Quiero agradecer a KattytoNebel y a todos los que mandaron kudos desde la publicación en Ao3. No sé cómo lo hicieron, la verdad. Si bien esta historia no estaba -ni estará, lo prometo- en hiatus (pues sé bien el término y cómo pretendo llegar), consiguieron el de a poco ayudarme a inspirarme y decidir el siguiente personaje a tomar acción en esta narrativa.
Esperemos que el resultado final no decepcione y que los hilos se sigan entrelazando para eliminar dudas.
Con éste ya sólo faltan 8.
FADED
TYRION
Durante mucho tiempo Tyrion tuvo que luchar con uñas y dientes para hacerse reconocer, no sólo ante su familia sino también ante su entera nación y ya no digamos el resto del mundo. Con la bendición de su madre había conseguido salvar la vida y el reconocimiento de su padre, a pesar de ser un enano. Siempre fue listo, mucho más que el resto, incluidos adultos y ancianos; así que en algún punto se le comenzó a tratar como un genio y alguien de una sabiduría inconmesurable.
No había sido una sorpresa entonces, el que él se quedase con la corona de Casterly Rock, excepto quizá para Jamie, lo cual había detonado una guerra interna que pronto terminó afectando un segundo reino. El de su hermana, Cesei.
-No. -Contestó el enano por enésima vez, comenzando a cansarse de aquella disputa.
-Piensa en los beneficios. -Refutó el muchacho frente a sí, que no era otro más que su sobrino, Gendry.
-No. -Repitió, tomándose la libertad de servirse más vino, siempre era más productivo con una copa en la mano, se dijo.
-Sería evitar un segundo conflicto. Uno interno, además. -Explicó el moreno, evidentemente desesperado.
-No. -Volvió a sentenciar.
Sin argumentos, el chico finalmente perdió la paciencia.
-No puedes ser tan inconsciente. -Reclamó.
Tyrion rió por lo bajo, mientras Cersei se sobaba las sienes en un claro gesto de irritación. La ingenuidad e inmadurez de su sobrino era increíble, aún apesar de todo lo que había vivido y sufrido en la Gran Guerra. Y quizá ahí radicaba el problema.
-Me estás pidiendo a mi que interceda por una unión que sólo me hará perder apoyo -refutó el Baratheon.
Esta vez, el Lannister estalló en carcajadas, mirando y señalándolo entre risas. Grendry se cruzó de brazos, un claro acto defensivo ante su inminente derrota.
-Claramente debes estar confundido -dijo al fin, tras recuperar el aliento -si crees que ahora tienes si quiera alguien respaldándote que no seas tú mismo.
-Estás siendo injusto -gruñó el menor.
Tyrion contuvo las ganas de volver a reír.
-Oh, por el contrario, su majestad, creo que estoy siendo algo más que justo, benévolo se me viene a la mente. -Se burló.
Internamente el chico sabía que su tío estaba en lo correcto. La guerra civil, si bien un conflicto frío y no violento, apenas y había conseguido terminar en un acuerdo entre las facciones que peleaban. La captura del hombre sin rostro y su confesión frente al consejo habían sido suficientes para descubrir el plan de Jamie Lannister y finalmente ponerlo tras las rejas. En ese mismo momento esperaba su condena.
Ello había llevado a revelar secretos de la familia, que no habían sido del todo un misterio. La violación de Cersei previo a la noche de bodas, la sangre sucia que había sido su difunto hermano Jofrey, las infidelidades de su padre Rob, las perversiones de su tío Renley... Quedaba claro que la monarquía iba en descenso, y que, lo único que lo salvaba era que tenía más sangre Baratheon que Lannister, y que su tío Stannis tenía las palabras Lealtad y Honor tatuadas en la sangre, negando los aclamos de su facción de tomar el trono y respaldar en su lugar el derecho de su sobrino.
Pero el terreno seguía siendo incierto. Se necesitaba de una revolución dentro de la realeza para poder aplacar al pueblo. Fue Cersei quien trató de hacerle entender entonces lo precario de la situación.
-Gendry, debes admitir que Tyrion está en lo correcto. -Le dijo. -Incluso Myrcella mostró más determinación.
El moreno se desesperó.
-Myrcella no tuvo opción -le recordó a su madre. Quedarse en Storm Lands habría representado la muerte, incluso su madre no había vuelto al castillo y permanecía en zona neutral desde el final de la guerra. -Aunque me pese es una mujer, debía hacer lo que se esperaba de ella.
-Quizá -aceptó su madre-, pero es una reina ahora, una que gobierna con poder absoluto sobre su nueva nación, algo que tú, hijo mío, no tienes. -Concluyó, aquello había sido una clara bofetada que el chico no tuvo cómo contestar. -Sería una buena forma de asegurar la paz entre ambas naciones, evitar un posible levantamiento. Piensa en tu hermana
-Además es una hermosa mujer. -Aportó Tyrion, recordando las facciones de la princesa Dorniana que había visto en las fotografías del expediente de la misma. -Más de lo que podrías merecer dado la situación en la que te encuentras -acusó.
