¡Hola! Gracias a todos los que dieron favs y empezaron a seguir la historia. Supongo que nadie adivino quien era nuestro hombre misterioso.
Disclaimer: Den una ojeada al capítulo uno. (Es en serio)
Esto es yaoi. Si alguien es homofóbico o tiene problemas con estos temas es libre de cerrar.
Ahogando una maldición, Regulus Black se adentró en el diminuto recinto, contemplando en forma reverente la figura de quién sin duda alguna era su hijo.
La magia descontrolada hacía volar los pocos objetos que se encontraban allí. Los libros. Algunos dulces y las mantas raídas que ocupasen el camastro. Una cortina de cabello negro era lo que se distinguía en medio de la luz cegadora.
La transformación estaba teniendo lugar y la magia era tan poderosa que no le permitía acercarse. No podía hacer mucho fuera de contemplar al pelinegro retorcerse de dolor.
Pronto el resplandor comenzó a hacerse tenue. Hasta que desapareció en la piel pálida del adolescente.
Harry Potter estaba tendido en un camastro muy pequeño para él. Sus brazos y piernas colgaban por fuera del destartalado colchón. Su cabello negro y brillante muy parecido al de Regulus tapaba su rostro. Las ropas, grandes para su marco delicado colgaban de su figura como si fuesen una carpa.
Estaba tan inmóvil que parecía ser un cadáver. Y por un momento Regulus estuvo a punto de creerlo. Por ello no pudo describir con palabras el alivio que sintió al escuchar un gimoteo proveniente del pelinegro.
Se acercó con cuidado hasta que pudo apartar el cabello de ese rostro pálido y desmejorado. Unos ojos verdes brillantes, los más hermosos que vio en su vida, le devolvieron la mirada, algo empañados
¿Sirius?- escucho la voz vacilante en su mente, y aquellos ojos parecían taladrarle con insistencia.
Reg se limitó a negar con la cabeza y abrazar al pelinegro contra su cuerpo, de ser posible no quería soltarlo nunca.
Siri, que bueno que estás aquí. No quería... Morir solo- repuso aquella voz, vacilante y algo apagada. El cuerpo de Harry aun inmóvil en sus brazos.
_ No vas a morir. ¡Yo no lo voy a permitir!- añadió Reg con vehemencia, reacomodando a su preciada carga para que descansase su cabeza en uno de sus brazos.
No podía dejar que aquello pasará. Después de todos estos años de creer mentiras y esconderse, descubrir parte de la verdad y recuperar a su hijo... ¿Sólo para que muriera en sus brazos? ¡De ninguna maldita manera!
Haciendo un corte limpio en su muñeca y dejando que la sangre cayese sobre Harry, sin tiempo para arrepentirse de su decisión o para considerar el impacto que tendría en el mundo mágico (y sin que le importará) Regulus recitó en voz baja, casi reverente:
Peto enim sanguis meu novis. Toujours Pur.
Y tan silenciosamente como si la tierra se los hubiese tragado. Desaparecieron dejando atrás Privet Drive.
...
Las alarmas se dispararon ruidosamente, y en el silencio de la noche parecía que taladraban a lo largo del Bosque Prohibido. Para las pocas personas que se encontraban en Hogwarts en ese momento era tan fuerte que no podían escuchar ni sus pensamientos. Pero para cierto director... Aquello era tan malo como si hubiesen anunciado el fin del mundo. Se esperaba cierta actividad desde Privet Drive porque se acercaba la fecha en que Harry sufriese la transformación. El mismo lo esperaba ansiosamente porque eso terminaría de afianzar la dependencia del chico hacía su persona. ¡Lo que no esperaba era que alguien apareciera y se lo llevará en sus narices!
Ya podía imaginarse los chillidos de Molly Weasley en su despacho. La mujer se tomó muy en serio su papel de "madre" del pelinegro. Lo que menos necesitaba era lidiar con ella. Y no podía abandonar Hogwarts justo ahora para ir a investigar. La puerta a su despacho se abrió dando pasó a una desvelada Minerva McGonagall con su cabello fuera de su habitual moño alto y expresión febril.
_ ¡¿Qué es lo que sucede Albus?! ¡Las alarmas!
