Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Tierra de sombras. Lamento la espera, he tenido problemas en acomodar mis tiempos debido a otros proyectos en los que estoy.
Espero que les haya gustado el capítulo anterior. Sé que quizás muchos de ustedes esperaban más acción y que se sepa más de este personaje misterioso. Por suerte en esta oportunidad se verá más de ello y empezaremos a mostrar que pese a ser mayoría. Los Loud y sus amigos no están totalmente seguros.
Así que, comencemos con este capítulo.
Tierra de sombras – Capítulo 8
El príncipe del invierno
La mañana que siguió a la fiesta fue una bastante pesada para casi todos. La única que de cierta forma estaba como todas las mañanas era Leni, quien como siempre se levantaba con el canto del gallo a preparar el pan para el desayuno. Solo que tras la cena de la noche anterior se encontraba un tanto más cansada. Mientras amasaba el montón de harina de maíz con agua, alguien entro a la cocina.
- Hola Jordan – dijo Leni al ver a su invitada ya vestida.
Los tres se habían quedado a dormir en la casa Loud. Zack junto con Lincoln, Liam y Jordan en la antigua habitación de los señores Loud. De estos, los dos primeros se olvidaron de la rutina de Santa Lucia y del sueño ligero del campo abierto. Pero Jordan no tenía ganas de quitarse ese hábito que tanto provecho le dio y que la mantuvo a salvo de diversos peligros.
- Hola Leni – dijo frotándose los ojos-. Quería ver si podía ayudarte en algo.
- No te preocupes. Eres nuestra invitada y de seguro querrás dormir un poco más después de lo de anoche.
- No para nada. Estoy acostumbrada a despertar temprano y no quería quedarme sin hacer nada después de comerme su comida.
- Bueno. Si tú insistes. Estoy segura de que será sencillo para ti aprender a hacer pan.
- Dalo por hecho. Aprendo rápido.
Aquello era cierto. En solo unos minutos, Jordan le agarro la técnica y se convirtió en una gran ayuda para Leni. Una vez ambas estuvieron trabajando casi a la par empezaron a hablar sobre diversas cosas de su vida actual. Lo cual se resumió en una comparación entre Santa Lucia y Royal Woods, los contactos con dinosaurios, siendo Leni la que dejo sin habla a Jordan cuando esta le narro la batalla con Big Al, y siendo Jordan quien hizo lo mismo cuando contó como fue su boda, la cual fue uno de los eventos más grandes en mucho tiempo. Esto debido a la cantidad de comida que hubo, así como de flores para decoración.
- No puedo creer que algo como eso se haya podido dar en esta época.
- Esas son las ventajas de vivir en un asentamiento. Hay comida en abundancia, los dinosaurios son tus mascotas y nadie está tan loco como para atacar una de ellas.
- Eso suena bien. Aquí hace como tres años que no hemos tenido problemas con nadie, pero es porque la ciudad se ve abandonada.
- Pues ahora tendremos un pueblo lleno de vida. Vendrán muchas personas que vivieron en Royal Woods así como muchos otros buenos amigos que fueron llegando con el tiempo. De seguro hasta encuentras un antiguo amor – dijo emocionada.
- No. No creo – contesto Leni quitándole importancia.- La única persona que se podría decir que ame… me hizo mucho daño a mí y a mi familia.
- Cielos. Lo siento Leni. No pensé que fuera tan malo.
- No descuida. No es algo que me guste recordar, es todo – dijo Leni recuperando la sonrisa.- Mejor vamos a continuar, que tenemos que alimentar a mucha gente.
La cantidad de pan que hicieron alcanzo para todos y sobraron unos cuantos más para Paz, Joselyn y Edric. A quienes iban a ir a visitar tras el desayuno. Luego del cual salieron todos para ir a su encuentro. Tres jinetes seguidos de los Loud y su dinosaurio, quienes en conjunto parecían un pequeño ejército al ir casi todos armados.
- Entonces realmente hay otras personas viviendo Huntington Oaks – pregunto Rusty.
- Sí. Se llaman Jocelyn Mallister, Paz Halbert y su hijo Edric – dijo Lincoln.
- ¿Son los únicos que viven en las cuatro ciudades?, ¿no hay más? – pregunto Zack.
- Bueno…
- Hay un tipo que tiene su propia manada de lobos – dijo Lynn interrumpiendo a su hermano.- No sé si lo habrán visto a un tipo con capucha verde y ropa gris bastante sucia. Está armado con unos cuchillos y al parecer le gusta matar raptores.
- Dromeosauridaes – corrigió Lisa.- Los que tú llamas raptores pese a tener una forma corpórea similar que incluye plumas y garras afiladas. Son una gran familia de carnívoros que varían en tamaño y comportamiento.
- Gracias por el informe científico – le contesto Lynn de manera sarcástica.
- Como sea. Literalmente hay un loco suelto que está por ahí que se dedica solo a matar a esos dinosaurios. No los caza, los mata a puñaladas – dijo Lori.
- Los lobos no nos asustan – dijo Liam.- Ya nos hemos cruzado con ellos antes. Lástima que no soy fan de tener ese tipo de trofeos o ya tendría una sala llena.
