1976 ,sexto curso, final de setiembre
Era sábado por la noche. En la habitación de los merodeadores había, para variar una fiesta. Pero en esta ocasión no se trataba de licor pasado de contrabando.
— Esto es mucho mejor —había asegurado Sirius, con su habitual sonrisa de "voy a meteros a todos en problemas".
Eso había sido dos horas atrás. Ahora la habitación olía a marihuana y el humo era tan denso que apenas veían más allá del sofá en el que se apiñaban los cuatro.
— Creo que estoy borracho —dijo Peter, con los ojos entrecerrados.
— Colocado —le corrigió Sirius—, a esto los muggles lo llaman estar colocado.
Soltó una risita estúpida, mientras exhalaba el humo y le pasaba el porro a Remus, que se lo pasó a James automáticamente.
— Pues es genial —aseguró James, haciendo anillos con el humo—. Juguemos a Verdad o Reto.
Remus se puso rígido. Era el único sobrio. Las drogas le asustaban terriblemente, lo mismo que el alcohol. Ya perdía suficiente el control una noche al mes. Pero la idea de jugar a Verdad o Reto le daba casi el mismo pavor.
— ¡Yo empiezo! —gritó Sirius—. James, ¿verdad o reto?
— Verdad.
— ¿Si tuvieras una noche loca con un tío, quién sería?
Todos rieron por la pregunta, menos Remus.
— Con Malfoy —manifestó James con mucha seguridad—, tiene un culo increíble, aunque lleve un palo metido dentro siempre.
Sirius le tiró un almohadón a la cabeza. Remus aprovechó la distracción para levantarse a estirar las piernas y coger una chocolatina de su baúl.
— Te toca, Pads. ¿Verdad o reto?
Sirius sonrió de lado, esa sonrisa que Remus había aprendido a temer.
— Reto. —Exhaló la última bocanada de humo antes de aplastar lo que quedaba del porro en cenicero improvisado con una taza.
James también sonrió de lado y Remus supo que lo que iba a pasar a continuación no le iba a gustar.
— Besa a uno de nosotros. Pero un morreo eh, que dure al menos un minuto.
Sirius cambió de gesto por un momento. Remus, que conocía todas sus expresiones, lo tuvo claro en que sintió los ojos grises clavados en él.
— Ni se te ocurra, Sirius —intentó detenerlo, pero ya era tarde, la maquinaria Black se había puesto en marcha.
Sirius avanzó sin rastro de duda, con un gesto mucho más sobrio que el que había mostrado los últimos minutos. Le pasó una mano por la nuca, pegó todo su cuerpo al suyo y murmuró un "Remus" que le puso toda la piel del cuerpo de gallina.
Fue un beso muchísimo mejor de lo que cabía esperar. La habitación se quedó en silencio, mientras Remus rodeaba la cintura de Sirius con sus brazos y lo apretaba aún más contra él.
No supo si habían pasado treinta segundos o diez minutos, lo que les hizo separarse fue un grito de James justo antes del sonido de Peter echando hasta el alma por la boca.