_Convoca a la Orden inmediatamente Minerva, alguien se ha llevado a Harry- repuso Albus Dumbledore desde su silla de respaldo alto, toda una imagen de compostura en contraposición con su subdirectora. La mujer se apresuró a hacer lo que le pidieron sin rechistar. Y uno a uno los miembros de la Orden del Fénix hicieron acto de presencia en el despacho. Algunos de ellos con sus pijamas apenas cubiertas por las capas.
No quedaba tiempo para sopesar que convenía ocultar o compartir. Lo importante era localizar a su única arma en la guerra. Ya después se encargaría de la limpieza.
Como alguna vez lo hiciera con Grindelwald.
...
Severus Snape contemplaba con gesto crítico a su mejor amigo, mejor dicho estaba considerando si lo dejaba vivo o no. Y todo eso se mostraba en la frialdad de sus ojos oscuros al centrarse en el líder de los Malfoy.
_Debo decir que nunca me hiciste cuestionar tu inteligencia tanto como en este momento, Lucius- repuso el pelinegro, dando un trago a su bebida a ver si así conseguía controlar su furia.
_ Las pociones solo hubiesen entorpecido...- replicó Lucius
_Eso no es cierto y alguien como tu debería saberlo.-atajó Severus posando el vaso en la mesa con más fuerza de la necesaria. Narcisa se removió incómoda en su asiento, solo lo que la buena educación dictaba la hacía permanecer en ese estudio entre dos hombres que lanzaban dagas con la mirada el uno al otro.
_Lo que está hecho no puede cambiarse.- trato de conciliarlos- lo importante es que ahora estas aquí y puedes ayudar a que su recuperación sea rápida.
_Eso, querida Narcisa. Es lo sensato. Si me disculpan iré a ver a mi ahijado- repuso el pelinegro abandonando la sala en esa forma tan característica suya, su capa oscura revoloteando a su marcha.
El matrimonio permaneció en un silencio algo incómodo por un momento.
_ ¡Ni siquiera me dejo decir que fue idea de Draco y no mía!- se quejó Lucius al final.
Narcisa posó una mano en su hombro, conteniendo un suspiro.
_Ya sabes cómo es desde que eso pasó- repuso ella, la compasión era evidente en su tono de voz- Severus ve a Draco como si fuese el hijo que nunca tuvo. Es lógico que se enfurezca si algo le hace daño.
El rubio no tenía como replicar a eso, por lo que dio un trago a su propio whisky sin pensar mucho en ello. Narcisa tenía razón y aquella era una batalla pérdida desde hacía casi quince años.
Él no estaba por la tarea de discutir con un Severus Snape más allá de la furia. No era un suicida.
Y que alguien tan capaz protegiese a su único hijo y heredero tan fehacientemente era algo para agradecer, aunque en momentos como estos no lo pareciese.
Y Narcisa pensaba lo mismo. Era de naturaleza tan sencilla que prefería permanecer al margen de las discusiones y eso estaba bien para Lucius, le ahorraba el trabajo de maldecir al olvido al bastardo que tocase un cabello a su esposa.
Un piso arriba en el pasillo principal de la mansión, Severus Snape se abría paso en la habitación de Draco Malfoy.
Estaba oscuro. Las cortinas cerradas y las lámparas apagadas. Era una visión inusual puesto que Draco era una persona muy activa.
Acercándose a la cama cuidando de no hacer ruido. Severus no estaba seguro a cómo proceder y jamás admitiría eso en voz alta. En el estado en que se encontraba Draco cualquier roce descuidado podría lastimarlo. Incluso hacer magia a su alrededor podría ser perjudicial.
Tales eran las consecuencias de tener una herencia de criatura magia. Y en el caso del rubio. Dos de las más poderosas.
Los elfos y las veelas.
Los elfos por parte de los Black y las veelas por parte Malfoy.
Eso hacía que la sangre de Draco fuese altamente cotizada y las ofertas de matrimonio de distintas familias no solo de Inglaterra sino de otros países empezasen a llegar.
Eso era algo que conseguía robarle el sueño a Severus. Si tan solo hubiese alguien más con sangre de los elfos...
