¡Sus comentarios son los que me presionan a escribir! xD
Btw, el personaje de Cersei me encanta, si bien lo aborrezco en ciertos momentos, pero siempre me ha gustado jugar con los "¿Qué tal si...?" en las historias. Si Lyanna se iba de la ecuación, ¿qué hubiera pasado entre Cersei y Robert? Me niego a pensar que alguien que inició una rebelión por amor, sea de sentimientos vanos, por lo que esto que están por leer fue el resultado.
Todavía faltan 5. Sniff, mientras más cerca, me siento más lejos. T_T
FADED
CERSEI
La noche que se anunció el compromiso de Cersei con Robert Baratheon había habido luna llena.
Cersei entonces había pensado que, quizá, habría sido mejor que el heredero Baratheon se declarara a una Stark, para estar en sintonía con la noche. Sin duda alguna, al menos para ella, una proposición de matrimonio iba mejor a plena luz del día. Era un pensamiento estúpido, al menos podía admitirlo. Lo importante como siempre no era lo que ella opinaba, sino lo que se esperaba de ella.
-¿No vas a llorar? -Le había preguntado Jamie entonces, tan confiado en aquél momento de que el trono sería suyo. Orgulloso y arrogante. A pesar de ser su hermano, era la encarnación de todo lo que ella había odiado.
"Bien", había pensado ella, "quédate con tu silla, que yo tendré la mía."
-¿Por qué debería? -Le dijo, mientras tomaba su primera copa de vino. -Voy a ser una reina, mucho antes que tú, por cierto.
Aquella había sido la primera vez que ella había sonreído mientras gritaba de angustia en su interior. Había tenido apenas trece años cuando fue entregada en matrimonio.
-Te ves contrariada.
Cersei se retrajo de sus recuerdos para mirar a su hermano, Tyrion, a la entrada de la sala con el semblante preocupado. La mujer pensaba que en otra era, quizás en otra vida, tal cercanía y cariño entre ellos sería exactamente lo opuesto. ¿Por qué tendría la necesidad de siempre pensar en hacer tragedias sus fortunas en su mente? Cersei no lo sabía, suponía que desde siempre había sido cínica. Y aún así, había conseguido rodearse de personas que la querían por y a pesar de aquél defecto.
-Estaba simplemente pensando en que, como siempre, me has dejado la tarea más difícil. -Contestó, dejando la taza de té sobre la mesita que tenía en frente.
Él por supuesto notó la bebida de elección de su hermana, mas tuvo a bien reírse en lugar de cuestionar.
-Dudo que sea más difícil de lo que yo tuve que enfrentar -refutó él, haciendo mención a su encuentro con Jon -a ciegas, si he de hacer notar.
-Por lo cual mi tarea es más difícil -volvió a contradecirle -yo, tengo que sufrir la espera.
Cersei apenas si rio por lo bajo, había más tristeza que diversión en dichos ojos, notó el menor. Mentiría si dijera que no entendía el sentir de Cersei, porque en cierta forma lo hacía. Aún a pesar de los estragos de Jamie, aún a pesar de los agravios hechos hacia ella, Cersei no podía del todo odiarle. Y aquél día, Jamie Lannister había recibido la pena de muerte, moriría en dos días.
Ésa era la razón por la que estaba ahí. Tyrion se acercó hasta quedar frente a ella, sentándose en el sillón de la ventana, hacia donde la rubia había estado mirando antes de que la interrumpiera.
-A veces me pregunto si habría sido diferente si hubiese llegado antes a ti -confesó, a voz tenue.
Hubo un corto silencio, y luego Cersei volvió a llevar la taza a sus labios.
-No habría importado -dijo- Era un hombre en una misión y nada lo hubiese detenido -concluyó, bebiéndose lo que quedaba del té. Luego suspiró con cansancio. -¿Por qué estás aquí Tyrion?
El aludido suspiró.
-Sé que sabes que estoy preocupado por ti. Pero igualmente quiero recordártelo.
-¿Por qué?
-Hablar con Arya Stark... -dudó. -Estoy preocupado de que ciertos recuerdos se vean removidos.
Ella soltó una risilla seca.
-Con o sin esta charla es imposible no hurgarlos. No te preocupes hermano. Tengo mucha más entereza de la que aparento.
