Durante los años que siguieron a la segunda guerra mundial, hubo recesiones en múltiples países, mientras que otros se declararon potencia mundial. En esta historia es algo parecido, aunque no sigo ni esa línea ni la de ASoIaF xD oh, well... I'm a mess!


FADED

Daenerys

Se decía que cuando un gran regente nacía en medio de un desastre natural y sobrevivía, éste estaba destinado hacia la grandeza; calificado para superar a sus ancestros. Tal era el caso de Daenerys Targaryen, quien había nacido en medio de una tormenta y años después de que sus hermanos pasaran la pubertad. Era la hija bebé del rey Aeris. Sin embargo, el trato que la misma mereció en palacio distaba mucho de ser especial y/o llamativo. En realidad su existencia pasó casi desapercibida para su familia. Su madre había muerto en el parto y aquello le ganó el desprecio de su propio padre e incluso de su hermano Viserys. Rhaegar por su parte, estaba ocupado con su propia familia como para poder estar al pendiente de su hermana. Si bien lo intentó, al final sus deberes como príncipe coronado lo mantuvieron alejado del palacio de la princesa.

A pesar de este apartamiento, Daenerys se cultivó como una princesa de buenos sentimientos, si bien tímida, noble y literata. Y, cuando hubo que buscar un compañero de juegos para Jon, Danny fue la elegida. Separados por tres años de diferencia en edad, sus gustos se hicieron parecidos; ambos hallaron un confidente en la compañía del otro.

"Buenos hermanos", llegó a pensar Rhaegar al verlos jugar en varias ocasiones. Pero Maekar pensaba diferente, el cariño que la niña estaba cosechando por quien fuera su sobrino podría tornarse peligroso.

Así pues, cuando Danny cumplió los 12 fue enviada de vuelta al palacio en Lys, mientras que Jon permanecía en la capital junto a su padre. Sobra decir que la niña odió aquél acuerdo; parte de esto se debía a que Viserys residía también en Lys.

-¿Qué es lo que mi hermano planea?! -quiso saber entonces.

Maekar la miró con pena.

-Nada bueno me temo, dulce niña. Nuestro crowned prince ha determinado mandarla a un lugar donde estará a salvo.

Aquello estaba lejos de responder a sus dudas, y al mismo tiempo sabía que ésa era la manera de su tío de decirle que no era seguro ya hablar en el castillo.

-¿Qué pasará con Jae? ¿Vendrá él conmigo?

Si la situación era tan delicada, pensó Danny, seguro era que Jon también sería mandado lejos; tuvo la esperanza de que fuese con ella, pero Maekar acabó por destruir aquella ilusión con sus siguientes palabras.

-Siento decir que no. El joven heredero no puede resguardarse en cualquier casa noble, debe de estar con alguien con quien tenga un lazo familiar y que cuente además con la fuerza suficiente para defenderlo en caso de ser necesario.

Sólo había un lugar fuera de Valyria que cumplía esas condiciones.

-Cruzará el Narrow Sea, ¿no es cierto?

Maekar le miró con tristeza y suspiró antes de contestar.

-Los Stark son los únicos que pueden protegerlo ahora.

-La rebelión es certera entonces... -Un escalofrío le recorrió el cuerpo. -Sé que mi padre ha hecho cosas terribles, pero; Raegar podría simplemente tomar el trono.

-No es tan sencillo princesa. El pueblo está dividido y con él, también las fuerzas de tu hermano. -El hombre cesó de hablar al ver el miedo reflejado en las pupilas de la niña, la abrazó entonces intentando consolarla. -No tema, a donde va estará a salvo.

Danny sabía que las palabras de su tío, aunque bien intencionadas, resultarían ser mentira.

...

No podía dormir a sabiendas de lo que ocurriría al día siguiente, así que salió de su cama tan pronto el silencio se hizo en el palacio y fue directo a la habitación de quien había sido su mejor amigo y confidente hasta entonces. Abrió la puerta sin problemas, encontrando al niño sentado frente al escritorio, al parecer estudiando un par de libros.

-¿Jae?

-¡Danny! -El aludido saltó al reconocerla y se acercó a ella casi de inmediato, no sin antes cerrar el libro que había estado leyendo hasta entonces. -¿Qué haces aquí?

-Quise venir a despedirme.

-¿En medio de la noche?

-Qué mejor que ahora...! -refutó un poco molesta. -Por la mañana nuestros deberes no nos permitirán compartir nada. -Explicó, él asintió con la cabeza. -Irás al norte, al verdadero Norte. Quizá consigas una novia.

Jon dejó escapar una risa.

-Lo dudo.

Danny había esperado esa respuesta. Desde pequeño, Jon había sido taciturno igual que su padre, retraído y tímido incluso si al mismo tiempo mostraba seguridad en sí mismo, no era alguien que daría jamás el primer paso. Era por eso que, aún a pesar de su atractivo, las ladies de la corte le rehuían, como si lo considerasen raro; y es que Jon a veces daba la impresión de ser narcicista. Así que la rubia insistió tomándole las manos para obligarle a mirarla.

-Tu tío tiene dos hijas según sé. Una de ellas podría ser ofrecida en matrimonio, sería lo más lógico. Además de que se dice que la mayor es una belleza.

Jon frunció el entrecejo y se soltó con cierta brusquedad de ella.

-No estoy interesado en romances Danny

-Deberías. -Insistió ella.

-¿Por ser el heredero? -cuestionó con algo de cinismo, mas su tía no perdió su seriedad.

-Por tener aliados. -Le informó y Jon tuvo que morderse la lengua ligeramente avergonzado. -Si la rebelión es inminente, una alianza puede ser nuestra única salvación.

Jon inspiró con fuerza antes de contestar. "Pobre", pensó Danny, "está aún más perdido que yo, porque ignora que lo está".

-Antes querías que nos casáramos, ¿qué te hizo cambiar la idea?

"Todavía deseo hacerlo", pensó ella, mas se contuvo de dejar salir ésas palabras. -Yo no puedo darte un ejército, quizás ellas sí. -Contestó en su lugar. -Y tú no me quieres como yo quisiera.

Jon tuvo la delicadeza de lucir contrito.

-Lo siento.

Ella le sonrió comprensiva. No lamentaba que él no la quisiera como a ella le gustaría, los dioses sabían que era mejor así. Además viendo cómo sus caminos comenzaban a separarse, sería absurdo aferrarse a un imposible.

-No lo hagas. Si los dioses lo permiten, volveremos a vernos. Puede que me convierta en una belleza y esta vez seas tú quien cambie de opinión.