Cersei gruñó para sí, evidentemente irritada de los deseos de su hermano de picar al joven rey.
-No van a enterarse. -Refutó Gendry.
-Eres aún más estúpido de lo que pensé si de verdad crees eso. -Contestó Tyrion -¿O has olvidado las palabras del rey Rob?
Habían estado tan cerca de convertirse en enemigos, que Tyrion casi asesina a su propio sobrino del puro coraje. Lo único que los había "salvado" era el que Sansa había estado involucrada igualmente en ocultar a su hermana tras su regreso de Bravos. Rob había tenido el derecho a saber de que su hermana no estaba bien, ni muchos menos viviendo su nueva vida en Bravos como la había visto la última vez, Jon había tenido derecho a saber que la joven a la que había reclamado como esposa seguía con vida y tan cerca de él. El Lannister apenas y había sido capaz de entender las razones detrás de tal capricho. Porque había sido un capricho.
-Tiene razón. -Dijo Cersei, tan pronto notó la intención de su hijo de negar las palabras de Tyrion.
-Estoy en deuda, es lo que quieres decir.
-Más como que estás evitando una condena -contestó su tío.
Tras la fuga de Arry de la casa de retiro, y la persecusión que el maestre Sam había hecho, sumado a la carta dejada al rey Rob y a un par de oídos dentro del palacio; sus interacciones con la que se rumoraba era la princesa perdida, se habían convertido en el chisme más fuerte entre la aristocracia, y más de alguno pretendía un movimiento político usando a la princesa Stark como estandarte.
Algo que desde luego, no se podía permitir. Y menos aún, si aquello llevaba a que se descubriese la verdad sobre la desaparición de la misma, en especial tras el terrible acto de la bomba atómica. Admitir que aliados eran en realidad enemigos, incluso si no era del todo cierto, auguraría un desastre interno de proporciones mayúsculas. Lo que la gente menos quería era otra guerra.
-¿De qué manera esta unión puede ayudarla? -Inquirió Gendry.
-En la medida en la que pueda aplacar los rumores de su envolvimiento contigo -contestó Tyrion.
-No la forcé -refutó al instante.
-A nadie le importa. -Respondió el rubio, sacudiendo los hombros. -Menos aún el que haya sido ella quien te usó a ti. -Gendry tuvo la decencia de verse avergonzado. -Y por tu bien, más vale que aquello no se sepa. No querrás lidiar con un targaryen encolerizado -advirtió, haciendo alusión al héroe de guerra, Jahaerys J. Targaryen.
El morneo lo sabía lo mismo que le enrabietaba, iba a contestar pero su madre le detuvo.
-Gendry. Es suficiente.
El aludido hizo como se le dijo. No habría opción, debía casarse con Ariadne y esperar que su unión fuese suficiente para aplacar la ansiedad de su pueblo. Especialmente con la Asamblea de Naciones a la vuelta de la esquina. Aquél sueño de crear un lazo entre naciones para evitar este tipo de conflictos.
-¿Qué hay de la Asamblea?
-No irás, por supuesto. -Le dijo Tyrion, volviendo a servir su copa. -Un recién coronado rey debe esperar al menos dos años para encargarse de deberes fuera de su país. Un recorrido por sus propios territorios viene primero.
-¿Irás tú entonces?
El rubio asintió.
-Con tu madre. Los dioses saben que tiene explicaciones que dar al príncipe targaryen -señaló, Cersei agachó la mirada, contrita.
-¿Cómo puedes estar seguro de que tomará la corona? -Cuestionó, refiriéndose a Jon. Este último había sido claro en desear todo menos un trono.
-Porque Daenerys ha probado ser una conquistadora. -Contestó el Lannister sonriendo. -El trono valyrio le resulta aburrido ahora. Y el único por el que puede abdicar es su sobrino, o de otro modo se arriesgaría a otro conflicto interno.
Gendry había conocido a Daenerys, aunque por un corto tiempo, había sido suficiente para determinar el carácter de ésta. Era una mujer que no sentía necesidad de esconder nada, la clásica persona que se sabe ganadora antes de que empiece incluso el juego.
Peligrosa.
Alguien que difícilmente podría permanecer quieta.
-Jahaerys busca una democracia además... -Continuó Tyrion. -Y él mismo sabe que no puede generar el cambio desde fuera. Créeme cuando te digo que con o sin Arya Stark, tomará el trono -Sentenció.
Y desde luego, que tuvo razón.
No hay tal cosa como mala suerte y buena suerte. O al menos eso era lo que siempre había creído Tyrion. Incluso si había circunstancias que no podía controlar, pensar que todo dependía del azar resultaba un absurdo para él dada su condición de enano. Si él creyera en "Lady Luck", tendría que asumir que él había sido siempre repudiado por ésta, incluso desde antes de nacer. Afortunadamente su madre había sobrevivido al parto, y debido al amor que su padre le profesaba a la misma, Tyrion había podido sobrevivir como un Lannister sin ser ignorado por su propia familia.