Él asintió. Porque realmente no había más que pudiese decir. Su hermana siempre le había resultado un misterio, a pesar de que no ponía límites en su interacción con él ni con ninguno de su familia. Sus hijos la adoraban. Su difunto esposo la había amado más allá de lo que se esperaba de un matrimonio arreglado. La había tratado casi como un milagro. Y la había dejado sola, cuando falleció.
-No tienes que ir -soltó de pronto, con un fuerte sentimiento de querer protegerla.
-Quiero ir -refutó ella con fuerza. -Quiero verlo morir.
-¿Por qué te torturas? Ni siquiera tendrías que regalarle tu presencia.
-Fui yo quien mató a Joffrey -le recordó, elevando la voz por encima de la de él, consiguiendo callarlo en el acto. El recuerdo de la sangre corriendo por entre sus dedos le llenó el pensamiento un instante. -Y seré yo quien lo vea morir.
Él debería entender. Después de todo lo que había ocurrido. Él debería entender. Pero por encima de ser el monarca genio, era su hermano, y la quería; y se había culpado años el no haber sabido protegerla, darse cuenta de la locura de su hermano e intervenir antes de que ella hubiese tenido que padecer cualquier daño. Sentía por tanto, que debía al menos ahora escudarla, protegerla. Mas, de frente a ella, mirándola tan entera, Tyrion tuvo que reconocer que el débil era él.
-No lo quiero burlándose de ti. -Confesó.
Cersei le miró con pena.
-Es un hombre loco, no puede evitarlo.
-¿Es por eso que lo perdonas?
Ella dudó un instante.
-No. -contestó. -No, no lo hago.
-Entonces, ¿qué es lo que deseas lograr con esto?
Su hermana le dirigió una mirada significativa, antes de ponerse de pie y dirigirse a la entrada para irse.
-Deseo verlo arder -declaró con fuerza, sin voltear a mirarle.
Cersei nunca había sido una niña como el resto de sus amigas de la nobleza.
Era paranoica la mayor parte del tiempo. Sentía que en otra vida había cometido demasiado crímenes, y que en esta se vería forzada a pagar el precio. Quizá fuera por ello que siempre había sido retraída y complaciente cuando tenía que estar en público. Su hermano Jamie era lo opuesto. Los dos habían llegado juntos al mundo.
Se decía que si un niño y una niña nacían al tiempo del mismo vientre, significaba que los dos habían sido amantes que se habían quitado la vida en otra vida. Cersei sentía escalofríos cada que lo pensaba. Por mucho que quisiera a su hermano, no dejaba de ser su hermano. Sin mencionar que la personalidad de éste chocaba con la de ella. Él era preocupantemente intrépido. Durante la mayor parte de su infancia, sus padres se habían dedicado a cubrir los estragos de su hijo.
Luego había llegado Tyrion. Deformado. Roto.
Su madre lo había amado igualmente, su padre no había tenido remedio mas que amarlo también -seducido siempre por complacer a quien fuera su esposa-, Jamie lo veía como un chiste, y Cersei...
Cersei había sentido una conexión en cuanto lo había visto. Sin embargo, esa conexión tenía tintes de culpa.
-¿Quieres cargarlo? -Le había preguntado su madre entonces, tan pronto pudieron entrar a verla.
No. Había dicho su mente. ¡No! Pero su madre la miró con sus hermosos ojos, y la niña no tuvo más remedio que extender los brazos. Cuando lo había cargado, sin embargo, algo en el pecho de Cersei se había encendido; y sintió que debía protegerlo.
Así que lo hizo.
Sin saber que dicha enmienda crearía fisuras en el corazón de su gemelo.
Fue incapaz de darse cuenta de lo mucho que la mente de éste comenzó a desgastarse. Aún más cuando Tyrion creció para demostrar que era una especie de genio y en los pasillos se rumoraba que en un futuro, Casterly Rock podría tener un rey sabio. Cersei sabía que aún a pesar de lo que se rumoraba, había una ley en cuanto al orden de sucesión, y sinceramente creía que Jamie lo sabía y entendía también.
Ése había sido el error de todos.
Jamie había verdaderamente creído que el poder debía ser tomado y que por tanto, cualquiera podía llegar a romper una ley, más aún una que había dejado de tener sentido para la gente que se regía.
-¿Crees que nuestro hermanito nos robará el trono? -le había preguntado durante la ceremonia de cumpleaños número ocho de Tyrion.
