me hablan sobre ellas, mapas psicológicos, estudios biológicos… Pero dudo que eso sea… Que me lleve donde quiero ir… Ser quien quiero ser-
-Entonces tendrás que conocerlas como nadie, mejor que ellas mismas se conocen a sí mismas…-
Los ojos de la chica estaban cargados de inocencia. Le recordaba a Gabriel… a Lavinia. Si se parecía a ellas…
-Kuroka y Lavinia no se llevan mucho, un año como mucho. Pero su educación es muy distinta. No quiero que la abandonen, pero me estoy encontrando con serias dificultades para hacer que Kuro se concentre, y eso hace que Lavi se vea lastrada…-
-Entiendo…-
-Me gustaría que Lavi se graduase, la podría inscribir ya en Grauzauberer… Por lo que pensaba en quedarme con Kuro en el instituto-
-¿Y tú?-
-Yo ya he acabado… Kuro me necesita-
La pareja volvió lentamente hacia el castillo.
-Yo no era muy buena estudiante…- empezó Ingvild, mirando a algún lado del horizonte –Padre contrató un profesor particular, solo para mí. Mis notas mejoraron-
Issei se detuvo, mirando a la chica con una ceja alzada.
-¿Un tutor?-
-Un profesor particular, si-
Acariciándose la barbilla, se separó de la joven, pensativo.
-Tú también crees que solo ampliando personal puedo…-
-No hablo de aumentar el equipo, solo que mires más allá de lo que te rodea, mira más allá… Rodéate de gente capaz que busque lo mismo que tú. No todos tus aliados han de ser tus siervos, no? Habrá quienes busquen lo mejor para ti y tus chicas de forma desinteresada…-
Issei pensó profundamente unos instantes.
-Eso estaría bien… Con Lavi podría ser… Pero Kuro es especial… Es una gata a fin de cuentas, recelosa, desconfiada y perezosa… No puedo contar con nadie de su aldea para esto… Y quien podría aceptar este encargo…-
-Si me permites una observación…-
Issei se giró, escuchando. Hasta la fecha sus aportaciones habían sido certeras.
-La regente de Guarida del Dragón dice que la joven asgardiana posee estudios suficientes y que uno de sus intereses de futuro es la vocación de profesor-
-¿Rose? ¿Hablas de Rose?-
-Y si no me han informado mal, desea una de sus piezas… Kuroka es una nekomata, respetará la autoridad innata de una semidiosa…-
El Gremory la miró sumamente interesado. Caminando hacia ella, girando a su alrededor.
Era una preciosidad. Curvas excelentes en los lugares adecuados. Elegante. Largo cabello sedoso. Poderosa y de mente viva… Parecía algo despistada, pero con eso se podía convivir. Era inocente, mucho, demasiado para ser una demonio.
Tenía que expandir sus horizontes, dejarse llevar… Arriesgar ni que fuese un poco… Mirar más allá…
-Entiendo…-
-DxD-
-Maamaaaaaaaaaaaaa!- exclamó Issei abrazando con fuerza a su madre, restregando su rostro entre los pechos de su madre.
No los había podido saborear de infante, que menos que hundir su cara contra ellos ahora…
-Ale ale… ¿Zest ha sido muy dura?- murmuró la pelirroja devolviendo el abrazo, acariciando su cabello tiernamente.
Grayfia lo miró molesta. Se había escapado de su agarre demasiado pronto…
-Si te piensas que ahí estarás a salvo…- siseó antes de retirarse, colocándose en un rincón, a la espera, junto a las demás sirvientas.
Tras el asiento reservado para Issei estaban Kuroka y Lavinia, en espera.
-Zest me ha llamado, estoy al corriente de todo-
-Te has confiado y te han calentado, no importa mientras aprendas la lección, hijo mío-
-No hay mucho que aprender, padre- respondió Issei separándose de Venelana –Lo he analizado todo, no hay alternativas-
-¿Cómo?-
-Todas las opciones pasan por darles cargas de trabajo extra a Kuro y Lavi, y eso no voy a hacerlo-
-Oh…-
El matrimonio se miró con complicidad.
-Hijo mío, valoramos que cuides de tus esclavas, pero la solución no pasa por hacerles trabajar más…-
-Padre…-
-Issei!- intervino Venelana con seriedad –Sabes lo que significa esta oportunidad y como persona responsable y mi hijo, espero que actúes en consecuencia y dejes tu orgullo y caprichos a un lado-
-Madre…-
-Por mucho que quieras enfrentarte tu solo al mundo no dejas de ser un niño haciéndose el bravucón en un mundo de adultos, adultos con normas. Y pretender avanzar en esa academia de alto rendimiento con solo dos jovencitas, por talentosas que sean, es una misión imposible. Pero eso ya lo sabes y para eso has venido-
-¿Quieres volver a revisar las fichas de las candidatas?- murmuró la castaña emocionada.
El dragón gruñó molesto.
-Que sepáis que es por fuerza mayor… No lo hago a gusto-
-Tonterías… Tienes que ver a la pieza que te tengo preparada!- exclamó Zeoticus divertido.
