Disclaimer: A diez años de Nippon Rebellion, esto definitivamente no es mio y lo seguimos haciendo por gusto.
Sobre Hearts rebellion, puede leerse sin necesidad de haber leído el fanfic original que crea este spin off aunque lo recomendaría por algunas referencias a nombres de personajes y eventos. Es de cómo (a pedido del público) Suzaku fue perdiendo su propia batalla como hermano de Lelouch y aceptando sus sentimientos por él, así que YAOI, gracias.
No podía reescribir todo, pero supongo que esto puede iluminarlos de los giros decisivos. Ya de acuerdo al interés o aceptación, podríamos dejarlo en short-fic de dos capítulos solo para que tengan esos momentos que siempre quisieron o alargarlo un poquito más, paralelo a Britannia´s revolution.
Enjoy
Nippon Hearts Rebellion, un spin off de Nippon Rebellion
Intrusos
Kururugi Suzaku utilizó esa palabra para describirlos solo con un vistazo, pero no podían pedir más de la mente de un pequeño de once años, muy territorial. Sin embargo, fue la etiqueta que se desvaneció más rápido en su mente con apenas el paso de unos días.
Amigos
Esa era una descripción más certera, cuando pasas tiempo de calidad con otras personas y sobre todo compartes increíbles momentos. Suzaku estaba seguro de que eso era amistad, reian, jugaban, o al menos lo que Lelouch consideraba como jugar. Se la podía pasar leyendo mientras él y Nunnally trataban de pescar algo en el riachuelo.
Sonaba como el plan perfecto para el resto de su vida, pero de nuevo, era la idea de un pequeño de once años que consideraba que sería feliz por como habían evolucionado las cosas hasta ese punto. ¿No podía esperar más, o si?
Entonces se oscurecieron los cielos de Japón por máquinas y naves, para después prenderse en llamas con explosiones que cimbraron la tierra, los árboles y sus miedos. Una amistad no mantendría a los otros dos unidos con él, eran de diferente país, eran extranjeros. Eran príncipes del enemigo.
Necesitaba una manera de llamarlos para explicar el por qué aferrarse a seguir unidos.
Familia sonaba razonable y defendería la idea ante su padre, o ante cualquiera que se atreviera a dudarlo. El pequeño Kururugi Suzaku, con once años cumplidos, creyó que sería suficiente.
2017 a.t.b.
Funcionó y Suzaku se quería dar una palmadita en la espalda por su esfuerzo. Era la primera gran idea de su vida, con tan buenos resultados. O al menos hasta donde Lelouch se dejaba. Vivían tranquilos, bajo el mismo techo, con los mismos derechos y obligaciones acogidos por el apellido Kururugi.
Nunnally era tan fuerte como se podía, seguía siendo la tierna niña desde que Suzaku la vio por primera vez y tenerla legalmente de hermanita le daba una responsabilidad increíble al japonés. Sentía la presión del título de hermano mayor a veces se preguntaba cómo es que Lelouch hacía ver tan fácil.
Respecto a su otro hermano adquirido, las cosas siempre eran más complicadas con él. Nunnally bien podía dejarse querer y abrazar por personas de su confianza, adoptar su papel como la menor y la princesa consentida de la familia. Pero hablando de Lelouch, difícilmente siquiera se dejaba ver como un miembro de la familia.
Ser el mayor de los tres no ayudaba mucho. Sentirse responsable de la seguridad de Nunally como si fuera su padre, le impedía adoptar un papel más relajado como hijo.
Aunque tampoco podía culpar a su padre, el primer ministro de Japón. No era el mejor expresando sentimientos y había hecho un gran acto de bondad al seguir la sugerencia/orden/petición de Suzaku en ese entonces. Protegerlos, de la forma que fuese. Adoptarlos fue un plus.
Suzaku suponía que hasta ese punto, había logrado lo más difícil de todo. Que era tener medios legales para que Atsushi Sawasaki y el resto del gabinete intentara deportar a Lelouch, o amenazarlo con difundir información de él. Era legalmente uno de los tres hijos del primer ministro, y aunque ni el padre ni el hijo ejercían una relación como tal, vivían en suficiente armonía y seguridad dentro del templo.