De pie, al tope de las escaleras, veían a su hermano recibiendo regalos de los invitados. En aquél momento Cersei no reparó en que Jamie había dicho nos, decidiendo restarle importancia. Aquello tendría que ser una broma.
-No puede hacer eso aunque quisiera -respondió. -Incluso si los tres compitiéramos por el trono, yo tendría la ventaja -le recordó, sonriendo y dedicándole una mirada significativa -después de todo soy la mayor.
Ella había intentado bromear con él, por lo que le había sorprendido la seriedad con la que la miraba. Mas siendo como era, se negó a dejarse flaquear y mantuvo su sonrisa, sin saber lo que ésta le hacía sentir a Jamie. Y decidiéndose a no perder el tiempo, bajó los escalones hacia la fiesta.
Debió haber sabido que su gemelo buscaría aquella noche eliminar a su primera contrincante.
Debió haber sabido que había sido él quien había propuesto la unión entre la casa Baratheon y la casa Lannister.
La propuesta de matrimonio llegó apenas una semana después.
-Madre.
Cersei volvió a ser arrancada de sus recuerdos al oír la voz de su primogénito (al menos el que contaba, según su corazón). No debería de sorprenderle el verlo de pie bajo el marco de su puerta; era típico de Gendry el ser como su padre, se recordó, pero la última vez que había visto a este último se sentía demasiado distante, casi como un sueño... uno muy viejo.
-Gendry. -Le habló, con la voz cargada de emoción. Sintiendo entonces que su habitación estaba cubierta de fantasmas. -Por favor dime que no estás aquí para convencerme de no ir, igual que Tyrion.
El moreno bufó.
-¿Puedes culparlo?
Cersei lo consideró un segundo, después se rindió.
-No. Igualmente me molesta.
-Sólo está preocupado por ti.
-¿Por qué ahora? -Le interrumpió irritada. -Es el final de todo... Lo único que lamento es no poder ser yo quien le arrebate la vida.
Silencio.
Cersei volvía a mirarse las manos... A veces sentía que todavía podía ver la sangre en ellas. Entonces, su mente despertó.
-¿No deberías estar con tu prometida?
El joven suspiró, entre el alivio y la pena.
-Arianne se marchó hace unas horas. Ella y Rhaenys se reunirían para los planes de la boda. -Contestó, su madre ahogó una risa.
-Mi hija ya casada, y mis dos hijos por casarse el mismo año. -Señaló ésta, volviendo a mirar a través del ventanal, en un intento por cubrir sus lágrimas... El día era soleado y fresco al otro lado del cristal. -Sólo lamento que tu padre no esté aquí para verlos.
-Recibí una carta de Myrcella. -Dijo él. -Vendrá a ambas bodas, no debes preocuparte, Tristán vendrá con ella.
-Hmm...
Años atrás, Robert la había llevado a caminar por un paisaje parecido. Otro continente, otra nación, otra vida...
-Camina conmigo, ¿quieres?
Confundido, pero con el deseo de complacer a su madre, Gendry asiente y la toma del brazo, guiándola hasta el jardín que instantes antes Cersei admirara.
Es una tarde preciosa. El sol, semi oculto, ofrece listones de luz que transmutan en colores a través de las hojas de los árboles, los setos, y los reflejos contra el agua del lago artificial. El aire sopla delicadamente y hay un silencio lleno de sonidos vivos. El agua que se mece, el pasto que baila junto con las copas de los árboles, el murmullo de las aves y los insectos.
Cersei percibe todo esto y se deja envolver en tal belleza. Una belleza pura que arde y duele como nunca. Cierra sus ojos ese instante al salir, al sentirse envuelta del paisaje con aquél primer paso. Y por esos momentos no existe nada más que ella y el torbellino de sus recuerdos. Nada más allá de toda la felicidad vivida y perdida, y luego vuelta a encontrar; sumado al eco de las pérdidas de su corazón.
La sonrisa amable de su madre, las olas al chocar contra la roca de los arrecifes en Casterly Rock, las fuertes manos de su padre, la voz y risas de sus hermanos, el peso del cuerpo de Joffrey en sus manos... las heridas en su cuerpo, la muerte de su madre, sangre en sus manos...
La mirada de Robert.
"Yo siempre te creeré."
Si pudiera regresar...
Cambiaría tantas cosas...
El viento vuelve a colocarla en el suelo.