Y él estaba convencido que había sido dado a sus propias habilidades y su desempeño en los asuntos familiares que, al morir su padre, él había quedado como el heredero de la casa Lannister y no su hermano Jaime. E incluso si había evitado la tragedia y el escándalo sobre sí mismo, tan poco era que hubiese logrado eregir su propia vida. Llevar las riendas de una nación era desgastante y esclavista. A veces ni el vino era suficiente.
Por eso era que siempre había admirado y quizá hasta envidiado, a los reyes del Norte y su aparente facilidad para estar en paz con su pueblo. Incluso la misma Lyanna, a pesar del escándalo de su matrimonio, había conseguido cambiar al príncipe targaryen, Rhaegar en un idealista. El rey enano recordaba su encuentro con el hijo de ambos, la primera vez que lo conoció había sido en mar bravosi, cuando el triunfo de Daenerys había asegurado puerto seguro para los reyes de Westeros si tan solo para una pequeña asamblea.
Aquella vez, Jon había sido llamado a su flota, una pequeña base naval en medio del océano. Bronn y Beric habían estado con él entonces, más un sirviente que se encargó de atenderlos entonces, un error que tiempo después lamentó.
-Así que tú eres Jon Snow -Le había dicho tan pronto el príncipe se había hecho presente, Bronn y Beric rieron con él, sentados al otro extremo de la amplia sala. -Descuida, no estoy intentando insultarte -le aseguró al instante siguiente, tras notar la ansiedad en el joven.
Jon no le dió importancia y se sentó donde el rubio le indicó. El sirviente llenó su copa y el joven bebió en pequeños tragos, todavía inseguro, mientras Tyrion le analizaba. Había escuchado tanto de él, pero a sus ojos era sólo un niño. Uno al menos, que entendía el peso de sus obligaciones, por lo que Tyrion esperaba que el asunto que debía tratar con él fuese sencillo.
-Me resulta fascinante que un chico tan joven pueda tener tan fuertes ideales -señaló.
Jon sonrió con humildad.
-No veo lo fascinante en tener un objetivo de vida.
Tyrion sonrió divertido, la juventud a veces era fascinante por su ignorancia disfrazada de ingenuidad.
-Lo fascinante radica en lo realista de tus ilusiones. -Le dijo, los ideales del chico de crear una democracia no eran secreto a esas alturas, y todos al menos del otro lado del océano parecían querer respaldarle. -Sin duda no has sido protegido del mundo y eso es un punto a tu favor. Aunque pudiera interpretarse como mala suerte, en realidad es una ventaja... si se ve desde luego bajo la correcta perspectiva. -El hombre notó entonces el silencio del chico, y cómo éste le analizaba con nuevos ojos. -¿Te he asombrado a ti también? ¿Esperabas algo diferente del rey enano?
Jon se abochornó.
-No. -Contestó al instante, y Tyrion se maravillo de lo sincero que era. -Nunca vería a nadie por menos de lo que es.
-Hmm -sopesó. -¿Y qué soy para ti Jon Snow? -Inquirió, al fondo Bronn y Beric rieron, alegando que ésa era la pregunta con trampa.
El joven le miró un instante antes de responder.
-Un hombre sabio.
Tyrion sonrió complacido, Bronn y Beric rieron aún más con cierta incredulidad.
-Y tú aún más sabio por dar esa respuesta -dijo Beric, brindando a su salud.
Jon se veía confundido.
-¿Puede alguien responder diferente de lo que se tiene en frente?
-No todos se salvan de la estupidez, muchacho. -Le advirtió el enano todavía sonriendo complacido, era el momento de ponerse manos a la obra. -Ahora bien, estás aquí para discutir una posible unión.
-Como le expliqué a Lord Stannis -respondió Jon interrumpiéndolo-, yo ya estoy comprometido.
-Con la princesa Stark, sino mal recuerdo. -Asintió. -Una niña
-Es más que una niña. -Refutó con fuerza volviéndolo a interrumpir.
El silencio se hizo entonces en la sala, cuatro pares de ojos mirando atentos al príncipe Targaryen.
"¿Podría ser?", pensó para sí el rubio. -Un tema delicado, según veo. -Dijo al fin, "y un chico testarudo además", se dijo. -¿Pero has pensado en los beneficios? Podríamos terminar la guerra antes.
-Sin importar las ventajas, no tomaré otra esposa -Sentenció.
Había habido un duelo de miradas entonces, Tyrion recordaba. Le había llevado un instante entender las palabras del muchacho y su renuencia a escuchar nada de lo que tuviese que decir en ése respecto, al grado de ni siquiera permitirle hablar.
-Con el debido respeto príncipe, suena como si ya os hubieses casado. -Había acusado, deseando y repitiéndose en la mente que aquello era imposible. Pero Jon no lo había negado, ni tampoco había desviado la mirada para lucir contrito o avergonzado... por el contrario se le veía firme y decidido, quizás hasta ofendido. -Ya veo. -Contestó tras entender. -Presumo que nadie más lo sabe.
