Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Tierra de Sombras. Antes que nada les agradezco su compañía en la retrospectiva que nos mostró la caída de Royal Woods. Espero les haya gustado.

Para los que quizás no entendieron bien, el tiempo en que se ubica aquella es el año uno, ósea un año después del inicio de los eventos, y un año después de Flechas y trofeos, Horizonte oscuro y Era de cenizas. Las cuales se ubican en el año cero. El año en que todo empieza. Este fic toma lugar en el año cuatro y desde el capítulo pasado en el inicio del año cinco.

En esta oportunidad, retomamos el hilo de siempre y entramos en lo que es el invierno en pleno. Con lo que veremos algunas sorpresas que espero les emocione.

Ahora si comencemos.

Tierra de sombras – Capítulo 6

Nieves amargas

Aquella era una mañana bastante agradable. El cielo estaba despejado, dejando ver un bello color celeste pálido. El cual hacia un hermoso contraste con el suelo, los techos de las casas y los arboles cubiertos de nieve. Aquel paisaje prácticamente era un regalo tras dos semanas en las que se sufrieron diversas ventiscas de distinta intensidad.

Si bien con ese bello regalo, cualquiera hubiera salido a caminar a las calles, los Loud estaban bastante a gustos en casa y estaban pasando un buen rato haciendo diversas actividades. Lincoln era la diferencia y por su parte, quería salir con su hermana-novia. Por lo que salió de su cuarto, le dio un breve vistazo a la habitación de Lisa y Lily. En donde vio a la menor de todos pintando algo que Lincoln no pudo notar que era, teniendo a su restaurada ballena al lado. Aquello fue algo que le hizo surgir una pequeña sonrisa. Estaba contento de que la pequeña ya estuviera recuperada de aquella pesadilla vivida. Tras verla un rato continúo su camino, y entro al cuarto de Lynn y Lucy.

- Oye Lynn. ¿No te gustaría dar una vuelta por ahí?

- Me encantaría Lincoln. Pero ahora estamos en medio de una partida muy entretenida – contesto esta. Quien junto a Lucy, estaba sentada ante una mesa en medio del cuarto jugando con cartas del tarot.

Lynn y Lucy habían tenido una mayor cercanía en esas semanas. Se llevaban bastante bien en comparación a años previos a La caída. Eso era algo que ayudaba a la armonía familiar. Pero que disgustaba un poco a Lincoln quien quería pasar el rato junto a la antigua deportista.

- Si quieres puedes unirte hermano. Mientras más mejor – dijo Lucy.

- Descuiden. Que se diviertan.

Dado que no tenía ganas de seguir en casa, pero tampoco de salir solo a la calle. Se dirigió a la casa de su vecino. Al entrar vio en la sala una nueva pieza que destacaba sobre las demás y le dejaba una sensación en el estómago que no le agradaba para nada: Big Al.

El cráneo de aquel allosaurus que casi se llevó a alguna de sus hermanas y que en repetidas ocasiones los había atacado, estaba en un pedestal. No entendía como en tan poco tiempo aquella pieza ósea estaba limpia. Pero supuso que Lisa tenía uno que otro secreto guardado por ahí. Se puso a observar cada detalle del mismo, pero puso más atención a los dientes. Aquellas navajas eran algo hipnótico. Pero noto que un par de dientes le faltaban. Supuso que quizás los perdió en una cacería previa. Pero valía la pena preguntarle a su hermana menor si esta tenía algo que ver con ello.

Bajo al sótano y pese a que ya había estado ahí en varias ocasiones. Cada vez era una experiencia distinta. El sótano de su antiguo vecino era una biblioteca. Estaba llena de repisas en los que estaban los libros que su hermana logro sacar de la biblioteca de la ciudad antes del ataque de Ryker. Esos libros, eran una parte de la colección que iba creciendo poco a poco con cada libro que se encontraba con cada salida. Los demás, estaban en las habitaciones.

El lugar tenía una iluminación bastante suave y era más silencioso que el resto de la propiedad. Siendo Lisa, quien casi siempre era la única que iba ahí, cosa que era así en aquella oportunidad. La genio se encontraba revisando un libro sobre los filósofos europeos, hasta que escucho bajar a su hermano y dejo el libro para poner su atención en él.

- ¿Buscas algo en especial mi querido hermano con gustos endogámicos? – dijo Lisa causando un poco de molestia en Lincoln.

- Nada por el momento. Solo quería preguntarte por lo de Big Al.

- Me imaginaba. Y sobre eso, es una respuesta bastante simple. Tenía que conservar alguna pieza de aquel ejemplar de Allosaurus Jimmadseni. ¿No esperaras que lo deje abandonado?

- En realidad quería preguntarte por unos dientes que me parecía que faltan.

- Ah. Eso. Iba a decírtelo pero me quede pendiente de unas obras y lo olvide. Le pedía a Lana que hiciera unos collares para ti y las demás que participaron en la pelea. El tuyo y el de Lynn están hechos con dientes. Los de Lori, Leni, Luna, Luan y Lucy están hechos con garras, y como me sobro una. El último fue para Lily,

Justo bajo lana y entro a la biblioteca con un colgante hecho con el diente de aquel dinosaurio.

- Qué bueno que te encontré, Lincoln. Lynn me dijo que estabas aquí. Por cierto. Esto es tuyo – dijo entregándole su regalo.

- Gracias Lana. ¿Tú lo hiciste? – dijo mientras lo examinaba.

- Sí. No fue tan complicado realmente.

Aquello era cierto. Aquel regalo, era únicamente una cuerda delgada que pasaba por un agujero hecho en la parte superior del diente.

- Pues te quedo muy bien – dijo poniéndoselo en el cuello – Espero que a las demás también les haya gustado el suyo

- Y mucho. Por cierto Lincoln. Ya que estas aquí. Quería hablar algo contigo.

- ¿Sobre qué?