Jon rió con ella entonces. Pasaron aquella noche juntos y a la mañana siguiente se dieron su despedida. Daenerys no volvería a verlo, sino hasta cuatro años después... cuando su corazón le perteneciera a otra.

...

-¿Quién es él?

Cuando Daenerys llegó a Lys, una audiencia privada la esperaba con Ilirio; el hombre la esperaba junto con una compañía pequeña y un hombre que no era de Essos.

-Él será su nuevo protector princesa; el rey Brandon del Norte lo ha mandado como una muestra de su lealtad a nosotros y un gesto de paz. -Le informó Maekar, que había acompañado a la princesa en su viaje a Lys.

El aludido era un hombre adulto, notó Danny, con los ojos azules, casi grises y la piel blanca; alto y fornido con cicatrices ténues que de repente se apreciaban en la piel expuesta de su rostro, su cuello y sus manos. Mas su mirada era noble, inspiraba confianza.

-Jorah Mormont a su servicio mi princesa. -Se presentó él haciendo una inclinación ante ella.

La rubia frunció el entrecejo no muy convencida de aquello.

-¿El rey del Norte ahora mandará sus fieles soldados como guardaespaldas de la nobleza valyria?, -se burló- ¿qué pasa con los nuestros?

Se hizo un breve silencio antes de que Maekar le respondiera.

-Irán a la guerra princesa. -Y con su respuesta, consiguió avergonzarla. -Con la nación dividida necesitamos toda la ayuda que nos sea posible obtener. En cuanto a la guardia dorada ha sido dispuesta para el príncipe heredero Jahaerys Targaryen.

"Por supuesto", pensó para sí misma sintiéndose aún más estúpida. "En una guerra civil, se puede confiar más en los extranjeros", se burló. Y luego miró al hombre que seguía inclinado frente a ella.

-No quise ser grosera. -Se disculoó con sinceridad.

Jorah le sonrió al oíla y la rubia sintió que el calor invadía sus mejillas.

-No se preocupe princesa, por el contrario admiro su determinación y su habilidad de juicio. Le aseguro además, que no hay mejores guerreros que los que Bear Island cría.

-Eso espero, mi vida ahora está en sus manos Ser.

Durante el año siguiente, Daenerys pudo respirar algo de paz a pesar de que Viserys también residía en el castillo de Lys, su hermano estaba más ocupado en complotear en contra de su estirpe que apenas y tenía tiempo para ella. La rubia agradecía aquello al mismo tiempo en que lamentaba las intenciones de su ruin hermano y deseaba por otra parte que Raegar y Jon estuviesen bien y a salvo.

...

-Danny, hemos llegado a un arreglo.

Sin embargo, seis meses más después estalló la guerra civil. Y el grupo de nobles que apoyaban a Viserys concibieron la grotesca idea de generar de nuevo una estirpe pura y dar a Daenerys como prometida a su hermano que ahora se había autoproclamado rey de Valyria incluso si aún no se hacía con el trono. Por supuesto que Raegar había estado al tanto y junto con Maekar y algunos nobles en su favor había conseguido hallar un refugio para su pequeña hermana, uno donde Viserys jamás se atrevería ir a buscarla.

-¿Con los dothraki?

Sobra decir que ese miedo estaba bien justificado, después de todo, eran de los pocos que se habían enfrentado directamente a la dinastía Targaryen y habían vencido durante las primeras rencillas; el reino Valyrio no consiguió hacerse de los prados de los Dothraki. Por eso era que Danny no concebía aquél acuerdo ni cómo había sido posible, tenía razón en dudar y temer.

Jorah la tomó de los hombros y la miró con ternura y determinación en sus ojos.

-No debe temerles alteza, le aseguro que Khal Drogo es un buen aliado.

-Me asusta -confesó ella.

El hombre le sonrió.

-Descuide, yo seguiré con usted, siempre.

Y fiel a su palabra, se convirtió en su escolta personal, su consejero y también su amigo.

...

Lo que descubrió después terminó por arrebatarle el corazón. Había sido llevada a la tierra santa de los Dothraki, el corazón mismo de su gente y la habían recibido, para su incredulidad, como si fuese la madre renacida.

Y Khal Drogo...!

En aquél entonces Danny estaba demasiado encaprichada para darse cuenta, para reconocer al menos que se había enamorado perdidamente de quien fungiera como su protector. Se había quedado fascinada con el mundo que se le había abierto tan pronto había salido del reino Valyrio; casi como si fuese libre por primera vez. Fue como encontrar un hogar que había estado esperando por ella durante mucho tiempo y que había cobrado vida tan pronto ella había puesto un pie en el terreno.

Incluso el salvajismo y las costumbres de los mismos pasó a convertirse en algo justificado incluso hasta normal. Lo que ella no se consentía era reconocer que su aceptación se debía en gran parte al hombre que la veía como algo más que una princesa trofeo.

-Reconozco a un buen jinete cuando lo veo.

No. Drogo la veía como una mujer de gran fuerza, capaz de convertirse en Khalessi. No era un secreto que estaba interesada en ella. Le regaló una yegua tan blanca como la espuma del océano y la enseñó a montar como los guerreros, le instruyó en la lengua sin necesidad de una escuela (papeles, formula y libros de por medio), la interacción con él había sido más que suficiente.

Y cuando ella le habló de su deseo de rescatar su propia tierra...

-Te daría ese trono tras haberlo limpiado con la sangre de tu hermano.

-¿Me ayudarás?

-Siempre que haya una buena pelea de por medio, me tendrás.

Se entregó a él aquella noche y él había sido fiel a su promesa.

Un hombre que la trataba como su igual. Que la ayudó a vencer a los amos de Mereen y le entregó las llaves de las puertas de su reino.

"No tomaré otra hembra que no seas tú, Luna de mi vida."

Pero todo lo contrario del niño de ojos grises que aún guardaba en su memoria.

Ella seguía pensando en su adorado sobrino... tanto, que rechazó la oferta de Drogo de convertirse en su hembra; mas él no desistió de ella y le juró incluso que jamás lo haría.


Años después, cuando la guerra civil se había convertido en un conflicto de caracter mundial, Daeneris tuvo por fin noticias de su sobrino. Jon se dirigía a Bravoss dispuesto a encontrarse con ella y a unírsele en la lucha por recuperar todo Valyria. Su corazón había bailado en gozo. Incluso si siempre supo que su sobrino estaba a salvo no había tenido ningún contacto con el mismo y ahora ella se sentía más completa, más capaz de proveerle todo lo que él necesitase; creía firmemente que él también lo vería.

Mas cuando se reunió de nuevo con él, lo que había predicho no se cumplió.

