Se que ha pasado mucho tiempo desde que actualice constantemente, espero poder retomar un ritmo.

¡Gracias a los que siguen leyendo!


La estación de Kings Cross era diferente cuando se preparaba para abordar el expreso de Hogwarts, en cierta manera sus sentimientos cambiaban la forma en la que percibía el lugar ya que este en sí mismo no había cambiado desde la última vez que se encontrara allí para recibir a su hermano. No podía negar que antes de este verano lo único que podía pensar era en que quería estar en Hogwarts para conocer a esos amigos de los que Sirius le hablaba en sus cartas. Era algo que esperaba con ansias. Ahora ya no estaba tan seguro. La presión que sentía era palpable y multidireccional. Sus padres esperaban no menos que la perfección. En otras palabras, todo lo que Sirius no era. Y lo mismo esperaban las personas. Caía en los hombros de Regulus la responsabilidad de demostrar que Sirius era una cosa contra natura. Luego de que Sirius quedase en Gryffindor la casa entera (la sociedad también si a él le preguntaban) se transformó en un pandemónium. Nombrar a Sirius era un anatema que resultaba en debates interminables o incluso en maldiciones. Las opiniones eran diversas y encontradas. El entorno inmediato de Regulus estaba profundamente ofendido, y como si por quedar en Gryffindor, Sirius les hubiese dado la espalda. Y la gente a la que sus padres detestaban "los impresentables" hacían comentarios cargados de doble sentido. Estaban deleitados con todo el asunto. Es por ello que los nervios lo consumían y no pudo disfrutar el viaje en el expreso como lo imagino. Ni siquiera los mejores esfuerzos de Sirius conseguían apartarle la mente de la selección que lo esperaba en el colegio. Estar en Ravenclaw no sería tan malo, pero sabía que quedar en cualquier lado que no fuese Slytherin le traería problemas con sus padres. Lo cierto es que, pese a los nervios, las mariposas en el estómago, y las manos sudorosas, la experiencia fue maravillosa. Oculto mejor sus reacciones que las de sus posibles compañeros de curso. Sonidos de sorpresa y expresiones maravilladas eran la norma ante la primera visión que tuvieron de Hogwarts desde los botes en el lago del Bosque Prohibido. Todo el trayecto Regulus quería un vistazo del calamar gigante del que Sirius le hablo en una carta, aunque no hubo suerte. Un par de niños trataron de conversar con él, pero no se sentía capaz de hacerlo. Era un momento de vida o muerte el que estaba viviendo en todo el sentido de la palabra; en una forma que ninguno de ellos sería capaz de comprender o imaginar. Cada instante hasta que alcanzó el Gran Comedor se le hizo interminable. Y cuando finalmente escucho la llamada

"Black, Regulus"

Pensó que podría morir en ese momento por lo apresurado que empezó a latir su corazón, con el pecho a rebosar y los pies que aparentemente eran de plomo avanzo hacia el taburete de madera donde estaba el sombrero (ese harapo asqueroso y remendado) que en realidad era una reliquia responsable por la decisión que determinaría su existencia.

El profesor Dumbledore puso el Sombrero sobre su cabeza y Regulus se obligó a poner sus manos en su regazo y no retorcerlas.

En su cabeza solo se repetía una palabra Slytherin.

"umm... Un Black. ¡Gran poder fluye por tus venas! Han pasado unos siglos desde la última vez que un individuo como tú vino de esa familia y se sentó en esta silla ¡Qué curioso! En Ravenclaw podrías desarrollar más ese potencial que tienes para las estrategias, aprender lo que necesitas para alcanzar tu máximo potencial ...

Si no me pones en Slytherin, voy a morir. Bien podrías estar sellando mi sentencia de muerte. - pensó Regulus, decidiendo poner todas sus cartas sobre la mesa.

" Si estás seguro, mejor que seas SLYTHERIN" - la última palabra fue un rugido que lleno la habitación y Regulus se dirigió a la mesa cuidando cada detalle. Ya cuando llegara a su habitación y estuviese oculto a miradas indiscretas podría permitirse colapsar.

...

Ciertamente no podría ser de otra manera, quedar en Slytherin era la única opción para estar a salvo de sus padres. Era lo que se esperaba de él. Aunque eso no necesariamente significaba que estaría a salvo de en la Sala Común de Slytherin... Como descubriría la misma noche luego del banquete de bienvenida.