- Es sobre lo ocurrido hace unas semanas. Veraz. Estuve analizando las flechas y he notado que si bien permiten cazar con eficiencia. Estas están hechas para presas pequeñas o personas. Por eso les costó tanto derrotar a Big Al o como sea que le llamaban.

- Esa es una cosa que ya había notado – dijo Lisa.

- Y por eso pienso que deberían de conseguir un mejor tipo de punta. Una que está hecha para caza mayor.

Lincoln entendió el razonamiento de Lana. Pero no veía un motivo necesario a aquello. No necesitaban cazar grandes dinosaurios u otros animales.

- Además, en unos años me va a tocar salir a traer comida y no quiero usar esas flechas que ustedes usan para defenderse.

- Nuestra hermana tiene razón. Si me toca salir a buscar buenos ejemplares quiero saber que no requiero de varios tiros para vencer a cualquier depredador que intente atacarme – dijo Lisa.

- Creo que ese era el argumento que necesitaba. ¿Pero dónde piensas que puedes conseguir ese tipo de flechas que quieres?

- En las tiendas de artículos de pesca y cacería. Debe de haber alguna por ahí que todavía tenga flechas de calidad.

- Lo dudo. Todos esos objetos como rifles o flechas ya deben de haber sido saqueadas hace mucho – dijo Lincoln.

- Eso no lo sabemos. Quizás habían más en sus depósitos.

- Bueno. Si tú insistes, creo que Lynn y yo podemos ir a dar una vuelta por ahí.

- ¡¿Qué?! Yo quiero ir contigo. Fue mi idea.

- Lo siento Lana. Pero eres muy joven.

- Vamos. No va a pasar nada. Además recuerda que estuve en las exploradoras.

- Pese a que dudo de las semejanzas entre lo que te enseñaron ahí y la realidad. Creo que está bien que vaya contigo – dijo Lisa sacando un mapa de calles – Estas son las ubicaciones de esas tiendas. No hubo ninguna en Royal Woods. Por lo que tendrán que caminar hasta Huntington Oaks.

- Bueno. Sera un buen motivo para estirar las piernas.

La caminata por la calle era de lo más tranquila. No les preocupaba nada, después de todo, los grandes dinosaurios, tanto carnívoros como herbívoros, ya habían partido al sur para escapar del clima frio. Si bien todavía quedaban algunos, estos eran de un tamaño menor y estaban prácticamente igualados con los perros, lobos y pumas que preferían el bosque a la ciudad. Además, no había nadie más que ellos. Lo había sido así en tres años y la probabilidad de encontrarse con alguien decrecía con cada año.

Lana estaba feliz de poder estar afuera. Si bien de tanto en tanto salía para ver a sus amigas las ranas en el campo de maíz. Aquello era algo que se limitaba a salir de su casa en compañía de alguna de sus hermanas mayores y regresar tan pronto terminaba. No había posibilidades de ir a otra parte y nunca le hacían caso cuando lo pedía. Por su parte Lincoln también disfrutaba de la caminata. Si bien parte de él quería que Lynn estuviera en ese momento a su lado. Le tenía un gran cariño a su hermana menor. Los dos solían ser muy unidos cuando en épocas mejores, los dos jugaban videojuegos juntos o iban a las carreras que su hermana veía con emoción. Aparte, los dos tuvieron buenos momentos juntos que ambos recordaban con mucho cariño.

- Veo que tenías muchas ganas de salir de casa.

- ¡Obviamente! No podía soportar estar tanto tiempo ahí dentro. La verdad es que estoy ansiosa porque llegue el momento en que pueda salir junto con ustedes.

- Vamos Lana. Las salidas para buscar comida son peligrosas y no siempre tienen algo de divertido.

- Lo sé. Pero es que no soporto estar metida en casa. O bueno en ambas casas.

- Te entiendo. Pero debes recordar que este no es el mundo de hace cinco años. Ya no es seguro por más vacío que parezca.

- Yo veo las calles muy vacías. Y ya que este mundo no es el antiguo. Por eso ya deje de buscar en la basura y me baño seguido.

- Eso es bueno. No quiero que te enfermes.

Los dos continuaron su camino hasta que llegaron a la ciudad de Huntington Oaks. La ciudad al igual que Royal Woods, mostraba claros indicios de lo que fueron saqueos, incendios y restos de lo que fue la batalla contra el Reverendo Ryker. En la pista estaba el esqueleto de un sauropodo cubierto por la nieve. No podían saber de qué especie se trataba, pero era claro que este debió de haber sido devorado. Luego de seguir avanzando y ya faltando unas calles para llegar. Lana rompió el silencio.

- Oye Lincoln. ¿Puedo preguntarte algo?

- Claro. ¿De qué?

- Es sobre lo tuyo y lo de Lynn. ¿De verdad ustedes son novios?

- Pues sí. Sé que suena raro que lo seamos. Pero ya hemos pasado por tantas cosas juntos que esto se dio.

- Entonces. ¿La quieres más a ella que a nosotros? – dijo con un tono de voz que mostraba algo de tristeza.

- Lana – dijo Lincoln tomándola de los hombros – Yo las quiero a todas por igual. Que Lynn y yo tengamos otro tipo de relación, no cambia nada las cosas. Yo te quiero de la misma forma en que quiero a Lynn, a Lori, a Lily y a todas las demás. Del mismo modo en que ella las quiere a ustedes. Lo único que cambia es la forma en que demostramos el amor que nos tenemos entre nosotros. Pero ese, es el mismo que tenemos entre todos.

Aquello alegro a la joven de once años y lo abrazo. Lincoln correspondió a este y abrazo a su hermanita. Aquel abrazo fue interrumpido por un sonido bajo. Una especie de chillido que venía de un pequeño ser de apenas un metro de altura y uno de ancho. Caminaba sobre dos patas y estaba cubierto de un plumaje violáceo con largas plumas azules en la cola y las alas. Siendo un pico con un diente que sobresalía de este lo que más destacaba de aquel dinosaurio.