- De todos modos ya los derrotamos y no creo que se vuelva a cruzar con nosotros – dijo Luna.
- ¿No han pensado en hablar con él? Es decir. Quizás solo necesita ayuda – sugirió Jordan.
- Me temo que no estamos para prestar esa clase de ayuda. No tengo idea de quien sea o de que le haya pasado. Pero una persona cuerda no te lanza a los lobos – dijo Lincoln.
El grupo siguió avanzando en silencio tras esa charla. Únicamente se dedicaron a mirar los restos de su ciudad, en el caso de los recién llegados. Mientras los Loud solo seguían su caminata. Entre ellos se notaba un reflejo de su situación actual. Luna iba al frente de sus hermanas como nueva líder, Lori iba tras ella con el semblante cambiado a como estaba en días anteriores. Luan, Lucy, Lana, Lola, Lisa y Lily estaban más animadas, puesto que estaban empezando con algo que sabían era grande. Lincoln y Lynn iban delante de todas y apenas un poco por detrás de Liam, Zack y Jordan, caminando casi como la pareja que eran. Los cuales eran observados por Leni, quien pese a verse tan animada como siempre, por dentro quedaba bastante de lo que había sido esa charla con Jordan.
- Tuviste suerte Lynn. Estas con el mejor chico de todos.
Faltando solo un poco para llegar hasta el edificio de sus nuevos amigos, se les cruzó en su camino, lo que parecía ser el mismo megaloceros del día anterior. Solo que esta vez todos se quedaron asombrados con su belleza. Su tamaño era tal que incluso rivalizaba con el de los caballos.
- Megaloceros giganteus – dijo Lisa.- Siempre quise ver uno.
- ¡Es hermoso! – dijo Lola.
- Lo es hermana. No tanto como tu Inci. Tú eres hermoso a tu manera – dijo Lana.
- Esa si es una pieza que me gustaría tener de trofeo – dijo Liam sacando su rifle.
- Ni se te ocurra apuntarle o haré que te comas ese rifle – dijo Lynn.
- Está bien, está bien. No le haré nada – dijo volviéndolo a guardar.
Todos se quedaron observándolo maravillados. El megaloceros, por su parte, no hacía nada más que estar de pie mirando al grupo. Si bien un animal como aquel poseía una gran cantidad de carne, nadie quería cazar algo tan majestuoso. Mientras todos estaban quietos, Lori comenzó a caminar hacia él con cuidado.
- ¿Lori qué…?
- Silencio – dijo Leni interrumpiendo a Luna.- Se merece un momento especial.
Lori estaba tan cerca de aquel venado prehistórico que podía ver el pelo del mismo, extendió su mano con el fin de poder acariciarlo y contra todo pronóstico, el megaloceros se acercó a ella. Parecía que todo iba a salir bien para la mayor de los Loud. Pero faltando solo unos centímetros este pareció sentir algo en ella que lo hizo retroceder lanzando un rebuzno como si un aroma desagradable estuviera en ella y luego escapara.
- ¡Espera, vuelve! ¡No quería hacerte nada! – grito esta.
- Mala suerte Lori. Supongo que no le gusto el jabón de Lisa – dijo Luan.
- Para tu información, el jabón que fabrico nada tiene que ver con el comportamiento animal – dijo Lisa.
- ¿Pero por qué huyo de esa manera? – pregunto Lori.
- No lo sé. Quizás se sintió intimidado – dijo Luna.
Lori se sintió apenada al verlo irse, pero no podía hacer nada. En sí, ella no era muy apegada a los dinosaurios u otros grandes animales, como lo eran algunos de sus hermanos. Prefería mantenerse alejada incluso cuando Leni o quien la acompañara lograba acariciar a estos. Por tal motivo fue un tanto raro para sus hermanos verla intentar aproximarse a aquel venado gigante.
- Da igual. Literalmente no es como si fuera una cosa de vida o muerte.
- Quizás solo debe conocerte mejor – dijo Leni.
- O cambiar un poco de actitud – dijo Luna en voz baja.
Dejando aquello de lado, continuaron con su caminata y llegaron hasta el departamento de Joselyn, Paz y Edric. La sorpresa para los tres fue igual de grande que la que tuvieron los Loud el día anterior. Sobre todo para el pequeño Edric, quien veía a aquellos animales por primera vez.
- Es un gusto conocerlos. Mi nombre es Joselyn y esta es mi hija Paz y mi nieto Edric.
- Igualmente señora. Yo soy Liam, esta es mi esposa Jordan y mi buen amigo Zack. Somos amigos de los Loud, pero principalmente de Lincoln.
- Trajimos a nuestros amigos aquí para que se conozcan y para hablar sobre su proyecto de construir un asentamiento en el campo – dijo Lincoln.
- ¿En serio piensan hacer eso? – pregunto Paz.
- Pues claro. Tenemos una gran experiencia en ello. Solo nos falta coordinar detalles y podremos empezar a construir nuestro asentamiento.
- ¿Qué es un asentamiento? – pregunto Edric.