Draco era tan valioso por ser el último descendiente. Al menos hasta donde su conocimiento llegaba. No importaba que su sangre estuviese mezclada, aunque eso en otros tiempos hubiese sido causa de rechazo, tanto con los elfos como con las veelas. La única opción para salvar a Draco de lo que obviamente sería una cacería de brujas era que su magia escogiera un compañero.
Allí se revelaba otro problema ¿Quién era tan fuerte como para eso?
Que las únicas opciones fuesen Potter y el Lord Oscuro no ayudaba con los problemas nocturnos de Severus.
El Niño Dorado de Gryffindor y Draco fueron enemigos desde que se vieron por primera vez. Y seguramente Potter tomaría venganza en Draco por todas las hostilidades pasadas aprovechándose de la absoluta devoción que las veelas desarrollaban a sus compañeros. Y por otro lado junto al Lord... Sería tratado como un objeto, denigrado a una mera marioneta y un medio para un fin. Una forma más de Voldemort para presumir su superioridad ante los demás. Cosas tan vanas como la felicidad y el bienestar de Draco no estarían en su lista de prioridades. Por no mencionar que Tom Marvolo Riddle estaba desequilibrado desde... Lo de los Potter.
Un sonido tenue de incomodidad lo saco de sus elucubraciones, Draco lo necesitaba ahora. No quedaba tiempo para perderlo en el pasado.
_Todo está bien. Ahora necesito que bebas esto por mí- repuso en su tono de voz tranquilizador, ese que reservaba sólo para él. Y pese a su somnolencia, Draco pareció reconocerle porque se bebió la poción sin ofrecer la menor resistencia.
...
Despertó lentamente, la falta de luz no se le hizo algo inusual... Hasta que su mente cobró más consciencia. En el cobertizo en el que los Dursley lo encerraban la luz del sol se colaba desde el amanecer. Ahora la oscuridad de este sitio le recordaba a su alacena. La misma donde paso once años antes de ir a Hogwarts. Fuera de eso no reconocía nada. Debería estar al borde de un ataque de pánico pero si era sincero, a Harry ya no le importaba nada.
Si iba a morir lo único que quería era que fuese rápido y de ser posible sin dolor.
La noche anterior mientras se retorcía en medio de otro ataque en el cobertizo le pareció ver a Sirius. ¿Cómo era posible?
Desde el comienzo de ese verano se hizo a la idea de haber sido abandonado con los Dursley hasta el comienzo del quinto año. Las cartas repetitivas de sus amigos. La falta de información. Que no le permitieran mantener una correspondencia como se debía con Sirius. Que los Weasley no lo llevasen al Mundial y nadie se molestase en explicarle el porqué. Se suponía que Dumbledore tenía personas vigilando la casa y si al menos se molestaban en hacer su trabajo... ¿Por qué nadie lo ayudó cuando su tío lo encerró en el cobertizo? ¿Dumbledore y la Orden sufrían de ceguera selectiva?
Si le preguntaban a Harry, ninguna protección que esas barreras pudiesen ofrecer valía los atropellos que debía soportar a manos de sus parientes. Y si de algo estaba seguro es que sus padres no hubiesen querido que las cosas se hiciesen de esta manera.
Bien Harry, ¡concéntrate! No estás en Privet Drive. ¿Dónde estás?
Un rápido examen a la habitación no revelo nada sino que su habitante disfrutaba de estar sepultado entre libros y odiaba la luz del sol con pasión. ¿Un vampiro tal vez?
Lo que no se esperaba es que una puerta se abriese y una versión joven de Sirius Black entrase en la habitación. El hombre era apuesto de la forma en que Sirius lo era en sus años en Hogwarts. Debía estar en sus treintas. Su cabello era una cortina oscura y sedosa que enmarcaba un rostro con nada que envidiarle al de una estatua y los ojos grisáceos reflejo a los de su padrino. Al menos eso respondía una de sus preguntas. Era ese hombre a quién vio en el cobertizo y no a Sirius. Y al parecer el extraño no tuvo problema con las dichosas guardias de sangre, arreglándoselas no sólo para traspasarlas sino para llevárselo también. Quien quiera que fuese este hombre era alguien con el que más vale no jugar. Y a Harry no le gustaba la conclusión a la que estaba llegando.
_Trabajas para Voldemort.- repuso, tan tranquilo como si discutiesen el clima con una taza de té y un par de bizcochos. Moody hubiese estado orgulloso de su sangre fría.