_Ah miren. Al fin ha llegado un hombre con el apellido Black en esta generación - comentó una chica de trenzas que estaba sentada frente al fuego, a eso siguieron las risitas de sus amigas que la rodeaban en otros asientos.

_Cualquiera diría que la Noble y Ancestral casa de los Black sólo estaría representada por mujeres. Una pena. - comentó otro chico. Este estaba casi oculto por las sombras proyectadas por la luz de la chimenea, sentado en una mesa con una pila de libros cerca.

_ ¡Repite eso! - rugió una voz más que conocida para Regulus, y poco después Bellatrix estaba apuntando con la varita al cuello del chico, su mirada prometía cualquier cosa y por la mirada horrorizada del chico, este lo sabía. Pobre infeliz. Nadie en su sano juicio quería la atención de Bellatrix.

_ ¿Alguna venganza que quieras cobrar, Elena? - inquirió Narcisa, y Regulus dio un respingo. Su prima había estado sentada en una butaca que hasta ahora estaba girada hacia la única ventana en la Sala- Solo eso podría justificar ese comentario tan desafortunado que acabas de hacer. Ya debes estar consciente que Regulus es el heredero. Estoy segura que Lucius querrá escuchar sobre esto en nuestra próxima reunión. No me sorprende que no fueses seleccionada para una alianza política con los Malfoy ¡Con esos modales!

Mientras que Bellatrix era aterradora, Narcisa era fría, tajante e inclemente sin necesidad de una varita. Su tono era el que empleaban las damas de alta sociedad en una reunión para tomar el té y discutir nimiedades, que fuese capaz de emplear ese tono mientras te hacia trizas era una habilidad por la que se la reconocía entre las chicas de su generación.

La amenaza quedaba hecha, pero con una sutileza que dejaba en claro que el interlocutor no podía molestarse con más que eso.

Sus primas lo estaban defendiendo. Y quedaba claro que estuvieron preparadas desde antes para intervenir en esto. Era una muestra de unidad de la casa Black. Pero estaba lejos de ser lo que Regulus quería y si no hacía algo pronto perdería la oportunidad de imponerse por sí mismo. Evaluó sus opciones... ¿Qué hacer? Hechizar a la chica estaba fuera de discusión (no se lo podía permitir como un caballero de alta sociedad y como heredero formal de una antigua casa) Y con esta demostración debía ser particularmente cruel. Al final la elección era obvia...

Relatos de lo que Regulus Black había hecho a David Dullard recorrieron el castillo en susurros atropellados y para media mañana del día siguiente todo Hogwarts lo sabía.

Regulus Black se ganó la reputación de ser todo lo contrario a su hermano mayor. ¡Sólo en su primera noche lanzó una maldición de sangre a alguien que lo había ofendido!

Donde Sirius era tenido como un payaso (uno vicioso y vengativo, al menos para la sangre pura) Regulus infundió temor desde un primer momento.

Con eso podía trabajar, al menos para quienes no lo conocieran. Era suficiente.

Claro que debía saber que Sirius no se quedaría tranquilo al escuchar esas noticias.

La nota llegó cuando estaba en el Gran Comedor a la hora del almuerzo y en su primera mirada a la mesa de Gryffindor se encontró con unos ojos idénticos a los suyos que lo contemplaban con expresión imperturbable.

"Te veo cerca del Sauce Boxeador cuando terminen las lecciones de la tarde, y asegúrate que nadie te siga, eso incluye a Cissy y Bella. S"

Desde que recibiera la nota en el Gran Comedor hasta el final de las lecciones de la tarde, y Regulus estaba ansioso. ¿Cuántos detalles debería compartir con Sirius? ¿Acaso le reclamara por lo que tuvo que hacer en la Sala Común? ¡No era como si tuviese muchas alternativas! De no haber hecho eso tendría que depender de Bella y Narcisa. Ellas se graduarían pronto. Igual Sirius.

Quedaría en Hogwarts sin ninguna línea de defensa. La impresión debía ser fuerte y duradera. Algo que le dejara en claro a sus compañeros que no dudaría en ensuciarse las manos si es que debía hacerlo y que estaba en los mejores intereses de todos dejarlo tranquilo.

Ciertamente no se esperaba alcanzar el lugar de la reunión y encontrar la escena que lo recibió.

Sentado y apoyado contra el tronco de un árbol estaba un chico leyendo un libro de Defensa Contra Las Artes Oscuras... Se veía algo enfermizo, pero dejando eso de lado era bien parecido, ese debía ser Remus.