- Un asentamiento es la fijación de una persona o…
- Después le das clases, ahora tenemos que entrar – dijo Luna interrumpiendo a Lisa.
Todos entraron al departamento pero Lori se quedó atrás, parada junto a uno de los caballos
- ¿No vienes? – pregunto Lincoln.
- Yo me quedo aquí – dijo Lori.
- Pero esta es una reunión importante.
- Y literalmente no me necesitan para ello. Además hay algunas personas que no tengo ganas de ver.
- Vamos Lori. Hace frio aquí afuera.
- Déjala Lincoln. Me temo que a nuestra hermana, la madurez solo le llega hasta un punto – dijo Luna.
Al no poder hacer nada, Lincoln se giró para entrar al edificio. Entendía por lo que estaba pasando su hermana mayor y por qué no quería tener contacto de ningún tipo con Paz. Pero no le gustaba que expandiera aquello al hijo de esta que tenía una buena relación con Lily. Lincoln, debía de hacer algo para ayudarla. Pero eso lo dejaría para después de la reunión.
La reunión en si fue bastante breve. Una vez adentro Lisa se dirigió junto con Lily al cuarto de Edric para sus clases. El resto se dedicó a comunicar el plan de construir un pueblo en el cual todos los habitantes de Santa Lucia que estaban inconformes pudieran vivir.
- Vivir en el campo suena bien. Pero no sé en qué podría ayudarles a mi edad – dijo Jocelyn.
- Vamos. Ahí tiene muchos libros y además estoy seguro de que fue una gran maestra en la época en que el mundo era distinto. ¿No le gustaría volver a enseñar a los jóvenes de nuevo? – dijo Luan.
- Pues sí, pero…
- Ningún pero mamá. Quien más que tú para enseñarle a los jóvenes de los errores del pasado y no volver a caer en ellos – dijo Paz tratando de convencerla.
- Nosotros no podemos tomar ese puesto – intervino Zack.- No estamos hechos para enseñar ese tipo de cosas.
- Además cuando le cuentas a Edric historias sobre Roma o sobre Napoleón, es como si de verdad estuviera viviendo cada palabra.
Tras solo uno segundos de meditarlo, Joselyn respondió.
- Está bien. Acepto volver a enseñar historia – dijo con una sonrisa al recordar aquellos años.- Solo espero que hayan jóvenes que quieran escucharme.
- Los tenemos – dijo Liam.
- Y nosotros nos encargaremos de que quieran escucharla – dijo Lynn.
- En eso puede contar con nosotras dos. Solía ser muy persuasiva antes y creo que todavía puedo usar esas habilidades – dijo Lola.
Tras la reunión prometieron el volver a verse en unos días para tratar los temas a mayor profundidad en la casa Loud. Pero por el momento, cada quien estaría en casa tratando lo suyo pensando en ideas nuevas o bien, solo pasando el raro como lo hacía Lynn con una pelota que arrojaba al aire mientras estaba acostada en su cama.
- ¿No ibas a salir hoy? – pregunto Lucy quien estaba en la cama de al lado con un cuaderno y un lápiz.
- Salimos esta mañana. Necesitábamos un tiempo para nosotros después de estos días.
- Qué bueno. Me alegra que puedan acostumbrarse a las políticas de Lori.
- No son tan malas cuando las vez a profundidad – dijo Lynn minimizándolas.- En si incluso hizo que pasáramos más tiempo. Es cierto que no podemos dormir juntos, pero es un pago aceptable.
- Y pensar que algo como eso antes hubiera terminado como esos libros que solía leer. Un punto positivo para el fin de la sociedad.
- Tampoco tanto. Hubiera sido mejor si nuestros padres estuvieran presentes.
- ¿Crees que hubieran aceptado? – pregunto Lucy.
Lynn se quedó pensando en ese escenario unos momentos y luego respondió.
- No. Ósea, no al inicio. Pero hubiera sido lo mismo que con Lori. Entenderían que no podemos estar con nadie más y se hubieran acostumbrado. Aunque quizás con más restricciones.
- Eso hace que me pregunte. ¿Qué crees que dirán los amigos de Lincoln?
- No creo que puedan hacer mucho. Necesitan de nosotros si quieren llevar esto del asentamiento a buen puerto. Incluso yo diría que es una ventaja como fundadores. Claro que se los diremos con calma y dándoles a entender nuestro caso. Les será raro, pero quien se casaba a los dieciséis en el viejo mundo.
- Que sean ellos los que se adapten y no ustedes. Me gusta eso – dijo Lucy con una sonrisa. -Espero tengas razón. Igual si les es difícil siempre estará Royal Woods.
Ambas se rieron con ello, pero de esas palabras salió un hecho que no habían tenido en cuenta.
- Sobre eso. ¿Qué va a pasar cuando llegue ese momento?, ¿vamos a vivir ahí o nos quedaremos en casa?
- Cielos Lucy. No había pensado en ello – dijo Lynn tomando conciencia de aquel punto.
- Yo quisiera volver a ver a gente como antes. Pero no sé si pueda dejar la casa, he vivido aquí toda mi vida.