-Fue nuestro último encuentro -dijo Jon a modo de respuesta.
-Tengo que decir que estoy anonadado. -Confesó entonces, sabiendo que sus compañeros sentían algo parecido si su silencio y sus constantes miradas furtivas significaban algo. -Tú padre había mostrado la misma fascinación por una joven Stark, al grado incluso de romper un compromiso previo. Pero aún si pudiera pensarse la misma situación, en tu caso te niegas a romperlo.
-No veo la forma en la que pudiera hacerlo, incluso si nadie más fuera de esta sala lo sabe. -Dijo Jon con la misma convicción. -No hay forma de que pueda romper mi juramento.
-Sólo con la muerte -soltó Bronn.
Mutismo.
Luego Jon, con una intensa mirada púrpura, respondió.
-Incluso si ella... -Se interrumpió, incapaz de decir la palabra "muerta". -No tomaré otra esposa.
...
Entonces había sido su culpa, se recordó a su pesar el enano, el no haber asegurado el silencio de aquél sirviente, que había resultado ser un espía; el mismo que llevaría la noticia a Viserys de la novia de su sobrino.
¡Cuán diferentes habrían sido las cosas de haber previsto aquél infortunio!
...
En aquél entonces, el príncipe Targaryen había parecido tan resoluto que Tyrion le había creído sin una pizca de duda. Cuál había sido su sorpresa al descubrir después las futuras nupcias del mismo joven que jurara no volver a tomar una esposa, con una salvaje del norte, ni siquiera era la princesa Val. Aunque quizá la respuesta hubiese estado en ese último dato, Tyrion no podía entenderlo.
-¿Por qué me preguntas a mí? -Le había preguntado Gendry con molestia entonces.
Tyrion no sabía aún de que cuando dicho evento ocurrió, Arya vivía una doble vida en Bravos, y que tanto su sobrino como su hermana tenían que ver en el asunto.
-Porque estuviste ahí. Tú deberías poder hallarle más sentido a esta ridícula obra.
El Lannister no podía concebir que el príncipe Targaryen no había sido sincero cuando juró no tomar a ninguna otra mujer como esposa. Gendry por su parte sonrió complacido.
-Es bueno ver que por fin te gano en algo tío -dijo.
El aludido no perdió la paciencia.
-Estaré dispuesto a aceptar mi negligencia si tienes la cortesía de explicarlo.
Su sobrino suspiró.
-Sólo te diré que si Jon no se casa tendrá que volver a Valyria con Daenerys.
Aquello increíblemente le daba sentido a aquél chiste. "Se está atando al Norte, para seguir buscando a Arya." Entendió.
-No te preocupes -Gendry le sacó de sus pensamientos, montando al caballo dispuesto a partir en su habitual carrera; tras su recuperación era el único deporte que su pierna podía tolerar-, no es un matrimonio de verdad de igual manera.
-¿A qué te refieres? -Tyrion le miró confuso.
Mas Gendry no respondió, se alejó al instante después negándose a decir nada más. Tyrion entendía ahora, que en aquél momento lo que su sobrino había sentido era culpa.
Arya seguía viva, Jon seguía por tanto unido a ésta, su matrimonio con Ygritte no tenía validez.
E incluso si el mismo Jon no lo sabía, había sido lo suficientemente listo como para negar una ceremonia norteña, su arreglo con Ygritte -porque había sido un arreglo- tenía más pinta de trato político que de nupcias.
Un año después, cuando la noticia del tan esperado regreso del príncipe Targaryen a la nueva Valyria invadió el mundo, Tyrion se había sentido tentado a visitar al joven futuro rey. Para entonces, Cersei había tomado refugio junto con Tommen en Casterly Rock ahora que Gendry se había coronado como rey de Stormlands, incluso si la ceremonia aún no se había llevado a cabo; y sus sospechas sobre el verdadero paradero de la princesa Stark habían comenzado a surgir tras el comportamiento de su hermana y su sobrino.
-De verdad desearía habernos reunido en condiciones diferentes -se había disculpado entonces.
Al llegar al castillo de Winterfel y haber sido dirigido a la habitación de Jon, el mismo Rob le había informado sobre la condición del príncipe dragón y el proceso de su recuperación. Había sido una sorpresa y desde luego, se le había pedido la mayor discreción.
-Está bien, supongo. -Respondió Jon, que entonces descansaba en el sillón de su antesala, en la mesa a su lado se podía observar que acababa de tomar sus medicinas... -Debo sentirme honrado de que el rey de Casterly Rock me haga una visita -dijo, invitando al hombre a sentarse.
Aquello consiguió sacarle una sonrisa a Tyrion, quien tomó asiento en el sillón a un lado de Jon.
-Lo consideré apropiado, si vuestro deseo de generar una democracia sigue en pie, aún más con la Cumbre de Naciones tan cerca de volverse una realidad. -Sonrió.
Algo que años atrás había resultado un imposible, estaba a punto de volverse realidad. El mayor logro del joven que tenía delante de sí.