-Lo lamento.
Cersei se percata entonces de que se ha soltado del brazo de su hijo, quien ahora está a pasos de distancia por detrás de ella.
-¿Por qué? -Pregunta, verdaderamente confundida. -Debería ser yo quien pidiera disculpas. Prometí que cada uno de ustedes se casaría con quienes ustedes eligieran. Como son las cosas, únicamente Tommen consiguió lo que quería, y a veces pienso si no fue manipulado.
-¿Tommen? -Cuestiona él, incrédulo.
Ella lo entiende al instante y tuerce la boca en molestia. Si alguien había sido manipulado en definitiva no había sido Tommen, sino Rhaenys.
-Lo sé, lo sé. ¿Puedes culpar a tu madre?
Gendry le sonríe.
-No estoy molesto. -Le dice. -Incluso creo estar agradecido. Podría haber sido peor. -Podría haber terminado del otro lado del Muro.- Además, tú y papá fueron un matrimonio arreglado, y al igual que otros, el amor llegó después.
-Te equivocas. -Le corta.
Gendry se queda estupefacto de oír la severidad en la voz de su madre, la molestia marcada en sus irises claras. Cersei se obliga a retrocer. "Fue en otra vida", se dice, "¿cómo podría Gendry saber...?"
-Tu padre estaba enamorado de mí. -Le dice al fin, su mirada vuelve a perderse a la distancia. -Y yo tenía una fijación con él... Sé que podrás decir que no fue justo conmigo, que el pudiese elegir y yo no. Pero volverías a equivocarte.
-¿Lo haría? -Reta él, obligándola a mirarle de vuelta.
Esos ojos azules, se dice ella, tan parecidos a los de su Robert.
-Tu padre me cortejó. -Confiesa al fin. -Tuvimos un compromiso bastante largo, considerando mi edad y la de él, y el mundo entonces; debíamos habernos casado a lo mucho un año después del anuncio. Robert esperó tres años. Tres años en los que consiguió que me enamorara de él.
Y sonrié.
El corazón del muchacho se estruja. ¡Aquella sonrisa era plena...! Con ojos bañados de añoranza y pasado, la sonrisa de Cersei resulta cálida y brillante.
-Me casé siendo una mujer enamorada.
Es él entonces quien pelea con las palabras. Tantos errores, tantos cabos sueltos.
-Pero... Perdóname madre... Pero entonces, el escándalo de bodas...
-Ése fue tu tío Jamie... -Vuelve a interrumpir. Y Gendry se arrepiente de haber hablado, la sonrisa de su madre ha desaparecido y en su lugar sólo queda amargura. -Él fue la verdadera razón por la que no consumamos nuestro matrimonio esa noche.
...
Una vida atrás.
-Jamie...!
Una jovencita cayó presa de una trampa en el castillo de su futuro esposo.
-Tienes que entender Cersei...
Los ojos que la miraron entonces estaban llenos de odio y de locura.
-No...
Sin importar lo mucho que rogara, sin importar cuánto lo intentara... las puertas no se abrieron, nadie respondió a las súplicas de su voz.
-Esta unión estaba condenada desde un inicio.
El miedo la envolvió, y la angustia la ahogó con el ruptura de su vestido.
-No, por favor, no... ¡No!
Una vida atrás, una jovencita fue abandonada en una habitación fría... había sangre en su vestido.
...
El viento vuelve a soplar, hay una brisa que llega desde el lago frente a ellos, el frío que siente es suficiente para despertarla a medias de aquella pesadilla. Ella se ha convertido en un témpano de hielo mientras que Gendry se siente como una hoja mecida con fuerza por el viento.
-Días antes de la boda... Jamie irrumpió en mis aposentos en el castillo de Bastión de Tormentas, su intención era justamente ofender a nuestros anfitriones.
-Mamá...
-Me violó aquella noche... fue tu padre quien me encontró llorando... Tal y como Jamie quería que ocurriera, hizo un show de mi desgracia.
...
Ya sea que haya sido el ruido de las pisadas, el murmullo de las voces que susurraban, o sencillamente la coincidencia de que su cuerpo recién se había sobrepuesto al ataque previo, Cersei había recobrado el conocimiento cuando Robert y la pequeña compañía de éste habían llegado a la habitación que convenientemente había sido dispuesta a tener las puertas abiertas.