A su lado estaba otro chico algo regordete acostado en la grama y al parecer luchando con sus deberes (a juzgar por la expresión de sufrimiento en su rostro) ese debía ser Peter.

¿Dónde estaban Sirius y James?

Antes de expresar su pregunta en voz alta, Remus levantó la mirada y sus ojos ambarinos se ampliaron un poco, antes de dedicarle una sonrisa e indicarle que se sentará.

Ese par llegará en breve. Fueron a buscar no sé qué al Bosque-le informó Remus, cerrando el libro y dedicándole toda su atención.

Tenía una mirada penetrante y algo calculadora que de ser Regulus un débil mental, seguramente estuviese retorciéndose en su puesto.

Como estaban las cosas, solo se sintió ligeramente incómodo

Es cierto que Sirius le comentó que ellos solían entrar al Bosque como que no era nada... Pero... ¿A plena luz del día? ¿Y el guardabosque?

Algo en su rostro debió advertir a Remus por donde iban sus pensamientos porque pasaron los siguientes minutos hablando de algunas de las excursiones de los Merodeadores en el Bosque Prohibido con alguna que otra intervención de Peter.

Pasaron al menos 15 minutos antes que Sirius y James hicieran su aparición y en ese tiempo Regulus decidió que Remus le caía de maravilla (aunque no terminaba de entender como él y Sirius se llevaban bien)

Peter... No le gustaba para nada, era muy inseguro y parecía que siempre estaba a la defensiva. Una persona así nunca podría ser conocida por completo y eran cualidades que no terminaba de reconciliar en un Gryffindor que por lo general era alguien franco y directo.

James... Le pareció terriblemente arrogante. Nada que ver con la persona que Sirius describía en sus cartas. ¿Cómo reconciliar al mejor amigo perfecto que su hermano describía con ese niñato malcriado?

Ambos, James y Sirius salieron del bosque, primero salió Sirius a zancadas y con el entrecejo fruncido, luego salió James, también de malas pulgas y no le dedico ni una mirada. Se sentó directamente a molestar a Peter y pronto arrastraron a Remus a la conversación.

Sirius por su parte, lo arrastro para alejarlo un poco de los demás. Y a duras penas Regulus consiguió disimular su gesto de dolor cuando la mano de Sirius se cerró en una zona que quedó particularmente sensible luego del último castigo antes de llegar a Hogwarts.

Empieza por decirme que pasó en el nido de Serpientes anoche, Reggie. Esperaba algún movimiento, pero no que enviarás a alguien a la enfermería. Aunque por mí no te detengas, Dullard es un imbécil. - la última frase la dijo dedicándole su famosa sonrisa ganadora.

Y así fue como se encontró contándole a Sirius todo. No solamente lo que pasó en el verano (que su hermano ignoraba completamente) sino lo que pasó en la Sala Común. Desde los hechos a las connotaciones y las posibles consecuencias.

¡Demonios Reg.! - maldijo Sirius al final. Su complexión pálida pasó a ser casi translúcida. Era una reacción esperada ante todo lo que pasó, aunque eso no hacía que fuese más fácil para Regulus contarle todo.

No había nada que pudiesen hacer.

Esa era toda la verdad.

No me hago ilusiones, madre debe tener a Bella al pendiente de mí. Ella y Cissy intervinieron y si no hubiese hecho lo que le hice a Dullard dependería de ellas por el resto de mi vida en Hogwarts. Y no es como si tus bromas me ayudasen. De momento nadie ha querido cobrar venganza por alguna de tus hazañas, pero no lo descarto. Con esto compré algo de tiempo. -concluyó Regulus con sombría resignación.

Y probablemente si se enteran que hablo contigo no te pondrán las cosas más fáciles. Quedar en Slytherin solo fue el comienzo Reg. Nunca va a ser suficiente para ellos. - le dijo Sirius gravemente, en una demostración que muy rara vez se permitía.

Yo me preocupare por eso- atajo Regulus. - Mejor regreso antes que Bella tenga tiempo de empezar con nuevas ideas. No esperaran que tenga conocidos en otras casas muy pronto o que pase mucho tiempo en la Biblioteca en el primer día.

Cuídate mucho Reg.- Sirius sonaba tan resignado como se sentía el mismo Regulus. -Si quieres escapar yo puedo encargarme de todo, no tienes por qué pasar por todo esto solo.