-Pretendo seguir con ésta, aunque si he de ser honesto me preocupa. -Confesó el moreno. -Hay muchos huecos legales aún.
-Supongo que la monarquía seguirá durante algunos años más entonces.
-Me temo que sí. -Suspiró.
Aquella desilusión volvió a atraer el interés del Lannister.
-Nunca me dijiste por qué la aversión a la corona.
Jon hizo una mueca.
-No es que la odie... sólo creo que es imperfecta. No puedo asumir que todos mis descendientes serán buenos.
-No. Supongo que no. -Tyrion lo entendía perfectamente, el recuerdo de su encolerizado hermano le inundó el pensamiento entonces. -Si me permite una impertinencia más... ¿Por qué Arya Stark?
Finalmente Jon le regaló una sonrisa honesta.
-¿Por qué no ella?
Y así tan fácil, Jon se dedicó a narrar la historia que era sólo suya y de la loba de los Stark. Sobre su pequeño y destinado encuentro. Sobre cómo la misma Melissandre había previsto la unión entre ambos y cómo de alguna manera toda su existencia cobraba vida y adquiría sentido cada que compartía un momento con Arya.
Tyrion fue capaz de visualizar aquellos encuentros, a través de las fotos que el targaryen compartiera con él aquella tarde, las cartas, los relatos... La fascinación con la que admiraba la historia de amor de los labios del propio príncipe era una clara muestra de lo fantástico de aquella conexión.
Jon le habló sobre la fiesta de cumpleaños atrasada que Arya le organizara, cuando tan sólo Rickon además de Arya formaba parte du su "manada". La forma alegre e infantil en que Arya le había llevado a la fiesta secreta en el bosque de pinos. Uno de los momentos clave en los que el príncipe se encontró a sí mismo descubriendo de a poco la profundidad de sus sentimientos por la niña de ojos grises.
...
"Toma mis manos" Había pedido ella. "Cierra los ojos", había ordenado despues.
Jon la había seguido sin abrir los ojos ni un solo instante. La confianza que Arya había depositado en él era demasiado preciada como para mancharla pidiendo el apoyo de una cinta que le cubriera los ojos.
"Ahora abrelos" Había ordenado al fin, cuando el frío del ambiente le había informado que se encontraban fuera del castillo negro. "Sorpresa!"
"Arya..."
Lo que había recibido a Jon, había sido un improvisado picnic en medio de la nieve, Rickon con un cartel hecho por él mismo con la frase "feliz cumpleaños hermano jon" en múltiples colores.
"Te queremos Jon"
Aquella había sido la primera vez que Arya le había besado la mejilla, tan cerca de la comisura de sus labios...
La primera vez que él deseó haber girado el rostro para encontrarla a medio camino...
...
Tyrion jamás había tenido a alguien así. Ni siquiera sus hermanos, ni siquiera su propia madre, la mujer que tanto lo había amado al grado de perdonar la malformación de su cuerpo... que sólo podía escucharle narrar aquellas vivencias con añoración propia y algo de celos.
La mirada de Jon seguía perdida en un pasado distante.
-Ella era... la luz que me sacó de mi oscuridad. -Le dijo. -Arya representaba felicidad... Era mi corazón.
...
"Hey!"
"No voy a devolvértela" -Le había dicho la segunda vez que se había sentado a la mesa con él.
Si tan sólo ambos hubiesen entendido que lo que Arya había tomado entonces no había sido su comida, sino de a poco en poco, las partes que conformaban su corazón.
Y Jon le contó sobre cada encuentro de aquella primera semana. Lo mucho que a él le había costado confiar en que ella se quedaría a su lado.
"¡Jon! ¡Aquí!" -Le había saludado el tercer día, habiendo llegado antes que él al comedor.
Aún inseguro entonces, el muchacho se había sentado frente a ella tras tomar su charola de comida. Demasiado asustado para empezar la plática, le había dejado a ella dirigir la conversación.
El cuarto día, Arya no estaba adentro, sin importar cuánto la buscaran sus ojos, no dio con ella. Comenzando a desilusionarse, se sobresaltó al sentir el agarre de la misma a sus espaldas.
"¿Puedes ordenar por mí?" Le había pedido entonces con premura, él apenas y consiguió asentir con la cabeza. "¡Tengo que ir al baño!" Le había explicado antes de salir corriendo por el segundo acceso.
Jon había sonreído entonces.
"Dos charolas, por favor -había pedido al llegar al frente- tengo una amiga" Había explicado, no porque tuviese que hacerlo, él podía pedir cuanto quisiera y se le daría por ser simplemente quien era, pero estaba demasiado contento y quería gritarlo a los cuatro vientos.
Al quinto día, Arya lo había sorprendido antes de entrar al comedor. Le había tomado del brazo y dirigido hacia una mesa en la cocina.
"Sin filas, hoy pedí por ambos" Explicó.
Y él la había seguido con una sonrisa adornándole el rostro.
"¡Jon!"