-Danny

-¡Jae!

Apenas un corto abrazo, que si bien había sido emotivo no había durado el tiempo que ella había esperado. Casi había sentido a Jon con la intención de alejarse de ella, de marcar una línea que ella no se atreviese a pasar y aquello le estrujó el corazón.

¿Qué había pasado con Jon?

Se habían reunido en una posada cerca del puerto bravossi, cuando la bahía había sido por fin liberada. Seguían manteniendo la discresión de cualquier forma y de momento el lugar le pertenecía al movimiento liberal valyrio. Era apenas el medio día y tras las respectivas presentaciones y reporte de situación, finalmente Danny y Jon habían tenido tiempo de estar solos y compartir un momento juntos, como hacía años no hacían.

Daenerys observó a Jon a detalle, más alto que ella ahora a pesar de ser ella la más grande en edad; el cuerpo del muchacho había ganado complexión en forma de músculos que contrastaban con la imagen del chico delgado que se despidió de ella en Valyria hacia más de cuatro años atrás.

-Eres diferente.

Jon se rió por lo bajo, se veía cansado.

-¿No lo eres tú?

Afonía.

-Todavía te amo, ¿sabes? -confesó tan pronto pudo liberarse de la opresión en el pecho que sentía.

Jon sólo le sonrió.

-Lo sé

-Y tengo un ejército ahora, mucho más a la mano que el Norte pueda ofrecerte

-Lo sé -volvió a contestar, tan resignado.

-Entonces, ¿por qué...?

-No tienes lo que yo más deseo -le cortó.

Mutismo.

Estaban en la que sería de momento la habitación de él, Danny sentada en la cama y él en una silla frente a ella. Era una distancia corta que Danny sintió mucho más grande y profunda que la distancia entre Essos y Westeros.

-¿Y el Norte sí? -retó.

-Sí, lo tiene -contestó él al instante.

-¿Y qué es? -Las lágrimas furiosas comenzaron a asomarse a los ojos.

Jon sonrió y la sonrisa le llegó hasta los ojos.

-A she-wolf

...

Durante los siguientes meses, Daenerys se negó a volver a tocar el tema del Norte y lo que el mismo resguardaba para su sobrino, incluyendo toda la información referente a los parientes maternos del mismo y las experiencias que hubiese vivido allá. Ella no quería saberlo, no quería darle oportunidad de recordarlo siquiera. La gente, además, seguía a Jon casi por inercia; tenía una habilidad nata para la batalla y para dirigir e inspirar a la gente a su cargo e incluso para convencer a opositores de tomar su postura.

A veces Danny sentía que Jon era su rival, porque incluso si ella se había levantado como conquistadora a él lo veían como una especie de príncipe prometido que venía a unificar más allá de recuperar o conquistar. Y eso, lejos de causarle admiración, le repugnaba.

-Se ve descontenta, alteza. -Varys fue el primero en atreverse a mencionar el asunto, era el maestro de susurros que había llegado con la compañía del Norte y se había puesto al servicio de la princesa Targaryen. -Asumo que las cosas no salieron bien con el joven príncipe.

-No entiende el valor de nuestra alianza. -Gruñó ella en respuesta.

Jorah por su parte, de pie a un lado de ella sonrió con comprensión.

-Un hombre enamorado jamás entenderá de razones, khalessi

La aludida le miró directamente, intrigada por el afán de su escolta de seguir llamándola así incluso tras casi un año de haber abandonado el kalassar.

-¿Por qué sigues llamándome así? Nunca fuí una.

-Para Khal Drogo y su khalasar parecía lo contrario. -Respondió él.

Danny suspiró contrita.

-No comprendes porqué lo abandoné.

-En realidad creo que lo hace. -Refutó Varys con una sonrisa conocedora antes de retirarse de la sala.

Danny volvió a mirar a Jorah, quien suspiró antes de volver a hablar.

-Tiene razón princesa, entiendo porqué rechazó a Khal Drogo. Pero esta guerra está lejos de terminarse; incluso si recuperamos todo el territorio perdido, ganar a la gente será otra guerra en sí misma. Viserys resultó ser un monstruo peor que su padre; y lo que es peor todavía mantiene influencia en su gente. No es posible salvar a quien no desea ser salvado.

-¿Qué insinúas Jorah Mormont? -cuestionó intrigada.

-Perdone mi atrevimiento, pero este reino nunca fue suyo. E incluso si lo consiguiera, es más por una nostalgia que porque realmente lo quiera. -Danny apretó las manos en los descansa brazos de la silla que ocupaba, Jorah le tocó el hombro para relajarla al notar la irritación de la misma. -Deje que Jon se encargue de unificar a su gente, sea el escudo que él necesita y luego busque su propio reino.

El corazón se le oprimió en el pecho, primero en una efímera esperanza y luego en una culposa tristeza.

-Con qué facilidad dices palabras tan molestas.

-Lo lamento, princesa.

Durante los días siguientes, aquellas emociones continuaron dominando a la joven princesa, obligándola a cuestionarse una y otra vez qué era lo que quería; mientras hacía la misma pregunta para quien fuese su sobrino y heredero al trono de Valyria.

...

Aquél sentimiento sólo creció aún más cuando tras por fin haber derrotado y capturado a Lord Baelish, Jon se veía aún más desolado y ansioso que si hubiesen perdido la guerra, irritado al punto de parecer un león enjaulado. Danny le había enfrentado entonces y lo único que había conseguido era que éste estallara contra ella.

-Te ves frustrado cuando deberías estar celebrando.

-No estoy seguro de que haya algo que celebrar -contestó, sujetando con fuerza el barandal del barco en el que iban.

-Sólo falta tomar la capital.

-La cual es una fortaleza en sí misma, capaz de proveerse sola. -Le interrumpió con obvia molestia.

-¿Qué es lo que temes realmente?

-Lo viste también tú Danny... Esos portaaviones

-Fueron derribados -le cortó.

-¿Lo fueron? -Jon la retó con la mirada y ella no supo que responder ante la fuerza que expresaban sus ojos grises. -Podrían llegar al Norte

Aquello le hizo enojar de golpe.

-¡¿Eso es lo que te preocupa?! ¡Tu reino no está en el Norte!

-¡Mi familia sí! -Contestó él con fuerza y un remolino de sentimientos negativos, desdicha y frustración, molestia y tristeza. -Y cometí un error al dejarlos

-¿Estás abdicando al trono?

-Ni siquiera es mío para renunciar a él

-Jae, ¿renuncias a la línea sucesoria?

-¿qué importa eso?

