Nippon Hearts Rebellion

Había perdido la cuenta de las piezas de dominó cayendo, pero eso no significaba que me hubiera acostumbrado a eso. A los cambios, a los eventos que parecían menores y terminaban desencadenando algo peor. Lelouch ignoraba muchas cosas, y estaba seguro de que esta, era una de ellas. Porque no estaba claro ni para mí, para empezar.

Era mi hermano, por todos los cielos. Era mi mejor amigo desde que nos conocimos, desde el momento que dejé de verlo como intruso, al igual que Nunnally, empezamos a compartir todo nuestro tiempo. Todo lo que quedaba de nuestra niñez y ahora nuestros años de adolescencia.

Lo amaba como parte de nuestra familia, una pieza fundamental y única, como todos los que vivían en el templo. Incluida mi madre.

Eso era, simplemente estaba muy presente en mi vida como para tolerar un poco de ausencia.

Pero ahora estaba tomando el puesto de Sawasaki, relaciones exteriores. Mi mente se desvió con gusto al trabajo y la enorme responsabilidad que ahora tenía. No quería ser un estorbo para papá y quería demostrar definitivamente, que tenía el coraje y la capacidad de hacer esto bien. Nadie podía hacerlo peor que Atsushi.

Además después de todo, tenía un excelente maestro en casa y Lelouch era mi asesor en-

-Lelouch- suspiré y me senté en el escritorio, tallándome la cara en un intento de quitarlo un par de segundos de mi cabeza.

¿Cómo siquiera se podía colar en mi mente con esto? Con Nunnally no tenía el mismo problema, pero es que ella era un ángel bien portado. Lelouch con suerte seguiría confinado en casa hasta que llegáramos para que papá lo llevara a revisión. La cual también me tenía con pendiente, no quería que las cosas empeoraran, si eso se podía.

Pero Lelouch todo lo podía, era su gran don y maldición.

Tenía maneras de las cuales empezaba a temer, para detectar problemas o acomodarse frente a los cañones. Me pregunté cientos de veces si era un preocupante rasgo suicida, pero Lelouch peleaba por su propia vida de tal manera que lo descartaba de inmediato.

Pero encontrarlo en una situación desfavorable era predecible.

Papá seguro pensaba lo mismo. Nada estaba siendo suficiente para mantenerlo tranquilo, centrado y seguro. Yo sabía que se había sincerado bastante desde que Lelouch se mostró un poco más receptivo, desde la primera vez que lo llamo papá. Sin embargo, necesitaba algo más estable que solo la parte buena de la relación padre-hijo.

Lelouch debía sentir el rigor de lo que era una familia real, los castigos, las profundas preocupaciones, las tortuosas pláticas y… dormir en cama de papá. Sonreí con eso y sentía algo de tranquilidad. Sabía que mi padre daría muchas cosas por Lelouch como si fuera por mí, como lo haría por Nunnally también. No me ponía para nada celoso por la atención que le estaba dando, me sentía feliz de que ese avance pudiera lograr algo en mi necio hermano.

Aunque papá no podía quedarse pegado a él tanto como quisiéramos o fuera necesario. Era el primer ministro de Japón, en un país con un reciente desorden militar y político, a causa de Sawasaki y ayudado por el chantajeado ministro de defensa. El caos era reciente, había hecho todo lo posible por alargar los días lejos del edificio de gobierno pero su trabajo lo reclamaba de vuelta.

Sentí que Lelouch se recargó en mi, apretando más su cobija. Estaba preocupado por todo lo que parecía ignorar, y que nadie le quería contar, para dejarlo recuperarse un poco más. No era el más necesario por el momento, a pesar de su mente brillante y tácticas. Así que concordaba con todos, le haría bien seguir en casa.

-Tienes una agenda ocupada, creo que comenzaré a sentirme desplazado- dijo Lelouch y lo miré perdido por un momento. Tenía su mejor cara sentimental, lágrimas sin derramar y todo eso.

Claro que ya me había aplicado esa cara antes, siempre que quería hacerme sentir culpa de hecho. Pero tragué con dificultad y me sonrojé levemente. Lo empujé con cuidado para que se recargara en el sillón en vez de mí y me levanté. Sonrió muy leve terminando su acto, pero me había dejado un nudo en el estómago difícil de digerir.

Tenía que, hacer algo productivo. Acercarle otra cobija por el frío, acomodarle otro par de almohadas.

-¿No puedes llevarme contigo?-

Sentí el pinchazo de vuelta en mi estómago y levanté la vista. Sonaba tan sincero como se veía y eso solo hacia mi labora más difícil. Lelouch quería salir de casa, a donde fuese. Me lo estaba pidiendo a mí, de todas las formas posibles… y tenía que decirle que no.

-Lo siento, pero creo que es mejor obedecer a papá al menos por otro par de días- apreté sus manos y su esperanza se esfumó.

Eso se sintió peor en mi interior, causarle ese dolor aunque fuera por su bien. No quería hacerlo. Verlo triste no era algo a lo que quisiera acostumbrarme.

-Si te portas bien, te traeré algo ¿De acuerdo?- intenté, pero ya nada parecía animarlo.

Y yo había sido el responsable.


Entonces, llegó Milly. Sabía perfectamente el backstage de su visita al templo, el porqué de la compañía que traía y todos los motivos que podían venir ocultos con eso. Entendía perfectamente la confianza que Lelouch le tenía como la única otra persona que siempre supo de su pasado y ayudó a proteger el secreto mientras pudo. Me caía muy bien Milly, era una persona sincera, era una gran amiga y jamás haría algo para dañarlo a él o a Nunnally pero…

Esta vez prefería mantenerme al margen.