- Yo tampoco. Pero ya veremos cuando llegue el momento. Hay múltiples opciones y lo mejor será tratar eso entre todos.
En otra parte de la casa, más concretamente en el comedor, se encontraba Lincoln. Este armaba un rompecabezas de unas quinientas piezas de lo que era la fachada de una panadería, rompecabezas que formaba parte de la gran colección de Lynn Sr. y que fue heredada a sus hijos. Lincoln así como algunas de sus hermanas como Lori o Luan solían armarlos en las ocasiones que haciendo la limpieza del cuarto de sus padres se veían hipnotizados por el dibujo de la caja.
Para el peliblanco aquello era una actividad que le servía para pensar con calma la situación que se estaba dando entre sus hermanas, entendía que la causa de todo aquello era Lori y su proceso en torno a lo ocurrido entre Paz y Bobby, también entendía el hecho que Luna tomara el control al ser la única capaz de mantener todo en orden. Aunque en realidad dada la época del año en la que estaban no había mucho que controlar. También comprendía por qué la actitud de su hermana mayor hacia Paz y sobre todo a su hijo, cosa que a todos les disgustaba pues este era totalmente inocente y no tenía por qué ser agregado a un problema antiguo y que para ellos ya no tenía sentido alguno.
Mientras se dedicaba a poner piezas, Lincoln pensó en su hermana Lori. Pensó en la Lori de ahora y en la que había visto crecer cada año antes de los eventos que acabaron con la civilización. Recordó como había pasado de ser una chica que prácticamente vivía pegada a su hermano menor y a preocuparse por este, a ser una joven que estaba a años luz de aquella imagen. Tratando de imponerse sobre todos, obligando a sus hermanos a cumplir favores a cambio de ser llevados a alguna parte e incluso por momento llegando a tratarlos casi con desprecio debido a un complejo de superioridad que sus hermanos aceptaban que esta tenía. Sumado a todo eso, en ocasiones se veía envuelta en arrebatos de ira cuando algo le jugaba en contra, ya sea en algún torneo de golf perdido o cuando las cosas con Bobby no iban tan bien. Cuando esto paso en su escuela durante el desarrollo de un trabajo grupal en que intento ponerse a los gritos sobre uno de sus compañeros que tenía una idea mejor, su directora la obligo a llevar terapia psicológica si quería seguir en el equipo de golf. Debido a que la terapeuta de Clyde estaba muy ocupada, tuvo que ir con la doctora Henrietta Schiller. Su primera sesión fue un fracaso, pero Lynn quien había demostrado un cambio de actitud sorprendente, logro que su hermana se viera con Ajani y que este más que hablarle, se dedicara a escucharla sin juzgarla en ningún momento. Solo hacia un par de preguntas en el momento adecuado y esta hablaba con total libertad. Aquello la ayudo mucho, pues tras oírla por completo, este le dio los consejos adecuados, y si bien este no era psicólogo, si le dio el dato de uno que pudo atenderla con bastante profesionalidad.
Luego de ese encuentro Lori fue mejorando cada día más, tenía una mayor cercanía con todos y dejo de creerse superior a todos. Llegando incluso a ayudarlos en momentos en que ellos requerían de un apoyo. Cosa que para Lincoln fue recíproca al convertirse en su asistente en cada torneo de golf, llegando a irse a comer unos helados juntos tras estos sea cual sea el resultado.
Desafortunadamente, el fin de la civilización altero a esa Lori con la que pasaba tan buenos momentos, haciendo que se volviera muy sobreprotectora y que si bien no tuviera esos defectos de antes, si se volviera en alguien con la que no quería juntarse mucho, prefiriendo que esta se fuera con Leni o con alguna otra de sus hermanas al momento de salir para no estar bajo sus órdenes, ya que esa complicidad que había tras cada torneo no existía para nada. Siendo el plan de las salidas, buscar, cazar y volver sin nada al medio de esos tres elementos.
La triste realidad, era que no habían tenido ningún momento de encuentro significativo entre ellos luego de la muerte de su madre y de hecho, esto fue algo más que nada grupal. El único momento en todos esos años, había sido ese momento en aquel árbol el día que vieron a Paz y a Edric.
Lori se encontraba en su cama leyendo uno de los tantos libros que solían encontrar en las casas abandonadas. Aquel era uno sobre los animales que sola en vivir en los bosques de Michigan, teniendo Lori puesta su atención en el capítulo dedicado a los cérvidos.
- ¿Se puede? – pregunto Lincoln tocando la puerta.
- Sí. Pasa. ¿Qué es lo que deseas Lincoln? – pregunto Lori dejando el libro a un lado y sentándose.
- Solo quería verte Lori. Me preocupé por ti debido a lo que pasó recientemente y creo que no te he dado la ayuda que necesitas.
- No necesito ayuda. Literalmente estoy bien.
- No es cierto. Pero no estoy aquí para acusarte o criticarte por ello. Quiero escuchar cómo te sientes y para eso quiero invitarte a dar una vuelta. Pasar un rato juntos como hacíamos antes. ¿Recuerdas esos tiempos?