Una gama de emociones pasó por el rostro del extraño. De la sorpresa a la furia y luego a la indignación.
_No tengo nada que ver con ese psicópata con ínfulas de grandeza-bufó el desconocido, Harry se encontró absortó en la elegancia tan natural de sus gestos que una vez más le recordó fieramente a Sirius, pese a que este ultimo tenía un aire de rudeza intrínseco como se las arreglaba para mantener la gracia en esas circunstancias, quizá nunca lo sabría. Las finas facciones del hombre en un gesto de completo desdén.
Bien, podría ser un acto para que confíe en él. Si ese es el caso entonces es un muy buen actor- pensó el pelinegro, incorporándose en la cama para dar una mejor ojeada al extraño. Ese parecido con Sirius no podía ser simple coincidencia. ¿Podría ser...?
_ ¿Regulus?- jadeo Harry, paralizado por la impresión. No era todos los días que el hermano muerto de tu padrino se aparecía.
_No soy un fantasma si es lo que estás pensando. Esto tampoco es un sueño. He estado escondiéndome por todos estos años. De Voldemort y sus psicópatas y de Dumbledore y su maldita Orden.- todo eso lo dijo con su elegancia característica y un deje de impaciencia apenas perceptible. Nada en su expresión traicionaba lo que pasaba por su mente.
Y Harry estaba teniendo serios problemas para procesar todo aquello. Según lo que tenía entendido, Regulus era un mortifago. Miembro de la primer generación que murió a los 17, si hubiese estado vivo más tiempo incluso hubiese llegado al círculo interno de Voldemort, y que ahora lo rechazase de forma tan fehaciente… parte de su confusión debió reflejarse en su rostro.
_ Hay muchas cosas que debo explicarte, ni yo mismo entiendo nada de lo que está pasando, pero es obvio que alguien te ha ocultado todo lo referente a ti, a tu herencia.
Harry lo contemplaba, con la cabeza ladeada e intentando buscarle sentido a todo aquello, la presencia de Regulus era el menor de los detalles al parecer.
_ Si te dijera que todo lo que conoces hasta ahora ha sido una mentira,
¿Qué pensarías? Alguien tuvo que contarte alguna historia cuando recibiste tu carta de Hogwarts, después de todo, Harry Potter no podía ir a Hogwarts sin saber lo famoso que era, ¿o me equivoco?- repuso Regulus, sentándose en la butaca diagonal a la cama, con esa elegancia suya, que no parecía ensayada sino un acto tan natural como respirar.
_ Hagrid fue quien se encargó de todo- dijo Harry, no tenía nada que perder, si Regulus no le hizo daño mientras estuvo inconsciente y aun no se encontraba en las garras de Voldemort, podía considerarse afortunado. Y podía sacarle provecho a esta situación, el menor de los Black le estaba ofreciendo algo que hasta ahora le fue negado: información. Y por eso Harry estaba dispuesto a todo.- Las cartas no me llegaban al principio porque los Dursley se encargaron de que no pudiese leerlas. Me cambiaron de habitación, tapearon las puertas, Vernon durmió en la sala junto a la puerta para asegurarse que no pudiera recibir correo, y al final enloqueció y nos llevó a todos en un viaje sin rumbo por algunos días, recorríamos carreteras sin la menor idea de adonde conducían, pasamos una noche en algún hotel a las afueras de un pueblo y… consiguió una cabaña en medio del mar. Había comprado un rifle y llegamos allí en plena tormenta. Recuerdo que estaba bastante pagado de sí mismo, pensó que nadie podría alcanzarnos allí, y en ese entonces yo también lo creí. Hagrid llego, y fue la primera persona en toda mi vida que me trato como si valiese algo… como si fuese una persona y no una cosa. Fue él quien me llevo por primera vez al callejón Diagon, y todo era tan nuevo para mí. Me dijo como murieron mis padres, que era famoso. Fue mucho para asimilar y aún tengo un mal rato con todo eso.