-Mi niño no está listo para eso, Zeoticus- dijo Venelana seria –Primero necesita una Reina-
-¿Eh?-
-Sí, Issei, una Reina-
El joven Gremory esgrimió una mueca de disgusto.
Girándose, el dragón centró su atención en una joven poco conocida. Una belleza de media melena rosada, intensos ojos naranjas y mirada perdida.
Una poderosa mujer ataviada con ropas elegantes y atrevidas, realzando su envidiable figura.
Un cebo.
-No-
-Hijo mío, ni siquiera hemos hablado aun! No puedes negarte de antemano!-
-Issei. Tienes que ser comprensivo…-
-No la conozco apenas. No le cederé la pieza más importante a una desconocida, eso no sería justo para las demás. Pero no digo que no la quiera en mi equipo-
-¡!-
-Confiáis en ella, lo acepto. Si creéis que puede aportar, lo acepto. Pero no le daré la Reina-
-Issei. Su excelente desempeño y su exquisita educación no son casuales, hijo mío, la joven es un presente que deberías valorar como merece. La joven procede del Castillo Primigenio. Madre ha contactado conmigo…- prosiguió Zeoticus, de pie frente a la ventana –Algo harto inusual como sabrás…-…-…-
-Lo sabía, Chysis…- protestó Issei molesto.
O algo más pequeño y con más pecho…
Volviendo su mirada a la demonio, sentada en un rincón. No se había detenido a mirarlo, pero si la inspeccionaba seguro que encontraba un puto anillo.
-Estoy siendo comprensivo. Le daré una pieza, un contrato, cualquier cosa menos la Reina-
-Sus circunstancias son especiales, Issei. No requiere el precio de una Reina por nada, hijo mío-
-¿La abuela ha impuesto alguna condición?-
-El servicio y la propiedad de esta joven está sujeto a un Contrato Demoniaco, atado a otro asimismo. Ambos, firmados por Chysis Gremory. Y parte de ese contrato es la asignación como Reina-
-¡!-
-Pero eso no es algo de lo que debas preocuparte ahora, hijo mío. Estamos siempre atentos a tu desempeño, ahora que has madurado lo suficiente como para poder cuidar de tus esclavas con eficiencia… Creemos que es el momento de dar un paso al frente y aunque se te pida una Reina y creas que Ingvild no es la adecuada podemos proporcionarte una pieza que te permitirá obtener resultados de alto rendimiento en tus nuevos estudios…-
¿De que estaban hablando? ¿Qué podían darle con la capacidad de retar a Ruval Phenex?
Zeoticus volvió a su asiento, mirando una sonrisa pícara a su esposa.
-Puedes cuidar de tu hermana, puedes cuidar de tus esclavas… Ahora tienes que cuidar de tu esposa!-
Issei tosió su café, con fuerza. Kuroka se irguió, tiesa como un palo. Lavinia frunció el cejo, inflando sus mofletes preocupada.
Rias miraba el techo ausente, su cabeza ladeándose de lado a lado, superada por las consecuencias de las palabras de su madre.
-Un momento, un momento… Hablas de… Hablas de la vampiresa!-
-Valerie Tepes, si- respondió Zeoticus.
-H-habíamos quedado que no pasaría nada antes de alcanzar la mayoría de edad!-
Los Gremory perdieron la sonrisa, mirándose entre ellos antes de volver la atención a su hijo menor.
-Era la intención. Sí. Pero han surgido complicaciones. De hecho, esta eventualidad puede ser hasta provechosa…-
-¿Tu hermano te ha hablado de las plagas del mundo humano?-
Issei negó con la cabeza.
-Tienes razón. Queríamos que desarrollaras una relación estable mediante constantes encuentros, citas concertadas, hasta alcanzar un nivel que permitiese una convivencia forzada que fuese algo más amena… Queríamos darte unos años, te lo aseguro-
-¿Y qué ha hecho que cambiéis de opinión?-
Zeoticus suspiró pesadamente.
-Así como los demonios y los ángeles llevamos milenios en guerra, también lo están los licántropos y los vampiros… Pese a tener un origen común, parecen ser incapaces de superar su odio visceral del uno por el otro…-
-¿Cuál es el problema? Son dos especies con culturas diferentes, muy lejos la una de la otra… ¿O eso ha cambiado?-
Zeoticus se acarició la barbilla.
-Pronto puede que veamos un nuevo orden mundial, hijo mío-
-¿De qué hablas?-
-El líder del Cielo bendijo el mundo- prosiguió el demonio señalando el cielo con su índice –Expandiendo el poder del Sistema por todo el mundo, usando el poder del sol, llenó la superficie con bendiciones y protección sagrada. Los humanos vivían más, libres de enfermedades… Obligando a los demonios a huir al Inframundo, a muchas criaturas a vivir bajo el refugio de la noche… Hasta la Gran Guerra. Ahora la barrera ya no es lo que era, y pese a que muchas criaturas le siguen teniendo miedo al sol, la maldición de Vlad sigue expandiéndose… Un antiguo Rey Transilvano, desesperado por proteger su país de la invasión turca, hizo un pacto con un prominente demonio de desmesurada ambición educado en una época en la que los valores morales eran muy distintos a los actuales…-
-¿Qué demonio?- preguntó Issei.