- ¡Míralo Lincoln! ¡Es tan lindo!

- Es cierto. Creo que se llama incisivosaurus. Es un omnívoro.

- Perfecto. Veamos si tiene hambre.

Lana saco unos arándanos de sus bolsillos y se puso de rodilla con los brazos extendidos apuntando a aquel dinosaurio que al notar su presencia se acercó a esta con cuidado y tras una breve duda, empezó a comer de las manos de Lana hasta que se terminó todos estos.

- Parece que no te tiene miedo.

- No tiene por qué. Sabe que no le voy a hacer daño.

Entonces con el mismo cuidado de antes, empezó a acariciar el lomo del incisivosaurus el cual no solo acepto aquello, sino que también se alegró con cada caricia que le daba. Lincoln se animó y también empezó a tocar a ese dinosaurio. Hacía ya un año que todas sus mascotas se habían ido y nunca habían vuelto a tener un contacto con algún animal de una forma tan cercana. Salvo pequeños contactos puntuales con herbívoros de gran tamaño que dejaban que estos se acercaran.

- Ya sé. Podemos quedarnos con este amiguito – dijo Lana entusiasmada.

- No creo que sea algo que las demás aprueben – dijo Lincoln con dudas.

- Vamos Lincoln. Hace mucho que no tenemos con quien jugar. Además no creo que sea tan difícil de cuidar. Ya viste que come poco.

- Bueno está bien. Podemos llevarlo con nosotros. Pero será tu responsabilidad el que no cause ningún problema.

Lana salto de emoción haciendo que su nuevo amigo se asuste y por poco salga corriendo. Abrazo a su hermano y cargo al pequeño dinosaurio en sus brazos como si de un pollo bastante grande se tratara. Pero en cuanto esta se incorporó vio junto con Lincoln a una persona vestida con un abrigo y un gorro morado, y unos pantalones plateados, la cual caminaba con un rifle en sus manos. Lincoln al verla puso a Lana detrás de él y puso una flecha en su arco apuntando a aquel individuo.

- ¡Quédate donde estas! – grito apuntando con el arco.

- Tranquilo. No voy a hacerles daño – dijo una voz femenina bajando el rifle.

- ¡¿Cómo es que sé que no estas mintiendo?!

- Porque si quisiera latinarlos ya les hubiera disparado.

- Ella tiene razón Lincoln. Además no parece una mala persona. Yo soy Lana Loud y este es mi hermano Lincoln.

- ¡Lana!

- Mucho gusto Lincoln y Lana. Mi nombre es Jocelyn Mallister.

Lincoln pese al temor inicial termino por bajar el arco y guardo su flecha. Decidió confiar en Lana y se acercó a Jocelyn. En cuanto estuvieron bastante cerca, Lincoln noto que esta era una mujer de unos cincuenta y tantos años, la cual pese al gorro que llevaba dejaba ver unos cabellos castaños que estaban camino a volverse grises y luego blancos.

- Por lo que veo no son viajantes. Así que deduzco que están en medio de una salida con algún fin.

- Lo mismo puedo decir de usted. En nuestro caso, somos de Royal Woods. Lana es mi hermana menor, pero vivo junto con mis otras hermanas en lo que siempre ha sido mi casa.

- Igual. Pero en mi caso vivo junto con mi hija y mi nieto aquí. La diferencia es que nosotros vinimos de Great Lake City hace ya unos años.

A Lincoln se le ilumino el rostro al escuchar aquellas palabras. Hacía años que no tenía noticias de esa ciudad así que no dudo en preguntar.

- ¡Yo la conozco! ¡Yo estuve en esa ciudad antes de que todo pasara! ¡Tenía amigos ahí! ¡Dígame cómo está todo por allá!

Jocelyn entonces puso un rostro que mostraba tristeza. Como si esa pregunta fuera una especie de puñal.

- La ciudad cayó hace cuatro años.

- Pe… Pero… ¿Pero cómo? Se supone que estaban mejor que nosotros.

- Eso pensábamos. Teníamos un gran ejército, héroes que habían luchado y sobrevivido a todo tipo de batallas. Incluso recibimos a sus defensores y a las tropas que vinieron con ellos. Pero eso no fue suficiente para soportar la marea. Cada día los intentos de saqueo aumentaban, las luchas de bandas criminales por hacerse con partes de la ciudad se hicieron comunes y las peleas en las calles por intentar mantener el orden se volvieron rutina. Luego de tres semanas de la llegada de sus Guardianes, nuestros protectores, La Orden Blanca, quienes juraron defendernos hasta el final se fueron en medio de la noche y se llevaron a sus amigos y familiares a Dios sabe dónde. Con ellos también se fueron sus Guardianes abandonando a quienes habían traído y dejándolos a su suerte. Ese día la presa se rompió y la ciudad se volvió un caos. Escapamos de la ciudad pero solo mi hija y mi nieto sobrevivieron al viaje. Mi esposo y otros buenos amigos no tuvieron la misma suerte.

- ¿Qué les paso a ellos? - preguntó Lana.

- Los mataron – respondió - Los alrededores de la ciudad estaban plagados de criminales de todo tipo que dieron caza a los que huían de las llamas.

Para Lincoln eso fue algo difícil de escuchar. Incluso si ya presentía que algo como eso había ocurrido.

- ¿Supo algo de la Bodega Casagrande o de sus dueños?

- ¿Los conociste?

- Sí. Eran mis amigos. Los visite en varias ocasiones, incluso mi hermana era la novia del nieto del dueño.

- Pues temo que no se nada. Me fui de la ciudad antes de saber algo sobre ellos. Quizás se fueron esa noche y ahora viven en alguna isla bonita o una cosa así.