_ Bien, supongo que después muchos te dijeron lo parecido que eras a James Potter, y que tenías los ojos de tu madre, lo orgullosos que estaban de ti, y por supuesto lanzaron en tus hombros la responsabilidad de luchar contra el psicópata más peligroso después de Grindelwald. Bien, todo eso tiene una razón de ser. Y para que lo entiendas debo comenzar desde el principio. Cuando estudiaba en Hogwarts ya Voldemort se hizo un nombre entre las familias sangre puras, si bien era arrogante muchos compartían su punto de vista. Mis padres fueron unos de los muchos que cayeron a sus pies, y yo fui presionado a unirme a sus filas. Mi hermano mayor no era considerado apto por cosas que ya debes saber. Pese a lo que todos creían, la relación entre Sirius y yo era cercana. Bastante, solo que debíamos mantener las apariencias. Por nosotros y también por nuestros amigos. Yo también formaba parte de los Merodeadores, de hecho fue gracias a mí y a Severus que obtuvieron información sobre las mazmorras para su famoso mapa…
_ ¡Eso no es posible!- salto Harry, su expresión delataba la incredulidad que lo carcomía- ¡Sirius odia al profesor Snape! ¡Y Snape me odia desde el primer día en que me vio!
_ Eso es lo que queríamos que todo el mundo creyera. De nuevo, teníamos que mantenernos en silencio. Éramos muy unidos pese a la rivalidad entre las casas. Fue cuando llegamos a quinto año que todo comenzó a ir cuesta abajo. Mis padres empezaron a presionarme para cumplir los deberes que tenía hacia ellos. Unirme a Voldemort era el principal. Sirius a esas alturas ya estaba viviendo en casa de los Potter. El y James eran muy cercanos. Toda la escuela creía que James estaba enamorado de Lily, pero eso era un viejo chiste entre ellos. Sirius y James eran más que amigos, si entiendes lo que quiero decir. Pero… las apariencias eran importantes, James también era sangre pura y único heredero Potter. Tendría que casarse algún día, y con una mujer. No tanto por el tema de la reproducción, dos hombres son capaces de procrear en el mundo mágico con la ayuda adecuada. Los matrimonios arreglados en las familias sangre pura son por cuestiones políticas y económicas y el matrimonio de dos hombres esta prohibido por razones políticas. Generalmente el esposo pasivo adopta el apellido del dominante y es por eso que los matrimonios entre dos hombres no son convenientes para las familias. A sus ojos es como perder al heredero. Lily pese a que no era una bruja sangre pura, era muy poderosa e inteligente y esas son cualidades cotizadas por las familias. Y los Potter nunca fueron prejuiciosos con la sangre. Si James no hubiese demostrado preferencia por alguna chica, lo hubiesen comprometido con alguna heredera de una familia asquerosamente rica. Es por eso que Lily le seguía el juego...
Harry escuchaba casi sin respirar. Todo aquello era un mundo de posibilidades nunca antes sopesadas por él. La historia jamás contada.
_Entonces ¿Quién...?- repuso Harry, si entendió bien lo que Regulus le decía, necesitaba esa respuesta.
_Ya se lo que quieres saber-interrumpió Regulus- En nuestro grupo las cosas fueron más o menos así. Lily y Severus eran los mejores amigos y tenían una relación de hermanos, aunque para nadie era un secreto que él estaba clavado de Lily. James y Sirius siempre fueron cercanos y eran una verdadera pesadilla en esos tiempos. Las cosas entre ellos no se pusieron románticas sino hasta el tercer año. Pero todo se fue al demonio cuando Sirius fue a vivir con los Potter. Se dieron cuenta que su relación era más fraternal que romántica. Y eso sumado a un par de malentendidos hizo que todo terminará antes de entrar al quinto año. Ese fue el comienzo del final para nuestro grupo. Cuando Sirius empezó a mostrar interés en Remus ese casi fue el fin de los Merodeadores. Por ese tiempo James y Sirius fueron unos verdaderos idiotas. Solían molestar a Severus por sobre todos los demás. Y cuando Severus y Lily rompieron solo se hizo mucho peor, ahora nada los retenía para dar rienda suelta. A mí me ignoraban. Por ese tiempo no entendía el porque, y los odiaba por molestar a Severus. Por eso, cuando James Potter empezó a centrar su atención en mí, comencé a actuar como el Heredero de los Black en toda la extensión de la palabra. Decir que era desagradable con él era subestimarlo. Por ello no podía entender su insistencia en acercarse a mí. Todo cambio en un partido de Quidditch en el que casi perdemos la vida. En esa época se jugaba sucio. Los árbitros se hacían la vista gorda e íbamos de maldiciones hasta lanzar a la gente de sus escobas. No importaba. Por eso, cuando James Potter cayó de su escoba para salvarme. No podía entenderlo fue un shock para mi y para todos los que estaban allí. Ese idiota dejo que una bludger lo lanzará de su escoba y le rompiera el brazo para que no me rompiera el cráneo. Claro, él no contaba con que los golpeadores de su equipo terminarían el trabajo. Terminamos los dos en la enfermería. Apenas recuperamos la consciencia, discutimos. Le dije que no quería su compasión y allí James me mostró su lado Slytherin, me dijo que lo quisiera o no le debía una. ¿Sabes lo que es una deuda de sangre?