No recibió respuesta.
-La infección se propaga con extrema rapidez, es implacable, inevitable, irreversible… Dominante e inmediata. Lejos han quedado los tiempos en los que los humanos daban caza a licántropos, armados con ballestas de plata por los bosques bajo el amparo de la luna… Bajo un nuevo liderazgo, los lobos son legión, son más poderosos, están formados, preparados, equipados… Son infinitamente más peligrosos. Infiltrados entre los humanos, convierten a la fuerza a aquellos que les interesan, expandiendo sus lazos e intereses por todo el mundo. Solo en las estepas rusas se cuentan por cientos de millones… -
-¡!-
-Los vampiros han obrado de manera similar. Menos poderosos pero más inteligentes, con siglos de experiencia a sus espaldas, acumulan riquezas y poder en el mundo humano-
Aquello no sonaba bien.
-¿Entonces todos los recientes avances…?-
-Nada es casualidad hijo mío. Semejante evolución en apenas unos cientos de años no es natural…-
-Los humanos son ganado para ellos, hijo mío. Y tras siglos acumulando tropas, asegurando posiciones, armándose… Las llamas de la guerra pueden consumir todo el mundo conocido-
-Los ángeles y los demonios no pueden combatir esa amenaza, hijo mío- sentenció Venelana –El mundo de los hombres pronto dejará de serlo. Y nos preocupa que pierdas a tu prometida-
-¿Y la Iglesia? ¿La Iglesia no caza a las criaturas de la noche?-
-Ya no gozan de la protección del Señor, y con el Cielo falto de efectivos y con las fuerzas mermadas…-
El dragón se acarició la barbilla.
-Precisamente por eso no nos opusimos a tu trato con los youkai… Tarde o temprano necesitaran de una fuerza superior, podemos encontrar interesantes aliados en estos momentos de incertidumbre-
-¡!-
Issei se mantuvo en silencio unos instantes, antes de volver a mirarlos.
-Pero sois vosotros quienes habéis hecho un trato con los Tepes… ¿Teméis que caigan ante los licántropos… o… Teméis que no lo respeten? Teméis que no lo respeten! ¿Por qué?-
-No somos los únicos que pujamos, hijo mío. Y puede que tampoco tengamos la mejor oferta. Dentro de estos muros estas seguro, protegido… Pero ya debes de saber que el mundo es grande… Y peligroso, traicionero incluso…-
-No. Respondiendo a tu pregunta, no nos sorprendería que Vlad Tepes no hiciese honor a su promesa… Queremos que se formalice mientras esté vigente-
Eso tenía lógica.
No muy conforme con la decisión, se inclinó, apoyándose en sus rodillas.
-Padre, madre, me halaga que penséis que pueda estar preparado pero… Con absoluta sinceridad, no creo que sea ni mucho menos un buen amo… Mi novia está enfadada conmigo y queréis que dé un paso mayor? No lo considero una buena idea si además, supone un perjuicio para la familia… Además! Estábamos hablando de la pieza de la Reina. ¿Cómo hemos pasado a hablar de una esposa? ¿No tenemos claro que estoy muy verde?-
-Siempre has sido anárquico, quizás así aprendas mejor y más rápido… Creces con la adversidad. El pago ha sido realizado. Queremos que acudas a sus terrenos, a su país y la conozcas. Queríamos que se respetase ese periodo temporal pero no será posible. De esa comunicación nos encargaremos nosotros, hijo mío. Y tampoco tienes que preocuparte, es una decisión nuestra. Sabemos que lo harás bien-
-¿Y qué decís de ella?- señalando a Rias con el pulgar.
Seguía ko en su asiento.
-No te preocupes… Chicas!- exclamó Venelana mirando a las jóvenes esclavas -Chicas. ¿Crees que mi hijo no es un buen amo?- preguntó mirando a Lavinia y Kuroka.
-¡Por supuesto que sí! No podemos discrepar más con él!- intervino Lavinia dando un paso al frente.
Kuroka bostezó con fuerza.
-Lo que todos pensamos… Aunque también creemos que vas corto de personal para una intervención en el extranjero, aunque sea una visita diplomática pero también es una prueba. Si no puedes cumplir con lo que te pedimos seremos nosotros quienes te saquemos de la academia-
Issei vio la seriedad en las palabras de su madre adoptiva.
Su mirada se posó sobre la joven Ingvild.
-Tómala como esclava, yo misma te cambiaré una pieza libre por ella si no estáis los dos satisfechos… Así como la escolta-
Había intentado ser sutil, pero la última parte había destacado con claridad, despertando de nuevo la actitud defensiva en el niño.
