1985
— ¿Entonces se llama como mi mamá?
Regulus sonrió y le pasó la mano por el desordenado cabello. Harry le miraba con los ojitos verdes bizqueando tras sus nuevas gafas, un poco intrigado. Había visto al tío Reg engordar como si se hubiera tragado un globo, y de repente había un bebé de pelo negro y tez pálida, con los mismos ojos oscuros que el tío Severus.
Sirius y Remus le habían explicado que la bebé Lily había salido de la barriga del tío Regulus, pero eso le confundía porque Draco decía que los bebés salían de la barriga de las mamás. Y Draco era muy listo, aunque a veces se metiera con él un poco.
Era un secreto, porque la gente no entendía que un hombre tuviera bebés. Draco lo sabía porque era su ahijado, claro, pero no podía contárselo a nadie más. Y tenía preguntas. El tío Reg era amable siempre y respondía a todas sus dudas, como Remus.
— Se llama Lily porque es un nombre muy bonito y porque tú madre era nuestra mejor amiga. ¿A ti te gusta?
La miró un momento, reflexivo, antes de contestar.
— Le queda bien. ¿Solo Lily? Yo tengo dos nombres.
Regulus sonrió y miró a su hija, que dormía tranquila, sin alterarse por sus voces.
— Su segundo nombre es Eileen, como la mamá de Severus.
El niño miró a la cuna un momento más antes de subirse al sofá y sentarse junto a su tío.
— Tío Reg...
— Dime, Harry —le contestó con una de esas sonrisas que hacía que se le arrugaran los bordes de los ojos.
— Lily ha salido de tu barriga.
— Sí.
— Pero no eres una mamá. Draco dice...
— Draco se equivoca un poquito. —Hizo un gesto con el pulgar y el índice como si mostrara el tamaño de algo muy pequeño— Lily salió de mi barriga y es algo especial y diferente porque muy pocos chicos pueden hacerlo.
— ¿Por eso es un secreto?
— Eso es. Cuando seas más grande, prometo que os lo explicaré a los tres, ¿vale?
— Entonces, Lily tiene dos papás.
— Sí, ¿te preocupa eso?
El niño negó con la cabeza, despacio.
— ¿Yo tengo dos papás también?
Regulus se conmovió un poco por el tono nervioso del pequeño y entendió por su expresión que era algo que hacía días que le rondaba la cabeza.
— Tu eres muy afortunado, porque tuviste a tus papás James y Lily y ahora tienes a tus padrinos.
Lo abrazó por los hombros al ver que agachaba la cabeza porque le temblaba un poco la barbilla.
—¿Qué te preocupa, Harry? —preguntó suave.
— Mis papás solo están en la foto, tío. Pero yo quiero tener papás de verdad, ¿por qué no puedo ser como Lily y tener dos papás? Draco dice que es como si Sirius y Remus fueran mis padres.
Una garganta se aclaró en el umbral de la puerta, sobresaltándolos. La cara de Sirius tenía un gesto que Harry no había visto nunca y se asustó. Se apretó contra el costado de Regulus con un puchero.
Sirius cruzó el salón en dos zancadas para agacharse delante del sofá.
— Ey, cachorro, ¿qué ocurre? —preguntó con su voz ronca.
— No te enfades... —se oyó la vocecita, amortiguada contra la túnica de Regulus.
— ¿Por qué iba a enfadarme?
— Percy dice que no puedo pedir papás nuevos.
Sirius suspiró sonoramente.
— Harry, mírame.
El pequeño negó con la cabeza.
— No estoy enfadado, mírame por favor.
Harry se giró, aún con el ceño fruncido.
— Percy no tiene razón. Remus y yo te queremos como a un hijo, estaríamos encantados de ser tus padres. ¿Eso te gustaría?
— ¿Eres mi papá entonces? ¿Y Remus también? —contestó con voz todavía asustada.
— Por supuesto, cachorro —contestó emocionado, abriendo los brazos para que su hijo se echara en ellos.