Regulus no se sorprendió cuando Harry negó con la cabeza.
_ Es una deuda que se adquiere cuando un mago le debe a otro su vida, la de su familia, su honor o su magia. Y debía ser saldada a toda costa, sino sería una mancha en el honor de la casa Black. Por eso debía acceder a lo que él me pidiera. Cual sería mi sorpresa cuando James decidió que fuésemos a una cita. Pensé que perdió el juicio.
A esas alturas Harry lo contemplaba con los ojos amplios por la sorpresa. No entendía nada.
_ Hasta ese momento pensaba que solo era un chiste de mal gusto. Una broma que planearon los Merodeadores o una apuesta absurda. Pero no, iba muy en serio. Le dije que si pensaba seguir con esto. Que fuese discreto. A ninguno de los dos le convenía que aquello se filtrase. Yo, odiaba deberle algo a James, estaba convencido de odiarlo con toda el alma. Pero como todo Slytherin le vi el lado provechoso a esto. Le dije que si quería seguir viéndome tenían que dejar de molestar a Severus. El y todos sus amigos, que no lo tendría de otra manera. Pensé que era una buena forma de librarme de aquello porque no había forma de que accediera y si llegase a acceder... Bien, seria una forma de que dejaran de molestar a mi amigo. Cuando James accedió, diablos creo que tenia la sorpresa escrita en toda la cara. O al menos eso pienso por la forma en que se rió... Ese fue el comienzo de nuestra relación en secreto. Nadie podía saberlo. Gryffindor y Slytherin eran enemigos por regla natural. Claro cuando todo comenzó esa noche en las Tres Escobas no esperaba enamorarme de James.
_¿Cómo pudo sacarme de Privet Drive?- interrumpió Harry, necesitaba saber la respuesta a esa pregunta más que nada, una sospecha comenzaba a formarse en au cabeza y necesitaba confirmar si era o no verdad.
_Esas eran barreras basadas en sangre. Solo la sangre podía hacerlas flaquear o desactivarlas. Pero esas barreras estaban viciadas. Y no tenían efecto en alguien con sangre de criatura mágica en sus venas. Los Black tienen sangre de veela y los Potter, durante siglos se ha pensado que tienen sangre de altos elfos. En el momento en que tu transformación empezó a tomar lugar las barreras a tu alrededor se hicieron inservibles. Mi reclamo fue más fuerte que ellas.-explico Regulus.
_ ¿Su reclamo?- inquirió Harry, su corazón latiendo acelerado en medio de su pecho.
_El reclamo directo sobre mi heredero es mas fuerte que una barrera viciada con doble propósito - repuso Regulus, su mirada encontrándose directamente con la de Harry sin flaquear ni un momento.
A Harry le tomó un poco de tiempo procesar lo que había dicho... ¡¿Qué?!
_ Pero... ¡No es posible! ¡Todos dicen que mis ojos son iguales a los de mi madre! ¡A los de Lily! Entonces... ¡¿Cómo...?!