A donde fuera, Arya siempre estaba ahí para recibirlo de brazos abiertos.
...
Tras el relato, Tyrion podía entender la lealtad que el príncipe profesaba a la princesa. ¿Qué hombre con honor sería capaz de violar un juramento ante tal profesión de amor a su persona?
-Tomaré el trono si he de tomarlo. -Le había dicho entonces. -Pero no tomaré otra mujer por Reina, que no sea Arya Stark de Winterfell.
El Lannister asintió, por una vez de acuerdo con el muchacho que tenía enfrente.
-Jamás he amado a una mujer. Sólo putas. -Confesó intentando sonar gracioso pero denotando la tristeza de tal declaración. -Supongo que por eso no consigo entenderte del todo. Y he de confesar, que una parte de mí te envidia.
Afonía.
-Viéndote ahora Jon Targaryen -le habló por fin sin el sufijo Snow, una clara evidencia de que reconocía el hombre que era -puedo entender ése dicho de que es mejor haber amado y perdido, que nunca haber amado en absoluto.
-¡En el nombre de todos los dioses! ¡Tiene que ser una maldita broma!
De eso hacía poco menos de un mes. Ahora Tyrion se encontraba en la nueva capital de Valyria, Lys, en otra de las tantas cansadas discusiones de la Cumbre de Naciones sobre el Tratado a firmar tras el acuerdo de paz.
Todo había ido viento en popa, hasta que Jon Connington, el maldito bastardo lamebotas de Dorne y el antiguo imperio Valyrio, se había presentado nada más y nada menos que con lo hijos de Viserys.
Aegon Y Rhaenys.
-Desafortunadamente no lo es. -Declaró Stannis Baratheon, con la misma irritación en el rostro que el resto de los presentes. -Ambos son legítimos.
Se había hecho el correspondiente análisis de sangre. E incluso si el proceder de los hechos pintaban un pobre panorama para los recién descubiertos tenían igualmente un derecho al trono, si bien no precisamente por ser hijos de Viserys, sí porque su madre era de la realeza de Dorne, y éste último aunque vencido y con sus dos herederos unidos a Westeros -uno casado con Myrcella Baratheon y la otra compretida con Gendry Baratheon-, seguía siendo inestable.
Había además, facciones imperialistas que contaban con apoyo económico a los que les convendría seguir asegurando la monarquía, ahora que el príncipe heredero tenía miras hacia una democracia. Un conflicto interno era lo que menos se buscaba. Menos aún cuando habían tantos reyes y reinas reunidos en un solo lugar, una isla valyria además.
-Es como tenerlo de regreso del infierno, sólo para causar más destrucción -Se quejó amargamente Margaery.
-¿Lo sabe Daenerys? -cuestionó Tyrion.
-Lo sabe, pero no le interesa. -Respondió Varys. -Según ella es decisión de su sobrino, aunque desde luego que no apoyará al chico, no está cerrada a aceptar a la chica.
-Rhaenys. -Recordó el Lannister.
La joven tenía casi la misma edad que Arya, aunque poseía una belleza más exótica, así como atributos femeninos que contrastaban en medida con los de la desaparecida Stark.
-Francamente, a menos que Arya regrese de la muerte, no hay mejor opción -Señaló Cersei con intención, mirando a Tyrion y conviniendo el mensaje a través de su significativa mirada.
-No, no la hay. -Admitió éste. Luego notó las miradas sobre su persona. -¿Por qué me miran de esa forma?
Los demás presentes compartieron miradas antes de responder.
-Tú debes de ser quien intente convencerlo -Señaló Asha quien había ido en lugar de Sansa -Antes de que el rey Rob llegué para intentar convencerlo de lo opuesto.
Tyrion comenzó a negar con la cabeza y el resto del cuerpo antes de dar voz a su negativa.
-Oh no, no lo creo. -Se rió -No, no, no, no. Definitivamente no.
...
Definitivamente sí había terminado siendo la resolución. De otro modo no se encontraría yendo en dirección de los aposentos del príncipe heredero. Peor aún, los dioses parecían estar en el mismo acuerdo, pues a penas a dos habitaciones rumbo a los aposentos del príncipe, éste último le cortó el paso, sentado en la escalinata que llevaba al siguiente recinto.
Estaba ligeramente encorvado y tenía una daga balanceándola a ratos en una de sus manos.
Tyrion tragó saliva con dificultad. Carraspeó y finalmente habló. Tenía un muy mal presentimiento de cómo iba a terminar aquello. Sin importar la pureza de su sangre y la ventaja que representaría para unificar la nación valyria, él sabía que Jon no tomaría a Rhaenys como prometida.
-Se le ve contrariado príncipe.
Jon apenas si sonrió.
-Estoy en la terrible situación de requerir de un consejo -dijo, todavía sin mirarlo.
Tyrion maldijo para sus adentros, sudando frío.
-¿Sobre Rhaenys? -Inquirió con los dedos cruzados.
Jon bufó sonriente antes de contestar, negando ligeramente con la cabeza como si no diera crédito a las palabras del rey enano.