Eso lo alegro. De cierta forma eso le daba una pequeña esperanza de saber que Bobby, Ronnie Anne y su familia ahora estuvieran en un buen sitio a salvo de todo tipo de peligros.

- En fin. ¿Qué los trae por aquí?

- Buscamos flechas nuevas. O mejor dicho, unas puntas que sean mejor de las que usan mis hermanos. Sabemos que hay un par de tiendas por aquí así que estamos yendo para allá – dijo Lana.

- Me temo que ya me tome todas las que encontré. Pero dado que tengo más flechas que manos, podemos llegar a un acuerdo y si ustedes me ayudan en algo. Yo les daré bastantes flechas como pago.

- Suena bien. ¿Qué hacemos? – pregunto Lana.

- Primero vamos a consultar eso con nuestras hermanas. Nos alegra encontrar a alguien otra vez y que sea alguien bueno. Pero esto de las flechas era una iniciativa de nosotros dos y no sé si el resto quiera ayudar.

- Entiendo. Pero si aceptan darme una mano les estaré esperando mañana en este mismo lugar al mediodía.

- Suena bien. Entonces nuestra presencia o ausencia servirá como respuesta.

Esa tarde los dos les comunicaron a sus hermanas del encuentro que tuvieron y de la propuesta hecha por Jocelyn. Por lo cual los once se reunieron en la habitación de Lori y Leni, junto con el dinosaurio traído por Lana que se dedicaba a mirar el lugar mientras que Lily jugaba con este y Lisa se dedicaba a examinarlo mientras tomaba apuntes.

- Yo digo que vayamos y la ayudemos. Necesitamos esas puntas de flecha y además nos vendría bien un poco más de ayuda – dijo Lincoln.

- Yo opino lo mismo. Hace mucho que no vemos a nadie y por lo que contaron suena a que es alguien amistoso. O de lo contrario ya estaríamos en problemas – dijo Luna.

- Eso no lo saben. Bien puede tratarse de una trampa y literalmente deben estar esperando para tenernos juntos – dijo Lori.

- Lori. De ser así ¿Qué sentido tendría organizar todo un plan elaborado cuando dos personas son más fáciles de atrapar que once? – dijo Luan.

- Nuestra hermana tiene razón. Además tú eres la que dice que todo volverá a la normalidad algún día. Quizás este sea el primer paso para ello – dijo Lisa.

- No sé cómo eso puede ser posible. Pero si hay más personas con quien hablar, bien podemos tomar esta oportunidad – dijo Lola.

- Y a mí me interesan esas puntas que menciona Lincoln. Podremos deshacernos de cualquier cosa que intente hacernos su cena – dijo Lynn con más ánimos que el resto – Que importa si quiere que la ayudemos a levantar un sillón o a cazar alguna pieza grande.

Los argumentos a favor eran indetenibles. Lori si bien estaba preocupada por sus hermanos se dio cuenta que nada podía hacer para frenar la idea de un encuentro entre las dos partes. Así que decidió poner sus condiciones.

- Está bien, está bien. Iremos a vernos con ella. Pero yo seré quien esté a cargo de la negociación, y solo iremos un grupo. Leni, Luna, Luan, Lynn, Lincoln y yo iremos. Lucy, tú te quedaras en casa cuidando a las demás y te quedaras vigilando en caso pase algo. En cuanto a ustedes, quiero que estén listas por si deben de salir huyendo.

- No es justo. ¡¿Por qué ustedes siempre tienen lo divertido?! – dijo Lana.

- Porque solo así dejare que literalmente conserves a esa cosa que trajiste a la casa sin permiso. Y por cierto. Sera tu trabajo hacer que se comporte bien y no cause desastres.

A la mañana siguiente el grupo partió con rumbo al sitio pactado. Lori iba al frente llevando con ella una pistola del cajón de armas que tenían en casa. Pensó en un inicio en llevar algo más potente como uno de los rifles o una escopeta. Pero tenía poca experiencia en el uso de esas armas debido a que no tenían tanta munición como para practicar. Por suerte, si tenía un poco de experiencia con el manejo de aquella arma gracias a las lecciones que tuvo junto a su madre. Además sabía cargar y darle mantenimiento al arma. Por lo que teniéndola con ella se sentía segura.

Al llegar al lugar se encontraron con Jocelyn quien estaba esperándolos ya desde hacía un rato. La cual, al verlos se quedó sorprendida al ver un número tan grande en mucho tiempo.

- Me alegra conocerlos. Jocelyn Mallister – dijo estirando la mano.

- Lori Loud – dijo acercándose y respondiendo al saludo.

- Yo soy Leni. Y estoy feliz de ver a alguien otra vez.

- Luna Loud para servirle.

- Yo soy Luan. Y también es un gusto conocerla

- Lynn Loud. Lista para ayudarle en lo que sea.

- A mí ya me conoce – dijo Lincoln – Pero es un placer el presentarles a mis hermanas mayores.

- Y es uno el conocerlas y el encontrarte nuevamente Lincoln. La verdad es que esperaba ver nuevamente a tu hermanita. Por cierto ¿Dónde está?

- En casa – dijo Lori – Pero no estamos aquí para hablar de nosotros. Sino para hacer negocios. ¿Verdad?

- En eso tienes razón. La verdad es que necesito ayuda con un problema que tengo y requiere de bastante gente.

- ¿No se suponía que tenía una hija y un nieto? – pregunto Luna.

- Los tengo. Pero si bien mi hija es una experta con el arco, no podemos dejar solo al pequeño Edric y mucho menos traerlo con nosotros. Solo tiene tres años.

- Casi igual que una de nuestras hermanas – dijo Luan.

- Por eso es que necesito de su ayuda y de sus arcos. Hay una amenaza que últimamente ronda por estas calles. Y por la que no podemos salir a buscar comida.

- ¿Dinosaurios? ¿Pumas? – pregunto Lynn.