Daenerys le abofetó entonces

-¡Imbécil! Importa lo suficiente porque estás hablando de tu gente... Sé lo que vas a decir, sé lo que fue para tí crecer aquí pero sigue siendo tu reino. Y dadas como están las cosas no es momento de huir, tu lugar está aquí.

"Un hombre enamorado no entiende de razones"

Aquél recuerdo le cortó el hilo del pensamiento. Entonces fue capaz de entender a lo que se refería Jorah Mormont, lo vió reflejado en el rostro de Jon, aquella necedad pintada tan clara en su rostro, la irritación en sus ojos.

-Es por tu prometida, ¿no es cierto? -Jon no lo negó. -Haz que la traigan entonces

-No es posible -refutó al instante.

-¿Por qué no?

Silencio

-Jae, ¿por qué no?

Jon inhaló y exhaló con fuerza antes de contestar con voz trémula.

-Podría estar embarazada...

La sangre se le heló en las venas a la princesa.

-...¿Te casaste con ella?

-Aye, en secreto -Confesó, el enojo debía ser evidente en los ojos púrpura de ella pues Jon comenzó a excusarse en cuanto vio su expresión. -Danny... tienes que entender.

-¿Qué? ¿Que no deseas ser rey sino consorte?

-Deberías entenderlo, después de todo lo que pasaste

-Esa es la diferencia Jon Snow yo no olvidé quién era, ni cuál es mi lugar.

Aquella respuesta sin embargo, sólo cambió para mal el estado del chico, que pasó de la defensiva a la ofensiva.

-No voy a abandonar Valyria. Pero tampoco voy a renunciar a Arya.

-Esta división empezó por una chica Stark... y ahora tú vas a continuarla.

-No me importaría prender fuego al mundo entero si significa que puedo tenerla.

Danny lo miró perpleja.

-No lo dices en serio.

-Soy un Targaryen Danny igual que tú... y la locura corre en nuestras venas.

Y en ese instante, Daenerys fue capaz de ver dicha locura en los ojos grises de Jon que de pronto habían adoptado líneas púrpura en los irises.

-Si he de ser rey, Arya Stark deberá ser mi reina. -Sentenció.

Dejándola sola, sin nada qué decir ante tal amenaza, porque sin duda era una amenaza.

...

Erróneamente había intentado hacerlo desistir de aquella empresa, sus palabras sólo lo motivaron aún más a irse. Cuando el grito de auxilio llegó del Norte, Jon salió de inmediato en rescate de su prometida.

-Debilitó a nuestro ejército, se llevó toda la ayuda que teníamos.

-No toda -Refutó Jorah

-Sabes a lo que me refiero. -Le calló Danny, todavía molesta y también herida. -Todo para ir a salvar a su perra.

-Cuidado Danny -Volvió a advertirle él.

-Es lo que es.

Jorah suspiró y miró a Varys pidiendo ayuda, el eunuco hizo como éste le pidió.

-Jahaerys es mitad Stark también y ha pasado los últimos años en el Norte, viviendo con lobos. Su prometida es una princesa Stark, de una de las casas de nobles más viejas y poderosas de todo Westeros. Creo que esta alianza será lo único que evite terribles sanciones a nuestra Valyria una vez termine la guerra, alteza.

Danny estrujó el gesto.

-Piensas que él hizo la movida que más nos convenía.

-Es la mejor opción su alteza, incluso si de momento está perdido, sabemos por experiencia que el príncipe no es tan fácil de matar.

-¿Opinas lo mismo Jorah?

El aludido sonrió.

-Mi lealtad está contigo Danny.

-Hasta que tu rey te mande llamar de regreso.

-No la dejaré su alteza. -Recalcó éste.

Entonces las puertas de la habitación en la que se encontraban se abrieron de golpe, sin anunciarse entró Misandei con el rostro pálido para su piel cobriza.

-¡Su alteza!

El corazón se le estrujó a Danny, seguro que eran malas noticias.

-¿Qué ocurre Misandei?

-Telegrama del Norte.

La joven entregó las líneas a Varys y éste lo leyó de corrido, cuando terminó el pánico y la desolación dominaban el ambiente.

-Debemos advertir a cuantos podamos. -Ordenó Daenerys.

La bomba atómica se lanzó sobre Valyria entonces.

...

-Esto es un holocausto peor que el de Viserys.

-No podemos entrar a la ciudad todavía, debemos esperar un día o dos como mínimo

-En ese tiempo la gente que sobrevivió morirá

-Esperemos que los dioses escuchen nuestras plegarias.

...

La única buena noticia fue que Jon había sido encontrado, o más bien que el mismo se había revelado frente a Rob Stark el nuevo rey en el Norte. Pero aún con la noticia de que Arya había sido enviada a Valyria, secuestrada bajo orden de Viserys y que ahora muy probablemente ambos estarían muertos; Danny no fue capaz de convencer a Jon de volver. Ni siquiera cuando había ido a buscarle al mismísimo Norte.

-Tu princesa está muerta. No hay razón para que permanezcas en el Norte.

-La hay. -Había contestado él, tan necio como siempre -Nuestra posición en el mundo depende de mantener nuestra alianza con la nobleza de Westeros.

-Tonterías! Incluso si cortamos relaciones tengo suficiente aliados en Essos, no necesitamos a los siete reinos

-Puede que eso sea cierto, pero Westeros tiene derecho a exigir pago como ganadores de la guerra.

-Creía que estábamos del mismo lado -reclamó.

-La única razón por la que no se nos ha exigido nada es porque el Norte ha respondido por nosotros. Los cargos encima son lo suficientemente bajos para permitirnos recuperarnos en el futuro, pero si te opones a ellos, Danny, vas a condenarnos a todos. -Ella lo sabía muy bien. Pero ya no tenía argumentos con qué convencerle, se sentía desesperada. -Incluso con tu fuerza no sobrevivirías otra guerra

-No contra los Stark y sus bombas atómicas quieres decir. -Le retó evidentemente molesta.

-También tengo una deuda con el pueblo libre.

-Tienes un problema de transtorno de Mesías

-Y tú de conquistadora. -Con eso le había callado de golpe. Al final Danny había desviado la mirada y Jon había adoptado un aire cínico al verla. -Piensa en esto como algo bueno para tí, tendrás la silla para tí sola.

Ella se indignó.

-Entonces los rumores eran ciertos, estás promoviendo una democracia.

Jon suspiró.

-Siempre he sido partidiario de ella, no es nada nuevo y sabes muy bien el daño que la corona ha causado a la gente de Valyria. -Le recordó. -Soy bueno con las armas Danny, no con las palabras.