Había sido Robert... Cuando sus ojos se habían cruzado con los de ella y la conciencia de lo que había ocurrido había comenzado a ahogarla, había sido Robert quien la había protegido.
-Todos afuera. -Dijo firme, ojos aún en ella, rogándole que soportara un instante más. Luego su control se desvaneció en una nube de ira. -¡Afuera he dicho! ¡Afuera! -Gritó.
Había dicho más... había dado más órdenes... mas Cersei había sido incapaz de escuchar nada tan pronto esas irises azules le habían abandonado. No había sido consciente tampoco del momento en el que se habían quedado solos. Él de pie con las puertas firmemente cerradas tras él. Ella, un ovillo en el suelo que lloraba desconsoladamente.
...
Robert se había acercado a pasos lentos y cortos, pero seguros. Había sido tal determinación la que la había sostenido de algún modo, a no rehuirle su presencia. Él se había arrodillado frente a ella, a un paso de distancia y sus ojos no miraron más allá de su rostro.
Ella debió de haber sentido miedo, ella sabía que debería de haber sentido miedo. Mas no conseguía temer a tan cálida aura.
Él esperó a que ella dejara de llorar... Cuando las lágrimas se cortaron, y solo hipaba a ratos, Robert le habló a voz baja pero firme.
-Cuando sea tiempo, te daré los medios para que puedas vengarte. -Le había dicho. Y Cersei, tan confundida por tales palabras, mas conmovida por éstas, consiguió mirarle al fin. Robert la miraba solemne... la miraba... -Mientras tanto, seré paciente y aceptaré cualquier cosa que decidas, sólo déjame dejarte algo en claro. -Hizo una pausa, para asegurarse de que ella le diera toda su entera atención, y comprendiera lo que estaba por confesar. -Quiero casarme contigo. De verdad lo quiero.
-¡!
...
Fue como si un rayo de luz la cobijara entonces.
...
Así que había tomado su mano tan pronto como él se disponía a irse.
-Quédate, mi señor. -Pidió, su voz apenas un tembloroso susurro.
Aquella había sido la primera vez que su prometido se había sentado a su lado, su mano envolviendo la suya. La primera vez que el corazón de Cersei, aún en la desgracia, había saltado emocionado.
-Nadie lo sabrá, Cersei. -Su voz era seda resbalando por su piel... -Me aseguraré de eso. Nadie se atreverá a mirarte mal, no mientras yo viva.
Esos ojos azules...
Robert cumplió su promesa. Nadie se atrevió a mirarla diferente, no en su presencia, no mientras estuvo vivo...
...
Gendry mira a su madre con un nudo en el pecho, con los ojos cristalinos y el deseo de confortarla. Los había amado a ambos, y a pesar de los rumores, siempre había visto y admirado el amor que ambos se tenían.
-Me tomó un mes conseguir confiar en Robert... -Continua ella. -Pero aunque había bebido el té de luna sin perdonar un día desde el agravio, había sido demasiado tarde.
-Joffrey. -Dice él.
Ella asiente sonriendo con pesar.
-Pensé que me repudiaría por decidir conservarlo. -Confesó con cierta risa. -En vez de eso lo amó como suyo. -Confesó con la voz cortada.
Gendry al fin lo entiende.
-Nunca le dijiste.
-Me sentía avergonzada. -Se excusó ella con la voz quebrada. -Y jamie, sabía que yo no lo delataría.
Incesto.
Felonía.
Una vergüenza tanto para la casa Lannister como la casa Baratheon. Hay tantas cosas desvelándose en la mente del muchacho, la cual corre con prisa atando cabos, que no puede evitar ser impertinente.
-¿Lo supo padre?
Cersei salta como herida. ¿Que si lo supo?, se dice en son de burla, la respuesta le hiere mucho más que la misma verdad de la tragedia.
-Creo, que en algún punto lo hizo... -Dice a voz queda.
-Por eso la rebelión. -Concluye él.
El secreto, como cualquier otro, no pudo evadir la oscuridad por siempre. Un susurro en un pasillo y el fuego se extendió como un incendio. Y su padre, leal hasta los huesos, contuvo cuanto pudo mientras estuvo vivo.
-Hice las cosas más difíciles para él... -Lamenta ella. -Si pudiese regresar el tiempo...
Otro terrible pensamiento se dibuja.
-¿Te forzó... a matarlo?