La respuesta hizo que se estremeciera y que prefiriera las anteriores opciones.

- Lobos.

Los siete caminaron por la nieve en busca de aquella manada que estuvo causándole problemas a Jocelyn . Buscaron en el suelo alguna señal de huellas o de cualquier otro rastro que indicara por donde habían pasado. Lori iba al frente con ella, teniendo a Leni unos pasos atrás. Luna y Luan por su parte iban siguiéndolas sin poner mucha atención a su hermana mayor y simplemente limitándose a esperar alguna novedad. En cuanto a la pareja estos estaban hasta atrás caminando de la mano.

- Vaya motivo que tuvimos para salir otra vez – dijo Lincoln.

- Si te refieres a nosotros dos. En realidad planeaba hacerlo de todos modos el día de hoy. Solo quería estar un tiempo con Lucy, eso es todo.

- Te entiendo. Y no pienses que me molesto aquello, a mí también me gusto salir un rato con Lana. Pero después de una semana de intensa nevada quería estar nuevamente con mi querida Lynn – dijo dándole un beso en la mejilla que Lynn tuvo que rechazar.

- Aquí no tonto.

- ¡Vamos! ¿Qué pasa?

- No es buen momento para demostrar nuestro amor en público. Mucho menos cuando tenemos a una desconocida con nosotros. Si ya de por si a nuestras hermanas les es difícil aceptar lo nuestro imagínate a una persona que no tiene idea de nuestra historia.

- En eso tienes razón. Pero tendrá que enterarse tarde o temprano.

- Quizás. Pero si lo hace será en nuestros términos.

Luego de aquella charla en que los dos pusieron las cosas en orden. Toco tratar el tema por el que estaban ahí. Un tema que no era fácil para ambos.

- Si quieres podemos ir a casa. Ellas pueden encargarse solas y además Lori y la señora Mallister están armadas con armas de fuego – dijo Lincoln.

- ¿Sugieres que tengo miedo? – contesto Lynn ofendida.

- ¡No! ¡Para nada! – contesto Lincoln nervioso – Es solo que…

- Qué piensas que no he superado el ataque de hace unos meses. Lincoln eso es cosa del pasado. Esa vez tenía la guardia baja. Esta vez será diferente.

En aquella vez. Los dos estaban recorriendo la ciudad en uno de sus tantas búsquedas por alimentos. En esa oportunidad, habían encontrado un joven ciervo y ya iban de regreso a casa, cuando a Lincoln se le ocurrió que era buena idea ir a buscar algunas cosas en lo que era la antigua tienda del padre de su amigo Rusty. Se imaginó que quizás podría encontrar algo interesante, pero solo encontró un lobo solitario en ella. El lobo al verlos se levantó y comenzó a acercase a ellos, atraído por la pieza recién cazada. Lynn le apunto con su ballesta, pero se dio cuenta de que no la llevaba cargada. Por lo que al ver que nada se podía hacer, tuvieron que salir corriendo, tiraron el ciervo para que así se pudieran quitar de encima a ese canido, pero esto no funciono para nada pues el lobo quería una presa más grande y de un salto se arrojó sobre Lynn desgarrándole la espalda con sus garras. Esto debido a que si bien no eran afiladas, si podían enterrarse en la piel debido a lo fuertes que eran, lo demás fue causado por la ex deportista que intento liberarse.

Lincoln logro abatir a este y cargo en hombros a su hermana, llevándola corriendo hasta su casa, donde se desplomo en cuando sus otras hermanas salieron de su hogar totalmente asustadas al ver aquella escena.

- Yo solo me preocupo por ustedes. Yo estaría nervioso en tu lugar.

- Pues tú no eres yo Lincoln. Yo ya mate a un gran carnívoro. ¿Qué son un par de perros grandes?

Por su parte. Lori, Leni y Jocelyn empezaron otra conversación.

- Por cierto. ¿Esa lanza que tienes me resulta un tanto particular? – dijo Jocelyn al ver la lanza que portaba Leni.

- Esto. La uso para pescar en caso no encontremos algo para cenar. Prefiero hacerlo ya que no me gusta cazar animales.

- Pues debes de ser muy buena.

- Lo es. Mi hermana tiene una gran práctica con ella y literalmente nos ha sacado de muchos apuros – dijo Lori dejando en claro que admiraba aquellas habilidades.

- Lo malo es que solo puedo pescar un pez a la vez. Y a veces se tarda mucho.

- ¿Sabes? Yo también me dedico a la pesca. Antes solía hacer anzuelos para mi esposo y con el tiempo aprendí a construir diversos tipos de trampas. Hasta tengo una red en casa para cuando es temporada alta.

- ¡¿De verdad?! ¿Podrías enseñarme a construirlas? – pregunto Leni emocionada.

- Pero claro. Sera un gusto pasar mis habilidades a alguien más.

- ¿Y por qué llevas un rifle?

- Esto. Lo conseguí cuando escapamos. Lo uso para defenderme de las personas que pueden ser una amenaza, o bien para defenderme de algo bastante serio como esta situación.

A Lori le alegro que su hermana se llevara bien con su nueva conocida. Pero a ella todavía le costaba un poco el soltarse.

- Tu hermano me conto que ibas seguido a Great Lake City. Yo era de ahí.

- ¿Enserio?

- Así es. Viví ahí casi toma mi vida. Cuéntame ¿Qué te pareció?

Lori recordó aquella vez que fue a la ciudad pensando en ser una chica de la misma. Solo para terminar chocándose con una dura realidad.

- Pues… Fue algo caótico.

- Si. La tenía sus cosas buenas y sus personas encantadoras. Pero habían cosas que hacían que prefiriera el campo o la playa. El tráfico por ejemplo. Espero que nunca hayas manejado un auto o tomado un taxi.

- No. Pero si me perdí en la estación de trenes con tantas rutas.