Ella negó con la cabeza.

-Dices eso, pero aún así la gente te siguió tan pronto volviste a nuestras tierras.

Jon sabía que había sido así y que incluso aún lo era, él mismo había experimentado el amor que la gente le profesaba ahí a donde fuera. Pero Jon tenía su propia agenda, estaba decidido a encontrar a Arya.

-Por ahora seré un príncipe rehén.

La rubia se sintió desfallecer.

-No lo dices en serio...!

-Ya te lo había dicho Danny... Sólo seré rey con Arya a mi lado.

...

Volvió a Valyria entonces, la capital ya no existía pero se había designado a Lys como la nueva capital y ahí se había instalado Daenerys para dirigir a su gente. Los meses pasaron, meses en los que ella aparentó tener el control de lo que quedaba de su nación. Siendo su fama de conquistadora lo que más apoyo le había conseguido.

Un día, sin embargo, Varys le informó que la casa de blanco y negro había solicitado una audiencia con una de sus agentes y que ahora ésa misma agente se presentaría para dar su reporte.

-Estoy harta de los hombres sin rostro -murmuró Danny entonces.

-Han hecho un buen trabajo a su causa -Le recordó Jorah.

Efectivamente, la casa de blanco y negro había sido uno de los principales apoyos para dar con Petyr y derrotarlo, además de esparcir el rumor del poder de Daenerys Stormborn, haciéndola ver como una posible salvadora; todo eso había ayudado, no sólo a ella sino a Jon también, a recuperar los terrenos perdidos bajo el yugo de Viserys.

-Aún así... No sienten lealtad por nadie que no sea su dios.

-Pero creen en la libertad, de momento eso nos será suficiente -Le dijo Varys.

-Al menos Jae ha sido fiel a su palabra.

Justo entonces entró Illirio en compañía de la agente.

-Su alteza -saludó éste y la chica a su lado hizo la misma inclinación.

Sin embargo, cuando la misma había levantado el semblante, la reina regente se había quedado sin aliento; a tal grado que el silencio se hizo en la sala durante varios minutos.

Finalmente Jorah lo rompió.

-¿Se encuentra bien?

Pero Daenerys miraba directamente a la chica que tenía frente a sí.

-Tus ojos... -susurró y luego se obligó a alejarse del hechizo que imponían en su persona -...evocaron recuerdos que creía dormidos es todo.

Los demás se miraron unos a otros sin saber qué discernir del comportamiento de la soberana. Illiryo decidió intervenir entonces.

-Su alteza, ella es nuestra espía, entrenada por los mismos hombres sin rostro. Es nuestra doble agente.

-Mi nombre es Cat, su alteza -se presentó ella.

Danny la miró con interés.

-¿Qué edad tienes?

-No la que aparento, sin duda.

-¿Qué informes tienes? -Cuestionó Varys.

La aludida contestó al instante con seriedad.

-Un grupo de espías ha llegado desde el Norte a territorio bravossi

-Una fuerza de inteligencia secreta, sin duda -sopesó el eunuco.

-¿Qué es lo que buscan? -preguntó Jorah.

-Están buscando a Arya Stark.

Mutismo.

Arya. El puro nombre representaba una maldición en la psique de Danny.

-Déjennos -ordenó.

-Su alteza

-¡Déjennos! -insistió.

Y los demás salvo Cat, abandonaron la sala de audiencias.

Tan pronto estuvieron solas, Daenerys miró directamente a la agente, la evaluaba con la mirada.

-¿Es esto una advertencia?

-Es un regalo en realidad, su alteza. No encontrarán a Arya Stark

-Porque está muerta, eso lo sé.

-No, su alteza. Se equivoca. -Le interrumpió y a la aludida la sangre se le congeló en las venas. Cat continuó tan tranquila como si estuviese dando el reporte del clima. -Arya Stark fue rescatada del ataque a Castle Black y el escuadrón del rey Viserys. Cersei Lannister pagó una cuantiosa cantidad por su rescate tan pronto se enteró de lo que planeaba el consejo de guerra Valyrio.

Toda esa información Danny tuvo que procesarla de golpe y concentrarse sólo en lo verdaderamente importante para ella.

-¿Cómo fue que ella lo supo?

-Illiryo servía como doble agente, al igual que ser Gregor el cual era el guardaespaldas del primero. Los lannister siempre pagan sus deudas después de todo y Cersei Lanister tenía una deuda de sangre con la princesa Stark.

Aquello olía a traición incluso si lo dicho declaraba lo contrario.

-¿Por qué no ha informado entonces del paradero de la princesa?

-Porque la misma no deseaba ser encontrada.

Afonía.

"No seré rey a menos que Arya sea mi reina"

Si aquello era cierto, podría traer a Jae de regreso, pensó. -¿Dónde se encuentra ahora?

-En Essos, pero se encuentra bajo la protección de la Casa de Blanco y Negro; estoy segura que su alteza entiende las implicaciones que conlleva esto.

Danny gruñó internamente, no había forma de que pudiese usar la información a su favor.

-Por supuesto. -Contestó apretando los dientes. Luego respiró profundamente para calmarse, "lo siento, Jae" -Arya Stark no debe ser encontrada. Yo, Daenerys Stormborn de la casa Targaryen juro mantener el secreto y ayudar a la Casa de Blanco y Negro ha mantener a la princesa a salvo. A cambio, los hombres sin rostro no podrán tocarme a mí ni a ninguno de mis descendientes sin importar las peticiones que se hagan al dios de los muchos rostros.

-Sabia decisión su alteza.

...

Incluso cuando Daenerys deseaba que su sobrino regresase y se hiciese cargo del trono en persona y no sólo a la distancia, que estuviese allí de menos para ayudarla, Danny sabía la importancia de tener una protección de la casa de Blanco y Negro, en su balanza Jon ya no tenía tanto peso. Pero el hecho de saber un secreto que podría darle todo la tentaba constantemente, especialmente tras el resultado del ataque en Bravos y lo que éste había provocado de nueva cuenta en la psique de su sobrino.

El rey Rob se había encargado de informarle sobre la situación del muchacho y la relación que había establecido con un miembro del pueblo libre. Daenerys había gritado tras recibir aquél telegrama. Jorah no paraba de reír internamente, su sonrisa y el brillo en sus ojos las únicas evidencias de lo que pensaba sobre el asunto, mientras que Varys se lamentaba de la decisión del príncipe e intentaba vanamente de tranquilizar a la princesa.

Sobra decir que Danny había zarpado rumbo al Norte intentando evitar aquella unión, pero sin éxito.

-¿Por qué Jon?