-Sí, supongo que también sobre Rhaenys -aceptó.
El Lannister se armó de valor para lo que diría a continuación, haciendo una gran apuesta ante lo que iba a intentar poner sobre la mesa de juego.
-Me atrevería a decir que os gusta. -Soltó y se detuvo al tiempo en el que el semblante del moreno cambió y sus ojos brillaron con líneas púrpura. "Falso en pie" se reprochó el Lannister. -Pero que es evidente que vuestro corazón descansa en otro lugar. -Se corrigió al instante.
Jon lo analizó antes de asentir y volver a jugar con la daga en su mano.
-Como siempre lo hará -Sentenció.
Tyrion rodeó al muchacho acercándose a él, en un vano intento por tomar asiento en los escalones, su mirada era demasiado fiera como para permitirse tal atrevimiento.
-Incluso los demás miembros admiten que sólo la misma Arya Stark sería suficiente competencia -aceptó.
Jon le miró largo y tendido. Luego su vista se clavó el la daga, admirándola como si fuese un tesoro recién descubierto.
-¿Y si ella estuviese aún con vida? -Preguntó.
Pero no era una pregunta. No una suposición ni la declaración de una esperanza perdida. No. Tyrion supo en ese momento que había caído en una trampa.
-Lo sabe. -Entendió al fin. -Incluso el que yo lo sabía...! -Acusó.
Jon sonrió de medio lado, era la sonrisa de un tirano se dijo el rubio.
-Tenía mis dudas. Pero no hace mucho hablé con Rob y él terminó de llenar los espacios en blanco. -Confesó. "Claro", se dijo el Lannister, "La ausencia del rey Rob había sido premeditada" -Cuando menos los que Sam desconocía tras su partida.
Tyrion tragó seco, con deseos de salir corriendo en la dirección opuesta, no queriendo repetir el episodio con Rob Stark ahora con Jon Targaryen, a quien sabía tenía fuertes tendencias a la locura.
-Puedo entender que esté molesto -empezó a defenderse, caminando hacia atrás y lejos del muchacho que ahora se había puesto de pie y le acechaba como un lobo a su presa.
-Oh no. Molesto es poco para la tormenta que llevo dentro. -Gruñó. -Estoy tan loco como mi padre y consideré prenderles fuego a todos. -Confesó, con una sonrisa sardónica que rayaba en la locura. Luego se detuvo para alivio del pequeño. -Pero luego lo pensé... Yo merecía sufrir. -Admitió, con evidente pesar en su expresión. -La abandoné después de todo. Y ella... -Jon se rió de sí mismo un instante, evidentemente avergonzado- Se rió de mí. Justo en mi propia cara -dijo, recordando sus encuentros en el hospital psiquiátrico.
-¿La has visto? -Tyrion se sintió desfallecer.
Jon se negó a responderle, por el contrario su gesto se enserió.
-Ella vendrá a la ceremonia de esta noche. -Dijo. -Y tú y tu adorado sobrino van ayudarme a crear el escenario perfecto para que ella pueda volver.
Tyrion volvió a tragar seco, bien decían que el miedo no andaba en burros.
-¿Exactamente cómo? -Preguntó, ya rendido a hacer todo cuanto le dijiera.
Jon sonrió de nueva cuenta con ese brillo de locura.
-Como una santa, por supuesto. -Declaro.
"Que los dioses le ayudaran" Pensó Tyrion.
Así que se partió el lomo, casi literalmente, por idear el escenario en el que Arya Stark pudiera volver a hacerse presente como la recién reencontrada novia del príncipe prometido de Valyria. Debía crear un cuento de hadas y no ayudaba en nada en que el mismo Jon se negase a confesarle bajo qué nombre la loba de los Stark se haría presente en aquél baile.
"No arruinaré mi oportunidad de verla otra vez" Había dicho. Y Tyrion sabía que tenía razón. Si Arya Stark se sentía acorralada, se corría el riesgo de que la misma no se presentara.
¡Pero es que era demasiado! Incluso para él.
El rey Lannister no escatimó en amenazar incluso a su propia hermana para que se asegurara de que la propuesta de matrimonio con Rhaenys se viniera abajo, recordándole que si bien se le agradecía el haber salvado a la princesa, no estarían metidos en ese problema. Para su sorpresa Cersei había accedido gustosa, llevaba años sin las interacciones en la nobleza y ante tanta miseria vivida durante la guerra, aquello suponía una buena distracción.
Durante toda la velada Tyrion temió el que la joven de ojos grises no se hiciese presente.
Mas tras la ausencia de Jon tras el anunció de su coronación, hasta el fin de la noche, le hizo comprender que el encuentro había ocurrido. El rey Rob le había sonreído sólo entonces, tras haberle ignorado durante la mayor parte de la velada. Y el Lannister supuso, que el Stark estaba tan nervioso como él mismo.