- Esas rutas eran una pesadilla. Pero la verdad es que prefería mil veces el metro que cualquier otro vehículo. Por otro lado. ¿De verdad el chico de la Bodega Casagrande era tu novio?

Esa pregunta fue suficiente para romper el hielo de forma definitiva.

- Lo es. Bobby Santiago literalmente es mi novio – dijo sacando una fotografía de ambos de su bolsillo.

Jocelyn no dijo nada ante esa afirmación que le pareció extraña. Pero decidió seguir escuchando.

- Tuviste… Tienes suerte. Ese es un gran joven. Nunca nadie me atendió tan bien.

- Es que mi osito era el mejor en cada cosa que hacía. Él vivía aquí conmigo en Royal Woods. Pero se tuvo que ir con su madre y su hermana a vivir con su familia. Aun así, dijimos que íbamos a estar separados solo un tiempo y luego volveríamos a estar juntos para ir a la universidad.

- Vaya. Una lástima que no se lograra aquello.

- Gracias. De todas formas literalmente termine por variar mis planes antes de terminar la escuela y me incline por estudiar golf.

- ¿Golf? ¿Eso es una carrera universitaria?

- Literalmente había una universidad dedicada a ese deporte. Y yo iba a ir a ella. Se lo comenté a Bobby, cuando decidí cambiar de carrera y si bien se molestó al inicio después acepto que ese era mi sueño y que de todas formas terminaríamos juntos.

Jocelyn dio un suspiro cargado de nostalgia y sonrió.

- Los jóvenes en su último año están tan llenos de sueños y expectativas – dijo con una sonrisa – Yo escuche cientos de sueños como el tuyo.

- ¿Cómo?

- Fui maestra de secundaria. Enseñaba historia en una escuela privada, pero también me toco estar al lado de muchos alumnos que estaban por terminar. Se podría decir que fui como una consejera. A muchos les tuve que quitar las vendas de los ojos, mientras que a otros tuve que darles fuerzas para que salieran adelante confiando en ellos mismos. Ese momento de la vida era único, y pese a todo lo que paso. Sigo sin saber cómo definirlo claramente.

A Lori aquella charla la hizo entrar en confianza otra vez. A ella no le gustaba hablar de su vida con nadie más que con su familia. Ni siquiera con algún psicólogo tras el fiasco que resulto la única sección con la doctora Henrietta Schiller. Para Lori, ver a esa mujer era peor que comer vidrio molido. Por suerte encontró un gran apoyo en Ajani Goldname.

- Aquí hay algo – dijo Jocelyn haciendo que todos se detengan.

- Huellas – dijo Luna mirando al piso.

La nieve dejaba ver una gran cantidad de pisadas de lobos. Se trataba de un gran número.

- ¿Están cerca? – pregunto Luan.

- Eso parece. Las huellas se ven… frescas – dijo Jocelyn antes de ver aparecer una manada con más de una decena de lobos.

Eran bastantes incluso para lo que esta pensaba que iba a encontrar. Aquellos animales tenían como líder a un lobo un tanto más grande que el resto, el cual tenía el pelaje color gris con blanco. Al verlos abrieron las fauces y mostraron sus dientes seguidos de un gruñido para nada amistoso. Era claro que tenían hambre y que querían que los Loud y Jocelyn sean su almuerzo.

Todos apuntaron sus armas con miedo ante su sola presencia, mientras que los lobos sin temor a nada, se quedaron quietos hasta que el macho alfa dio una orden a modo de gruñido y los demás se lanzaron sobre sus presas.

Lori disparo su ballesta y acabo con uno, viéndose obligada a retroceder para recargar mientras que Jocelyn disparaba con su rifle abatiendo a dos de hechos para fallar el tercer tiro. Los demás también dispararon pero no todos acertaron puesto que un lobo era más difícil de dispararle que un dinosaurio pues este era más grande y tenía un mayor espacio a donde acertar. Los lobos eran mucho más pequeños y se movían más rápido. Al punto que alcanzaron al resto y se vieron obligados a luchar cuerpo a colmillo.

Leni no tenía idea de cómo defenderse con una lanza. Esta era usada únicamente para pescar y jamás la había usado contra alguna otra especie. Por lo que intento atacar de frente con el fin de generar un espacio entre ella y sus atacantes. Uno de ellos intento cruzar ese espacio y esta se vio obligada a clavársela. Lo malo fue que la lanza solo lo hirió de forma superficial al ser de madera y eso solo lo molesto más. Por suerte Un disparo del rifle de su nueva amiga la salvo.

- Mejor usa el arco – dijo abatiendo a los demás.

Leni arrojo la lanza y empezó a disparar con su arco, solo para terminar usándolo como garrote cuando se vio rodeada nuevamente. Mientras tanto Luna y Luan se defendían como podían, Luna atacaba con su hacha de mano logrando acabar con uno con un fuerte golpe en el cráneo para luego pasar a enfrentarse a otros.

Luan por otra parte logro matar a uno de un flechazo, pero otro la derribo en el suelo la cual intento protegerse poniendo el arco entre ella y el lobo que la atacaba, pero este era demasiado pesado y no podía hacer nada para alejarlo o para sacar una mano de este y tomar su cuchillo.

Por su parte, Lincoln y Lynn quienes se habían subido al techo de un auto abandonado disparando a todos los que intentaban subir. O al menos uno hacia esa parte. Lynn estaba congelada al ver a esas bestias intentando devorar a sus hermanas. Fue ella quien vio a Luan en problemas y quiso ayudarla, pero tan pronto apunto se vino su mente toda esa experiencia vivida. El miedo que nunca antes había sentido, ni siquiera en ataques a su casa o por parte de grandes dinosaurios carnívoros se comparaba a aquello.

- Vamos Lynn. Tú puedes, tú puedes – se decía para darse confianza, pero esta se demoraba mucho en llegar.