-Por honor.

-¡No te burles de mí!

-No lo hago. Sólo te estoy dando la razón legal que me pediste para poder permanecer en el Norte, por encima de mi trama de fingir ser un príncipe rehén.

Danny apretó los puños, molesta ante el cinismo de Jon, quien ahora había perdido el apelativo cariñoso que antes le dedicaba.

-Ni siquiera amas a ésta chica -retó, diciendo por fin lo que realmente le molestaba.

Jon sonrió contrito.

-Una vez alguien me dijo que era todo cuestión de tener aliados.

-Sí, pero debes escoger a los más fuertes Jon.

-Entonces, creo que tomé la decisión correcta.

Daenerys no se quedó para presenciar la boda, aquella improntu reunión se terminó quizá antes de que empezara. Tuvo la suerte de que Rob Stark fuese alguien comprensivo y de que opinara lo mismo que ella sobre el asunto, la dejó ir sin cuestionarla, sin considerar aquella visita una invasión ni su partida repentina una grosería.

"El mundo ya estaba bastante loco sin tanto protocolo", solía decir él y Danny pensó que era el hombre más sabio que había conocido jamás, al menos por ese momento.


El tiempo pasó y con él, Daenerys probó que había estado en lo cierto. Aunque le daba algo de crédito a la salvaje (cuyo nombre nunca se interesó en aprender) por haber logrado durar con aquella farsa durante un año y lograr de menos el que su sobrino se mantuviese cuerdo, lejos del recuerdo de Arya; Danny creía que hubiese sido mejor decirle la verdad a Jon desde un inicio. Así quizá al menos él hubiese estado persiguiendo a ése fantasma en tierra Valyria y quizá hasta lo hubiese encontrado.

Y también, hubiese evitado aquél episodio vergonzoso en el que su sobrino había intentado quitarse la vida. Finalmente, tras su recuperación, había conseguido convencerlo de que regresara a Valyria y que, si bien no tomaba el trono, rigiera con ella mientras se terminaba de decidir el destino de su nación. La guerra sangrienta, la guerra en campo abierto había terminado; pero la guerra diplomática seguía en pie y su gente aún seguía dividida.

No la reconocerían a ella, sólo a Jon.

-Danny, '¿todo bien?

La aludida miró a su más fiel consejero y el corazón se le oprimió en el pecho. ¡Cuántos secretos había compartido con él! ¡Y cuántos más seguían sin decirse! Por eso estaba ahí, ella lo había hecho llamar a su alcoba pues era el único lugar que consideraba seguro entonces.

-Ser Jorah, mi amigo más cercano, necesito un consejo para el que no puedo hablar o podría perder uno de los mejores acuerdos de protección jamás hechos.

-Con el debido respeto su alteza, no creo que Daenerys Stormborn de la Casa Targaryen necesite protección.

Aquello tocó una cuerda en el centro de la Targaryen, porque llevaba razón y evidenciaba que tenía miedo.

-Supongo que tienes razón. Quizá sólo deba dejar unas cuantas pistas, jugar con las reglas. -Sopesó para sí, y le sonrió al hombre que la veía con preocupación. -No temas mi buen amigo, elegiré bien.

Debía arriesgarse. Por una vez, consideraría los sentimientos de su sobrino y los suyos propios primero antes que a su deber; porque una parte de ella no había regresado de los campos abiertos de los Dothraki.

...

Finalmente el día del arribo llegó. Daenerys y su escolta, al igual que sus nobles principales de la corte, aguardaban en el puerto bravossi. Se quedarían allí una semana antes de partir hacia Lys, la nueva capital de Valyria. La princesa abrió los brazos para recibir al príncipe prometido.

-Bienvenido de regreso sobrino

Por una vez, desde hacía casi siete años, Jon no le negó el abrazo y le respondió con el mismo sentimiento de añoranza. Danny sintió que una parte de su hogar había vuelto a ella, esta vez para quedarse.

-Jamás pensé que me recibirías de esta forma -dijo él.

Se separaron y se miraron a los ojos, ella revisando su complexión, queriendo asegurarse de su estabilidad y salud.

-Te ves ansioso.

Jon dejó salir el aire que había estado reteniendo sin saberlo.

-Es el hecho de estar de vuelta, supongo.

-¿Seguro que es todo?

-Sí... Y también tener que lidiar con los lores. -Recalcó, ganándose una sonrisa por parte de ella. -El futuro de nuestra gente depende de este encuentro.

-Con más razón debemos de mostrar un frente unido.

Diferentes líderes de Westeros y Essos (principalmente los involucrados en el conflicto) asistirían a la Cumbre de Naciones que se llevaría acabo en la nueva capital Targaryen, Lys. Aquel encuentro se había retrasado cerca del año debido al holocausto de la bomba atómica; pero ya había llegado el momento de hacer el juicio de los declarados enemigos de los aliados y decidir el pago por todos los percances durante los cinco años que duró la guerra.

Fue un mes tenso, entre dichos y diretes. Discuciones y enfrentamientos legales, incluso uno que otro encuentro que terminó en los golpes. La mayoría de las naciones se encontraban en bancarrota, las que permanecían de pie no podían hacerse cargo del resto y todas necesitaban arreglos internos. Se hicieron acuerdos ecológicos y sociales además, para intentar fomentar las buenas relaciones entre las naciones de nuevo. Se reprendió con severidad a los conservadores que seguían a Viserys y a los amos de Mereen y todos los políticos exiliados que habían buscado resguardo en las ciudades libres. El territorio Valyrio se redujo aún más de haber perdido la capital, pero era inevitable.

Daenerys había sentido todo aquello como una derrota. Y se había escabullido del palacio una vez la Cumbre finalmente concluyó tras 42 tortuosos días de juicio y reuniones. Ya sólo quedaba el conflicto interno, el proyecto de Jon de querer fundar una democracia en Valyria. La rubia sentía ganas de llorar, todo era tan diferente de como había esperado que terminara todo.

-Lo siento.

Fue así que no vió por dónde iba y terminó golpeando a una chica, tan fuerte que ambas terminaron en el suelo. Su víctima se levantó primero y le ofreció una mano para levantarse.

-Descuida fue mi error... ¡¿Cat?!

-¡Por los dioses, su alteza Daenerys!

Aquella coincidencia del destino la hizo tragar en seco, no esperaba volver a encontrarse con ella y volver a ser presa de esos ojos grises que en principio la habían cautivado hasta la médula. Dejó que la misma la ayudase a levantarse y se rió intentando desprenderse del sentimiento de sorpresa que tenía.

-No es necesario, a decir verdad estoy de incógnito.