Había confiado en Stannis y en Beric, esa misma noche, con el secreto del paradero de la princesa Stark, pidiendo su apoyo y ayuda -principalmente de Stannis- para dar con la forma correcta de introducir de vuelta a la joven en la historia. Para su suerte, Stannis no lo decepcionó, dijo tener un As bajo la manga cortesía de la sacerdotisa roja -Melissandre- para conseguir incluso detener el puje de Dorne en favor de los hijos de Viserys.
A Tyrion poco le importaba si era el hada de los dulces quien tuviese la respuesta, mientras hubiese una respuesta al terrible acertijo que le había dejado a su cargo el Jon Targaryen.
Y cuando la noche terminó y rey Rob le había dedicado esa sonrisa tan significativa, el rey Lannister sintió que un gran peso se desprendía de sus hombros.
-Escapó.
Hasta el día siguiente cuando en su reunión con el príncipe targaryen le informara que la loba de los Stark había vuelto a desaparecer.
-¿¡Escapó?! -Cuestionó incrédulo. -¿De qué? -Se quejó después, molesto. -¡¿Y porqué no me sorprende!? -Reclamó desfallecido, sólo entonces notó las risas de su compañero, y la tranquilidad con la que el mismo continuaba con su trabajo sobre su escritorio. -No os veo triste, por el contrario se le ve feliz, su majestad.
Jon se permitió dejar la pluma entonces.
-¿Porqué no lo estaría? -Cuestionó, juntando las manos. La sonrisa en su rostro era la de un hombre enamorado. -Adoro verla libre.
"Todos los Targaryen sin duda estaban locos." Fue la conclusión a la que llegó Tyrion.
Durante la siguiente semana, el rey Lannister se dedicó a complotear con su familia en el que sería el regreso de la princesa Stark.
Varias cosas tomaron lugar entonces. Rob extendió su estadía en Lys y anunció su compromiso con Val, su unión integraría por fin el pueblo libre a los territorios del Norte, aunque tendrían libertad de elegir a su propio canciller, acabando al fin con las riñas entre ambos -o al menos éso se esperaba-. Tyrion sabía que aquello llevaría años y quizá dos generaciones más antes de determinar el éxito de dicha unión.
El segundo evento, había sido el establecimiento del compromiso entre la princesa Rhaenys y su sobrino Tommen, a quien había anunciado como heredero de Casterly Rock, después de todo, Tyrion no tenía descendencia alguna y debía apuntar a un heredero para evitar otra lucha interna como la de Stormlands. El éxito de aquella unión se lo debía enteramente a Cersei y a Stannis, éste último consiguiendo evidenciar a la facción que estaba llevando a cabo los asesinatos para sacudir la paz recién obtenida en Valyria; la misma facción que había protegido a los hijos de Viserys y que era dirigida por Jonh Conington. Éste último había huído, por supuesto, pero era cuestión de tiempo para que cayera igualmente.
Sería durante la investigación de éste último, en sus territorios, donde se plantaría la "verdad" sobre el paradero de la princesa Arya Stark. La historia sería, que Viserys había conseguido atraparla y decidido dejar al cuidado del mismo John Conington, mismo que había mantenido a la joven oculta, secluida del mundo. La novia del héroe que aguadaba fiel y paciente a ser rescatada por éste.
El descubrimiento debía hacerse con cuidado, de otro modo la artimaña les explotaría en la cara. Pero honestamente, Tyrion se quebraba la cabeza el cómo conseguir el éxito de tal historia si la misma princesa se negaba a hacerse presente.
-Disculpe milord. -Habló una voz a sus espaldas.
Tyrion apenas y despegó la mirada del tablero de ajedrez que tenía en frente, un juego concluido hace horas atrás. Rob se había retirado a sus aposentos y el enano había decidido permanecer en la habitación de descanso que daba al puerto, con las ventanas abiertas de par en par.
-¿Qué ocurre? -cuestionó con desgano, todavía perdido en cómo atraer de vuelta a la caprichosa jovencita.
-Me preguntaba si tendría humor para otro juego -dijo la voz feminina, descubrió.
Y al fin levantó la mirada.
-¡Por los siete infiernos! -Exclamó.
Arya Stark estaba de pie frente a él, incluso si entonces iba bajo el nombre de Cat de los Canales, aunque la última vez había sido Arry Tully.
-¡Por favor! -indicó anonadado, pidiéndole en un cortés gesto que tomara asiento en el lugar vacío que irónicamente había dejado el hermano de la misma tras su partida.
Arya, o Cat -se recordó- sonrió antes de sentarse.
-¿A qué debo este honor? - Preguntó él, sudando frío.
La joven sonrió con picardía, le dedicó una significativa mirada antes de dedicarse a reacomodar el tablero, Tyrion la imitó al instante.
-Me gustaría recibir consejo de un hombre sabio -dijo al fin -Y Jon asegura que tú eres el hombre más sabio que él haya conocido.
Tyrion suspiró. La adrenalida corriendo descontrolada por su venas. De esta conversación dependía el regreso de la princesa norteña.
-Espero no decepcionar.
Y juego empezó.
A/N: I gotta say, Tyrion can be pretty hot too!
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