- ¡¿Qué te sucede Lynn?! ¡Ayúdalas! – le grito Lincoln. Quien estaba ocupado con los que lograban trepar.

Por un momento pensó que quizás Luna la ayudaría. Pero esta estaba peleando con dos lobos. Jocelyn estaba ocupada repartiendo culatazos y Lori estaba defendiéndose con su machete. No le quedaba de otra que salvar a su hermana, por lo que juntando todo el valor posible apunto rápido y sin siquiera mirar, jalo del gatillo y elimino al lobo que intentaba acabar con Luan.

En cuanto a Lori, esta había logrado vencer a un par a punta de machete. Cuando al ver que tenía una mejor arma que esa en su cintura desenfundo y empezó a hacer lo que debió hacer desde el principio. Elimino a uno, a otro y tras darle un tiro al tercero el jefe de la jauría se le fue encima haciendo que su pistola volara por el golpe. Lori intento aguantarlo con todas sus fuerzas, pero este era mucho más fuerte y las fuerzas de Lori se iban agotando. Por más que empujara la distancia entre los potentes dientes y su cuello se iban acortando. Cuando pensó que su fin había llegado, una flecha se enterró en el costado del animal seguida de otra y otra hasta que el líder de la manada murió. La mayor logro quitárselo de encima para ver que su hermano Lincoln la había salvado. Los dos se quedaron viendo uno al otro mientras que los últimos lobos se retiraban.

- ¡Chicos miren! – señalo Leni cortando ese momento.

Todos vieron hacia esa dirección y vieron una figura encapuchada con una tela de color verde oscuro bastante sucia. Su ropa era gris y estaba bastante sucia y desgastada, manchada de barro y sangre. Pero lo que más llamo su atención, eran los dos cuchillos que llevaba en cada mano. Este dio un aullido y atrajo a los miembros que quedaban y se fueron con él.

- ¿Quién es ese? – pregunto Lori.

- No lo sé. Pero he visto lo que hacen esos cuchillos. He visto raptores muertos a puñaladas y ahora se quien los sostiene – dijo Jocelyn .

- Nosotros también hemos visto lo mismo una vez – dijo Lincoln – pero pensé que era otro dinosaurio.

- Pues ya vemos que se trata de algo distinto.

Tras eso empezaron a recoger sus flechas y a contar la cantidad de enemigos abatidos. En total eran unos doce los que habían muerto, contando a su líder, pero era obvio que quedaban más que tenían a ese extraño personaje como su nuevo jefe. Una vez terminaron vieron llegar al resto de sus hermanas.

- ¡¿Pero qué hacen aquí?! – dijo Lori.

- Vinimos a ver a los nuevos vecinos – dijo Lola.

- ¡Les dije que podía ser peligroso! ¡Miren lo que nos acaba de pasar! – dijo mostrando los cuerpos.

- Si. Escuchamos los disparos y el ruido de la pelea. Pero sabíamos que ustedes ganarían – dijo Lucy – Por lo demás, confiamos en el juicio de Lana en cuanto a que estas eran buenas personas.

- Hablando de eso. ¡Hola de nuevo! Estas son mis otras hermanas. Mi hermana mayor Lucy, mi gemela Lola, y mis hermanas menores Lisa y Lily.

Nuevamente el verlas fue una sorpresa para Jocelyn quien no se esperaba un número tan alto.

- ¿En serio son once o tienen algún otro hermano más en casa?

- No. Somos once. Yo soy el del medio. Así que tengo que vivir con cinco hermanas mayores y cinco menores – dijo Lincoln.

- Vaya suerte que tienes hijo.

- Y vaya que suerte que tuvieron ustedes. Se ve que estos lobos tenían hambre – dijo Lisa – Por cierto es interesante ver a un espécimen de canis dirus entre un montón de canis lupus.

- ¿De qué? – preguntaron todos sus hermanos.

- Canis dirus o lobo gigante. Era una especie de lobo que vivió en el pleistoceno.

- No parece tan gigante – dijo Lynn.

- Eso es porque los artistas solían exagerarlo. Sobre todo los que dibujaban ese arte medieval que tanto le gustaba a la gente.

- Bueno. Ya que hemos terminado. ¿Les gustaría venir a mi casa a tomar algo?

- ¿No somos demasiados? – pregunto Luan.

- Para mí no. Además hace mucho que no hablamos con nadie más que nosotros tres.

- Pues creo que no sería una mala idea después de todo – dijo Lori.

El grupo llego hasta un edificio de departamentos de unos ocho pisos y empezaron a subir las escaleras. Llegaron hasta el piso cinco y entraron en un departamento lleno de libros. Había varios estantes llenos de estos, pero también montones de estos en el suelo. Todos bien cuidados y sin una mota de polvo. Por lo demás, este tenía una sala y un comedor iguales a los de los otros departamentos.

- No puedo creerlo. ¡¿De dónde salieron tantos libros?! – pregunto Lisa.

- De la biblioteca principalmente. No podía dejar que la lluvia y otras cosas los dañaran, así que tome todos los que pude. El resto son de las casas de por aquí.

- Pues déjeme felicitarle por su gran acción Señora Mallister.

- Vamos. Pueden llamarme Jocelyn. Después de lo de hoy creo que ya podemos dejarnos de formalidades. Por cierto, creo que les debo algo.

Se acercó hasta un baúl y de este saco varios cilindros que contenían flechas con las puntas de las que Lana había hablado. Se las repartió a los seis que estuvieron con ella y tras ello pasaron a la sala en donde empezaron a tomar té de hojas de naranjo.

- Muchas gracias por esto – dijo Lori – Pero ¿Literalmente no las necesitan ustedes?