Lori recordó aquellos momentos juntos y sonrió, no fue una gran sonrisa, pero fue suficiente para demostrar que todavía recordaba esos momentos.
- Está bien. Solo déjame buscar mi abrigo.
Los dos salieron a la calle y empezaron a caminar mientras observaban el entorno urbano cubierto de nieve, el cual le daba un aspecto un tanto mágico a los arboles despoblados de hojas y a muchas ventanas sobre las cuales se habían formado estalactitas. Pese a que el invierno podía traer sus problemas como lo era despejar la entrada, evitar que las aves de su corral murieran de hambre y tener que esperar a que el agua calentara lo suficiente para bañarse. Este lograba ocultar todas esas cicatrices que la caída de la ciudad y la guerra civil de los hombres del reverendo Ryker ocasionaron.
Prosiguieron su camino y llegaron hasta lo que alguna vez fue el parque de la ciudad. Este ahora estaba más parecido a un bosque debido a los árboles que habían ido creciendo con los años, los cuales si bien aún no eran tan altos como los que habían estado desde siempre, iban por buen camino. Algunos de aquellos antiguos árboles ahora estaban en el suelo, algunos por el hacha de alguien que quiso hacer leña con ellos o por los grandes dinosaurios herbívoros que a veces los derribaban para poder comer las hojas con mayor facilidad.
En cuanto a los dinosaurios, había varios incisivosaurios como el que tenía Lana, pero había una especie era una bastante pequeña que caminaba en dos patas y que apenas pasaba los cuarenta centímetros de altura y los noventa de largo. Tenían un color que iba entre marrón claro y gris. Y tenían un pequeño pico. Estos estaban escarbando en busca de comida bajo la nieve.
- ¿Qué eran estos? – pregunto Lori.
- Se llaman leaellynasaura. Pequeños dinosaurios herbívoros que suelen vivir aquí durante todo el año – Contesto Lincoln.
- Ah sí. Leni quería tener un par para que se comieran las malas hierbas del huerto. Pero según Lisa, no les gusta ese tipo de plantas.
- Sí. Adoran los frutos del bosque. De hecho Lynn y yo solemos alimentarlos cuando paseamos por aquí.
- Eso explica sus retrasos.
A Lori le parecieron un tanto lindos. Intento acercarse para acariciarlos, pero era como si intentara hacer eso con un grupo de palomas. Cada paso hacia ellos lo que provocaba era que huyeran y se dispersaran.
- Pensé que sería fácil.
- Deben de pensar que quieres hacerles daño. Es normal cuando la mayoría de sus depredadores los superan en tamaño – dijo Lincoln.
Para su suerte, otro dinosaurio del tamaño de un gato, con un metro de largo y unos ochenta centímetros de alto. El cual caminaba sobre dos patas, era de color marrón y tenía una especie de protuberancia sobre su cabeza. Lincoln en este caso, fue quien se acercó y con suma delicadeza y se arrodillo para empezar a acariciarlo como si fuera un conejo que hubiera cuidado por años.
- Vaya. Literalmente es como si te conociera de antes.
- Lo hace. He venido aquí tantas veces que sus habitantes ya no se preocupan por mí. Aunque en esta oportunidad no traigo nada para darles.
- ¿Y cómo es?
- ¿No has venido nunca a este parque tras la caída?
- No. No quiero que me aplasten los grandes herbívoros o encontrarme con alguna serpiente.
- No sabes lo que te pierdes. Las serpientes casi ni están aquí y los herbívoros grandes son la mejor parte. Ya sé. Te traeré en primavera para que lo veas por ti misma. Es la mejor época del año.
- Te lo agradezco. Pero por ahora me conformo con este pequeño de aquí…
Al igual que con los anteriores dinosaurios. El que Lincoln acariciaba se marchó corriendo en cuanto Lori se puso a su altura.
- ¡¿Pero qué diablos?!
- Ni idea. Seguro debe de haber un motivo para que ese Beg se comportara así. Podríamos intentar con otro.
- Ya no importa Lincoln – dijo Lori mientras sentaba en un tronco caído.-Bueno Lincoln. ¿De qué querías hablar?
Lincoln se sentó a su lado y la miro a los ojos.
- Quiero escucharte como te dije. Quiero saber cómo es que te sientes tras lo de hace unos días.
- ¿Cómo crees que me siento? Literalmente descubrí que el chico al cual espere por años a que regresara, no solo me había engañado con la chica que intento quitármelo una vez, sino que para empeorar las cosas tuvo un hijo con ella. En todo este tiempo, desde la última vez que estuve con Bobby, rece por que estuviera a salvo y regresara a mí. Quería suponer que aquella predicción que me dio ese adivino estaba mal hecha.
- Edric no tiene la culpa.
- ¡Lo sé! Pero eso no significa que me sienta feliz al verlo. Apenas y lo conozco y ya se ha vuelto una carga para mí. Él es la prueba que indica que Bobby se olvidó que lo amaba.