-No necesito una escolta- protestó Issei –Ya tengo lo que necesito- señalando con el pulgar a las chicas tras él –Canela en rama. Lo mejor de lo mejor-
-Por supuesto que la necesitas. Una chica mayor, estricta y con un fuerte sentido del deber! Le hemos ofrecido un contrato temporal como tu escolta y ha aceptado, estas de suerte!- chocando sus manos, la puerta principal se abrió, dando paso a una figura femenina.
-Madre, no necesito…-
-¿Madre?-
Issei cerró los ojos, bajando la cabeza. No podía ser. Reconocía esa voz…
-¡Lo sabía! Lo sabía!- exclamo la voz corriendo hacia él.
Una figura femenina, de largo cabello blanquecino se plantó frente a su persona, señalándolo acusadoramente.
-¡Eres un Gremory! Te pillé! Lo sabía!-
-Mamaaaaaaa…- protestó Issei mirando a su madre.
-¿Oh? ¿No se lo habías dicho?-
-Ufufufufu… No puedes escapar de mí! UFUFUFUFUFUFUFU!-
La valquiria empezó a reír emocionada, cubriendo su boca con su mano, arqueando la espalda.
-¿Quién es, Issei?- preguntó Lavinia con curiosidad.
-Una valquiria inmigrante. Es buena chica. Pero…-
-¡No soy una inmigrante!-
-Pero no tienes papeles, nya…-
-¡E-Eso no importa! Ahora voy a estar pegada a ti y… y… ¿Quién es ella?-
-Lavinia. Mi Alfil. ¿Verdad que es preciosa?-
Rossweisse abrió los ojos incrédula. Su rostro se enrojeció del enfado.
-¿Ella puede tener una pieza y yo nooooooooooooooo?-
-¿Querida, querías una pieza?- preguntó Venelana maravillada.
Zeoticus los miró divertido, sentándose en su butaca.
Grayfia negó con la cabeza.
-Nyahahahaha! Yo soy la Torre! Nya!-
Rossweisse la miró horrorizada.
-P-pues eso va a cambiar! E-eres un partidazo q-que no v-voy a dejar marchar!-
-¿Qué qué?-
-Me voy a quedar contigo! Y en cuanto descubras todo lo que puedo ofrecer me SUPLICARÁS que acepte tu pieza!- exclamó la valquiria llevándose las manos a la cintura.
-Hay que joderse…-
-E-estooooo…- murmuró la joven demonio de cabello violeta alzando la mano.
De aura distraída, no había prestado mucha atención a la conversación hasta que se había nombrado la palabra alfil.
-¿Están todas las piezas de alfil asignadas?-
-¿Qué? ¿Por qué?-
-Habéis hablado de… Veréis… No ahora… En un futuro… ¿Tienes alguna pieza de Alfil disponible? Sería un problema si no…-
El silencio se impuso en la sala.
Agotado, buscó refugió en su hermana.
Rias se había desmayado al escuchar que Ingvild y Rossweisse querían una pieza.
Pues nada…
-¿Chicas?- preguntó el castaño mirando hacia atrás -¿Visitamos a los chupasangre?-
Lavinia y Kuroka se miraron fijamente, pensativas.
-Terrenos Gremory-
Sentada en el césped, en mitad de una interminable pradera. Rias Gremory meditaba en silencio. Libre de toda distracción. Absolutamente concentrada.
Flotando en el aire, sentada al estilo zen. Bajo ella brillaba un complejo círculo mágico con grabados rúnicos ilegibles. A su alrededor una docena de círculos, cada uno proyectando una imagen diferente. Todos mostrando a una chica diferente en cada uno de ellos.
Su atención se centraba en el frontal. En su imagen se reflejaba una escena, una joven rubia vestida de colegiala, caminando por los pasillos de un instituto. Estaba hablando con un demonio de ojos rojos. Hablaba, sonriente, jugando con mechones de su largo cabello, con su hermano menor.
Pasando la mano al frente, los discos empezaron a girar a su alrededor. Pasando a mirar otra imagen, la imagen de una gata, acurrucada en un espacio oscuro y pequeño. Entendía que estaba durmiendo en la mochila de Issei, siempre cerca de él.
Que más…
Pasando a otro… Akeno Himejima estaba en el templo, jugando en el campo, plantando algo… Suzaku en los dominios de su familia, entrenando… La joven Pendragon atendía sus estudios mágicos, en Inglaterra.
Pasando de uno a otro, Rias visualizó y localizó a todas las portadoras de los anillos regentes. Una ocupación que se vio interrumpida por una singular presencia.
Una mujer, del mismo color de cabello, con los mismos ojos azules. Mayor, cargando un imponente busto, vestida de carmesí, un ostentoso y pesado vestido adornado por una corona dorada, el cabello recogido en dos coletas sujetadas por dos lazos negros.
La mujer avanzó hacia la niña, sonriendo traviesa. Su contraparte no estaba tan ilusionada.
-Pensaba que no te gustaban las Grandes Magias… Ria-tannnnnn-
Inflando sus mofletes, la joven heredera la miró cohibida.