- Para nada. Me sobran flechas. No tengo idea de cómo es que no se les ocurrió buscar en los depósitos. Por otro lado, hay algo que debo confesarles, sobre todo a ustedes dos – dijo refiriéndose a Lincoln y a Lana – Yo ya sabía de ustedes antes, pero no me atrevía a comunicarme hasta que supiera que eran buena gente. Así que los estuve siguiendo de tanto en tanto a escondidas y cuando finalmente pude confirmar que eran una familia que no quería hacer daño a nadie los contacte.

Al principio causo un poco de malestar el oir aquello. Pero entendían que todo se debía a que ella quería ser precavida y simplemente lo aceptaron. Siguieron charlando y compartiendo historias del mundo anterior y del actual hasta que surgió una pregunta.

- Por cierto. ¿Y dónde está su hija y su nieto? – pregunto Lincoln.

- Ella debe de estar en el último piso con él. Cuando yo salgo ella es quién vigila que no hayan peligros cerca. Pero la verdad, es que ella no es mi hija. Mis hijos están en California, o al menos esos espero. En cuanto a ella, la conocí junto con sus padres cuando debimos de escapar de Great Lake City. Tenía dieciocho años cuando eso paso y fue una sorpresa para todos cuando descubrimos que estaba esperando un hijo. Fue difícil en un inicio, pero digamos que este fue la razón para seguir peleando hasta llegar a un lugar adecuado.

- Vaya. De todas formas, usted hizo algo muy bueno ayudándola – dijo Luna.

- Es verdad. Y creo que aquí vienen – dijo Leni escuchando unos pasos.

De pronto la puerta se abrió y entro un pequeño de unos tres años el cual al verlo dejo a la mayoría de los Loud en silencio, pues para ellos era como si hubieran visto a un fantasma. Edric era un niño de piel morena y cabello negro, que en cuanto entro al salón abrazo a su abuela y le dio un beso.

- ¡Abuela! ¡¿Ellos son tus amigos de quienes nos hablaste?!

Los Loud seguían sin decir ni una palabra hasta que Luna pudo decir.

- Es idéntico a…

Fue entonces que su madre entro al lugar. Esta tenía el cabello castaño largo de la misma edad de Lori. Vestía un abrigo verde con rojo y unos pantalones largos, y cargaba un arco con ella. En cuanto vio a los Loud, lo único que dijo fue.

- Lori…

- Paz…

En ese momento las cosas se unieron y para la mayor de la familia toda esperanza se rompió.

- Lori. Te juro que te lo puedo explicar todo – dijo Paz Halbert.

Pero Lori solo pudo levantarse con fuerza haciendo que la silla donde estaba se cayera al suelo. Salió corriendo del departamento y salió a la calle dándole igual que hubiera ahí afuera. Sus hermanos la intentaron perseguir pero era esta corría más rápido. Finalmente llego hasta un árbol contra el que se sentó y saco la foto de Bobby y ella de su bolsillo.

- ¡Te estuve esperando maldito desgraciado y así me pagas! ¡Yo confié en ti, yo siempre te dije cuanto te amaba y aun así decidiste estar con ella! – grito rompiendo la foto en pedazos - ¡Ojala que estés muerto! ¡Ojala estés quemándote en el infierno maldito traidor!

Sus hermanos llegaron a unos metros de ella pero no quisieron intervenir. A veces era mejor que uno se encuentre con la realidad, por más fuerte que esta resultara.

Y así queridos lectores termina este capítulo. ¿Se esperaban una sorpresa de este calibre? Pues digamos que se vienen otras iguales. En fin. No piensen que me gusta ser duro con Lori, es solo que tarde o temprano tenía que descubrir que ese ya no era el mundo en el que vivió y me mucho menos iba a volver.

Por otra parte. Espero que les haya agradado este regreso y esta nueva aparición de un nuevo personaje. Así como la de este individuo desconocido.

Llegados aquí. Es hora de los saludos.

Montana Hatsune: Me alegra que te gustara la retrospectiva. Efectivamente, la ley se convirtió en una especie de "Mano de Hierro" para evitar problemas mayores, aunque eso al final causo que muchos se cambiaran de bando. Sobre el racionamiento, este en si fue algo que improvise mucho buscando datos en general.

Sobre Ryker. La verdad es que quise darle un mayor peso en esta historia, pero no pude encontrarle un espacio adecuado, así que lo puse en la retrospectiva donde quedaba mejor. En cuanto a lo ocurrido. Sí, fueron una gran cantidad de perdidas, aunque no podemos decir si lo de Clyde fue real, hay otras más que confirmadas, pero bueno, así son las guerras y en ellas pagan justos y pecadores. Más adelante veremos cómo fue la vida de los Loud en los meses posteriores a la caída de la ciudad.

Me alegra que te siga gustando la historia y espero te haya gustado este capítulo.

Jonas Nagera: Sí. Fue un evento realmente terrible. Quería que se sintiera que la cosa si bien fue gradual término con un gran evento.

Me alegra que te gustara ver a Albert y ser si bien no el líder de la defensa, si una pieza que hiciera que hasta los defensores más poderosos sintieran un gran respeto por el mismo. En cuanto a Flip, me temo que este fue el único que encontré capaz de hacer delitos en su propio beneficio pese a lo grave de la situación.

En cuanto a Ryker, admito que me hubiera gustado tenerlo como un antagonista mucho más importante en la historia, pero no supe como incluirlo. De todas formas, si bien murió en la retrospectiva, sus acciones se van a seguir sintiendo en la historia. Sobre Clyde, pues habrá que ver cómo sigue la historia.

En cuanto a Bobby. Pues ya hemos descubierto una cosa que espero te haya dejado sin habla. Si este lo sabía o no, pues ya lo veremos más adelante. En cuanto a su destino, y lo que quizo decir en esa conversación, ya lo descubriremos, pero creo que es lógico que ya perdió a Lori para siempre.

Me alegra que te gustara el capítulo anterior y espero este haya sido igual.

Ya llegados a ese punto. Les agradezco su compañía nuevamente y espero les haya gustado este capítulo.

Nos vemos.