Misión cumplida.
Misión abortada, Suzaku p.o.v.
Todo se fue al demonio, todo se complicó más de lo debido y me sentía dentro de un gran juego de dominó que no podía detener. La primera pieza en caer, fue Clovis.
El barco de Britannia navegando tan sospechosamente dentro de nuestros límites, la secrecía, la maldita necesidad de Lelouch de hacerse de utilidad cuando la oportunidad se presentaba. Tenía en mi mano todos los factores para predecir un desastre y aun así, parecíamos haberlo librado. Respiré aliviado al tener a Lelouch dentro de mi rango de visión, después podíamos resolver lo de su medio hermano en Japón, sabiendo su identidad y todo el contrafuego que era suficiente para iniciar una guerra contra Britannia, pero entonces cayó la segunda pieza del dominó.
Jeremiah Gottwald, un fiel sirviente a mi hermano. Al fantasma del onceavo príncipe de Britannia.
Temí que entre más personas empezaban a correr la voz de su identidad, fuera el acabose de esta familia. Que la sangre de Britannia que corría en las venas de mi hermano, solo tomara control de la situación y se separara de nosotros por algo así como "protección". Porque ya lo había insinuado cuando vimos la tensa situación en que nos metía el disparo a Clovis y el hundimiento de su nave, papá entonces le había dado tremendo golpe a Lelouch en la cabeza por solo sugerir que estaba solo en esto.
Me sentí aliviado, papá nunca había sido tan directo con él, pero supongo que ya le había agarrado confianza. De ahora en adelante, sería problema de Lelouch.
Entonces había una tercera pieza cayendo, Sawasaki.
Todou-san se lo había advertido a papá, todos habíamos tratado de ponerlo en alerta sobre el hombre y aunque no podía deshacerse de él por ser intolerante con Lelouch, ya que se vería mal del primer ministro de Japón, había levantado tantas defensas como podía. Físicas, legales, verbales… ese hombre simplemente no tenía límites.
Lelouch dijo "papá" por primera vez, sentía la emoción en mi estómago como si de la primera palabra de un niño pequeño se tratase. La cara de Todou-san y mi padre, no tenía precio. Debí tomarles foto, si tan solo hubiera durado.
Su vida empezó a salirse de nuestras manos, sin poder hacer nada más que esperar y ser espectadores. Vi a todos en la familia pasar horas de incertidumbre, vi a Nunnally ser confortada por Sayoko y a papá dividirse con Todou-san el hecho de que también tenían obligaciones que atender fuera del hospital.
Yo me podía ofrecer, yo estaba libre de responsabilidades, era mi hermano.
Me aterraba perderlo y pensar que estaríamos incompletos. Los destrozada que estaría Nunnally, lo destrozada que estaría papá y Todou, pero yo. . .
¡Claro que lo extrañaría! Era mi hermano.
Vencidos ciertos altibajos de la vida, podía calmarme de nuevo un poco. Parecía una de esas pruebas divinas, donde la dureza de la misma llevaba a una gran recompensa después. Donde después de temer por la vida de uno de los integrantes, o varios, de la familia, parecíamos más unidos.
No podía decir que Lelouch estaba bien, jamás lo estaría con esa manera de pensar. Pero papá estaba dando los pasos en el sentido correcto y eso parecía domarlo un poco. Como fue de esperarse, trató de alejarse de nosotros basado en estúpidas ideas de su cabeza, pero pudimos tratarlas de una por una.
Sin embargo, éramos un nido de secretos personales. Y los secretos, debían permanecer así por algo.
Ese hombre, Mao, había hecho caer a esta familia en caos. Incluso de una manera más efectiva que la aparición de mi madre, donde varias piezas más cayeron en el dominó y estaban llegando a formar una considerable pila de problemas. La salud de Lelouch fue uno de los pagos, pero Britannia tampoco nos quería dar una tregua.
Incluso si habíamos dejado ir a Clovis en un acto de buena fe.