-Es… Practica- reconoció la pelirroja volviendo a mirar la esfera que mostraba la situación del dragón –Pero no lo entiendo… ¿Cómo puede existir algo así?-
-Es que es complicado…- mirando el círculo mágico bajo la heredera Gremory –Nadie ha descifrado que significan esas runas, es un lenguaje que ya apenas nadie habla… Lengua de dragón-
-¡!-
Divertida, se incorporó de repente, juntando sus manos, convocando un considerable círculo mágico… Levantando un edificio colosal a su alrededor.
Una imponente ilusión.
-Durante algunos siglos hemos estudiado estas ruinas… Este es un templo muy antiguo. Mucho más antiguo que nada que haya en el Inframundo… Un templo perdido en la inmensidad de la Grieta Dimensional…- mirando las colosales paredes, llenas de grabados y figuras talladas en piedra –Habla de la época oscura, de un gran mal, o de un gran pecado según algunas versiones… En estos grabados se cuenta la historia y legado de un Dios Dragón… Su muerte-
-¿Un Dios Dragón? He leído que solo hay uno…-
Runeas negó con la cabeza.
-Hay mucha ambigüedad al respecto… ¿Realmente existen los dioses dragones?- preguntó a la nada -Ophis, la serpiente primigenia… La tienes ahí retratada- respondió la mayor señalando parte de uno de los murales – O el Gran Rojo, en el otro extremo… Pero ignoramos si son realmente dioses dragones… Este supuesto dios, si lo era, tenía sacerdotisas, amantes, protegidas… No hay consenso. Pero si te fijas, verás algo…-
Rias, dudosa, se acercó al mural. Bajo una figura de un reptil con alas había una mujer alzando las manos, seis más debajo, todas tenía algo entre las manos.
Una esfera.
-¿Esos son…?-
-Correcto. Los anillos que tú, yo y otras mujeres tenemos… Y de eso quería hablarte… De las Grandes Magias Draconianas-
-¿Grandes Magias Draconianas? ¿Qué es eso?-
La pelirroja mayor se alejó unos pasos. Cruzándose de brazos, alzando la mirada. En otro de los murales estaban las seis figuras, formando un coro. A su alrededor múltiples grabados envueltos en círculos con más inscripciones a los costados.
-Aquí Gabriel y yo no nos ponemos de acuerdo… Puede que los Grandes Conjuros Draconianos fueran algo que el antiguo Dios Dragón creó y grabó en inmensos murales de piedra blanca… Pero él no sale reflejado aquí, solo las consortes…-
-¿?-
-Como he dicho antes los relatos hablan de un gran mal, un crimen cometido… De algunos años aquí hemos desarrollado la teoría de que fuesen las grandes consortes quienes esbozaran la respuesta sagrada a esa gran afrenta… Uno podría pensar que son historias sin explicación aparente… ¿Pero y si te digo que uno de esos conjuros es el que estas usando ahora?-
-¡!-
-Estos son los Hechizos Supremos Draconianos. Las Grandes Magias... Regalía, Géminis, Eros, Euforia, Esna, Fénix, Cadenza y la última, Cuásar…-
Rias miró los grabados, no entendía nada. Aunque sentía, en su interior, que si lo hacía.
-¿Qué significan?-
-¿Estas segura de querer saberlo?-
La pelirroja menor asintió con la cabeza.
-La primera podría ser… Regalía; los Anillos Regentes. Fabricados de un material inidentificable. Se materializa en mujeres elegidas, desaparece con su muerte… Anillos muy especiales… Como ese que tienes- señalando su mano, alzando la suya –O el mío-
-¡!-
-Y la cosa mejora, aunque se piensa que es una demostración física del compromiso. Aunque el auténtico poder de Regalía no es ese… Es una baliza, pero es más que un localizador… Lo descubrirás con el tiempo-
-¿Quiénes tienen esos anillos?-
-Las elegidas-
A Rias no le gustaron esas palabras.
-Son las elegidas porque están bajo el efecto de otros conjuros… Todas nosotras estamos sometidas al conjuro Cuásar-
-¿?-
-Cuásar es una Gran Magia Dragontina que hace… Imagina que Issei es un agujero negro, y que todo lo que absorbe somos nosotras. Nuestra vida, nuestros sentimientos, nuestras decisiones. Estamos orbitando a su alrededor. No podemos huir-
-Como…-
-Haga lo que haga en la vida lo encontraremos. Nos enamoraremos…- mirándola fijamente -No tenemos otra opción. Aunque es cuanto menos curioso… Porque a pesar de ser el centro de nuestras vidas no es el dueño…- llevándose un índice a los labios –Euforia concentra su atención en nosotras… A mayor el número de consortes, mayor el efecto-
Rias ladeó la cabeza.
-¿Por qué retirar a Gabriel entonces?- preguntó Rias, seria.
-Precisamente, querida, precisamente-
La menor no entendió esa respuesta.