Era en estos momentos que Regulus agradecía y entendía que Sirius era realmente un buen hermano mayor. Eso en cierto modo hacía más difícil estar enfadado con él.

Escapar no es una opción ahora. No todavía, tiene que ser un gran plan. Si ellos nos descubren es el fin del juego.

En algún momento encontrarían las respuestas. De momento, uno de ellos debía quedarse a la luz del sol envuelto en escarlata y dorado. El otro debía permanecer en las profundidades, oculto en las sombras envuelto en verde y plateado.

Aquella no era la idea de noche tranquila que Narcisa tenía en mente. El hechizo monitor de Regulus se activó con una virulencia que la hizo saltar de forma indigna. Por suerte para ella se encontraba a solas, en medio de su rutina nocturna.

Con varita en mano y su túnica puesta a toda prisa sobre su camisón, salió despedida a la entrada de las habitaciones de los chicos de cuarto curso, los pocos incautos que se cruzaban en su camino, saltaban para despejárselo. Sabían que Lucius los mataría si se les ocurría actuar de otra manera.

Entro al dormitorio encontrándose con un pandemónium. Los hechizos silenciadores perdieron efecto apenas atravesó el umbral. Era Reg, y gritaba como si le hubiesen echado la Cruciatus. Era como regresar a esa fatídica tarde de verano en Grimmauld Place y encontrarse con la escena de su tía Walburga torturando a Reg., cobrando la ira que sentía hacia Sirius. Todo con la excusa de una "educación" más firme.

Por un momento vergonzoso, se quedó paralizada por el pánico sin saber qué hacer en primer lugar, los compañeros de habitación de su primo la contemplaban de hito en hito, algunos de ellos alrededor de la cama donde Reg se retorcía… lo que pasaba por la mente de Narcisa era "Es demasiado pronto para esto".

Y es que… esto no debería estar pasando cuando Reg. era tan joven, precisamente por eso, las posibilidades de supervivencia no eran muy altas. Debía estar, literalmente, en agonía.

Estaba en una carrera contra reloj por salvarle la vida.

_ Salgan de aquí- repuso, cuando recupero el dominio de sí misma. - Y uno de ustedes vaya, tráigame a Severus.

Por suerte, los chicos fueron rápidos y obedientes. Nada que ver con sus contrapartes en otras casas.

Ella salto sobre la cama apenas estuvo a solas con Regulus, haciendo un corte fino en su muñeca y a duras penas consiguió hacer que la sangre cayera en su boca, unas gotas alcanzarían para suavizarle el dolor.

_ Tranquilo Reg, todo va a estar bien- le susurro.

En líneas generales, fue una noche horrible. Y ni siquiera la asistencia de Severus pudo hacerlo llevadero. Batallaron toda la noche para estabilizarlo, y ni siquiera alguien tan talentoso como Severus tuvo una tarea fácil. Pese al sentido común demostrado por los chicos en cumplir con sus instrucciones, algún tonto redomado hablo donde no debía, porque Dippet, Slughorn y Pomfrey irrumpieron en pleno proceso. En una parte delicada, del mismo.

La explosión que casi resulto de ello fue suficiente para disuadirlos, lo cierto, es que no podían hacer mucho, los únicos que podían y debían estar allí, eran los familiares de sangre. Severus era la única excepción aceptable, si quiera para aminorar el dolor de Regulus gracias a sus pociones. Y solo confiaba en Snape para algo así, cualquier error con la dosis en algún ingrediente y bien podría costarles la vida de Reggie.

Recuperar la consciencia fue un proceso tortuoso y muy prolongado para Regulus… y en cierto modo era como percibir el mundo en partes… sus sentidos estaban agudizados al punto que lo hacía reconocer la abismal diferencia entre el antes y el después. Ahora… podía calificar fragancias con una velocidad abrumadora, desde la loción de afeitar de Davies, hasta las medias podridas de Montgomery. Como si esas cosas se encontraran justo frente a su nariz… sin embargo la más potente era el perfume de Narcisa y el aroma a ingredientes de pociones tan característico de Severus. Eso fue lo que le dio una idea de lo que ocurría. Su transformación se adelantó. Por unos cuantos años. Y que la haya sobrevivido relativamente ileso… era una imposibilidad.

Que su prima se hubiese visto obligada a asistirlo ella misma… debió haber sido tan rápido que no dio tiempo de encontrar a Sirius. Porque… ¿De qué otra forma se explica que no pudiese percibir rastros de su presencia? Especialmente en un momento tan crucial como lo era este.