Empecé a poner en la balanza las cosas, porque no quería tener momentos de duda. Me importaba muchísimo mi familia, admiraba a papá de una nueva forma y mis hermanos eran un gran motivo para esforzarme. Pero me dolia horrores la cabeza pensando en que por más que trataba de hacer a Lelouch comportarse como mi hermano, como familia, no lo lograba. No lo sentía como tal, había una enorme barrera haciendo una distinción aún de la que no podíamos pasar.
Confiaba en mí, sí. Me encargaba la seguridad de Nunnally por sobre todos los demás, SI porque sabía que no lo defraudaría.
Pero nada parecía suficiente. Y no podía continuar así con Lelouch, era peligroso.
Después del baile de Britannia, después de que papá y él no regresaran porque evidentemente Lelouch se había puesto mal, temí perder de nuevo. Pero era un sentimiento diferente a que la familia solo se desmoronara. Antes temía solo quedar incompletos, ahora me negaba a la posibilidad de quedar incompletos, sobre todo con Lelouch poniéndose al frente de las peores situaciones.
Iba y enfrentaba a Yamagata, se ponía en bandeja de plata para Schneizel, para los japoneses en medio de un golpe de estado. Se ponía un blanco para que pudieran atinarle con más facilidad y eso solo me desquiciaba a sobre manera.
Su vida valía mucho más que una venganza.
Mucho más que callar a los desertores.
Más allá de probarle al imperio que los japoneses no lo traicionarían.
Porque estaba englobando a todos, y así como había gente buena en general, también podía haber gente mala, como en todos lados. No era una cuestión de bandos.
Pero Lelouch tenía que llevar todo al extremo.
No le importaba el límite con tal de demostrar su punto, Gensai ya nos lo había advertido, pero sucedió. Papá estaba bastante afectado por no poder controlar mejor los arranques de Lelouch, pero comprendía su sentimiento de fallo. Ninguno de nosotros podía detenerlo cuando quería algo, y eso atentaba directamente con su bienestar.
Lo miré por largas horas mientras dormía. Tenía a mucha gente pendiente de sus decisiones, buenas o malas, incluyéndome. Papá y Todou habían salido hacía más de medio día y sin señales de ellos, me dediqué a cuidar a Lelouch. Era muy capaz de solo escaparse en cuanto despertara. Y espere esa eterna mirada de lucha cuando abrió los ojos.
Me aterró otro poco no verla, pero no se lo dije.
Se había asustado lo suficiente al sentir el infarto acercarse, se veía cansado de lo acontecido. Solo le sonreí un poco y tomé su mano para que notara mi presencia, no estaba solo. Pero se veía afectado más allá de su salud física y eso me preocupó, borrando un poco mi sonrisa. Prefería verlo peleando, aferrado y cabeza dura, a tenerlo perdido y apagado.
Ese no era el Lelouch que conocía…
Y no esperaba que papá y Todou me hicieran de este momento algo peor, con su aventura en Shimabara. Estaba enormemente preocupado por Lelouch como para tener que atender también su estado de ebriedad, ¡No me podía dividir en dos!
Lo intenté, y fallé.
Dolía como una herida abierta en mi estómago. Perder a Lelouch en Shimabara, en ese estado. Las circunstancias de como nos separamos y que me dejaran a un lado mientras las espadas rastreaban la zona, era limón en la herida. Parecía que ser su hermano y el responsable de sacarlo del hospital, no era suficiente para que me dejaran participar.
¿Qué era suficiente para que me dejaran decidir a mí?
No quitaría de mi mente el hecho de que le había fallado.
Había sido subastado, vendido y comprado. Kirihara clamaba ser el nuevo amo de Lelouch y aunque él se lo tomó con diversión y sarcasmo, algo se removió incómodo en mi estómago cuando lo cargué. Vestido de geisha, maquillado y drogado, pero era mío. El chiste de pertenecerle a alguien más no me pareció nada gracioso.
Lelouch me miró al sentir la tensión de mis brazos y me disculpé, lo había apretado más fuerte de lo debido. Pero ladeo levemente su cabeza, sin poder averiguar exactamente el porqué de mi molestia, y demasiado cansado para pensarlo más.
-Te tengo, no te preocupes- suavicé la mirada.
Y se sintió tan bien decirle eso, antes de que se recargara con confianza en mi hombro.
Suzaku was dammed!
anySuzuki
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