-No. -Responde ella con fuerza, negando con la cabeza, mirada en el suelo. -No... Fui yo. Fui yo quien lo hizo. Y él... Dioses, le rompí el corazón entonces. -Solloza, las lágrimas corriendo libres por fin. -Por eso necesito ir. Sé que es absurdo, pero es importante para mí. Por Robert, siento que debo hacerlo por Robert.
Hay un momento entre ambos, tenso y frágil. Cersei con el rostro bañado en lágrimas, tratando de trasmitir con la mirada todo lo que no alcanzaría a dibujar con palabras.
Gendry, siente que por fin ha vuelto a casa.
-Iré contigo. -Le dice.
Es noche ya cuando Cersei se encuentra de nueva cuenta en el salón de dibujo. Una nueva taza de té se encuentra frente a ella, así como un asiento vacío y otra taza por servir, junto a una tetera de porcelana.
Le resulta irónico que, a pesar de ser la próxima muerte de su hermano la que la puso en ese estado, el que sus recuerdos más vívidos sean los de Robert. Pero quizá debía de ser así, se dice.
...
"Nadie lo sabrá, me aseguraré de eso. -Le había jurado entonces, tras haber dado a luz a Joffrey. Robert se había percatado del vínculo que se había formado tan pronto madre e hijo se miraron el uno al otro. Y no dudó entonces, ni ninguno de los años que siguieron. -Tú estarás libre para vivir la vida que has elegido."
...
Había tenido sentido, se dijo entonces, cuando Arya Stark había perdido todo aquella noche, Cersei se había visto a sí misma en ella. Los recuerdos de Robert, cuya muerte seguía tan fresca, la habían vuelto a cobijar. Y por una vez, había querido ayudar, hacer lo que su esposo había hecho por ella.
...
"Y si alguna vez te decides a regresar... -Le había dicho a la joven de ojos grises- ...asegúrate de hacerlo en una armadura de hierro."
...
La taza tintineó al hacer contacto con la tetera de porcelana. Luego, tal tarea la repitió la cuchara al servir los terrones de azúcar. Tales campanas consiguieron traer de vuelta a la mujer al presente.
Su invitada había llegado.
-Tanto tiempo sin vernos, Arya Stark de Winterfell.
El movimiento cesó entonces. La joven frente a ella dejó la cucharita sobre el plato, y se irguió para mirarla de frente. Sus ojos seguían siendo de un gris intenso. Un gris como el de una fiera tormenta.
-Uso un nombre diferente ahora -dice la joven.
La mujer sonríe.
-Sólo temporalmente, ¿o no? -Refuta. Luego señala los pastelillos sobre la mesa. -Por favor.
...
Arya había vuelto junto con la flota Lannister semanas después tras el final de la cumbre de naciones. La Stark había tenido una conversación con Tyrion donde éste había compartido la sabiduría por la que todos lo alababan. Mas la loba seguía confusa, algo faltaba para poder convencerla. El Lannister había sugerido entonces volver a su tierra e intentar sanar desde ahí.
Sin embargo, la joven de ojos grises había pedido ver a Cersei. Esta última había estado esperando aquella enmienda, consciente de su responsabilidad al haber sido ella quien hubiese ofrecido el alivio del olvido a la Stark. E incluso si también le había salvado la vida, en la claridad tras la tragedia quedaban muchas preguntas por contestar.
-Tu cabello ha crecido. -Señaló Cersei, tras varios momentos en silencio en los que ambas habían disfrutado del té y los pasteles. -Te queda mejor largo.
-Tal vez lo corte de nuevo. -Refutó la Stark, con ojos fríos.
Cersei la miró un breve instante.
-¿Me odias?
-¿Debería?
Cersei agachó la mirada.
-Tal vez...
El silencio se extendió hasta que la de ojos grises no pudo contener por más tiempo la pregunta.
-¿Por qué... me mandaste lejos?
La aludida le miró con interés.
-Pensé que tus recuerdos habían vuelto.
Ahora es Arya quien agacha la mirada.
-Nunca se fueron. Están enterrados, algunos cerca de la superficie, otros... hundidos en fosas más profundas que las de los muertos. Trato de escarbarlos, pero no siempre resulta. Y a veces, cuando llegan, es difícil entenderlos.
-Te sientes dividida.