Dependiendo de lo que encontrara al abrir los ojos es que tomaría la decisión.

El interior de su habitación en Slytherin cobro una nueva imagen, sus ojos habían sido incapaces de percibir las delgadas capas de magia que se entrelazaban en las paredes y el techo, finas hebras esmeralda que se integraban en cordones color plata. Protecciones que debían ser tan antiguas como el castillo y que seguramente fueron puestas por el mismo Slytherin… en la magia se sentía tanto que Regulus se encontró abrumado por ellas, al mismo tiempo que cautivado.

_ ¿Reg?- Narcisa sonaba fatal. Y cuando Regulus despego la mirada del techo para enfocar a su prima, estaba lejos de su imagen inmaculada de siempre, se veía demacrada, eso en sí mismo constituyo una fuerte impresión porque... Narcisa siempre estaba perfecta, ni un cabello fuera de su sitio. La imagen total de una esposa trofeo que todo heredero sangre pura quisiera tener. Hoy, su prima estaba ojerosa, su cabello casi traslucido estaba suelto y algo alborotado, fuera de su orden habitual; incluso debía estar algo enredado. Y bajo la túnica del colegio se notaba que lo que llevaba puesto era su túnica del uniforme.

Debió ser toda una impresión para todos los que la vieron así, el día que Narcisa Analisa Malfoy dejo a un lado la imagen infalible. Eso, más que otra cosa, fue lo que conmovió a Regulus y al mismo tiempo sirvió para darle un adelanto de lo severa que fue la situación.

_ Estoy bien, Cissy- se encontró a si mismo contestando, fue una sensación extraña, al parecer tendría trabajo acostumbrándose a su nuevo cuerpo.

_ Severus estuvo aquí hasta hace rato, ya sabes cómo es con sus pociones. Menos mal que todo esto paso un viernes en la noche. No me imagino limpiando todo. Bella no sabe nada, al parecer está demasiado ocupada fingiendo que madre no existe y que de alguna manera puede zafarse del compromiso, ya sabes, si no fuese una completa perra estaría dándole apoyo moral… ese pudo haber sido mi destino. No me gusta usar eso en su contra porque de no ser por Lucius… estaría en la misma situación.

Eso era admitir mucho.

_ Nadie hablara de lo que paso anoche, aún queda suficiente lealtad y decoro en Slytherin como para proteger los secretos de sangre. Aunque ayer, de alguna manera se filtró que algo estaba ocurriendo, por suerte pudimos solucionarlo. Dippet, Slughorn y Pomfrey no llegaron a entrar - le aseguro Narcisa- Y en caso que quedaran cabos sueltos que representen oportunidades para los insensatos; siempre funciona amenazarlos con represalias sociales por parte de los Malfoy. Lucius lo entenderá. Cuando te sientas mejor creo que deberías hacer una aparición, sabes cómo son de entrometidos los Gryffindor. Y lo menos que queremos es Siri haciendo alguna de las suyas ahorita. Lo cierto es que no tuve tiempo de ir a buscarlo, y conociéndolo, seguro que va a tomar ofensa por ello. Créeme que, si hubiese existido la mínima posibilidad, ya sabes… su sangre era mejor que la mía en dado caso.

Era toda una visión que su usualmente compuesta prima estuviese casi que, balbuceando, o al menos, lo más cercano a eso. De ser otra la situación, Regulus se aseguraría de sacar ventaja de la situación y molestarla un poco, pero lo cierto es que estaba exhausto, tenía demasiados cambios que debía asimilar, menos de dos días para hacerlo… y eso dejando de lado sus planes previos.

_ Ve a dormir, Cissy. Lo necesitas… y… nunca podre agradecerte lo suficiente. Gracias por todo, Cissy.

Ella, por toda respuesta, le dio un beso en la frente antes de incorporarse y abandonar la habitación.

Sus compañeros de dormitorio no se encontraban allí, seguramente con el alboroto de la noche previa, debieron buscar refugio en otro lado.

Bien, realmente no quiero público para lo que serán unas horas bastante difíciles… aunque, una vez que regresen… hay ciertos puntos que debemos aclarar.

Ciertamente, no se sentía capaz de aguantar el hedor de las medias de Montgomery. Entre todas las ventajas que le regalaba su transformación, el sentido del olfato sensible no era una que contase como bendición, al menos, no ahora.