La castaña sonrió.

-Ya somos dos. -Confesó.

Danny le miró perpleja. Cat se veía como cualquier otra civil de clase media, con un vestido liso tan clásico de los 40's, con botones al frente y color opaco, un par de guantes y unos botines industriales.

-Pensé que habías abandonado tu puesto.

Cat suspiró sin dejar de sonreír.

-Lo hice. Es sólo que... algunos hábitos nunca mueren.

-Te ves bien. Después del accidente, no volví a saber de ti, la prodigio de la Casa de Blanco y Negro.

-Su alteza haría bien en no hablar tan alto. -Le apremió con algo entre miedo y amenaza en sus orbes grises.

Danny se golpeó mentalmente y luego intentó cambiar el tema.

-Por supuesto... ¿Vives aquí en Lys?

Cat sacudió los hombros restandole importancia.

-Es la nueva capital. -Dijo a modo de respuesta, sin negar o asentir a la pregunta. "Chica inteligente", pensó Daenerys.

-Cierto. Disculpa, tengo muchas cosas en mente.

Cat asintió comprensiva.

Se retiraron ambas a una plaza escondida entre edificios altos, que tenía una fuente en el medio y se sentaron en el borde de ésta. Danny y Cat habían mantenido correspondencia tras conocerse, pues su voto de silencio le concedía protección por parte de la Casa de Blanco y Negro y la misma le informaba al instante de todos los que llegaban con el deseo de matarla a ella y a su gente, y así Danny podía acabar con ellos personalmente. Pero tras el incidente en Bravoss, la rubia no había vuelto a saber de la agente; Varys le había dicho que la herida que había recibido no le permitiría seguir trabajando como agente de campo y le informó que la misma se había retirado, pero no le había dicho a dónde.

Estuvieron platicando por un largo rato hasta que los temas de conversación se terminaron. Y Cat se animó entonces a hablar de algo que Danny no se esperaba en lo absoluto viniendo de ella.

-Su alteza, sé que tras firmar el Pacto de Continentes la casa Targaryen ofrecerá un baile al pueblo y uno privado para la nobleza de Westeros. -Danny asintió mirándole confusa. -Si no es una impertinencia de mi parte, ¿habría manera de que se permitiera asistir a éste último?

-¿Por qué querrías asistir? -le miró confundida sin ser grosera.

La morena suspiró.

-Abandonar el puesto implicó renunciar a muchas concesiones, incluido el derecho de ver a mis antiguos compañeros. Y hay uno al que deseo ver con fuerza.

La rubia sonrió, podía entender el mensaje oculto tras aquellas palabras. Quienquiera que fuese el hombre, era especial para ella. La Targaryen no dudaba que su amiga tenía un interés personal en dicha persona, uno que quizá hablase de amor. Y bien sabía el mundo que hacían falta los sueños en un mundo post-guerra.

-¿Qué nombre deberé poner en la lista?

-Arry Tully.

Danny enarcó una ceja.

-Un nombre gracioso. -Quiso bromear, pero Cat la miró con súplica.

-Por favor, su alteza.

Entonces la miró a detalle. La joven se veía hasta cierto punto desesperada, quizá el interés por ver a su antiguo compañero fuese diferente o quizá sí fuera el que ella pensaba y el amor que sentía era demasiado fuerte.

-Es raro verte tan dócil. -Comentó, pero Cat fiel a esa descripción se quedó sin decir palabra. Al final Danny asintió. -Pondré el nombre en la lista.

-Muchas gracias, su alteza.

...

Tres días después, el castillo y la ciudad entera estaba frenética envuelta en los preparativos de la ceremonia oficial del fin de los conflictos. Tras su encuentro con Cat, Daenerys había sopesado una vez cuáles eran sus sentimientos y expectaciones para el futuro. Ya era muy tarde para tratar de encontrar a la princesa Stark perdida, la casa de Blanco y Negro le había confesado que la misma había abandonado a los hombres sin rostro. Por otro lado, estaba consciente de que dadas las condiciones en las que se encontraba el mundo y lo que se decía sobre la posible condición mental de la princesa, quizá fuera mejor el que permaneciese oculta.

Pero ya fuera uno o lo otro, la Targaryen sabía que si su nación no la reconocería como la heredera al trono y si el pueblo mismo estaba dispuesto a seguir a Jon (ya fuera como rey o como gobernante de una nación demócrata), no había realmente lugar para ella en la nueva Valyria. Y aún si lo hubiera, ya no estaba segura de querer permanecer ahí.

Fue así que aquella noche, dos días antes del Baile Blanco, Danny se encontró yendo a la habitación de su sobrino, como habían hecho cuando eran niños.

-Jon, ¿puedo pasar? -preguntó en el umbral de la puerta entreabierta.

-Claro -contestó él e hizo espacio para que ella se acomodara.

Sólo entonces Danny se percató de que su sobrino había estado mirando viejos videos con las memorias plasmadas de su tiempo en el Norte.

-Estaba algo nostálgico -explicó el con una sonrisa un tanto abochornada.

-No, está bien, soy yo quien llegó sin aviso. -Le dijo tranquila, feliz por primera vez de descubrir lo que años atrás se había negado a que él le compartiera. -¿Puedo?

-Claro.

Danny se sentó con él a ver el video, era la boda de Sansa Stark con Theon Greyjoy. El Norte se veía como un lugar de ensueño,sacado de un cuento de hadas en Invierno; casi podía sentir el frío. Tras la ceremonia la imagen cambiaba a la sala de banquetes, donde Danny pudo ver cómo era una fiesta en el país norteño y ver las diferencias de su gente con la suya propia. Entendía porqué Jon se había enamorado de aquél país si de verdad todos eran tan cálidos como se reflejaban en la película.

Mas el aliento se le retuvo un instante en el pecho...

Cuando la cámara enfocó a una de las chicas del grupo de princesas que bailaban en el centro.

-¿Es ésa...?

-Arya -Confirmó él, la sonrisa le llenaba todo el rostro. -Olvidaba que no la habías visto como yo. Aunque hace años de estos videos.

Un torbellino de recuerdos inundaron la mente de la rubia.

"Porque no desea ser encontrada"

"Cersei Lannister pagó por su rescate."

"Sabia decisión su alteza"

"Hay alguien a quien quiero ver"

-Si te soy honesto, ésta es la primera vez que los veo desde la primera vez que dejé el Norte. -Rió por lo bajo, sintiéndose avergonzado. Pero Danny no podía apartar la mirada de la pantalla, más específicamente de aquella niña que bailaba y reía tan llena de vida y cuyos ojos apostaba eran tan grises como los de alguien que conocía. Daenerys Targaryen tomó una decisión justo en ése momento.