-Es como si me viese frente a un espejo. Sé que soy yo, pero también sé que estoy distorsionada, no puedo ser esa Arya. -Declara con cierta desesperación. -Así que dime, ¿por qué me enviaste lejos?
Un latido.
Dos latidos.
-Necesitabas volverte fuerte.
-¿Era ésa la única forma?
-La más productiva. Aunque para eso tienes a tu bruja roja.
-Está muerta.
Mutismo.
Luego Cersei se recompone.
-Oh bueno, la tuviste de menos con las razones que necesitabas entonces. -Declara, notando su taza vacía al bajar la mirada.
-¿Por qué? -Presiona la Stark. En sus ojos hay un enojo que esconde una profunda tristeza.
La mujer elige otro camino entonces.
-¿Eres sólo la compañía de alguien? -Cuestiona. -¿Un mero trofeo que llene el cuadro de alguien más?
-Soy mi propia persona. Siempre lo he sido. -Declara la jovencita con orgullo.
Cersei ríe por lo bajo.
-No como ahora. -Asegura, llenando su taza otra vez y la de su compañera. -Ahora, tienes tu propio poder.
Por un instante Arya se distrae viendo los movimientos de las manos de Cersei. Tiene manos bonitas, reflexiona, las manos de una dama, más tras una inspección más detallada, es capaz de notar las marcas en las palmas.
-Dices que era débil entonces. -Supone Arya.
-¿Consideras que me equivoco? -Pregunta tranquila, ofreciéndole la nueva taza.
La morena se sobresalta ante la pregunta. Una que quiere afirmar pero que no encuentra argumentos que lo justifiquen.
-No... -Confiesa al fin, tomando la taza en sus manos por inercia. -Estaba perdida. Pero eso no significa que ya no lo esté.
En la chimenea el fuego chisporrotea y la madera cruje con un sordo sonido, haciendo más palpable el calor que la hoguera provee. Cersei analiza a la joven frente a sí, contenta de ver una mujer en el lugar en el que antes había visto una niña asustada y perdida.
Toma una decisión entonces.
-¿Te gustaría escuchar una historia? -pregunta.
Arya le mira expectante.
-Es sobre una joven. Una jovencita cuyo nombre era Jenny. -Dice. -Jenny piedras viejas.
La madera vuelve a crujir, como consciente de los secretos que están a revelarse.
Los paralelismos de ambas mujeres con la historia de una vieja canción.
La sala está llena al día siguiente. Y en las afueras del edificio la cantidad de gente que se ha reunido rivaliza con la coronación del presente rey. Cersei ha tomado su lugar al frente, con Tyrion a su derecha y Gendry a su izquierda.
El peso que hunde su pecho se ha ido agravando, dando golpes desde su centro.
Finalmente, tras una hora de espera, Jamie es traído a la sala, la silla eléctrica está dispuesta para el criminal. Sus encolerizados y locos ojos, la buscan y la encuentran, dedicándole veneno.
-¿Estás feliz hermana? -Le gruñe. -Nos has matado a ambos.
Es Tyrion quien sostiene su mano -Gendry apenas y puede contener la ira que bulle dentro de sí-, y aunque Cersei agradece tal gesto, la realidad es que no lo necesitaba.
Está tan entera como el día de su nacimiento. Incluso si el peso de los fantasmas del pasado se acercan para acosarla al tiempo en que se alejan después, uno a uno.
...
"¿Por qué no confiaste en mí?" -Había cuestionado Robert con el cuerpo de Joffrey en sus brazos.
Sangre en las manos de ella. Sangre corriendo entre sus dedos.
"¿Por qué no confiaste en mí?" -Lamentó con más fuerza, lágrimas y corazón roto.
...
Aunque Jamie ríe, no lo hace por mucho tiempo. El guardia le ha golpeado el rostro y a fuerzas, lo lleva arrastrando hasta la silla. El lannister se retuerce en un último intento de salir corriendo, no para huír, no.
Sino para alcanzar a su hermana y apretarle el cuello hasta reventarlo. Mas sus esfuerzos son en vano. Entre dos oficiales consiguen dominarlo, mientras un tercero se encarga de atarlo a la silla por las correas de ésta.
...
"Te amo, Cesei. Eres mi milagro." -Aquellas habían sido las últimas palabras que Robert le dijera antes de dejarla partir hacia el Muro. Antes de dirigirse a la batalla.
Antes de morir en medio del mar.
"Te amo."