_ Yo tampoco lo creía posible. No hasta hoy. En nuestro último año James se alejó sin decir porque luego de que rechacé irme a vivir con él. Por aquel entonces ya tenía la Marca y no quería ponerlo en peligro, además tenía miedo, de que la descubriera y no quisiera saber más nada de mí. Decidí que por su seguridad era mejor no insistir en buscarlo. Y poco después de la graduación me enteré que se casó con Lily Evans y que los dos estaban escondidos porque Voldemort quería matarlos. No pensé más sobre ello. Fue luego de lo que pasó ese 31 de Octubre, quería matar a Voldemort por lo que hizo y a Dumbledore por no hacer suficiente. Fingir mi muerte fue sencillo. Y he pasado todos estos años. Planeando e investigando como derrotar a Voldemort y en el proceso he descubierto que Dumbledore no es mucho mejor que él, incluso puede que sea peor.
Harry aun estaba procesando esto, la posibilidad de que Lily Evans no estuviese relacionada con él en lo más mínimo. Pero...
_En tercer año, siempre que los dementores se acercaban podía oírla gritar- repuso Harry.
_ Estaría tan incrédulo como tú si no hubiese sido capaz de sacarte de esa casa con tanta facilidad solo recitando el reclamo de los Black. Y si no hubiese visto tu transformación. He estado analizando varias teorías y la mejor conclusión a la que pude llegar fue que James y Lily planearon todo esto, para protegerte. Después de todo eran buenos amigos. Lily te adoptó con magia de sangre. Eso podría explicar el color de tus ojos pero... Tus ojos siguen siendo verdes aun después de la transformación, si acaso un poco más claros y con algo de gris en ellos. Eso es definitivamente Black. Y ahora, tu cabello luce como el de Sirius a tu edad. Antes era como el de James...
_ Pero... ¿Quiénes son mis padres?- inquirió Harry, necesitando una respuesta a su pregunta.
Nada pudo preparar a Regulus para ese momento, en que ese nudo se formó en su garganta y le impedía soltar palabra... Pero tenía que hacerlo.
_Eres mi único hijo y heredero, eso te convierte en el heredero legitimo de la fortuna Black.- repuso Regulus, diciéndose a si mismo que su voz no sonaba tan quebrada.
Harry lo observaba sin decir palabra con esos hermosos ojos suyos amplios por la sorpresa, su boca se abría y cerraba como si quisiera decir algo pero no terminara de decidir que.
¿Heredero de la fortuna de los Black? Todo este tiempo estuvo siendo tratado peor que cualquier forma de vida infrahumana, teniendo dinero y propiedades suficientes para que sus bisnietos viviesen con soltura. Era extraño que su primer pensamiento fuese ese. Pero bueno, ¿Qué era normal en su vida?
Ahora, su nombre no podía seguir siendo Harry James Potter Evans… ¿Cómo se llamaba entonces?
_ Esto debe ser una experiencia reveladora para ti y lamento no haberla hecho más llevadera. Pero no tenía tiempo. Tu transformación tomo lugar la noche anterior y esas barreras en la casa seguramente alertarían a Dumbledore de un momento a otro. No podía dejarte allí, a estas alturas deben estarte buscando. Depende de ti lo que quieras hacer a partir de ahora, pese a que soy tu padre, acabas de enterarte y he estado ausente gran parte de tu vida, cosas horribles te han ocurrido por mi ausencia…
_ No es verdad- interrumpió Harry.
Regulus lo observaba, en espera a que elaborase.
_ Quien menos tiene la culpa de lo que me ha pasado, es usted- repuso Harry.- Si acaso, es la única persona que me ha hablado con honestidad y no espera algo de mí, hasta donde sé y espero no estar equivocado en mi asunción. No quiero seguir en la oscuridad, necesito saber todo lo posible, a quien me enfrento, que es lo que quieren de mí, que sea, y que implique.
_ Todo, voy a mostrarte todo lo que necesitas saber.- al prometerle esto, los ojos de Regulus tenían un brillo feroz.
_ Pero… ¿El tiempo?- inquirió Harry, no muy seguro de que es lo que quería hacer, pero de algo estaba seguro, no estaba dispuesto a dejar pasar nada, todo el que le hizo daño alguna vez, la pagaría.
_ Eso no será un problema.- contestó Regulus, la convicción en su voz no dejaba dudas a su palabra. Y eso fue todo lo que necesito Harry para creerle... a su padre.
Bueno, muchas gracias a todos.
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Gracias a setsuna-GW, altairHP y Alfy-Malfoy por sus reviews. ¡Amo el feedback!
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CBD