-Primero Irina… Ahora Gabriel… ¿Qué lógica tiene?-
-Te falta perspectiva… Solo ves esto… No aquello… Precisamente por lo que te he dicho. Tampoco tienes que entenderlo, te falta información... Necesitamos que su atención este puesta en nosotras. Con Serafall viniendo a menudo a aquí apenas puedo retenerlo… Necesito de otro anillo para que Euforia lo mantenga concentrando en lo queremos que piense… Un control que ejercemos mediante Eros-
-¿Eros? ¿De… Erótico?-
-Correcto. Las portadoras de los anillos despiertan un descontrolado sentimiento lujurioso en él, así se mantiene el interés en nosotras y condicionamos su conducta. Euforia hace que nos mire, Eros que nos desee… Al resonar juntas Issei es extremadamente… Lejos de pensar que es algo negativo, piensa que lo que hace el conjuro es purgar malos pensamientos, limar conductas no deseables. Creemos que con estas magias activas y todas nosotras juntas, Issei puede ser Issei. Quien quiere ser probablemente. Si es un dios dragón, si es tan intensa su existencia, quizás lo sea incluso demasiado para el mismo. De ahí que algo así se crease…-
Tragando saliva, Rias intentó absorber toda la información.
-Aun así… Creo que lo entiendo… Pero… Regalía muestra más de una docena de anillos, pero aquí solo veo seis…-
-Géminis. Géminis es la siguiente magia, una de vital importancia-
-Géminis, dos, doble. ¿Dobla el número de anillos?-
-Hizo de uno, dos. Es algo que ya deberías de haber sospechado…- dijo la pelirroja mayor mirándola con una sonrisa –El doble de personal. El doble de poder. El doble de control-
-El doble para compartir-
-Estaba todo previsto…- mirando el mural –Me gustaría saber que pensaban cuando hicieron… Cuando diseñaron estos encantamientos…-
-¿Cuándo y quien activa estos conjuros?-
-Están permanentemente activos, querida y respecto a cuándo… Hace miles de años, quizás más-
-¿Cómo dices?-
-Llevan miles de años activos, y se alimentan con el poder del Infinito. Un poder que todas tenemos dentro. Los conjuros los tenemos que tener grabados en lo más profundo de nuestro ser. Desde que tengo conciencia he conocido a muchos Issei… A muchas de vosotras, la mayoría de veces mortales, vidas cortas y dolorosas…-
-¿Múltiples Issei?-
La mayor de las pelirrojas rio levemente.
-Su existencia, no su nombre, pero así me entiendes con más facilidad… Aunque nunca antes habíamos coincidido todas en la misma época. Ese dios dragón permanecía dormido, encontrándose con nosotras, compartiendo un destino cruel y horrendo. Pero al despertar todas despertó él…-
-Más que ha conjuro suena a maldición…-
-Quizás sea el gran mal del que se hablaba…-
-Entonces… Cuásar nos sitúa a todas alrededor de Issei. Nos obliga a encontrarlo, a quererlo… ¿Dices eso?-
-¿Cómo encontraste a Issei aquella noche helada hace años?-
-… Pero no es él quien tiene el control. Euforia… Eros…-
-¿No es un pequeño precio a pagar por poseernos a todas?-
-…-
-Y dime… ¿No es lo que realmente deseas?- susurró la pelirroja acercándose a Rias, a su oído –Que Issei nos domine… Pero solo a nosotras. Que disfrute de la carne, pero solo de la nuestra. Que libere sus pasiones… Con nosotras. Sin frenos, sin contenerse…-
-¿Y las demás?-
-Fénix, la bendición del pájaro de fuego… El alma es inmortal. Issei se reencarna continuamente, siempre el mismo. Esta magia vincula nuestras almas, permitiendo que nosotras, mujeres convencionales, podamos recorrer de forma ininterrumpida este mundo hasta el fin de los tiempos…-
-Entiendo… ¿Todas las magias están interconectadas? Parece que no son más que necesidades muy convenientemente cubiertas…-
-¿Verdad que si?- exclamó Runeas riendo divertida –Porque Cadenza hace eso precisamente… Cadenza une y fomenta el vínculo entre todas las esposas… Haciéndolas sonar al unísono, una aparente anarquía en mitad del orden establecido, orden en el caos…-
-No es que lo entienda todo pero… Supongo que solo tengo una pregunta- mirando su mano, enfocando en su anillo –Si somos dos en una… ¿Cuál es nuestro rol?-
-Juntas somos la Emperatriz. Aquella que manda, gobierna. Quien posee la mayor de las responsabilidades y gobierna sobre todo lo que el dios dragón rige-
-¿Incluidas las otras esposas?-
-En mayor o menor medida- gruñó la mayor de las pelirrojas.
-Lo que quería preguntar… ¿Nosotras controlamos estas magias? ¿Cómo?-
-Respecto a eso… No somos… Como lo digo…- Runeas esgrimió una mueca, molesta –Las esposas somos siete, cada una cumplía una función, como la Guerrera, la Encantadora o nosotras, la Emperatriz-
-¿Qué está por encima de una Emperatriz?- protestó Rias cruzándose de brazos.