En Britannia ella lo usó para salir de un apuro aparentemente inofensivo, si. Pero mi hermano estaba demasiado presionado por su cuenta ese día, como para agregar los problemas de ella. Se estaba muriendo de pie, mientras trataba de ser diplomático, evitar a sus medios hermanos y buscar respuestas en villa Aries. Debió tomarlo en cuenta si era su amiga, así que estaba más que un poco enojado con ella.

Además traía un grupo de Ashford, que eran buenas personas, SI. Pero que recordaba haber escuchado que una de esas mujeres tenía un crush con mi hermano, que no es que me importara pero, estaba convaleciente, no era momento de tratar de enamorarlo.

Y estaba bastante seguro de que Milly también sentía algo por él, así que me encontraba más molesto. Era nuestro hogar, no podían solo tratar de acercarse a él así, porque yo-

Llamé a Rakshata, ella podía crear la oportunidad perfecta para que se fueran. Ni bien cinco minutos después, no me decepcionó, la comitiva de Ashford pasó a retirarse y me vi satisfecho.

Lelouch había convencido a papá de ir con Rakshata por algo de Knightmares seguro, proyecto secreto de ellos finalmente. Pero estaba en buenas manos y yo también tenía que hacer lo mío. Tenía que terminar de despegar al equipo camelot del Lancelot, ya era de Lelouch desde lo de Clovis y me aseguraría de que lo conservara.

Sobre todo porque me gustaba a mí y podía usarlo claro.


Entonces, acontecía Euphemia Li Britannia. Las mujeres definitivamente estaban haciendo todo más difícil, pero ésta por sobre otros enemigos, estaba por convertirse en la más peligrosa, gracias a su hermana. Todo aquello que queríamos evitar en Lelouch, se empezó a apilar.

Estrés, el principal. Pero Cornelia se especializó en hacer todo aún peor. De maneras que… subestimé. Narita quedaría tatuada en mi consciencia por el resto de mi vida, marcando un antes y un después muy importante.

No se suponía que él estuviera aquí. No sabía que Lelouch tuviera un Knightmare personalizado, mucho menos que no pensó en mí para hacer otro. Apenas era una fortuna que el Lancelot estuviera en el país aún, porque el Guren se lo había entregado a esa mujer pelirroja.

Sentí traición, pero fue un corto tiempo. Lo reemplacé por un enorme miedo y ansiedad conforme la situación evolucionó.

Cornelia no era una mujer razonable, incluso al ver a Lelouch, ya era tarde para arreglar su arranque de ira que la hizo sabotear la mina de Narita. Todo estaba por explotar, arrasaría las tropas, arrasaría la ciudad y habría una enorme cantidad de muertos que podían ir pesando en la conciencia de ella, por la estupidez de su hermana menor.

Entonces Lelouch tenía un plan, sabía cómo terminaría esto.

Sentí de nuevo ese miedo, el prácticamente saber que las cosas saldrían bien para el resto, mal para nuestra familia y exclusivamente pésimas para Lelouch. Pero no me escuchó, cuando le dije que no podía pelear contra lo impredecible de la naturaleza, esto no se podía calcular. Teníamos que irnos todos, papá estaba histérico pidiéndonos regresar.

Me vi muy tentado a solo noquearlo dentro de su KF, encerrarlo con los slash harken, pero abrió el canal de comunicación privado, prometiendo salvar a todos en la base de la montaña. Yo sabía que lo haría, pero no quería exponerlo a una situación así de peligrosa, no quería perderlo.

No lo dejaría solo en la misión.

Sonreí cuando vi su cara de orgullo. Era el debut del Shinkiro, un KF creado para que esa mente suya diera lo mejor en batalla. Sus ojos brillaban con cada movimiento que le funcionaba a la perfección, irradiaba un aura de felicidad y total competencia.

No nos gustaba aceptarlo, pero era su medio.

La estrategia, la batalla, el rigor de los pensamientos rápidos, certeros y funcionales. Se desenvolvía con naturalidad y elegancia. Era un privilegio estarlo observando, y volteó de nuevo a prestarme atención, sonriendo. Era tan-

Algo crujió.

Miré a los lados, todo empezó a deslizarse.

-¡Suza…!-

-¡Lelouch!-

La comunicación por video desapareció. Intenté saltar, aferrar el Lancelot a algo, lo que sea. Seguí enviando al mismo tiempo solicitudes por llamada al shinkiro. Pero el estruendo era tal, ensordecedor. Todo dentro de mi KF crujía y rechinaba mientras es gran desliz de tierra me fue jalando y meciendo de lado a lado, contra piedras, árboles, contra la montaña.

De todas las situaciones, esta se veía fatal. Todo se cuarteaba dentro, dejé de ver luz natural, solo lodo por todos lados y seguía siendo arrastrado.

Tendría que parar y estrellarme en algún punto, no sabía si sobreviviría a eso. Pero me preocupaba más que Lelouch lo hiciera, que estuviera bien, que permaneciera tranquilo. Que le aseguraran que había hecho lo mejor si yo no sobrevivía, que estaba orgulloso de él, que era un maldito genio.

Todo eso podrían decirle, porque lo sabían. Sabían que yo querría que lo supiera.

¿Pero quién le diría que lo amaba?

Todo se oscureció.


Debido al interés obtenido, es el último stage, gracias

anysuzuki