La última caricia que aún ahora saboreaba en las noches de angustia. El único recuerdo que podía darle consuelo cuando la ausencia era demasiada.
...
-Tú eres la verdadera asesina -gruñe Jamie.
Y sus palabras se pierden tras la correa que amarran en su boca, su rostro con esos ojos llenos de locura se pierden tras la tela con la que le cubren la cabeza una vez la esponja ha sido mojada, y puesta sobre su mollera.
"Esto es", se dice Cersei, "Éste es el final de la pesadilla."
Hay un silencio sepulcral entonces. Se ha instalado como una araña que baja colgando del fino hilo de su telaraña, envolviendo a su presa. El peso en el pecho de la mujer ha comenzado a transformarse. Se disuelve como bruma, pesada y espesa, busca salir para liberarla de ésta.
...
Había llovido aquella noche.
"No pude protegerte."
Tras el funeral de Joffrey. Sentado al borde de la cama, con ella recostada hecha un ovillo. Ambos dándose la espalda, ambos derramando lágrimas. Ambos con el corazón roto.
Y sin embargo...
...
La palanca es tirada abajo y la corriente sube por las líneas presurosa hasta dar con la víctima. Ésta se retuerce al tiempo en que de su boca salen gruñidos.
...
"Lo lamento." Había dicho él. "Lamento no haber sabido protegerte."
...
"Lo hiciste, Robert." Contesta al fin Cersei en su mente.
Sus ojos no pierden detalle de la vida que está siendo consumida entonces frente a sí.
"Lo hiciste."
La electricidad ilumina la habitación y se lleva consigo aquél peso en su pecho, lo sube por su garganta y se resbala por sus poros.
"Me reviviste..." Confiesa, sus ojos se cierran. "Me enseñaste a vivir."
Recuerdos de su vida con su Robert se desenvuelven tras sus párpados. Una película de momentos... llenos de dicha, de pena, de diversión, de sorpresa... Robert con su fiera sonrisa y su risa libre.
"Me enseñaste a ser feliz"
Robert riendo en sus brazos. Robert enseñándole a dar un puñetazo. Robert sosteniéndola cuando era demasiado, cuando la angustia y la pena la envolvían. Robert besándola, protegiéndola, sonriendole... en su boda, en su tardía intimidad, en esos pequeños momentos en los que sostenía su mano...
"Me hiciste feliz"
Robert.
Simplemente, Robert.
Su sonrisa, sus manos, el sonido de su voz, su aroma...
"Cersei"
Sus ojos... azules como el mar de una playa virgen...
"Tan sólo espero, haberte dado la misma felicidad."
...
El peso sale de ella en un profundo sollozo... cuando ya todo ha terminado, cuando se encuentra de nuevo afuera en aquél jardín lleno de recuerdos de su amado.
-¡Madre!
-¡Cersei!
Tiryon y Gendry están ahí con ella para sostenerla.
Ella llora y luego, de repente, ríe a carcajada abierta.
Es libre.
Es libre por fin.
Y luego vuelve a llorar.
Y luego...
-¡Cuidado!
Cersei lo mira antes que sus compañeros y reacciona al instante.
-¡No! -grita.
Y el tiempo se detiene.
-No. -Repite.
Es un ciervo el que está por delante de ella. Uno que se arriesgó a traspasar los límites del bosque para llegar hasta ella, decide. Los guardias por detrás de la bestia se remueven incómodos.
-¿Robert? -Pregunta ella, un susurro apenas audible.
El animal se acerca a ella hasta quedar a centímetros de distancia. La mira con sus profundos ojos negros y, por un instante, Cersei percibe el aroma a madreselva y pino, a sal y hojas secas.
El ciervo da la vuelta entonces, sorprendiéndola tanto a ella como a los demás presentes, y se aleja trotando con prisa por donde ha venido.
-¡Madre! -Gendry se acerca hasta sostenerla. -¿Estás bien?
La pregunta hace eco y mella en el centro de la mujer, quien continúa mirando en la dirección en la que el ciervo se ha ido.
-...Sí. -Contesta. Y luego la sonrisa nace como hacía mucho no había florecido. -Voy a estar bien.
El aire vuelve a soplar. En su suave ritmo, reverbera el eco de una antigua promesa.
"Yo te protegeré, Cersei."
A/N: Siguiente capítulo... ¡Hagan sus apuestas! xD
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