-¿Cuál es la posición más cercana de un mortal respecto a un dios?-
-¿Un creyente?-
-Error, intenta de nuevo-
-Un eclesiástico… Un monje o un religioso… ¿Una Sacerdotisa?-
Runeas sonrió perversamente.
-Déjame hablarte, preciosa contraparte, déjame hablarte de la persona a la que más tienes que temer en este mundo-
-¿El ser más peligroso? ¿Una amenaza para la familia? ¿Para mi hermano?- preguntó Rias alarmada.
-No, no. El ser más peligroso para nosotras!- sentándose en el césped –Una existencia hermosa, un regalo de la vida a mi Issei. Su deseo materializado y correspondido. Una mujer que puede hacer que Issei deje de mirarte, una mujer que no nos obedece, apenas nos respeta y solo mira, piensa, adora y obedece a una sola persona-
-¿?-
-Esa existencia nos lo puede quitar, amada contraparte, todo. Todo lo que importa. La sacerdotisa nos puede quitar a Issei. Porque su existencia, su objetivo en la vida, es servirle. Sabe dónde está, sabe que piensa, puede leer su mente. Sus deseos son su voluntad… Y por si fuera poco, ese vínculo estrecho y único se ve empoderado con un deseo visceral por saborear la carne de su sacerdotisa… Que ahora, con el poder activo de Géminis…-
-No es una Sacerdotisa, son dos…-
-Exacto-
-Pero… No hay nada así cerca de Issei! Lo sabría!-
-Mi hermosa contraparte, ellas habrán sido probablemente las primeras en encontrarle, alguna de las dos sin duda. También puedo garantizarte que las dos están cerca de él…-
-¿Pueden quitarme a mi hermano?-
-Pueden-
-¿Y qué puedo hacer?- preguntó Rias desesperada.
-Eres mi contraparte, eres la Emperatriz! Haremos lo que somos, gobernamos! Y ante todo tienes que mantenerte firme y hacer lo que tienes que hacer! Eso pasa por encontrar a esas furcias y hacerte valer!-
-¿Cómo las encuentro?-
-Serán especiales para él. Idénticas, como nosotras, no hay otra pareja igual aparte de la Emperatriz y la Sacerdotisa y estarán cerca de él, constantemente, incluso puede que ya sean un fijo en su vida-
-¿Y qué hago?-
-Marca terreno. No les prives de estar cerca, no podemos hacerlo, pero si imponer autoridad, establecer normas...- volviendo al mural -Cadenza, Esna y Fenix… Las dejamos para otro momento…-
Rias no añadió nada. Solo se quedó en silencio, mirando el mural. Procesando la información.
Había mucho que asimilar.
-Templo Himejima-
Shuri Himejima estaba contenta, radiante.
Desde que su hija había nacido, ella y su pareja no habían podido disfrutar de un solo día de pareja propiamente dicho. Su nueva vida como padres había absorbido la existencia de pareja y la había convertido en algo diferente, no menos hermoso, pero si en algo que con el paso del tiempo había demostrado ser… frustrante. Y si bien frustrante no era el completo, si se daba en ocasiones ese sentimiento.
Shuri, quizás por miedo a que su familia moviese alguna pieza indeseable, nunca había sido de confiar mucho en nadie. Mucho menos confiarle a su hija en exclusiva, nunca se había atrevido a dejar a su hija a solas con nadie.
A excepción del joven Gremory.
Tras la llegada del joven demonio esos horizontes se habían expandido un empujón mas, solo uno, leve, pero significativo. Akeno aceptaba de buena gana quedarse con su prima, Suzaku. Una joven mayor, responsable, madura.
-Asegúrate de que se lava los dientes antes de irse a dormir… Y tampoco os acostéis muy tarde-
Shuri, vestida de negro, elegante. Acabó se colocar la corbata a su incomodo marido.
-No tienes que preocuparte, Shuri-okaa-sama-
-Volveremos mañana por la noche, chicas. Cualquier cosa no dudéis en llamarme, vendré enseguida- dijo Baraqiel, serio.
-Llamad a Issei-kun- intervino Shuri empujando levemente a su marido –Ya le he avisado. Cualquier cosa que necesitéis y piu! Vendrá en un momento! Este fin de semana es nuestro, Baraqiel!-
-¿Qué? ¿Cuándo has avisado a ese cretino?-
-No hables así de él, vamos! Vamos!-
-Disfrutad del fin de semana!- se despidió Suzaku con la mano.
-Tráeme regalos, mama!- exclamó Akeno sonriente.
-Un momento, mi hija está contenta de que me vaya de casa, porque? Shuri! Espera! Shuri!- protestó el ángel caído intentando agarrarse a la puerta.
Su esposa lo arrastró sin piedad.
Con la puerta cerrada, las chicas esperaron unos sendos minutos antes de mirarse fijamente.
Akeno se giró, rápida como el rayo, voló a su habitación.