- Lori. Tenían dieciocho años. Todos recordamos cuanto se amaban ustedes dos, pero debes de recordar que los dos eran muy jóvenes para pensar en promesas de ese tipo. Incluso si el mundo no se hubiera venido abajo, no hubiera habido nada que asegurara que ambos terminarían teniendo una vida juntos.
- Lo sé, pero literalmente no fue solo por eso. A mí, este evento me golpeo de una forma distinta, no solamente por Bobby, sino por las demás cosas que vivía y que estaba por vivir. Yo tenía una gran cantidad de cosas por hacer, iba a ir a la universidad para ser una golfista famosa. Iba a ganar muchos premios y a ayudar a papá en su cadena de restaurantes.
Lincoln recordó aquel sueño que tenía su padre. En sí no era una cadena de ellos, pero si era tener un restaurante propio. Estaba ahorrando para ello cuando todo inicio, por lo que tuvo que usar ese dinero para alimentar y proteger a su familia. Dijo que ya lo recuperarían y que seguro obtendría el doble de este vendiéndoles comida a los obreros durante la reconstrucción.
- Quise creer, en un inicio, que la profecía que me dio era falsa. Primero por mí y por mis sueños. Pero cuando la realidad me mostró que ni siquiera lo mejor de este mundo podía evitar que todo se derrumbara, pedí por ustedes. En todo este tiempo en que estuve cuidándolos, cuando se enfermaban o se lastimaban, cuando los protegí de cada peligro que hay aquí afuera solo le pedía a Dios por ustedes. Únicamente pedí una única cosa para mí.
- ¿Qué Bobby regresará?
- Que no se haya olvidado de mí. Que me recordara como yo siempre lo hacía y que si había una única cosa en que aquellas palabras que nada más traían desesperanza pudieran tener, aunque sea un porcentaje de error, fueran en que esos recuerdos lo trajeran de vuelta a mí. Ahora sé que incluso si volviera lo nuestro no podría estar con él, ¿qué le diría?: "Hola Bobby, me alegra que estés bien. Por cierto, ahí vive la chica con la que me engañaste junto a tu hijo". No Lincoln. Me temo que todo esto nada más sirvió para confirmar lo que tanto estuve negándome a ver.
- ¿Qué cosa?
- Que finalmente me quede sola. – dijo para comenzar a llorar.
Lincoln abrazo a Lori como no lo había hecho en mucho tiempo. Incluso Lori sintió en aquello algo que no había sentido en mucho tiempo.
- No estás sola, Lori. No lo estás.
- Si lo estoy. Tú estás con Lynn y las demás literalmente se irán tarde o temprano a hacer sus propias vidas en cuanto el asentamiento esté terminado.
- Y cuando eso pase, tú encontraras a alguien con quien podrás empezar una nueva vida y construirás una gran familia. ¿O caso crees que no puedes hacerlo?
- Pues ese adivino dijo que la tendría, pero…
- Pero nada. Eso nos demuestra una cosa. Que nada de lo que dices en este momento es verdad. No estás sola ahora y no lo estarás nunca. Quizás no parezcamos muy unidos siempre. Pero tras todo lo que hemos pasado, nosotros once somos uno y nunca nos abandonaremos.
- ¡Gracias Lincoln! – dijo abrazándola ella en esta ocasión. Esta vez con más alegría. – Literalmente no sé qué haría sin ti.
-Y yo sin ti, Lori – dijo poniéndose de pie y ayudándola a pararse.
Dos días después llegó el día de la reunión. Esa mañana empezó como cualquier otra, salvo que en esta oportunidad la visita al edificio de Joselyn que hacían Luna y Lisa como de costumbre junto con Lily. Era en compañía de Lori, Leni, Luan, Lincoln y Lynn por parte de los Loud. Y de Jordan, Zack y Liam, quienes iban en sus caballos. Todo esto con el fin de que Joselyn, Paz y Edric pudieran llegar a salvo.
- ¿De verdad creen que todo esto es necesario? – dijo Paz.
- Eso dijo Jordán. Los lobos no la asustaban, pero la parte del loco con cuchillos si – dijo Liam.
- No podía dejar que vinieran con tan poca protección con ese tipo suelto por ahí. He visto lo que los fanáticos de Ryker hicieron y con ello puedo confirmar que alguien que ha perdido la razón en medio de la naturaleza puede hacer cosas aún peores.
- De ser así ya lo hubiera intentado antes – dijo Luna.
- Lo dudo. Lo dejamos en muy malas condiciones tras ese ataque fallido. Apuesto a que ha estado planeando su estrategia. Esperando a que los números estén de su favor – dijo Joselyn.
- Pues con esta cantidad no intentara hacernos nada – dijo Lori.
Paz se fijó en la mayor de las Loud he intento iniciar una conversación.
- Lori...
- Hablaremos después Paz. Primero lo importante, y eso es llegar a salvo.