-Jon.

-¿Nn?

-Voy a abdicar al trono en favor tuyo.

Afonía.

Él le miró perplejo y luego detuvo la cinta, dejando sin quererlo la imagen pausada en el rostro de la princesa perdida.

-Danny, hablamos de esto...

-No, Jon, no entiendes. -Le cortó. -Voy a regresar al khalassar -Los ojos de él se abrieron en perplejidad. Ella le sonrió contrita. -Es parte de las alianzas que se necesitan para hacer prosperar de nuevo a Valyria. Es mi forma de ayudarte. Y mucho me temo que Drogo no es del tipo que le guste ser rey, él es un khal... y yo soy su khalessi.

Jon la miró a detalle.

-Lo amas, ¿no es así?

-Sí. Más incluso de lo que te amé a ti. -Confesó.

-Ya es algo.

-Me temo que entonces no podrás saltarte el baile blanco.

Jon gruñó internamente.

-Lo harás oficial entonces.

-Debes estar ahí para presidirme, lo sabes.

-No me molesta tanto ir. Me molesta tener que quedarme a toda la ceremonia.

-Jon. -Insistió.

-Lo siento -se disculpó rendido.

Danny sabía que Jon iba decidido a hacerse cargo de su nación por mucho que dijera que no quería el trono. No iba a abandonar a su gente como bien había dicho en un principio y parecía que su duelo finalmente estaba por concluir...

Lo que la llevó al siguiente punto.

-Hace un año y medio conocí a una joven. -Comenzó, atrayendo de nueva cuenta la atención de él, especialmente al ver la seriedad con la que se expresaba. -Se llamaba Cat de los Canales o así se hacía llamar. Era una doble espía.

-¿Era?

-No estoy segura cómo funcionan las líneas de espionaje de Varys, lo que sí sé es que abandonó la organización tras sufrir un accidente en medio de un trabajo.

La confusión de Jon sólo creció, ¿por qué le contaba aquello?

-¿Eras cercana a ella?

-No en realidad, pero me cautivó bastante. Sus ojos lo hicieron al menos... -Danny sonrió, segura de la reacción que él tendría. -Grises. -Soltó de golpe, disfrutando con la expresión perpleja y conmovida en el rostro de su sobrino. Aquello la animó a seguir. -Grises como una tormenta en medio del océano. Tan parecidos a los tuyos pero, mucho, mucho más vivos y su rostro...! Era como si una loba me estuviera mirando.

Silencio.

El ambiente se había tensado. Jon tragó saliva con dificultad y se negó a mirarla de frente. Ella ya esperaba aquél comportamiento, él estaba intentando no volver a esperanzarse como un tonto y encima evidenciarse en el proceso. Pero la princesa sabía que aquello era un imposible para él mientras siguiese amando a la Stark.

-¿Dónde dices que sufrió el accidente?

-En Bravoss, -Soltó sin más, haciendo que él se sobresaltase de golpe. -Durante el tiroteo de la plaza de los esclavos.

Por fin Jon le miró directamente, los labios separados, su expresión ligeramente asustada.

-Muchos salieron heridos por las balas perdidas, como ya bien sabes. Aunque el incidente no se mencionó públicamente, debido a la implicación de un grupo de inteligencia secreta proveniente del Norte.-Suspiró, mirando de nuevo la imagen congelada en el proyector. -No volví a saber de ella, salvo que abandonaba su puesto de espía y que su hermana se haría cargo de ella, pero... Es gracioso, cómo puedes encontrarte en el mundo personas tan parecidas a otras, incluso si no tienen relación alguna.

-¿Por qué me dices esto?

Jon se veía molesto, descolocado era más acertado; quedaba claro que el muchacho se estaba preguntando si ella estaría burlándose de él. Pero Daenerys nunca sería tan cruel. No con él al menos. Fui directa y honesta.

-Porque tu Arya se parece mucho a mi Cat.

Danny casi pudo sentir el dolor en el pecho de su sobrino, una esperanza ciega sin duda y un lamento por no querer volver a ser herido que al mismo tiempo era consciente de que se dejaría herir con soñar con que fuese posible.

-Es una pena lo que le pasó a la princesa Stark, -continuó, -me apena tanto al ver estos recuerdos que me dan ganas de visitar a Cat.

-¿Visitarla? -Él la miró aún más descolocado y Danny sintió pena por él.

¿Había ella amado así a Drogo?

-Me encontré con ella hace un par de días, aquí en Lys. Aunque intercambiamos apenas un par de palabras no fue nada de importancia y para serte sincera no sé si siga aquí, pero creo que me gustará volver a verla, me gustaría que la conocieras... Es tarde, será mejor que me retire. -Se levantó y fue hacia la puerta. -Un último favor Jon... esta conversación nunca ocurrió.

Estaba por salir cuando se volvió de golpe.

-Ah, y no olvides asistir al baile blanco. -Le ordenó. -Puede que Cat también asista y de verdad me gustaría que la conocieras.

Tras un par de segundos, Danny fue capaz de presenciar una especie de magia; Jon se recompuso entonces y se le veía incluso hasta más alto.

-Ahí estaré.

...

Pero Daenerys no se quedó a que terminara el baile. Tan pronto se hizo público el anuncio de que renunciaba al trono en favor de su sobrino, se retiró del lugar cual Cenicienta. Jorah había preparado el coche y la escolta que la acompañaría en su viaje. Misandei la recibió tan pronto salió del país.

-Khal Drogo la espera, su alteza.

-Gracias Misandei

Su corazón se sentía libre, la adrenalina corría por sus venas y no podía esperar a llegar a los prados de los Dothraki.

"Luna de mi vida".

-Mi sol y mis estrellas -susurró para sí.

-Finalmente será reina. -Le dijo la morena con una sonrisa.

Pero Danny negó sonriendo.

-No. No una reina. Una Khalessi.


A/N: Sé que muchos esperaban que siguiera con Sam en lugar de Danny, pero ya ven que soy poquitito malévola y medio loca al igual que el orden cronológico de esta historia y su narrativa xD Por otro lado, lamento mucho el que el capítulo fuese mucho más corto que los anteriores, pero la participación de Daenerys, aunque significativa, no tiene cávida para cuando nuestros héroes se reencuentras. En sí, es su partida lo que propiciará el que ambos se vean, pero no diré más.

Los comentarios se aprecian ampliamente, pues en su mayoría motivan a seguir escribiendo y a que la decidia no le gane a la inspiración, jojojo.