Suspirando pesadamente, negando con la cabeza, Suzaku la siguió. Abriendo la puerta de su dormitorio sin llamar…
Akeno estaba en medio del dormitorio, en ropa interior, observando múltiples vestidos colocados en el suelo de madera.
-Akeno… No lo vamos a hacer-
-¡Claro que lo vamos a hacer!-
-Le he prometido a tus padres que seriamos responsables-
-¡Como si mama no lo supiese ya!- optando por un vestido blanco, corto, ajustado.
Lo había comprado a espaldas de su padre.
-Akeno-chan…-
-¿Acaso vas a ir sola?- volviéndose, curiosa.
-¿Ir sola a dónde?-
-Por favor… ¿A quién intentas engañar? ¿La tradicional heredera de la familia viste faldas cortas? ¿Suéter ajustados? ¿Zapatos de tacón? ¿Usa maquillaje y pendientes?-
Chasqueando la lengua, Suzaku desvió la mirada.
-Teníamos un trato!- exclamo la joven caminando hacia ella -¡No diría nada de que eres su novia si me dejabas ir contigo!-
-Ocasionalmente, el matiz es importante-
-Si eres su novia, yo también!-
-¿Qué? ¡Akeno-chan!-
-No voy a ser menos! No! No!-
-Akeno-chan, se razonable…-
-¡Somos la misma, las dos caras de una moneda! Tengo los mismos derechos!-
-Tienes once…-
-Suzaku-onee-sama!- exclamó Akeno desde el otro lado de la habitación -¿Me ayudarás con el maquillaje?-
-¿Para qué quieres…?-
-Si solo pudiese aparentar algunos años más seguro que Ise se me echaría encima… Mmmmmm-
-Akeno…-
-DxD-
Cogidas del brazo, las bellezas recorrieron, sin prisa, las calles de las cercanías de la ciudad portuaria. Ajenas a los piropos, a los comentarios y miradas de hombres y mujeres con las que se cruzaban.
-Es aquí, Akeno-chan- dijo Suzaku, deteniéndose.
La menor se detuvo confundida, mirando a lado y lado, centrando su atención en una sutil fuente mágica. Una barrera, menor.
Camuflaje.
De un salto se plantó en la verja, intentando ver el interior.
-¿Cómo entramos?-
-Por la puerta, Akeno-chan, por la puerta- respondió Suzaku acercándose a la puerta, tocando el timbre… Nadie respondió.
-Qué raro… Dijo que estaría en el mundo humano…- susurró la mayor de las Himejima separándose, girando su rostro hacia la ciudad.
Akeno también lo notaba.
El dragón no estaba en casa, estaba en la ciudad…
…
-¡Bueeeenooooooos DIAS!- exclamó Issei entrando en una elegante tienda de ropa concreta de un salto.
Sonriente, contento, emocionado, extasiado… Feliz.
Las dependientas se miraron con media sonrisa.
-¿Por qué seguimos dejando que este niño venga aquí?- susurró una de ellas a su compañera, mirando como el niño entraba dando saltitos.
-¿Por qué es nuestro absoluto mejor cliente?- respondió su compañera con una falsa sonrisa -¿Sabes el dinero que se deja?-
-¿Pero no es sospechoso? Es un niño! ¿De dónde saca el dinero?-
-¿Y qué más daaaaaaaa?-
-¿Pero porque compra ropa para diversas chicas? Porque son tallajes diferentes!-
-¿Pero tus has visto la de billetes que suelta?-
-¡Buenas tardes, angelitos míos, decidme, me bendeciréis con esa remesa de prenditas que os pedí?- colocando una revista sobre la mesa –Quiero todos los modelos de la nueva colección de invierno en blanco, negro y el satén…-
-Los pedimos y los tenemos, Issei-kun- respondió la segunda dependienta –Y cómo eres un chico tan bueno, te hemos traído algo especial-
-¿Especial?- preguntó Issei alzando las cejas.
-Por ser un cliente Premium hemos logrado algunos ejemplares de la siguiente colección. Diseños originales que aún no han salido en las revistas!-
-¿De la siguiente?-
-Si quiere se los enseño…- dijo la dependienta abandonando su puesto, llevándolo hasta uno de los cambiadores, dejando unas cajas en las mesas de a pie.
Issei se maravilló con su contenido…
…
Abriendo las puertas sin llamar, Akeno y Suzaku abrieron los ojos, incrédulas.
Issei estaba en medio del probador, rodeando de medias, sostenes y bragas de seda, restregando unas contra sus mejillas.
Sus ojos se toparon con los de Suzaku, luego con los de Akeno.
-¿Las prendas son para ellas, jovencito?- preguntó la dependienta.
-No, pero… ¿Tienes de sus tallas? De todo-
Las pupilas de la dependienta se convirtieron a la forma del yen. Contenta, abandonó el probador a toda velocidad. El dragón, sin embargo, no tuvo tanta suerte.
De un par de ostias cruzó la estancia, estrellándose contra la pared.
-Continuará en el próximo capítulo-
-Sacerdotisas-
Reviews
Espero que os guste. Nos leemos en el próximo capítulo.