En ese instante, una serie de ladridos hizo que todos se pusieran en alerta. Los caballos empezaron a ponerse intranquilos mientras que sus jinetes intentaban calmarlos al mismo tiempo que todos empezaron a preparar sus armas. Los ruidos de aquellos animales se hacían cada vez más fuertes y a sonar como si hubieran más de los que ellos esperaban que quedaran. Todos miraron para ver de qué calle iban a venir, pero lo que no esperaban era que un potente aullido haría salir a decenas de lobos y perros salvajes de las calles a su alrededor y de paso del interior de los edificios, los cuales tras oír la orden de su lider se lanzaron sobre el grupo.
Todos empezaron a disparar flechas y balas, pero por cada proyectil que daba en el blanco otros tantos eran fallados.
- ¡Resistan chicos resistan! - gritaba Luna quien ya había sacado su hacha y estaba defendiéndose con la misma.
- ¡Dilo por ti, este no se queda quieto! – dijo Liam tratando de que su caballo no se asustara ante la arremetida.
De pronto todos se dieron cuenta que casi todas sus armas eran inútiles. Los arcos y las ballestas no tenían utilidad ante un enemigo que estuviera tan cerca y que tuvieran tanta velocidad hacia que fuera sumamente complicado.
- ¡Tenemos que agruparnos y ponernos en círculo! – ordeno Lori quien estaba golpeando con el machete. – Pongan a los niños al centro y el resto defiéndalos con sus vidas.
- ¡Lily!
- ¡Lisa!
- ¡Edric!
Dijeron Luan, Lincoln y Paz respectivamente, pero solo las dos primeros lograron entrar al círculo que habían logrado hacer a duras penas. Para su mala suerte, Edric quedo fuera de este y a merced de aquellas feroces bestias.
- ¡Voy por él! – dijo Joselyn. Pero antes de que pudiera hacer algo aquel desconocido saltando desde una de las ventanas se arrojó sobre ella listo para matarla con sus cuchillos.
Joselyn paro el golpe de aquellas armas con su rifle y empezó a luchar contra aquel individuo. El desconocido tenía el rostro pintado de gris y las manos llenas de cicatrices. La forma en que se movía era tan rápida que le costaba a Joselyn frenar cada uno de aquellos golpes.
- ¡Joselyn! – grito Jordan mientras se giraba para ayudarla y volarle la cabeza de un disparo a ese enemigo. Pero no conto con que su caballo fuera derribado por varios lobos. Logro zafarse de su montura y eliminar a un lobo, pero se quedó sin balas y pronto vio como despedazaron a su pobre caballo.
Al ver que su hijo estaba solo, Paz intento llegar a este pero ella también se vio sobrepasada. Pero lo que no se esperó, fuera que Lori se lanzara machete en mano a salvar a Edric.
- ¡Métanse conmigo malditos sarnosos! – grito abatiendo un lobo tras otro y haciendo que se fijaran en ella y no en Edric. Luchando con unas fuerza que iban en aumento mientras ponía al hijo de su antiguo amor por delante de su seguridad.
Para sorpresa de ella. El mismo megaloceros que se había escapado de ella apareció barriendo a los lobos y haciendo que estos se retiraran antes de preferir enfrentarlo. El desconocido al ver la aparición de esa animal, quiso intervenir y enfrentarlo, pero una lanza cayo frente a él. Al ver de dónde venía aquel proyectil, vio a dos jinetes acercándose a la batalla a todo galope, uno era un pelirrojo con una lanza y otra era una de cabello negro con una espada. Los dos llegaron hasta donde estaban y empezaron a acabar con aquellas bestias.
El enfrentamiento duro poco. En menos de un minuto los lobos estaban en retirada tras la orden de su líder de retirarse. El saldo final fue de una gran cantidad de lobos y perros muertos, un caballo muerto y varios tenían las mangas de sus abrigos desgarrados, pero por suerte sin heridas.
En cuanto los dos jinetes desmontaron. La jinete, una joven alta de piel morena y cabello negro alargado, miro a Lincoln y lo abrazo con fuerza.
- ¡Lincoln! ¡Que alegría verte de nuevo!
- Stella. Yo también estoy muy feliz de verte, pero por favor déjame respirar – dijo Lincoln luchando por hablar.
- Lo siento. Es que en serio estoy muy feliz de verte otra vez – dijo más calmada.
- Ambos lo estamos – dijo un joven alto de cabello rojo desordenado.
- Me alegra verte otra vez Rusty – dijo Lincoln mientras abrazaba a su amigo tras años de ausencia.
- Gracias por salvarnos chicos – dijo Leni.
- De nada. Tuvieron suerte de que los estuvimos siguiendo – dijo Stella mirando a Liam, Jordan y Zack.
- Imaginamos que requerían algo de ayuda extra y al final acertamos – dijo Rusty.
Una vez dicho eso, todos se juntaron para agradecerles su ayuda y darles la bienvenida a la ciudad. Fue entonces que los Loud notaron que estos dos llevaban puestos una especie de chaleco de cuero marrón que les protegía el pecho y otras piezas que les protegían piernas y brazos. De la misma forma que Luna y Lynn se sorprendieron al ver que ambos usaban lanzas y espadas.
- ¿De dónde las consiguieron? – pregunto Luna.
- Las hicieron en nuestro pueblo. Tenemos muy buenos herreros – dijo Rusty.
- Que suerte. Espero que vengan algunos para ese proyecto que tienen – dijo Lynn.
- Lo harán. Quizás no sean los mejores, pero hacen un gran trabajo, tanto en armas como fabricando estos – dijo Stella sujetando su peto de cuero con ambas manos.
Fue ahí que Lincoln se fijó en una de las manos de su amiga y noto una serie de cicatrices que no estaban ahí antes.
- Stella- ¿Qué…?
- Esto – dijo remangándose un poco el abrigo para mostrar que aquellas heridas eran más extensas.- Es una historia que te debo contar.
La joven pese al frio se quitó las piezas de protección, el abrigo y el polo manga larga que llevaba debajo quedando solo con un polo manga corta. Tras eso, todos miraron a Stella con una mezcla de miedo y tristeza. La mitad derecha de su cuerpo, sobretodo su brazo, hombro y parte de su abdomen, pecho y cuello estaban cubiertos por cicatrices de unas graves quemaduras.
- ¡Por Dios! ¡¿qué fue lo que te paso?! ¡¿quién te hizo esto?! – pregunto Leni.
- Fue un "regalo de bienvenida" a Great Lake City.
Una semana después de la llegada de los refugiados de Royal Woods a la ciudad a la que Los Guardianes los habían llevado, empezaron los problemas con los habitantes de esta. Quienes aseguraban que su presencia les estaba quitando la comida a ellos. Por lo cual, las protestas ante las puertas del campamento se hicieron pan de cada día. Únicamente eran personas con carteles en un inicio, pero después hubo intentos por derribar las vallas de metal que protegían el campamento, gente que quiso trepar con ganchos y sogas, piedras que eran lanzadas al interior. Pero fue una tarde que un grupo armo una resortera gigante y empezó a lanzar bombas molotov. Una de ellas cayo, cerca de Stella y el líquido inflamable la alcanzo. Estuvo dos semanas en el hospital, donde por suerte, lograron curar sus heridas y evitar un daño aún mayor. Desafortunadamente ya no era posible que pudiera hacer un tratamiento con las que pudiera borrar las mismas.
- Me alegro que lo hayas superado – dijo Lincoln.
- Totalmente. El fuego ya no me asusta. Hasta se podría decir que ahora somos buenos amigos.
Ya estaban casi para irse, cuando notaron que Lori todavía estaba de rodillas tanto por el agotamiento, como por estar abrazando a Edric con el fin de calmarlo.
- Tranquilo. Tranquilo, ya esas a salvo.
- Gracias por salvarme…
- Lori. Mi nombre es Lori – dijo acariciando su cabello.
- ¡Lori! – dijo Paz mientras abrazaba a su antigua rival. - ¡Gracias!, ¡de verdad muchas gracias!
- No tienes que agradecerme Paz. Solo hice lo que cualquiera hubiera hecho.
Se volteo para encontrarse con el megaloceros que la había ayudado. El cual se acercó y dejo que esta lo acariciara como si se hubieran conocido de siempre.
- ¿Ese animal tan grande es tuyo? – pregunto Rusty.
- Sí. Ahora lo es. Creo que solo necesitaba sacar un par de demonios de mi para que ambos lo fuéramos – contento Lori.
- Lo que hiciste fue admirable. Y creo que por eso debo de regresarte tu puesto – dijo Luna.
- No es necesario Luna.
- Para nada hermana. Por fin demostraste que mereces que te sigamos. Así que dinos. ¿Qué hacemos ahora?
Lori vio a todos como la observaban y tras solo unos segundos dio su primera orden.
- Volvamos todos a casa. Tenemos que planear una guerra.
Y así mis amigos, termina este capítulo. Primero que nada me disculpo por la demora en actualizar, esto de escribir se me limita debido a otras cosas en las que debo encargarme. Pero bueno, hablemos de lo importante. En esta oportunidad hemos visto un gran crecimiento en Lori después de lo visto en capítulos anteriores. Como les digo, no tengo nada en contra y es de mis personajes favoritos, pero tenía que aceptar la realidad.
Por otra parte, el grupo ha crecido, pero eso no signifique que esté preparado para la guerra contra este desconocido, del cual quiero dar una pista: es un personaje de la serie. Lo que se viene en los siguientes capítulos son cosas más duras, así que con esto anuncio que los capítulos tranquilos se terminaron.
Ahora pasemos a los saludos.
Montana Hatsune: Me alegra que te gustara el reencuentro. En sí, no quería poner únicamente a los Loud desde el inicio y ya estaba planeada su aparición. Sobre el sujeto de los lobos, hay muchos motivos para temer y este capítulo lo confirmo. En cuanto a Lori y Bobby, eso es algo que ya veremos.
Espero te haya gustado este capítulos.
Marati: Muchas gracias por integrarte a esta historia. Lo ocurrido con Lori es algo a lo que nadie es inmune. Sin embargo esta ha sabido sobreponerse. Espero te haya gustado este capítulo.
Ya para cerrar. Les agradezco su compañía y espero estén en el próximo capítulo.
Nos vemos.
